Cultivando la mentalidad de superación en el makerspace escolar

Cuando se da a los estudiantes un espacio para que jueguen, superen los retos y exploren de forma independiente y con alegría, abundan las oportunidades para desarrollar la resiliencia y la perseverancia.

Cuando los niños son capaces de juguetear con las cosas de una manera abierta y no confinada, cuando son capaces de tener algo de propiedad y responsabilidad, es terapéutico.

Hay tres ejes principales cuando pensamos en los nuevos modelo de aprendizaje. Uno de ellos, y el más importante, es el bienestar de los estudiantes. El segundo es el aprendizaje centrado en el fabricante. Y por último, el estudiante como aprendiz autónomo.

Cuando a los estudiantes se les da autonomía y elección, están mucho más motivados para participar en el aprendizaje. El makerspace es la parte del aula donde los niños pueden ir a jugar y crear, y donde pueden responder a los desafíos. Y es el lugar donde todas nuestras ideas sobre cómo hacer que los niños adquieran una mentalidad de crecimiento en la que entiendan que los errores y el fracaso son oportunidades para aprender y crecer, para experimentar.

Se trata de un entorno vivo. Un espacio donde los estudiantes están experimentando a través de momentos que les resultan gratificantes. El tiempo de juego es una gran oportunidad para construir esos componentes socio-emocionales. Un gran momento para hacerles pensar.

Todo ello lleva a un proceso de aprendizaje autónomo y creativo. Reciben comentarios de sus compañeros, trabajan en equipo, desarrollan el espíritu crítico y una capacidad de trabajo recreativo. Así que, aunque sea un proceso formal, sigue existiendo ese punto de creatividad en el que pueden idear su propia obra.