Archivo de la categoría: Procesos técnicos

Lista de Encabezamientos de materia para Bibliotecas Públicas

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Lista de Encabezamientos de materia para Bibliotecas Públicas. [e-Book]Madrid, Ministerio de Cultura. 1994.

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Desde que la biblioteca pública ha tomado como propia la misión de proporcionar a toda la comunidad a la que sirve la información que ésta necesita para el ejercicio de todas sus responsabilidades (personales, profesionales, sociales y políticas) el catálogo alfabético de materias parece tener asegurado un largo futuro. La mejor confirmación de este futuro se halla en la abundante bibliografía especializada que se ocupa de este asunto. En los Estados Unidos, un siglo después de que Charles A. Cutter publicase en 1876 sus Rules for a Dictionary Catalog (que suelen citarse por su 4 ed.: Washington: Government Printing Office, 1904) aparecía la obra de Loys Mai chan (Library of Congress Subject Headings. Littleton, (Colo.): Libraries Unlimited, 1978) como código fundamental de reglas para utilizar los Subject Headings de la Biblioteca del Congreso. Detrás quedaban obras tan importantes como las de David Judson Haykin (Subject Headings: A Practical Guide. Washington: Government Printing Office, 1951; reimpr. New York: Gordon Press, 1978) y Julia Pettee (Subject Headings: The History and Theory of the AlphabÉtical Subject Approach. New York: H. W. Wilson, 1947). Y, como instrumentos de trabajo en todas las bibliotecas norteamericanas y en muchas otras del mundo, dos grandes listas: la ya citada de la Biblioteca del Congreso de Washington (cuya 9.a ed. en 2v. es de 1980 con suplemento de 1982 y puestas al día y correcciones frecuentes) y la de Sears (Sears, Minnie Earl: Sears List of Subject Headings. 12 th. ed. New York: H. W. Wilson, 1982) cuya última edición aquí citada no ha dejado de servirse de la lista de la biblioteca más grande del mundo. Precisamente estas dos listas han servido de base a las dos más importantes en lengua española: Lista de encabezamientos de materias para bibliotecas por Carmen Rovira y Jorge Aguayo (Washington: Unión Panamericana, 1967. 3v. y dos suplementos, en 1969 y 1970, respectivamente) y Sears: Lista de encabezamientos de materia (trad. y ad. Carmen Rovira, de la 12.a ed. inglesa –ed. Barbara M. Westby. New York: H. W. Wilson, 1984). La primera, que recoge la experiencia de un grupo de grandes bibliotecas hispanoamericanas, se confiesa deudora de la lista de la Biblioteca del Congreso de la que directa o indirectamente depende; la segunda es una traducción inteligentemente adaptada por quien, figurando en estas dos grandes obras, es nuestra primera especialista en lengua española en este asunto.

Catalogación de recursos electrónicos

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Guerrini, Mauro and Stefano Gambari. [e-Book]  Definire e catalogare le risorse elettroniche: un’introduzione a ISBD(ER), AACR2 e metadati, Stefano Gambari, Mauro Guerrini ; saggio introduttivo di Paul Gabriele Weston Milano : Bibliografica, c2002 (Bibliografia e biblioteconomia [Bibliografica] ; 63) 457 p. : ill. ; 22 cm.

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Este libro tiene como objetivo presentar y definir normas, como la ISBD (ER) y AACR2, para catalogar recursos electrónicos (local y remota) y metadatos relacionados.

Introducción a RDA: guía básica

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Oliver, Christine Tomaszuk. (2010). [e-Book] Introducing RDA : a guide to the basics. Chicago, American Library Asociation, 2012.

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RDA, es el nuevo estándar de catalogación que sustituye a las Reglas de Catalogación Angloamericanas, 2 ª edición (AACR2). A pesar de que tiene fuertes vínculos con AACR2, RDA es muy diferente, ya que se basa en un marco teórico, que está diseñado para el entorno digital, y tiene un alcance más amplio que el AACR2.

Donaciones para las Colecciones: Directrices para las Bibliotecas

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Cassell, K. A., S. Johnson, et al. (2010). [e-Book]  Donaciones para las Colecciones: Directrices para las Bibliotecas. La Haya, IFLA, 2010.

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Las donaciones son un componente importante de las actividades para la construcción de colecciones en las bibliotecas. El enfoque de estas directrices o lineamientos se refiere exclusivamente a las donaciones para los acervos de colecciones de las bibliotecas ya sean solicitadas activamente o adquiridas pasivamente. Se recomienda que las bibliotecas establezcan procesos claros para el manejo y evaluación de las donaciones en  concordancia con su política para estas.Ello proporcionará claridad entre el personal de la biblioteca y los donadores, reducirá exponerse a riesgos y demandas potenciales y asegurar que las oportunidades futuras asociadas con las colecciones adquiridas para el acervo de la biblioteca sean utilizadas al máximo.

El propósito de estas directrices es asentar los protocolos y las mejores prácticas comunes utilizadas a nivel mundial cuando son solicitadas y aceptadas las donaciones de materiales para las colecciones. Ciertamente se han efectuado intentos para señalar la mayoría de los asuntos relacionados con la solicitud y aceptación de obsequios y donaciones. Aunque estos han quedado asentados dentro de las directrices, no todos los temas están cubiertos puesto que cualquier decisión que se tome, toma en cuenta el contexto cultural local. Aunque las donaciones estén libres de costo, si implican costos para la biblioteca receptora. Por este motivo es necesario un conjunto de lineamientos para donaciones.

Clasificación Decimal Universal (CDU) para bibliotecas escolares

 

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Murillo Madrigal, Alexandra  and Laura  González Del Valle (1998). [e-Book] Clasificación Decimal Universal (CDU) : (Adaptación por la Biblioteca Nacional de Maestros) : esquema e índice alfabético. Buenos Aires, Ministerio de Cultura y Educación. Biblioteca Nacional de Maestros.

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Manual de notaciones de CDU (adaptado por la Biblioteca Nacional de Maestros)

Pensar lo impensable: una biblioteca sin un catálogo

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Alonso-Arévalo, Julio. Pensar lo impensable: una biblioteca sin un catálogo. En: Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, Año 28, nº 105 (2014) pp. 274-278

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Los estudios internacionales y estadísticas de usuarios muestran que los estudiantes y profesores se están alejando de los sitios web de la biblioteca cuando buscan información científica, y utilizan los  grandes motores de búsqueda de libre acceso como Google. En alguna manera el catálogo queda limitado a las búsquedas identificativas cuando un profesor les recomienda en la bibliografía un libro del que el estudiante conoce el autor o el título. Cuando se trata de búsquedas informativas en las que el alumno o el investigador tiene que buscar contenidos sobre un determinado asunto el 75% inician el proceso de búsqueda a través de Google. Habría que preguntarse porque ocurre esto.  ¿Por qué? Las materias no se adecuan a las necesidades, seguimos utilizando estructuras encabezamiento y subencaezamiento, que son propias de entornos analógicos como el catálogo de fichas, aunque por inercia profesional se siguen utilizando en catálogos automatizados. Por otro lado existen conceptos nuevos que no se incluyen, o tardan mucho en ser contemplados; y conceptos que son difíciles de prever. ¿A quien se le ocurriría buscar por un congreso como autor?, o ¿Buscar libros de economía poniendo ECONOMÍA POLÍTICA, o SEPARACIÓN DE CUERPOS Y ALMAS por divorcio?. A pesar de que se pueden establecer reenvíos estos no son contemplados en muchas ocasiones. Estas cuestiones deberemos superarlas. Por no hablar de la experiencia de búsqueda fragmentada; es decir si una biblioteca posee 14 plataformas de revistas electrónicas el usuario tiene que buscar en las 14, ya que los metabuscadores son muy limitados, metabuscadores de alto coste como METALIB, SFX, Aquabrowser, aunque permiten buscar en recursos múltiples  tienen una relevancia de recuperación relativa. Una de las tareas que realizo en la biblioteca es un vaciado de artículos de revista, si busco los publicados en este años en todos los paquetes me salen unos 170 artículos, si esto lo busco a través del metabuscador me proporciona sólo el 10% de los que hay en los diferentes paquetes. Esta es la realidad. Por eso cuando un usuario tiene que hacer un trabajo de clase o una investigación prefiere buscar en los recursos en abierto que proporciona Google, ya que va a encontrar más información.

Otra cuestión en relación con esto, tiene que ver con la visibilidad de los catálogos de biblioteca. El catálogo al que los bibliotecarios dedicamos mucho tiempo y esmero, se basa en una búsqueda dinámica, es decir, que cuando buscamos, consulta una base de datos interna y genera una página web con los resultados, en el momento que cerramos esa página html, este contenido desaparece, de manera que cuando los robots y arañas de Google bajan a través de los enlaces a indexar la web no encuentran nada, por lo que es posible que un usuario que busque en Google encuentre que el libro que desea lo venden en la librería de al lado de la biblioteca, pero no le va a proporcionar la inforamción de que el libro está en la biblioteca de al lado en préstamo gratuito, a no ser que entre a consultar el catálogo. Por eso sería preferible que los catálogos de las bibliotecas fueran estáticos, de manera que serían indexados por los motores de búsqueda y esa información sería visible.

En los últimos años, las cosas han ido cambiando rápidamente. Nuevas herramientas de descubrimiento comercial, han entrado en el mercado de las bibliotecas y los bibliotecarios estamos perdiendo nuestro papel pionero. Mientras tanto más y más usuarios están encontrando su camino a nuestras revistas a través de los grandes motores de búsqueda como Google Scholar que está disponibles gratuitamente en Internet y contienen un número masivo de material científico. Pero nuestros usuarios también están cambiado las bases de datos a las que está suscrita la biblioteca, tales como Web of Science y Scopus. Las estadísticas muestran que el uso del catálogo de la biblioteca se está estabilizando, mientras que el uso de las revistas bajo licencia sigue creciendo. Ha llegado el momento de repensar el futuro de las herramientas de descubrimiento en la biblioteca, para analizar el futuro del descubrimiento  de información.

Los usuarios están en Internet y usan Google o herramientas de descubrimiento de Google para encontrar el contenido que necesitan y luego esperan que la biblioteca pueda disponer de ese el contenido en acceso completo a través del catálogo. Llegamos a la conclusión de que si, de hecho, este es el mundo de nuestros usuarios, si esta es la realidad, si las grandes empresas comerciales pueden ofrecer motores de búsqueda de libre acceso con contenido científico, realmente no hay necesidad de que las bibliotecas dispongan de sistemas de descubrimiento.

Las preguntas por responder son:

1. Son las herramientas de descubrimiento en la actualidad disponibles una alternativa adecuada ?
2. ¿Cuáles son los riesgos y las posibles condiciones de confiar en estos servicios alternativos?
3. ¿Qué se necesita hacer para asegurar una información confiable?

A pesar de que otros motores de búsqueda son cada vez más populares hay que tener en cuenta que las estadísticas de usuarios siguen mostrando un número masivo de búsquedas en a través del OPAC. Pero en el caso de los recurso electrónicos, primero es necesario averiguar en qué medida nuestros artículos de revistas, libros y otros materiales se pueden encontrar en los sistemas y bases de datos en Internet. Parece que la detectabilidad en Google Scholar, Worldcat u otras herramientas depende del tipo de material y no de la disciplina científica. Los artículos electrónicos en general se pueden encontrar en Internet. Google Books y Worldcat proporcionan una alternativa razonable a nuestro propio catálogo en lo que se refiere a los libros impresos. Sin embargo, la capacidad de descubrimiento de las colecciones especiales de mapas, manuscritos y materiales especiales como partituras su localización es más problemática. La explicación de esto es simple: se trata de materiales que tradicionalmente sólo se encuentran en los catálogos.

Argumentos en contra:

• Los usuario quieren un motor de búsqueda integral.

Creemos que este es el argumento más fuerte en favor de un nuevo sistema de descubrimiento de la biblioteca. Es un pensamiento atractivo que una biblioteca sería capaz de ofrecer un simple punto de entrada a toda la información científica. Sin embargo, creemos que incluso la nueva generación de herramientas de descubrimiento de la biblioteca de momento no puede proporcionar una verdadera y exclusiva “ventanilla única” para todos los materiales. Los motores de búsqueda como Google Scholar y Worldcat tratan de cumplir esta función, así, por lo que pueden servir como buenas alternativas. Para los materiales especiales o disciplinas específicas seguirán siendo necesarias bases de datos especializadas.

• Con nuestra propia herramienta de descubrimiento no es necesario depender de los granndes agentes comerciales.

Si compramos una herramienta de descubrimiento también vamos a tener que depender de una organización comercial, y vamos a tener que invertir mucho en la configuración y mantenimiento. En la nube pública existen diferentes empresas como Google, Microsoft, OCLC, Elsevier y otros que están ofreciendo servicios de descubrimiento que se pueden utilizar, lo que garantiza una competencia suficiente para que nosotros no tengamos que depender de una empresa en particular.

• La biblioteca será menos visible a nuestros usuarios.

Durante años hemos desempeñado un papel importante como la principal puerta de acceso a la información científica a través de nuestros catálogos o nuestros sistemas de búsqueda específicos. Los usuarios conocen los sistemas de la bibliotecas o tienen formación para usarlos. Hoy en día, esta práctica no es tan evidente como lo que solía ser, pero cuando se pregunta a los usuarios acerca de la función de la biblioteca de su trabajo, mencionarán el catálogo de la biblioteca como una de las razones de la existencia de la biblioteca. En el siglo XXI, será todo un reto explicar cuál es nuestro papel al facilitar el acceso a la información científica y permanecer visible como un socio en la investigación y la educación.

• Habrá menos énfasis en nuestros materiales únicos y la producción científica de la Universidad.

Hasta ahora, el hecho de que teníamos nuestro propio sistema nos permite poner más énfasis en los materiales producidos por los propios investigadores de nuestra entidad (Repositorio institucional) y nuestras colecciones especiales únicas.

1. La Biblioteca no debe invertir en una nueva herramienta de descubrimiento. El beneficio para nuestros usuarios será marginal. En cambio, debemos concentrarnos en mejorar el acceso a los materiales comprados bajo licencia o los producidos por la propia universidad.

2. Descubrir en la nube pública  las colecciones especiales y otros materiales especiales sigue siendo insuficiente. Tenemos que mejorar la encontrabilidad añadiendo metadatos a las iniciativas nacionales e internacionales.

3. Debemos repensar el papel de la biblioteca en la que da acceso a la información científica.

Nuestro papel en el descubrimiento de la información científica ha sido parte de nuestra identidad como biblioteca durante años. Nos damos cuenta de que renunciar a esta función en favor de otros jugadores puede hjacernos perder nuestra razon de ser. Aunque si tenemos que repensar y rediseñar la forma en que ofrecemos nuestros servicios para el acceso a la información científica.

4. Debemos potenciar la visibilidad del catálogos.

Será esencial para que quienes no nos encuentren a través del mismo nos encuentren a través de lso resultados que les proporcionan los motores de b´suqueda, como ya ocurre con los repositorios institucionales. Donde cerca del 80% de las entradas no son a través del propio repositorio, si no a través de Google o Goocle Schoolar.

 

Nilde. Plataforma de préstamo interbibliotecario de un grupo de bibliotecas italianas.

Nilde es un servicio online que permite a las bibliotecas solicitar y suministrar documentos de manera recíproca. Cada biblioteca puede solicitar y suministrar los documentos dentro de una red cada vez mayor que trabaja con un objetivo:  el intercambio recíproco. Proporcionando a los usuarios una herramienta de gran alcance y fácil de usar para la gestión de datos bibliográficos y para la recuperación de documentos.

Nilde se concibió en 2001 por la Biblioteca de la Zona del CNR (Consejo Nacional Italiano de Investigación) en Bolonia, en el contexto del proyecto CNR BiblioMIME. Desde entonces, se ha utilizado por una red cada vez más amplia de bibliotecas que han estimulado su continuo desarrollo y el crecimiento de sus características innovadoras. La red está formada por 831 bibliotecas.

El funcionamiento es similar a SUBITO: se accede a la plataforma, se ponen los del artículo, localiza en qué biblioteca está, se seleccionas y se pide. Normalmente lo sirven en el día o el día después en PDF.

Nilde permite a la biblioteca:

  • Gestionar de forma automatizada los procedimientos relacionados con el suministro de documentos y el préstamo interbibliotecario
  • Gestionar el envío de los documentos por vía electrónica a través de una interfaz web segura con un servidor dedicado, o por medio de fax y correo ordinario.
  • Ofrecer a los usuarios de la biblioteca un servicio personalizado de Suministro de Documentos
  • Disponer de un informe detallado y siempre actualizada con los intercambios realizados entre las bibliotecas, con la posibilidad de medir y hacer frente a las actuaciones de las distintas bibliotecas o de la misma biblioteca a través del tiempo.
  • Obtener automáticamente los indicadores de calidad de rendimiento y “tiempo de respuesta
  • Formar parte de una red basada en el intercambio de buenas prácticas, de las herramientas y de las políticas para la mejora continua de los servicios de suministro de documentos y préstamo interbibliotecario.

Los principios constitutivos de la red N ILDE se expresan en sus Reglas y Reglamento , en cuya redacción han contribuido las bibliotecas participantes en función de los compromisos que asume cada una hacia respecto y el alcance de la red,  cuyos objetivos son de manera resumida:

  • Garantizar la máxima velocidad en la localización, en la solicitud y en el suministro de documentos
  • Facilitar la difusión y el uso de un estándar homogéneo de calidad y participar en el suministro de documentos y el servicio de préstamo interbibliotecario
  • Estimular la cooperación entre bibliotecas en todos los niveles, comenzando con el suministro de documentos y préstamo interbibliotecario.

En cuanto a tarifas, existe un pago general por suscripción y luego cada biblioteca fija sus propias tarifas. Sin embargo, la suscripción general, que son 220euros para 2014, sólo la aplican si se hacen más de 40 peticiones al sistema en un año que computa desde el 01/10/2013 al 31/09/2014.

Por lo que se refiere a las tarifas particulares de cada biblioteca, al registrarse en el sistema cada biblioteca indica cuánto cobra por petición (artículos o capítulos de libros) y a partir de qué petición aplica esa tarifa.

En 13 años de actividad NILDE ha llevado a cabo 1.423.158 solicitudes de documentos. La recuperación de un documento dentro de la red se ha convertido en más fácil y el tiempo promedio de entrega, expresado en número de días, ha disminuido de manera constante.

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Monográfico: Gestores de Referencias Sociales (GRS)

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Los gestores de referencias sociales unen a las funciones tradicionales de los gestores de referencias las capacidades de las redes sociales. La parte más importante de un gestor de referencias sociales no es el propio gestor de referencias en si mismo, si no la comunidad de investigadores que utilizan la herramienta para compartir investigaciones, recomendar artículos a otros y trabajar en colaboración. En términos prácticos, lo que esto significa es que el trabajo de encontrar y organizar una colección de artículos sobre un tema específico puede ser compartida por un grupo de personas. Los grupos son una de las características más útiles de un gestor social, ya que aprovechan los recursos de la «multitud» para potenciar los intereses del investigador individual. Esta posibilidad hace de los gestores de referencias herramientas orientadas a la potenciación de la identidad digital, a la visibilidad, cooperación y al descubrimiento de la información científica. Pero los beneficios van más allá de los grupos de descubrimiento de la literatura por medio del microvoluntariado (crowdsourcing) ; el investigador también  puede anotar y comentar sus documentos para compartirlos con sus colegas. La publicación de comentarios sobre la investigación puede llegar a ser una parte importante de la comunicación científica, cono la creciente atención que se presta a herramientas como PeerLibrary y PubPeer.

El objetivo clave de de cualquier gestor de referencias sociales es ayudar a los usuarios a descubrir contenidos útiles relacionados con sus intereses de investigación. Cuando se realiza una búsqueda se muestran otros documentos de interés relacionados con la entrada que esta visualizando «Related papers» en el caso de Mendeley o «Recomentations» en el de CiteUlike.

Un gestor de referencias social, se articula en torno a tres elementos, etiquetas, usuarios y documentos cuyas relaciones entre ellos configuran un sistema de descubrimiento que fomenta la potenciación de la identidad digital del investigador en base a las siguientes relaciones (ver gráfico):

  • TUS ETIQUETAS. las etiquetas que el usuario más utiliza (Recomendaciones)
  • ETIQUETAS COMUNES CON OTROS basado en las etiquetas que el investigador tiene en común con otros usuarios para recomendarnos a otros investigadores que podemos seguir (WatchList o recomendaciones de seguidores).
  • USUARIOS y DOCUMENTOS, es decir usuarios que comparten muchos documentos contigo (Vecinos – Neighbours)
  • DOCUMENTOS MÁS COMPARTIDOS. Documentos más populares, o índices de popularidad que utiliza el gestor para posicionar las búsquedas (Citegeist, Most Popular)

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Como la comunicación académica toma nuevas formas y se mueve cada vez más en los entornos de acceso digital y abiertos, el valor de los nuevos tipos de métricas es cada vez más importante para la comunidad de investigadores. Sin lugar a dudas la mayor parte de los investigadores han trasladado sus actividades de investigación a la web. Y con el éxito de los medios sociales esta situación se ha hecho más evidente, ya que estas herramientas tienen más potencialidad para desarrollar un rango mayor de influencia académica que los entornos tradicionales de publicación. Servicios basados en la Web de todo tipo producen enormes cantidades de datos como resultado de su uso, tanto de la actividad académica como pública. Algunos de estos datos hacen referencia a los objetos de la comunicación científica – artículos, libros, bases de datos, programas de ordenador, presentaciones, etc. – Las fuentes que aportan datos son diversas, creciendo en número, muchas son comerciales y sin fines de lucro, tales como las bases de datos (por ejemplo, Scopus, PubMed), redes sociales (como Facebook, Twitter), marcadores sociales (por ejemplo, Delicious), blogs, Wikipedia, presentación y colecciones de vídeos (por ejemplo, SlideShare, YouTube), repositorios de datos (por ejemplo, Dryad figshare) y herramientas de manejo de citas (por ejemplo Mendeley, CiteUlike y Zotero).

Bibliotecas digitales, repositoiros OA, revistas y gestores de referencias sociales permiten descargar un documento y disponer de estadísticas de uso, estas tienen un importante potencial para establecer la popularidad de un artículo, y su potencial de lectura, lo que en alguna manera es un buen indicador de su valor o influencia científica. Algunos estudios también han hecho la correlación entre el número de vistas y descargas a un documento y el número de citas recibidas, lo que sugiere en alguna manera que las estadísticas de uso tienen una relación directa con su impacto (Brody, Harnad, Carr, 2006) ; aunque también existen algunos problemas prácticos respecto al uso de estás estadísticas para evaluación de la investigación, como la falta de uniformidad y normalización, o que los propios editores las manipulen para obtener una mayor influencia. Aunque las mayores críticas se centran en decir que se trata de una simple medida de uso, y no de influencia científica (Neylon, Wu, 2009)

La influencia generada por los medios sociales ha sido calificada como Investigación 2.0, Social reference, Altmetrics .. etc. Altmetrics (también conocido como métricas alternativas) tiene una historia relativamente corta como campo de estudio, que se remonta a 2010 cuando fue acuñado el nombre. El término en sí se utiliza para describir las fuentes de datos emergentes o nuevas para las métricas a nivel de elemento, por ejemplo, Twitter, Facebook, Gestores de Referencias Sociales o blogs. Dónde métricas de nivel de artículo (ALMS) se refiere a los datos recogidos para determinar el impacto de los artículos individuales, altmetrics se refiere a las fuentes de datos (por ejemplo, un tweet), en lugar de los datos en sí (por ejemplo, el número de veces que un artículo ha sido twitteado, o las veces que un artículo ha sido compartido por los investigadores en una herramienta de gestión de referencias a nivel social, es decir los llamados índices de popularidad). Es decir, el uso potencial de las métricas web basados en las nuevos sistemas de medición de impacto de la publicación.

En este sentido Altmetrics reporta el impacto de una amplia gama de productos de la investigación, incluyendo los conjuntos de datos y artículos. El más comúnmente indicador que se utiliza tanto para el artículo y el autor ha sido recuento de citas. Para los indicadores de nivel de autor, el índice h (ver Hirsch, 2005) ha ganado popularidad debido a su facilidad de uso y eficacia en todas las disciplinas. Métricas de nivel de artículo están experimentando una transformación que les ha extendido más allá de los proveedores comerciales tradicionales. El cálculo de este nivel de métrica incorpora múltiples fuentes de datos, tanto tradicionales como emergentes. Los datos recogidos no se limita a calcular métricas de nivel de artículo, pero tiene el potencial de ser utilizado para generar métricas de revistas y autores.

Altmetrics complementa la actual gama de métricas, y para algunos investigadores pueden proporcionar información valiosa sobre las interacciones públicas de sus investigaciones. Algunas publicaciones científicas y bases en línea están experimentando con la incorporación de estos indicadores como contenido de valor añadido y para demostrar el compromiso académico con el contenido. Por lo que altmetrics pueden enriquecer más la reflexión tradicional sobre el impacto y el valor a través de multitud de fuentes de revisión por pares y métricas de fuentes de datos basadas en la web. Esto está creando debate y discusión y, en algunos campos, de forma calorada.

Si bien, los nuevos métodos cuantitativos de evaluación de investigación deben ser desarrollados y validados para extender y complementar los sistemas tradicionales de citas basados en el análisis bibliométrico, ya que estos sistemas obedecen aun tipo diferente de medición. Sin que de momento haya estudios concluyentes sobre si podrían ser de utilidad con fines de evaluación de la investigación.

Por lo tanto decir que los Gestores de referencias sociales automatizan una tarea repetitiva y tediosa como es la gestión bibliográfica, pero además ofrecen una alternativa a los motores de búsqueda y bases de datos tradicionales a favor de la mediación social, el impacto de la investigación, el refuerzo de la identidad digital del autor y el descubrimiento científico.

LODE-BD Recommendations 2.0: Cómo seleccionar las estrategias de codificación adecuadas para la producción de Linked Open Data (LOD)

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Subirats-Coll, I. and M. L. Zeng (2013). LODE-BD Recommendations 2.0 : Report on how to select appropriate encoding strategies for producing Linked Open Data(LOD) enabled bibliographical data.

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ODE-BD tiene como objetivo apoyar la selección de estrategias de codificación adecuadas para la producción significativa Linked Open Data (LOD) habilitados (directa o indirectamente). Las recomendaciones LODE-BD son aplicables para los datos estructurados que describen los recursos bibliográficos, tales como artículos, monografías, tesis, documentos de conferencias, material de presentación, informes de investigación, objetos de aprendizaje, etc – en formato impreso o electrónico.

El componente central de la LODE-BD contiene un conjunto de estructuras de decisión recomendadas para las propiedades comunes utilizados para describir una instancia de un recurso bibliográfico. Cada árbol de decisión se entrega con varios puntos de actuación y las propuestas de codificación determinadas. La gama completa de opciones presentado por LODE-BD permitirá a los proveedores de datos tomar sus decisiones de acuerdo con sus etapas de desarrollo, las estructuras de datos internas y la realidad de sus prácticas.

Los lenguajes de indización: concepción, construcción y utilización en los sistemas documentales

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Slype, G. versión española de P. Hípola, et Felix de Moya. (1991). [e-Book]  Los lenguajes de indización: concepción, construcción y utilización en los sistemas documentales. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez; Pirámide, 1991

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La antigua Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Granada, hoy Facultad de Información y Documentación; y más en particular a los profesores Pedro Hípola y Félix de  Moya, tradujeron al español y publicaron la presente obra. Esta publicación presenta a los lectores, en lengua española, las características de los lenguajes de indización, libres y controlados, sus respectivas cualidades, y a  las modalidades prácticas de construcción y utilización.

La historia de los lenguajes de indización, si bien es breve, está en ebullición, lo cual es síntoma de la rápida evolución de los métodos de almacenamiento y búsqueda de información documental.

Al principio existían los lenguajes de clasificación, que se remontan a la más lejana antigüedad (piénsese, por ejemplo, en la primera clasificación de los conocimientos establecida desde el siglo IV a. C. por Aristóteles) y que habían encontrado su consagración a fines del último siglo, con la construcción de esos monumentos que son la Clasificación Decimal Universal, la Clasificación de Dewey y la Clasificación de la Biblioteca del Congreso.

La aparición de los primeros thesaurus, a principios de los años sesenta, provoca primeramente una especie de guerra de religión: las grandes clasificaciones provenían de la experiencia acumulada de muchas generaciones de bibliotecarios y documentólogos iconoclastas se permitían poner en cuestión esta arcana pericia.

Hicieron falta algunos años para que los espíritus se apaciguaran y se comprendiera que los dos grandes tipos de lenguajes controlados tenían su lugar. Hacia mediados de los años sesenta, un nuevo cambio de escena: ¡el lenguaje natural! ¿Por qué destinar grandes recursos para construir costosos thesaurus y para que los documentalistas indicen documentos, si resulta que basta con almacenar en el ordenador los títulos y los resúmenes (y más tarde los textos completos) de los documentos y realizar la búsqueda documental por medio de las palabras significativas (las palabras clave) contenidas en ellos?