La censura a lo largo de los siglos: una cronología de las prohibiciones de libros en Estados Unidos y la lucha por la libertad intelectual

Megan Bennett, «Censorship Throughout the Centuries», American Libraries Magazine, 3 de septiembre de 2024, https://americanlibrariesmagazine.org/?p=145144.

La censura de libros en Estados Unidos ha sido una constante desde los primeros días de la nación, y sigue siendo un tema relevante en la actualidad. A lo largo de los siglos, los intentos de prohibir o restringir el acceso a ciertos materiales han reflejado los valores culturales y políticos dominantes de cada época, y han generado importantes debates sobre la libertad de expresión y los derechos individuales.

Siglo XVII: Los primeros intentos de censura

El primer ejemplo registrado de censura en lo que hoy es Estados Unidos ocurrió en 1637 con la prohibición de New English Canaan, escrito por Thomas Morton. Este abogado anglicano criticó a los puritanos y su trato hacia los pueblos nativos, lo que llevó al gobierno puritano a prohibir el libro en sus colonias de Nueva Inglaterra. Este hecho no solo marcó el inicio de las restricciones literarias en la región, sino que también subrayó el poder que la religión y las autoridades coloniales tenían sobre el acceso a la información.

Siglo XVIII: Censura y la esclavitud

Durante el siglo XVIII, la censura se vinculó estrechamente con la esclavitud. En 1740, la colonia de Carolina del Sur promulgó la primera ley antiliteraria que prohibía enseñar a los esclavos a escribir, con el objetivo de limitar la difusión de materiales abolicionistas y evitar que los esclavos accedieran a información que pudiera incitar a la rebelión. Estas leyes se extendieron a otros estados y formaron parte de un esfuerzo más amplio para suprimir las voces de los abolicionistas y mantener el control sobre la población esclavizada.

Siglo XIX: El auge del abolicionismo y la censura de materiales radicales

En el siglo XIX, la censura siguió afectando los esfuerzos abolicionistas. En 1829, el abolicionista y hombre libre David Walker publicó Walker’s Appeal, un panfleto que incitaba a los esclavos a rebelarse contra sus opresores. Aunque el panfleto circuló ampliamente, especialmente en el sur, los estados esclavistas tomaron medidas para reprimir su difusión. Algunos incluso pidieron al gobierno de Boston que castigara a Walker, pero las autoridades locales se negaron, argumentando que no había violado ninguna ley en Massachusetts.

Más adelante en el siglo XIX, el gobierno federal también introdujo leyes de censura. En 1873, el Congreso aprobó las leyes Comstock, que prohibían el uso del servicio postal para enviar materiales «obscenos, lascivos o indecentes». Estas leyes afectaron la difusión de publicaciones sobre educación sexual y control de la natalidad, incluyendo escritos de activistas como Margaret Sanger.

Siglo XX: Censura en tiempos de guerra y los derechos civiles

Durante la Primera Guerra Mundial, la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA) colaboró con el Servicio de Bibliotecas de Guerra del gobierno para censurar libros en campamentos militares. Las autoridades ordenaron la retirada de libros considerados pacifistas, pro-alemanes o socialistas, como The Bolsheviki and World Peace de Leon Trotsky. A los bibliotecarios se les pidió que estuvieran atentos a cualquier publicación que pudiera haber sido introducida en las bibliotecas militares sin su conocimiento.

El siglo XX también fue testigo de la censura vinculada a los derechos civiles. En 1950, la bibliotecaria Ruth Brown de Bartlesville, Oklahoma, fue despedida tras ser acusada de incluir publicaciones «subversivas» en su biblioteca, como The Nation y Soviet Russia Today. Aunque la controversia pública se centró en las supuestas simpatías comunistas de Brown, muchos consideraron que su despido fue una represalia por su defensa de los derechos civiles y su oposición a la segregación racial.

Censura en la literatura infantil y juvenil

El siglo XX y XXI han visto una intensa censura en la literatura infantil y juvenil. Un ejemplo destacado ocurrió en 1959, cuando el libro infantil The Rabbit’s Wedding de Garth Williams fue acusado de promover la integración racial porque mostraba la boda de dos conejos, uno blanco y otro negro. Esta controversia se extendió por el sur de Estados Unidos, donde las tensiones raciales seguían siendo altas.

En la década de 1980, la preocupación por el satanismo y la brujería llevó a la censura de varios libros infantiles. En 1986, el libro The Witches de Roald Dahl fue atacado en California por supuestamente fomentar la formación de «covenes» (grupos de brujas). En ese mismo período, muchos padres y grupos conservadores presionaron para que se eliminaran libros como Halloween ABC por su contenido considerado ocultista o «satánico».

Siglo XXI: Nuevas luchas por la libertad de lectura

A partir de la década del 2000, el panorama de la censura ha estado marcado por la creciente preocupación por los derechos LGBTQ y el acceso a la información en internet. En 2001, se promulgó la Ley de Protección de Internet Infantil (CIPA), que exige a las escuelas que instalen filtros en sus computadoras para bloquear contenido considerado inapropiado. La ALA impugnó la ley en la Corte Suprema, argumen