Día Mundial de la Lectura en Voz Alta: una voz, un libro, una comunidad

Sarah, E. (2 de febrero de 2026). Por qué el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta importa más que nunca. 1000 Libraries Magazine. Recuperado de magazine.1000libraries.com https://magazine.1000libraries.com/why-world-read-aloud-day-matters-more-than-ever/

El Día Mundial de la Lectura en Voz Alta (World Read Aloud Day) se celebra cada año el primer miércoles de febrero (en 2026 es el 4 de febrero) como una práctica que no solo honra una tradición ancestral, sino que también fortalece la comunidad humana en un momento en que las formas rápidas y fragmentadas de consumir información —como las redes sociales o los contenidos breves— parecen dominar nuestra atención. Es una jornada impulsada por LitWorld y muy vinculada a bibliotecas, escuelas y comunidades lectoras, precisamente por su capacidad para crear vínculos a través de la palabra compartida

La cultura de la lectura ha acompañado a la humanidad a lo largo del tiempo. Desde la infancia, los cuentos antes de dormir suelen ser nuestra primera introducción a la lectura. El acto de que un padre lea en voz alta a un niño parece un gesto sencillo, pero significa muchísimo. Por ejemplo, puede ser el inicio de una vida plena de lectura para ese niño. Leer es una habilidad esencial en un mundo donde las distracciones digitales dominan nuestra atención. A causa de estas distracciones, la lectura en voz alta ha perdido casi su magia. Para preservar esta tradición, el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, celebrado el 4 de febrero, pone el foco en el arte amenazado de leer en voz alta. Esta iniciativa, impulsada por la organización LitWorld desde 2010, busca profundizar en la antigua práctica de contar historias y preservar la historia a través de la palabra oral.

Cuando alguien nos lee, sentimos una profunda sensación de calma, al igual que ocurre con las nanas tradicionales. El cerebro de quien escucha se activa de una forma diferente a cuando se lee en silencio. Se desarrolla una mayor empatía en el oyente al procesar las señales de la voz del lector, y esta forma pausada de consumir medios contrasta con la rapidez de los formatos digitales actuales. Leer en voz alta exige que lector y oyente estén presentes en un mismo momento, compartiendo el mismo ritmo y respiración, lo que transforma la simple transmisión de información en una comprensión verdadera y significativa

Según la autora, leer en voz alta tiene una riqueza emocional y cognitiva difícil de sustituir por otras formas de interacción con los textos. Desde las historias leídas por padres a hijos hasta sesiones comunitarias de lectura, este acto simple puede ser el punto de partida para fomentar una relación duradera con la lectura y los libros, potencia el desarrollo del lenguaje y crea experiencias compartidas que conectan a personas de distintas edades y contextos.

El artículo también contextualiza esta celebración en el marco del movimiento global que se originó hace más de una década, impulsado por la organización LitWorld, que busca reivindicar la lectura en voz alta como un derecho humano ligado a la alfabetización y al acceso equitativo a la educación. Este día no solo promueve el disfrute de la lectura, sino que también llama la atención sobre la crisis mundial de analfabetismo y la necesidad de garantizar que más personas tengan acceso a libros, recursos y espacios donde leer y compartir historias. Leer en voz alta se presenta así no como una técnica educativa aislada, sino como un acto de solidaridad y empoderamiento que visibiliza la importancia de la palabra hablada y escuchada en comunidad.

Además, el artículo explora cómo leer en voz alta tiene efectos positivos tanto para quien lee como para quien escucha, al activar vínculos emocionales, estimular la empatía y ofrecer una pausa contemplativa en un mundo mediado por lo digital. Al compartir historias en voz alta, se construyen puentes de comprensión y se promueve una experiencia lectora que va más allá del pensamiento individual: se transforma en una actividad compartida que refuerza los lazos sociales y culturales. El texto concluye con sugerencias para participar en este día —por ejemplo, leer a distancia por videollamada, organizar intercambios de historias en espacios públicos o usar audiolibros— recordando que basta una voz y un oyente para que la celebración empiece.