Cómo hacer que a tus hijos les guste leerles

Rosenberg, Rachel. 2025. “How to Love Reading to Your Kids.” Book Riot, 3 meses atrás. https://bookriot.com/how-to-love-reading-to-your-kids/

Se abordan los desafíos y satisfacciones de leer en voz alta a los niños, y ofrece estrategias prácticas para que ese momento sea disfrutable tanto para el adulto como para el niño. Rosenberg —bibliotecaria infantil de profesión— reconoce que, en la vida real, muchas veces los padres o cuidadores están cansados, abrumados o simplemente no tienen ganas de leer; el texto parte de esa honestidad para ofrecer ideas realistas y útiles.

Uno de los pilares del artículo es la recomendación de escoger libros que interesen al adulto tanto como al niño. Según la autora, cuando los libros elegidos también captan la atención del lector adulto —su arte, su historia o su mensaje— la experiencia compartida se vuelve más natural y estimulante. En una época en la que hay muchísima calidad en literatura infantil y juvenil, visitar la biblioteca local y pedir ayuda a un bibliotecario puede ayudar a encontrar libros que enganchen a ambos.

Para no convertir la lectura en una rutina tediosa, el artículo propone “animar” la lectura con actividades complementarias: por ejemplo, después de leer un libro hacer una receta de comida inspirada en él, dibujar juntos algo del cuento, decorar galletas con los personajes, o ver —si existe— la adaptación cinematográfica del libro como prolongación de la historia. Estas prácticas ayudan a que la lectura no sea solo un ejercicio pasivo, sino una experiencia creativa e interactiva.

Un aspecto emocional que destaca Rosenberg es la dimensión afectiva: leer juntos ofrece un espacio de cercanía, calma y contacto físico. Para muchos niños, sentarse en el regazo de un adulto, escuchar la voz con tonos diferentes según los personajes, y compartir un cuento antes de dormir significa sentirse seguros, amados y escuchados. Esa sensación suele reforzar el vínculo entre adulto y niño.

Finalmente, la autora recuerda que leer en voz alta no siempre será divertido desde la perspectiva del adulto —puede ser monótono, repetitivo o incluso aburrido—. Pero sugiere un enfoque práctico: aceptar esos momentos, “fingir” entusiasmo si es necesario, y recordar que los beneficios a largo plazo (vínculo, desarrollo del lenguaje, imaginación) justifican el esfuerzo. Además, si uno ya no dispone de nuevos libros, propone intercambiar lecturas con otros padres: un “trueque” de cuentos que renueve el interés sin coste económico.

En definitiva, Rosenberg invita a ver la lectura compartida no como una obligación más, sino como una oportunidad para crear recuerdos, fomentar la imaginación, y establecer hábitos valiosos — siempre que el adulto esté dispuesto a invertir un poco de su tiempo y buen ánimo, y a convertir la lectura en una experiencia conjunta, flexible y creativa.