Archivo de la categoría: Bibliotecas

Una comparación de espacios de creación dentro de las bibliotecas universitarias

 

pic3

Michalak, R. and Rysavy, M. (2019), «Academic Libraries in 2018: A Comparison of Makerspaces within Academic Research Libraries«, Supporting Entrepreneurship and Innovation (Advances in Library Administration and Organization, Vol. 40), Emerald Publishing Limited, pp. 67-88. https://doi.org/10.1108/S0732-067120190000040008

El éxito del préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas está llevando a largas esperas, hackeos por parte de los lectores y a la preocupación de los editores

 

mwvoa2lcafftdpabgxx24tz2ia

 

E-books at libraries are a huge hit, leading to long waits, reader hacks and worried publishers. The Washington Post By Heather Kelly November 2019

 

En las últimas dos décadas, los libros electrónicos han crecido y es posible leerlos en teléfonos inteligentes y dispositivos electrónicos como Kindle. Los libros digitales se venden en línea, normalmente a menos precio que sus contrapartes físicas. También son muy populares en los sistemas de bibliotecas públicas, donde los titulares de tarjetas pueden descargar múltiples libros electrónicos y audiolibros a sus dispositivos sin salir de casa. Pero, al igual que con los libros impresos de la biblioteca, también puede generar esperas de reserva a lo largo de semanas, y la imposibilidad de que los lectores puedan alargar los tiempos de préstamo para los títulos mayor demanda.

 

Aunque técnicamente un objeto digital puede prestarse un número infinito de veces, realmente son copias digitales; los libros electrónicos funcionan de manera diferente. Cuando una biblioteca quiere comprar un libro físico, paga el precio de venta que aprximadamente es de 12 a 14 dólares, o menos si se compra al por mayor. Un libro electrónico, sin embargo, tiende a ser mucho más caro porque el modelo es una licencia con un editor en lugar de comprarse directamente y para toda la vida, por lo que el precio de la licencia por lo general sólo cubre un número determinado de años o lecturas. es decir se pasa de un sistema propietario a un sistema licenciado, en el que un editor nos faculta para consultar ese contenido que no es nuestro.

Eso significa que para que una biblioteca dispusiera de las memorias de Prince recientemente publicadas «The Beautiful Ones» hubo que esperar cuatro semanas para disponer de este contenido en formato digital. Los bibliotecarios del condado de Cuyahoga, Ohio, informaron que había listas de hasta 13 semanas de espera para llevar en préstamo el libro de ensayos de Jia Tolentino, «Trick Mirror». El inconveniente es que los tiempos de espera para los títulos suelen ser bastante largos, porque la gente recorre los catálogos y pone todo en reserva.

Las esperas de las listas de reserva de los libros electrónicos de la biblioteca, casi siempre son más largas que las de las copias impresas, lo que está llevando a algunos a algunos usuarios a recurrir a determinadas trampas, como pedir tarjetas de la biblioteca o números de tarjetas de otros usuarios que no utilizan el sistema para permitirles encontrar los libros más raros o más populares, con tiempos de espera más cortos.

Una biblioteca paga entre 40 y 60 dólares para licenciar un nuevo título de libro electrónico para adultos, que luego puede prestar a un sólo un usuario a la vez, imitando cómo funcionan los préstamo de libros impresos. Cada editor ofrece diferentes modelos de pago. En algún caso, una biblioteca sólo puede disponer de un libro electrónico durante dos años o 52 préstamos, lo que ocurra primero. Incluso, otros editores son aún más restrictivos y establecen sólo 26 préstamos por libro.

Según Steve Potash, director ejecutivo de OverDrive, que trabaja con más de 43.000 bibliotecas para negociar los precios con los editores y proporciona herramientas para gestionar las colecciones digitales, incluida la aplicación de biblioteca Libby. «Tenemos docenas de editores que compiten por que sus libros estén disponibles, a veces sin costo alguno, porque consideran claramente… que las bibliotecas sirven de mecanismos de promoción para los autores, su pico de ventas impresas, sus ventas de libros electrónicos crecen y también sus audiolibros».

El mantenimiento de estas colecciones es costoso. En 2017, las bibliotecas gastaron el 27 por ciento de sus presupuestos de colecciones en material electrónico -que incluye libros electrónicos, bases de datos y otros contenidos digitales- frente al 54,8 por ciento en material impreso. Eso es más que el 16.7 por ciento gastado en contenido electrónico cinco años antes, según datos del Institute of Museum and Library Services, que maneja fondos federales para las bibliotecas públicas.

«Es una enorme cantidad de trabajo para nuestros bibliotecarios gestionar la colección de libros electrónicos, ya que los títulos expiran todos los días y tienen que decidir recomprarlos o dejarlos de tener», dijo Jennifer Tormey, que dirige los servicios técnicos de la Des Moines Public Library.

Incluso con los precios más altos, algunos editores se oponen a la popularidad de los libros electrónicos de la biblioteca, diciendo que pueden estar perjudicando su negocio. Este mes, Macmillan, una de las cinco editoriales más grandes de los Estados Unidos, comenzó a aplicar un nuevo embargo para la venta de libros electrónicos a las bibliotecas públicas. Durante las ocho primeras semanas después de su publicación, las bibliotecas sólo pueden comprar una sola versión de cualquiera de los nuevos títulos. Después de ese tiempo de embargo, pueden comprar más copias, hasta entonces tienen que disponer de una sola. Eso está ralentizando aún más los tiempos de espera.

En respuesta, algunos sistemas de bibliotecas están boicoteando los libros electrónicos de Macmillan, y la American Library Association (ALA) dice estar considerando opciones legislativas.

Algunos lectores también están pasándose a servicios de suscripción de pago como Netflix para libros electrónicos, como Kindle Unlimited, Scribd, Bookmate y servicios adaptados a géneros específicos, como el servicio de suscripción a libros electrónicos románticos de Harlequin.

Los bibliotecarios dicen que los usuarios más propensos a ser lastimados por la restricción de Macmillan son personas como D.V. Thorn, un lector voraz que no puede salir de su casa y que la mayoría de su tiempo lo pasa en cama debido a varias discapacidades. Thorn ha leído y escuchado alrededor de 800 libros en lo que va de año a través de aplicaciones de préstamos electrónicos, y utiliza cuentas de distintas bibliotecas de  área para obtener los libros en tiempos de espera más cortos.

Incluso, algunos lectores de libros electrónicos están encontrando formas más creativas de aprovechar al máximo las bibliotecas. Por ejemplo, Scott McNulty, descarga los libros de la biblioteca y luego pone su dispositivo en modo avión. «De esta manera se puede leer un libro electrónico después de su fecha de vencimiento porque el Kindle tiene que estar conectado a la red para eliminar el libro»

Stacie Hewitt cuenta que siempre tiene un máximo de cinco libros en la aplicación Libby, y dado que varios libros pueden estar disponibles a la vez, utiliza regularmente la opción de «suspender la retención», que la mantiene en la lista de espera sin tener que ir al final de la fila en su biblioteca local de Louisville.

Algunas personas entrevistadas por The Post admitieron que tomaron prestado el registro de la biblioteca de sus padres o se registraron bajo su propio nombre usando la dirección de un amigo, pero ninguno usó sus nombres por temor a perder el acceso a su fuente secreta de libros electrónicos.

Aunque, no siempre es necesario hacer trampas. Varios de los principales sistemas bibliotecarios ofrecen membresías a los residentes del estado, e incluso opciones pagadas para los lectores de otros estados. Por ejemplo, cualquier persona en Nueva York puede suscribirse a una «eCard» para acceder a la Biblioteca Pública de Brooklyn. La Biblioteca Pública de Los Ángeles cobra  50 dólares al año por una membresía de no residente, aunque los no residentes deben solicitar y renovar en persona.

También un complemento gratuito del navegador llamado Library Extension muestra la disponibilidad de libros de la biblioteca mientras se navega por los títulos de Amazon. Desde que el ingeniero de software Andrew Abrahamowicz, con sede en Seattle, construyó la herramienta hace ocho años, ha crecido hasta tener alrededor de 5.000 bibliotecas y más de 100.000 usuarios.

La existencia de los hackers que buscan trucos para alargar los libros que toman prestados de la biblioteca, o quienes intentan acortar los tiempos de espera de las reservas en sí mismos, pueden ser considerados como una evidencia clara de que el modelo de negocio de préstamos de libros electrónicos en bibliotecas está funcionando.

 

Humor para bibliotecarios que se niegan a ser clasificados

 

61ne7febr6l._sx382_bo1204203200_

 

Credaro, Amanda ; Lewis, Peter. Biblia’s Guide to Warrior Librarianship: Humor for Librarians Who Refuse to Be Classified. Westport, Conn. : Libraries Unlimited, 2003

Visualizar contenido

Con coloquios agudos e ingeniosos e ilustraciones hilarantes que encajan a la perfección con el contenido, las anécdotas reflejan claramente los matices, los problemas y los puntos bajos y altos de nuestra profesión. El libro consta de cuatro secciones principales: Llegar a ser un bibliotecario; Trabajando en la biblioteca; Diversiones para bibliotecarios; y El último reto: la biblioteconomía escolar.

En el lado más ligero de la Bibliotecología, este libro presenta una combinación de caricaturas escandalosamente divertidas, comentarios e ingenio. Conocida mundialmente como la Biblia del bibliotecaria guerrero, Amanda Credaro se ha asociado con el dibujante Peter Lewis para crear un libro que amplía su premiado sitio web, Warrior Librarian Weekly, el producto de muchos años de experiencia en biblioteconomía. Igualmente aplicable a todo tipo de bibliotecas, la obra ofrece consejos humorísticos, situaciones y dilemas típicos, y ejemplos útiles que serán apreciados por cualquiera que haya trabajado en una biblioteca. Una sección adicional incluye un glosario de términos de la biblioteca, abreviaturas, asociaciones profesionales y otros recursos.

 

 

 

Anecdotario bibliotecario

 

153cd6ab166989100ca9038ddd0101c8

 

 

Anecdotario bibliotecario es una sección de Universo Abierto donde recogemos anécdotas que sabemos o nos han contado en relación con la profesión, sin otro ánimo que entretener. Por supuesto que en la mayoría de los casos intentaremos mantener el anonimato. Si tienes una anécdota y quieres contárnosla lo puedes hacer en la sección de comentarios de este post. Luego la valoramos y la ponemos en el post.

 

Ella era digital

A principios de los años 80. Se celebró en España uno de los congresos de lo que era DOCUMAT, hoy en día Fesabid. Una bibliotecaria de esas que podrían aparentemente parecer más contrarias a los sistemas de automatización de bibliotecas afirmó en un debate su preferencia por lo digital. La señora en cuestión era una bibliotecaria de esas que tenemos catalogadas -nunca mejor dicho- en el imaginario profesional  como una bibliotecaria de antiguo cuño, con gafas de pasta, moño, falda gris a tablas y zapatos de monjita con calcetines. Los asistentes se quedaron mirando intrigados, y la persona en cuestión explico muy claramente su preferencia por lo digital; lo que ella quería decir era que prefería el catálogo de fichas al automatizado, ya que le gustaba buscar los libros utilizando los dígitos, en latín dedos.

 

 

Cuando Mariano Rajoy se quedó encerrado en la biblioteca de Pedro J.

El periodista se ha reunido con casi todos los presidentes del Gobierno, pero ha sido Mariano Rajoy con quien más choques ha tenido. Y no por ello el expresidente se escapa de una de sus anécdotas. «Yo he jugado a la petanca con Felipe González y unas cuantas veces al paddle con Aznar. He tenido una muy buena relación personal con Zapatero, probablemente el mejor ser humano que ha pasado por la Moncloa, el hombre a quien el poder menos ha cambiado», ha contado Ramírez. Pero fue con Mariano Rajoy con quien saltaron las chispas. «Nunca olvidaré el día en el que se quedó encerrado en la biblioteca de mi casa».»Se atrancó la puerta por fuera, y tuve la sensación de que él se sentía un poco incómodo en medio de tantos libros», ha continuado Pedro J. Ramírez, y ha añadido: «Él tenía un mandato espectacular, una mayoría absoluta que en diciembre de 2011 le dieron los españoles, con posibilidades de haber hecho lo que sea. Su inmovilismo y su pachorra política lo convirtieron en lo que yo describí como ‘estafermo'». Fuente

 

¿Tienes un libro con la cubierta roja que leí una vez?

Esta anécdota es uno de los clásicos más clásicos de las bibliotecas que probablemente hemos vivido todos los que trabajamos en bibliotecas. El personal de la biblioteca somos casi genios en la investigación a la hora de localizar un libro en concreto u otra información. La sensación de misterio en su trabajo surge cuando la gente se acerca a ellos con preguntas vagas y detalles irregulares, especialmente cuando están buscando libros, pero no recuerdan a los autores o títulos. Esto ocurre cuando la gente comienza a sufrir de la enfermedad de la nostalgia. Ante esta situación, los bibliotecarios a veces nos preguntamos si no sería mejor clasificar los libros por colores. Busquemos alguna solución. Podríamos recurrir al escuadrón de bibliotecarios que localizan libros medio olvidados. Hay una base de datos llamada “Bigbook search” donde puedes buscar por autor o palabra clave y ver las cubiertas, pero no siempre es útil, ya que los diseños de las cubiertas cambian con el tiempo y las ediciones también. Aqui también puedes encontrarlo Lo primero que preguntaremos al lector si es un libro de ficción o un ensayo.  La ficción se cataloga por autor y título, no por tema o línea argumental, lo que dificulta la identificación de los libros sólo por su argumento. Luego pedir que nos de todo lo que pueda recordar sobre el libro, la trama, los nombres de los personajes, el período de tiempo en el que el libro pudo haber sido publicado, el género, etc. Todos estos detalles son claves para identificar el título y el autor del libro. A veces se encuentra!!

 

Encuentran una sorprendente dedicatoria amorosa en un libro donado en una biblioteca de A Coruña

El mensaje podría ser un poema en sí mismo. De su autora o autor solo sabemos el seudónimo con el que lo firmó: Perra Vida. La elegía fue descubierta por una de las trabajadoras de la Biblioteca Municipal Sagrada Familia. Fuente

El mensaje encontrado en el  libro La extracción de la piedra de locura. Otros poemas, de la argentina Alejandra Pizarnik donado a la Biblioteca Municipal Sagrada Familia era:

«Regalo de mi único amor, que ni siquiera se acordó de dedicármelo (ni yo de pedírselo)».

 

Se haya un preservativo en el interior de un libro de Medicina del siglo XVI

La Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca muestra en una de sus vitrinas un preservativo hallado en el interior de un libro de Medicina del siglo XVI. Se trata de un condón elaborado con tripa natural de cerdo, que lleva en su extremo una cinta de color azul que servía para ajustarlo al miembro viril. El anticonceptivo fue hallado en el proceso de revisión y nueva catalogación de una parte de los fondos históricos de esta biblioteca, considerada como una de las mejores de Europa por la cantidad y la calidad de los textos que alberga. Fuente: Lo que esconden los libros.

 

“No era 1837, era 1980″ Acceso de las mujeres a la Biblioteca Nacional de España

Hace una año escribí en Universo Abierto un post sobre un anuncio de la IFLA hablando de como las bibliotecas protegen los derechos de las mujeres, y me encontré esta respuesta de una mujer que firma cómo Ica, en la que habla de los problemas que tuvo a principios de los ochenta para acceder a la sala de investigadores de la Biblioteca Nacional, y que quisiera compartir con todos vosotros. La fecha 1837, que Ica menciona se refiere a otro post titulado “Las mujeres tuvieron prohibido la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837“, pero a ella esto le sucedió a principios de 1980.

Mentir sobre libros que no se han leído

Siempre se sospecha que la gente miente sobre los libros que dicen haber leído, y gracias a una encuesta reciente ya se sabe cómo y por qué. Hasta un 62% de los británicos dicen que en alguna ocasión han mentido sobre una lectura que no han hecho para parecer más inteligentes. En muchos casos las personas utilizan información de la Wikipedia, o el argumento de una película o serie de televisión para justificar que han leído un libro que realmente nunca leyeron. Ver Bayard, Pierre “Cómo hablar de los libros que no se han leído”

 

El 20% de los bibliotecarios ha practicado sexo en la biblioteca

Este dato, entre otros, los dio Will Manley, un bibliotecario retirado, tras una encuesta que hizo en el año 1992 y que ha salido a la luz ahora gracias a su blog. Wilson envió la encuesta a  5.000 bibliotecarios respondieron, pero la responsable del Boletín de la biblioteca no quiso dar a conocer el curioso estudio. Estos son algunos de los curiosos resultados.

 

 

Historias de amor en bibliotecas

 

417y4tzyjsl

 

Lefebvre. Madeleine J. «The romance of libraries«. Lanham, Md. : Scarecrow Press, 2006

En las salas del conocimiento, en medio de las enormes estanterías de libros, hay algo más que hechos y ficción. El Romance de las Bibliotecas es una colección de relatos verdaderos de vínculos emocionales que pasaron en bibliotecas y con bibliotecarios. Madeleine J. Lefebvre, bibliotecaria universitaria, Saint Mary’s University, Halifax ha reunido relatos personales de todo el mundo de personas que trabajan o utilizan bibliotecas. Desde los más jóvenes hasta los que tienen más de noventa años, estas personas comparten sus historias de amor. Mientras que la mayoría de los relatos se refieren a los romances que se desarrollaron en un entorno de biblioteca, algunos se refieren a los romances con los propios bibliotecarios/as mismas. Las historias -felices, tristes o agridulces- comparten un tema general del poder transformador y emotivo de las bibliotecas en nuestras vidas. El mensaje subyacente de Lefebvre es que la biblioteca física puede jugar un papel en nuestro afecto que la biblioteca virtual nunca podrá.

Una mirada entretenida y a menudo inspiradora a las parejas que se han conocido en las bibliotecas, que han robado un beso en las bibliotecas, que se han casado en bibliotecas, que se han separado en bibliotecas, y a aquellos que han transmitido el amor por las bibliotecas a sus amigos y a sus hijos. Las historias son cortas y directas, pero después de leerlas uno tiene el sentido de la importancia continua de las bibliotecas como lugar, así como de sus muchos otros propósitos. Este es un libro de «sentirse bien», con lecciones subyacentes que deberían ser bien aprendidas por los bibliotecarios en general. El curioso servicio de citas, también conocido como préstamo intrbibliotecario, y las oportunidades de éxtasis que se encuentran en las conferencias y en las escuelas de biblioteconomía.

 

Denuncian a la nueva biblioteca de Queens por problemas de acceso después de una inversión de 41 millones de dólares

 

image

 

Los defensores de los derechos de las personas con discapacidad han presentado una demanda colectiva argumentando que la nueva biblioteca Hunters Point en Queens impide que las personas con problemas de movilidad tengan «acceso pleno e igualitario» a la sucursal.

 

Anunciada como una ‘asombrosa maravilla arquitectónica’ y un ‘faro de aprendizaje, alfabetización y cultura’, la recién construida Biblioteca Hunters Point fue diseñada y construida sin tener en cuenta a los adultos y niños con discapacidades de movilidad y con un desprecio flagrante por los requisitos legales de la Ley de Discapacidades» (Americans with Disabilities Act,),, dice la demanda de 21 páginas.

Caroline Spivack escribe: «Los defensores de los derechos de las personas con discapacidad han presentado una demanda colectiva argumentando que la nueva biblioteca Hunters Point Library en Queens  (Nueva York) impide que las personas con problemas de movilidad tengan acceso pleno e igualitario’ a la sucursal. La demanda, presentada en la corte federal de Brooklyn por el Centro para la Independencia de los Discapacitados de Nueva York, argumenta que la biblioteca diseñada por Steven Holl Architects viola la Ley de Estadounidenses con Discapacidades. Después de dos décadas de planificación, la sucursal de 41 millones de dólares abrió sus puertas en Long Island City en septiembre para recibir brillantes críticas arquitectónicas, pero pronto fue objeto de críticas debido a que las secciones de la biblioteca son inaccesibles para los usuarios de sillas de ruedas y otras personas con movilidad limitada».

 

hunters-point-library-c-paul-warchol-6

Tres niveles de escalera para acceder a las estanterías impiden el acceso a las personas discapacitadas

Disability Rights Advocates está llevando la demanda en nombre de los demandantes y afirman que «características inaccesibles impregnan » la nueva biblioteca, y argumenta que tiene tres niveles con estanterías, un espacio de lectura y de grupos pequeños en una sección para niños, y una terraza en la azotea con barreras de accesibilidad que impiden «el disfrute pleno y equitativo» de la biblioteca.

 

Funciones del bibliotecario de la escuela: potenciar el aprendizaje y el éxito de los estudiantes

 

brief

Cohen, Stephanie ; Poitras, Ivy ; Mickens, Khaila ; Shirali, Anushka. Roles of the School Librarian: Empowering Student Learning and Success. New York: Northeast Comprehensive Center/RMC Research Corporation

Texto completo

La Biblioteca del Estado de Nueva York, el Northeast Comprehensive Center/RMC Research Corporation y el Departamento de Educación del Estado de Nueva York publicaron Roles of the School Librarian: Empowering Student Learning and Success. El informe es una compilación de estudios de investigación que detallan cómo las contribuciones del bibliotecario de la escuela se muestran consistentemente como de valor positivo para los estudiantes, los maestros y la comunidad escolar en general. Su metodología explora los cinco roles del bibliotecario escolar reconocidos y definidos por la Asociación Americana de Bibliotecas Escolares: maestro, líder, compañero de instrucción, especialista en información y administrador del programa.

 

 

Formación profesional del bibliotecario en Cuba. Planeta Biblioteca 2019/11/27

 

4d8fef808a5c15cf0ddb30ea5607b87a

Ir a descargar

 

Alejandro Medina es profesor de Bibliotecología en la Universidad de la Habana, con él hemos charlado sobre la formación profesional del bibliotecario y documentalista en su país. Hemos analizado el plan de estudios, contenidos, didáctica, y las salidas profesionales

Una biblioteca no es una colección de libros, sino una reunión de personas

 

 

library201819

 

«Una biblioteca no es una colección de libros, sino una reunión de personas. Lo que hace a la biblioteca es la comunidad, lo importante es la gente que se relaciona y que se cuenta historias. Y las historias están en los libros. Pero es fundamental que el bibliotecario sea una persona muy comunicativa, sociable, que tenga una visión amplia del mundo y ponga en relación a esas personas. Algo muy lejano a la vieja imagen del bibliotecario encerrado entre sus fichas. Los libros son importantes en una biblioteca, pero lo más importante son las personas que van a visitarla….

… Deben hablar con la comunidad local. La biblioteca es el lugar público más visitado en cualquier comunidad, es una fuerza muy importante, que hay que potenciar. En las antiguas bibliotecas se acumulaba el conocimiento, ahora hay que hacer que ese conocimiento sea compartido. Es ridículo que en una biblioteca se pida silencio, o se impida tomar un café mientras se lee un libro. Hay que fomentar que la gente hable, se cuente cosas y se realicen actividades. Puede haber un espacio para leer en silencio, pero la  biblioteca en sí tiene que fomentar la comunicación.»

 

Van Nispen, Eppo (2010). “Bibliotecas del futuro”, El Diario Vasco, abril 14

 

La biblioteca concebida como un espacio social

 

biblioteca_hjc3b8rring_dinamarca2

 

Ghiso, Alfredo (2003). “Otras lecturas sobre lectores y bibliotecas”. En
Capítulo Aparte, Revista de la Campaña Nacional Eugenio Espejo por el
Libro y la Lectura, 332-340. Quito.

 

La biblioteca pocas veces es concebida como un espacio social, en el que se configuran y cobran sentido determinadas interacciones sociales. Reconocer así la biblioteca es plantear desde una perspectiva contextuada, sistémica y crítica las características del ámbito o ambiente en el que se configuran y desfiguran objetos o bienes culturales (libros, documentos, etc.) prácticas sociales (leer) y sujetos sociales (lectores). Es de notar, que la tendencia institucionalizadora, que concibe la biblioteca como un “local” o “establecimiento” busca invisibilizar toda aquella particularidad que identifica un espacio social, anulando las diferencias y buscando homogeneidad en el manejo de los bienes culturales y de los servicios que se prestan con ellos. Es por ello, que muchas bibliotecas son el lugar donde mueren los lectores y surgen los “usuarios”, o sea de aquellos que hacen uso de una manera estándar de ese local y de sus servicios.

El eje de la labor de las bibliotecas es el de impulsar básicamente un proceso de democracia cultural y, como todo proceso de este tipo es educativo, por naturaleza e intención al pretender fundamentalmente, que las personas se interroguen y avancen en la compresión de las claves desde las que construye la realidad social, dándole sentido al encuentro y al acto comunicativo caracterizado por preguntas y respuestas, que perfilan argumentos comprensivos, explicativos que permiten proponer acciones capaces de transformar situaciones sociales. Es así como la biblioteca, como espacio social, está fundado, recorrido y significado por dos discursos: el institucional y el de las prácticas sociales. Desde el discurso institucional, la biblioteca se rige por una única normatividad. En ella  los imaginarios culturales son adultos, clasistas y culturalistas; por ello, las actividades e interacciones que se programan buscan homogenizar la oferta y la demanda invisibilizando las diferencias identitarias, generacionales y de género; negando la diversidad de referentes culturales, de deseos y afectos. La biblioteca desde este discurso es convocadora y evocadora de homogeneidad, orden y estereotipos. El otro discurso corresponde a las prácticas sociales instituyentes, caracterizadas por la vivencia, la intensidad de las interacciones y apropiaciones culturales, las desagregaciones, las divergencias y la desestructuración de referentes fundamentalistas. Este discurso evoca y convoca a la vida, a los gustos y experiencias, a las creencias, saberes y conocimientos. Desde este discurso se generan dinámicas fundadas en la diversidad, en la flexibilidad, en el reconocimiento de lo incierto, en la búsqueda de la pertinencia y la coherencia.