Un chico estadounidense de 12 años afirma haber construido un reactor de fusión nuclear en un makerspace

US Seventh Grader Claims to Have Built Fusion Reactor at Makerspace.” Interesting Engineering, 17 de febrero de 2026

Un estudiante estadounidense de solo 12 años, Aiden MacMillan, ha captado la atención internacional tras afirmar que ha logrado construir y operar un reactor de fusión nuclear en un espacio de creación (makerspace) de Dallas, Texas y que ahora está presentando su caso para obtener un récord mundial Guinness como la persona más joven en conseguirlo.

El proyecto de MacMillan comenzó durante los confinamientos por la pandemia de COVID-19, cuando, con apenas ocho años, se interesó profundamente por la física nuclear y la teoría detrás de la fusión. Tras dedicar aproximadamente dos años al estudio teórico de conceptos complejos como plasmas, colisiones atómicas y campos eléctricos, el estudiante empezó a diseñar prototipos y a trabajar de forma práctica en un fusor —un tipo de aparato experimental capaz de acelerar núcleos ligeros hasta provocar colisiones que liberan neutrones— dentro de Launchpad, un espacio comunitario sin fines de lucro donde jóvenes pueden desarrollar proyectos científicos.

Después de años de ensayo y error, ajustes técnicos y protocolos de seguridad estrictos, MacMillan afirma que su dispositivo logró recientemente generar neutrones, el principal indicador de que se ha producido una reacción de fusión nuclear, aunque este proceso no es comparable en escala o eficiencia con los grandes esfuerzos de investigación científica que buscan generar energía útil. Su logro ha sido interpretado más como una hazaña educativa y experimental que como un avance científico con implicaciones inmediatas para la producción de energía de fusión a gran escala.

La trayectoria de Aiden ha sido descrita como una mezcla de satisfacción y frustración, dado que la dedicación requerida fue enorme y las dificultades técnicas abundaron en cada etapa. Su familia y el entorno educativo también jugaron un papel relevante, ya que su madre insistió en comprender y minimizar los riesgos asociados con un proyecto tan atrevido para alguien de su edad.

Este caso se produce en un contexto en que otros jóvenes también han realizado experimentos similares en el pasado, como el estadounidense Jackson Oswalt, quien a los 12 años creó un reactor de fusión en su casa y obtuvo un récord Guinness en 2020 por ser la persona más joven en lograrlo. El interés de MacMillan en batir o igualar ese récord pone de relieve no solo la curiosidad científica de las nuevas generaciones, sino también el papel de los espacios educativos y comunitarios que facilitan el acceso a herramientas, conocimientos y experiencias prácticas fuera del aula tradicional.

Si bien la hazaña de MacMillan es digna de reconocimiento por su ambición y por promover el interés temprano en la ciencia, expertos recuerdan que estos experimentos educativos no resuelven los desafíos fundamentales de la energía de fusión controlada a gran escala, como lograr un balance energético positivo o una estabilidad prolongada de la reacción. Aún así, su historia inspira a otros jóvenes a involucrarse en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y demuestra cómo el acceso al conocimiento y la experimentación pueden despertar vocaciones desde edades tempranas.