Meta cierra un agujero de privacidad de sus gafas inteligentes y lanza una campaña para explicar cuándo están grabando

Mia Sato, The Verge. “Meta addresses ‘pervert glasses’ reputation with a privacy fix and a new marketing campaign”. 27 de agosto de 2026. Artículo original en The Verge

Meta ha actualizado sus gafas inteligentes con IA para solucionar un problema de privacidad que permitía continuar grabando después de cubrir el pequeño LED frontal que indica a las personas cercanas que la cámara estaba activa. Con la nueva actualización, la cámara deja de funcionar automáticamente si se tapa el indicador luminoso durante una grabación. La compañía afirma que seguirá introduciendo medidas para garantizar que el LED pueda cumplir de forma fiable su función de advertir a terceros.

El problema había generado preocupación porque algunos usuarios habían descubierto cómo burlar el sistema de aviso luminoso, lo que permitía grabar a otras personas sin que estas fueran conscientes de ello. Las gafas ya incorporaban mecanismos para desactivar la cámara cuando se manipulaba físicamente el LED, pero el nuevo parche pretende cerrar específicamente la posibilidad de iniciar la grabación y posteriormente ocultar la luz.

La cuestión tiene especial importancia porque las gafas de Meta combinan cámara, micrófonos e inteligencia artificial en un dispositivo que puede utilizarse de forma aparentemente discreta. Las críticas han aumentado a raíz de casos de personas grabadas sin consentimiento, bromas realizadas en espacios públicos y otras situaciones de posible acoso. También han surgido inquietudes relacionadas con la incorporación de funciones de reconocimiento facial.

Paralelamente, Meta ha puesto en marcha una campaña de comunicación pública para explicar cómo funciona el indicador de grabación. La compañía está colocando carteles y difundiendo vídeos en lugares donde sus gafas tienen una presencia importante. El mensaje central es sencillo: si la luz está encendida, las gafas están capturando imágenes; si no hay luz, no están capturando.

El caso pone de manifiesto uno de los grandes retos de las tecnologías vestibles con IA: no basta con incorporar mecanismos técnicos de privacidad, sino que estos deben ser comprensibles y visibles para las personas que rodean al usuario. La decisión de Meta combina así una solución técnica con una estrategia de educación pública, en un intento de recuperar la confianza ante el temor de que unas gafas capaces de grabar y procesar información de forma prácticamente invisible puedan convertirse en una herramienta de vigilancia cotidiana.

Fomentando la participación comunitaria en la biblioteca universitaria: un conjunto de herramientas para la enseñanza y el aprendizaje recíprocos más allá del campus.

Longo, Nicholas V.; Perrotti, Carmine; y Roy, Matthew H. Engaging Community: A Toolkit for Reciprocal Teaching and Learning Beyond the Campus. Washington, DC: American Association of Colleges and Universities (AAC&U) y Campus Compact, 2026

Texto completo

Engaging Community propone transformar la relación entre universidades y comunidades mediante un modelo de aprendizaje comunitario recíproco, en el que el conocimiento no se genera únicamente dentro del campus, sino también junto a las personas y organizaciones de la comunidad. El objetivo es desarrollar experiencias educativas vinculadas a problemas reales, en las que estudiantes, docentes y agentes comunitarios colaboren para producir conocimiento y obtener beneficios mutuos.

Los autores defienden que este enfoque puede ayudar a recuperar la dimensión pública y cívica de la educación superior, especialmente en un contexto de creciente desconfianza hacia las universidades. Frente a una concepción basada en que la universidad debe «resolver» los problemas de las comunidades, plantean una relación horizontal fundamentada en la confianza, la reciprocidad, la escucha y el reconocimiento de los conocimientos existentes fuera de la institución académica.

El modelo se articula en seis principios fundamentales: cultivar historias y construir comunidad; adoptar un enfoque basado en los activos de las comunidades; aplicar una mirada crítica sobre el poder y las desigualdades; desarrollar asociaciones recíprocas; facilitar el diálogo y tender puentes entre divisiones; y evaluar y reflexionar sobre el impacto de las acciones. Estos principios se corresponden con seis módulos que combinan fundamentos teóricos con actividades prácticas.

Un elemento central es el storytelling. Las historias personales y comunitarias permiten reconocer diferentes formas de conocimiento, desarrollar empatía, comprender experiencias diversas y encontrar puntos de encuentro. El toolkit propone, entre otras estrategias, los story circles, espacios estructurados donde los participantes comparten experiencias y reflexionan colectivamente sobre ellas.

Otro planteamiento esencial es pasar de una visión basada en los déficits a otra centrada en los activos comunitarios. En lugar de contemplar a las comunidades como espacios necesitados de intervención externa, se propone identificar sus capacidades, conocimientos, talentos, relaciones y recursos. La universidad debe trabajar con la comunidad y no para ella, compartiendo recursos y poder y permitiendo que las prioridades comunitarias orienten la colaboración.

El documento incorpora además una perspectiva crítica sobre las relaciones de poder entre las instituciones universitarias y las comunidades. La participación exige reconocer las desigualdades históricas, cuestionar la posición de la universidad como supuesto «experto» y actuar desde la humildad, la reciprocidad y la responsabilidad. El objetivo no es «salvar» a las comunidades, sino contribuir a eliminar barreras para que puedan ejercer el poder y las capacidades que ya poseen.

Finalmente, Engaging Community adquiere una especial relevancia en la era de la inteligencia artificial. Los autores sostienen que, mientras la IA puede reproducir tareas educativas tradicionales como escribir textos o recuperar información, el aprendizaje comunitario proporciona experiencias reales basadas en la empatía, la colaboración, la resolución conjunta de problemas y las relaciones humanas. Por ello, constituye una vía para desarrollar competencias profesionales y cívicas difícilmente sustituibles por algoritmos.

Se trata de una guía práctica y conceptual para sacar el aprendizaje fuera de las paredes del campus y convertir la relación universidad-comunidad en un proceso de intercambio de conocimientos, participación democrática y transformación social. El toolkit es gratuito, adaptable y está organizado en seis módulos con planes de actividades, lecturas, vídeos y ejercicios, por lo que puede utilizarse tanto en la formación del profesorado como en cursos universitarios, investigación comunitaria y programas de desarrollo profesional.

La biblioteca Moffitt de U.C. Berkeley reabre transformada para una nueva generación de estudiante

Vaccaro, Dan. Moffitt Library is back — and built for a new generation of UC Berkeley students. UC Berkeley Library, 24 de agosto de 2026.
Artículo original en UC Berkeley Library

Moffitt Library de la University of California, Berkeley ha reabierto sus puertas después de más de un año de obras, tras una inversión de 58 millones de dólares. La renovación de sus tres plantas inferiores prácticamente duplica el espacio destinado a los estudiantes y culmina la creación del Carol T. Christ Center for Connected Learning. El proyecto pretende convertir la biblioteca en un lugar no solo para estudiar, sino también para relacionarse, colaborar, crear y desarrollar nuevas formas de aprendizaje.

Una de las características más destacadas es que el diseño se ha realizado a partir de las necesidades expresadas por los propios estudiantes. Encuestas, talleres y conversaciones con alumnos mostraron una demanda muy concreta: más lugares para sentarse, estudiar y trabajar, más enchufes y espacios que permitieran tanto la concentración individual como el trabajo colaborativo. El segundo piso, anteriormente ocupado por oficinas del personal, se ha transformado completamente en una gran zona estudiantil con cabinas de estudio, mobiliario flexible y espacios para pequeños grupos.

La renovación incorpora además un Maker Studio con zonas para impresión 3D, costura y artes textiles, un Discovery Hub que conecta a los estudiantes con oportunidades de investigación, prácticas y aprendizaje experiencial, así como estudios para talleres y actividades. También se ha ampliado el Free Speech Movement Café y se han creado espacios de descanso, reflexión y bienestar. La primera planta está concebida como un entorno más tranquilo, mientras que otras zonas favorecen la interacción y la colaboración.

El proyecto refleja una concepción contemporánea de la biblioteca universitaria como “tercer espacio”: un lugar situado entre el aula y el laboratorio, por un lado, y el dormitorio o la vivienda, por otro. La biblioteca se plantea así como un espacio de pertenencia, encuentro y aprendizaje comunitario. Suzanne Wones, bibliotecaria universitaria de Berkeley, considera que Moffitt será un lugar donde varias generaciones de estudiantes podrán establecer relaciones y desarrollar nuevas ideas.

Un aspecto especialmente interesante es que Moffitt no alberga libros. Las colecciones fueron trasladadas anteriormente a los Main (Gardner) Stacks, pero la renovación mejora la conexión física con estos depósitos. Esto evidencia una transformación significativa del concepto de biblioteca universitaria: el espacio bibliotecario deja de estar organizado fundamentalmente alrededor de las colecciones para centrarse en las personas, el aprendizaje, la colaboración, la creatividad y el bienestar.

En conjunto, el caso de Moffitt Library constituye un ejemplo muy relevante de reinvención del espacio bibliotecario universitario. No se trata simplemente de modernizar un edificio, sino de diseñarlo como una infraestructura flexible capaz de adaptarse a las nuevas formas de aprender. La idea fundamental es que la biblioteca del futuro puede tener menos protagonismo como depósito de libros y mucho más como espacio de encuentro, creación, investigación, innovación y comunidad universitaria.

Los estadounidenses creen que los chatbots pueden perjudicar más que ayudar ante la soledad, la depresión y el estrés

Man reviewing Spanish chart titled “Estudio: chatbots y salud mental” on laptop
A man studies a laptop report about Americans’ views on chatbots and mental health.

Pew Research Center. (25 de agosto de 2026). Do Americans think chatbots help or hurt people using them for loneliness, depression or stress? Pew Research Center. Artículo original

Aunque los chatbots se están convirtiendo en una fuente habitual de información y apoyo, la opinión pública estadounidense mantiene importantes reservas sobre su utilización para afrontar problemas de salud mental y soledad. El dato más relevante es la paradoja de que los jóvenes, que son más proclives a utilizarlos como apoyo emocional, también son quienes muestran una valoración especialmente negativa de sus posibles efectos.

Una encuesta del Pew Research Center, realizada entre el 22 y el 28 de junio de 2026 a 3.488 adultos estadounidenses, revela una percepción más negativa que positiva sobre el uso de los chatbots como apoyo ante problemas de soledad, depresión o estrés. El 39 % considera que los chatbots hacen más daño que bien a las personas que los utilizan para afrontar la soledad, frente al 19 % que cree que ayudan. En el caso de la depresión, el 36 % piensa que perjudican frente al 17 % que considera que ayudan; para el estrés, la diferencia es menor: 29 % frente al 22 %.

La edad introduce diferencias importantes. Entre los menores de 30 años, el 49 % considera que los chatbots perjudican a quienes buscan apoyo frente a la soledad y el 41 % piensa lo mismo respecto a la depresión. Resulta especialmente significativo porque los jóvenes son precisamente uno de los grupos que más recurren a los chatbots para obtener apoyo emocional. En cambio, los adultos mayores muestran mucha más incertidumbre: entre los mayores de 65 años, cuatro de cada diez o más no saben si estas herramientas ayudan o perjudican.

El estudio también muestra que existe un considerable desconocimiento sobre los efectos reales de los chatbots en la salud mental. Aproximadamente tres de cada diez estadounidenses no están seguros de su impacto sobre la soledad, la depresión o el estrés, mientras que entre un 14 % y un 18 % consideran que no ayudan ni perjudican. Los adultos asiáticos constituyen una excepción parcial, ya que presentan una valoración más favorable del uso de chatbots como apoyo frente a la soledad y el estrés.

El informe se enmarca en un estudio más amplio de Pew sobre el uso de la inteligencia artificial en cuestiones sanitarias. En conjunto, el 34 % de los estadounidenses afirma haber utilizado alguna vez un chatbot por motivos relacionados con la salud, principalmente para obtener información rápidamente, averiguar qué puede estar causando determinados síntomas, conocer tratamientos o comprender diagnósticos y resultados médicos.

Ideas clave de la Declaración de la IFLA sobre derechos de autor e IA

Declaración completa de la IFLA en Universo Abierto

La IFLA defiende que la regulación de la IA y el copyright debe encontrar un equilibrio entre los derechos de los creadores y el interés público, garantizando que las bibliotecas puedan acceder, preservar, analizar y reutilizar legalmente los contenidos para investigación, educación, cultura e innovación.

La declaración de la IFLA, aprobada en abril de 2025, plantea una posición especialmente relevante para las bibliotecas: el derecho de autor debe favorecer el acceso al conocimiento, la investigación y la innovación con IA, y no convertirse en una barrera desproporcionada.

  1. La IA es una oportunidad para las bibliotecas. Puede utilizarse para catalogación, descubrimiento de colecciones, referencia, préstamo interbibliotecario, formación y otros servicios.
  2. El copyright no debe utilizarse como una “herramienta contundente” para resolver todos los problemas de la IA. Las cuestiones de privacidad, ética, seguridad, medioambiente o autonomía humana requieren también otros marcos regulatorios.
  3. Defensa de la minería de textos y datos (TDM). La IFLA reclama excepciones al derecho de autor que permitan realizar TDM, incluido el entrenamiento de IA, sobre contenidos adquiridos o accesibles legalmente.
  4. Más datos significa mejores IA. Las restricciones excesivas al acceso a contenidos pueden aumentar los sesgos y errores de los sistemas de IA. Por eso se defiende el acceso a conjuntos de datos lo más amplios y diversos posible.
  5. Las bibliotecas deben preparar sus colecciones para la IA. Esto implica utilizar licencias adecuadas y aplicar los principios FAIR (encontrables, accesibles, interoperables y reutilizables) y CARE (beneficio colectivo, autoridad para controlar, responsabilidad y ética).
  6. Alfabetización en IA como nueva función bibliotecaria. Las bibliotecas deben formar a profesionales, investigadores y usuarios en IA, prestando especial atención a la transparencia, integridad y evaluación crítica de las herramientas.
  7. La IA debe desarrollarse desde los valores bibliotecarios. Las herramientas utilizadas o recomendadas por las bibliotecas deberían respetar la libertad de expresión, la privacidad, la diversidad y la autonomía humana.
  8. Los contratos no deberían anular las excepciones legales. Proveedores y titulares de derechos no deberían introducir cláusulas que restrinjan injustificadamente el uso de IA por parte de los usuarios de bibliotecas ni impedir las excepciones contempladas por la legislación.
  9. Los gobiernos tienen una responsabilidad. Deben desarrollar políticas de IA compatibles con los derechos humanos y apoyar a bibliotecas y otras instituciones en la creación de prácticas éticas y capacidades de supervisión.

Amazon escanea y destruye libros para entrenar sistemas de inteligencia artificial

Workers process books at scanners and a shredder labeled in Spanish for recycling.

Maiberg, Emanuel. “Inside the Warehouse Where Amazon Scans and Destroys Books for AI Training”. 404 Media, 26 de agosto de 2026. Artículo original en 404 Media

A partir del testimonio anónimo de un empleado de Amazon, una mirada al funcionamiento interno de VGT3, una instalación situada en Las Vegas donde se procesan libros destinados, según la investigación de 404 Media, a la obtención de datos para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.

El reportaje describe un procedimiento especialmente llamativo: los libros llegan al almacén, son registrados y clasificados, se les corta mecánicamente el lomo para separar las páginas y estas se introducen posteriormente en escáneres de alta velocidad. Una vez digitalizado el contenido, las páginas quedan mezcladas en grandes contenedores, de modo que los ejemplares físicos no pueden volver a reconstruirse.

El empleado entrevistado señala que había al menos 20 o 25 escáneres, capaces de pasar rápidamente las páginas y mostrar en pantalla las imágenes digitalizadas. El proceso incluía libros nuevos y usados, ejemplares procedentes de bibliotecas y materiales procedentes de distintos países. Entre ellos había publicaciones en alemán, ruso y japonés, además de documentos procedentes del Reino Unido y materiales que parecían documentos gubernamentales. El testimonio destaca especialmente la presencia de libros potencialmente raros o difíciles de conseguir.

Uno de los aspectos más relevantes es la destrucción física de los libros después de su digitalización. El trabajador describe cómo, tras cortar los lomos y escanear las páginas, estas son arrojadas a grandes contenedores junto con otros materiales. También explica que determinados ejemplares considerados duplicados o innecesarios eran depositados en estos recipientes. Según el relato, el procedimiento era poco organizado y cambiaba con frecuencia, lo que dificultaba incluso que los propios trabajadores conocieran con exactitud el destino final de todos los libros.

El reportaje plantea así una cuestión especialmente importante para bibliotecas, patrimonio bibliográfico y derechos de autor: la transformación de libros físicos en datos para inteligencia artificial puede implicar no solo su digitalización, sino también la desaparición del ejemplar material. El trabajador entrevistado expresa precisamente su preocupación por que libros raros o valiosos dejen de estar disponibles para otros lectores e investigadores, señalando que existe una diferencia significativa entre digitalizar un libro y destruir el soporte físico una vez obtenido su contenido.

En conjunto, el artículo presenta un ejemplo especialmente gráfico de la nueva economía de los datos para la IA, en la que libros y colecciones documentales pueden convertirse en materia prima para entrenar modelos. Más allá de Amazon, el caso abre debates sobre copyright, licencias, preservación, reutilización de colecciones, digitalización masiva y límites éticos de la extracción de conocimiento de los libros para alimentar sistemas de inteligencia artificial.

De la portada como interpretación del libro a la portada como identidad del lector en las redes sociales

Johnson, Madelyn. “How the Role of Book Cover Design Has Changed in the Age of Social Media”. Literary Hub, 24 de julio de 2026. Artículo original en Literary Hub

Las redes sociales están transformando radicalmente la función de las cubiertas de los libros. Tradicionalmente, la portada servía principalmente para interpretar visualmente una obra, transmitir su género y tono y despertar el interés del lector. Actualmente, sin embargo, debe funcionar también en Instagram, TikTok, Substack y otros espacios digitales, donde el libro aparece como una imagen que debe resultar atractiva incluso antes de que el lector conozca su contenido.

Este cambio introduce una nueva pregunta en el trabajo de los diseñadores: ya no basta con preguntarse «¿qué es este libro?», sino también «¿cómo quiere ser percibida la persona que lo lee?». La portada comienza así a construir una identidad social para el lector. El libro deja de ser exclusivamente un texto y se convierte también en un objeto estético y de representación personal, comparable a la ropa, los muebles, los productos de belleza o las listas musicales que aparecen en las redes sociales.

La autora pone como ejemplo la diferencia entre las cubiertas de novelas comerciales contemporáneas y las de literatura considerada de prestigio. Un libro de Emily Henry puede recurrir a colores vivos, ilustraciones y tipografías desenfadadas para transmitir calidez, humor y accesibilidad, mientras que las nuevas ediciones de Elena Ferrante utilizan diseños más sobrios, colores apagados y composiciones minimalistas para proyectar una imagen de sofisticación y seriedad. En ambos casos, la cubierta no solo comunica características de la obra: imagina también un determinado tipo de lector.

El fenómeno se relaciona con la creciente autopresentación en las redes sociales. Mostrar determinados libros puede transmitir inteligencia, sensibilidad, cultura, sofisticación o pertenencia a una determinada comunidad estética. De este modo, el libro adquiere una dimensión performativa: puede utilizarse para mostrar públicamente quiénes somos o, más exactamente, quiénes queremos parecer. La cubierta se convierte en la superficie visible de esa identidad literaria.

La autora advierte, no obstante, de un riesgo: que la lectura termine subordinándose a la marca personal y a las tendencias visuales. Si determinados autores, géneros o diseños se asocian con identidades concretas, los lectores pueden sentirse menos inclinados a escoger libros que no encajen con la imagen que proyectan en sus estanterías o perfiles digitales. La curiosidad intelectual podría quedar desplazada por la necesidad de mantener una determinada estética.

El artículo plantea una evolución significativa en el diseño editorial: la portada ya no solo vende o representa un libro; también vende una determinada idea de quién es su lector. En la cultura digital, donde los libros circulan constantemente como fotografías y objetos de estilo, la cubierta se convierte simultáneamente en elemento editorial, herramienta de marketing y mecanismo de construcción de identidad. El gran interrogante es si esta transformación conseguirá atraer a más personas hacia los libros o si, por el contrario, terminará haciendo que importe más parecer lector que leer.

Visitar museos y participar en actividades artísticas podría ayudar a ralentizar el envejecimiento biológico

Boardman, Samantha. “Could That Museum Visit Help You Live Longer?” The Wall Street Journal, 2026. The Wall Street Journal

El artículo de Samantha Boardman en The Wall Street Journal plantea una idea cada vez más respaldada por la investigación: la participación habitual en actividades artísticas y culturales podría estar relacionada no solo con un mayor bienestar psicológico, sino también con un envejecimiento biológico más lento.

La autora parte de una experiencia personal con una amiga de más de 90 años, con quien suele visitar museos y galerías de Nueva York. Después de contemplar una exposición de Caspar David Friedrich en el Metropolitan Museum of Art, la mujer describió haber experimentado un cambio de ánimo extraordinariamente intenso. Para Boardman, psiquiatra, esta experiencia ilustra cómo el contacto con el arte puede producir una sensación de vitalidad que va más allá del simple entretenimiento.

La cuestión adquiere mayor interés a partir de una investigación de University College London que relaciona la participación en actividades culturales —como visitar museos y galerías, acudir a conciertos, cantar, bailar o realizar actividades artísticas— con determinados indicadores de edad biológica. El estudio analizó datos de miles de adultos y utilizó medidas epigenéticas para estimar el ritmo de envejecimiento. Los resultados sugieren que las personas con una participación cultural más frecuente y diversa presentan signos compatibles con un envejecimiento biológico más lento. La magnitud de la asociación fue comparable, según los investigadores, a la observada con uno de los factores tradicionalmente más estudiados en envejecimiento saludable: la actividad física.

El posible mecanismo no significa que “ir a un museo alargue la vida” de manera directa. Se trata de una asociación observacional y, por tanto, no permite demostrar que las visitas a museos sean la causa del menor envejecimiento biológico. Las actividades culturales pueden actuar a través de varios mecanismos simultáneos: favorecen las relaciones sociales, estimulan cognitivamente, generan emociones positivas, reducen el estrés y proporcionan experiencias de significado y conexión personal. Todos estos factores están relacionados con la salud y podrían contribuir conjuntamente a un envejecimiento más saludable.

La relación entre museos y bienestar también aparece en investigaciones más directamente centradas en la experiencia del visitante. Un estudio publicado en 2026 y realizado con 363 adultos en tres museos de arte de Seattle encontró que, después de pasar aproximadamente una hora visitando las galerías por su cuenta, los participantes se sentían significativamente más inspirados y menos irritables y nerviosos. Los efectos variaban según características personales y sociales, pero los resultados refuerzan la idea de que el museo puede funcionar como un espacio capaz de producir beneficios emocionales y de bienestar.

En este sentido, el artículo invita a ampliar la concepción tradicional de las políticas de envejecimiento saludable. Dieta equilibrada, ejercicio, sueño y atención médica continúan siendo fundamentales, pero la evidencia creciente sugiere que también deberían considerarse dimensiones como la participación cultural, las relaciones sociales, la creatividad y la búsqueda de experiencias significativas. El museo deja así de ser únicamente un lugar destinado a conservar y exhibir patrimonio para convertirse también en un espacio de salud, bienestar, estimulación intelectual y conexión social.

La conclusión más interesante es, por tanto, que la cultura podría formar parte de una estrategia integral de envejecimiento saludable. No porque contemplar un cuadro tenga un efecto médico equivalente al de un tratamiento o porque una visita concreta pueda modificar la edad biológica, sino porque mantener una vida culturalmente activa puede formar parte de un conjunto de comportamientos asociados con mayor bienestar y una mejor trayectoria de envejecimiento. El propio relato de la amiga nonagenaria de Boardman resume esta perspectiva: más que buscar únicamente vivir más años, se trata de conseguir que esos años estén llenos de curiosidad, emoción, conexión y sensación de estar realmente vivo.

Guía de escritura académica científica

Contreras Briceño, Felipe. (2026). Guía de escritura académica científica. Universidad de O’Higgins, Repositorio Académico UOH https://repositorio.uoh.cl/handle/611/1129?locale-attribute=es

La Guía de escritura académica científica es un recurso didáctico elaborado por Felipe Contreras Briceño y publicado por la Universidad de O’Higgins en 2026. Su propósito es ofrecer una herramienta práctica para mejorar las competencias de escritura académica y científica, especialmente en el contexto de la educación superior. La guía aborda la escritura como un proceso que no se limita a la redacción final del documento, sino que comprende distintas fases de planificación, textualización y revisión, proporcionando orientaciones para organizar las ideas y construir textos académicos coherentes y comprensibles.

Uno de los ejes fundamentales del documento es la cohesión textual, elemento esencial para conseguir que las diferentes partes de un escrito mantengan una relación lógica y fluida. La guía dedica apartados específicos a los mecanismos de conexión, recurrencia y progresión, que permiten articular las ideas, mantener los referentes a lo largo del texto y desarrollar de manera ordenada la información. De este modo, la escritura académica se presenta como una actividad estructurada en la que la claridad de los argumentos depende tanto de la calidad de las ideas como de la forma en que estas se relacionan entre sí.

El recurso también presta especial atención a aspectos formales de la escritura, incorporando contenidos sobre puntuación, ortografía acentual y ortografía literal. Estos elementos son tratados como componentes necesarios de una comunicación científica eficaz, ya que una correcta presentación lingüística contribuye a evitar ambigüedades y facilita la comprensión de contenidos especializados. La guía combina explicaciones con ejemplos, de manera que puede utilizarse tanto como material de aprendizaje como herramienta de consulta durante la elaboración de trabajos académicos.

Otro aspecto interesante es la incorporación de recursos audiovisuales complementarios, que amplían los contenidos de la guía y favorecen el aprendizaje autónomo. En conjunto, el documento funciona como una introducción sistemática a las principales dimensiones de la escritura académica: desde la planificación inicial de un texto hasta su revisión, pasando por la construcción de la cohesión y el dominio de las convenciones lingüísticas. Por ello, resulta especialmente útil para estudiantes universitarios, investigadores en formación y cualquier persona que necesite producir textos académicos y científicos con mayor claridad, coherencia y rigor.

Uncovered, una web para juzgar los libros por sus primeras páginas

Uncovered

Uncovered, una web para juzgar los libros por sus primeras páginas. «Sin portada. Sin etiqueta de best seller, sin club de lectura de famosos, sin tendencia de BookTok. Lees el comienzo de un libro de verdad, a ciegas, y respondes a la única pregunta que importa: ¿seguirías leyendo?»

Uncovered es una propuesta muy sencilla pero bastante ingeniosa: quitar al libro todo aquello que normalmente condiciona nuestra decisión de leerlo y dejar únicamente la escritura. La web se presenta con una idea muy clara: «Judge a book by its writing», es decir, juzga un libro por su escritura.

Al entrar, Uncovered comienza a mostrar fragmentos de primeras páginas de libros reales, pero elimina deliberadamente la información que normalmente utilizamos para decidir si queremos leerlos: portada, título, autor, fama, recomendaciones, etiquetas comerciales o tendencias de redes sociales. El usuario simplemente lee y decide si quiere continuar.

La experiencia funciona como una especie de «swipe» literario, aunque centrado en el texto. Si el comienzo te interesa, puedes continuar y, finalmente, revelar qué libro y qué autor se encuentran detrás del fragmento. Si no te convence, pasas al siguiente. La plataforma permite además guardar los libros que han despertado interés.

La web lo resume así: «No account. Just the writing». No es necesario crear una cuenta para empezar a leer, lo que reduce considerablemente la fricción de entrada.