Sobreinformación

«La gente se imagina a veces que, por el mero hecho de tener acceso a tantos periódicos, radios y canales de televisión, obtendrá infinidad de opiniones diferentes. Luego descubren que las cosas son justo al revés: el poder de estos altavoces sólo amplifica la opinión predominante en un momento determinado, hasta el punto de tapar cualquier otra opinión.»

Amin Maalouf, El primer siglo después de Beatrice

La tasa de adopción del identificador ORCID entre investigadores es del 72%

Porter, Stephen R. 2025. «Understanding ORCID Adoption Among Academic ResearchersScientometrics. https://doi.org/10.1007/s11192-025-05300-7

El identificador ORCID facilita la identificación única de investigadores y su producción científica. Un estudio en 31 universidades de EE. UU. encontró una adopción general del 72 %, con grandes diferencias entre disciplinas. La principal razón para adoptar ORCID es su exigencia editorial, mientras que quienes no lo tienen suelen no percibir beneficios claros. Aún existen retos para lograr una adopción universal.

El identificador ORCID (Open Researcher and Contributor Identifier) fue creado hace algo más de diez años con el propósito de asignar un identificador digital único y persistente a cada investigador, facilitando así la correcta atribución de publicaciones, proyectos y contribuciones científicas. Este sistema se ha vuelto clave tanto para los análisis bibliométricos como para que universidades, centros de investigación y agencias de financiación puedan evaluar la productividad y el impacto de sus investigadores.

A pesar de su utilidad reconocida, la adopción masiva del ORCID entre los investigadores no ha sido automática. Estudios anteriores señalaron tasas de adopción muy variables, que oscilaban entre el 3 % y el 42 %, dependiendo del área y el contexto institucional.

El estudio realizado por Stephen R. Porter se basa en una encuesta nacional a investigadores de 31 universidades de investigación de EE. UU. y proporciona una visión actualizada y más precisa de la situación. Entre sus principales hallazgos destacan:

  • Tasa general de adopción: el 72 % de los investigadores encuestados ya tienen un identificador ORCID.
  • Variabilidad por disciplinas:
    • En ciencias biológicas y biomédicas, la adopción es altísima: llega al 93 %.
    • En artes visuales y escénicas, apenas alcanza el 17 %.
    • Otras disciplinas se sitúan entre ambos extremos, evidenciando que el contexto disciplinar influye fuertemente en la adopción.

Respecto a las razones para adoptar ORCID, el principal motivo es su obligatoriedad en el proceso de envío de manuscritos a muchas revistas científicas. En otras palabras, muchos investigadores crean su ORCID porque es un requisito editorial, más que por motivación personal o institucional.

Entre los motivos para no tener un ORCID, los tres más destacados son:

  1. No percibir beneficios claros de contar con uno.
  2. Sentirse suficientemente establecidos en su carrera (especialmente en investigadores sénior), considerando innecesaria su adopción.
  3. Falta de información o de necesidad inmediata en su campo o actividad profesional.

El artículo sugiere que, aunque la adopción está creciendo, persiste una brecha entre disciplinas y generaciones, y que seguir aumentando la concienciación sobre las ventajas de ORCID será clave para alcanzar una adopción verdaderamente universal.

Integración de la alfabetización informacional en el plan de estudios

CONUL Advisory Committee on Information Literacy
(ACIL) Integrating Information Literacy into the Curriculum. 2005.

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​El folleto Integrating Information Literacy into the Curriculum de CONUL está dirigido a todo el personal involucrado en el diseño y la entrega de cursos. Su propósito es mostrar qué es la alfabetización informacional (IL), cómo incorporarla con éxito en programas de estudio y cómo el personal bibliotecario puede participar en asociaciones colaborativas para lograrlo. Ofrece orientación práctica, estudios de caso de buenas prácticas dentro de las bibliotecas de CONUL y consejos útiles para el personal docente, comités de programas y equipos de módulos.​

La IL es un componente clave en el desarrollo del estudiante como aprendiz independiente. También contribuye a la capacidad de los estudiantes para trabajar con confianza con la información y las herramientas de TI, y para desarrollar habilidades esenciales de pensamiento crítico. Todos estos son atributos esenciales para el graduado moderno y el empleado moderno. El nuevo graduado no solo debe tener conocimientos especializados en su campo, sino también una gama de competencias genéricas necesarias para participar en un lugar de trabajo sujeto a cambios constantes, las habilidades para continuar aprendiendo a lo largo de toda una vida profesional. Integrar la IL es crear un plan de estudios que permita a los estudiantes desarrollar las habilidades para aprender de forma independiente y seguir aprendiendo a lo largo de su empleo y vida.​

El término «Alfabetización Informacional» se utiliza en su mayoría en este folleto debido a su amplia aceptación y uso internacional. Sin embargo, se reconoce que el término preferido en algunas instituciones de CONUL es «Habilidades de Información».​

«Gratis para todos»: un documental homenaje a las bibliotecas públicas como pilares de la democracia

Tran, Hannah. “Free for All: The Public Library Is Worth Checking Out.Film Festival Today, April 24, 2025. https://filmfestivaltoday.com/film-reviews/free-for-all-the-public-library-is-worth-checking-out

La cineasta Dawn Logsdon pasó sus veranos de infancia recorriendo Estados Unidos en una furgoneta Volkswagen con su familia. En esas rutas, las paradas en bibliotecas públicas eran frecuentes. A los doce años, ya había visitado más de cien. Esa experiencia marcó profundamente su visión del valor de estos espacios, y años después, la inspiró a dirigir junto con Lucie Faulknor el documental Free for All: The Public Library, que se estrena el 29 de abril en PBS dentro del programa Independent Lens.

Esta producción, fruto de una década de trabajo, recorre la historia de las bibliotecas públicas estadounidenses desde el Movimiento de Bibliotecas Gratuitas del siglo XIX hasta nuestros días. A través de una mirada íntima y comprometida, Logsdon y Faulknor muestran cómo las bibliotecas han sido —y siguen siendo— espacios fundamentales para la vida democrática y la justicia social, a pesar de enfrentar amenazas crecientes: cierres por recortes presupuestarios, censura y desafíos a la libertad intelectual.

Bibliotecas como refugio y respuesta ante la crisis

Tras el huracán Katrina, las directoras del documental, evacuadas de Nueva Orleans, descubrieron en la Biblioteca Pública de East Baton Rouge un centro de apoyo crucial. En medio del caos, los bibliotecarios se comportaron como verdaderos primeros auxilios sociales: facilitaban acceso a internet, ayudaban a encontrar personas desaparecidas, gestionar ayudas federales y consuelo ante la pérdida. Esa vivencia reforzó en ellas la idea de que las bibliotecas son mucho más que depósitos de libros: son estructuras vivas de apoyo comunitario.

Democracia en acción

El documental presenta a las bibliotecas como ejemplos vivos de democracia. Como señala el exdirector del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas, Crosby Kemper III, estos espacios permiten el encuentro y el diálogo incluso entre posturas enfrentadas. En tiempos de polarización, las bibliotecas ofrecen quizás uno de los últimos lugares donde se puede disentir civilizadamente, buscar puntos de acuerdo o simplemente escuchar al otro.

De los retos actuales a las lecciones del pasado

El impacto de la pandemia de COVID-19 supuso un parón en la producción del documental. Sin embargo, este retraso dio lugar a una evolución narrativa que permitió integrar de forma más directa los desafíos contemporáneos: el incremento de la censura, la presión financiera sobre los servicios públicos y la intensificación de los conflictos ideológicos en torno al acceso al conocimiento. Frente a estas amenazas, las directoras decidieron iniciar el filme enfrentando de lleno estos temas, conectándolos con momentos históricos en los que las bibliotecas también estuvieron en el centro del debate por la libertad y la inclusión.

Voces invisibles de la historia bibliotecaria

Una de las apuestas más destacadas de Free for All es rescatar figuras olvidadas de la historia bibliotecaria, especialmente mujeres que fueron pioneras en su tiempo. Annie L. McPheeters, por ejemplo, inspiró a un joven Martin Luther King Jr. a través de su trabajo en la Biblioteca Carnegie de Atlanta. Fue una de las primeras en promover servicios bibliotecarios para personas con discapacidad visual y en llevar cuentos a la radio para niños afroamericanos en el sur de Estados Unidos. Otra figura destacada es Ernestine Rose, sufragista y abolicionista que dejó una huella profunda en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la historia del activismo bibliotecario, aunque rara vez se la menciona.

¿Qué podemos hacer por nuestras bibliotecas?

Ante el riesgo real de cierres y recortes, Faulknor y Logsdon hacen un llamado a la ciudadanía: acudir a las reuniones del consejo local, escribir a los representantes, formar parte de juntas escolares o bibliotecarias, y ejercer el voto con responsabilidad. La historia de las bibliotecas está llena de luchas impulsadas por la comunidad, por personas que se negaron a ceder ante la apatía o el miedo. No fueron solo Carnegie o Dewey quienes impulsaron las bibliotecas: fueron, sobre todo, los vecinos y vecinas que reclamaron esos espacios como propios y decidieron sostenerlos con su esfuerzo y sus impuestos.

Un relato colectivo en expansión

Free for All no solo es una historia de resistencia. Es también un canto a la belleza del ideal democrático: la idea de que el conocimiento, el acceso a la información y la oportunidad de aprender deben ser un derecho garantizado para todos, sin importar edad, origen, género o ideología. En palabras de Logsdon, el documental busca que quienes lo vean comprendan que los verdaderos héroes de las bibliotecas no son los millonarios filántropos, sino las personas comunes que, generación tras generación, han levantado y defendido estos espacios.

Bibliotecas que se iluminan con el sol: hacia la autosuficiencia energética

Balzer, Cass. 2025. «The Net-Zero Revolution: Libraries Strive to Generate as Much Energy as They ConsumeAmerican Libraries, March 3, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/the-net-zero-revolution/

La Biblioteca Pública de Medford (Massachusetts), construida originalmente en 1960, estaba lejos de ser eficiente: su sistema de calefacción era anticuado, el techo plano se inundaba con cada tormenta y la iluminación era mínima, encendida o apagada sin más opciones. Sin embargo, en 2017, gracias a un presupuesto municipal y al fuerte apoyo ciudadano, se aprobó la construcción de un nuevo edificio moderno y ecológico. Esta renovación culminó en un diseño de energía neta cero: un edificio capaz de generar tanta energía como la que consume.

Una nueva biblioteca sustentable y eficiente

El nuevo edificio de la biblioteca de Medford, diseñado por la firma Schwartz/Silver Architects, incorpora 700 paneles solares en su techo, que generan anualmente unos 340.000 kilovatios, suficiente para alimentar un coche eléctrico durante 1 millón de millas. Además, se construyó parcialmente incrustado en una colina para aprovechar el aislamiento natural y se instalaron ventanas clerestorias para aprovechar la luz natural, reduciendo así el consumo eléctrico.

Según la directora de la biblioteca, Barbara Kerr, los costes anuales de energía del antiguo edificio eran de 60.000 dólares. Hoy, no solo se han eliminado esos gastos, sino que la biblioteca recibe pagos por la energía excedente que devuelve a la red, con cheques de hasta 2.000 dólares en los meses de verano.

Pequeños pasos que también suman

No todas las bibliotecas tienen que iniciar una construcción desde cero para avanzar hacia la sostenibilidad. La biblioteca Daybreak, en el condado de Salt Lake (Utah), logró la certificación de energía neta cero en 2024 realizando pequeños ajustes en su edificio, inaugurado en 2022 y ya con certificación LEED Gold.

Su directora, Leslie Schow, adoptó medidas prácticas: apagar luces innecesarias, monitores de ordenador cuando no se usan, y reducir el uso de calefactores individuales. Combinadas con tecnologías existentes como tubos solares para iluminación natural y un sistema geotérmico bajo el aparcamiento, estas acciones sumaron una diferencia significativa.

Arquitectura que educa

En la Biblioteca Stevens del colegio Sacred Heart, en California, el diseño sustentable no solo es funcional, sino que también enseña. Desde su apertura en 2012, y certificación neta cero en 2015, el edificio incorpora elementos como recolección de aguas pluviales, bioswales para filtrar el agua de lluvia, y jardineras de bajo consumo hídrico. Estos elementos están señalizados para concienciar a estudiantes y personal sobre la importancia del ahorro de agua.

Incluso con la adición de un makerspace (espacio creativo con herramientas electrónicas y carpintería), el sistema solar de la biblioteca ha soportado la carga, permitiendo que actividades escolares como la fabricación de topes de puerta se integren dentro de un entorno de sostenibilidad.

Progresos graduales hacia el futuro

Para bibliotecas que desean mejorar su sostenibilidad, las auditorías energéticas son clave, señala Dillon Buchberg, gestor de energía de la Biblioteca Pública de Brooklyn (BPL). Estas permiten identificar los edificios menos eficientes y priorizar intervenciones.

El objetivo de BPL es lograr emisiones netas cero en 2050, en línea con un mandato municipal. Su primera sucursal con energía neta cero, en Red Hook, abrirá en 2025. Mientras tanto, ya se han hecho mejoras como sustitución de iluminación, sistemas de control energético y climatización eficiente. Una vez reducida al mínimo la demanda energética, planean invertir en tecnologías renovables.

Además, la red de bibliotecas ha invertido en resiliencia ante desastres: tras el huracán Sandy, cuatro sucursales recibieron paneles solares con baterías de respaldo, que permiten que dos de ellas funcionen como centros de emergencia y distribución. Las otras dos disponen de tomas de corriente accesibles desde el exterior para que la comunidad pueda cargar dispositivos en caso de emergencia.

Inspirando cambios sostenibles

En palabras de Leslie Schow, cuando una biblioteca se convierte en un edificio eficiente energéticamente, también se convierte en un ejemplo para la comunidad, demostrando lo que se puede lograr a nivel individual y colectivo. Así, estas instituciones no solo ahorran energía, sino que también promueven una cultura de sostenibilidad que se irradia más allá de sus paredes.

Lo que una ama. Pensar la palabra, vivir la lectura. Entrevista a Miren Billelabeitia. Planeta Biblioteca 2025/04/24

Lo que una ama. Pensar la palabra, vivir la lectura. Entrevista a Miren Billelabeitia.

Planeta Biblioteca 2025/04/24

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Lo que una ama. Pensar la palabra, vivir la lectura es un ensayo de Miren Billelabeitia que recoge más de treinta años de experiencia docente en torno a la lectura compartida. A través de tertulias literarias y una cuidada selección de textos clásicos y contemporáneos, la autora muestra cómo los adolescentes sí leen cuando se les invita a dialogar con sentido. El libro reivindica la literatura como herramienta de transformación personal y social, y defiende el valor de las lenguas minorizadas, como el euskera, en la construcción de comunidades lectoras. Con una mirada honesta y cercana, Billelabeitia reflexiona sobre el papel del docente como aprendiz y acompañante. Su obra se presenta como una guía inspiradora para educadores comprometidos con la palabra.

Cómo el negocio editorial compromete la integridad académica

Montgomery, Lucy, Emilia C. Bell, y Karl Huang. 2025. “Academic Publishing Is a Multibillion-Dollar Industry. It’s Not Always Good for Science.” The Conversation, March 20, 2025. https://theconversation.com/academic-publishing-is-a-multibillion-dollar-industry-its-not-always-good-for-science-250056

La publicación académica se ha convertido en una industria multimillonaria que, según algunos expertos, ya no sirve prioritariamente a los intereses de la ciencia, sino a los del mercado. Se examina críticamente cómo las prácticas comerciales de las grandes editoriales afectan a la calidad de la investigación, a la accesibilidad del conocimiento y a la integridad del proceso científico.

Uno de los casos recientes más notorios que ejemplifica esta problemática es el del comité editorial de la revista Journal of Human Evolution, cuyos miembros dimitieron en masa en diciembre de 2024 tras acusar a la editorial Elsevier de prácticas inadecuadas. Denunciaron ediciones pobres, el uso indebido de inteligencia artificial en procesos editoriales y tarifas excesivas para acceder a los artículos. Este caso no es aislado: episodios similares se han producido en revistas de otros campos, lo que evidencia un conflicto creciente entre editores académicos y las editoriales comerciales.

La industria editorial académica, que surgió como un esfuerzo comunitario tras la Segunda Guerra Mundial, está ahora dominada por un pequeño grupo de grandes corporaciones como Elsevier, Springer Nature y Wiley. Estas empresas controlan aproximadamente la mitad de todas las publicaciones científicas y obtienen márgenes de beneficio cercanos al 40%, superiores incluso a los de gigantes tecnológicos como Google o Apple. Esto es posible gracias a un modelo de negocio en el que los investigadores escriben y revisan artículos sin recibir remuneración, mientras las universidades y bibliotecas deben pagar cuantiosas sumas para acceder a los contenidos que ellas mismas ayudaron a producir.

Este sistema también impacta en la calidad y el propósito de la ciencia. La presión por publicar en revistas de alto impacto ha provocado una avalancha de estudios apresurados o de escasa relevancia. Además, han proliferado las llamadas “revistas depredadoras”, que aceptan artículos sin una revisión rigurosa a cambio de dinero, lo que debilita la confianza pública en la ciencia y complica la identificación de investigaciones serias.

Ante este panorama, algunos sectores académicos están promoviendo modelos alternativos de publicación científica. Uno de ellos es el modelo «publicar-revisar-curar», que propone publicar primero los artículos como preprints, someterlos después a una revisión abierta y generar finalmente informes de evaluación que puedan ser consultados públicamente. Este sistema busca agilizar el acceso al conocimiento, mejorar la transparencia del proceso y reducir el control monopolístico de las grandes editoriales.

Por otra parte, aunque el modelo de acceso abierto pretende democratizar el conocimiento, en la práctica muchas veces supone un traslado de costes: en lugar de pagar por leer, los investigadores deben pagar por publicar. Esto impone nuevas barreras económicas, especialmente en regiones o instituciones con menos recursos, y genera una desigualdad en la participación científica global.

Adolescentes, redes sociales y salud mental

Auxier, Brooke, y Colleen McClain. 2024. Teens, Social Media and Mental Health. Pew Research Center.

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La mayoría de los adolescentes atribuyen a las redes sociales el hecho de sentirse más conectados con sus amigos. Sin embargo, aproximadamente 1 de cada 5 afirma que las redes sociales perjudican su salud mental, y cada vez son más los que piensan que perjudican a las personas de su edad.

Aunque muchos adolescentes reconocen que estas plataformas los ayudan a sentirse más conectados con sus amigos y a expresar su creatividad, casi la mitad (48%) opina que las redes sociales tienen un efecto mayoritariamente negativo sobre sus compañeros, un aumento significativo respecto al 32% registrado en 2022. Sin embargo, solo un 14% siente que estas afectan negativamente su propia salud mental. Además, un 45% de los adolescentes admite pasar demasiado tiempo en redes sociales, y las chicas tienden a reportar experiencias más negativas que los chicos en cuanto a autoestima, salud mental y calidad del sueño.

Por otro lado, los padres muestran una mayor preocupación que los adolescentes por la salud mental juvenil: un 55% dice estar muy preocupado, frente al 35% de los jóvenes. Esta diferencia también se refleja en la disposición para hablar del tema: el 80% de los padres afirma sentirse cómodo conversando sobre salud mental con sus hijos, mientras que solo el 52% de los adolescentes comparte esa sensación. Respecto a las causas del deterioro de la salud mental, los padres tienden a culpar a las redes sociales en mayor medida que los adolescentes, quienes también mencionan el acoso escolar y las presiones sociales como factores relevantes. Las diferencias también se observan según el género y la etnia, siendo las chicas y los jóvenes afroamericanos los más preocupados. Aunque las redes sociales pueden ser un espacio de apoyo y creatividad, el informe evidencia una creciente inquietud sobre su impacto en el bienestar emocional de los adolescentes.

Medicina Gráfica: viñetas que cuidan

Jiménez Ruiz, Carmen ; Martín Martín, Oliver. “Medicina Gráfica: Viñetas Que Cuidan.” Universo Abierto, 24 de abril de 2025. https://universoabierto.org/2025/04/24/medicina-grafica-vinetas-que-cuidan/

La Biblioteca de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid lleva años apostando por una colección especial: la de Medicina Gráfica. En 2025, con motivo del Día del Libro, esta biblioteca ha presentado con entusiasmo su primer Catálogo de Medicina Gráfica, una herramienta diseñada para visibilizar esta colección y fomentar su uso entre estudiantes, docentes y profesionales del ámbito de las Ciencias de la Salud.

Este proyecto ha contado con una colaboración muy especial: Marina Peix, enfermera e ilustradora, ha escrito un prólogo lleno de sensibilidad y ha cedido sus ilustraciones para dar forma al diseño del catálogo. Su mirada, que combina el arte con el cuidado, refuerza el mensaje central de esta iniciativa: cuidar también es comunicar, emocionar, representar y escuchar.

¿Qué es la Medicina Gráfica?

La Medicina Gráfica consiste en el uso del cómic, la novela gráfica, la ilustración y la infografía como recursos en el ámbito sanitario. Esta disciplina aúna el poder visual y narrativo del lenguaje gráfico con temáticas vinculadas a la salud, la enfermedad, el dolor o el duelo.

Aunque no se trata de una práctica nueva —el dibujo ha sido históricamente un medio para comunicar aspectos médicos—, en los últimos años ha crecido el reconocimiento de su valor clínico, educativo y emocional. A nivel internacional, este enfoque comenzó a consolidarse en 2007 y, en España, su impulso se ha visto reforzado por el Grupo de Medicina Gráfica, coordinado por la médica y dibujante Mónica Lalanda.

En palabras de Marina Peix: “Cuando hablamos de la palabra cuidar como profesionales sanitarios no nos referimos solo a la parte física y tangible. Debemos abarcar la promoción de la salud, el acompañamiento a través de una enfermedad, el manejo del duelo, la transmisión de malas noticias, el afrontamiento de la muerte… No voy a deciros que un cómic vaya a solucionarnos todos estos problemas por sí solo, pero es un material de apoyo muy valioso para conectar con los pacientes y sus familias.”

¿Por qué una colección de Medicina Gráfica en una biblioteca universitaria?

Desde el año 2020, la Biblioteca ha querido dar espacio a obras que exploran la experiencia de la enfermedad desde el punto de vista del paciente, que promueven la conversación y que contribuyen a humanizar la práctica sanitaria. Esta colección permite:

  • Desarrollar habilidades comunicativas y empáticas en los futuros profesionales sanitarios.
  • Servir como recurso de apoyo en docencia, divulgación científica, educación sanitaria y promoción de la salud.
  • Ofrecer a pacientes y familiares herramientas para comprender y expresar su experiencia vital.
  • Contribuir a una atención sanitaria más humana, cercana y sensible.

Tal como se señala en el artículo Medicina gráfica en una Facultad de Ciencias de la Salud, publicado en la revista Mi Biblioteca, esta colección responde no solo a un interés académico, sino también emocional, social y cultural.

En el prólogo del catálogo, Marina Peix afirma:
“Apostar por un catálogo en una biblioteca de una universidad de ciencias de la salud en el que se incluyan obras que ilustren la enfermedad desde el punto de vista del paciente, promuevan la reflexión y faciliten el aprendizaje, es una invitación a convertirnos en mejores profesionales adentrándonos en el mundo de las viñetas.”

El catálogo: acceso, formatos y licencia

El catálogo, editado con esmero y disponible bajo licencia Creative Commons, reúne una selección de títulos disponibles en la biblioteca. Las ilustraciones de Marina Peix enriquecen visualmente el documento, al que se puede acceder en dos formatos:

Medicina Gráfica como herramienta de divulgación

Este tipo de materiales no solo informan: también acompañan, visibilizan lo invisible y conectan desde la emoción. Con este catálogo, la biblioteca invita a explorar nuevas formas de narrar y cuidar. Las viñetas pueden enseñar, emocionar y tender puentes entre quienes cuidan y quienes necesitan ser cuidados.


Más información sobre la colección completa y otras iniciativas en:
https://biblioteca.ucm.es/enf/medicina-grafica