Guía de buenas prácticas para informar del uso de IA por parte de bibliotecarios y editores

COUNTER. Ready for Consultation: AI Metrics. Best Practice Guidance for Reporting AI Usage (Draft, 2025).

Texto completo

COUNTER propone nuevas directrices para medir el uso de herramientas de inteligencia artificial en plataformas editoriales, diferenciándolo claramente del uso humano. El objetivo es estandarizar estos informes y evitar que la actividad de IA distorsione los datos tradicionales de uso.

El borrador de COUNTER sobre las mejores prácticas para informar del uso de IA surge ante la necesidad de adaptar el Code of Practice (Release 5.1) a un entorno donde la inteligencia artificial generativa y agente opera de forma habitual en plataformas de editores y proveedores de información. El documento reconoce que las reglas anteriores fueron diseñadas en un contexto previo al uso extendido de herramientas como agentes autónomos y modelos generativos, por lo que se requiere un marco más preciso para distinguir entre actividad humana, actividad automatizada tradicional (bots y crawlers) y actividad de IA agente, que no puede clasificarse igual que la automatización previamente excluida de los informes.

El objetivo del borrador es establecer mecanismos claros y estandarizados para que las plataformas que ofrecen contenidos (textos, artículos, etc.) puedan reportar métricas sobre el uso de IA —ya sea directamente en su sitio, o a través de herramientas externas (como buscadores basados en IA o agregadores). COUNTER considera que estas directrices no sólo sirven a editores o bibliotecas, sino también que podrían ser útiles para herramientas independientes de IA

La publicación del borrador está abierta a comentarios de la comunidad: proveedores tecnológicos, editoriales, bibliotecas y consorcios están invitados a aportar feedback para mejorar las directrices antes de que se adopten de forma definitiva.

Enseñando alfabetización en IA a estudiantes de primaria

Potkalitsky, Nick. 2025. “The Digital Detective Club: Teaching AI Literacy to Young Students.” Educating AI (blog), noviembre. https://nickpotkalitsky.substack.com/p/the-digital-detective-club-teaching

Vivimos un cambio profundo en la forma en que se crean los textos. Por primera vez en la historia, nuestros hijos crecerán en un mundo en el que gran parte de lo que leen —ayudas para deberes, explicaciones, historias e incluso mensajes “personales”— podría estar generado por inteligencia artificial (IA) en lugar de haber sido escrito por humanos. Esta realidad plantea un desafío educativo crucial: ¿cómo enseñar a los estudiantes a interactuar críticamente con la información que consumen desde edades tempranas?

La mayoría de los programas de “alfabetización en IA” se enfocan en estudiantes mayores. Pero para cuando los alumnos llegan al bachillerato, ya han pasado años consumiendo contenidos generados por IA sin poseer herramientas para evaluarlos críticamente. Por ello se propone un plan de estudios dirigido a estudiantes de primaria (desde K hasta 5.º), que enseñe habilidades prácticas de “detección textual” para el mundo real en el que ya están inmersos.

Uno de los pilares del programa es la conciencia de la fuente. Los estudiantes aprenden a preguntarse no solo “¿es verdadero lo que leo?”, sino “¿de dónde viene?”, “¿quién lo escribió?” y “¿cómo puedo comprobarlo?”. De esta manera, desarrollan un hábito de verificación constante que los prepara para interactuar con contenidos digitales y automatizados de forma responsable.

Otro aspecto fundamental es el reconocimiento de la voz del texto. Los niños aprenden a diferenciar entre escritura humana y textos generados por IA, identificando rasgos como estilo, coherencia, singularidad o detalles personales que a menudo faltan en los textos automatizados. Esta habilidad les permite detectar cuándo un texto es genérico, neutro o artificial, y fomentar su pensamiento crítico.

El programa también enfatiza la valoración de la especificidad y lo concreto. Los alumnos comprenden que los textos valiosos, ya sean relatos, informes o explicaciones, incluyen detalles contextuales y matices propios. Por el contrario, los textos superficiales, impersonales o excesivamente generalizados pueden ser una señal de contenido automatizado o poco fiable. De esta forma, los estudiantes aprenden a apreciar la originalidad y a desarrollar criterios para discernir la calidad de la información.

Potkalitsky aclara que la intención no es asustar a los estudiantes ni alejarles de la IA, sino enseñarles a interactuar con ella de manera consciente, informada y responsable. La meta es que comprendan cuándo la IA puede ser útil y cuándo es necesaria la intervención humana para analizar, interpretar o tomar decisiones. Este enfoque contribuye a cultivar lo que el autor llama “conciencia situacional textual”: la capacidad de reconocer no solo qué leen los estudiantes, sino cómo, desde dónde, con qué intención y con qué propósito.

La alfabetización temprana en IA se vuelve especialmente relevante dado que muchos niños ya acceden a dispositivos, contenidos digitales y textos automatizados desde edades muy tempranas. Integrar estas competencias en la educación básica —en materias de lengua, lectura, ciudadanía digital y pensamiento crítico— permite preparar a los estudiantes para un entorno cada vez más mediado por la tecnología. Además, les proporciona herramientas para detectar desinformación, reconocer plagios, valorar la originalidad y mantener su propia voz creativa, habilidades fundamentales para desenvolverse con autonomía y responsabilidad en el mundo digital.

La propuesta busca transformar la manera en que los niños aprenden a leer, escribir y analizar información en la era de la inteligencia artificial. A través de ejercicios prácticos, análisis de textos y actividades lúdicas, los estudiantes desarrollan competencias críticas, creatividad y autonomía intelectual, preparándolos para enfrentar los desafíos educativos y sociales del siglo XXI.

No se puede leer un libro por completo sin estar solo

«No se puede leer un libro por completo sin estar solo. Pero a través de esta soledad, te involucras íntimamente con personas que de otra manera nunca habrías conocido, ya sea porque llevan siglos muertas o porque hablaban idiomas que no entiendes. Y, sin embargo, se han convertido en tus amigos más cercanos, tus consejeros más sabios, los magos que te hipnotizan, los amantes con los que siempre has soñado».


Antonio Muñoz Molina

¿Qué es una game jam? y como podemos organizarla en la biblioteca

Smith, Carrie. 2025. “Jam Forever: Creating Tabletop Role‑Playing Games in the Library.” American Libraries Magazine, November 3, 2025 https://americanlibrariesmagazine.org/2025/11/03/jam-forever/

Para organizar un game jam, ¿qué se necesita realmente? “Dos mesas. Y ya está”, tal como señala Danielle Costello, bibliotecaria de apoyo al éxito estudiantil en las Bibliotecas de la Universidad de Georgia, en Athens.

Aunque los game jams —encuentros de creación acelerada de juegos— nacieron en el ámbito del desarrollo de videojuegos, hoy son también una herramienta ideal para diseñar juegos de rol de mesa (tabletop role-playing games, TTRPG). Los TTRPG más conocidos, como Dungeons & Dragons, Pathfinder o La llamada de Cthulhu, suelen venir acompañados de voluminosos manuales de reglas y precios elevados. Sin embargo, existe un universo paralelo de juegos independientes, con sistemas sencillos, accesibles y fácilmente compartibles. En la sesión presidencial del Games and Gaming Round Table (GameRT), titulada “Crear juegos de rol en la biblioteca”, celebrada durante la Conferencia Anual de la ALA 2023 en Chicago, varias personas expertas compartieron estrategias para que las bibliotecas organicen game jams que permitan a estudiantes y público de todas las edades crear sus propios juegos.

En los últimos años, los TTRPG han ganado popularidad gracias a su creciente presencia en redes sociales y plataformas de streaming. Pero ese no es el único motivo del auge. La narración colaborativa otorga a los jugadores un sentido de agencia y control sobre el mundo del juego, “algo que muchos de nuestros usuarios necesitan especialmente en este momento”, señaló Costello.

¿Por qué diseñar juegos en lugar de limitarnos a jugarlos? Porque los game jams democratizan el proceso de creación y lo vuelven accesible, explicó Costello, quien añadió que “el propio acto de crear es un proceso maravilloso para que los usuarios se involucren”. Además, organizar un game jam es barato o incluso gratuito, y puede favorecer la alfabetización, la construcción de comunidad y el establecimiento de alianzas.

No hace falta ser diseñador profesional para organizar uno en la biblioteca, recuerda Rebecca Strang, bibliotecaria de divulgación y participación en la Biblioteca Oesterle del North Central College, en Naperville (Illinois). Se pueden buscar alianzas con desarrolladores locales, tiendas de juegos e incluso con el makerspace de la propia biblioteca. Y no se trata de actividades solo para adultos: Strang contó que ha dirigido game jams incluso para alumnado de tercer grado.

Muchos TTRPG tienen documentos de referencia del sistema (SRD) que permiten a los creadores desarrollar módulos o ampliaciones. También se pueden organizar sesiones de creación libre o con estructuras muy abiertas. Strang señaló que los “business card game jams”, donde se diseña un juego cuyas reglas caben en una tarjeta de visita, “son de mis favoritos”.

“Como herramienta académica, los juegos son una hermosa confluencia de ideas tomadas de libros, películas y otros juegos”, apuntó Russell Brandon, especialista en atención al público en la biblioteca de Pasco (Mid-Columbia Libraries, Washington). Para él, es esencial que los creadores acrediten sus fuentes e influencias, no solo por motivos legales o de derechos de autor: compartirlas “permite que quienes jueguen tus creaciones accedan al mismo marco mental en el que estabas cuando diseñabas, y eso genera una experiencia mucho más auténtica”.

Costello añadió que reinventar los TTRPG no debe limitarse al género fantástico: explorar la historia, la cultura popular o ideas contemporáneas resulta muy estimulante. “Estás jugando contra las barreras que intentan definir qué es —o no es— un juego”, afirmó. Muchas personas asumen que los TTRPG son solo fantasía o juegos bélicos, y “superar esa percepción puede ser complicado”.

Además, la creatividad no termina cuando acaba el game jam. Los juegos creados por usuarios y estudiantes pueden vincularse a múltiples funciones bibliotecarias: publicación, archivo, preservación o catalogación, explicó Brandon. Incluso pueden incorporarse al catálogo y ponerse en circulación. Y, por supuesto, siempre queda seguir creando: “Hay que jammear siempre. Jam para siempre”.

Cuando la lectura falla en las aulas: las bibliotecas públicas son la solución

Bejdo, M. (2024, 2 de julio). Students Are Struggling With Literacy. The Public Library Can Help. Education Week https://www.edweek.org/teaching-learning/opinion-students-are-struggling-with-literacy-the-public-library-can-help/2024/07

Un número importante de estudiantes en Estados Unidos —y en muchas comunidades— enfrentan serias dificultades con la lectoescritura. Por ejemplo, en 2019 apenas un 37 % de los estudiantes de 12.º grado alcanzaban un nivel “proficiente” según los datos del National Assessment of Educational Progress (NAEP).

La autora, una educadora de primera infancia, propone que las bibliotecas públicas representen un aliado clave en la mejora de la alfabetización, especialmente cuando las bibliotecas escolares no son suficientes —o directamente no existen—.

Las bibliotecas públicas ofrecen una enorme variedad de recursos: colecciones extensas en varios idiomas, espacios para leer o hacer tareas, acceso a ordenadores y servicios de impresión, programas de alfabetización, cuentacuentos, actividades para niños, adolescentes y familias, clases, etc.

La colaboración entre escuelas y bibliotecas públicas, puede abrir un “nuevo mundo” para los estudiantes, particularmente para aquellos con dificultades lectoras, estudiantes multilingües o de entornos vulnerables. Ese tipo de alianza permite ofrecer a todos los alumnos —no solo a los de escuelas con buenos recursos— acceso a libros, oportunidades de lectura y un entorno favorable al aprendizaje.

El artículo subraya que las bibliotecas públicas poseen una riqueza de recursos difícilmente igualable por la escuela media:

  • Colecciones amplias, actualizadas y multilingües, incluyendo libros impresos, ebooks, audiolibros y materiales accesibles.
  • Programas de alfabetización temprana, como cuentacuentos, clubes de lectura, talleres familiares o actividades STEM conectadas con la lectura.
  • Apoyo a tareas y estudio, con espacios tranquilos, personal capacitado y acceso a materiales suplementarios.
  • Tecnología accesible, especialmente importante para estudiantes de bajos ingresos: ordenadores, tabletas, Wi-Fi libre, impresión y bases de datos.
  • Programas orientados a adolescentes, no habituales en bibliotecas escolares, que fomentan la lectura desde intereses propios.
  • Acceso gratuito y universal, sin barreras socioeconómicas.

Se proponen acciones prácticas para promover esta colaboración: organizar visitas escolares a bibliotecas públicas, promover que las familias conozcan los recursos disponibles, invitar bibliotecarios para sesiones de cuentacuentos en clase, etc. Todo con el fin de fomentar la lectura, mejorar la alfabetización y ofrecer oportunidades igualitarias de acceso al conocimiento.

  • Visitas regulares de estudiantes a la biblioteca, para obtener su carné, descubrir secciones, conocer servicios digitales y generar vínculo afectivo con el espacio.
  • Bibliotecarios que visitan las aulas, ofreciendo sesiones de lectura, presentaciones temáticas o introducción al uso crítico de la información.
  • Promoción de bibliotecas “familiares”, que ayudan a que madres, padres y cuidadores conozcan los recursos que pueden utilizar en casa.
  • Programas compartidos, como lecturas de verano, retos lectores o clubs interinstitucionales.
  • Acompañamiento en alfabetización digital, que permite a los estudiantes navegar recursos electrónicos de manera autónoma.

ALA, ARL y CARL se unen a la lucha para defender la memoria futura

Michael Menna (2025, 3 diciembre). ALA, ARL, and CARL Join the Fight to Defend Our Future Memory. Archivo de blog de Internet Archive https://blog.archive.org/2025/12/03/ala-arl-and-carl-join-the-fight-to-defend-our-future-memory/

Las tres grandes organizaciones bibliotecarias de Norteamérica —American Library Association (ALA), Association of Research Libraries (ARL) y Canadian Association of Research Libraries (CARL) — han decidido adherirse oficialmente a la declaración de los “Cuatro Derechos Digitales para Instituciones de Memoria” impulsada por la campaña Our Future Memory

La adhesión de estas asociaciones supone un respaldo significativo: representan miles de bibliotecas públicas y universitarias, además de incluir tres de las bibliotecas federales y parlamentarias de Canadá.

Según CARL, citada en el artículo, el panorama digital —con materiales disponibles únicamente en plataformas en línea— amenaza la capacidad de estas instituciones para cumplir su misión histórica de recolectar, preservar y poner a disposición obras para futuras generaciones. Si no se garantiza su derecho a operar en el entorno digital, muchos trabajos académicos y culturales podrían perderse para siempre.

El artículo recuerda que la declaración de los “Cuatro Derechos Digitales” no solicita nada más allá de lo básico y necesario para que bibliotecas, archivos, museos y otras instituciones de patrimonio sigan funcionando como lo hicieron en el mundo analógico, pero adaptados a un entorno digital —es decir: poder recolectar contenido digital, preservarlo, ofrecer acceso controlado, y cooperar con otras instituciones.

En pocas palabras, los derechos y responsabilidades que las instituciones de la memoria siempre han disfrutado fuera de línea también deben protegerse en línea. Para lograr este objetivo, las bibliotecas, archivos y museos deben tener los derechos legales y la capacidad práctica para:

  • Recopilar materiales en formato digital, ya sea mediante la digitalización de colecciones físicas, la compra en el mercado libre o por otros medios legales;
  • Preservar los materiales digitales y, cuando sea necesario, repararlos, realizar copias de seguridad o reformatearlos, para garantizar su existencia y disponibilidad a largo plazo;
  • Proporcionar acceso controlado a los materiales digitales para técnicas de investigación avanzadas y para atender a los usuarios dondequiera que se encuentren: en línea;
  • Cooperar con otras instituciones de la memoria, compartiendo o transfiriendo colecciones digitales, para facilitar la preservación y el acceso.

Con la incorporación de ALA, ARL y CARL, la coalición global que defiende estos derechos digitales gana aún más fuerza: se amplía su representatividad, lo que puede incidir con mayor peso en políticas, normativas y decisiones sobre preservación del patrimonio digital.

Transformando la evaluación científica en las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) de América Latina y el Caribe. Un estudio desde la altmetría

Calisto-Breiding, C., Peña-Pallauta, P. & Arellano-Rojas, P. (2021). Transformando la evaluación científica en las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) de América Latina y el Caribe. Un estudio desde la altmetría. Información, Cultura y Sociedad, 45, 75–94. DOI: 10.34096/ics.i45.10075

El presente artículo estudia los significados que la comunidad científica internacional atribuye a las altmetrics como instrumentos de evaluación científica y componentes de una futura Política de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) en Latinoamérica. Se aplica una metodología cualitativa de tipo descriptiva y se recoge la información mediante entrevistas semiestructuradas realizadas a investigadores de Chile, Argentina, Perú, Colombia, España y Estados Unidos, expertos en altmetría, métricas de información y/o políticas de información. Los resultados arrojan que las altmetrics fortalecen su valor analizándose junto a otros indicadores, ya que no miden por sí solas el impacto o calidad de la investigación, pero aportan noveles y relevantes datos de rápida acumulación, amplio alcance disciplinar y diverso origen, promoviendo el uso de nuevos canales de comunicación científica. Algunos de los indicadores altmétricos más provechosos, son las menciones en políticas públicas, en patentes de invención y en plataformas sociales de alto uso en la región, como Facebook, Twitter y Mendeley; indicadores de vinculación con el entorno, revisión por pares y otros criterios cualitativos también son relevantes. Se recomienda integrar los criterios cuantitativos y cualitativos en las políticas de CTI latinoamericanas, las cuales deben, además, ajustarse a las realidades y presupuestos locales.

Análisis estratégico 2025 del ecosistema de la comunicación científica y el rol de los repositorios

Shearer, Kathleen. COAR Strategic Analysis of the
Scholarly Communications Environment
. COAR, 27 de noviembre de 2025.

Texto completo

El informe presenta una visión panorámica del entorno sociopolítico que rodea actualmente a la comunicación científica y analiza las fuerzas que influirán en el ecosistema de repositorios en los próximos años.

Elaborado por COAR mediante encuestas, revisión bibliográfica y consultas a expertos, el documento busca orientar la estrategia de la organización para 2026–2028. El análisis identifica cinco fuerzas clave: la soberanía digital, los recortes en financiación de la investigación, el creciente descontento con el sistema editorial, el ascenso de la inteligencia artificial y la pérdida de confianza pública en la ciencia.

En primer lugar, el texto subraya que los cambios geopolíticos y las tensiones internacionales están modificando las colaboraciones científicas globales. La noción de “soberanía digital” impulsa a algunos países a reforzar infraestructuras de investigación propias, lo que podría repercutir en los sistemas de evaluación y en la dependencia de revistas internacionales. En paralelo, varios países experimentan fuertes recortes en la financiación científica, generando presiones sobre bibliotecas e infraestructuras de acceso abierto. Esta situación representa tanto un riesgo para la sostenibilidad del open science como una oportunidad para reorientar recursos hacia alternativas comunitarias y menos costosas.

El informe también aborda el creciente malestar ante un sistema editorial dominado por un puñado de grandes empresas, basado en métricas de prestigio y en modelos económicos poco sostenibles. A pesar de años de reformas, el acceso abierto sigue condicionado por acuerdos transformativos y revistas híbridas de elevado coste. La producción científica se ha disparado, tensionando los procesos de revisión y comprometiendo la calidad percibida. Como respuesta, muchas políticas nacionales empiezan a priorizar el depósito en repositorios, mientras surgen nuevos modelos como el Publish, Review, Curate (PRC) y se fortalecen iniciativas de evaluación responsable.

La irrupción de la inteligencia artificial constituye otro eje crítico. Los modelos generativos cambian los modos de búsqueda, resumen y gestión de la literatura científica, creando nuevas expectativas entre los usuarios. Al mismo tiempo, plantean desafíos éticos relacionados con la trazabilidad, la fiabilidad y el sesgo, especialmente cuando actúan como intermediarios opacos entre la literatura y el lector. El documento alerta también sobre el aumento de bots que extraen masivamente contenido de repositorios para entrenar modelos, provocando bloqueos y afectando incluso a servicios legítimos.

Finalmente, el informe señala la erosión de la confianza pública en la ciencia, alimentada por la complejidad de los mensajes científicos, la politización, la difusión de desinformación y los escándalos de fraude o malas prácticas. En este contexto, los repositorios, como infraestructuras abiertas y no comerciales, pueden contribuir a reconstruir credibilidad mediante prácticas de autenticidad, transparencia, preservación y trazabilidad reforzada.

A partir de este diagnóstico, COAR identifica cuatro líneas prioritarias de acción para los repositorios: navegar los cambios tecnológicos y garantizar un equilibrio entre acceso humano y automatizado; construir un entorno de información confiable mediante prácticas de validación y marcadores de confianza; mejorar la coherencia digital global a través de estándares e interoperabilidad; y aumentar la visibilidad del valor estratégico de los repositorios, especialmente en un contexto donde las herramientas de IA pueden ocultar el origen de los contenidos que consumen y reutilizan. El informe concluye afirmando que los repositorios seguirán siendo infraestructuras esenciales para la ciencia abierta, siempre que el sector actúe de manera coordinada para afrontar los riesgos y aprovechar las oportunidades de un ecosistema cada vez más complejo y volátil.

Del SEO al GEO: cómo los contenidos de producto determinan la visibilidad en la búsqueda impulsada por IA

Lily AI. From SEO to GEO: The Role of Product Content in AI Search and Discovery. Lily AI, 2025.

Texto completo

la transformación profunda que está experimentando la búsqueda de productos en el comercio digital con la irrupción de los motores generativos de inteligencia artificial. Durante dos décadas, el SEO tradicional marcó las normas de visibilidad online, obligando tanto a usuarios como a minoristas a pensar en términos de palabras clave, enlaces y estructuras legibles para los algoritmos. Sin embargo, ese modelo se está desmoronando. Los motores de IA como Gemini, ChatGPT, Claude o Perplexity ya no se limitan a indexar páginas, sino que interpretan significados, contextos e intenciones. Este cambio está alterando de raíz el modo en que los consumidores descubren productos: más del 60% de las búsquedas terminan sin clic y se prevé un descenso del 50% del tráfico orgánico para 2028, al prevalecer las respuestas generadas directamente por IA. En este nuevo escenario, la cuestión clave no es si un producto “aparece”, sino si es correctamente comprendido por los sistemas generativos.

Se subraya además que los consumidores ya no buscan listados de enlaces, sino relevancia, precisión contextual y orientación personalizada. Las personas formulan peticiones en lenguaje natural, como “un vestido suave y fluido para unas vacaciones de verano”, y esperan que el sistema entienda matices de ocasión, clima, estilo o preferencia estética. Esto exige un nivel de comprensión semántica imposible de satisfacer con descripciones de producto pobres o centradas únicamente en palabras clave. Frente a ello surge el concepto de GEO (Generative Engine Optimization), entendido como la disciplina orientada a que los productos se representen adecuadamente en respuestas generadas por IA. Si el SEO decía a las máquinas “qué ver”, el GEO les enseña “qué significa” cada producto: qué es, para quién sirve, en qué contexto es adecuado y por qué debería recomendarse.

El documento sostiene que los catálogos ya no pueden ser inventarios estáticos, sino auténticas infraestructuras de datos. Los motores generativos funcionan relacionando atributos, imágenes, metadatos y descripciones para formar una representación coherente de cada artículo. Si faltan datos o contexto, la IA rellena los huecos de forma incorrecta, lo que compromete la relevancia. En cambio, un catálogo enriquecido —con taxonomías coherentes, atributos completos, descripciones en lenguaje natural y metadatos unificados— se convierte en un grafo de conocimiento vivo que facilita que la IA conecte productos con necesidades reales. El texto muestra cómo la falta de precisión puede provocar errores, como confundir un pintalabios rojo con tonos completamente distintos, mientras que un sistema de datos bien estructurado favorece recomendaciones fiables, personalizadas y consistentes.

Por último, el informe explica cómo los minoristas pueden prepararse para este nuevo entorno dominado por la IA. Propone acciones como enriquecer los datos de producto más allá de lo básico; optimizar descripciones para consultas naturales; unificar y automatizar los metadatos mediante esquemas y taxonomías; mantener la información constantemente actualizada; y adoptar nuevas métricas que midan la representación semántica en lugar del ranking tradicional. Según el documento, el éxito dependerá de comprender que el contenido de producto ya no es un elemento estático de merchandising, sino un lenguaje compartido entre consumidores, comerciantes, anunciantes y máquinas. Empresas como Lily AI ofrecen plataformas diseñadas para convertir catálogos en sistemas de información legibles por la IA, mejorando la precisión de las recomendaciones, la coherencia de los datos y, en última instancia, las ventas.

Bibliosistemas: una visión integral basada en software libre con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez. Planeta Biblioteca 2025/12/03

Bibliosistemas: una visión integral basada en software libre con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez.

Planeta Biblioteca 2025/12/03

ESUCHAR

Descargar

En la conversación con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez, responsables del proyecto «Bibliosistemas» dentro de la Universidad Nacional de Cuyo, se presenta una visión integral y contemporánea de los servicios tecnológicos para bibliotecas, repositorios y editoriales universitarias. Presentan avances de su «Sistema Integrado de Gestión (SIG)», pensado para redes con múltiples bibliotecas y sedes.

Bibliosistemas se apoya en tecnologías de software libre como VuFind o DSpace, no solo por razones económicas sino porque permiten una adaptación profunda a las necesidades reales de las instituciones. Consideran que el código abierto favorece la transparencia, la sostenibilidad y la independencia tecnológica. Además, destacan que realizan aportes activos a la comunidad, desarrollando y compartiendo herramientas propias. El proyecto ofrece un ecosistema SaaS que incluye hosting, seguridad SSL, backups y mantenimiento para sistemas como OJS, Omeka o Moodle. Sin embargo, su valor diferencial está en la personalización a medida, creando plugins, exploradores de revistas y temas institucionales que reflejan la identidad particular de cada universidad, como ocurre en la propia UNCuyo. Utilizan infraestructura basada en Docker, lo que les da flexibilidad, estabilidad y control.

Finalmente, explican la faceta de Bibliosistemas como productora de contenidos y soporte técnico para eventos de gran escala, como ENAPIBE o CIPECC. Consideran que la comunicación digital y la transmisión por streaming complementan natural­mente el trabajo bibliotecario, y que hoy un bibliotecario debe ser también gestor de contenidos multimedia, capaz de difundir conocimiento en múltiples formatos. También nos presentaron el Portal de Noticias Bibliosistemas y Noticas de Acceso Abierto y Ciencia Abierta.