Archivo de la categoría: Tecnologías de la información

Informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España (Fundación Alternativas)

 

 

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Informe sobre la Ciencia y la Tecnología en España. Madrid: Fundación Alternativas, 2017

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La elaboración de este Informe coincide con momentos preocupantes para el desarrollo científico y tecnológico no solo en lo que respecta a España, pues los problemas y la incertidumbre en muchos ámbitos se perciben a escala global (Trump, populismos, negacionismos) y, al mismo tiempo, las denominadas economías emergentes van transformando la escena internacional también en lo que respecta a la ciencia y la tecnología.

El Informe se estructura en nueve apartados. El primero se centra fundamentalmente en la relación de las sociedades con la ciencia, poniendo de manifiesto la importancia de esta última en términos de desarrollo social y calidad de vida. El segundo expone el marco socio-histórico de la política científica moderna, mostrando a continuación la trayectoria histórica particular del sistema español de ciencia y tecnología. El tercero describe la situación actual de dicho sistema desde la perspectiva de los agentes que lo conforman y sus relaciones. El cuarto, que versa sobre la financiación de las actividades de I+D+i, se centra fundamentalmente en la financiación pública de dichas actividades, ofreciendo un análisis en profundidad de los recursos asignados a las mismas en los Presupuestos Generales del Estado y de la ejecución del gasto correspondiente. El quinto apartado aborda el tema de la internacionalización de la CyT a través de dos aproximaciones: la movilidad internacional de los factores capital y trabajo y la colaboración internacional, tanto en la generación de conocimiento como en el acceso al mismo. El sexto analiza el grado de interés, conocimiento y acceso a la información científica por parte de los ciudadanos, así como su percepción y opinión sobre la ciencia y los científicos. El séptimo se centra en la relación entre el avance científico-tecnológico y la competitividad económica, analizando el caso español desde el enfoque teórico de la causación circular acumulativa. El octavo plantea y justifica la necesidad de ampliar el consenso ciudadano en torno a la ciencia, proponiendo un pacto cívico en esta materia y definiendo los contenidos mínimos del mismo. Finalmente, el último apartado, concebido como cierre del Informe, extrae las principales conclusiones de diagnóstico y propone una serie de medidas y recomendaciones para mejorar la situación del sistema español de ciencia y tecnología.

Top Tendencias Digitales 2018

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Informe “Top Tendencias Digitales 2018” (IAB Spain). Madrid: IAB, 2018

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Con el objeto de ayudar a la industria publicitaria a entender los retos y novedades del negocio digital, la IAB ha elaborado, a partir de las diferentes comisiones de trabajo, un informe donde exponen las que serán las claves del negocio digital en 2018. El documento analiza las tendencias para este 2018 en los siguientes ámbitos

01. Audio online
02. Branding
03. Contenidos & Native Advertising
04. Data
05. Digital Signage
06. Ecommerce
07. Esports
08. Innovación Tecnológica
09. Lobby & Regulación
10. Medición de Audiencias
11. Mobile
12. Programática
13. Redes Sociales
14. TV conectada
15. Video Online

Información: agentes e intermediación

 

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Gómez, G. d., M. Nélida, et al. (2017). [e-Book] Informação: agentes e intermediação, Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia (IBICT), 2017.

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El libro reúne textos de reconocidos autores de la Ciencia de la Información, entre brasileños y españoles, en torno a agentes, intermediaciones e institucionalidades acerca de un mosaico interpretativo en el campo informacional.

Teoría Social después de Internet: Medios, Tecnología y Globalización

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Schroeder, R. (2018). [e-Book]  Social Theory After the Internet: Media, Technology and Globalization. London, UCL Press, 2018.

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Internet ha transformado fundamentalmente la sociedad en los últimos 25 años, pero las teorías existentes de la comunicación masiva o interpersonal no funcionan bien para entender un mundo digital. Esta comprensión tampoco se ha visto favorecida por la especialización disciplinaria y el enfoque continuo en las últimas innovaciones. Ralph Schroeder tiene una visión a más largo plazo, sintetizando perspectivas y hallazgos de varias disciplinas de las ciencias sociales en cuatro países: Estados Unidos, Suecia, India y China. Su comparación destaca, entre otras observaciones, que los smartphones son en muchos aspectos más importantes que los usos de Internet basados en los PCs.

Fundamentos Tecnológicos de la Sociedad de la Información

 

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Bañeres Besora, D., A. Martínez  Balleste, et al. [e-Book]  Fundamentos Tecnológicos de la Sociedad de la Información. Barcelona, UOC, 2013.

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Este curso pretende dar una visión de qué es Internet, cómo se estructura y qué ofrece a sus usuarios finales. El libro se inicia explorando aspectos tecnológicos relacionados con la estructura de los ordenadores, de Internet y de las aplicaciones que pueden ejecutarse relacionadas con ambos medios. Se continuará viendo aspectos relacionados con la seguridad en Internet y cómo ha de tenerse en cuenta para proseguir con el análisis del concepto World Wide Web y el uso que podemos hacer de esta plataforma para compartir información. A lo largo del manual se estudiará qué es el código abierto y el Software Libre siempre desde el contexto que hemos denominado Cultura Libre: simiente de lo que entendemos como Internet y su generalización actual.

Whatsapps, videojuegos y cabezas mutantes a ti también te puede ocurrir

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Gómez Rey, S., J. Pérez Ruiz, et al. (2017 ). [e-Book]  Whatsapps, videojuegos y cabezas mutantes a ti también te puede ocurrir. Lima, Fundación Telefónica, 2017.

 

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Para una buena educación en el uso de las tecnologías conectadas, tan importantes son las normas y los límites como el acompañamiento y la supervisión de las actividades digitales de los niños por parte de los adultos. Un acompañamiento que, además, es deseado por los menores que buscan la complicidad de sus padres en el uso de los dispositivos digitales. Esto supone una oportunidad para fortalecer la relación y la comunicación entre padres e hijos. Es por ello que, desde Dialogando presentamos el cuento  “Whatsapps, videojuegos y cabezas mutantes. A ti también te puede ocurrir“ dirigido a jóvenes lectores de 4 a 8 años. En esta  divertida historia, Sara y Leo son dos hermanos que dedican demasiado tiempo a los dispositivos digitales, hasta que un día por la mañana se levantan y descubren que sus cabezas se han convertido en una tableta táctil y en un ordenador portátil. Junto a su adolescente canguro, los dos niños van a tener que recordar las normas y límites que un día les pusieron sus padres para hacer que sus cabezas vuelvan a tener un aspecto humano. Magia y realidad a partes iguales para compartir con los más peques de la casa la mejor manera de disfrutar del mundo digital.

Sinopsis: Sara, de 11 años, y su hermano Leo, de 2 años, pasan mucho, mucho tiempo jugando con la tableta y el ordenador. Un día descubren que sus cabezas han mutado…¡plaf!… y se han convertido en dos pantallas enormes. ¡Menudo imprevisto! ¿Qué van a hacer ahora? ¿Conseguirán recuperar sus cabezas antes de que sus padres regresen de trabajar y los descubran? Una historia increíble y sorprendente sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la infancia y la adolescencia, y la importancia de la educación para un uso responsable.

El papel crítico de los metadatos en las comunicaciones en red: noticias falsas. identidad digital y viralización de información

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Las ciencias de la información han estado tradicionalmente en el centro de la investigación centrada en los metadatos. Los documentos de inteligencia de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA) revelados por Edward Snowden en junio de 2013 popularizaron el término «metadatos» en la conciencia pública. Sorprendentemente, desde entonces se ha debatido poco sobre la naturaleza y la importancia de los metadatos en los sistemas de comunicación en red.  La confusión sobre el papel y significado de los metadatos dentro de los programas de inteligencia de la NSA o «noticias falsas» relacionadas con la elección presidencial de 2016 reflejan nuestra falta de comprensión sobre la importancia de los metadatos dentro de nuestros ecosistema de dispositivos en red.

Mayernik, M. S. and A. Acker «Tracing the traces: The critical role of metadata within networked communications.» Journal of the Association for Information Science and Technology vol. 69, n. 1 (2018). pp. 177-180. http://dx.doi.org/10.1002/asi.23927

Las bibliotecas han utilizado sistemas estructurados de catalogación a gran escala para proporcionar acceso a la información durante siglos. De manera similar, los estados nacionales han recopilado información sobre sus ciudadanos en masa, como datos del censo, certificados de defunción, registros fiscales, durante cientos de años. En todos estos contextos, los supuestos y valores sociotécnicos incorporados influyen en la forma en que se recopilan y aplican los metadatos. Una vez que estos metadatos son recolectados, pueden construirse nuevas aplicaciones para ampliar servicios o crear nuevos mercados, entre otras posibilidades.

Los metadatos que subyacen a la forma en que las infraestructuras transmiten la información están diseñados para un determinado conjunto de normas y criterios, pero no para otros.  Por ejemplo, los metadatos sobre los correos electrónicos pueden mostrar dónde, cuándo y a quién se envían los mensajes, pero no pueden mostrar por qué se enviaron. De este modo, los metadatos siempre muestran una perspectiva incompleta y parcial que satisface las necesidades funcionales de determinadas aplicaciones.

La recopilación de metadatos digitales repercute en las formas en que las personas experimentan la comunicación social y técnica. Sin tales metadatos, la comunicación en red no puede existir. Las filtraciones de la NSA, y los numerosos hacks recientes de las comunicaciones corporativas y gubernamentales, señalan a los metadatos como objetos de nueva investigación académica. Si queremos entablar debates significativos sobre nuestras trazas digitales, o tomar decisiones informadas sobre nuevas políticas y tecnologías, es esencial desarrollar marcos teóricos y empíricos que tengan en cuenta los metadatos digitales. Este documento de opinión presenta cinco características sociotecnológicas clave de los metadatos en las redes digitales que se beneficiarían de una mayor participación de las ciencias de la información.

Internet, las redes de telefonía móvil, el comercio en línea y cualquier otro dispositivo «inteligente» funcionan a través del intercambio de metadatos sobre nuestras comunicaciones y actividades digitales. Los metadatos describen un objeto físico o digital proporcionando un contexto, indicando la calidad o documentando otras características del objeto (Greenberg, 2005). Los metadatos tienen diferentes propósitos y pueden clasificarse de diferentes maneras. Gilliland, por ejemplo, distinguió cinco tipos de metadatos -administrativos, descriptivos, de preservación, técnicos y de uso- que tienen diferentes funciones en los sistemas de información digital (Gilliland, 2008). Los metadatos «descriptivos» pueden proporcionar a un usuario revisiones del producto de otros compradores, mientras que los metadatos «de uso» pueden incluir el historial de compras colectivas de un usuario y permitir que el sistema proporcione una lista de recomendaciones, anuncios o incluso noticias falsas. Sin embargo, estas funciones de los metadatos, que a menudo se dicen libres de valores y neutrales, pueden confundirse con el paso del tiempo, a veces de formas sorprendentes o inesperadas. De hecho, la nueva iniciativa de noticias falsas de Facebook para combatir las afirmaciones virales falsas en se basa en sopesar los metadatos de compromiso y las prácticas publicitarias con una comprobación de los hechos para limitar la información errónea y evitar la censura (Isaac, 2016).

La colección de rastros del comportamiento cotidiano de las personas en esferas públicas y privadas apunta a los metadatos como objetos de nuevas indagaciones académicas. La teorización de contextos de metadatos y la creación de evidencia empírica sobre su creación y circulación como fenómenos sociotecnológicos de infraestructuras y organizaciones será una de las características animadoras que los científicos de la información necesitarán abordar en un futuro próximo. Si queremos participar en discusiones significativas sobre nuestras trazas digitales, o tomar decisiones informadas sobre nuevas políticas y tecnologías, es esencial desarrollar marcos teóricos y empíricos para caracterizar el papel de los metadatos dentro de las infraestructuras de comunicación en red. Las metáforas como «escape de datos» que se utilizan para describir «el rastro digital que la gente deja» (Mayer-Schonberger & Cukier, 2013, p. 113) cuando usa computadoras o teléfonos celulares oscurecen la naturaleza de los metadatos dentro de estos sistemas. Por ejemplo, las compañías aseguradoras de automóviles han comenzado a ofrecer tarifas más bajas a los clientes que aceptan instalar un receptor de monitoreo GPS en sus automóviles que rastrea sus hábitos de conducción: aceleración y paro en particular (Lieber, 2014)

Los metadatos producidos por cualquier sistema técnico son el resultado de una selección activa por parte de los diseñadores del sistema de qué registrar y cuándo.  Por ejemplo, los dispositivos inalámbricos están diseñados para recopilar y transmitir metadatos sobre la hora y el lugar desde donde se envían los datos, así como las rutas que los datos toman a través de las redes (Acker, 2014). Estos metadatos de trazas muestran a los diseñadores y operadores de infraestructuras de comunicación cómo funcionan las redes y dónde se producen los problemas. Los operadores de redes celulares, por ejemplo, pueden determinar dónde se están cayendo las llamadas telefónicas, o dónde ha fallado una torre celular. En otro ejemplo, las franquicias de compras de Target a Amazon rastrean los metadatos sobre el comportamiento de compra y navegación de los consumidores a través del tiempo a través de programas de recompensas para determinar sus necesidades, hábitos y tendencias de compra. De este modo, los metadatos están diseñados para permitir usos y resultados específicos.

Las distinciones formales entre datos y metadatos son confusas y difíciles de definir (Gilliland, 2008). Los datos y los metadatos se designan a menudo en contradicción entre sí, dependiendo de sus diferentes funciones y medios de interpretación en contextos específicos de origen y uso.  Ciertas trazas digitales pueden servir como «metadatos» en un contexto porque proporcionan información sobre la actividad o el comportamiento de las personas, pero también pueden servir como «datos» si se analizan en otros contextos y se utilizan como evidencia para hacer una afirmación o argumentación (Borgman, 2015). Llamar a algo «metadatos» en lugar de «datos» es una clasificación contextual que raramente tiene una lógica evidente (Boellstorff, 2013). Por ejemplo, nuevos tipos de redes de sensores permiten a los investigadores producir datos científicos que antes eran difíciles o imposibles de recopilar. Estos datos técnicos son metadatos de fondo para el científico, pero son datos esenciales para el operador de red que supervisa y mantiene la red (Borgman, Wallis y Mayernik, 2012). Del mismo modo, las organizaciones gubernamentales y de ayuda humanitaria están organizando cada vez más metadatos de los medios sociales y las redes móviles como datos para permitir una orientación más eficaz de la ayuda de emergencia, la asignación de recursos de emergencia y el despliegue de las fuerzas policiales. A menudo se usan los metadatos para analizar el comportamiento y las intenciones de individuos específicos, y potencialmente identificar a esos individuos para acciones particulares. Esto es ilustrado vívidamente por la declaración del ex director de la CIA y la NSA, Michael Hayden, en mayo de 2014, cuando dijo «matamos gente a base de metadatos» (Cole, 2014).

Los metadatos recopilados por plataformas de medios sociales como Twitter y Facebook subyacen en una industria artesanal de análisis de patrones de uso de la tecnología, redes personales y tendencias de distribución de información (Schroeder, 2014). En muchos de estos estudios, los «grandes datos» son en realidad «grandes metadatos» que muestran cómo se utilizan, confían y estandarizan los servicios digitales.

Los metadatos ejecutables necesarios para la transmisión de datos y la comunicación impregnan nuestra cultura en red; de hecho, las infraestructuras no pueden funcionar sin ellos (Fidler & Acker, 2014). Sin embargo, la parcialidad de los metadatos y su capacidad de agregación presentan una tensión crucial en la sociedad. Por ejemplo, las personas nombradas en una publicación de agosto de 2015 de información de las cuentas robadas del sitio de citas para adultos Ashley Madison corrían el riesgo de ser identificadas como personas que habían llevado a cabo relaciones extramatrimoniales, apoyadas directamente por los metadatos liberados en sí mismos (Victor, 2015).

En conclusión, los metadatos son fundamentales para el diseño y la explotación de las infraestructuras técnicas, pero es fácil dar por sentado que nuestras vidas personales pueden aparecer en nuestras huellas digitales. Como ha dicho un erudito, los metadatos de trazas digitales pueden ser «notablemente reveladores» de nuestras vidas y actividades (Landau, 2016). Las filtraciones de la NSA han ilustrado, por ejemplo, cómo las facturas de telefonía móvil no son simplemente documentos privados banales. A medida que los metadatos de nuestra comunicación digital crecen en volumen y nuestro uso de herramientas digitales prolifera, se utilizarán y agregarán de maneras conocidas y desconocidas, intencionadas y oportunistas. Por ejemplo, el exitoso programa de Netflix «House of Cards» fue producido en base a la analítica de descriptores de metadatos generados por los usuarios (Carr, 2013).

Para poder participar en el mundo digital, las personas deben someterse a la creación de sus metadatos y utilizarlos para una variedad de propósitos (van Dijck, 2014). Pero, los metadatos, como los registros telefónicos y censales, siempre han estado conectados a cuerpos y vidas. Esto se amplifica cada vez más en el espacio digital. Estas cuestiones de metadatos están transformando las formas en que concebimos la gestión de los datos e incluso los derechos humanos.

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

Las bibliotecas del futuro estarán hechas de ADN

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Traducción de

The libraries of the future will be made of DNA
Jerome de Groot
Senior Lecturer, University of Manchester

January 5, 2018 11.57am GMT

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A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. Varias organizaciones están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM). Esto implicaría que los datos serían «traducidos» a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al «original» al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.
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Cada segundo se envían unos 6.000 tweets. En el tiempo que tardas en leer esta oración, se habrán enviado 42.000 tweets, que a un promedio de 34 caracteres por tweet, son 1.428.000 caracteres.

Worldwidewebsize analiza diariamente el tamaño de Internet. En el día que se hizo este post ascendía a 4.590 millones de páginas y mil millones de sitios web. Este es el Internet visible «indexado», pero no incluye la «web oscura» o bases de datos privadas. El tamaño de la red se mide de dos maneras. El primero es «contenido»; la capacidad de almacenamiento se estimó en 2014 en 1024 bytes, o un millón de exabytes. El segundo es el «tráfico», medido en zettabytes. El tráfico global recientemente pasó de un zettabyte, es decir el contenido de 250 mil millones de DVDs.

De manera más convencional, el Reino Unido publicó 184.000 libros en 2013, el mayor número de libros por habitante a nivel mundial. Añada las formas cada vez mayores de medir a un ser humano en términos de datos – secuenciación de ADN, árboles genealógicos en línea, codificación genética, cuentas bancarias, información en línea de todo tipo- o la cantidad de datos científicos que se producen y leen en todo el mundo-, y te darás cuenta que la cantidad de información en el mundo es asombrosa. Incluso la cantidad de espacio de almacenamiento que la mayoría de la gente necesita para fotos y documentos ha crecido enormemente en los últimos años.

Como especie, estamos produciendo información a un ritmo masivo. La «lectura» de la masa de datos ha conducido a nuevos modelos predictivos para la interacción social. Las empresas y los gobiernos se esfuerzan por utilizar estos datos a medida que los seres humanos parecen cada vez más legibles, manejables y -posiblemente- controlables a través de la comprensión y manipulación de la información.

Pero, ¿cómo podría almacenarse toda esta información? Actualmente contamos con bibliotecas físicas, archivos físicos y estanterías de libros. Internet en sí mismo está «almacenado» en servidores de disco duro en todo el mundo, usando enormes cantidades de energía para mantenerlos frescos. La infraestructura en línea es costosa, hambrienta de energía y vulnerable; su longevidad también es limitada – véase Die Hard 4.0 para una dramatización.

Bibliotecas del futuro

El futuro del almacenamiento de la información puede parecer aburrido, pero es una cuestión crucial para cualquier persona interesada en la forma en que las sociedades recuerdan. Un buen ejemplo son las historias familiares, donde los archivos públicos, como los registros del censo y la información tributaria, son cada vez más accesibles en línea. Millones de usuarios en todo el mundo utilizan sitios de suscripción como Ancestry o Findmypast para acceder a esta información pública y crear sus árboles genealógicos utilizando software en línea. Esta proliferación de información plantea cuestiones éticas sobre el acceso (registros públicos utilizados por empresas privadas para obtener beneficios) y sobre cómo se almacenan, gestionan y utilizan estos datos.

A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. ¿Realmente necesitamos almacenar cada tweet enviado? Tomar cualquier tipo de decisión sobre qué almacenar – qué coleccionar, conmemorar, archivar – provoca una discusión compleja. Las tecnologías para acceder – «leer» – la información debe estar de alguna manera preparada para el futuro, o terminaremos con enormes cantidades de información que no se pueda utilizar.

Entonces: ¿qué hacer? En la actualidad se están llevando a cabo debates de gran alcance, desde qué información almacenar (incluidos varios biobancos llenos de especímenes biológicas), hasta cómo almacenarla, hasta dónde almacenarla (en el Ártico, en el espacio, bajo el agua). La mayoría de estas discusiones tienen lugar dentro de las comunidades científicas; algunas empresas tecnológicas están involucradas. Aquellos que han pasado años pensando en la memoria, la conmemoración y el archivo -historiadores y bibliotecarios- se encuentran a menudo al margen de la discusión.

Nanocristales y ADN

Varias organizaciones diferentes están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Se ha sugerido el almacenamiento físico en discos de níquel (leídos por microscopio) o códigos de barras escritos con láser en vidrio de sílice. La nanotecnología, altamente experimental -y actualmente ávida de energía-, busca escribir información a un nivel casi molecular. El almacenamiento nanotecnológico sería «leído» mediante microscopía sofisticada, con «efecto» del cambio químico o de procesos bastante complicados, como los nanocristales que convierten la radiación (infra-roja) en algo «visible». Algunos de los modelos de almacenamiento más barrocos van desde una bóveda de memoria de datos flash en la luna hasta empresas privadas que envían contenido digital a Marte, pasando por satélites que orbitan la tierra.

Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM).

Esto implicaría que los datos serían «traducidos» a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al «original» al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.

El ADN es duradero y cada vez más fácil de producir y leer. Se mantendrá durante miles de años en las condiciones de almacenamiento adecuadas. El ADN podría almacenarse en cualquier lugar oscuro, seco, frío y posiblemente no ocuparía mucho espacio.

Gran parte de esta tecnología está en sus comienzos, pero los avances en nanotecnología y secuenciación del ADN sugieren que dentro de unos años veremos los resultados aplicados de la experimentación y el desarrollo. Surgen preguntas más amplias sobre la ética de la recolección y hasta qué punto estos procesos se convertirán en la corriente dominante. La impresión impresa, y en cierta medida digital, se ha convertido en una forma común y razonablemente democrática de transmitir y almacenar información. Queda por ver si el almacenamiento y la escritura en el futuro serán de fácil acceso, y quién controlará la información y la memoria de la humanidad en las próximas décadas y siglos.

 

Sobrecarga informativa

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“Uno de los efectos de vivir con información electrónica es que vivimos habitualmente en un estado de sobrecarga de información. Siempre hay más de lo que puedes soportar.”

-Marshall McLuhan en The Best of Ideas en CBC Radio en 1967