Panorama del Movimiento Maker en la Unión Europea

Guimarães Pereira, Â., Panella, F., Ferretti, F., et al., Overview of the Maker Movement in the European Union, Publications Office, European Commission, Joint Research Centre2017, https://data.europa.eu/doi/10.2760/227356

En la última década, hemos sido testigos de un auge sin precedentes de comunidades dedicadas a actividades de bricolaje en todo el mundo. (DIY). Estos aficionados, ingenieros, artistas, diseñadores, hackers y artesanos están exploran nuevas formas de expresión personal hackeando y rehaciendo su mundo físico como les parece adecuado. Eventos como la Maker Faire1 o la Semana Europea del Hacedor2 apoyados por la Comisión Europea Comisión Europea, están desempeñando un importante papel en la promoción de la llamada «cultura maker». Además, cada vez más Además, surgen cada vez más revistas y blogs especializados, así como publicaciones académicas que abordan la «fabricación» desde diversas perspectivas.

El «movimiento maker» se celebra como motor de la nueva «revolución industrial» (Anderson, 2012) y la «democratización de la innovación» (Hippel, 2005) debido a su estrecha relación con las nuevas herramientas de que permiten a los individuos manipular átomos con la misma facilidad con la que manipulan bits. La narrativa actual es que cualquiera puede y debe tener acceso a las herramientas y los conocimientos necesarios para construir cualquier cosa que pueda que pueda necesitar o desear. De hecho, la creciente disponibilidad y asequibilidad de las herramientas de fabricación digital, como las impresoras 3D y las cortadoras láser están llevando la programabilidad de los mundos digitales que inventamos al mundo físico que habitamos (casi). mundo físico que habitamos (casi) a todo el mundo. Pero, por encima de todo, el movimiento maker tiene que ver con la necesidad de relacionarse con los objetos de forma que sean algo más que simples consumidores (Dougherty, 2012). En este sentido, también se espera que el movimiento maker dé lugar a nuevas formas de educación y quizás de empleo guiadas por un mayor enfoque en la artesanía y compromiso con el mundo material (Dougherty, 2013; Martin, 2015).

La conclusión más inmediata es que todos los países de la UE28 tienen al menos un makerspace situado en su territorio, y todas las capitales de la UE28 tienen también al menos un makerspace. El número medio de makerspaces por país es de 29,5.