Una encuesta reciente realizada a 1.000 estudiantes universitarios y de posgrado reveló datos alarmantes: el 43% de los estudiantes encuestados admitió haber utilizado ChatGPT u otras aplicaciones de inteligencia artificial similares; el 30% confesó haber recurrido a la inteligencia artificial para realizar la mayoría de sus tareas académicas; y el 17% aceptó haber presentado trabajos de curso generados por la inteligencia artificial sin editarlos o modificarlos. Algo más de la mitad de los estudiantes (51%) son consciente de que utilizar herramientas de IA para realizar trabajos y exámenes se considera trampa o plagio. Dos de cada diez (20%) no están de acuerdo y el resto se muestra neutral.
Entre los estudiantes que afirman haber utilizado herramientas de IA para sus tareas escolares, la mitad (50%) las utiliza para algunas partes, pero realiza la mayor parte por sí mismo. Tres de cada diez (30%) utilizan la IA para la mayor parte de su tarea, y el 17% la utiliza para completar una tarea y entregarla sin modificaciones.
Estos resultados ponen de manifiesto el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en el ámbito educativo, pero también resaltan el creciente problema de la deshonestidad académica. La facilidad con la que se puede acceder y utilizar herramientas de IA para hacer trampas plantea desafíos éticos y académicos para las instituciones educativas y los educadores.
Es esencial abordar esta problemática y fomentar la integridad académica entre los estudiantes. Las instituciones educativas deben tomar medidas para concienciar sobre los riesgos de hacer trampas con la IA y promover una cultura de honestidad y responsabilidad en el aprendizaje. Asimismo, es importante desarrollar estrategias de detección y prevención efectivas para abordar esta situación y garantizar la equidad y la legitimidad en la evaluación del rendimiento estudiantil.
Resumen de datos
El 43% de los estudiantes universitarios ha utilizado ChatGPT o una aplicación de IA similar.
De los que han utilizado herramientas de IA, el 50% dice haberlas utilizado para ayudar a completar tareas o exámenes. Esto supone el 22% de todos los universitarios encuestados.
Sin embargo, la mayoría de los estudiantes universitarios (57%) no tienen intención de utilizar o seguir utilizando la IA para completar sus tareas escolares.
El 31% afirma que sus profesores, los materiales del curso o los códigos de honor de la escuela han prohibido explícitamente las herramientas de IA.
Más de la mitad de los estudiantes universitarios (54%) afirma que sus profesores no han hablado abiertamente del uso de herramientas de IA como ChatGPT.
6 de cada 10 universitarios (60%) afirman que sus profesores o centros de enseñanza no han especificado cómo utilizar las herramientas de IA de forma ética o responsable.
El 61% de los estudiantes universitarios cree que las herramientas de IA como ChatGPT se convertirán en la nueva normalidad.
Esta encuesta se llevó a cabo del 6 al 13 de marzo de 2023 y fue realizada por Pure Spectrum. Participaron en la encuesta 1.000 encuestados de todo el país que estaban matriculados en un programa de grado o posgrado presencial, en línea o híbrido. Los encuestados tenían entre 16 y 61 años, la mayoría (94%) entre 16 y 32 años, y estaban cursando estudios de grado, licenciatura, máster, doctorado o formación profesional.
La IA generativa está ganando terreno y se está utilizando cada vez más para crear diversos tipos de contenidos, como texto, imágenes, música y más. Esto ha llevado a una creciente preocupación sobre la fiabilidad de los detectores de IA para discernir entre contenidos generados por humanos y aquellos creados por algoritmos de inteligencia artificial. Turnitin resultó ser la herramienta más precisa en todos los enfoques, seguida de Compilatio y GPT-2 Output Detector.
Detectar y verificar si un contenido fue generado por una IA o por un ser humano es un desafío en constante evolución. A medida que la tecnología de IA avanza, también lo hacen las técnicas para ocultar la autoría de los contenidos generados por algoritmos. Esto puede plantear problemas en términos de veracidad, credibilidad y confiabilidad de la información que se comparte en línea. Para abordar esta preocupación, se han llevado a cabo diversos estudios para evaluar la eficacia de las herramientas de detección de IA en esta tarea. Estos estudios buscan mejorar y perfeccionar los algoritmos de detección y establecer métricas para evaluar su precisión.
Algunos enfoques utilizan marcadores específicos que pueden identificar ciertas características o patrones que son más comunes en contenidos generados por IA. Otros enfoques buscan analizar el estilo y la estructura de los textos o imágenes para identificar indicios de automatización.
¿Son parciales los detectores de IA? Los investigadores encontraron que los detectores de contenidos de IA, especialmente aquellos diseñados para identificar contenidos generados por modelos de lenguaje como GPT, pueden presentar un sesgo significativo en contra de los escritores no nativos de inglés. El estudio descubrió que estos detectores, diseñados para diferenciar entre contenidos generados por IA y contenidos generados por humanos, clasifican erróneamente muestras de escritura en inglés no nativo como generadas por IA, mientras que identifican con precisión muestras de escritura en inglés nativo.
Utilizando muestras de escritura de escritores nativos y no nativos, los investigadores descubrieron que los detectores clasificaban erróneamente más de la mitad de estas últimas muestras como generadas por IA. Los resultados sugieren que los detectores de GPT pueden penalizar involuntariamente a los escritores con expresiones lingüísticas limitadas, lo que subraya la necesidad de prestar más atención a la equidad y solidez de estas herramientas. Esto podría tener implicaciones significativas, sobre todo en contextos evaluativos o educativos, donde los hablantes no nativos de inglés podrían verse inadvertidamente penalizados.
Los investigadores también destacan la necesidad de seguir investigando para hacer frente a estos sesgos y perfeccionar los métodos de detección actuales para garantizar un panorama digital más equitativo y seguro para todos los usuarios.
En otro estudio sobre texto generado por IA, los investigadores documentan la optimización de ejemplos en contexto basada en la sustitución (SICO), que permite a los grandes modelos lingüísticos (LLM) como ChatGPT eludir la detección de los detectores de texto generado por IA. En el estudio se utilizaron tres tareas para simular situaciones reales de uso de los LLM en las que es crucial detectar el texto generado por IA: redacciones académicas, preguntas y respuestas abiertas y reseñas comerciales.
También se probó SICO frente a seis detectores representativos -incluidos modelos basados en la formación, métodos estadísticos y API- que superaron sistemáticamente a otros métodos en todos los detectores y conjuntos de datos.
Los investigadores comprobaron que SICO era eficaz en todos los escenarios de uso probados. En muchos casos, el texto generado por SICO era indistinguible del texto escrito por humanos. Sin embargo, también pusieron de relieve el posible mal uso de esta tecnología. Dado que SICO puede ayudar a que el texto generado por IA evada la detección, los actores malintencionados también podrían utilizarla para crear información engañosa o falsa que parezca escrita por humanos.
Ambos estudios señalan el ritmo al que el desarrollo de la IA generativa supera al de los detectores de texto de IA, y el segundo hace hincapié en la necesidad de una tecnología de detección más sofisticada.
Los investigadores de un tercer estudio recopilaron estudios anteriores sobre la fiabilidad de los detectores de IA, seguidos de sus datos, y publicaron varias conclusiones sobre estas herramientas.
Aydin & Karaarslan (2022) revelaron que iThenticate, una popular herramienta de detección de plagio, encontró altas tasas de coincidencia con el texto parafraseado por ChatGPT.
Wang et al. (2023) descubrieron que es más difícil detectar código generado por IA que contenido en lenguaje natural. Además, algunas herramientas mostraron sesgos, inclinándose por identificar el texto como generado por IA o escrito por humanos.
Pegoraro et al. (2023) descubrieron que detectar texto generado por ChatGPT es muy difícil, y que la herramienta más eficaz lograba una tasa de éxito inferior al 50%.
Van Oijen (2023) reveló que la precisión global de las herramientas en la detección de texto generado por IA era sólo de alrededor del 28%, y que la mejor herramienta lograba sólo un 50% de precisión. Por el contrario, estas herramientas eran más eficaces (alrededor del 83% de precisión) en la detección de contenido escrito por humanos.
Anderson et al. (2023) observaron que la paráfrasis reducía notablemente la eficacia del detector de salida GPT-2.
Utilizando 14 herramientas de detección de texto generadas por IA, los investigadores crearon varias docenas de casos de prueba en diferentes categorías, entre ellas:
Texto escrito por humanos. Texto traducido. Texto generado por IA. Texto generado por IA con ediciones humanas. Texto generado por IA con parafraseo de IA.
La mayoría de las herramientas probadas mostraron un sesgo hacia la clasificación precisa del texto escrito por humanos, en comparación con el texto generado o modificado por IA. El estudio destacó también el riesgo de falsas acusaciones y casos no detectados. Los falsos positivos fueron mínimos en la mayoría de las herramientas, excepto en GPT Zero, que presentó una tasa elevada.
Los casos no detectados eran preocupantes, sobre todo en el caso de los textos generados por IA que habían sido editados por personas o parafraseados por máquinas. La mayoría de las herramientas tenían dificultades para detectar este tipo de contenidos, lo que supone una amenaza potencial para la integridad académica y la imparcialidad entre los estudiantes. Turnitin resultó ser la herramienta más precisa en todos los enfoques, seguida de Compilatio y GPT-2 Output Detector.
Los investigadores sugieren que abordar estas limitaciones será crucial para implantar eficazmente herramientas de detección de texto generadas por IA en entornos educativos, garantizando la detección precisa de conductas indebidas y minimizando al mismo tiempo las acusaciones falsas y los casos no detectados.
¿Deberíamos confiar en las herramientas de detección de IA basándose en los resultados de estos estudios? Aunque los detectores de IA han demostrado cierta precisión a la hora de detectar texto generado por IA, también han mostrado sesgos, problemas de usabilidad y vulnerabilidades ante las técnicas de elusión Se necesitan mejoras para corregir los sesgos, aumentar la robustez y garantizar una detección precisa en diferentes contextos. La investigación y el desarrollo continuados son cruciales para fomentar la confianza en los detectores de IA y crear un panorama digital más equitativo y seguro.
El Fediverso, también conocido como «Federación de Redes Sociales», es un término que hace referencia a un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas que comparten protocolos y estándares comunes. Estas redes permiten a los usuarios interactuar entre sí, sin importar en qué red específica estén registrados.
Si te has descargado recientemente la nueva aplicación Threads de Meta -una plataforma de redes sociales que, según algunos, rivaliza con Twitter-, te habrás dado cuenta de que planea unirse al fediverso. Antes de que puedas unirte a Threads, aparece una advertencia: «Las futuras versiones de Threads funcionarán dentro del fediverso, un nuevo tipo de red de medios sociales que permite a la gente seguir e interactuar entre sí en diferentes plataformas». Sus defensores afirman que es similar a los primeros días de Internet, cuando las grandes tecnológicas aún no habían creado las redes sociales, que se basan en la publicidad y utilizan algoritmos para mantener al usuario en sus plataformas.
Significa que puedes tener una cuenta en un servicio y publicar en otros, y que otras personas pueden leer tus cosas y conectar contigo. Puedes tener relaciones y amistades, relaciones familiares que no dependen del servicio que estés utilizando. Ésa es la promesa de Fediverso.
¿Qué significa eso exactamente?
Imagínate que publicas un tuit en Facebook o le das a me gusta a un carrete de Instagram en TikTok. El fediverso -una combinación de las palabras federación y universo- es un colectivo informal de servidores descentralizados que funcionan con estándares de código abierto. A diferencia de las redes sociales tradicionales, fediverse permite a los usuarios conectarse y comunicarse con otros usuarios a través de múltiples plataformas.
El concepto se basa en la idea de descentralizar las redes sociales, en contraposición a las redes centralizadas donde una única entidad controla y administra todos los datos y la comunicación de los usuarios. En el Fediverso, cada red social es operada y gestionada de forma independiente, y los usuarios pueden elegir la plataforma que mejor se adapte a sus necesidades sin perder la capacidad de interactuar con personas de otras redes dentro del mismo ecosistema.
El protocolo que posibilita la interoperabilidad en el Fediverso se llama ActivityPub. Este protocolo permite que los mensajes y las interacciones entre usuarios de diferentes redes sociales se transmitan y se compartan de manera descentralizada. De esta manera, si un usuario está registrado en una red social A y otro usuario en una red social B, ambos pueden interactuar, seguirse y compartir contenido a pesar de estar en plataformas distintas.
Dentro del Fediverso, podemos encontrar diversas redes sociales que son parte de esta federación, como Mastodon (una red social similar a Twitter), PeerTube (una plataforma de alojamiento y compartición de vídeos) y Pixelfed (una red social de imágenes similar a Instagram), entre otras.
El Fediverso ha ganado popularidad en los últimos años debido a su enfoque en la privacidad, la seguridad y la descentralización de las redes sociales. Ofrece a los usuarios una alternativa más libre y diversa al modelo tradicional de redes sociales centralizadas, permitiéndoles ser parte de una comunidad global y conectarse con personas de diferentes plataformas, compartiendo intereses y opiniones en un entorno más inclusivo y colaborativo.
El Club del Libro Prohibido es un esfuerzo para garantizar que todos los lectores tengan acceso a todos los libros que quieran leer. Su misión es proporcionar a cualquier persona que se encuentre en una biblioteca que haya prohibido un libro el acceso a la versión digital de forma gratuita
The Digital Public Library of America (DPLA) ha puesto en marcha el Club del Libro Prohibido para garantizar que los lectores de las comunidades afectadas por la prohibición de libros puedan acceder gratuitamente a los libros prohibidos a través de la aplicación Palace e-reader. El Club de Libros Prohibidos pone a disposición de los lectores versiones electrónicas de libros prohibidos en lugares de Estados Unidos donde se han prohibido títulos. Los libros electrónicos estarán a disposición de los lectores de forma gratuita a través de la aplicación Palace e-reader.
«En la DPLA, nuestra misión es garantizar el acceso al conocimiento para todos y creemos en el poder de la tecnología para promover ese acceso», dijo John S. Bracken, director ejecutivo de la Biblioteca Pública Digital de América. «Hoy en día, la prohibición de libros es una de las mayores amenazas a nuestra libertad, y hemos creado The Banned Book Club para aprovechar el doble poder de las bibliotecas y la tecnología digital y garantizar que todos los estadounidenses puedan acceder a los libros que desean leer.»
Utilizando la geolocalización basada en GPS, la DPLA ha creado bibliotecas virtuales en comunidades de todo Estados Unidos donde se han prohibido libros. Cuando un lector se encuentra en una comunidad donde hay una biblioteca que se ha visto obligada a prohibir un libro, puede visitar TheBannedBookClub.info para ver exactamente qué libros se han prohibido en su zona. A continuación, pueden descargar el libro gratuitamente en cualquier dispositivo portátil a través de la aplicación gratuita Palace e-reader.
Kaitlin Thaney argumenta que el actual impulso hacia modelos de publicación académica «sin costes» y la definición de «costes razonables» para la publicación, brindan oportunidades para corregir las desigualdades, los costos y las dinámicas de poder que se generaron inicialmente por el enfoque del acceso abierto «a cualquier precio» durante las últimas dos décadas.
El reciente llamamiento del Consejo de la UE en favor de un acceso inmediato y sin restricciones a la investigación financiada con fondos públicos en el ámbito editorial ha provocado reacciones por parte de los gigantes comerciales de la industria editorial. Expresan su preocupación por el hecho de que avanzar hacia sistemas más equitativos sin una claridad sobre quién asumirá los costes actuales de publicación conduciría a la abolición del sistema actual. Esta reacción no es nueva; los editores comerciales expresaron preocupaciones similares cuando el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. ordenó en 2007 que la investigación financiada con fondos federales se pusiera a disposición del público un año después de su publicación. El Instituto Canadiense de Investigación Sanitaria y la Comisión Europea también adoptaron medidas similares.
En respuesta a estas preocupaciones, PNAS organizó una cumbre en marzo de 2008, que reunió a editores de la sociedad, comerciales y de acceso abierto, junto con financiadores, defensores y otras partes interesadas, en las Academias Nacionales en Washington, D.C. Las discusiones en el Gran Salón se hicieron eco de los temores y afirmaciones familiares de que conceder un acceso más inmediato a la investigación llevaría a la ruina financiera a los editores, perturbaría sus modelos de ingresos y dañaría permanentemente el panorama editorial.
Los debates en curso y las reacciones de los editores comerciales ponen de relieve los retos y la resistencia a los que se enfrentan cuando intentan reformar los modelos editoriales tradicionales y adoptar los principios del Acceso Abierto. Sin embargo, los defensores del Acceso Abierto y de los modelos «no se paga» ven en ello una oportunidad para abordar las desigualdades existentes y crear un ecosistema editorial más sostenible y equitativo. Al encontrar un equilibrio entre los costes de publicación y garantizar un acceso más amplio a la investigación, puede ser posible configurar un futuro en el que la edición académica sirva tanto a la comunidad académica como al interés público.
A pesar de las preocupaciones iniciales de que el acceso abierto afectaría negativamente a los editores, ahora se ha convertido en un negocio rentable, dejando un poco atrás a las comunidades que producen y financian la investigación. Aunque se ha avanzado hacia la visión de la gratuidad de la investigación tras la firma de las declaraciones de acceso abierto de Budapest, Berlín y Bethesda a principios de la década de 2000, el coste real de la publicación sigue siendo un reto. Algunos sostienen que la asequibilidad no era el objetivo principal.
El acceso abierto sigue generando ingresos, pero surgen dudas sobre la naturaleza extractiva de algunos modelos de negocio. Determinar lo que constituye un «coste razonable» por poner a disposición del público la investigación financiada con fondos públicos, tal y como se pretende, plantea otros interrogantes. Es esencial abordar cómo garantizar un acceso equitativo e inclusivo a la publicación sin imponer barreras indebidas a la comunidad investigadora mundial mediante estructuras de precios insostenibles y modelos «transformadores» que no han cumplido sus promesas.
El objetivo sería investigar y desarrollar modelos y estructuras que permitan abandonar las prácticas extractivas en el ecosistema académico. Estas prácticas suelen imponer costes irrazonables a investigadores e instituciones, restringen el acceso al conocimiento y privatizan los datos. Apostando por una mayor responsabilidad y reinversión para crear un ecosistema de investigación abierta más sano y dinámico.
Para alcanzar esta visión, existe la necesidad de definiciones claras y decididas de «coste razonable» en la edición. Idealmente, se anima a los editores a reinvertir una parte de sus beneficios en las comunidades que apoyan sus operaciones. Al potenciar y permitir un acceso y una participación más equitativos en la erudición mundial, para fomentar un entorno más integrador para la investigación. Para avanzar hacia estos objetivos, se debe concretar que son «costes razonables» para la investigación financiada con fondos públicos.
Ha llegado el momento de dejar de hablar de preservar estructuras obsoletas y centrarnos en construir un futuro sostenible y equitativo. Debería exigirse a las empresas que se benefician del conocimiento abierto y de las actividades de investigación que inviertan activamente y compartan sus beneficios con las comunidades y la infraestructura que sustentan su éxito. De este modo, podemos configurar colectivamente un entorno más accesible y favorable al avance de la investigación abierta y la difusión del conocimiento.
deWitt, Patrick. The Librarianist. New York, NY, 2023.
«El bibliotecario» es una novela escrita por Patrick deWitt. La historia gira en torno a Bob Comet, un bibliotecario jubilado que trabaja como voluntario en un centro de la tercera edad. Bob es un hombre tranquilo y amante de los libros, y a medida que su vida se acerca a su fin, reflexiona con ternura sobre los pequeños momentos que han dado forma a su vida.
En la novela «El bibliotecario» de Patrick deWitt, conocido por otras obras aclamadas como «French Exit» y «The Sisters Brothers,» se presenta a Bob Comet, un bibliotecario jubilado que vive sus días de forma solitaria rodeado de libros y pequeñas comodidades en una encantadora casa de color menta en Portland, Oregón. «No tenía amigos, per se», escribe deWitt. «Se comunicaba con el mundo en parte paseando por él, pero sobre todo leyendo sobre él». Un día, durante su paseo diario, se encuentra con una anciana desorientada en un mercado y la devuelve a la residencia de ancianos que es su hogar. Buscando llenar el vacío que siente desde su jubilación, decide trabajar como voluntario en el centro. Aquí, mientras una comunidad de compañeros desconocidos se reúne en torno a Bob, y después de enfrentar una dolorosa complicación de su pasado, se revelan los acontecimientos y detalles de su vida y carácter.
Bob Comet no es el tipo de persona que suele tener este tipo de encuentros. No frecuenta bares y su vida social se limita a observar la vida de otras personas a través de las ventanas de sus casas, esperando momentos emocionantes como un incendio. DeWitt describe a Bob como alguien que se comunica con el mundo principalmente a través de la lectura, lo que le ha llevado a renunciar a la idea de conocer a alguien o ser conocido. A pesar de su aparente soledad, el destino le tiene preparado un encuentro sorprendente con una mujer de su edad vestida con un chándal rosa en un 7-Eleven.
Para llenar de alegría la vida de los residentes del centro de ancianos, Bob tiene una idea brillante: leerles cuentos de autores como Poe y escritores rusos. Aunque él cree que todos disfrutan de ser contados, su público no siempre responde con el mismo entusiasmo. Sin embargo, Bob sigue perseverando, convencido de que la lectura puede unir a las personas y ofrecer un sentido de fraternidad en un mundo donde a menudo nos sentimos solos.
A lo largo de la novela, la narración nos transporta a distintos momentos clave de la vida de Bob: desde su juventud escapando durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, hasta su etapa como joven bibliotecario, donde conoce a su futura esposa y a su quebrantada amistad. La historia revela la aventura de un niño infeliz, el amor verdadero conquistado y perdido, el propósito y el orgullo encontrados en su vocación como bibliotecario, y los placeres de una vida vivida a su propio ritmo, alejado de las convenciones sociales.
«El bibliotecario» aborda temas relacionados con la vejez, la reflexión sobre la vida y la importancia de valorar los momentos aparentemente insignificantes que pueden tener un profundo impacto en nuestras vidas. La novela explora cómo la pasión por los libros ha influido en la perspectiva y experiencias personales de Bob, y ofrece una mirada conmovedora y reflexiva sobre el paso del tiempo y las conexiones que formamos con otros seres humanos a lo largo de nuestras vidas.
La profesora Sally Bushell (Universidad de Lancaster) y el Dr. Alex Whitfield (Biblioteca Británica) hablarán de Litcraft, un proyecto que pretende hacer accesibles obras literarias conocidas de formas totalmente nuevas utilizando la popular plataforma de juegos Minecraft y creando una experiencia inmersiva del mundo literario. Los participantes verán y podrán explorar modelos exactos a escala de mapas de obras clásicas de la literatura, como La isla del tesoro, El reino de Kensuke y Robinson Crusoe, y debatirán sobre cómo las plataformas de juego pueden satisfacer las necesidades de los lectores reticentes.
La profesora Sally Bushell recurrió a las colecciones de la Biblioteca Británica para crear Litcraft, un proyecto que construye mundos en Minecraft para inspirar a los lectores reacios. Su juego Litcraft más reciente se llama Steampunk Sherlock Holmes. Sally es catedrática de Literatura Romántica y Victoriana en el Departamento de Literatura Inglesa y Escritura Creativa de la Universidad de Lancaster.
Y así explica su proyecto
«Mi especialidad investigadora es el lugar y el espacio literarios. Me interesa mucho cómo los lectores visualizan y se mueven a través de los textos, y el acto de leer como una forma de cartografiar. Mi proyecto Steampunk Sherlock Holmes utiliza dos colecciones muy diferentes de la Biblioteca Británica. No sólo utiliza los textos, sino también los mapas.
Cuando mi hijo tenía unos ocho años, le vi jugar con Minecraft y eso me atrajo al juego. Cualquiera que tenga un hijo de entre ocho y doce años sabe lo que es Minecraft. Tiene 141 millones de usuarios: es un fenómeno internacional. Es una especie de Lego virtual, en el que el mundo se crea a tu alrededor mientras te mueves por él. No es como otros juegos de ordenador; se puede jugar por objetivos, pero no es obligatorio.
Tuve la idea de construir islas literarias en Minecraft. Con mi antiguo colega, el Dr. James Butler, construí la isla de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, y El reino de Kensuke, de Michael Morpurgo, y Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Pensaba en la conexión entre el mapa y el compromiso imaginativo con el mundo. En Minecraft, podemos construir el mundo y jugar en él.
Litcraft es para todos los niños, pero su objetivo son los niños para los que la lectura es un reto. Pueden ser disléxicos, tener poca capacidad o leer en su segunda lengua. La principal razón por la que estos niños son lectores reacios es porque nunca alcanzan un estado de visualización. Para disfrutar de la lectura, tienes que alcanzar un estado de flujo, cuando estás perdido en un libro.
Utilizamos Litcraft en las escuelas. Siempre empezamos con toda la clase leyendo un texto. Luego entran en el juego y realizan una actividad que recrea lo que acaban de leer. Por ejemplo, cuando hicimos La isla del tesoro, en el texto, el joven protagonista Jim Hawkins desembarca con los piratas y corre por toda la isla. En la primera tarea del juego, tienes que recorrer la isla y encontrar cosas. Lees y luego juegas.
Tiene un aspecto muy cuadriculado, para que los alumnos puedan imaginarse el mundo por sí mismos. Cuando lees, sólo puedes hacer lo que te permite la narración, pero el mundo del juego es como una forma diferente de leer. A mí me habría encantado de niño.
Con otros juegos, la gente pasa de ellos, pero Minecraft es realmente interesante. Mi hijo empezó a jugarlo de nuevo el verano pasado, cuando tenía 14 años. Por supuesto, la ventaja de utilizar Minecraft en las escuelas es que todos los niños saben jugar, así que no hay que enseñarles nada y, de hecho, su nivel suele ser muy superior al de los profesores.
La primera vez que fui a la Biblioteca Británica fue mucho antes de mi doctorado; ni siquiera sabía lo que era la investigación. Era un espacio muy aspiracional para mí. Las bibliotecas son los espacios culturales más importantes que tenemos. Si tuviera que elegir una sala favorita de la Biblioteca, sería la Sala de Lectura de Libros Raros y Música. También me encanta la Biblioteca del Rey, la torre de cristal de los libros. Me parece fabulosa.»
«Cuando una biblioteca está abierta, no importa su tamaño o forma, la democracia también está abierta«.
Bill Moyers
Urban Libraries Council (ULC) ha editado una nueva publicación titulada «Libraries as Cornerstones of Democracy» (Las bibliotecas como piedras angulares de la democracia), en la que destaca el papel crucial de las bibliotecas públicas en la salvaguarda de la democracia y la libertad intelectual. Leadership Brief anima a los gestores de las bibliotecas a adoptar los principios esbozados en la Declaración de la Democracia del ULC, que aboga por la preservación de los derechos y la ciudadanía activa.
Para ayudar a los directores de las bibliotecas en sus esfuerzos por proteger la democracia, el Informe Leadership Brief identifica las áreas básicas en las que las bibliotecas pueden centrarse para promover una comunidad más democrática. También muestra el trabajo ejemplar de ocho bibliotecas miembros de la ULC en Estados Unidos y Canadá que capacitan a sus usuarios a través de diversos programas y servicios.
Brooks Rainwater, Presidente y Director General de ULC, subraya la importancia de defender los derechos fundamentales en una época marcada por los desafíos a las libertades y los derechos humanos. La prohibición de libros y la legislación restrictiva han llevado a cuestionar los valores que defienden los profesionales de las bibliotecas. Rainwater subraya que es responsabilidad de todos los dirigentes, incluidos los de las bibliotecas, hacer frente a estas amenazas y garantizar la protección de los derechos de todos.
Reconociendo que las discusiones sobre democracia y libre expresión pueden ser complejas, ULC proporciona un recurso suplementario llamado «Talking About Democracy and Free Expression in Public Libraries«. Este recurso aborda las preguntas más frecuentes y ofrece explicaciones de frases de uso común para facilitar las conversaciones sobre el papel de las bibliotecas en la democracia.
Para promover la causa de la preservación de la democracia y la libertad intelectual, ULC invita a todos los directivos de bibliotecas y organizaciones comprometidas con la libre expresión a comprometerse firmando la Declaration of Democracy de ULC. Al hacerlo, los firmantes pasan a formar parte de un esfuerzo colectivo entre las bibliotecas públicas y las organizaciones de apoyo para defender los ideales de la democracia y garantizar que todos los miembros de la comunidad estén incluidos en su avance.
Si una persona medieval quería una copia de un libro o un poema, adquirirla no solía ser tan sencillo como ir a la librería local. Antes de la invención de la imprenta, todos los libros se copiaban a mano a partir de un original, lo que implicaba un largo proceso. He aquí un repaso de cinco minutos al proceso por el que se copiaba un libro. Conseguir que le prestaran una obra y encontrar un escriba al que contratar eran tareas difíciles, incluso antes de los meses de minucioso trabajo de copia.
En primer lugar, un mecenas tenía que pedir prestado el códice a alguien dispuesto a desprenderse de él durante los meses que tardaría en copiar una parte. Como los códices eran productos tan caros, este acuerdo debía ser de gran confianza entre amigos, o de gran cuidado (y tal vez intercambio financiero) entre extraños. Una vez que se disponía del códice original, había que encontrar un escriba que se encargara de copiarlo. Los escribas podían ser contratados en las ciudades, pero si un mecenas vivía fuera de una ciudad, probablemente tendría que recurrir a alguien del clero para realizar la copia, ya que era a ellos a quienes se enseñaba a escribir. La mayoría de los monasterios tenían sus propios scriptoriums para copiar obras sagradas para sus propias bibliotecas; sin embargo, los encargos privados no habrían sido inauditos.
El escritorio de un escriba no se parecía a un escritorio moderno, ni al tipo de mesa plana que vemos a menudo en las películas y en la televisión. Los escribas escribían en pupitres más parecidos a un atril; las páginas se apoyaban en un ángulo superior a los cuarenta y cinco grados. Esto parece un poco doloroso para un escritor moderno, pero en realidad era muy útil para conseguir que la tinta fluyera bien y de manera uniforme de una pluma de ave. Si se observa de cerca la tinta de un manuscrito medieval (y, por suerte, hay muchos sitios web que tienen copias digitalizadas), a menudo se pueden ver los lugares en los que la tinta empieza a agotarse y la pluma se vuelve a sumergir. Si has probado la caligrafía o la pintura, puedes imaginarte la frecuencia con la que el escriba debía mojar la pluma.
A veces, también se pueden ver lugares en los que el escriba ha cambiado de tinta. Recuerda, al mirar los manuscritos, que toda la tinta se hacía a mano con ingredientes que había que reunir y preparar, y que cada pluma se cortaba y afilaba a mano. Si un escriba cometía un error, tenía que rasparlo del pergamino con un cuchillo muy afilado (con cuidado de no estropear el resto del pergamino), por lo que la copia era lenta. A veces se pueden encontrar en los manuscritos líneas de lápiz o hileras de pequeños agujeros que servían de guía para asegurarse de que la escritura se realizaba de manera uniforme sobre la página en blanco. Las ilustraciones solían añadirse una vez terminado el texto de la página. Era un trabajo minucioso, que se hacía a la luz del sol o de las velas, y tardaba meses en completarse.
Después de que un escriba copiara una obra, ésta podía dejarse a un lado hasta que se hubieran copiado suficientes obras diferentes para encuadernarlas entre dos tapas. Esto significa que los códices medievales eran personalizados y podían contener en su interior obras tan diversas como poesía, historia o recetas de cocina. Como se puede imaginar, ésta es una de las mejores partes de un manuscrito: adivinar la personalidad detrás del mecenas/patrona que encargó todas las obras de un códice. Es un poco como mirar la estantería de una persona moderna para encontrar pistas sobre ella. La encuadernación se hacía a mano, con tapas de madera y a menudo cubiertas de cuero para decorar, o a veces de oro y joyas, dependiendo de la riqueza del mecenas y la importancia del texto; por ejemplo, las obras religiosas suelen mostrar un mayor cuidado en su creación y decoración.
En un mundo de libros de bolsillo y electrónicos, es interesante pensar qué obras nos gustaría tanto tener como para pasar por el largo y arduo proceso de copiarlas a mano. Aunque esto es sólo un vistazo de cinco minutos al proceso, se puede ver que las opciones de lectura fueron bien consideradas antes de emprender el proyecto de un códice. Los libros, por tanto, son un lugar muy útil para empezar a conocer a la gente del pasado.
En 2021, el informe inaugural Librarian Futures Report reveló áreas de desalineación entre el apoyo y los recursos priorizados por la biblioteca en comparación con las áreas más apreciadas por los usuarios, según una encuesta a gran escala de bibliotecarios y sus usuarios. Para construir una imagen más detallada, se encargó un proyecto de investigación dirigido por estudiantes en 2022, con el objetivo de comprender mejor las perspectivas de los estudiantes sobre la experiencia universitaria y, más concretamente, las listas de recursos y lecturas para el aula.
A medida que la era digital sigue revolucionando la forma en que aprendemos, es esencial que las bibliotecas universitarias sigan el ritmo de estos cambios. Sin embargo como muestran las conclusiones de nuestro informe Librarian Futures y el posterior proyecto de investigación aún queda mucho por hacer para garantizar que las bibliotecas universitarias satisfagan las necesidades de los estudiantes del siglo XXI.
Una encuesta realizada a cerca de 600 estudiantes de EE.UU., Reino Unido y Canadá pone de relieve los principales hallazgos para los bibliotecarios en todo el flujo de trabajo de los estudiantes universitarios -específicamente en descubrimiento, andamiaje, alfabetización y compromiso- y descubre una brecha entre las necesidades de los estudiantes y la oferta de la biblioteca:
El 35% de los estudiantes ha utilizado el sitio web de la biblioteca.
El 63% utiliza Google para investigar, mientras que el 10% acude primero a la biblioteca.
Sólo el 27% ha entrado en el propio edificio de la biblioteca.
El informe también destaca la necesidad de aumentar el compromiso de los estudiantes. Por ejemplo:
Sólo el 25% de los estudiantes declaró haber recibido ayuda de los bibliotecarios para acceder a los recursos, y el 16% dijo que los bibliotecarios les habían ayudado a encontrar buena información.
Aunque la mayoría de los estudiantes conocía la oferta extracurricular de la biblioteca, sólo el 25% aprovechó la formación adicional.
Los grupos de estudiantes clave (como los estudiantes de primera generación y los discapacitados) declararon niveles más bajos de compromiso con sus bibliotecas académicas.
El informe concluye que, si consideran su oferta actual para los estudiantes y aprovechan la oportunidad para reorientar su producción, los bibliotecarios pueden seguir desempeñando un papel importante para satisfacer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes.
El proyecto de investigación destacado en este informe es especialmente digno de mención, ya que ha contado con importantes contribuciones de los propios estudiantes. ¿Quién mejor para conocer las necesidades y expectativas cambiantes de los estudiantes que aquellos que actualmente navegan por el panorama académico? Los resultados de este proyecto revelan una serie de tendencias y retos importantes a los que se enfrentan las bibliotecas universitarias hoy en día, incluida la necesidad de una mayor alfabetización digital y un apoyo más personalizado para los estudiantes.
Una de las conclusiones más significativas del informe es la brecha existente entre lo que que los estudiantes necesitan de su experiencia de aprendizaje y lo que se les ofrece a través de la biblioteca. Muchos estudiantes siguen confiando en Google como principal fuente de investigación, y relativamente pocos utilizan el sitio web o el edificio de la biblioteca. Esto sugiere la necesidad de que las bibliotecas universitarias no sólo mejoren su presencia en línea, sino que también desarrollen estrategias más eficaces para atraer a los estudiantes y promover el valor de su biblioteca. estudiantes y promover el valor de sus sus recursos y servicios.
Otra conclusión clave es la necesidad de que las bibliotecas universitarias se impliquen más en el proceso de en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Aunque la mayoría los estudiantes son conscientes de las de formación extracurricular, relativamente pocos y muchos no identifican a los bibliotecarios como una ayuda bibliotecarios a lo largo de su trayectoria académica. Esto supone una oportunidad para las bibliotecas universitarias de aumentar su visibilidad y relaciones más estrechas con los estudiantes proporcionando apoyo y recursos específicos directamente relacionados con sus necesidades académicas.