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Adquisiciones de bienes culturales

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Adquisiciones de bienes culturales 2012. Madrid: Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Subdirección General de Documentación y Publicaciones
Año de publicación: 2017

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La adquisición de bienes culturales es una de las tareas propias del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. A través de una política constante y eficaz de adquisiciones, se consigue el enriquecimiento de las colecciones de los museos, archivos y bibliotecas de titularidad estatal y, además, se asegura la conservación y difusión de estos bienes, que pasan a formar parte de colecciones públicas. La finalidad de esta publicación es dar a conocer todos aquellos bienes que la Administración del Estado adquiere para estas instituciones y facilitar de este modo el acceso de los ciudadanos al conocimiento de su patrimonio histórico. Esta tarea, esencial para la recuperación, conservación y conocimiento de los bienes culturales se realiza de modo continuado.

Encuentros digitales: escrituras, colecciones, aprendizajes en español

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Menéndez de la Cuesta González, Adrián  (ed. lit.). Encuentros digitales: escrituras, colecciones, aprendizajes en español = Encontros digitais: escritas, colecções, aprendizagem em português Madrid: Fundación BBVA. 2018

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El presente volumen recoge, en una serie de estudios, las últimas propuestas a las Humanidades Digitales desde el eje hispano-luso. Es fruto de la estrecha colaboración entre grupos de colaboración como LEETHI e ILSA (España), NUPILL (Brasil) y GEPL (Portugal). Esta colección pretende revindicar la diversidad de enfoques, que abarca desde las nuevas formas de escritura creativa en el medio digital; la creación de repositorios, bibliotecas y archivos; el diseño de software con fines filológicos y didácticos, y las nuevas formas de enseñanza que se deducen de esta transformación tecnológica.

Investigación en docencia universitaria: Diseñando el futuro a partir de la innovación educativa

 

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Roig-Vila, Rosabel (ed.). Investigación en docencia universitaria. Diseñando el futuro a partir de la innovación educativa. Barcelona: Octaedro, 2017. ISBN 978-84-9921-935-6, 1033 p.

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El libro que aquí se presenta, Investigación en docencia universitaria. Diseñando el futuro a partir de la innovación educativa, reúne las investigaciones más actuales en este campo, absolutamente necesario para perfilar el actual panorama de la Educación Superior.

Su estructura es tan lógica como imprescindibles son los siete capítulos que la conforman, a saber: Investigación referida al ámbito de la docencia en Educación Superior, Experiencias educativas innovadoras en Educación Superior, La calidad y la evaluación para la mejora de la Educación Superior, Accesibilidad e igualdad de oportunidades en la Educación Superior, Tutorización, apoyo y orientación al estudiante para la mejora del aprendizaje y la calidad educativa en la Educación Superior, Nuevos escenarios digitales en el contexto de la Educación Superior e Investigación e innovación en educación no universitaria para tender puentes con la Educación Superior.

 

Crisis y derrumbe del sector editorial argentino

 

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Daniel Filmus, Mauro Dobruskin, Esteban Rico, Sylvia Saitta y Adrián Vila. Crisis y derrumbe del sector editorial argentino. Buenos Aires: Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA) , 2019

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FAHRENHEIT CRIOLLO
CUARTO AÑO CONSECUTIVO DE DEBACLE DEL LIBRO ARGENTINO

«En lo que va de 2019 se generaron 22,6 millones de ejemplares. Esto muestra una pérdida de un cuarto de tirada promedio para la edición general argentina«, dijo el especialista en Políticas Editoriales de la UBA Adrián Vila.

 


 

Los  números hablan por sí solos

por Adrián Vila

Se presenta el 3er. informe del Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA) y se comentará la propuesta de creación del Instituto Nacional del Libro. Participarán: Daniel Filmus, Mauro Dobruskin, Esteban Rico, Sylvia Saitta y Adrián Vila. Coordinará: Américo Cristófalo.

Los  números hablan por sí solos: de 83 millones de ejemplares de tirada en 2016 se pasó a 63 millones en 2017 y a 51 millones en 2018. En lo que va de 2019 se tiraron 22,6 millones de ejemplares. Esto muestra una pérdida de un cuarto de tirada promedio para la edición general argentina.

En términos de inversión directa del Estado el presupuesto de Fomento y Apoyo Económico a Bibliotecas Populares, evoluciona de $155 millones en 2018 a $115 millones en 2019. Una reducción del 25%. Si tomamos en cuenta la inflación que se espera para 2019, la reducción es de casi el 60%.

Todavía no se notan los «beneficios» de la devaluación en las exportaciones. El alza de las retenciones tampoco colabora.

Hay que estar atentos a la continuidad del proceso de concentración que se inició en EE.UU. en los 80, que acá se desarrolló en los 90 con la venta de naves insignia de la industria editorial (caso Sudamericana y Paidós, por ejemplo). Es un fenómeno que a escala internacional continúa: esta semana Penguin Random House adquirió Salamandra y el efecto «dólar alto» puede implicar estrategias similares en Argentina de parte de los grandes grupos. Habría que ver cómo impactan estos fenómenos en la bibliodiversidad, en la diversidad de contenidos.

En cinco años, Penguin Random House GE ha adquirido Alfaguara (2014), Ediciones B (2017) y, hace tres semanas, Salamandra.

«Formamos parte de un gran grupo, Penguin Random House, que es líder en lengua inglesa y alemana; y ahora, con esos movimientos, ya lo somos en el mercado de lengua hispana mundial en ediciones generales. Miramos el castellano como un colectivo de 570 millones de habitantes en diferentes mercados. Penguin Random House está invirtiendo en los de mayor crecimiento: India, Brasil, China… Y América Latina es uno. Llevamos cuatro años consecutivos creciendo allí y en España: son mercados estables. Y se pueden conseguir más lectores.»

Nuria Cabutí, consejera-delegada de Penguin Random House Grupo Editorial.

 

Habría que ver cómo editoriales y librerías añaden a sus catálogos (y a sus planes de venta) los libros digitales. El ecosistema digital está en constante expansión y se está transponiendo literatura nacida impresa en papel de manera sostenida. Un estudio sobre literatura latinoamericana que hemos realizado en un equipo de la Universidad de Salamanca nos muestra que en tres años (2015-2018) se ha digitalizado un 10% más de los títulos de la base de datos que disponíamos. Pasamos de un 31% del corpus buscado en 2015, a un 41% en 2018.

Los libros digitales poseen algunas ventajas: su estructura de costos es menor (una vez realizado, ya está, no se sigue produciendo en reimpresiones y reediciones). El tema es qué hacen las librerías físicas, cómo se insertan en el nuevo modelo. Otro tema es el de las imprentas.

Una política del Estado para promover la traducción en el exterior de títulos de autores argentinos es algo óptimo. El Programa Sur de Traducciones de Cancillería subsidió (hasta 3200 dólares por traducción como máximo) la traducción de 1360 obras en 45 idiomas desde 2009.

También lo sería una política de subsidios y créditos para la compra de derechos para traducciones al castellano en el mercado internacional. La industria editorial argentina se hizo grande en la época «dorada» de traducciones. Hoy el mercado es muy diferente, pero habrá que ver cómo recolocar nuestras traducciones en el área idiomática del castellano.

La creación del Instituto del Libro sería un buen comienzo: El ejemplo del cine argentino es paradigmático, pero habría que ver cuándo y cómo impacta sobre los resultados de la industria los beneficios de disponer de esa estructura.

 

Algunos datos actuales

 

  • Apple se transformó en agosto de 2018 en la primera empresa norteamericana que supera la cotización de US$1 billón. Un mes después, lo logró Amazon.
  • El récord histórico de Apple respondió a dos motivos fundamentales: sus ventas aumentaron 17% anual (US$53.300 millones) en el segundo trimestre de 2018, con 41.300 millones de unidades vendidas, la mitad en China. Hay que sumarle que repatrió más de US$350.000 millones, de los US$1.4 billones que tiene en el exterior, en el primer semestre del año pasado. Desde noviembre del 2018 a mayo de este año, la compañía adquirió entre 20 y 25 compañías (están adquiriendo una empresa cada 2 o 3 semanas). Tampoco digo que todo estos números tengan que ver con el sector editorial, pero son procesos «multitasking», habría que ver para qué parte de la tecnología rumbean estas inversiones de los gigantes.
  • En España, la agencia ISBN descubre una tendencia que podría estar vinculada con [una] tormenta perfecta contra el hábito de la lectura. Las editoriales cada vez producen libros más cortos. En la última década ha crecido el número de títulos en la calle, pero con menos páginas: la media fue, en 2017, de 243 páginas en la categoría “creación literaria”. En 2009 la extensión media del mismo capítulo fue de 265 páginas. Más de 20 páginas de recorte. Y un crecimiento en la oferta breve: el 50,8% de la creación literaria son libros de menos de 200 páginas. Hace una década eran menos, el 46,3%.

De transposiciones

 Una sintética descripción de las estrategias de transposición a digital de títulos literarios latinoamericanos y caribeños inicialmente editados en soporte papel se organizarían combinando los siguientes vectores:

  1. a) Demanda real de mercado. Aquellas relacionadas directamente con las estadísticas de ventas de los títulos en soporte impreso para asumir el riesgo empresario de transposición a digital de los mismos y consideradas “demanda real de mercado” (Cordón García, 2004: 23) [Hablar de «visibilidad consolidada»]
  1. b) Derechos de autor: títulos de autores que hayan ingresado al dominio público. Las estrategias ligadas a la necesidad de recuperación de financiera dadas las inversiones efectuadas en términos de compra de los derechos de autor y de adelantos a los autores o con decisiones de publicación por dominio público de las obras.
  2. c) Ligadas a los costos. Es decir, sumados a los costos de las estrategias de marketing relacionadas con esos mismos títulos y sus autores.
  1. d) Ligadas a criterios que anclan en la elección de estilos, poéticas: realismo mágico latinoamericano. Es decir: acciones que devienen también de la circulación de criterios que anclan en la elección de estilos, poéticas, estéticas, autores y obras de la literatura latinoamericana y caribeña.
  1. e) Inclusión del gusto (Bourdieu, 1988) del usuario lector: la Web de intercambios Scribd ofrece un alto porcentaje de títulos en soporte digital en la sección «Documentos», es decir: digitalizados por los usuarios y subidos a la red.

Para concluir, debemos subrayar que son las librerías latinoamericanas las que mayor inclusión de títulos del CLLyC construido ofrecen en soporte digital (proceso que acompaña la estrategia de transposición de todo el catálogo general de literatura latioamericana y caribeña): Livraria Cultura (de San Pablo) y Gandhi (de México) son las principales fuentes de títulos digitalizados de autoras latinoamericanos y caribeños, por encima de las grandes trasnacionales como Amazon, Barnes & Noble y Kobo. En este punto también se destaca la acción de los usuarios en la incorporación de títulos de estos autores digitalizados mediante la Web de intercambios Scribd, lo que deja librada parte de la oferta en digital a criterios de gusto por parte de los usuarios. Destacamos que  esta Web de intercambio dispone de esa cantidad de títulos en la sección de «documentos» de su oferta, es decir, en la sección de documentos incorporados por parte de los usuarios a su catálogo (en formatos pdf, doc, txt).

De 8.325 títulos hallados en soporte digital en marzo de 2018, Livraria Cultura (de San Pablo) es la principal fuente de títulos digitalizados. Posee 3200 títulos, el 39% de los títulos existentes en digital para las búsquedas efectuadas están disponibles en dicha librería. Asimismo, Scribd posee 2.886 títulos, casi el 35% de los títulos hallados. Google Books ofrece 2.843 títulos en digital (el 34,15% de los hallados en ese soporte). Es destacable la oferta en digital tanto de Gandhi como de Perúbookstore: 1.975 y 1.867 títulos respectivamente (23,72% y 22,42% de los hallados en digital). En lo que hace a bibliotecas, la Biblioteca Nacional de España ofrece 2.651 títulos (el 31,84% de los títulos hallados en soporte digital). Se destaca la oferta de Columbia University Libraries: 1.374 títulos en digital (16,50% de los títulos hallados en ese soporte).

En relación con las búsquedas efectuadas en 2018, fueron hallados en impreso 18.351 (el 86,67% del corpus buscado). Del total de títulos buscados, ha sido transpuesto a digital casi el 40%: 8.325 títulos (pero sigue siendo muy alto el número de títulos que solo se hallaron en impreso: 10.032, el 47,38%) (V. Figura 1).

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Figura 1. 2015-2018. Ofertas en papel / digital de títulos y autores del CLLyC por plataforma y biblioteca. Fuente: elaboración propia

 

El valor de la biblioteca en la era de los big data: El vital toque humano

 

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Lankes, D. “Librarianship in an Era of Big Data: The Vital Human Touch.” Conference of European National Librarians. Mo i Rana, Norway. (via video conference)

 

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En un mundo de IA y Big Data, los valores, habilidades y misión de los bibliotecarios son cada vez más importantes. ¿Cómo preparamos a nuestros profesionales para guiar y apoyar a las comunidades de toda la UE? ¿Cómo nos aseguramos de que el ciudadano inteligente esté en el centro y en control de la ciudad inteligente? Es crucial que los bibliotecarios aboguen por la privacidad y el bien común en medio de un mercado creciente que transforma a los usuarios en productos. ¿Cómo pueden los bibliotecarios aumentar su valor, trabajar con los gigantes de la tecnología para dar forma a los servicios y, al final, ayudar a nuestras comunidades a tomar decisiones más inteligentes y a los miembros de la comunidad a encontrar un sentido a sus vidas?

 

Estas ideas se cristalizaron cuando me preparaba para la charla y seguía obsesionado con la frase «organizaciones de la memoria[1]. «Santayana tenía razón en que «los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo»[2], entonces, ¿qué obligaciones impone eso a las instituciones a las que se acusa de ser guardianes de la memoria de las naciones? Yo diría que como administradores del patrimonio cultural, también somos administradores de la sociedad. También diría que debemos dejar de servir a las comunidades y empezar a construirlas.

Nuestras comunidades, nuestras sociedades, nuestras culturas son demasiado importantes para quedarse al margen y simplemente observar o recoger sus resultados. Debemos reconocer, sin la neblina de la nostalgia, que somos actores en este mundo y aceptar la responsabilidad de trabajar directamente con las comunidades de todo tipo para forjar un mañana mejor.

Ahora bien, esto podría, y debería, tomar muchas formas. Enfrentar las crecientes disparidades económicas, alertar al mundo de los peligros de la xenofobia mezclada con el nacionalismo, o enfrentar las realidades de la crisis climática. Podría hablar de la continua marginación de segmentos enteros de la población por motivos de raza, clase o preferencia sexual. Marginación por parte de la sociedad y, de hecho, con demasiada frecuencia por parte de los bibliotecarios y las bibliotecas que gestionan.

 

«En última instancia, el futuro de las bibliotecas no está determinado por las tecnologías que se desarrollan o despliegan. No está en un valor que se definió hace un siglo. Está en nuestra propia capacidad humana de construir confianza con nuestras comunidades.»

 

Hoy, sin embargo, me gustaría utilizar una sola cuestión social para apoyar un llamamiento a las bibliotecas nacionales para que construyan directamente comunidades. Este problema increíblemente consecuente a menudo pasa desapercibido. Son los aspectos peligrosos de una mayor dependencia de la sociedad de los algoritmos basados en datos generados por la inteligencia artificial y los métodos de aprendizaje automático.

Antes de empezar, permítanme hacer algunas advertencias y aclaraciones. El uso de datos, cuando se recopilan y analizan adecuadamente, es increíblemente poderoso. De hecho, es la base de la mayor parte de la ciencia. El auge de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y, de hecho, de Big Data ha aportado beneficios masivos a muchas disciplinas. La capacidad de buscar a través de trillones de páginas en milisegundos, la búsqueda a través de un número masivo de imágenes y la capacidad de automatizar procesos complejos han beneficiado directamente a los bibliotecarios. La cuestión, tal y como yo lo veo, es cuando creemos que la recopilación, el análisis y la codificación de datos en algoritmos son de alguna manera actos neutrales sin costes sociales [3].

En términos de aclaraciones, usaré mucho el término comunidad. A menudo se considera que esto es sinónimo de pueblos o ciudadanos de una ciudad. Utilizo el término más ampliamente. Cuando digo comunidades, me refiero a un grupo de personas unidas por alguna variable conocida y que comparten una forma de asignar recursos limitados. Una ciudad es, en efecto, una comunidad que comparte una ubicación común y un sistema de gobierno que asigna tierras, impuestos y otros recursos. Una universidad es una comunidad de académicos, personal, estudiantes y administradores. Una comunidad puede ser un bufete de abogados, un hospital o una biblioteca nacional.

La otra advertencia se refiere al tema de las bibliotecas nacionales. He trabajado con bibliotecas nacionales, pero gran parte de mi experiencia relevante es trabajar con bibliotecas estatales aquí en los Estados Unidos. No pretendo ser un experto en Bibliotecas Nacionales Europeas. Sin embargo, por lo que he visto, esto también es cierto para sus instituciones.

Algunos de ustedes están activos en redes con bibliotecas públicas y universitarias. En algunos países, existen múltiples agencias bibliotecarias nacionales. Algunos buscan activamente apoyar a las comunidades empresariales [4], otros se centran en la investigación académica. En resumen, ningún conjunto de temas o modelos reflejará su gran variedad.

Dicho esto, me recuerda el dicho: «cada idea es una buena idea en las bibliotecas, pero no en mi biblioteca». Es muy fácil centrarse en lo que nos diferencia ahora y creer que impide la acción colectiva en el futuro. Espero poder persuadirle de lo contrario.

Así que, con las advertencias y aclaraciones fuera de lugar, mi propósito hoy es reclutar a todos ustedes para construir una red de bibliotecarios proactivos alrededor de Europa. Le pido que apoye, capacite y empodere directamente a los bibliotecarios, desde los que trabajan en la biblioteca pública más rurales hasta los de la universidad más prestigiosa. Lo que es más, les pido que se involucren en la construcción de la comunidad para forjar un futuro mejor. ¿Por qué? Bueno, empecemos con una historia.

Charles Duhigg, autor de «The Power of Habit [5]» (El poder del hábito), cuenta la historia de un padre enfadado que irrumpe en una tienda por departamentos para enfrentarse al gerente de la tienda. Parece que la tienda había estado enviando a su hija de 16 años un gran número de cupones para artículos relacionados con el embarazo: pañales, loción para bebés y demás. El padre le pregunta al gerente si la tienda está tratando de animar a la niña a quedar embarazada. El gerente se disculpa con el hombre y le asegura que no lo volverá a recibir nunca más. Unos días más tarde, el gerente llama al padre, para decirle  que su hija estaba embarazada, y la tienda lo supo antes de que ella se lo dijera a su padre.

Lo que es destacable es que la tienda sabía del embarazo sin que la chica se lo dijera a nadie. La tienda había determinado su condición al ver los productos que estaba comprando, la actividad en la tarjeta de crédito de la tienda, y al revisar enormes cantidades de datos. Si actualizáramos esta historia de hace unos años se podría añadir su historial de búsquedas y compras en línea, incluso sus compras en otras tiendas físicas. Ahora es una práctica común utilizar el seguimiento en línea, el historial de conexión wifi y los identificadores de datos únicos para fusionar los datos a lo largo de toda la vida de una persona.

No te estoy diciendo nada nuevo aquí. Facebook es sólo el último negocio que domina los titulares con violaciones de la privacidad y recopilación de datos ocultos. La mayoría de los ciudadanos de la UE y de los EE.UU. viven ahora dos vidas: la suya propia y una creada, a menudo sin su conocimiento, a partir de las huellas digitales creados a través de nuestros dispositivos. Si a esto se añade el aumento de los requisitos tanto por parte de los gobiernos como de las empresas para estar en línea -solicitar un empleo, votar, recibir atención médica, escuchar música-, vemos un mundo que se mueve más rápido que la regulación y el consentimiento para hacerlo por parte de aquellos a los que queremos servir.

En Toronto, Sidewalk Labs, una subsidiaria de Alphabet, la empresa matriz de Google, está trabajando con los urbanistas para remodelar el Eastern Waterfront de Toronto. La historia de la transformación de antiguas zonas industriales en espacios multiusos aburguesados no es nueva. Sin embargo, gran parte de la controversia en este caso viene en el plan que quiere hacer del nuevo vecindario un generador de datos. El plan, según The Intercept, «incluye un sistema centralizado de gestión de identidades, a través del cual cada residente accede a servicios públicos’ como las tarjetas de biblioteca y la asistencia sanitaria [6]». Ha habido un gran debate sobre quién posee y controla los datos generados por ese sistema y quién puede beneficiarse de él.

Muchos bibliotecarios podrían mirar estos ejemplos y afirmar que se trata de un abuso desde el punto de vista ético. Después de todo, como profesión, valoramos explícitamente la privacidad. En los EE.UU. lo consideramos como un valor central, y sin embargo, a menudo lo socavamos. Les decimos a nuestros usuarios en línea que no rastreamos su trabajo. Y sin embargo, su proveedor de Internet puede rastrear cada clic que hacen. Por lo tanto, a menudo engañamos a ese cliente y le damos una falsa sensación de seguridad. ¿Cuántas bibliotecas configuran servidores TOR [7] o servicios VPN anonimizados [8] para nuestra población de servicios? ¿Con qué frecuencia en nuestras licencias de bases de datos u otro software prohibimos explícitamente la agregación de datos de usuarios o la venta de esos datos? ¿Con qué frecuencia comprobamos esos términos?

Luego está la cuestión de cómo se utilizan todos estos datos.

En su libro «Armas de destrucción matemática «, Cathy O’Neil [9] documenta historia tras historia de minería de datos y algoritmos que tienen efectos masivos en la vida de las personas, incluso cuando muestran claros sesgos y faltas. Por ejemplo, un algoritmo que condujo al despido de profesores destacados. ¿Cómo? O’Neil escribe sobre un profesor sobresaliente que ha demostrado tener un efecto positivo en los estudiantes de bajo rendimiento, aumentando su rendimiento y sus calificaciones de manera significativa.  Así que como recompensa le asignaron en su clase a los alumnos más brillantes. Sin embargo, el impacto que un maestro puede tener en los estudiantes brillantes no es tan evidente como aquellos con estudiantes que necesitan mucha ayuda. Después de todo, los mejores estudiantes que reciben las mejores calificaciones no pueden obtener mejores mejores calificaciones. Así que el algoritmo vio a un maestro que ya no era efectivo en un salón de clases, y recomendó que el maestro fuera despedido. Recomendado por un programa informático que utiliza criterios que se ocultaban a los profesores, y que se suponía que era objetivo.

Los algoritmos se utilizan ahora para determinar el costo y la disponibilidad del cuidado de la salud; el acceso al crédito para la propiedad de la vivienda; la idoneidad de un candidato para un trabajo, e incluso el tiempo que una persona debe estar en la cárcel.

Yuval Harari se refiere a esta dependencia de los datos y algoritmos recopilables como Dataismo [10]. Es el resultado de la potencia de computación combinada con el aprendizaje de la máquina y la amplia disponibilidad de dispositivos constantemente conectados como nuestros teléfonos. Es la creencia de que si se reúnen suficientes datos sobre una persona o situación, se puede representar con precisión a esa persona o situación y predecir un resultado.

A menudo también viene con algunas suposiciones muy dudosas y francamente peligrosas. Supuestos como los algoritmos son objetivos, y que la recolección de datos es de alguna manera un acto neutral. O incluso, que todo puede ser representado de manera cuantitativa -incluyendo, por cierto, la cultura [11]. Y antes de hacerles preguntarse qué tiene que ver todo esto con el trabajo de las bibliotecas, o pensar que estoy liberando a nuestra profesión, tengo que decir que los bibliotecarios han sufrido algunas de las mismas suposiciones dudosas.

Durante demasiado tiempo, los bibliotecarios y los formadores de bibliotecarios nos hemos visto como actores neutrales. Recopilamos, describimos y proporcionamos materiales en los que se creía que estos actos no tenían sesgos o que estos sesgos estaban controlados. Al coleccionar lo tomamos todo….excepto obras que fueron auto-publicadas, o de fuentes que consideramos depredadoras o de baja calidad. Al catalogar nos basamos en la garantía literaria y el lenguaje de la comunidad, ignorando a menudo que sólo veíamos la narrativa y las voces dominantes. Nuestros servicios eran para todos – de 9 a 5 con una tarjeta de investigador que podía viajar.

Nosotros, como profesión, nos estamos dando cuenta de que somos un producto de nuestras culturas, buenas y malas. Entendemos que las decisiones que tomamos en todo, desde la clasificación hasta las exhibiciones, son sólo eso: elecciones. Pueden estar guiados por las mejores prácticas, o impuestas por la ley, pero en última instancia, son opciones humanas en un mundo material en el que deben tomarse decisiones sobre los recursos. Podemos acelerar la digitalización con máquinas más nuevas, pero todavía tenemos que elegir un punto de partida. Podemos ampliar los que servimos en la web, pero aún así debemos reconocer que hay personas que no tienen banda ancha ni conectividad.

Ahora parece que esto puede convertirse en una llamada a redoblar nuestros esfuerzos en neutralidad. Una llamada a eliminar los prejuicios en nosotros mismos para que podamos enfrentar el costo para la sociedad de los esfuerzos sesgados de aprendizaje de la máquina. Pero no lo es. De hecho, debemos aceptar que las bibliotecas, y los bibliotecarios que las construyen y administran, son parciales [12]. Y lo que es más, es sólo viendo las bibliotecas como sesgadas como demostramos nuestro valor en el mundo de los datos a gran escala.

Primero, debemos darnos cuenta de que es imposible ser neutrales. Poner un libro en un estante o asignarle una materia es una opción. Todos los días, en archivos y colecciones especiales, realizamos determinaciones profesionales sobre el grado de accesibilidad de un objeto y su grado de protección. Podemos buscar muchas voces y sí, recoger datos, para tomar esas decisiones, pero al final, son decisiones con consecuencias. Pretender que somos neutrales no cambia las consecuencias, sólo nos permite pretender que no son el resultado de nuestra acción.

Seguimos llamándolos prejuicios, pero una palabra mejor sería principios. Los principios son una declaración explícita de creencias. Deberían ser transparentes y, lo que es más importante, poder ser evaluados. ¿Estamos siguiendo nuestros propios principios?

Y no se equivoque, los principios no son neutrales. Tratar de servir a todos equitativamente requiere esfuerzo y recursos. La elección de proporcionar imágenes de pago o gratuitas es una opción. Luchar contra la censura es una decisión. Si no lo cree así, intente hacerlo respecto a otras cuestiones como los problemas de la incitación al odio y las amenazas a las comunidades marginadas.

Es a través de nuestras decisiones y en nuestra transparencia en la toma de decisiones como construimos la confianza con nuestras comunidades. Nuestros académicos, empresarios y ciudadanos no confían en los bibliotecarios porque somos neutrales, sino porque están de acuerdo con nuestros principios y consideran que los estamos aplicando de manera consistente. Los días en que las bibliotecas tenían el monopolio del acceso a grandes colecciones han pasado. Sin embargo, en la mayoría de los lugares del mundo, las bibliotecas no sólo se utilizan, sino que cada vez se utilizan más: tanto las bibliotecas públicas como las universitarias, escolares y nacionales.

En aquellos sitios donde el uso de la biblioteca (no necesariamente el apoyo, sino el uso) está creciendo es porque se nos ve como accesibles, equitativos y confiables y a que las colecciones que tenemos son valiosas. El hecho de que poseemos recursos únicos que no han sido o no pueden ser digitalizados es importante. Pero sólo es importante si quienes buscan estos recursos confían en nosotros para que seamos honestos administradores de los mismos.

Nuestra aportación a nuestra humanidad – nuestro toque humano en un sistema cada vez más automatizado que subyace a nuestro valor.. Esto no es una llamada en contra de la tecnología, la IA o el aprendizaje automático. Más bien es una creencia de que la relación humana -la comunidad- es más importante que nunca cuando la cara del gobierno y de las empresas por igual se convierten en páginas web y bots bajo la bandera de la austeridad o la eficiencia.

En última instancia, el futuro de las bibliotecas no está determinado por las tecnologías que se desarrollan o despliegan. No está en un valor que se definió hace un siglo. Está en nuestra propia capacidad humana de construir confianza con nuestras comunidades. Es sobre esa confianza como construimos el apoyo. Es sobre el valor de esa confianza donde construimos el uso.

Es con esa confianza que debemos llegar a la comunidad de la informática, a la industria en línea y a los gobiernos que recopilan datos y despliegan algoritmos. Debemos abogar por un lugar en la mesa y representar las voces de los que no tienen asiento. Debemos utilizar las duras lecciones que aprendimos y que todavía estamos aprendiendo en temas de diversidad, equidad e inclusión para ayudar a guiar estas tecnologías. Nuestras comunidades deben confiar en nosotros para decir la verdad al poder y para dar a esas comunidades el poder de hablar por sí mismas. Debemos seguir nuestros principios para dar voz activa, junto con nuestras comunidades, a las políticas, reglamentos y leyes que hablan sobre los datos.

Las bibliotecas nacionales deben desempeñar un papel importante en la gestión cívica de los datos. Las bibliotecas nacionales no sólo deben proteger el patrimonio de las culturas, sino también la privacidad y la seguridad intelectual de los ciudadanos. Necesitamos ser una organización de la memoria en la comprensión de que la memoria efectiva es tanto útil para recordar como para olvidar.

¿Cómo resuelvo la paradoja que acabo de defender de un papel común en instituciones que también reconozco que son tan diversas? Si, en efecto, cada uno de ustedes representa a instituciones únicas, ¿excluye esto la acción colectiva? Por supuesto que no. Porque en efecto, usted es lo que todas las bibliotecas deben llegar a ser. Todas las bibliotecas -públicas,  universitarias y escolares- deben adaptarse a las comunidades a las que sirven. Luego, como bibliotecarios, nos convertimos en el tejido conectivo que busca lo mejor de todas las bibliotecas y adaptamos esas innovaciones a las necesidades locales. Atrás quedaron los días en que todas las bibliotecas se parecían o prestaban algún tipo de servicios comunes. Atrás quedaron los días en que las mejores prácticas se extendían a todas las bibliotecas de un tamaño o tipo determinado [13].

Debemos preparar a nuestros bibliotecarios, sin importar su título, capacitación o ubicación, para que sean una fuerza misionera que se involucre proactivamente en el bienestar de nuestras culturas y comunidades. Debemos crear redes nacionales de expertos que difundan ideas rápida y eficazmente y ayuden a los bibliotecarios a darles forma de manera efectiva cuando satisfagan las necesidades locales. Estas redes descartan las mejores prácticas y la estandarización industrial para la conversación, el aprendizaje y la adaptación. Debemos conectar a los mejores pensadores, independientemente de su estatus o de los límites institucionales.

¿Cómo hacerlo?

Debemos crear plataformas para el compromiso continuo de los bibliotecarios en las que puedan compartir, aprender, enseñar, ser mentores y apoyarse unos a otros. Esto puede lograrse con el apoyo de las asociaciones nacionales y regionales, pero la atención se debe centrar en los individuos, no en las instituciones.

Debemos crear un sistema para reconocer formalmente a los participantes dentro y fuera de esta plataforma. Trabajar con programas de biblioteconomía donde existan, pero también extender el reconocimiento más allá de los títulos formales para el aprendizaje continuo.

Debemos reconocer las Bibliotecas Lideres (Lighthouse) [14] que encarnan la innovación y sirven como inspiración para otras bibliotecas.

Debemos involucrar proactivamente a esta red de agentes de cambio para transformar bibliotecas, asociaciones, instituciones y, en última instancia, comunidades a nivel mundial. Los miembros de nuestras redes de expertos, nuestras comunidades de práctica, deben encontrar diariamente nuevas ideas de todo el mundo.

Piense en una biblioteca como un movimiento, no como un lugar o una institución [15]. Es un movimiento de personas comprometidas con la mejora de la sociedad. Bibliotecarios, por supuesto. Pero también, académicos, políticos, empresarios, programadores y autores. Descartar términos como usuarios que refuerzan la idea de que nuestras comunidades son consumidores, y nuestro único valor está en la utilidad que proporcionamos a una demanda. Tenemos usuarios y ciudadanos; vecinos y estudiosos que son dueños y moldean la biblioteca.

Lo más importante es que esto no será factible en una hora que dura esta conferencia. Implicará más compromiso, más experimentación y más inversión. Por eso apoyo el proyecto PL2030 [16]. Basado en el proyecto Bibliotecas Públicas 2020, se trata de un grupo de bibliotecarios de todo el continente que buscan transformar las bibliotecas públicas de toda Europa, de una en una. Aboga por las bibliotecas y establece conexiones entre los representantes electos y los innovadores bibliotecarios. Pero necesita ayuda.

PL2030 y el trabajo de sus miembros representan la necesidad de un nuevo vínculo vital entre la misión de patrimonio cultural de las Bibliotecas Nacionales y las bibliotecas públicas. Las bibliotecas se están transformando de puntos de acceso, colecciones y proveedores de información en centros comunitarios en toda Europa. Desde Manchester hasta Colonia, pasando por el sorprendente Dokk1 en Aarhus, Delft y Tilburg en los Países Bajos y Pistoia y Perugia en Italia, las bibliotecas públicas son los lugares donde las comunidades vienen a aprender, crear y soñar juntas. Aquí, gracias al trabajo de bibliotecarios innovadores, las bibliotecas han pasado de se lugares silenciosos de retiro a lugares ruidosos de compromiso. La verdadera colección de una gran biblioteca pública es ahora la comunidad misma. Los herreros y panaderos organizan conversaciones. Los bibliotecarios prestan libros e instrumentos musicales y estudios de grabación. En lugar de llevar el mundo a la comunidad, estas bibliotecas se han convertido en altavoces que transmiten la comunidad al mundo. Estas bibliotecas públicas se han convertido en la cuna de la creación cultural.

 

«Las bibliotecas públicas son los lugares donde las comunidades vienen a aprender, crear y soñar juntas. Aquí, gracias al trabajo de bibliotecarios innovadores, las bibliotecas han pasado de ser lugares silenciosos de retiro a lugares ruidosos de compromiso. La verdadera colección de una gran biblioteca pública es ahora la comunidad misma.Los herreros y panaderos organizan conversaciones. Los bibliotecarios prestan libros e instrumentos musicales y estudios de grabación. En lugar de llevar el mundo a la comunidad, estas bibliotecas se han convertido en altavoces que transmiten la comunidad al mundo. Estas bibliotecas públicas se han convertido en la cuna de la creación cultural.»

 

Como instituciones encargadas en parte de preservar y apoyar el patrimonio cultural de un pueblo, es necesario preservar y apoyar el trabajo de estas instituciones. No sólo como respaldo o para la posteridad, sino como parte de los centros vivientes y respiratorios de la conversación comunitaria. En un mundo conectado -conectado ciertamente a través de la tecnología, pero también en el comercio, en la gobernanza y en la preservación de la Tierra misma- no hay más servicios de primera línea ni bibliotecas de último recurso. Nosotros los bibliotecarios estamos obligados a servir a todos, y en nuestras naciones ahora hay una red de bibliotecas ansiosas de asociarse y trabajar junto a sus comunidades

 

[1]Or “Memory Institutions” like the CENL Strategic plan https://www.cenl.org/wp-content/uploads/CENL-Strategy-2018-2022_final-1.pdf

[2]https://en.wikiquote.org/wiki/George_Santayana

[3]I love Chris Bourg’s take on the use of “societal cost” in discussing AI versus ethics.

[4]I’m a big fan of the British Library’s https://www.bl.uk/business-and-ip-centre

[5]http://www.worldcat.org/oclc/881631924

[6]https://theintercept.com/2018/11/13/google-quayside-toronto-smart-city/

[7]https://www.torproject.org/

[8]There are plenty of good articles explaining VPN. Here’s one that actually compares VPNs vs Tor: https://www.cloudwards.net/vpn-vs-proxy-vs-tor/

[9]http://www.worldcat.org/oclc/1039545320

[10]http://www.worldcat.org/oclc/1060991037

[11]This article certainly doesn’t claim that all of cultural heritage can be represented quantitatively. Rather I include the citation because it is a good introduction to the use of quantitative analysis of some cultural material and because it includes the very cool term Culturomics, “Culturomics is the application of high-throughput data collection and analysis to the study of human culture.” https://www.librarian.net/wp-content/uploads/science-googlelabs.pdf

[12]Here’s a good place to start on the discussion of libraries, librarians and neutrality:https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/are-libraries-neutral/In particular check out Emily Drabinski’s take.

[13]Pithy phrase, but in case it is not clear I mean stop sending out assembled ready to implement toolkits and focus on librarians gaining the tools to develop their own programs and/or create local application of programs customized to their communities.

[14]https://publiclibraries2030.eu/projects/lighthouse-libraries/

[15]Stole this idea from the amazing Marie Østergaard: https://podcasts.apple.com/us/podcast/princh-library-lounge-ep-3-building-global-networks/id1451326347?i=1000437039135

[16]https://publiclibraries2030.eu/

Noticias falsas y era de la postverdad. Planeta Biblioteca 2019/06/05.

 

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Noticias falsas y era de la postverdad. Planeta Biblioteca 2019/06/05.

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En esta ocasión hemos invitado a nuestro programa el profesor Carlos Alberto Carlos Alberto Ávila Araújo, profesor da Escola de Ciência da Informação da Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil. Presidente do EDICIC – Asociación de Educación e Investigación en Ciencia de la Información de Iberoamérica y el Caribe (2016-2020). en este momento actuando como investigador en estancia de posdoctorado en la USAL. Con quién hemos hablado del pensamiento informacional, las diferentes perspectivas sobre la temática de la información, la era de las noticias falsas, el negacionismo y la postverdad.

Divulgación científica

 

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Divulgación científica. Bogotá: Universidad de Rosario, 2017

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En la actualidad la investigación es parte del quehacer natural de la Universidad del Rosario, aunque constituye un bien desde tiempo atrás. La institución ha participado decididamente en diferentes proyectos de investigación, de los cuales tal vez el más presente en la memoria de los colombianos sea la Expedición Botánica. La investigación científica se evidencia por medio de sus resultados y hacerlos visibles se ha convertido en un reto permanente en la sociedad de hoy. Las estrategias desarrolladas para realizarlo pasan por eventos especializados como seminarios, foros, conversaciones y simposios, entre otros, pero también están los medios de comunicación, la televisión, la radio, la prensa y las redes sociales que, sin lugar a dudas, se constituyen en grandes aliados. A estos se suma la publicación de libros y artículos en revistas especializadas y en revistas de divulgación, entre otras posibilidades..

 

Cuaderno de Lectura No.1: una selección de textos acerca de la lectura y la escritura

 

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Cuaderno de lectura No.1 / Comité editorial, Juan Felipe Córdoba Restrepo, Silvia Castrillón, María Osorio. — Segunda edición. — Bogotá : Editorial Universidad del Rosario, 2019.

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Es necesario adelantar de manera permanente una reflexión acerca de nuestro quehacer cotidiano, de las razones por las cuales creemos necesario colaborar en el propósito de que otros se vuelvan lectores, del valor y la necesidad de la escritura, de la oposición que se ha venido planteando entre los libros y las nuevas tecnologías y de la importancia de la literatura y de la calidad de las lecturas, entre otros temas. Se presenta en el primer número de Cuaderno de Lectura, una selección de textos acerca de la lectura y la escritura, cuyos autores, escritores de literatura, filósofos, pensadores o especialistas, desde diferentes posturas, han pensado estos temas.

 

¿Uso de ukuleles en la biblioteca? alfabetización musical en las bibliotecas públicas

 

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En algunas bibliotecas de Estados Unidos se están utilizando Ukeleles por parte de los bibliotecarios para amenizar la hora del cuento. El éxito de este instrumento se sebe a que es es fácil de tocar, fácil de transportar y es súper resistente, así los bibliotecarios que disfrutan incorporando el canto en los programas de cuentos han estado aprendiendo a tocarlo. Pero no es sólo un instrumento para la hora del cuento. Varias bibliotecas de todo el país están creando programas populares aprendizaje y préstamo de ukeleles.

 

la biblioteca es un lugar donde los miembros de la comunidad pueden reunirse y un espacio donde todos son bienvenidos. Esencialmente las bibliotecas son lo que han sido siempre y siguen ofreciendo servicios en torno al libro, pero cada vez más las bibliotecas están ampliando sus colecciones para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Ofrecen servicios para personas sin hogar, clases de yoga y talleres de planificación financiera. Las bibliotecas públicas son la punta de lanza del movimiento de la «biblioteca de las cosas«, prestando diversos artículos, incluyendo: máquinas de coser, hotspots wi-fi, medidores de electricidad, cañas de pescar, marionetas y kits de juego. Y, … también ukeleles. Hay un grupo de Facebook dedicado a ese tema “Librarians With Ukes”, y cuando se realizó la encuesta, las respuestas de los miembros fueron abrumadoras y entusiastas. Ahora es casí más común localizar un estado que no tiene una biblioteca pública con un programa de ukelele que encontrar una que lo tenga.

Los ukeleles son un gran instrumento para aprender a tocar música. Sólo tienen 4 cuerdas, un diapasón estrecho, son muy portátiles y la mayoría de los acordes son fáciles de tocar. Tess Goldwasser, una bibliotecaria amante de los ukeleles asistió a la conferencia de su biblioteca estatal, la bibliotecaria de Maryland  compró un ukelele, se sorprendió de lo fácil que era aprender y luego obtuvo una subvención para comprar veinte más para prestar. Así que ahora la alegría de hacer música se está extendiendo por todo su condado. «Creo que hacer música puede ser una de las experiencias más poderosas de todas las experiencias humanas», dice Tess, y cree que el pequeño ukelele es un gran instrumento para todas las edades.

Una pregunta frecuente se refiere al robo y a la durabilidad de los instrumentos. Según la persona encargada de la biblioteca de New Hartford, en Connecticut, dice que los ukeleles se pueden haber circulado hasta 200 veces cada uno, y están en perfectas condiciones, mientras que libros populares como Harry Potter podrían necesitar ser reemplazados después de 25 circulaciones. Su sitio web tiene una página dedicada a ayudar a las bibliotecas interesadas en iniciar programas de música, y ofrecen paquetes que incluyen identificaciones permanentes grabadas con láser en la parte posterior de del mástil de cada instrumentos. (Por cierto, los libros más robados en las bibliotecas son Biblias, libros de consejos financieros para enriquecerse rápidamente, y la poesía de Charles Bukowski).

En la biblioteca de Twinbrook, los usuarios pueden llevarse un ukelele en préstamo durante 14 días. Viene con un estuche blando, un folleto de instrucciones y un pequeño afinador de clip, y ninguno de los instrumentos ha sido dañado o destruido todavía. A cada ukelele y a cada caso se le asigna un código de barras correspondiente para prestarlo y aparece en el catálogo.

En el condado de St. Mary’s, Goldwasser los ukeleles circulan no sólo con un libro de aprendizaje para principiantes, sino también con un DVD instructivo. Otra posibilidad es ofrecer acceso a la enseñanza de música en línea. Algunos sistemas de biblioteca ofrecen a los usuarios acceso gratuito a obras de artistas y cursos de enseñanza de música en línea.

Annville Free Library también presta de Ukuleles durante séis días. El kit incluye una bolsa de transporte, un sintonizador electrónico y el libro  «Learn Ukulele the Easy Way» de Jenny Peters y Rebecca Bogart con 21 canciones fáciles de aprender.

Marc Horton, de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, dice: «Recientemente hice una presentación al consejo de nuestra biblioteca sobre el programa, y por supuesto, uno de los miembros del consejo era un gran entusiasta de los uke, y no podría haber estado más emocionado de que la biblioteca estuviera prestando ukeleles, y quería conocer cómo mantener y expandir el programa». Lo que comenzó como un programa piloto de subvenciones en una sucursal se ha extendido a varias de ellas, así actualmente incluye 17 de las 73 bibliotecas de la ciudad. Cada sucursal participante ofrece instrumentos de circulación y clases de una o varias sesiones. Algunas sucursales organizan «Strum-Alongs», donde los músicos experimentados pueden mostrar a los principiantes algunas habilidades básicas y compartir canciones, o un «Ukulele Club», un programa informal para jóvenes donde los músicos pueden compartir canciones, o los principiantes curiosos pueden obtener una introducción rápida, y «Ukulele Storytimes», una oportunidad para que los maestros y los niños de preescolar aprendan lo básico y hagan que la destreza de canto de alfabetización temprana sea aún más divertida.

La Biblioteca Pública de Santa Mónica en California ha venido ofreciendo  una amplia variedad de programas de ukelele durante los últimos cuatro años. La bibliotecaria de Servicios de Referencia, Barbara Chang Fleeman, ha estado ofertando una serie de clases quincenales. El tamaño de las clases no está limitado, pero el número de instrumentos disponibles para uso en clase sí lo está. Antes de que comience la clase, se afinan 25 ukeleles en préstamo y se colocan sobre una mesa, y los participantes cogen un instrumento de la biblioteca, o traen el suyo propio. Las filas de sillas están dispuestas en parejas, con una tercera silla girada hacia ellos para el profesor.  Las sesiones son de 45 minutos para los niños, seguidas inmediatamente por una sesión de 90 minutos para adultos y adolescentes, con la primera media hora centrada en la enseñanza de habilidades básicas y el resto se dedicada a tocar canciones. Los participantes utilizan un cancionero de música de dominio público adaptado por el instructor con letra grande y  arreglos simplificados de canciones familiares que se complementan con imágenes de los acordes para principiantes, lo que hace que sean fáciles de leer, y están organizados por nivel de dificultad: primero canciones de uno y dos acordes, seguidas de canciones con tres acordes y más. Barbara dice que la retroalimentación ha sido fantástica. «Después de clase, uno de nuestros participantes de ukelele me dijo:’Esto ha cambiado mi vida'». Y eso me hizo llorar, porque de ese es uno de los principales objetivos de las bibliotecas de hoy en día. Ofrecemos a la gente la oportunidad de probar algo nuevo, sin costo alguno, todo el tiempo. Ya sea que se trate de conocer a un nuevo autor, escuchar un tipo diferente de música o explorar una nueva actividad o pasatiempo, es emocionante cuando podemos despertar el interés en una persona y hacer que se convierta en algo verdaderamente significativo para ellos».

Beth Clinton, bibliotecaria regional de la Biblioteca Pública del Centro de la Confederación en Charlottetown, toca el ukelele – uno de los muchos artículos que se pueden pedir prestados con una tarjeta de biblioteca. Tomar prestados estos artículos le da al público la oportunidad de probar cosas nuevas – una valiosa oportunidad, ya que la alfabetización es algo más que leer; también existe la alfabetización física, dijo.»Hoy en día, el énfasis está en hacer que la gente se mueva. Y aunque nos encanta que la gente lea, también queremos que la gente se mueva y que conozca cosas nuevas. Para mí, la biblioteca es el lugar perfecto para prestar ese tipo de cosas».

 

Biblioteca para Todos: proporciona libros a los niños de todo el mundo que no alcanzan los niveles de alfabetización básicos

 

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NABU.ORG

Nabu.org es una organización con la misión de proporcionar libros a los 617.000.000 de niños de todo el mundo que no alcanzan los niveles de alfabetización básicos. El costo para la sociedad de 250 millones de niños que no han logrado la alfabetización básica es de 129.000 millones de dólares. Si todos los niños supieran leer antes de salir de la escuela, la pobreza mundial disminuiría en un 12%. Por sólo 3 $ al mes puedes apoyar directamente la erradicación de la pobreza a través de la alfabetización.

 

Según la UNESCO, en la actualidad, 250 millones de niños y niñas corren un gran riesgo de ser explotados porque abandonan la escuela sin saber leer ni escribir. La alfabetización es un requisito previo para erradicar la pobreza, desde la reducción de la mortalidad infantil hasta el aumento de los ingresos, pasando por la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas. Como suscriptor de NABU.ORG, por sólo 3 $ al mes puedes apoyar directamente la erradicación de la pobreza a través de la alfabetización.

La razón por la que existe esta injusticia es por el acceso limitado a los libros en el idioma local, lo que significa que los niños no pueden aprender a leer en un idioma que entiendan. NABU.ORG aborda esta enorme necesidad insatisfecha mediante la creación y distribución de libros en el idioma local que ayudan a los niños a aprender a leer. NABU.ORG está redefiniendo el sistema editorial y democratizando el acceso a la alfabetización.

Con presencia en Ruanda, Haití y la República Democrática del Congo (RDC), NABU.ORG se considera la primera red editorial mundial de su tipo. Aunque no es la única organización de alfabetización sin fines de lucro que trabaja en países en desarrollo, NABU.ORG se distingue por su objetivo de distribuir una cadena de suministro global de libros infantiles originales en idiomas locales, al tiempo que apoya a los escritores e ilustradores locales que crean dichos libros.

El equipo lean incluye a Evans; sus co-creadoras, Isabel Sheinman y Taniya Benedict; y dos directores, Amos Furaha y Francoise Thybulle , además de un puñado de otros empleados a tiempo completo.