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Entrevista con Andrea Arredondo y Morella Rodríguez de la UCSC de Concepción Chile, Planeta Biblioteca 2026/05/04

Entrevista con Andrea Arredondo y Morella Rodríguez de la UCSC de Concepción Chile,

Planeta Biblioteca 2026/05/04

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La entrevista de Radio USAL a María Andrea Arredondo Avendaño, directora del sistema de bibliotecas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC, Chile), y a Morella Rodríguez, consultora en Gestión Documental, ofrece una visión amplia sobre los desafíos actuales de las bibliotecas universitarias en América Latina. A través de once preguntas, se abordan cuestiones estratégicas como la transformación digital, la evolución de los usuarios, la gestión de colecciones híbridas, las nuevas competencias profesionales, la implementación tecnológica, la ciencia abierta y el rediseño de espacios bibliotecarios.

La entrevista muestra a la biblioteca universitaria como una institución en plena transformación digital, orientada a apoyar la docencia, la investigación y la innovación, con usuarios que demandan acceso rápido, remoto y personalizado a la información; predominan estudiantes y docentes habituados a entornos digitales, mientras las colecciones físicas y electrónicas conviven según criterios de uso, coste y pertinencia académica. También se destaca que el personal bibliotecario necesita nuevas competencias tecnológicas, analíticas y formativas, y que la gestión debe alinearse con la estrategia institucional. La implantación de la plataforma FOLIO aparece como un paso clave hacia una administración más moderna y flexible, al tiempo que la biblioteca asume un papel central en proyectos de Ciencia Abierta, repositorios y difusión del conocimiento. Además, los espacios físicos se rediseñan para favorecer el trabajo colaborativo y el estudio flexible, proyectándose una biblioteca futura más inteligente, conectada y estratégica en la generación y transferencia del conocimiento.

Guía de la ALA sobre el Uso de Inteligencia Artificial en Bibliotecas

Association of College and Research Libraries (ACRL). “ALA Draft Guidance of the Use of Artificial Intelligence in Libraries Comments Due May 8.” ACRL Insider, 2026. Accedido el 4 de mayo de 2026. https://www.ala.org/tools/standards-and-guidelines/guidance-use-artificial-intelligence-libraries?utm_source=substack&utm_medium=email

American Library Association (ALA), a través de su AI Policy Working Group, ha difundido para consulta pública un borrador titulado Guidance of the Use of Artificial Intelligence in Libraries, concebido como un documento marco para orientar a los profesionales de las bibliotecas ante el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial.

La iniciativa refleja el reconocimiento institucional de que la IA ya no es una cuestión futura o periférica, sino una realidad que está transformando servicios, procesos, expectativas de los usuarios y el propio papel social de las bibliotecas. El plazo de comentarios fijado hasta el 8 de mayo de 2026 indica además la voluntad de incorporar la voz de la comunidad profesional antes de su posible debate y aprobación formal en la Annual Conference de la ALA en Chicago.

El borrador nace con una finalidad eminentemente práctica: ayudar a las bibliotecas a navegar oportunidades y desafíos. La formulación es significativa, porque evita una postura tecnofílica o tecnofóbica. La ALA no presenta la IA únicamente como amenaza ni como solución automática, sino como un fenómeno complejo que exige análisis crítico. Entre las oportunidades pueden situarse la mejora de búsquedas documentales, automatización de tareas repetitivas, apoyo a catalogación, generación de resúmenes, accesibilidad lingüística, atención básica al usuario o análisis de grandes volúmenes de datos. Entre los desafíos aparecen cuestiones como privacidad, sesgos algorítmicos, dependencia de proveedores privados, opacidad técnica, desinformación generada automáticamente y posibles impactos laborales.

Propósito y Contexto

La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) ha elaborado este documento a través de su Grupo de Trabajo de Política en Inteligencia Artificial con un doble objetivo: recomendar a las bibliotecas que desarrollen sus propias políticas locales de IA y ofrecerles un marco de referencia sólido para hacerlo. El documento surge en un momento en que la inteligencia artificial, incluyendo sus variantes generativa y agéntica, está transformando profundamente la manera en que la información se crea, accede y evalúa. La ALA reconoce que la IA puede ampliar la capacidad de las bibliotecas en áreas como la instrucción, las operaciones y la accesibilidad, pero advierte que esto solo es posible cuando la tecnología apoya la experiencia profesional existente, el compromiso comunitario y el juicio crítico del personal bibliotecario. En ese sentido, esta guía no busca reemplazar las políticas existentes de la ALA, sino construir sobre ellas.

Bien Público y Rol Humano

El primer gran pilar de la guía es el concepto de bien público, entendido como el compromiso de las bibliotecas de mejorar la sociedad y proteger derechos fundamentales como la educación, la alfabetización y la libertad intelectual. El documento reconoce que la IA ofrece oportunidades reales para abordar desafíos sociales y ambientales, pero también advierte sobre sus riesgos: puede erosionar la autodeterminación humana, profundizar la desigualdad social y contribuir al cambio climático. Por ello, la guía establece con claridad que la IA debe complementar y nunca reemplazar la inteligencia, el razonamiento y el pensamiento crítico humano. Las tareas que requieren empatía, juicio y conocimiento especializado no deben automatizarse, y todos los usuarios tienen derecho a recibir asistencia humana en cualquier servicio bibliotecario. Además, se subraya que cualquier ganancia de eficiencia generada por la IA debe traducirse en mejoras para el personal y las comunidades, y no en justificación para reducir puestos de trabajo.

Libertad Intelectual y Transparencia

La libertad intelectual es uno de los valores más arraigados en la tradición bibliotecaria, y la guía dedica especial atención a cómo la IA puede amenazarla. Los sistemas automatizados pueden, de manera opaca, sesgar los resultados de búsqueda, priorizar ciertos contenidos sobre otros o suprimir materiales relacionados con comunidades marginalizadas o temas controvertidos, todo ello sin que los usuarios lo perciban. Frente a esto, el documento exige que cualquier sistema automatizado cuente con documentación clara y accesible que explique su funcionamiento, propósito y posible influencia en los resultados. Las salidas de la IA deben tratarse siempre como borradores sujetos a revisión humana, especialmente en temas complejos o sensibles. Asimismo, las bibliotecas deben oponerse activamente a herramientas de IA que señalen materiales para su eliminación o despriorización de formas que socaven la diversidad de puntos de vista, y deben ofrecer a los usuarios la posibilidad de optar por servicios sin intervención algorítmica.

Privacidad y Protección de Datos

La privacidad de los usuarios es un valor central en la ética bibliotecaria, y la guía lo refuerza en el contexto de la IA con directrices muy concretas. Las bibliotecas tienen la responsabilidad de comprender cómo funcionan las herramientas de IA, cómo gestionan la información personal y qué riesgos pueden generar para los usuarios. Se insta a evitar el ingreso de información de identificación personal, temas sensibles o registros no públicos en herramientas cuyas prácticas de datos sean poco claras, y a limitar el uso a herramientas institucionales previamente verificadas. Al trabajar con proveedores externos, las bibliotecas deben preguntar explícitamente si los datos de los usuarios se utilizan para entrenar modelos de IA, qué salvaguardas existen y si las funciones de IA son opcionales. Toda esta información debe comunicarse a los usuarios en lenguaje claro y sencillo, explicando sus derechos de acceso, corrección y eliminación de datos. La formación del personal en privacidad y uso responsable de la IA se considera parte esencial del desarrollo profesional.

Sostenibilidad Ambiental e Institucional

La guía aborda la sostenibilidad desde dos dimensiones que se complementan. Por un lado, la dimensión ambiental: la IA consume grandes cantidades de energía y agua, genera emisiones de gases de efecto invernadero y produce residuos electrónicos. Las bibliotecas deben evaluar el ciclo de vida ambiental completo de los sistemas de IA que adoptan, solicitar a los proveedores información transparente sobre su huella de carbono e intensidad energética, y priorizar herramientas de código abierto, modelos más pequeños y soluciones con menor impacto ecológico. Por otro lado, la sostenibilidad institucional también es crucial: la sobreautomatización puede erosionar las competencias del personal, debilitar la confianza comunitaria y generar dependencia excesiva de sistemas controlados por proveedores comerciales. La guía advierte que las ganancias de eficiencia a corto plazo no justifican comprometer la flexibilidad institucional, el conocimiento profesional acumulado ni la capacidad de las bibliotecas para adaptarse de forma autónoma en el futuro.

Diversidad, Equidad, Inclusión y Acceso

El documento cierra su análisis de valores con un apartado dedicado a la diversidad, la equidad, la inclusión y el acceso, reconociendo que los sistemas de IA con frecuencia reproducen y amplifican las desigualdades existentes. Los conjuntos de datos sobre los que se entrenan estos sistemas suelen subrepresentar lenguas no anglófonas, dialectos y comunidades históricamente marginalizadas, lo que puede traducirse en servicios menos precisos o directamente discriminatorios para estos grupos. Ante esto, la guía exige que las bibliotecas auditen los sistemas de IA antes y durante su uso, colaboren con comunidades multilingües para probar sus resultados y garanticen que los servicios habilitados por IA sean accesibles en términos de idioma, nivel de alfabetización, discapacidad y capacidad tecnológica. También se plantea una reflexión importante sobre los datos de los usuarios como una forma de trabajo no remunerado, y se insta a minimizar las prácticas extractivas de datos en los contratos con proveedores. Finalmente, se enfatiza que los beneficios de la automatización deben distribuirse de manera justa entre trabajadores y comunidades, preservando trayectorias profesionales y oportunidades de desarrollo para los bibliotecarios del futuro.

En conjunto, este documento representa una postura institucional clara y fundamentada: la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para las bibliotecas, pero solo si su adopción está guiada por valores humanos, éticos y democráticos. No basta con que una herramienta sea eficiente o innovadora; debe ser justa, transparente, respetuosa de la privacidad, sostenible y verdaderamente al servicio de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. La ALA concibe esta guía como un documento vivo, destinado a evolucionar junto con la tecnología y las necesidades de las comunidades a las que las bibliotecas sirven.

Las bibliotecas lideran la IA en los campus

“Libraries Leading Campus AI: Claiming Our Seat at the Table. Coalition for Networked Information (CNI). Plenary Sessions: CNI Spring 2026 Membership Meeting. Washington, DC: CNI, 2026. Accedido el 4 de mayo de 2026. https://www.cni.org/events/membership-meetings/past-meetings/spring-2026/plenary-sessions-s26

El título resume una reivindicación central: las bibliotecas universitarias no deben limitarse a reaccionar ante la irrupción de la IA, sino participar activamente en la toma de decisiones institucionales. La propuesta sugiere que las bibliotecas poseen experiencia histórica en alfabetización informacional, organización del conocimiento, privacidad, acceso equitativo y evaluación crítica de fuentes, competencias especialmente valiosas en el contexto de la inteligencia artificial generativa.

Esta visión supone un cambio profundo respecto a los enfoques tradicionales. Durante años, las bibliotecas fueron consideradas principalmente proveedoras de recursos documentales y servicios de apoyo. Sin embargo, la expansión de la IA las sitúa en una posición estratégica para liderar debates sobre uso ético de datos, sistemas algorítmicos, transparencia de modelos, propiedad intelectual, competencias digitales y diseño de políticas institucionales. El mensaje implícito es que quien controla la información y sabe mediar críticamente con ella debe estar presente en las mesas donde se decide el futuro digital del campus.

La sesión plenaria de clausura, Aprovechando el renacimiento de los datos para el descubrimiento científico, fue impartida por Manish Parashar, figura destacada en computación científica y estrategia institucional en IA. El concepto de “renacimiento de los datos” alude al crecimiento exponencial de volúmenes de información científica generados por sensores, simulaciones, repositorios abiertos, experimentos automatizados e inteligencia artificial. Esta abundancia de datos está transformando la forma de investigar en prácticamente todas las disciplinas.

La conferencia plantea que el dato ya no es solo un subproducto de la investigación, sino un recurso estructural comparable a los laboratorios o bibliotecas físicas. Para aprovechar este nuevo escenario se requieren infraestructuras avanzadas: almacenamiento escalable, computación de alto rendimiento, interoperabilidad, curación de datos, metadatos consistentes y políticas sólidas de acceso y reutilización. También se necesitan profesionales capaces de conectar ciencia, tecnología y gobernanza. En ese sentido, las bibliotecas académicas vuelven a aparecer como actores clave, especialmente en gestión de datos de investigación y preservación digital.

El programa general del encuentro refuerza además la idea de comunidad profesional orientada a la colaboración. Según CNI, las reuniones de membresía sirven para compartir proyectos, analizar políticas tecnológicas y catalizar nuevas iniciativas entre instituciones diversas. No se trata solo de un congreso académico, sino de un espacio donde se construyen agendas comunes para el futuro de la información en la educación superior.

Desde una perspectiva bibliotecaria, la primavera de 2026 evidencia tres tendencias principales. En primer lugar, la biblioteca pasa de gestora documental a agente estratégico de transformación digital. En segundo lugar, la alfabetización en IA y datos se convierte en una extensión natural de la alfabetización informacional clásica. En tercer lugar, la colaboración entre bibliotecas, servicios informáticos, investigadores y liderazgo universitario resulta imprescindible para afrontar desafíos complejos.

En conclusión, el futuro de las bibliotecas académicas ya no se juega únicamente en las colecciones, sino en la capacidad de influir en la gobernanza de la inteligencia artificial y en la arquitectura del conocimiento basada en datos. Las instituciones que comprendan este cambio no solo prestarán mejores servicios: participarán activamente en la definición de la universidad del siglo XXI.

Podemos imaginar los libros que nos gustaría leer

«Podemos imaginar los libros que nos gustaría leer, aunque no hayan sido escritos todavía, y podemos imaginar bibliotecas llenas de libros que desearíamos poseer, aunque estén fuera de nuestro alcance, porque nos gusta soñar con la existencia de una biblioteca que reflejara todos nuestros intereses y nuestras pequeñas excentricidades, una biblioteca que, en su variedad y complejidad, respondiera exactamente a los lectores que somos.»

«La biblioteca de noche» Alberto Manguel

El desafío

Smillie, Andy. El desafío. Traducido por ICEMANts. En Warhammer 40000 – Adviento 2012. Edición digital en EPUB, 2012.

El desafío es un relato breve de acción bélica y horror ambientado en el universo oscuro de Warhammer 40.000, donde la guerra, la fe fanática y la corrupción sobrenatural dominan toda existencia. La narración sitúa al lector en medio de un combate feroz desde la primera línea, sin introducciones previas, mostrando a un protagonista ya inmerso en la lucha y desplegando una violencia extraordinaria. Ese protagonista es Balthiel, bibliotecario de los Desgarradores de Carne, una orden de Marines Espaciales marcada por la brutalidad y por una herencia genética maldita.

El relato adopta la voz en primera persona, lo que intensifica la sensación de urgencia y permite entrar en la mente del guerrero. Balthiel se enfrenta a numerosos enemigos humanos traidores que han provocado la caída de Spheris, un mundo consumido por la rebelión y la anarquía. Aunque se encuentra rodeado, no combate como un simple soldado: utiliza poderes psíquicos que le permiten ralentizar el tiempo y moverse entre instantes congelados. Mientras los disparos avanzan lentamente hacia él, esquiva proyectiles, mutila enemigos y se desplaza con una precisión letal. Esta manipulación temporal lo convierte en una fuerza casi sobrenatural.

La descripción de la violencia es explícita y extrema. Balthiel no solo mata con espada o fuerza física, sino también mediante su mente. Escucha los latidos de los corazones enemigos ralentizados por el tiempo detenido y concentra su furia hasta hervir la sangre en sus venas. Los cuerpos estallan, la sangre se dispersa por la estancia y el protagonista disfruta de la matanza con una mezcla de placer físico y espiritual. Esta dimensión sanguinaria no es casual: los Desgarradores de Carne arrastran una maldición genética vinculada a la sed de sangre y a una rabia ancestral heredada de su linaje.

A medida que avanza la escena, se revela que la batalla no es solo militar, sino también personal. Balthiel lleva semanas buscando venganza contra quienes traicionaron Spheris y causaron la muerte de millones. Entre los responsables se encuentra el gobernador Kadi Aren, cuya cobardía y corrupción simbolizan la decadencia del poder imperial. Cuando lo encuentra, el enfrentamiento es breve pero brutal: el bibliotecario descarga relámpagos psíquicos que atraviesan su armadura y destruyen cuerpo y alma. La ejecución del gobernador funciona como clímax narrativo y como ajuste de cuentas moral.

Sin embargo, una vez vencidos los enemigos físicos, emerge el verdadero conflicto interior del protagonista. El uso excesivo de poderes psíquicos ha debilitado sus defensas mentales y atraído entidades demoníacas del Immaterium, la dimensión caótica que alimenta la energía psíquica en este universo. Las criaturas comienzan a susurrarle promesas de descanso, alivio y poder. El combate exterior da paso entonces a una lucha espiritual mucho más peligrosa: la resistencia de la voluntad frente a la corrupción.

Balthiel recita un catecismo de sangre y fe para mantenerse firme. Las frases rituales funcionan como anclaje mental y expresión de la disciplina fanática de los Marines Espaciales. Mientras su cuerpo se rompe por el esfuerzo, sangre brota de su boca y sus huesos se resienten, pero consigue rechazar a las entidades de la disformidad. El precio de la victoria es terrible: agotado, herido y al borde del colapso, se deja caer confiando en que sus hermanos de batalla lo encuentren antes de que los demonios regresen.

El relato concluye con la misma frase con la que comienza: “Yo soy uno y ellos muchos. Pero perduraré”. Esta estructura circular refuerza la idea central de resistencia absoluta. Balthiel está solo, rodeado por enemigos externos e internos, pero encarna la persistencia fanática de un guerrero creado para sobrevivir donde otros caerían.

En conjunto, El desafío es una narración intensa que combina combate futurista, horror cósmico y tragedia personal. No solo muestra la espectacularidad violenta del universo Warhammer 40.000, sino también el precio psicológico y espiritual de quienes lo defienden. Bajo la acción desmedida subyace una reflexión sombría: en ese mundo no basta con derrotar al enemigo exterior; el verdadero peligro siempre habita dentro.

La biblioteca de mi padre

“Mi memoria me transporta a cierta tarde de hace sesenta años, a la biblioteca de mi padre en Buenos Aires. Estoy viendo a mi padre; veo la lámpara de gas; hasta podría tocar los anaqueles. Y aunque la biblioteca ya no exista, sé con exactitud dónde encontrar «Las mil y una noches» de Burton y la «Conquista del Perú» de Prescott.»

JORGE LUIS BORGES, Arte poético”

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

El País, 28-04-26, p. 17

RED DE REDES / NOELIA RAMÍREZ

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

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No sé qué habría sido de mí sin las bibliotecas públicas. Crecí en un piso ruidoso y sin libros heredados. Mis primas vivían en el piso de abajo y nos pasábamos la vida gritándonos desde la galería. El silencio, menudo exotismo, cotizaba altísimo, así que cuando descubrí un lugar en el que poder estudiar sin que nadie me sobresaltase cada tres minutos, experimenté lo más cerca que voy a estar de una revelación mística. Pasó en 1999, cuando inauguraron la biblioteca de La Bòbila de L’Hospitalet, la primera del barrio. Aquel fue mi oasis de emancipación, mi refugio político adolescente. En sus salas de estudio nocturno me preparé la Selectividad y en sus escaleras mis amigas y yo no solo declinábamos en alto el rosa, rosae, rosam, sino que compartimos el desconcierto adolescente llorando y riendo por tíos idiotas.

La Bòbila fue la primera de muchas. En las mesas de otras repartidas por Barcelona me saqué dos carreras, un posgrado y varios novios efímeros, porque en las bibliotecas se juegan intensísimas partidas de miradas, flirteo y deseo. Ansiando un silencio que no encuentro en la Redacción, en la de la Vila de Gràcia he acabado muchas de estas columnas. En la Agustí Centelles del Eixample conocí a Enrique Vila-Matas. En La Cooperativa de Malgrat de Mar escribí parte de mi primer libro. Tengo un amigo que vive en Berlín pero está sacándose las oposiciones y, cada vez que viene a Barcelona, me va dando consejos sobre las que va visitando en jornadas de concentración máxima: está totalmente rendido a la García Márquez de Sant Martí.

A las bibliotecas hay que cuidarlas porque, como escribió Jorge Luis Borges, son lo más parecido a algún paraíso. Y las públicas son nuestro gran milagro colectivo. Todas las escritoras que me interesan han defendido ese vínculo irrompible. La Nobel Annie Ernaux contando cómo le cambió la vida la de Rouen en sus primeros años de formación. Susan Orlean dedicándoles un libro y dejando escrita esa verdad de que de una biblioteca pública “siempre se sale más rica de lo que se ha llegado”. En la de Drancy, a las afueras de París, una pequeña Maryam Madjidi encontraría el material para creerse escritora y su frase talismán de Simone de Beauvoir: “Construiré una fuerza en la que me refugiaré para siempre”. Todas esas vivencias contenidas ahí dentro, en nuestros auténticos palacios del pueblo.

El sociólogo Ray Oldenburg estipuló que esos edificios son nuestro necesario “tercer lugar”, el sitio en el que encontrarnos sin estar definido ni por la familia de la que venimos ni por el trabajo que realizamos. Porque el carné gratuito de la biblioteca no solo nos convierte en ciudadanos inmediatos sin importar nuestra clase u origen, sino que otorga un derecho equitativo a la información, a la cultura, la educación y el conocimiento. En las bibliotecas he visto a obreros echarse la siesta al mediodía.

Los diferentes tipos de bibliotecarios que trabajan en una biblioteca pública

EveryLibrary Action. “These Are the Different Types of Librarians Found in a Public Library.” EveryLibrary Action, July 21, 2021. https://action.everylibrary.org/these_are_the_different_types_of_librarians_found_in_a_public_library

El texto desmonta el estereotipo del bibliotecario como simple custodio de libros y muestra a la biblioteca pública como una organización compleja que requiere especialistas en educación, atención ciudadana, tecnología, gestión cultural, administración, selección documental y trabajo comunitario. La biblioteca moderna funciona gracias a la cooperación entre perfiles muy distintos, todos ellos orientados a garantizar acceso equitativo a la información y fortalecer la vida cultural de la comunidad.

Muchas personas imaginan al bibliotecario como una figura única con funciones generales, pero en realidad las bibliotecas públicas cuentan con una amplia diversidad de perfiles profesionales. Aunque la mayoría de estos trabajadores comparten una formación especializada en Biblioteconomía y Ciencias de la Información —frecuentemente mediante un máster profesional—, dentro de la biblioteca pública existen múltiples trayectorias laborales, responsabilidades técnicas y áreas de servicio diferenciadas.

El texto comienza señalando que las bibliotecas públicas son uno de los servicios culturales más conocidos y utilizados en Estados Unidos, con miles de centros y millones de visitas anuales. Debido a esta magnitud, necesitan plantillas amplias y especializadas. Sin embargo, advierte que los títulos de puesto no siempre reflejan exactamente las tareas reales, ya que estas dependen del tamaño de la biblioteca, su presupuesto, las necesidades de la comunidad y la estructura organizativa de cada sistema bibliotecario. En una gran red urbana puede haber numerosos especialistas; en una biblioteca pequeña, una sola persona puede asumir varias funciones al mismo tiempo.

Uno de los grupos principales descritos son los bibliotecarios de atención directa al público, organizados a menudo por edades de usuarios. Los bibliotecarios infantiles o de servicios juveniles atienden a niños desde la primera infancia hasta aproximadamente los doce años. Su labor incluye fomentar la lectura temprana, organizar cuentacuentos, talleres familiares, actividades educativas y seleccionar colecciones adecuadas para la infancia. También colaboran con escuelas y programas comunitarios de alfabetización.

En segundo lugar aparecen los bibliotecarios para adolescentes (YA librarians), especializados en usuarios de entre 13 y 18 años. Estos profesionales trabajan con una etapa vital especialmente compleja, combinando promoción lectora, apoyo educativo, clubes de lectura, actividades creativas, espacios seguros de encuentro y recursos adaptados a los intereses juveniles. Además, suelen mediar entre las demandas de los jóvenes y las expectativas institucionales o familiares.

El tercer gran perfil de servicio público es el bibliotecario de adultos, responsable de atender a personas mayores de 19 años. Sus tareas abarcan ayuda en búsquedas de información, formación digital, apoyo en empleo y trámites, clubes de lectura, actividades culturales, orientación tecnológica y mantenimiento de colecciones para muy diversos intereses: literatura, salud, historia local, aprendizaje de idiomas o desarrollo profesional.

El artículo menciona además a los bibliotecarios de extensión (outreach librarians), cuyo trabajo se desarrolla fuera del edificio tradicional. Son profesionales centrados en conectar la biblioteca con barrios, escuelas, centros sociales, residencias, colectivos vulnerables o personas que no suelen acudir a la institución. Organizan actividades itinerantes, campañas de difusión y alianzas comunitarias. Representan una visión moderna de la biblioteca como servicio activo que sale al encuentro de la ciudadanía.

Junto al personal visible para el público existe un conjunto esencial de especialistas internos. Entre ellos destacan los catalogadores, encargados de describir materiales, asignar materias, clasificaciones y registros que permiten localizar libros, películas, recursos digitales y otros documentos en el catálogo. Aunque su trabajo suele ser menos visible, resulta imprescindible para que la colección sea recuperable y ordenada.

También se describen los responsables de desarrollo de colecciones. Son los profesionales que deciden qué libros, audiovisuales, bases de datos u otros recursos se compran para la biblioteca. Deben conocer el mercado editorial, las necesidades del público, los presupuestos disponibles y el equilibrio entre novedades, clásicos, diversidad temática y demanda comunitaria. En grandes sistemas puede haber especialistas por áreas como no ficción, materiales audiovisuales o literatura infantil.

Otro perfil importante es el de servicios técnicos, vinculado a la recepción, procesamiento físico, etiquetado, reparación, encuadernación y circulación interna de materiales. Estas funciones garantizan que los documentos lleguen en buen estado al usuario y permanezcan utilizables con el paso del tiempo. En algunas bibliotecas este puesto se fusiona con adquisiciones o desarrollo de colecciones.

La dimensión tecnológica recae con frecuencia en los o bibliotecarios de sistemas ( systems librarians). Se ocupan del catálogo en línea, la web institucional, el software de gestión bibliotecaria, proveedores tecnológicos y problemas técnicos relacionados con el acceso a recursos digitales. Su perfil combina competencias bibliotecarias con conocimientos informáticos, y suele coordinarse con departamentos de tecnología.

El artículo añade otros roles más especializados. Los expertos temáticos asesoran y forman al resto del personal en áreas concretas; los coordinadores gestionan proyectos estratégicos o programas de gran escala; los bibliotecarios de documentos gubernamentales administran colecciones oficiales y publicaciones públicas; y los directores o administradores se encargan de presupuestos, planificación, liderazgo institucional, relaciones públicas y toma de decisiones estratégicas.

Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.

Apoyo al bienestar y la salud mental a través de guías bibliotecarias universitarias

Byrnes, Tara, Mary Kate Boyd-Byrnes, y Selenay Aytac. 2026. “Wellness and Mental Health Support through Library Guides: Resources from the Association of Research Libraries.” The Journal of Academic Librarianship 52 (3): 103247. https://doi.org/10.1016/j.acalib.2026.103247

Acceder al artículo

El artículo analiza el papel de las bibliotecas universitarias en la promoción del bienestar y la salud mental mediante el uso de guías temáticas dirigidas a estudiantes. A partir de una metodología de análisis de contenido, el estudio examina la presencia, el alcance y la profundidad de los recursos relacionados con la salud mental incluidos en estas guías digitales, que suelen formar parte de los denominados LibGuides.

El artículo parte de la idea de que las bibliotecas universitarias ya no son solo espacios de acceso a la información, sino entornos digitales y físicos que contribuyen al éxito académico y al bienestar del alumnado. A través de herramientas como LibGuides, los bibliotecarios organizan y difunden recursos temáticos, lo que les permite también incorporar contenidos sobre salud mental. En este contexto, los autores se preguntan hasta qué punto estas guías están evolucionando para cubrir necesidades más amplias, especialmente en un momento en que la salud mental estudiantil se ha deteriorado, agravada por la pandemia.

El estudio se centra en las bibliotecas miembros de la Association of Research Libraries (ARL) y analiza, mediante una metodología de análisis de contenido, un total de 119 guías relacionadas con bienestar y salud mental. Para ello, se diseña una rúbrica inspirada en la jerarquía de necesidades de Maslow, que contempla dimensiones como necesidades básicas, bienestar físico y social, salud mental, prevención del suicidio y crecimiento personal. Esta herramienta permite evaluar de forma sistemática el alcance y la profundidad de los contenidos ofrecidos en las guías.

Los resultados muestran que una parte significativa de estas bibliotecas ya utiliza las guías como instrumentos de apoyo al bienestar: aproximadamente el 44 % de las instituciones analizadas ofrecen recursos que van más allá del ámbito estrictamente académico. En concreto, 52 bibliotecas cuentan con guías generales sobre salud mental que cubren al menos uno de los ámbitos definidos. Esto refleja un cambio en la concepción del papel de la biblioteca, que pasa a considerarse un agente activo dentro del ecosistema de apoyo al estudiante.

En conclusión, el estudio evidencia que las guías bibliotecarias se están consolidando como herramientas visibles y sostenibles para promover la salud mental y el bienestar en el entorno universitario. Aunque su uso aún no es universal, apuntan a una tendencia creciente hacia la colaboración entre bibliotecas, servicios universitarios y organizaciones externas, reforzando el papel de la biblioteca como espacio inclusivo y de apoyo integral.

El estudio subraya que las bibliotecas pueden desempeñar un papel relevante como espacios de apoyo integral al estudiante, más allá de su función tradicional de acceso a la información. Sin embargo, también señala la necesidad de una mayor estandarización, colaboración con profesionales de la salud mental y evaluación del impacto real de estas iniciativas en la comunidad universitaria. En conjunto, el trabajo pone de relieve el potencial de las guías bibliotecarias como instrumentos accesibles para fomentar el bienestar, aunque aún requieren تطوير y consolidación para maximizar su eficacia.