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El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro

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«Estamos asistiendo a un nuevo mundo que comienza a emerger, mientras el anterior se va diluyendo, aunque se resiste a desaparecer. Vivimos una revolución que a diferencia de las anteriores conlleva en su seno múltiples revoluciones que se suceden a diario, microrrevoluciones de carácter técnico que van mutando a la par que lo van haciendo las prácticas de lectura y escritura»

Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García. “El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro.” Cuadernos de documentación multimedia vol. 26. (2015)

Grupo de Investigación reconocido E-LECTRA

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El tiempo que vivimos no es precisamente una época de certezas. Nada de lo que ahora conocemos, ni siquiera el último descubrimiento científico, tiene garantizado un espacio en un planeta hiperconectado y en permanente evolución. En este contexto lo que fundamentalmente se está produciendo es un desplazamiento de lo analógico hacia lo digital. En este artículo analizamos la configuración de un nuevo concepto de libro que con su transformación digital está operando más allá del objeto para convertirse en un sistema de comunicación transmedia a través de tres procesos que son las tecnologías disruptivas, la desintermediación y la socialización del libro y la lectura.

 

El libro siempre ha sido considerado como el medio utilizado por una población de autores y de lectores para satisfacer sus necesidades de comunicación escrita en la distancia y en el tiempo, necesidades que han sido satisfechas durante más de quinientos años por la estructura profesional de producción y distribución de los escritos. Las definiciones del libro se han dividido entre aquellos que lo consideran principalmente en su materialidad, y aquellos que lo consideran desde la perspectiva que toma en consideración su carácter como portador de un mensaje desde el punto de vista sociológico y semiótico. Explicar un texto exclusivamente por su forma material sería absurdo y se incurriría en un simplismo. La identificación del mismo nunca ha representado problema alguno desde el momento en que el concepto estaba asociado a un soporte, el papel, que le confería un carácter unitario y, en cierto modo, totalizador en el que continente y contenido formaban parte de un objeto en el que ambos conceptos eran indisociables. Pero la aparición de tecnologías de la información electrónica ha cambiado radicalmente este concepto de libro. La realidad es que, durante estos últimos años, el ecosistema del libro ha experimentado un cambio radical en todos sus elementos. La aparición de los libros electrónicos y las prestaciones asociadas a los mismos a través de las aplicaciones de eReader y tablet, blog, plataformas y sistemas de lectura social, etc., han puesto en cuestión las definiciones canónicas asociadas al libro tradicional, lo que a su vez está trastocando las pautas y hábitos de lectura en particular.

Se transforma el papel de las librerías como núcleos de acceso al libro impreso, el papel de las bibliotecas como sitios de salvaguarda y difusión del saber, los derechos asociados a la función de autor y su dimensión económica, con la crisis del copyright y de la propiedad intelectual, la crisis de los intermediarios obligados a reinventarse e idear nuevas estructuras que les permitan sobrevivir en el contexto digital, en el que se está articulando una nueva cultura resultante de una economía del intercambio, colaboración, de la reputación, de la interactividad y de la integración, y en el que se ha producido la fractura digital con un nuevo concepto de lector cada vez más acostumbrado al uso de la lectura electrónica. Así de este modo se producen algunos fenómenos  asociados a esta nueva cultura de lo digital que identifican y avocan casi indefectiblemente a un nuevo concepto de libro, que a medio plazo cada vez se distanciara del referente y paradigma conocido -el libro impreso- y que  se irá adecuando progresivamente a las propiedades, características y posibilidades que brinda el formato digital conformando de este modo dos manifestaciones de un mismo producto cada vez más diferenciadas. Estos fenómenos tienen que ver con tres aspectos:

  1. La disrupción
  2. La desintermediación
  3. La socialización

1. La disrupción

La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Respondiendo con ello a un modelo de tecnologías disruptivas, es decir tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos o servicios que durante mucho tiempo han tenido una amplia vigencia, pero que en la actualidad utilizan preferiblemente una estrategia no sostenible frente a la nueva tecnología que tiende hacia una progresiva consolidación en el mercado. Stevev Sinofsky (Sinofsky et al. 2014), ex directivo de Microsft explica los retos que frente al sistema establecido enfrenta un producto «disruptivo».

2. La desintermediación

Si tuviéramos que elegir una palabra que representara la última media década sin ninguna duda sería “desintermediación”.  Los conceptos de autoría, crítica y recepción, profundamente asentados en el medio impreso, están cambiando sus competencias y significados al hilo de fenómenos únicamente imputables al contexto digital. Los autores ahora disponen de herramientas para publicar de forma más rápida, más inteligente y, en muchos casos, más eficaz que las editoriales tradicionales. Como resultado se están desarrollando plataformas que proporcionan mayor visibilidad y presencia en el mercado que la edición tradicional. Ahora el problema para un autor no es saber si un editor le publicara la obra, sino saber cómo encontrar a sus lectores, lo que entraña el desarrollo de competencias complementarias al mero hecho de escribir. El escritor se convierte en promotor de sí mismo.

3. La socialización

Entendemos por «lectura social» aquella que se desarrolla entornos virtuales en donde el libro y la lectura propicien la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Por lo general se tiene como punto de encuentro una plataforma web o un software específico que organiza y proporciona a los usuarios un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan y califican, además de compartir puntos de vista acerca de un texto, participando en grupos de discusión y/o elaborando por escrito comentarios y anotaciones sobre la obras y sus autores.

La lectura social responde a los modelos de aprendizaje 2.0, esto es: aprender haciendo, aprender interactuando, aprender buscando y aprender compartiendo. Las nuevas aplicaciones web simplifican tremendamente la cooperación y responden al principio de no requerir del usuario una alfabetización tecnológica avanzada para su utilización. Estas tecnologías de reciente masificación, estimulan la experimentación, generación y transferencia de conocimientos individuales y colectivos.

En el cambio de lo analógico a lo digital, el libro objeto desaparece y se convierte en una intefaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto. Los libros devienen en  una experiencia compartida en un lugar en red, y la lectura que siempre fue social, se hace más SOCIAL. De este modo la «lectura social» se desarrolla en entornos virtuales en donde el libro y la lectura propician la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Es un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan, califican y etiquetan. Es habitual que los lectores compartan información sobre libros impresos y electrónicos que poseen, libros que han leído, libros que están leyendo, los que quisieran tener, y los que quisieran llegar a leer algún día. La llegada del libro electrónico ha amplificado considerablemente la capacidad de lectura gracias a la naturaleza social de los contenidos que se imbrican en la cultura compartida de la filosofía de la web 2.0. Esta yuxtaposición de sus líneas fronterizas ha creado espacios novedosos y cambiantes en los que el concepto de libro se ha extendido a territorios antes inexplorados, lo que a su vez está repercutiendo en su visibilidad.ç

Hacia un nuevo concepto de libro

El libro y la lectura ha sufrido un cambio radical con la aparición de las nuevas tecnologías de la información, un cambio que incide en su mayor socialización y en su gestión compartida. Pero estos cambios están íntimamente ligados a la transformación que ha sufrido el libro a lo largo de los últimos años, en los hemos visto aparecer un nuevo tipo de paradigma vinculado igualmente con los cambios en sus formas de producción, reproducción y consumo. Estos cambios no afectan solamente a los procedimientos de lectura, sino a los intercambios sociales, a nuestras relaciones con el entorno y a todo el conjunto de prácticas relacionadas con el lenguaje (Cordón-Garcia et al. 2014). La necesidad de incorporar sustitutos funcionales a las prácticas desarrolladas en la cultura convencional obliga a la indagación, de forma sistemática, del entorno social, a la necesidad de adaptación al día a día de las innovaciones, a la conexión permanente a la red, que se ha convertido en el medio natural de los intercambios.

Mientras los libros impresos han privilegiado la abstracción y la conceptualización, las nuevas tecnologías han permitido la configuración de nuevas identidades expresivas, donde el orden cognitivo, emocional y sociocultural, está siendo sustituido. Aún no sabemos de manera definitiva si esta nueva realidad es un cambio en positivo o en negativo en unos u otros aspectos. Muy frecuentemente nos encontramos con titulares de prensa que afirman una cosa o la contraria, que se lee más, que se lee menos en digital, que se lee más despacio, o más deprisa, que lo digital contribuye a una lectura no concentrada y dispersa, o bien que la percepción de la lectura no es sólo visual, y que las nuevas tecnologías favorecen un aprendizaje multimedia más completo; en la mayoría de estos casos los estudios cuentan con muestras muy fragmentadas y a veces apriorísticas de sólo unos pocos lectores analizados. Por ello debemos de ser prudentes, y esperar que haya estudios más extensos y contrastados.

Por lo que podemos decir que se está produciendo una asincronismo entre la progresión rápida de la tecnologías de la comunicación, por una parte, y la evolución de las prácticas de lectura de los usuarios por otra; originándose una asimilación lenta de estas por parte de las instituciones. Según estos expertos, nuestro cerebro no está aún capacitado para asumir el ritmo constante y la intensidad de estímulos cerebrales que comporta el consumo de cualquier tipo de contenidos culturales a través de los diferentes tipos de pantallas. Las nuevas generaciones se sienten muy cómodas con el uso de las herramientas 2.0, pero la mayoría desconocen los intereses comerciales, ideológicos y sociales que hay detrás de cada una de estas herramientas. La nueva percepción de la noción de lectura deriva de un entorno cultural en el que se produce un diálogo entre escritor y lector, cualidad que se magnifica en la red, donde ambos pueden interactuar en tiempo real, generando un nuevo paradigma de creación y recepción De cualquier forma, la participación activa o pasiva de los lectores en el uso de las nuevas tecnologías supone un proceso de readaptación profunda entre los seres humanos. La participación y el desarrollo de un conjunto de acciones desencadenadas por cualquier tipo de intervención nos sitúa ante un escenario nuevo, desde el punto de vista de la edición, de la lectura y de las formas comunicativas (Shirky 2012). Algunos autores llegan a hablar incluso de un proceso de mutación antropológica.

Si bien es preciso tener en cuenta el cambio natural de las generaciones de lectores, que se ven directamente influenciados por las mutaciones inducidas en cuanto a los dispositivos y las practicas de lectura. Y será esta primera generación que comienza a tener contacto desde la infancia con los dispositivos de pantalla táctil, tablet y smartphones, la que hará parte de su aprendizaje de lectura y de escritura sobre estos dispositivos digitales, y la que marcará sin ninguna duda la ruptura con el soporte impreso. Por lo que es preciso pensar la lectura más allá del libro, en un contexto de computación de lo real, con libros electrónicos que presentaran narratividades reticulares, no lineales, en un contexto aumentado de web en tiempo real, y de soportes de lectura que utilizarán nanotecnologías de almacenamiento. El futuro está por escribir.

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Bibliotecas en proceso de cambio. La Biblioteca del Futuro

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Presentación en SLIDESHARE

Presentación en PREZI

Alonso Arévalo, Julio (2016). «La biblioteca en proceso de cambio». BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, núm. 36 (juny) . <http://bid.ub.edu/es/36/arevalo.htm&gt;. DOI: http://dx.doi.org/10.1344/BiD2016.36.12 [Consulta: 20-06-2016].

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Históricamente la biblioteca como institución es uno de los organismos que más y mejor ha contribuido al éxito de cualquier democracia. Las bibliotecas proporcionan acceso a las habilidades y conocimientos necesarios para cumplir con los roles de ser ciudadanos activos, además de funcionar como instituciones esenciales para la igualdad de los ciudadanos; siendo el garante más equitativo de acceso a la información y el conocimiento. Por el conocimiento que ofrecen y la ayuda que proporcionan hace que los  bibliotecarios sean el alma de una sociedad inclusiva, informada y comprometida con sus ciudadanos.

En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital. La biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi el único proveedor de contenido.

 

Creo que el papel de la biblioteca que hasta ahora había sido fundamental, que era el de la construcción de colecciones debe orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad. En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento, y fomentar y fortalecer las comunidades.

Amy K. GARMER

 

Lo que está llevando hacia un cambio en cuanto a las responsabilidades y competencias profesionales; los bibliotecarios en esta era digital proporcionan acceso, orientación y formación a los materiales físicos y electrónicos en línea sin dejar de atender las tareas fundamentales que han contribuido a la esencia a la profesión durante siglos. El 52% de los estadounidenses dicen que la gente no necesita bibliotecas públicas tanto como antes, ya que pueden encontrar información por su cuenta en internet. Es por eso que las bibliotecas tienen que adaptarse. La gente las quiere, pero quieren que sean mejores.

 

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“Las bibliotecas están en riesgo porque hemos olvidado lo importantes que son»

J. Palfrey

La globalización también conlleva lo que se ha denominado ”brecha digital” que tiene consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos. Los ciudadanos creen que las bibliotecas son instituciones importantes de la comunidad y profesan su interés por aquellas que ofrecen una gama de nuevas posibilidades y servicios.  Equidad social e igualdad de oportunidades.

La incorporación de recursos digitales conlleva una transformación de los espacios, de las tareas y capacidades del bibliotecario y del mismo concepto de biblioteca. Esta sirviendo de catalizador del cambio de concepto de la biblioteca. Estas actividades son especialmente importantes para los formatos menos conocidos, como los libros electrónicos. Ya que a pesar de que el 95% de las bibliotecas públicas estadounidenses disponen de libros electrónicos -según los informes de library journal-. Sin embargo tal como confirma el reciente estudio de Pew Research Center ”libraries at the crossroads“ una buena parte de los ciudadanos de ese país (62%) desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos. Solo el 38% conoce este servicio, y de ese porcentaje sólo lo ha usado el 16%, lo que supone que nada más el 6% de los ciudadanos de estados unidos han llevado un libro electrónico en préstamo de su biblioteca.

En este contexto existe una necesidad de intervención de la biblioteca en la formación de los usuarios tanto en el uso de tecnologías de la información de carácter general como de dispositivos y aplicaciones de lectura con carácter particular, ilustrando al usuario sobre las posibilidades recreativas y educativas de la misma para que se produzca el máximo aprovechamiento de todas las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

El libro electrónico está aportando nuevas cualidades y calidades al libro. Entre ellas esta el hecho de que cualquiera de las palabras que aparecen en un libro electrónico puede implicar su propia definición en el diccionario que lleva incorporado el dispositivo o en un recursos externo como la Wikipedia simplemente seleccionándola. Si un pasaje de un libro electrónico nos parece convincente, bello o profundo podemos compartirlo o discutirlo con cientos de personas a los que ese mismo párrafo les ha llamado la atención, o simplemente compartirlo con nuestros amigos de redes sociales. Esto supone un salto cualitativo respecto a la lectura impresa en el que lo importante para beneficiarse de todas estas posibilidades y aquellas que están por venir es proporcionar una estrategia de aprendizaje de la lectura digital por parte de quienes estamos interesados en el fenómenos de la lectura.

Por ello es fundamental la tarea alfabetizadora, mediante la organización de actividades demostrativas del uso de dispositivos, aplicaciones y eficiencia en la búsqueda de información. El trinomio, formación-dinamización-servicios se articula como el eje en torno al cual pivota la acción de la biblioteca para un uso óptimo de sus colecciones y un aprovechamiento gratificante y comprometido por parte de sus usuarios.

En muchos casos, los bibliotecarios se han convertido en maestros en la formación sobre el uso de los servicios digitales y muchas bibliotecas se han transformado en centros de capacitación tecnológica que ofrecen formación gratuita o a bajo coste a través de una amplia variedad de medios. Los bibliotecarios de hoy son más que administradores de libros, vídeos y archivos digitales, sino que también son miembros clave de la comunidad y de sus relaciones públicas.

Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir la biblioteca.

De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.Aunque estas dos áreas de la actividad no son mutuamente excluyentes.

Cualquier biblioteca en la era digital debe enfrentarse a un dilema: cómo mantenerse relevante en el nuevo contexto. Podemos afirmar sin miedo a confundirnos que la comunidad está en el corazón de los planes de la nueva biblioteca.

El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglos ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Centro cívico que fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes.

La antropóloga Nancy Fried Foster, se pregunta cómo sería diseñar bibliotecas  no basadas en los precedentes, sino en todo lo que se puede aprender en este momento acerca de las prácticas de trabajo de las personas que ya las utilizan. “Los edificios tradicionalmente se destinaban en primer lugar a los libros, y en segundo lugar a la gente, y eso está cambiando, es decir la gente primero y los libros después; además con la llegada de la digitalización los espacios destinados a los libros cada vez son menos importantes.” Por ello las bibliotecas del presente se transforman en espacios proyectivos como centros comunitarios dinámicos, con cafés y cómodos asientos, incubadoras de pequeñas empresas, espacios de colaboración, impresoras 3-D, talleres de escritura, jardinería y tiendas online para vender los libros de autores locales.

 

“La transformación física que están experimentando las bibliotecas con nuevos conceptos como el de  pacemakin es la SEGUNDA REVOLUCIÓN DE GUTENBERG, a través de la creación y el fomento de comunidades vitales para ser lugares únicos para sus residentes”

Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas)

 

La biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. La biblioteca del siglo xxi  representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano (Garmer) la biblioteca de hoy y del futuro se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas. Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales.

Frecuentemente cuando estos programas tienen éxito son replicados por otras bibliotecas Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas) han llegado a denominar la transformación que están experimentando las bibliotecas como “la segunda revolución de Gutenberg” al placemaking, o la creación y el fomento de comunidades vitales y para ser lugares únicos para sus residentes.  La clave es muy simple: centrarse en lo que los medios digitales e internet hacen posible, no en lo que deshacen. Esta perspectiva permite a los partidarios de la biblioteca encontrar y explotar las formas en que lo digital y lo analógico se unen, en el que ambos formatos se refuerzan mutuamente para ser complementarios y no antagónicos. Internet y los medios digitales están permitiendo nuevos tipos de servicio.

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico para empoderar a los individuos y a la comunidad.

 

“Si la biblioteca presta libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos? De este modo las bibliotecas desempeñan a menudo un papel de facilitadoras proporcionando lo que las comunidades necesitan en el momento en que se percibe en el horizonte un cambio en lo que la gente desea que sea su biblioteca”

Corinne Hill  de Chattanooga Public Library. Bibliotecaria del año 2014 por Library Journal

 

Si las bibliotecas prestan libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos?. Por ello muchas bibliotecas se están convirtiendo en espacios ricos con herramientas basados en la economía compartida.

  • Economia compartida o economia social o de colaboracion
  • Inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación.
  • Gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Contienen grandes y costosos equipos que difícilmente podrían ser comprados por una persona a título individual. Entre estos tipos de maquinaria encontraríamos máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, para trabajar con plásticos o madera, impresoras 3d, software especializado y programas de diseño en 2d y 3d
  • Se trata de espacios amplios donde la gente se sienta cómoda y se propicien las relaciones. Para estimular la socialización y colaboración entre los participantes.

 

“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
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Jamie LaRue Douglas Country Library

 

pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). en este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso wi-fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar. para Amy Gamer las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. la biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

“La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.”

GARMER, A. K. The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform.

 

En una economía basada en el conocimiento es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo a través de los servicios que planifican, impulsan y suministran. El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Y aunque desconozcamos como será la biblioteca del futuro, será importantes para el bibliotecario estar ahí atento, dispuesto a escuchar para saber lo que nuestras comunidades esperan de nosotros. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios. Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales necesarias para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Y como las funciones de la biblioteca cambian y se expanden, el personal de la biblioteca se ve avocado a extender y ampliar sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades. Por ello tiene que operar en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes. Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca. El bibliotecario se convierte en un “filtro colaborativo” para su comunidad, un curador de contenidos que conoce los intereses y necesidades del público.

El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Por ello el personal de biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad

  • Conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.
  • Construye relaciones
  • Proporcionan recursos y conocimientos técnicos,
  • Ofrece aprendizaje individualizado y experiencias sociales
  • Mecanismos de sostenibilidad

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico.

 

Ecologia de la informacion (conclusiones)

  • La biblioteca ha de repensarse en función de toda una serie de parámetros nuevos, inherentes al mundo digital, en el que los usuarios cada vez están más inmersos.
  • Aprovechar las oportunidades de la vida para ellos y sus familias.
  • Participar plenamente en un sistema de autogobierno, de ponerse de pie y ser escuchados.
  • Fortalecer el capital humano

 

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¿Cómo y para que se utilizan las tablets en la educación?

Utilización de las tablets por los estudiantes

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Según la infografía de un estudio desarrollado por Pearson sobre cómo se están utilizando los diferentes dispositivos en diferentes niveles de educación, los maestros y administradores estadounidenses afirman que el 50% de sus estudiantes utilizan tecnologías 5 días a la semana.

El dispositivo más popular en las escuelas primarias y secundarias es una tableta pequeña de siete pulgadas, dando paso a las tabletas de pantalla grande cuando los estudiantes comienzan la escuela secundaria. A pesar de sus limitaciones, los e-readers están siendo utilizados por un número sorprendentemente grande de estudiantes. Un 26% lo utiliza en la escuela primaria, un 16%, durante la secundaria, y un 17 % en el bachiller.

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Uso de distintos tipos de dispositivos en la educación

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las tablets son utilizados por los estudiantes para hacer las tareas asignadas por el colegio en su domicilio en un 70% de los casos, hacer trabajos de clase en un 70%, toma de notas en un 47%, y un 46% lee en ellas libros electrónicos.

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Uso de la tecnología por parte de los profesores
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En cuanto a los profesores, el 93% utiliza ordenadores portátiles o de sobremesa, un 55% tiene teléfonos inteligentes, un 34% posee tabletas, y un 34% dispone de otros dispositivos.

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Pros y contras en el uso de tecnologías móviles
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En cuanto a los pros y contras en el uso de los dispositivos a la mayoría de los estudiantes les gusta utilizar dispositivos móviles porque consideran que les proporciona más compromiso y motivación en el aprendizaje, además de poder disponer de plataformas de eBooks, les sirve como una herramienta para una mejor comunicación, les posibilita ampliar contenidos, tienen un uso amigable, son perfectamente portables y fáciles de utilizar. En cuanto a las contras consideran dicen que no disponen de Flash, no tienen puerto USB, tienen limites en cuanto a desarrollo de actividades multitarea, el precio ya que son demasiado carros, que a veces llevan a la distracción, consideran que los contenidos que proporcionan son pobres, crean frustración, o simplemente dicen que no los necesitan.

 

¿Quién utiliza las bibliotecas? … casi todo el mundo!

 

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Las bibliotecas son el recurso de la comunidad para cualquier persona – todo el mundo puede utilizar su biblioteca pública. Según un estudio llevado a cabo en Nueva Zelanda casi todo el mundo utiliza las bibliotecas en todas las edades, desde niños en edad preescolar que acuden con sus mamá hasta jubilados. Las bibliotecas somos el recurso de la comunidad para todos. Y no se trata sólo de los residentes. Las personas nuevas a una zona, turistas y otros visitantes son grandes usuarios de las bibliotecas. La vinculación de la gente con las actividades y servicios locales es un objetivo clave para las bibliotecas – ayudando a crecer y apoyar a la economía local. Y, por supuesto, vinculando a esa gente con el resto del mundo a través de nuestros puntos de conexión Wi-Fi y acceso a Internet.

En Nueva Zelanda más de 100.000 personas visitan una biblioteca pública todos los días. Eso supone que unos 37.5 milliones de personas las vistan cada año. Casi la mitad de los neozelandeses son miembros de su biblioteca local. Y muchas más personas utilizan su biblioteca pública como espacios para reuniones y otros servicios.

los usuarios de la bibliotecas neozelandesas realizan más de 92 millones de préstamos  cada año, además sus espacios se utilizan para reuniones formales e informales, utilizando ordenadores y conexión Wi-Fi gratuita, siendo apoyados por bibliotecarios capacitados y cualificados. Además de prestarse libros se prestan libros electrónicos, revistas, DVDs y cada vez más prestan herramientas y otro tipo de coas que necesita su comunidad. 

 

Normas ACRL para bibliotecas universitarias

Standards for Libraries in Higher Education,  [e-Book] ACRL, 2011.

Texto completo

Las normas para las bibliotecas de enseñanza superior están diseñados para guiar a las bibliotecas universitarias y de investigación a avanzar y mantener su papel como socios en la educación de los estudiantes, el logro de las misiones de sus instituciones y el posicionamiento de las bibliotecas como líderes en la evaluación y la mejora continua en sus campus.

Las bibliotecas deben demostrar su valor y documentar sus contribuciones a la eficacia institucional general y estar preparadas para hacer frente a los cambios en la educación superior. Estas normas fueron desarrolladas a través del estudio y consideración de cuestiones nuevas y emergentes, en función de las últimas tendencias de las bibliotecas, la educación superior y las prácticas de acreditación.

Estas normas difieren de las versiones anteriores mediante la articulación de las expectativas de las contribuciones de la biblioteca a la eficacia institucional, al proporcionar un marco global con un enfoque basado en los resultados en función de la recopilación de las evidencias tomadas de la formas más apropiada para cada institución.

Como una novela: antimanual sobre la lectura

Como una novela / Daniel Pennac ; traducción de Joaquín Jordá
Pennac, Daniel
Barcelona : Anagrama, 1993
169 p

en la biblioteca de TRADUCCIÓN y DOCUMENTACIÓN

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Esta obra insólita, un auténtico estímulo para la lectura, ha sido uno de los grandes fenómenos de la edición francesa reciente. Pennac, profesor de literatura en un instituto, se propone una tarea tan simple como necesaria en nuestros días: que el adolescente pierda el miedo a la lectura, que lea por placer, que se embarque en un libro como en una aventura personal y libremente elegida. Todo ello escrito como un monólogo desenfadado, de una alegría y entusiasmo contagiosos: «En realidad, no es un libro de reflexión sobre la lectura —dice el autor—, sino una tentativa de reconciliación con el libro».

Este antimanual de literatura concluye con un decálogo no de los deberes, sino de los derechos imprescindibles del lector (derecho a no terminar un libro, a releer, etc., incluso a no leer).

EXTRACTOS

El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo «amar»…, el verbo «soñar»… Claro que siempre se puede intentar. Adelante: «¡Ámame!» «¡Sueña!» «¡Lee!» «¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!».

Es, en un principio, el buen lector que seguiría siendo si los adultos que lo rodean alimentaran su entusiasmo en lugar de poner a prueba su competencia, si estimularan su deseo de aprender en lugar de imponerle el deber de recitar, si le acompañaran en su esfuerzo sin contentarse con esperarle a la vuelta de la esquina, si consintieran en perder tardes en lugar de intentar ganar tiempo, si hicieran vibrar el presente sin blandir la amenaza del futuro, si se negaran a convertir en dura tarea lo que era un placer, si alimentaran este placer hasta que se transmutara en deber, si sustentaran este deber en la gratuidad de cualquier aprendizaje cultural, y recuperaran ellos mismos el placer de esta gratuidad.

Pero es, de manera más cotidiana, el refugio del libro contra la crepitación de la lluvia, el silencioso deslumbramiento de las páginas contra la cadencia del metro, la novela metida en el cajón de la secretaria, la breve lectura del profe cuando se largan los alumnos, y el alumno del fondo de la clase leyendo a escondidas, mientras espera a entregar el ejercicio en blanco.

Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica…

En los primeros días del año escolar, suelo pedir a mis alumnos que me describan una biblioteca. No una biblioteca municipal, no, sino el mueble, una librería. Aquella donde coloco mis libros. Y me describen un muro. Un acantilado del saber, rigurosamente ordenado, absolutamente impenetrable, una pared contra la que sólo se puede rebotar…

En materia de lectura, nosotros, «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura.

1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltamos las páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo.
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callamos.

Derechos del lector

Un recorrido fotográfico por la recién restaurada Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto

Sala de lectura de la Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto

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ver reportaje fotográfico

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Biblioteca Viipuri es una biblioteca situado en Vyborg (Finlandia), aunque estaba bajo dominio de Rusia cuando fue concebida por Alvar Aalto, -de ahí que también se le denomine Biblioteca Vyborg-. Se trata de unos de los proyectos arquitectónicos de bibliotecas más originales y que más influencia tuvo en la construcción de bibliotecas durante la segunda mitad el siglo XX. Las soluciones que propuso, hoy ya normales en cualquier biblioteca del mundo, pero fueron muy innovadoras en su tiempo; tanto el edificio como la concepción y distribución de los espacios, el mobiliario, decoración y el estudio de los condicionantes medioambientales.

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58 tragaluces de la sala de lectura.

Durante casi veinte años, El Comité finlandés para la Restauración de la Biblioteca Viipuri trabajó para restaurar el proyecto original de biblioteca desarrollado por Alvar Aalto, que ahora ha sido fotografiada exhaustivamente por Denis Esakov.

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Exterior de la biblioteca Vilpuri

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Las formas rectilíneas completamente blancas del exterior se contraponen por una serie de elementos elípticos, curvilíneas, a partir de los 58 tragaluces de la sala de lectura, que crea un elegante barrido de luz sobre la mesa de circulación y las escaleras centrales que van ascendiendo gradualmente.

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Mostrador de circulación

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La biblioteca también cuenta con un auditorio, con muebles originales, con un techo de madera ondulada muy en el gusto nórdico.

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Auditorio

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Construida en la era pre-digital, la biblioteca ha conservado algunas de las características de ahorro de espacio proyectadas en aquel tiempo, incluyendo estanterías móviles que se pueden ajustar con una palanca de rotación. Entonces una solución innovadora que ya es casi común para cualquier deposito de biblioteca.

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Estanterías móviles para ahorrar espacio

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Quien esté interesado en conocer más sobre este tema, hace unos años se publicó un excelente artículo en la revista Anales de Documentación que os dejo en esta página.

Fuentes Romero, J. J. “El edificio de la Biblioteca de Viipuri : Alvar Aalto, el humanismo innovador de un hacedor de bibliotecas.” Anales de documentación vol. 3, n. (2000).  pp. 67-79.http://www.um.es/ojs/index.php/analesdoc/article/view/2491

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Desarrollo del primer modulo de revisión científica para repositorios (OPRM)

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¿Por qué los artículos en arXiv o cualquier otro repositoro de acceso abierto no son acreditados formalmente como publicaciones? ¿Qué es exactamente lo que diferencia a los repositorios de acceso abierto de las editoriales? La respuesta es simple, que las publicaciones en revistas vienen con un indicador de calidad asociado con el prestigio de la revista, además porque sobre todo no van acompañados de ninguna garantía medible de calidad científica.

Con el apoyo de OpenAire Open Scholar coordinará un consorcio de cinco socios para desarrollar el primer módulo de revisión para repositorios de acceso abierto (OPRM). En el que participan el repositorio institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas español (DIGITAL.CSIC) , el repositorio del Instituto Español de Oceanografía (e-IEO) ,  el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial de Cataluña (IIIA) , el Laboratorio Multidisciplinario de Biblioteconomía y Ciencias de la Computación en Granada (SECABA) , y una empresa de desarrollo y servicios profesionales con DSpace (ARVO)

OPRM pretende capitalizar la infraestructura existente ofrecida por los repositorios de acceso abierto y permitir su conversión en plataformas de evaluación totalmente funcionales con métricas de calidad asociadas. El proyecto prevé la conversión gradual de los repositorios de acceso abierto existente en plataformas de evaluación totalmente funcionales que proporcionen la capacidad necesaria para recuperar el control de calidad de la investigación en favor de la comunidad de investigadores y de este modo ayudar a minimizar la brecha entre las instituciones académicas y editoriales.

OPRM inicialmente se desarrolló como un plugin para repositorios utilizando el paquete de software Dspace, pero se diseñará de forma que facilite su posterior adaptación a otros paquetes de software de repositorios como EPrints y Invenio. La instalación del plugin OPRM en un repositorio de acceso abierto institucional u otro permitirá a la revisión formal de cualquier trabajo de investigación alojado en un repositorio por un número ilimitado de pares. Además, el sistema de reputación incluirá medidas de consenso para fortalecer aún más la validez de los resultados de agregación.

Este proceso de evaluación basado en repositorios se puede ejecutar en paralelo al tradicional de revisión por pares de cualquier revista y sus objetivos son:

  • Permitir a la revisión por pares de cualquier trabajo de investigación depositados en un repositorio, incluyendo datos, software y monografías.
  • Proporcionar nuevas métricas para la evaluación cuantitativa de la calidad de la investigación
  • Crear un sistema de reputación sofisticado para los colaboradores
  • Permitir que la ponderación de las revisiones en base a la calidad de las contribuciones anteriores de los usuarios
  • Facilitar la selección de contenido relevante de los repositorios digitales para distinguir que ha sido validado por los colaboradores mediante etiquetas y filtros de búsqueda avanzada
  • Involucrar a la comunidad de investigadores en un diálogo abierto y transparente sobre la solidez y utilidad del material de investigación

Artículos de Acceso Abierto reunidos en libros y vendidos a altos precios en Amazon

Applied Research Press

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Cualquier persona puede utilizar un libro o una obra que esté en el dominio público, compilarla, darle formato y editarla en Kindle Direct Publising, las condiciones que establece Amazon para este tipo de edición, es que se reconozca que es una obra de dominio público, y que no haya obras similares en la plataforma correspondiente. Otra cuestión es que cuando se trata de obras del dominio público el compilador sólo puede acceder a royalties del 35%, no del 70% que puede obtener con una obra original. Cuando se pretende pubñicar algo en KDP, Amazon hace una comparación de ese contenido con la web, y si un tanto por ciento alto de los contenidos están en el dominio público, Amazon envía una carta al editor o autor preguntándole si es el propietario de esos contenidos. En Amazon hay miles de obras de este tipo que se venden a precios generalmente bajos. La mayoría de ellos se compilan desde la herramienta de la Wikipedia que permite crear un libro con los contenidos de esta web. Esto es perfectamente legal con respecto a las licencias utilizadas por Wikipedia.

Según Open Acces Scholary, un editor llamado Applied Research Press está usando la plataforma Amazon.co.uk y Amazon.com para vender artículos de investigación de revistas de acceso abierto para crear monografías que vende a precios altos en Amazon. Aparentemente las licencias Creative Commons permiten esta posibilidad comercial, si bien alguna práctica de esta empresa como el hecho de retitular los capítulos o atribuirse autorias sin añadir valor añadido podría vulnerar los derechos de autor.

Además en algún caso Applied Research Press ha retitulado algunos de los artículos y ha se ha asignado la atribución de la autoría, lo cual no es legal y contraviene lo establecido en la licencia CC original. Ya que el cambio del título puede violar los derechos morales de los autores de la obra original; y a parte de ello, la pura reproducción y compilación de los artículos por parte del editor no aporta ningún valor añadido a la obra. Esta operación se ha hecho con 14 libros que se venden a un alto precio en Amazon (Ver).

Uso de la tecnología para romper las barreras de la velocidad de lectura

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Using Technology to Break the Speed Barrier of Reading: New research suggests that one of humanity’s most important inventions can be improved By Matthew H. Schneps | Scientific American September 8, 2015

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Los científicos están empezando a comprender que las decisiones sobre el diseño de una obra tienen su influencia en la forma en que el cerebro procesa la información visual. ¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, porque sirven para poner mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, ya que de este modo promueven un mayor interés en el seguimiento del texto.

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El libro como invención tecnológica, es un objeto de ingeniería cuya importancia y perdurabilidad a lo largo de los siglos le ha convertido en unas de las piezas mejor concebidas. Sin embargo, debido a la necesidad de una lectura nuclear (lineal) no es más que una herramienta diseñada en torno a un conjunto de compromisos y limitaciones que está lejos de ser perfecta en relación a las nuevas posibilidades tecnológicas.

El sistema de la lectura actual, -heredado de los antiguos escribas-, se ha perpetuado fundamentalmente debido a estas limitaciones de ingeniería que fueron relevantes en los siglos pasados, pero que ya no apropiadas en nuestra era de la información. Cuando los libros eran escasos, y pocas personas sabían leer, el hecho de que tuvieran alguna falla inherente en el diseño que pudiera dificultar la lectura no era motivo de preocupación. Pero hoy, en la era de los ordenadores -donde es posible descargar al instante prácticamente cualquier libro que haya sido publicada y leerlo en un dispositivo que llevamos en nuestra bolsillos- lo que limita nuestra lectura es la capacidad del cerebro para absorber el contenido disponible. El problema de nuestro milenio es que no es posible obtener en nuestras mentes suficientemente rápido toda la información que precisamos  para satisfacer nuestras necesidades.

Lo que pudo haber parecido una buena idea de diseño para la lectura de hace un milenio, no puede ser una buena idea hoy. Tomemos, por ejemplo, la forma y el espaciamiento de las letras. En los siglos antes de la invención de la imprenta, los escribas dedicaban una cantidad excesiva de tiempo para escribir un libro. Por lo tanto, la necesidad de trabajar de forma rápida probablemente influyó en el diseño de las formas de las letras que conocemos actualmente, ya que estas se formaron para hacer su dibujo a mano tan fluido y rápido como fuera posible. Otras restricciones de diseño que heredamos del pasado, que ya no son relevantes hoy en día, se relacionan con el alto costo de los materiales. El pergamino era caro. Esto llevó a que los símbolos utilizados en las primearas formas de escritura se comprimieran con el objeto de  meter más símbolos en una página – tanto es así que el espaciamiento e incluso la puntuación llegó a ser omitida y tuvo que ser introducida de nuevo en el siglo XII para facilitar la lectura.

Esta forma de juntar más las letras para ahorrar espacio fue en su día fue una brillante manera de ahorrar pergamino; si bien actualmente los científicos están empezando a comprender que esta decisión de diseño entra en conflicto con la forma en que el cerebro procesa la información visual. En 1970 Herman Bouma demostró que cuando los objetos están agrupados muy juntos -como el caso de las letras en los pergaminos-, esta agrupación interfiere con la capacidad del cerebro para discernir cada uno de los elementos de la agrupación, un fenómeno conocido como “hacinamiento”. Este fenómeno limita el número de letras que somos capaces de percibir a simple vista, tal como demostró en una investigación de Denis Pelli en 2007 en la que concluía que el hacinamiento limita la velocidad de lectura.

Reconociendo que ahora puede ser el momento de reconsiderar el diseño tradicional de la lectura, una grupo de investigación llamado Guttenbergs – compuesto por científicos y tecnólogos de todo el mundo – están empezando a buscar soluciones de ingeniería innovadoras destinadas a hacer la lectura más eficiente y eficaz para más personas. Su objetivo final es volver a inventar la lectura en función de que ya no estamos limitados por las restricciones de diseño anacrónicas impuestas por la pluma y el lápiz, para idear una nueva forma de lectura limitada sólo por la capacidad del cerebro humano.

En 2013 la Fundación Nacional para la Ciencia, llevó a cabo una investigación con una pequeña muestra de más de 100 estudiantes de secundaria con dislexia, utilizando técnicas que incluyeron el seguimiento de los ojos, que pudo confirmar que los formatos en línea más cortos producen beneficio en las personas con problemas con la lectura.

Aunque los teléfonos inteligentes aún no se habían inventado cuando Gadi Geiger y Gerome Lettvin en el MIT, junto a Keith Rayner y sus colegas de la Universidad de Massachusetts Amherst hicieron una investigación en la década de 1980, sobre casos de individuos cuyos problemas con la lectura fueron mejoradas al restringir el lapso de texto procesado durante la misma. Y más tarde, ya en la era de los ordenadores, teléfonos inteligentes y lectores electrónicos, más gente comenzó a notar este efecto, tal como demostró David Knight que creo un sistemas web para ayudar a las personas a acortar líneas, que él llamó “tipo amable”. También Marco Zorzi y sus colegas en Italia y Francia demostraron en 2012 que cuando se incrementa el espaciado entre letras para reducir el hacinamiento, los niños con dislexia leen con mayor eficacia.

En la actualidad las posibilidades que ofrece el formato digital hace posible que podamos rediseñar el formato, espaciado, tipología de letra, márgenes y hasta cabeceras a nuestro gusto, lo que hace posible poder leer en pantallas pequeñas como las de un teléfono inteligentes sin grandes dificultades.

¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, y esto ocurre sobre todo porque sirven para que el lector ponga mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, lo que a su vez promueve un mayor interés en el seguimiento del texto por parte del sujeto lector.