
Megan Bennett, «Makerspace and Sense of Place», American Libraries Magazine, 3 de septiembre de 2024, https://americanlibrariesmagazine.org/?p=145158.
La biblioteca universitaria de Seeley G. Mudd Library de Northwestern en Illinois organiza un programa de verano para jóvenes refugiados y solicitantes de asilo, ofreciendo actividades prácticas y educativas en un entorno inclusivo y comunitario.
El programa de verano en la biblioteca Seeley G. Mudd Library (ML) de la Universidad Northwestern (NU) en Evanston, Illinois, es una iniciativa que ha estado ofreciendo actividades educativas y recreativas a jóvenes refugiados y solicitantes de asilo, en colaboración con la organización sin fines de lucro World Relief Chicagoland (WRC). Este programa, que ha sido especialmente importante tras la llegada de familias afganas a Estados Unidos en 2021, ha servido como un espacio inclusivo y comunitario donde los jóvenes de entre 5 y 19 años pueden desarrollar habilidades académicas, tecnológicas y de liderazgo, además de conectarse con su nueva comunidad.
Origen del programa
La colaboración entre NU y WRC comenzó en 2017, enfocada en proporcionar actividades prácticas y oportunidades educativas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). En 2021, tras la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, miles de familias afganas fueron reasentadas en Illinois, especialmente en la zona de Chicago, a través de WRC. Ese mismo año, la biblioteca de NU, conocida por su enfoque en ciencias e ingeniería, se unió a este esfuerzo ofreciendo su espacio makerspace para las actividades de verano.
Este espacio fue desarrollado bajo la dirección de Ted Quiballo, bibliotecario de tecnologías instruccionales de la biblioteca Seeley G. Mudd, quien ha trabajado para crear un entorno inclusivo y accesible que se alinea con los objetivos del programa de WRC. Gracias a su compromiso con la comunidad, Quiballo fue galardonado con el premio I Love My Librarian Award en 2024.
Actividades y metodología del programa
El programa de verano, que dura cuatro semanas entre julio y agosto, ha contado con la participación de hasta 70 estudiantes. Las actividades incluyen la construcción de mini robots, programación con codificación basada en bloques, impresión 3D, corte láser de etiquetas con nombres y el uso de tecnología deportiva a través de aplicaciones como HomeCourt, que utilizan inteligencia artificial para mejorar la coordinación mano-ojo.
Una característica única del programa es su enfoque en la enseñanza entre pares y la creación de relaciones personales significativas. Los instructores del programa suelen ser jóvenes voluntarios de Chicago que comparten antecedentes culturales, religiosos o lingüísticos con los estudiantes, lo que fomenta una conexión más cercana. Estos instructores reciben capacitación tanto en el uso de la tecnología del makerspace como en prácticas pedagógicas culturalmente receptivas, que apoyan el aprendizaje socioemocional. Por ejemplo, después de una lección, los estudiantes tienen la oportunidad de enseñar lo que han aprendido a sus compañeros.
Empoderamiento de los estudiantes y comunidad
El programa también da espacio para que los estudiantes desarrollen habilidades de liderazgo y expresen sus intereses. Los niños más pequeños, por ejemplo, han asumido roles activos en actividades como la creación de «slime», ayudando a medir y distribuir ingredientes. Los adolescentes, por su parte, solicitaron tiempo para realizar sus oraciones del mediodía, lo que ahora forma parte regular de la programación diaria.
La idea central del programa es la creación y el fortalecimiento de una comunidad. Aunque el acceso a la educación STEM es fundamental, los organizadores entienden que el aprendizaje significativo sucede cuando los estudiantes se sienten conectados y apoyados tanto por sus compañeros como por los facilitadores. En el futuro, el equipo planea continuar estableciendo asociaciones locales para mantener el programa y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Impacto en los participantes
Los jóvenes participantes expresan a menudo su entusiasmo por asistir al programa, y se espera que también reconozcan cómo sus intereses y experiencias son valorados como una forma de pericia. El enfoque personalizado y centrado en las relaciones asegura que el aprendizaje y la inclusión sean auténticos y significativos, evitando enfoques genéricos que no respondan a las necesidades individuales de los estudiantes.
En resumen, el programa de verano en NU no solo proporciona acceso a herramientas tecnológicas y habilidades STEM, sino que también construye un sentido de pertenencia y comunidad para los jóvenes refugiados y solicitantes de asilo, ayudándolos a integrarse en su nuevo entorno mientras desarrollan habilidades clave para su futuro.