Ventajas y desventajas del libro digital frente al libro impreso

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Casi todos los estudios consideran la inmediatez y la disponibilidad como una de las mayores ventajas del libro digital frente al libro analógico o impreso. Su propio formato ofrece la posibilidad de acceso inmediato (24/7) más allá de las coordenadas de tiempo y de lugar. Asociado a ello la portabilidad, es decir la posibilidad de llevar nuestra biblioteca encima en cualquier dispositivo que vaya con nosotros como un teléfono móvil, una tablet o un ordenador, lo que nos permite disponer y acceder de los contenidos donde estemos. Aquellos que ya tenemos bibliotecas saturadas de libros, la ventaja es que el libro digital no ocupa espacio, es una secuencia de bit en la memoria de un dispositivo. Otras ventajas son la capacidad para la personalización del formato, podemos elegir el tamaño de la letra, el tipo de letra, el interlineado, e incluso el color de fondo de pantalla; pero también personalizar nuestras intervenciones a través de anotaciones, subrayados, destacados. Y finalmente la capacidad de socialización de los contenidos, es posible compartir cualquier párrafo que sea de nuestro agrado en interés en redes sociales o en clubes de lectura virtuales.

Las ventajas del libro impreso también quedan suficientemente constatadas. El formato códice es una de las tecnologías con más perdurabilidad de la historia de la humanidad, más de 500 años, con importantes ventajas que quizás no es necesario destacar aquí, ya que todos las tenemos asumidas.

Sin embargo también son muchas las desventajas o limitaciones de este formato, empezando por las limitaciones a veces abusivas de los sistemas DMR de protección de derechos de autor, la pérdida de propiedad efectiva sobre los contenidos, ya que pasamos de un sistema propietario a un sistema licenciado en el que un editor nos faculta para acceder a ese contenidos que no es nuestro.

En el caso de las bibliotecas en el momento actual los editores están poniendo más títulos de libros electrónicos a disposición de las bibliotecas, aunque con algunas restricciones. La tendencia dominante se está moviendo inexorablemente hacia una mayor disponibilidad y acceso a títulos digitales para las bibliotecas. Superada esta fase, en torno a la poca disponibilidad de títulos para el préstamo público quedan pendientes otros asuntos como la cuestión de los costes de las licencias, con tarifas diferenciadas de las ofrecidas al público, que se incrementan en algunos casos hasta por tres o más veces del precio de venta al público, lo que complica aún más los procesos de adquisiciones para bibliotecas, en un momento en el que los presupuestos son limitados, lo que dificulta la capacidad de las bibliotecas para dotarse de una colección adecuada de productos digitales. Además de otras cuestiones de carácter, tecnológico y comercial que limitan muchos de los usos que tenían las bibliotecas en el contexto analógico, como la posesión en propiedad de la colección, la estabilidad de la misma, la portabilidad entre plataformas, o las dificultades asociadas a los sistemas DRM de gestión de derechos digitales.

No obstante, es importante destacar que la llegada de los nuevos formatos no resta posibilidades al placer de la lectura, todo lo contrario, viene a aumentar la capacidad de lectura con nuevas formas que convivirán en perfecta armonía con las nuevas.