El lector del tren de las 6.27. El hombre que tenia que destruir lo que más amaba: los libros

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         Jean-Paul Didierlaurent.  “El lector del tren de las 6.27”. Barcelona: Planeta, 2015

   La transposición de Farenheit 451 al siglo XXI es la novela “El lector del tren de las 6.27” de Jean-Paul Didierlaurent. En este caso Guibrando Viñol asume el papel del bombero Guy Montang, salvo la diferencia de que Guibrando tiene que destruir lo que más ama que son los libros, ya que es el encargado de manejar la maquina que tritura los libros que nadie quiere leer para convertirlos en pasta de papel.

EXTRACTOS

“Guibrando hizo una indicación con el brazo al primer camión para que se presentase marcha atrás ante el andén de descarga. El treinta y ocho toneladas maniobró haciendo piafar a todos sus caballos y volcó su contenedor. La avalancha de libros cayó en cascada sobre la platea hormigonada en medio de una nube de polvo gris. Sentado a los mandos de la excavadora, Brunner, que ardía de impaciencia, entró enseguida en acción. Tras el parabrisas sucio de la excavadora, sus ojos brillaban excitados. La enorme pala barrió la montaña de libros para precipitarla en el vacío…. Un poco más lejos, las seiscientas cuchillas tomaron el relevo. Sus láminas afiladas redujeron el resto de las hojas de papel a escuálidas tiras. Las cuatro grandes amasadoras terminaron el trabajo transformando todo eso en una melaza espesa. Ni rastro de los libros que apenas unos minutos antes yacían en el suelo de la nave. No quedaban más que esas hilachas grises que la Cosa expulsaba por su espalda bajo la forma de gruesos zurullos humeantes, cuya caída en las cubetas emitía horribles ruidos acuosos.”

Cada día después de trabajar Guibrando tiene que entrar a la máquina tritudadora a limpiarla, en un hueco de la misma recupera algunas hojas que de manera aleatoria han quedado enteras, que lee en el tren mientras se desplaza al trabajo, hasta que in día encuentra un pendrive con un diario…

Aguarden, yo solo leo fragmentos de textos, páginas sueltas que no guardan ninguna relación entre ellas. No hago lectura de libros.

Así se define el propio Giubardo

“Amo los libros, aunque me paso la mayor parte del tiempo destruyéndolos. Mi único bien es un pez rojo que se llama Rouget de Lisle, y como amigos tengo a un tullido que se pasa la vida buscando sus piernas y a un versificador que solo sabe hablar en alejandrinos. He de añadir, en fin, que hace poco tiempo descubrí que existía en este planeta un ser con el poder de hacer que los colores fuesen más vivos, las cosas menos serias, el invierno menos duro, lo insoportable más soportable, lo bello más bello, lo feo menos feo, en definitiva, de hacerme la existencia más hermosa. Esa persona es usted, Julie.”

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