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El poder transformador de los espacios públicos y el placemaking comunitario

Project for Public Spaces. Impact Report 2025. New York: Project for Public Spaces, 2025. Disponible en: Project for Public Spaces – Impact Report 2025

Los espacios públicos constituyen una herramienta esencial para afrontar muchos de los grandes desafíos contemporáneos: desigualdad, soledad, deterioro ambiental, debilitamiento democrático y pérdida de cohesión comunitaria. Para PPS, invertir en espacios públicos significa invertir en salud social, cultura cívica y calidad de vida. La organización plantea que las ciudades del futuro deberán construirse desde la proximidad, la participación y el cuidado colectivo, situando a las personas y a sus relaciones en el centro de la planificación urbana.

El informe Impact Report 2025 de Project for Public Spaces constituye una amplia reflexión sobre el papel estratégico de los espacios públicos en la construcción de comunidades más cohesionadas, sostenibles y participativas. La organización, fundada en 1975 y considerada una de las principales impulsoras del concepto de placemaking, presenta en este documento una síntesis de sus iniciativas, programas y resultados alcanzados durante el año, coincidiendo además con el cincuentenario de la institución.

El informe parte de una idea fundamental: los espacios públicos no son simplemente infraestructuras urbanas, sino auténticos motores de convivencia democrática, bienestar social y regeneración urbana. Desde esta perspectiva, PPS defiende que plazas, mercados, parques, calles y bibliotecas pueden actuar como “infraestructuras sociales” capaces de reducir el aislamiento, estimular la economía local y fortalecer la identidad colectiva de los barrios. Esta visión se inserta en la tradición del placemaking, una metodología participativa que sitúa a la ciudadanía en el centro del diseño y la gestión de los espacios urbanos.

Uno de los aspectos más destacados del informe es la insistencia en la dimensión humana de las ciudades. Frente a modelos urbanos excesivamente tecnocráticos o centrados en el tráfico y la rentabilidad inmobiliaria, PPS reivindica entornos diseñados para la interacción social y la vida cotidiana. El documento explica cómo los espacios bien planificados favorecen la seguridad percibida, incrementan la actividad económica de proximidad y promueven la inclusión intergeneracional y multicultural. En numerosos proyectos desarrollados durante el año, la organización trabajó junto a gobiernos locales, asociaciones vecinales, artistas, comerciantes y colectivos comunitarios para transformar espacios infrautilizados en lugares activos y acogedores.

El informe presta especial atención a los mercados públicos como centros neurálgicos de cohesión social y resiliencia económica. PPS subraya que estos espacios no solo cumplen funciones comerciales, sino que también operan como lugares de encuentro, intercambio cultural y fortalecimiento del tejido local. En este contexto se menciona la relevancia de iniciativas internacionales como la International Public Markets Conference, celebrada en Milwaukee, donde expertos y gestores urbanos debatieron sobre la capacidad de los mercados para combatir la soledad, apoyar a pequeños productores y revitalizar comunidades enteras. El documento destaca además el impacto económico tangible de estos encuentros y proyectos, mostrando cómo el urbanismo centrado en las personas puede generar beneficios sociales y financieros simultáneamente.

Otro eje importante del informe es la participación ciudadana. PPS considera que la calidad de un espacio público depende directamente del grado de implicación de quienes lo utilizan. Por ello, muchas de las iniciativas descritas en el documento se basan en metodologías colaborativas donde residentes y usuarios participan activamente en la identificación de problemas y en la elaboración de soluciones. Esta filosofía busca superar el urbanismo vertical tradicional para construir procesos más inclusivos y democráticos. El informe conecta esta idea con investigaciones recientes sobre evaluación participativa de espacios públicos mediante plataformas digitales y herramientas colaborativas.

En el plano social, el informe enfatiza la necesidad de combatir el aislamiento y la fragmentación comunitaria. PPS argumenta que la crisis de la vida pública contemporánea —agravada por la pandemia, la polarización política y la digitalización excesiva— hace más necesario que nunca recuperar lugares físicos de encuentro. Los espacios públicos aparecen así como escenarios esenciales para reconstruir vínculos sociales y generar confianza entre ciudadanos diversos. El documento recoge experiencias donde plazas, parques o centros comunitarios se convierten en lugares para la conversación, la cultura, el aprendizaje informal y la cooperación cívica.

Dentro de esta lógica, el informe concede un valor especial a los llamados “terceros espacios”, es decir, lugares distintos del hogar y del trabajo donde las personas pueden relacionarse libremente. Esta idea conecta directamente con el creciente reconocimiento de las bibliotecas como espacios públicos multifuncionales y centros de convivencia cultural. Diversos análisis asociados al ecosistema de PPS destacan precisamente la capacidad de las bibliotecas contemporáneas para actuar como nodos de inclusión, aprendizaje y participación ciudadana.

El documento también aborda la sostenibilidad urbana y climática. PPS defiende que los espacios públicos desempeñan un papel crucial en la adaptación de las ciudades al cambio climático mediante infraestructuras verdes, zonas peatonales y entornos que favorecen la movilidad activa. Los proyectos desarrollados incluyen jardines urbanos, plazas verdes y estrategias para recuperar espacios degradados, integrando objetivos ambientales con necesidades sociales y culturales. La organización sostiene que el urbanismo del futuro debe ser simultáneamente ecológico y comunitario.

En términos institucionales, el informe refleja la expansión internacional de la influencia de PPS. La organización continúa desarrollando redes globales de colaboración, programas formativos, conferencias y recursos educativos destinados a profesionales del urbanismo, gestores culturales, bibliotecarios, arquitectos y activistas comunitarios. El documento insiste en que el conocimiento sobre los espacios públicos debe compartirse de manera abierta y colaborativa, fortaleciendo una comunidad internacional comprometida con ciudades más humanas y participativas.

Las bibliotecas reducen el tiempo de los flujos de trabajo manuales entre un 30 y un 60 % con la IA académica.

Guzman, Dani. “New Study: Libraries Cut Manual Workflow Time by 30 to 60% with Academic AI.” Clarivate. Publicado el 24 de marzo de 2026. Acceso el 19 de mayo de 2026.

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Un reciente estudio impulsado por Clarivate analiza cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en tareas relacionadas con la catalogación y la elaboración de listas de lectura. La investigación se basa en entrevistas realizadas a once profesionales de bibliotecas pertenecientes a ocho instituciones de América del Norte, América Latina y Oriente Medio, y ofrece uno de los primeros conjuntos de evidencias empíricas sobre el impacto operativo real de la IA en bibliotecas universitarias.

El informe destaca que las herramientas de IA permiten reducir entre un 30 % y un 60 % el tiempo invertido en tareas manuales y repetitivas. Actividades que antes requerían entre quince y cuarenta y cinco minutos, como la creación de listas de bibliografía docente, pueden completarse ahora en apenas dos o cinco minutos gracias a asistentes inteligentes integrados en plataformas bibliotecarias. Un ejemplo citado es el de la University of Windsor, donde una lista de veinte referencias pasó de requerir veinte minutos de trabajo a solo tres.

La investigación también subraya un notable incremento de la capacidad operativa de las bibliotecas. Los equipos responsables de metadatos y catalogación consiguieron multiplicar entre dos y cuatro veces el volumen de trabajo asumible sin necesidad de aumentar el personal. En el caso de la Universidad Tecnológica de Bolívar, la IA permitió abordar enormes retrasos de catalogación que hasta entonces se consideraban prácticamente imposibles de resolver. Según la directora de biblioteca Dora Lilia Sepúlveda, la automatización eliminó el cuello de botella derivado de la transcripción manual y recuperó hasta el 80 % del tiempo operativo, facilitando la recuperación y visibilidad de miles de registros olvidados.

Otro aspecto relevante del estudio es el impacto en el acceso a los recursos por parte de los estudiantes. Entre el 50 % y el 60 % de las listas de lectura procesadas mediante IA estuvieron disponibles inmediatamente gracias a la localización automática de materiales existentes en la colección y a la generación de enlaces directos. Esto mejora considerablemente la rapidez de acceso a la bibliografía académica y contribuye a optimizar la experiencia educativa.

En relación con la calidad de los datos generados, el estudio señala que entre el 70 % y el 90 % de los metadatos creados por IA fueron aceptados con solo pequeñas correcciones por parte de los bibliotecarios. El modelo aplicado no elimina la supervisión humana: la inteligencia artificial genera un primer borrador, mientras que los profesionales siguen siendo responsables de la revisión, validación y toma de decisiones finales. Desde la University of Haifa se destaca especialmente la utilidad de la IA en la catalogación de materiales en idiomas que el catalogador no domina, así como en la asignación preliminar de materias y encabezamientos temáticos.

El estudio insiste en que la IA no sustituye el criterio profesional bibliotecario, sino que transforma la naturaleza del trabajo. Las tareas mecánicas y repetitivas disminuyen, mientras que aumenta la dedicación a actividades estratégicas, de validación, comunicación y apoyo académico. De este modo, los bibliotecarios pueden concentrarse en funciones de mayor valor añadido, como la alfabetización informacional, la mediación crítica y el acompañamiento a investigadores y estudiantes.

Estas conclusiones coinciden con debates recientes dentro de la comunidad bibliotecaria internacional. En diversos foros profesionales y discusiones en Reddit, muchos bibliotecarios describen una transición hacia un nuevo papel como “verificadores” y mediadores críticos de contenidos generados por IA. Al mismo tiempo, persisten preocupaciones sobre la fiabilidad de las respuestas automáticas, la dependencia excesiva de estas herramientas y la necesidad de establecer políticas éticas claras para su adopción en bibliotecas.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

Informe en PDF

En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

Inteligencia artificial y búsqueda de información: comparación entre chatbots de IA, buscadores web y recursos bibliotecarios entre estudiantes universitarios

Comparison chart of AI chatbot, search engine, and library information resources
An infographic comparing AI chatbots, search engines, and libraries as information resources.

Lund, Brady D., Zoe Abbie Teel, Ting Wang, et al. “Artificial Intelligence (AI) and Information Seeking: A Comparative Exploration of AI Chatbots, Search Engines, and Library Resources as Information Sources among University Students.” Journal of Librarianship and Information Science (OnlineFirst, 2026). https://doi.org/10.1177/09610006261438484

Datos en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.19094911.

El artículo retrata un momento de transición en el ecosistema informativo universitario. La IA no ha desplazado a Google ni a las bibliotecas, pero ya se ha incorporado de forma visible a las rutinas académicas. Su papel es complementario, aunque en expansión, especialmente entre estudiantes jóvenes e internacionales. Para las bibliotecas y universidades, el reto no consiste en resistirse al cambio, sino en liderarlo: integrar la IA de forma ética, crítica y conectada con recursos académicos de calidad.

Este estudio analiza cómo los estudiantes universitarios de Estados Unidos están integrando la inteligencia artificial generativa en sus prácticas de búsqueda académica. A partir de una encuesta electrónica respondida por 236 estudiantes de perfiles diversos, los autores comparan el uso, preferencia y satisfacción con tres grandes fuentes de información: motores de búsqueda tradicionales (como Google), recursos bibliotecarios universitarios y herramientas de IA conversacional como ChatGPT. El trabajo parte de la idea de que la irrupción de la IA está modificando profundamente la ecología informacional en la educación superior, alterando la manera en que los estudiantes localizan, evalúan y utilizan información.

Los resultados muestran que los motores de búsqueda siguen siendo la herramienta dominante para tareas académicas, tanto por frecuencia de uso como por preferencia inicial al comenzar una investigación. Casi la mitad de los estudiantes indicaron que Google o buscadores similares son su primera opción, mientras que el resto se divide entre los recursos de biblioteca y la IA. Sin embargo, la IA ya ocupa un lugar significativo: solo un 15% declaró no haberla usado nunca para fines académicos, mientras que cerca del 10% la utiliza diariamente. Esto indica que la IA no ha sustituido aún a las herramientas tradicionales, pero sí se ha convertido en una pieza estable del repertorio informacional estudiantil.

Uno de los hallazgos más relevantes es la existencia de diferencias demográficas marcadas. Los estudiantes más jóvenes muestran mayor inclinación hacia la IA como punto de partida en sus búsquedas, mientras que los mayores prefieren claramente las páginas web de bibliotecas universitarias. Asimismo, los estudiantes internacionales utilizan la IA con mucha mayor frecuencia que los estudiantes nacionales estadounidenses. De hecho, recurren menos a los recursos bibliotecarios y más a herramientas de IA, lo que los autores interpretan como posible consecuencia de barreras idiomáticas, desconocimiento del entorno bibliotecario estadounidense o búsqueda de interfaces más accesibles y conversacionales.

En cuanto a la percepción de calidad, los buscadores tradicionales siguen obteniendo mejores puntuaciones globales que la IA en relevancia y satisfacción de resultados. Los estudiantes consideran especialmente eficaces a los buscadores para noticias recientes, meteorología e información laboral. En cambio, la IA obtiene valoraciones más competitivas cuando se trata de ayuda académica, preparación de exámenes, comprensión inicial de un tema o generación de instrucciones para realizar tareas. Esto sugiere que los usuarios perciben fortalezas diferenciadas: el buscador como herramienta de acceso a fuentes actualizadas y múltiples perspectivas, y la IA como asistente para sintetizar, orientar o explicar.

El estudio también demuestra una relación clara entre uso frecuente y satisfacción con la IA. Cuanto más emplea un estudiante estas herramientas, mayor es su percepción de utilidad. Los usuarios intensivos valoran especialmente la IA para tareas educativas, estudio y resolución de procedimientos. Esto puede indicar un aprendizaje progresivo del uso eficaz de la herramienta o una adaptación de expectativas a sus capacidades reales. Los autores advierten, no obstante, que esta relación también podría fomentar dependencia acrítica si los estudiantes aceptan respuestas sintéticas sin contrastarlas con fuentes primarias.

Desde la perspectiva bibliotecaria, el artículo plantea implicaciones estratégicas de gran interés. Las bibliotecas universitarias no deberían contemplar la IA únicamente como una amenaza competitiva, sino como una oportunidad para rediseñar sus servicios. Proponen desarrollar sistemas de descubrimiento apoyados en IA conectados directamente con colecciones licenciadas, bases de datos y contenidos académicos fiables. De este modo, las bibliotecas podrían ofrecer experiencias conversacionales semejantes a ChatGPT, pero sustentadas en recursos evaluados y legales. También subrayan la necesidad urgente de programas de alfabetización informacional y alfabetización en IA, enseñando a los estudiantes a verificar respuestas, identificar sesgos, contrastar perspectivas y comprender límites de los modelos generativos.

Los autores reconocen algunas limitaciones metodológicas. La muestra estaba sobrerrepresentada por estudiantes de posgrado, internacionales y vinculados a ciencias de la computación e información, lo que puede inflar los niveles generales de adopción tecnológica. Además, el estudio se basa en autoinformes y no en observación directa del comportamiento real. Por ello recomiendan investigaciones futuras con muestras más representativas, entrevistas cualitativas y estudios experimentales que analicen cómo los estudiantes combinan IA, buscadores y biblioteca ante necesidades concretas de información.

Apéndice. Encuesta sobre IA y búsqueda de información

1. ¿Cuál de las siguientes opciones describe mejor tu especialidad académica?
a. Artes – bellas artes, música, danza, fotografía
b. Humanidades – filosofía, historia, literatura, lenguas
c. Ciencias Sociales – psicología, sociología, economía, educación, biblioteconomía
d. Ciencias Naturales – biología, química, matemáticas, ecología, ingeniería
e. Ciencias de la Computación – informática, ciencia de la información, ciencia de datos, IA
f. Empresa – administración, hostelería, sistemas y ciencias de la decisión, marketing

2. ¿Cuál es tu nivel académico actual?
a. Estudiante de grado
b. Estudiante de máster
c. Estudiante de doctorado

3. ¿Cuál es tu edad?
a. 18–25
b. 26–30
c. 31–35
d. 36 o más

4. ¿Cuál es tu género?
a. Mujer
b. Hombre
c. No binario
d. Otro

5. ¿Cuál describe mejor tu situación como estudiante?
a. Estudiante nacional
b. Estudiante internacional

6. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, indica con qué frecuencia utilizas cada una de las siguientes fuentes de información (nunca, menos de una vez al mes, mensualmente, semanalmente, diariamente):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

7. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, ¿qué grado de confianza tienes en que encuentras toda la información necesaria sobre un tema cuando utilizas los siguientes recursos? (nada confiado, poco confiado, neutral, bastante confiado, muy confiado):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

8. ¿Cuál de las siguientes interfaces preferirías utilizar al comenzar tu búsqueda de información?
a. Página principal de la biblioteca
b. Google/motor de búsqueda
c. Chatbot de IA/modelo de lenguaje grande

9. ¿Cuántas veces has realizado las siguientes actividades durante el último mes?
a. Visitado la biblioteca universitaria, utilizado la web de la biblioteca o accedido a recursos bibliotecarios mediante enlaces web.
b. Utilizado Google u otro motor de búsqueda similar para actividades o tareas universitarias.
c. Utilizado una herramienta de IA para actividades o tareas universitarias.

10. Al realizar una tarea concreta de búsqueda de información relacionada con estudios o investigación, ¿con qué frecuencia recurres a los siguientes enfoques? (nunca, raramente, a veces, a menudo, siempre):
a. Utilizar solo un motor de búsqueda tradicional
b. Utilizar solo un chatbot de IA/ChatGPT
c. Primero utilizar un motor de búsqueda tradicional y después un chatbot de IA/ChatGPT
d. Primero utilizar un chatbot de IA/ChatGPT y después un motor de búsqueda tradicional

11. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses un motor de búsqueda tradicional para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

12. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses chatbots de IA/ChatGPT para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

13. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

14. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

15. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda tradicional es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

16. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

Privacidad de los usuarios de bibliotecas en la era de la inteligencia artificial

Lucie Daignault, Samuel Lim and Catherine Ferri. Library Patron Privacy in the Age of Artificial Intelligence. EveryLibrary Institute, 2026.

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El EveryLibrary Institute ha dado a conocer un informe de gran relevancia titulado Library Patron Privacy in the Age of Artificial Intelligence, centrado en uno de los debates más urgentes para las bibliotecas contemporáneas: cómo proteger la privacidad de los usuarios en un contexto marcado por la expansión acelerada de la inteligencia artificial y de los servicios digitales.

Durante décadas, la confidencialidad de los hábitos de lectura, consulta e investigación ha sido uno de los principios fundamentales de las bibliotecas, especialmente en Estados Unidos, donde la defensa de la libertad intelectual ha estado estrechamente vinculada al derecho a la privacidad. Sin embargo, la llegada de nuevas herramientas basadas en IA está poniendo a prueba estos marcos tradicionales, generando interrogantes legales, éticos y tecnológicos que requieren respuestas actualizadas.

El estudio ha sido elaborado por Lucie Daignault, Samuel Lim y Catherine Ferri, integrantes de la Georgetown University Communications and Technology Law Clinic, en colaboración con EveryLibrary Institute. Su principal aportación consiste en ofrecer una revisión exhaustiva de las leyes de privacidad bibliotecaria vigentes en los cincuenta estados de EE. UU. y en el Distrito de Columbia, con el fin de determinar hasta qué punto estas normativas siguen siendo eficaces frente a los desafíos actuales. El informe analiza si las leyes estatales existentes contemplan adecuadamente cuestiones como la recopilación masiva de datos, el almacenamiento prolongado de información personal, la intervención de proveedores externos y el uso de sistemas automatizados capaces de perfilar comportamientos de lectura o búsqueda.

Uno de los aspectos más novedosos del documento es su atención específica a la inteligencia artificial generativa y a las nuevas formas de tratamiento de datos que esta implica. Muchas plataformas digitales utilizadas por bibliotecas incorporan tecnologías desarrolladas por terceros, capaces de registrar consultas, recomendaciones, patrones de navegación o interacciones textuales de los usuarios. Esto plantea un conflicto entre la mejora de servicios mediante herramientas inteligentes y la obligación histórica de las bibliotecas de garantizar anonimato, neutralidad y libertad de acceso a la información. El informe advierte que, sin controles adecuados, podrían abrirse vías de vigilancia indirecta o explotación comercial de datos tradicionalmente protegidos.

Asimismo, el trabajo examina la creciente dependencia de las bibliotecas respecto a proveedores tecnológicos externos. Los sistemas de préstamo digital, bases de datos académicas, plataformas de descubrimiento o asistentes automatizados suelen operar bajo contratos con empresas privadas que gestionan infraestructuras y datos sensibles. El informe invita a revisar cuidadosamente estas relaciones contractuales, reclamando mayor transparencia sobre qué datos se recogen, cómo se almacenan, durante cuánto tiempo se conservan y si pueden reutilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial u otros fines comerciales.

El valor práctico del informe reside también en su enfoque comparativo y aplicado. Al ofrecer un panorama actualizado estado por estado, se convierte en una herramienta útil para bibliotecarios, responsables institucionales, legisladores, investigadores y defensores de los derechos civiles. No se limita a diagnosticar problemas, sino que pretende impulsar conversaciones más profundas entre los sectores bibliotecario, jurídico y tecnológico. En este sentido, propone pensar la privacidad no como un obstáculo para la innovación, sino como un elemento esencial del diseño de cualquier servicio digital bibliotecario.

En última instancia, el documento subraya que la rápida evolución de la inteligencia artificial obliga a redefinir el papel de las bibliotecas como instituciones públicas de confianza en una sociedad gobernada cada vez más por datos. Si históricamente las bibliotecas han protegido la libertad de leer sin vigilancia, hoy deben extender esa misión al entorno digital. La cuestión no es solo tecnológica, sino democrática: preservar espacios donde las personas puedan informarse, aprender e investigar sin temor a ser monitorizadas o perfiladas. Por ello, este informe se perfila como una referencia clave para el futuro de la ética bibliotecaria y de la gobernanza de la IA.

Guía de evaluación de sistemas de IA en entornos bibliotecarios

Cox, Andrew, y Maria De Brasdefer. IFLA Entry Point to Libraries and AI. International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), 2025. https://repository.ifla.org/items/f197f327-dc49-4743-bb57-0a373505da8b

Entry Point for Libraries and AI

Licensing an AI service from a publisher

La Inteligencia Artificial (IA) ofrece un gran potencial para apoyar los valores fundamentales de las bibliotecas, como el acceso equitativo a la información y la creación de conocimiento. Sin embargo, también es una tecnología controvertida, cuyos avances actuales suscitan inquietudes éticas y sociales. Las bibliotecas desempeñan un papel clave en la promoción de usos responsables, inclusivos y sostenibles de la IA. Sus valores —libertad de expresión, privacidad, transparencia y rendición de cuentas— proporcionan una perspectiva ética para interactuar con las herramientas y prácticas de la IA. Este documento define la IA en un sentido amplio y ofrece un conjunto práctico de preguntas para la reflexión que ayudan a los profesionales de las bibliotecas a evaluar las oportunidades y los riesgos.

El texto plantea un escenario de reflexión sobre la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en los servicios de bibliotecas, concretamente en el caso de la posible licitación de un sistema de búsqueda potenciado por IA ofrecido por una editorial científica. Este sistema promete mejorar significativamente la recuperación de información mediante resúmenes automáticos de publicaciones, lo que obliga a los profesionales de la biblioteca a evaluar críticamente su pertinencia, utilidad y riesgos antes de su adopción.

Para ello, se propone la creación de un equipo interdisciplinar formado por especialistas en sistemas bibliotecarios, biblioteconomía, alfabetización informacional y derechos de autor. Este grupo debe elaborar una lista de preguntas clave para analizar la herramienta desde múltiples perspectivas: ética, funcionalidad, impacto institucional, fiabilidad, transparencia y adecuación a las necesidades reales de los usuarios. El objetivo no es solo valorar la innovación tecnológica, sino determinar si realmente aporta beneficios significativos frente a otras soluciones existentes y si su coste está justificado dentro de las prioridades de la biblioteca.

El documento se estructura a partir de un marco de 14 preguntas que sirven como guía de evaluación de sistemas de IA en entornos bibliotecarios. Estas cuestiones abordan aspectos como la calidad y precisión de la información generada por la IA, los posibles sesgos, la protección de la diversidad cultural y lingüística, la equidad en el acceso, la privacidad de los datos de los usuarios y la transparencia del funcionamiento del sistema. También se examina quién es responsable de los posibles errores del sistema y cómo se comunican sus limitaciones a los usuarios.

Asimismo, se subraya la importancia de garantizar que los datos utilizados por la IA no provengan de fuentes obtenidas de manera ilegítima y que se respeten los derechos de autor y la soberanía de los datos culturales. Otro eje central es la necesidad de mantener la agencia del usuario, es decir, que las personas puedan seguir controlando su interacción con la tecnología sin que esta sustituya sus habilidades críticas o de aprendizaje.

Las 14 preguntas funcionan como un marco de evaluación crítica para que las bibliotecas analicen la incorporación de sistemas de inteligencia artificial, especialmente en servicios de información y descubrimiento. No son un checklist técnico cerrado, sino una guía amplia que permite valorar tanto el impacto funcional como las implicaciones éticas, sociales y organizativas de estas herramientas.

  1. Valor y pertinencia del servicio. La pregunta inicial obliga a la biblioteca a identificar qué tipo de beneficio real aporta la IA en términos de acceso al conocimiento y creación de información. No se trata solo de si la herramienta es innovadora, sino de si mejora de forma significativa la experiencia del usuario frente a alternativas más simples o económicas. Aquí se introduce también el concepto de “coste de oportunidad”: invertir en IA implica renunciar a otros posibles servicios o mejoras.

2, Calidad de la información generada por la IA, especialmente su precisión, actualización e imparcialidad. En entornos bibliotecarios esto es crucial, ya que los sistemas de IA pueden generar resúmenes o síntesis que parecen fiables pero contienen errores, sesgos o simplificaciones. Además, se plantea la necesidad de monitorización continua, ya que estos sistemas pueden cambiar su rendimiento con el tiempo.

3. Sesgos . Se evalúa si la IA reproduce estereotipos o excluye perspectivas culturales y lingüísticas. Esto es especialmente relevante en bibliotecas, cuyo objetivo tradicional es garantizar el acceso equitativo a la información.

4. Diversidad del conocimiento. También se analiza si el sistema favorece únicamente contenido en inglés o si integra fuentes multilingües y diversas.

5. Mal uso del sistema, especialmente en relación con la desinformación o la censura. Aunque menos desarrollada en el texto, apunta a un problema creciente: la posibilidad de que herramientas avanzadas de IA sean utilizadas para manipular o distorsionar información académica o científica.

6. Equidad y accesibilidad, considerando si todos los usuarios pueden beneficiarse del sistema en igualdad de condiciones. Aquí se incluyen aspectos como la accesibilidad digital (cumplimiento de estándares como WCAG), la brecha tecnológica y la posible exclusión de determinados colectivos.

7. Transparencia, uno de los más complejos en IA. Se analiza hasta qué punto el usuario entiende qué está haciendo el sistema, cómo genera los resultados y cuáles son sus límites. También se plantea la cuestión de la responsabilidad: quién responde cuando la IA comete errores, la empresa, la biblioteca o el usuario.

8. Privacidad y gestión de datos, un tema crítico en entornos académicos. Se evalúa cómo se recogen, almacenan y utilizan los datos de los usuarios, incluyendo sus consultas, patrones de búsqueda y posibles datos personales, así como el cumplimiento de normativas como el GDPR.

9. Legalidad y ética de los datos utilizados para entrenar la IA, así como en el respeto a los derechos de autor. También introduce una preocupación emergente: la carga que la IA puede generar sobre repositorios abiertos y sistemas de acceso libre.

10. Participación social y la soberanía de los datos, es decir, si las comunidades afectadas han sido tenidas en cuenta en el desarrollo del sistema y si mantienen control sobre su información cultural.

11. Agencia del usuario y el impacto en el aprendizaje. Se analiza si la IA fortalece las competencias del usuario o si, por el contrario, fomenta la dependencia y la pérdida de habilidades críticas. También se considera la necesidad de formación para un uso responsable.

12. Empleo y la estructura laboral, tanto en bibliotecas como en el ecosistema editorial y tecnológico. Se plantea si la IA sustituye funciones humanas o si reconfigura los roles profesionales.

13. Impacto ambiental, un aspecto cada vez más relevante. El uso de modelos de IA implica consumo energético, infraestructura de servidores y uso de agua, lo que obliga a considerar la sostenibilidad del servicio en su ciclo completo.

14. Modelo de negocio y la gobernanza del proveedor, es decir, quién desarrolla la herramienta, bajo qué principios opera y si su estrategia es sostenible y alineada con valores públicos. También se abre la reflexión sobre posibles vínculos con intereses comerciales o incluso militares.

En conjunto, estas 14 preguntas no buscan una respuesta única, sino fomentar una evaluación crítica y multidimensional de la inteligencia artificial en bibliotecas, equilibrando innovación tecnológica con responsabilidad ética, social y profesional.

El texto también amplía la reflexión hacia dimensiones sociales más amplias, como el impacto laboral de estas tecnologías, su huella ambiental y el modelo de negocio de las empresas proveedoras. En conjunto, se propone una evaluación integral que no se limite a lo técnico, sino que integre criterios éticos, educativos, sociales y sostenibles, con el fin de orientar la toma de decisiones en las bibliotecas ante la creciente incorporación de la inteligencia artificial.

44ª Feria Municipal del Libro de Salamanca 2026. Planeta Biblioteca 2026/05/10

44ª Feria Municipal del Libro de Salamanca 2026.

Planeta Biblioteca 2026/05/10

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PROGRAMA DE LA FERIA

En el programa de radio, Enma García y Maribel Martín Rodrigo destacaron que la 44ª Feria Municipal del Libro convierte la Plaza Mayor de Salamanca, del 9 al 17 de mayo de 2026, en un gran punto de encuentro entre lectores, librerías, autores y ciudadanía. Explicaron el papel esencial de la Red de Bibliotecas Municipales en la coordinación general, desde la organización de casetas hasta la programación cultural y la biblioteca infantil al aire libre. Subrayaron el aumento de participación de librerías respecto al año anterior y la cuidada distribución de espacios para firmas, escenarios y actividades. También comentaron la presencia de autores reconocidos y propuestas escolares dirigidas a fomentar la lectura entre niños de Primaria. La feria incluirá conciertos y actuaciones musicales para ampliar su dimensión festiva y cultural

Políticas de Preservación Digital en Bibliotecas Universitarias

Two people digitizing archival documents with computers and scanners in a library preservation unit
Two staff members digitizing archival documents in a university library lab

McManus, Ramsey. Digital Preservation Policies in University Libraries: A Content Analysis. Honors Thesis, The University of Southern Mississippi, 2026. Difundido por Aquila Digital Community. Reseñado en InfoDocket, 3 de mayo de 2026 https://aquila.usm.edu/honors_theses/1095/

El documento aporta una contribución valiosa al demostrar que las políticas de preservación digital son un indicador concreto del grado de preparación de las bibliotecas universitarias ante los desafíos del futuro. El estudio evidencia avances significativos, pero también inconsistencias y zonas de mejora. Su mensaje implícito es claro: en la universidad contemporánea, preservar digitalmente no es opcional. Es una condición necesaria para garantizar memoria institucional, continuidad del acceso científico y responsabilidad con las generaciones futuras

Este trabajo aborda una cuestión central para el futuro de las bibliotecas universitarias: cómo garantizar que los recursos digitales permanezcan accesibles, íntegros y utilizables a largo plazo. En un entorno donde colecciones, tesis, artículos, archivos institucionales y materiales nacidos digitales crecen de forma constante, la preservación digital deja de ser una tarea técnica secundaria para convertirse en una responsabilidad estratégica. El estudio examina específicamente las políticas públicas de preservación digital disponibles en línea en bibliotecas universitarias, evaluando hasta qué punto estas instituciones explicitan sus compromisos, prioridades y procedimientos.

La investigación parte de una idea fundamental: disponer de políticas claras y accesibles fortalece la capacidad institucional para preservar el patrimonio digital. Una política no es solo un documento administrativo, sino una declaración formal que establece qué materiales se preservan, bajo qué criterios, con qué recursos y mediante qué métodos. Sin esta base, las decisiones pueden depender de actuaciones improvisadas, discontinuidad organizativa o respuestas parciales ante emergencias tecnológicas. Por ello, McManus considera que la transparencia documental es un indicador importante de madurez institucional en materia de preservación digital.

El análisis compara el contenido de diversas políticas utilizando criterios reconocidos profesionalmente dentro del campo de la preservación digital. Entre ellos destacan el alcance de la preservación (qué tipos de materiales cubre la institución), las prácticas de metadatos, los controles de integridad, la redundancia del almacenamiento y las estrategias de migración de formatos. Estos elementos son esenciales porque la preservación digital no consiste simplemente en guardar archivos, sino en asegurar autenticidad, recuperabilidad y legibilidad futura pese al paso del tiempo y a la obsolescencia tecnológica.

Uno de los resultados más relevantes del estudio es la existencia de niveles muy desiguales de exhaustividad entre unas bibliotecas y otras. Algunas políticas muestran un enfoque robusto y detallado, con responsabilidades definidas, revisión periódica y procedimientos técnicos claros. Otras, en cambio, presentan declaraciones genéricas, escasa concreción o ausencia de información sobre procesos críticos. Esta heterogeneidad sugiere que muchas universidades reconocen la importancia del problema, pero no todas han desarrollado todavía marcos plenamente maduros para afrontarlo.

El trabajo también revela diferencias en el grado de transparencia pública. No todas las instituciones publican sus políticas de manera visible o fácilmente accesible. Esto es significativo porque una política abierta no solo orienta internamente a la organización, sino que transmite confianza a investigadores, estudiantes, financiadores y usuarios externos. Cuando una universidad publica sus compromisos de preservación, comunica que considera los objetos digitales parte de su patrimonio académico duradero y no simples recursos temporales.

Especial atención merecen los metadatos y la verificación de integridad. Sin metadatos consistentes, incluso archivos conservados físicamente pueden perder valor informativo por falta de contexto, autoría, fecha o relaciones documentales. Del mismo modo, sin controles de integridad —como sumas de verificación y monitorización periódica— los archivos pueden corromperse silenciosamente. El hecho de que estas dimensiones aparezcan de forma desigual en las políticas estudiadas muestra que todavía existe una brecha entre el discurso institucional y la complejidad real de la preservación digital.

Otro aspecto clave es la migración de formatos. Los archivos digitales dependen de software y hardware específicos; un documento perfectamente almacenado puede volverse inutilizable si el formato queda obsoleto. Las políticas más avanzadas contemplan migraciones planificadas, monitorización tecnológica o estrategias de emulación. Las más débiles tienden a omitir estos riesgos, lo que podría comprometer el acceso futuro a tesis electrónicas, repositorios institucionales o colecciones audiovisuales.

En perspectiva más amplia, este estudio conecta con una preocupación creciente en el sector bibliotecario internacional: evitar una “edad oscura digital” en la que parte del conocimiento producido en las últimas décadas desaparezca por negligencia técnica u organizativa. Bibliotecas universitarias de referencia, como las de Minnesota, Cambridge o York, han desarrollado marcos específicos donde integran auditoría, selección documental, niveles de preservación y revisión continua, lo que muestra el camino hacia modelos más sólidos.

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Bibliotecarios sénior como agentes de cambio en editoriales

Evans, Gwen. “Senior Librarians as Publisher Change Agents: What’s the Business Case? (Part 1).” The Scholarly Kitchen, 25 de marzo de 2026. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/03/25/guest-post-senior-librarians-as-publisher-change-agents-whats-the-business-case-part-1/

El artículo examina una tendencia emergente en el ecosistema de la comunicación científica: la incorporación de bibliotecarios de alto nivel en puestos estratégicos dentro de grandes editoriales académicas. La autora plantea una pregunta central: ¿por qué las editoriales están contratando antiguos directores de bibliotecas, decanos o responsables institucionales para funciones de relaciones con bibliotecas y desarrollo estratégico? La respuesta se sitúa en un contexto de creciente tensión entre bibliotecas y editores, marcado por negociaciones complejas, transición hacia acceso abierto, presión presupuestaria y necesidad de reconstruir confianza entre ambos sectores.

Evans parte de su propia experiencia como ex vicepresidenta de relaciones globales con bibliotecas en Elsevier y entrevista a dos figuras representativas: Emily McElroy, vicepresidenta de Academic Relations en Taylor & Francis, y Robert Hilliker, director de Library Relations para Norteamérica en Springer Nature. Ambos proceden del liderazgo bibliotecario universitario, lo que les permite actuar como mediadores entre culturas organizativas distintas: la lógica comercial editorial y la lógica de servicio público de las bibliotecas académicas.

Uno de los argumentos más sólidos del texto es que existe un problema de traducción institucional entre editoriales y bibliotecas. Las empresas editoriales, según se desprende de las entrevistas, no siempre comprenden adecuadamente cómo funcionan las bibliotecas modernas: su estructura interna, la diversidad de perfiles profesionales, las restricciones presupuestarias o los procesos reales de toma de decisiones. Muchas negociaciones siguen basándose en visiones simplificadas donde la biblioteca aparece solo como compradora de contenidos, cuando en realidad hoy integra áreas de datos de investigación, alfabetización digital, impacto académico, preservación, apoyo a ciencia abierta y asesoramiento estratégico al campus.

El artículo muestra que estos nuevos perfiles híbridos cumplen una función interna decisiva: explicar a la editorial la realidad económica y política de las universidades. McElroy subraya que los recortes actuales no afectan solo a colecciones, sino también a personal, tecnología y servicios. En muchas instituciones todos los decanos compiten por fondos escasos, lo que hace inviable la idea de que la biblioteca simplemente “pida más dinero”. Esa perspectiva, frecuente en el discurso comercial, ignora la presión estructural que atraviesan hoy las universidades.

Hilliker añade que muchas bibliotecas norteamericanas atraviesan momentos especialmente difíciles y que la función de estos cargos consiste también en hacer llegar verdades incómodas dentro de la empresa. Resulta significativo que ambos entrevistados señalen que aceptaron sus puestos solo tras recibir garantías de que podrían discrepar internamente y cuestionar decisiones corporativas. El artículo presenta así estos roles no como relaciones públicas decorativas, sino como posiciones que deberían influir realmente en la estrategia empresarial.

Otro aspecto relevante es la idea de que la relación editorial-biblioteca ya no puede centrarse únicamente en adquisiciones o licencias. Las decisiones editoriales impactan en catalogación, sistemas, metadatos, repositorios, visibilidad de autores, identificadores persistentes como ORCID y datos KBART para descubrimiento y acceso. Hilliker menciona precisamente la mejora de metadatos como una prioridad interna, recordando que esta “infraestructura invisible” sostiene buena parte del valor percibido por usuarios e instituciones.

Desde una perspectiva estratégica, el texto sugiere que las editoriales buscan algo más que mejorar ventas: intentan reposicionarse como socios institucionales en un momento en que su legitimidad es cuestionada. Frente a críticas por precios elevados, contratos opacos o lentitud en la transición al acceso abierto, incorporar antiguos líderes bibliotecarios puede servir para comprender mejor al cliente, anticipar conflictos y construir narrativas de colaboración. Al mismo tiempo, las bibliotecas esperan que estas figuras introduzcan cambios reales en transparencia, sensibilidad presupuestaria y diseño de productos.

El artículo también deja entrever una tensión ética interesante: cuando un bibliotecario pasa al sector editorial, ¿se convierte en representante comercial o en defensor de los intereses bibliotecarios dentro de la empresa? Evans no resuelve de forma explícita esa cuestión, pero muestra que el valor de estos puestos dependerá de su credibilidad y capacidad efectiva de incidencia. Si se perciben como figuras simbólicas, perderán legitimidad ante la comunidad bibliotecaria. Si generan mejoras tangibles, pueden abrir una nueva etapa de diálogo.

La segunda parte del ensayo de Evans retrata a estos profesionales híbridos como mediadores necesarios en un momento de transición profunda. Si cuentan con autonomía y capacidad de influencia, pueden mejorar productos, políticas y relaciones institucionales. Si se reducen a funciones decorativas, reforzarán el escepticismo existente. El mensaje final es claro: en la comunicación científica del siglo XXI, escuchar de verdad a las bibliotecas ya no es opcional.

Informe sobre el panorama actual de los programas bibliotecarios para personas mayores.

ALA Public Programs Office. “New Landscape Report on the Current State of Library Programs for Older Adults.” Programming Librarian, March 24, 2026.

Texto completo

La American Library Association (ALA), a través de su Public Programs Office, ha publicado un nuevo informe panorámico sobre la situación actual de los programas bibliotecarios dirigidos a personas mayores. El documento forma parte de la iniciativa Aging Together: An Evaluation of Library Programming for Older Adults, impulsada junto con la organización Knology y financiada por The John A. Hartford Foundation. El objetivo principal es comprender mejor cómo están respondiendo las bibliotecas al envejecimiento de la población y qué tipo de actividades ofrecen a este colectivo, cada vez más relevante en términos demográficos y sociales.

El informe destaca que las bibliotecas públicas desempeñan un papel esencial como espacios comunitarios para las personas mayores. No solo proporcionan acceso a libros e información, sino que también funcionan como lugares de encuentro, aprendizaje, bienestar y participación social. Para muchas personas jubiladas o en situación de soledad, la biblioteca representa un entorno seguro, accesible y estimulante donde mantenerse activas intelectual y emocionalmente. Esta función cobra especial importancia en sociedades donde aumenta la esperanza de vida y donde el aislamiento social se ha convertido en un problema creciente.

Según la revisión realizada, la mayor parte de los programas bibliotecarios para personas mayores se concentran actualmente en cuatro grandes áreas: ocio, aprendizaje permanente, salud y tecnologías digitales. En el ámbito del ocio aparecen clubes de lectura, actividades culturales, juegos y encuentros sociales. En el aprendizaje permanente se incluyen conferencias, talleres formativos y programas educativos. En salud destacan iniciativas sobre bienestar físico y mental, prevención o recursos asistenciales. Finalmente, la alfabetización digital ocupa un lugar cada vez más central, con cursos sobre uso de móviles, internet, banca electrónica o videollamadas, herramientas esenciales para la vida cotidiana contemporánea.

Uno de los hallazgos más importantes es que, aunque todavía existen pocos datos sistemáticos de evaluación, las evidencias disponibles indican que estos programas generan impactos positivos claros en tres dimensiones. En primer lugar, mejoran conocimientos, habilidades y actitudes, especialmente en competencias digitales o acceso a información sanitaria. En segundo lugar, contribuyen al bienestar físico, mental y emocional de los participantes. En tercer lugar, fortalecen la conexión social y el sentimiento de pertenencia comunitaria, reduciendo la soledad no deseada. Estos beneficios sitúan a la biblioteca como agente de salud comunitaria y cohesión social.

Sin embargo, el informe también señala importantes limitaciones. Muchas iniciativas se desarrollan de forma aislada, como proyectos puntuales o sesiones únicas, sin integrarse en estrategias sostenidas a largo plazo. Además, faltan herramientas específicas para medir el impacto real de estos programas en personas mayores, lo que dificulta identificar buenas prácticas replicables. La literatura profesional sigue siendo escasa y fragmentada, por lo que el sector necesita más investigación aplicada, mejores indicadores y modelos estables de intervención.

Otro aspecto relevante es que el estudio presta atención a áreas todavía poco desarrolladas pero fundamentales para el futuro: apoyo a cuidadores, recursos sobre final de vida, envejecimiento activo, accesibilidad y acompañamiento en procesos complejos de salud o dependencia. Esto refleja una visión más amplia de la biblioteca, entendida no solo como institución cultural, sino como infraestructura social capaz de responder a necesidades humanas diversas a lo largo del ciclo vital.

El documento de 44 páginas actúa como fase preliminar de un informe final previsto para febrero de 2027. Ese trabajo posterior ofrecerá una visión más detallada de lo que hacen actualmente las bibliotecas estadounidenses para atender a las personas mayores y propondrá recomendaciones prácticas y modelos transferibles. En este sentido, el informe actual constituye una llamada de atención: ante el envejecimiento de la población, las bibliotecas tienen una oportunidad estratégica para redefinir su misión social y convertirse en actores clave del bienestar comunitario.