Archivo de la categoría: Informes

Privacidad digital: Informe anual 2019 trabajando juntos por derechos más fuertes de protección de datos

 

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Digital Privacy: 2019 Annual Report Working Together For Stronger Rights. European Data Protection Board, 2020

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La European Data Protection Board (EDPB) puede adoptar orientaciones generales para aclarar mejor las leyes europeas de protección de datos, dando a los interesados, incluidas las personas, una interpretación coherente de sus derechos y obligaciones, así como proporcionando a las autoridades de supervisión (AA) un punto de referencia para hacer cumplir la RDPB. El EDPB también está facultado para emitir dictámenes o decisiones (más precisamente, «dictámenes de coherencia» o «decisiones de coherencia») para garantizar una aplicación coherente de la GDPR por las SV en todo el EEE. El EDPB actúa de acuerdo con su reglamento y sus principios rectores.

Alianza mundial para la alfabetización en el marco del aprendizaje permanente (GAL): estrategia 2020–2025

 

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Global Alliance for Literacy within the Framework of Lifelong Learning (GAL): strategy 2020–2025. Paris: Unesco, 2020.

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Documento de la conferencia y programa de Global Alliance for Literacy within the Framework of Lifelong Learning (GAL): strategy 2020–2025.

Los representantes de los países de GAL se reúnen anualmente para discutir las actividades actuales y los pasos futuros de la Alianza. 20 países con tasas de alfabetización de adultos inferiores al 50% y los países E-9 en los que vive la mayoría de los adultos con habilidades de alfabetización de bajo nivel son miembros de la Alianza.

Un estudio de Nubico y Kobo para Fnac confirma el aumento de la lectura digital durante la cuarentena en España

 

Frankfurt Book Fair 2012

 

A  nivel general la lectura en todos formatos aumento una hora a la semana. El número de libros leídos en España habría aumentado en un 32% durante las restricciones por el coronavirus. La novela histórica, el género más popular, incrementó los niveles de lectura muy por encima de lo habitual.

En cuanto a la lectura digital, el estudio de Nubico y Kobo para Fnac entre los días 6 y 31 de marzo constata un importante aumento.

Nubico, la plataforma digital de lectura bajo suscripción más importante de España, ha revelado que «desde el inicio del período de confinamiento el consumo de libros electrónicos ha aumentado más de un 30%« y las altas de usuarios a su servicio se han triplicado. Las mujeres leen más en papel y en digital con un 65% frente a un 35%, y en cuanto a la edad, se sitúa entre los 30 y los 46 años. En general, la lectura digital aumento un 140% según Fnac, y el uso de audiolibros un 254%. La lectura en  eReaders aumentó un 119%, Amazon agotó existencias. Los tipos de dispositivos favoritos para la lectura digital en Nubico son los ‘smartphones’ (58,2%), seguidos de ordenadores (32,5%) y tabletas (9,2%).

Por ciudades, las ciudades españolas donde más se ha incrementado la lectura digital son Bilbao +126%, Barcelona +119%, y Madrid con un +109%, le siguen Sevilla +96%, Zaragoza +93%, Valencia +85%, Pamplona +77% y Málaga +66%.. En cuanto al día de la semana  el martes es el mejor día para leer, las horas entre las 18:00 y las 21:00.

Los libros más vendidos durante la cuarentena tienen como temática misterio, románticos, ficción y no ficción. Los autores más leídos en digutal son Javier Castillo y Dolores Redondo, la lista de los 10 autores más vendidos son:

1. El día que se perdió la cordura de Javier Castillo

2. La chica de nieve de Javier Castillo

3. Loba Negra de Juan Gómez Jurado

4. Un cuento perfecto de Elísabet Benavent

5. Reina Roja de Juan Gómez Jurado

6. La madre de Frankenstein de Almudena Grandes

7. Y Julia retó a los dioses de Santiago Posteguillo

8. La novia gitana (Inspectora Elena Blanco 1) de Carmen Mola

9. La cara norte del corazón de Dolores Redondo

10. La fuerza de la pasión de Nora Roberts

En comparación con otro países el informe aclara que «Países como España, Francia e Italia han incrementado el volumen de lectura en un 200 a 300% de media en comparación con la semana anterior».

El informe destaca que «los libros siguen siendo la mejor vía de escape para distraernos: conocer mundos que no conocemos, sentirnos bien con nosotros mismos, vivir historias de una manera diferente y aprender».

 

De intranets a Digital Workplaces

 

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Jiménez Romero, Maribel… [et al.]. De intranets a Digital Workplaces. Indra 2020

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¿Cuántas organizaciones están realmente preparadas para responder a las demandas de sus coworkers? Muchos trabajadores, en tanto que consumidores digitales expertos, superan el grado de madurez digital de las organizaciones en que trabajan. Acostumbrados al máximo nivel en su faceta de consumidores, esperan la misma eficiencia de las aplicaciones y recursos corporativos. A día de hoy, aproximadamente la mitad de las compañías españolas continúa operando en entornos de trabajo tradicionales.

Al mismo tiempo, nos exponemos a nuevos fenómenos globales e inesperados que nos obligan a replantear los modelos de organización tradicionales. La conmoción mundial generada por el coronavirus ha revelado crudamente la necesidad de disponer de plataformas y metodologías colaborativas, que permitan el teletrabajo, la coordinación de talento y la colaboración en remoto para que las empresas no detengan su actividad.

Las antiguas intranets, monolíticas y unidireccionales, se revelan inútiles y obsoletas en estos escenarios de cambio. Se precisan nuevos modelos de organización inteligente del trabajo, basados en la cooperación, en experiencias digitales de valor añadido, en la comunicación efectiva. Solo así se aporta valor al individuo y al conjunto de la organización.

Es aquí donde se ubica el Digital Workplace, que definimos como el espacio que integra aplicaciones y herramientas destinadas a potenciar las capacidades del empleado. A diferencia de las antiguas intranets, en el Digital Workplace los procesos ya no se articulan alrededor de las prioridades de la organización, sino de las de los empleados: asistimos así a la consolidación de la cultura employee-centric.

Aunque cada organización deberá establecer su propia estrategia de asimilación del paradigma employee-centric, desde Minsait identificamos cinco palancas de cambio que aceleran el proceso de transformación:

  • Productividad: los empleados demandan agrupar en un espacio centralizado todos los recursos y aplicaciones orientados a mejorar su productividad.
  • Comunicación: el empleado quiere estar al tanto de lo que sucede dentro y fuera de la organización. Los nuevos entornos de trabajo cuentan con espacios de diálogo multidireccionales e información personalizada.
  • Conocimiento: el knowledge management se incorpora en los Digital Workplace para convertir el conocimiento en un elemento líquido y transversal, que facilita las tareas del día a día.
  • Colaboración: el trabajo ya no se basa en aportaciones individuales, sino en contribuciones grupales. La movilidad y la nube son pilares que sostienen la nueva concepción de la productividad.
  • Personas: pasamos de organigramas y directorios estáticos a redes dinámicas de expertos, con potentes funciones de filtrado y comunicación instantánea para facilitar las conexiones.

 

El propósito fundamental del Digital Workplace -sin dejar de servir a los objetivos del negocio- es proporcionar experiencias de valor a los empleados. Sobre esta premisa, construiremos nuestra plataforma colaborativa partiendo de cuatro claves:

  1. Situar al empleado en el centro de la estrategia
  2. Entender la tecnología como facilitadora
  3. Potenciar la innovación
  4. Integrar el modelo de adopción

 

¿De qué forma podemos implementar el Digital Workspace basándonos en estos cuatro pilares? ¿Cómo medir el impacto real en la compañía de este nuevo modelo de organización? Descarga el informe para conocer esto y mucho más.

 

El papel de la tecnología en el impulso de un futuro inclusivo

 

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The Role of Technology in Powering an Inclusive Future, Cisco, 2020

 

El Informe Inclusive Future de Cisco analiza la brecha digital y propone acciones para superar las barreras de acceso a Internet.

 

El mundo se está digitalizando. Según el informe Cisco Annual Internet Report, en 2023 habrá 5.300 millones de internautas (el 66% de la población mundial) y 29.300 millones de dispositivos conectados (el 50%, objetos), mientras la velocidad de 5G será 13 veces mayor que la conexión móvil media.

Sin embargo, en la actualidad cerca de 3.700 millones de personas (la mitad de la población mundial) siguen sin acceso a Internet. Con la pandemia provocada por el Coronavirus, sus consecuencias son aún más evidentes; dado el distanciamiento social, la Red es fundamental para la tele-enseñanza, el trabajo remoto, la tele-medicina y los servicios públicos.

En educación, la pandemia ha “expulsado” de la aulas presenciales a más de 1.500 millones de estudiantes en 188 países (el 72% del total), dando paso a la enseñanza en remoto; pero sólo para aquellos con acceso a Internet.

Mejorar la conectividad también tiene un efecto directo en el crecimiento económico. Llevar Internet a los que actualmente están desconectados añadiría 6,7 billones de dólares a la economía global y sacaría a otros 500 millones de personas de la pobreza.

Conectividad y acceso asequible

En su informe The Role of Technology in Powering an Inclusive Future, Cisco desvela cómo la conectividad determina las oportunidades sociales y económicas. Los países con una escasa preparación digital sufren una desigualdad que limita la riqueza, el acceso a la educación, atención sanitaria y otros servicios públicos, además de oportunidades laborales.

Para superar esta brecha digital y crear un futuro más inclusivo, el Informe señala tres barreras principales: conectividad, acceso a Internet asequible y competencias digitales. Aunque el acceso a Internet se considera una necesidad básica, sólo el 35% de los países en vías de desarrollo tienen un acceso a la Red generalizado, frente al 80% de los desarrollados.

Igualmente, las mujeres tienen hasta un 50% menos de probabilidades de estar conectadas a Internet que los hombres. Y el 87,5% del contenido on line únicamente está disponible en uno de cada diez idiomas.

Pero la conectividad no significa acceso inmediato. La ONU fija como Internet asequible un coste del 2% sobre los ingresos mensuales por una conexión de 1 Gigabyte de datos. Sin embargo, la mayoría de la población no conectada vive en la pobreza y no puede pagarlo.

 

Competencias digitales

Muchas personas no conectadas tampoco saben utilizar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes. Aunque el 90% de los empleos ya requieren competencias digitales básicas, el 23% de los adultos de todo el mundo no saben leer ni escribir en formato digital, un analfabetismo cuatro veces más probable en mujeres que en hombres.

El Informe de Cisco propone un marco de acción para superar estas barreras y avanzar en conectividad, educación e inclusión social, mostrando además algunas soluciones innovadoras que se están llevando a cabo en distintos países.

“La pandemia mundial ha enfatizado aún más la brecha digital a nivel social, regional y empresarial”, destaca Andreu Vilamitjana, Director General de Cisco España“No basta con decir que la banda ancha es un derecho universal. Empresas, administraciones y la sociedad tenemos la obligación moral de eliminar cuanto antes las barreras a la digitalización y a los servicios esenciales, trabajando en todos los sectores y geografías mediante la colaboración público-privada”.

 

Compromiso con la inclusión digital

Cisco tiene un sólido compromiso con la inclusión digital, destinando miles de millones de dólares a fomentar la digitalización y las competencias digitales. Su programa CDA (denominado Digitaliza en España) se aplica en más de 30 países para acelerar su transformación digital, mientras la iniciativa sin ánimo de lucro NetAcad ha formado en tecnologías digitales a 11 millones de estudiantes de 180 países (más de 200.000 en España).

La compañía también colabora en los proyectos Google Station y Express Wi-Fi de Facebook para extender la conectividad a más de 1.000 millones de personas en zonas remotas. Y en la actual crisis del Coronavirus está destinando 225 millones de dólares para apoyar la atención médica, la educación, la respuesta de los gobiernos y la tecnología crítica.

“Si no actuamos en inclusión digital” -continúa Vilamitjana– “quedarían fuera de la nueva normalidad grupos de personas, que podrían caer en el llamado ‘analfabetismo digital funcional’; podrían desaparecer un gran número de pymes; y, más grave aún, incidiría en el desgraciado fenómeno de la España vaciada. Desde Cisco trabajamos en prevenir esos problemas con iniciativas como Cisco NetAcad -que forma cada año a unas 25.000 personas-, el Programa Digitaliza que pretende incrementar la digitalización de España o el programa de ayuda de 225 millones de dólares para paliar los efectos de COVID-19”.

Junto a otras incitativas de RSC, el objetivo de Cisco es impactar positivamente en 1.000 millones de personas para 2025. Hasta la fecha, casi 500 millones de personas se han beneficiado de múltiples acciones de Cisco incluyendo educación/formación, donaciones, voluntariado y atención de emergencia tras desastres naturales o conflictos bélicos.

La Gran Brecha Digital: Por qué incorporar a los excluidos digitalmente en línea debería ser una prioridad global.

 

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The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority. Capgemini Research Institute, 2020

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 Según el estudio más reciente del Instituto de Investigación de Capgemini, urge en el mundo la necesidad de poner fin a la brecha digital que existe entre la población conectada y la población desconectada, una necesidad que se ha acentuado de forma significativa con la pandemia de la COVID-19. El informe publicado hoy pone de relieve que la responsabilidad de abordar la exclusión social digital corresponde, a partes iguales, al sector público y al privado, que deben unirse para garantizar el acceso a servicios esenciales del que hoy carecen las personas digitalmente marginadas. 

 

El estudio, titulado The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority, pone de manifiesto que, incluso antes de la pandemia, el 69% de las personas sin acceso a Internet vivía en la pobreza y que el 48% de la población desconectada deseaba acceso a Internet, cifras que seguramente habrán crecido como consecuencia de la situación mundial de los últimos meses.

El informe subraya también que, incluso sin la situación de pandemia, en la brecha digital confluyen factores de edad, renta y experiencia: cerca del 40% de las personas desconectadas consultadas que viven en situación de pobreza no ha utilizado nunca Internet por su coste, y el grupo de edad con la mayor proporción de personas sin conexión es el de edades comprendidas entre 18 y 36 años (43%). La complejidad de uso de Internet (36%) y una aparente “falta de interés” por el “miedo al uso” (38%) son también causas citadas por algunos segmentos de la población desconectada. Todo esto significa que hay personas que no pueden acceder a servicios públicos, como, por ejemplo, la información sanitaria crítica, que cada vez más administraciones públicas la proporcionan casi exclusivamente por medios digitales.

La COVID-19 ha impuesto un cambio en la forma en que la gente vive, trabaja y se relaciona; a medida que crece el desempleo y las personas quedan aisladas de sus comunidades, tener un nivel básico de inclusión digital se ha convertido en algo universalmente imprescindible. Realizado justo antes del brote de la pandemia, las conclusiones del estudio se vuelven más pertinentes aún en el contexto actual, pues la dependencia cada vez mayor de los servicios digitales agrava una situación que ya era preocupante para la población desconectada.

Estas son las principales conclusiones del informe:

La desconexión digital conduce a la exclusión social e impide el acceso a servicios públicos

  • La falta de acceso a Internet puede provocar sentimientos de aislamiento, inferioridad o soledad: el 46% de los consultados sin acceso a Internet afirma que se sentirían más conectados a los amigos y familiares si tuvieran acceso a la red.
  • Solo el 19% de las personas desconectadas en situación de pobreza responde haber solicitado algún tipo de ayuda pública en los últimos 12 meses por su nivel de ingresos, edad, discapacidad u otros factores. Según el informe, esto podría resultar problemático dado el creciente desarrollo de los trámites públicos por la vía electrónica y la prevalencia cada vez mayor de los servicios públicos por medios telemáticos.
  • El 34% manifiesta interés por el uso de Internet para solicitar prestaciones públicas como vivienda, alimentos y asistencia sanitaria.

 

La exclusión digital limita la movilidad laboral

La dificultad de buscar trabajo en Internet y la falta de acceso a recursos electrónicos de formación y aprendizaje pueden ser un obstáculo para la movilidad laboral de la población desconectada, mientras que la falta de desarrollo de competencias digitales puede acabar con la posibilidad de promoción:

  • El 44% de los encuestados cree que podrían encontrar trabajos mejor remunerados y obtener formación si tuvieran acceso a Internet.
  • En general, el 29% de los encuestados desearía poder buscar y solicitar puestos de trabajo por Internet; esta cifra sube hasta el 41% para el grupo de edad entre 22 y 36 años.

 

La brecha digital conlleva también desigualdad en competencias y aprendizaje

La brecha digital no tiene que ver solo con el acceso, sino que se trata también de desigualdad en las oportunidades de mejorar las competencias y de aprender. Con la mejora de sus competencias digitales, responden los encuestados, podrían formarse mejor y encontrar un trabajo mejor remunerado (35%), ofrecer a sus hijos más oportunidades (34%), llegar bien a fin de mes (33%) y obtener prestaciones públicas a las que actualmente no acceden (32%).

 

La responsabilidad de eliminar la brecha digital debe ser compartida

El estudio de Capgemini señala que la responsabilidad de la inclusión digital y el acceso a Internet no puede recaer solo en una parte. Las organizaciones privadas deben reflexionar sobre su papel en el mundo actual. Cada vez más comprometidas —con todos sus públicos de interés, como empleados, clientes, comunidades…—, las empresas han de buscar, con mayor amplitud de miras, la forma de beneficiar a la sociedad a largo plazo mediante la incorporación de la inclusión digital y la igualdad en sus estrategias empresariales. Por su parte, los Gobiernos y el sector público deben desempeñar una función principal en la ampliación del acceso y la disponibilidad de Internet, especialmente para las comunidades marginadas. Este objetivo puede abordarse en dos niveles —acceso a internet en espacios públicos y acceso privado dentro del hogar— pero, en definitiva, significa conseguir una mayor accesibilidad de las personas a los servicios públicos electrónicos y asumir la responsabilidad de mantener bajos los costes para los consumidores.

Juntos, organizaciones privadas y reguladores, deben trabajar para construir una comunidad global de acción en el campo de la inclusión digital, desde la cual movilizar a otros miembros de sus sectores, ONG, el mundo académico y administraciones públicas para promover políticas de inclusión digital a través, por ejemplo, de proyectos pro bono que se sirvan de sus conocimientos y experiencia.

“Es probable que la COVID-19 tenga un impacto duradero en el acceso a servicios públicos y en la actitud hacia oportunidades como el teletrabajo, por lo que las organizaciones que trabajan en la eliminación de la brecha digital tienen la responsabilidad colectiva de hacerlo de forma que genere un cambio duradero, no solo una solución para salir del paso”, afirma Lucie Taurines, responsable mundial de Inclusión Digital de Capgemini. “Finalizada la pandemia, creemos que se constará una reducción de la desigualdad en materia tecnológica; por ejemplo, personas mayores que antes no habían tenido la necesidad de Internet se encontrarán rápidamente manejando herramientas digitales para comunicarse con otras personas y para realizar compras. Pero esta situación solo se dará entre las personas que, teniendo acceso a Internet, hasta ahora habían preferido no utilizarlo. Donde se notará el impacto será entre aquellas personas que siguen sin poder utilizar servicios en Internet, ya sea por un coste excesivamente alto o por falta de conectividad local. Aquí veremos un efecto de polarización, especialmente para las personas que ya viven en el umbral o por debajo del umbral de la pobreza”.

Como empresa privada, Capgemini trabaja en cuatro áreas principales para reducir la brecha digital y fomentar la inclusión digital:

  • Alfabetización digital: proporcionando ayuda útil para dotar a las personas en situación de exclusión digital de una mayor autonomía en el acceso a servicios electrónicos públicos y privados y que puedan beneficiarse de nuevas oportunidades.
  • Capacitación digital: facilitando el acceso al empleo a poblaciones desfavorecidas y fuera del mercado de trabajo, mediante formación en competencias digitales.
  • Tecnología para mejorar el futuro: uniendo tecnología, actividad empresarial y sociedad para resolver los principales problemas de la sociedad y generar un impacto positivo mediante tecnologías de vanguardia.
  • Liderazgo de pensamiento: trabajando con centros de pensamiento e investigación y uniendo fuerzas con empresas clientes, ONG, organismos públicos y mundo académico para seguir ejerciendo un efecto a través de sus iniciativas de inclusión digital.

 

 

Convirtiendo la FAIR en realidad: Informe final y plan de acción del grupo de expertos de la Comisión Europea sobre datos de FAIR

 

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Turning FAIR into reality: Final Report and Action Plan from the European Commission Expert Group on FAIR Data [e-Book] . Brussels, Directorate-General for Research and Innovation, 2018.

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Al abordar el cometido asignado, el Grupo de Expertos en Datos de la FAIR optó por adoptar un enfoque holístico y sistémico para describir la amplia gama de cambios necesarios para «convertir los datos de la FAIR en realidad». Las nociones de posibilidad de localización, accesibilidad, interoperabilidad y reutilización -y las medidas necesarias para hacerlas posibles- están tan profundamente entrelazadas que no tiene sentido abordarlas individualmente.

En cambio, este informe se centra en las medidas necesarias en términos de cultura de investigación y tecnología para garantizar que los datos, los códigos y otros productos de la investigación se conviertan en FAIR. La cultura de investigación y la tecnología son dos caras de un todo. Se necesitan intervenciones coordinadas y simultáneas en cada una de ellas para hacer posible el FAIR en este sentido amplio. La implementación de FAIR será apoyada a través de la Nube Abierta de Ciencia Europea (EOSC). La federación de la infraestructura de datos y la aplicación de normas permitirá el descubrimiento y la interoperabilidad de los datos.

Los Estados miembros deben apoyar este movimiento alineando sus políticas e inversiones en relación con los datos de FAIR y la Ciencia Abierta. En un contexto mundial más amplio, las iniciativas paralelas como el Data Commons de los NIH, el Data Commons de la investigación australiana y también la propuesta Plataforma Africana de Ciencia Abierta son importantes para la aplicación del FAIR. Los avances en la EOSC deberían estar en consonancia con estos movimientos internacionales y garantizar que los datos sean FAIR en todas las disciplinas y fronteras geográficas más allá de Europa.

Las secciones centrales del presente informe se centran en la práctica existente en determinados campos para determinar lo que puede aprenderse de las áreas de investigación que ya han elaborado normas, acuerdos internacionales e infraestructura para hacer posible el FAIR. Estos ejemplos han ayudado a definir los modelos de los objetos digitales FAIR y los componentes esenciales de un ecosistema FAIR. Naturalmente, los principales componentes del ecosistema son los servicios basados en la tecnología. Sin embargo, también se abordan los aspectos sociales que impulsan el sistema y permiten el cambio de cultura, a saber, las aptitudes, la métrica, los incentivos y la inversión sostenible. En el informe se formulan varias recomendaciones detalladas y se especifican medidas para los diferentes grupos de interesados a fin de permitir los cambios necesarios. La puesta en práctica de FAIR es una empresa importante y requiere cambios en cuanto a la cultura de investigación y la provisión de infraestructura.

Esos cambios son importantes en el contexto de la Nube Europea de Ciencia Abierta y la orientación de la política de la Comisión Europea y los Estados miembros, pero van más allá: FAIR requiere acuerdos mundiales para garantizar la más amplia interoperabilidad y reutilización de los datos, más allá de los límites disciplinarios y geográficos. Se formulan 27 recomendaciones, que se agrupan en recomendaciones «prioritarias» y «de apoyo». Las quince recomendaciones prioritarias deben considerarse como el conjunto inicial de cambios o medidas a adoptar para aplicar el FAIR. Las recomendaciones complementarias pueden considerarse como una continuación de las recomendaciones prioritarias, añadiendo detalles específicos o más detallados para su aplicación. Cada recomendación individual va seguida de un conjunto de medidas. Cada Recomendación y cada Acción están numeradas para que su referencia sea inequívoca. El conjunto completo de Recomendaciones y Medidas se presenta en el Plan de Acción FAIR al final de este informe

 

El futuro de la publicación y la comunicación académica

 

 

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Future of scholarly publishing and scholarly communication: Report of the Expert Group to the European Commission [e-Book] . Luxembourg Publications Office of the European Union, 2019.

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El informe propone una visión para el futuro de la comunicación académica; examina el sistema actual -con sus fortalezas y debilidades- y sus principales actores. Considera las funciones de los investigadores, las instituciones de investigación, los financiadores y los encargados de formular políticas, las editoriales y otros proveedores de servicios, así como de los ciudadanos, y formula recomendaciones dirigidas a cada uno de ellos. El informe sitúa a los investigadores y sus necesidades en el centro de la comunicación académica del futuro, y considera que los conocimientos y la comprensión creados por los investigadores son bienes públicos. Los avances actuales, posibilitados principalmente por la tecnología, han dado lugar a una ampliación de los tipos de agentes que participan en la comunicación académica y, en algunos casos, a la desagregación de las funciones tradicionales del sistema. En el informe se considera que la evaluación de las investigaciones es una piedra angular de la comunicación académica que afecta a todos los agentes. Los investigadores, las comunidades y todas las organizaciones, en particular los financiadores, tienen la posibilidad de mejorar el actual sistema de comunicación académica y de publicación: deberían empezar por introducir cambios en el sistema de evaluación de la investigación. La colaboración entre los actores es esencial para lograr un cambio positivo y para permitir la innovación en el sistema de comunicación y publicación académica en el futuro.

La Biblioteca Británica ha comenzado a trabajar en un prototipo de una plataforma digital para bibliotecas públicas en todo el Reino Unido.

 

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Esto se deriva del informe sobre las opciones digitales para las bibliotecas del Reino Unido e implica la creación de una infraestructura compartida para un sistema centralizado de gestión de bibliotecas, con la capacidad de búsqueda digital en todas las bibliotecas, archivos y otras colecciones públicas, y sentar las bases para préstamos digitales unificados.

El equipo planea ejecutar pruebas remotas sobre lo que crea y gradualmente desarrollar una comprensión de cómo podría ser una plataforma de biblioteca tangible. También prototipará conceptos y los probará con bibliotecas.

La plataforma debe incluir espacio para comunidades de práctica abiertas y accesibles, junto con herramientas y funciones de código abierto para el intercambio de conocimientos y el intercambio de datos.

El proyecto Single Digital Presence tiene sus raíces en un estudio lanzado en 2017 y respaldado por el Arts Council y el Carnegie Trust. Entre los beneficios potenciales se encuentran que los usuarios obtendrían una mejor comprensión de la información y los recursos y las bibliotecas, y podrían explorar y producir contenido en colaboración con otros

¿Es la privacidad de los datos el precio que debemos pagar para sobrevivir a una pandemia?

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Cabrol, Marcelo; Baeza-Yates, Ricardo; González Alarcón, Natalia; Pombo, Cristina. ¿Es la privacidad de los datos el precio que debemos pagar para sobrevivir a una pandemia? Banco Interamericano de Datos (BID), 2020

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En la lucha contra el COVID19, miles de millones de datos personales geo-localizados están siendo utilizados por diferentes países alrededor del mundo con el fin de “aplanar la curva” de contagio, para restablecer la circulación de las personas y gestionar mejor el distanciamiento físico entre personas. varios gobiernos han empezado a utilizar herramientas tecnológicas y sistemas de vigilancia para rastrear personas y sus contactos (contact-tracing) y así controlar el contagio. Este tipo de tecnologías es polémico dadas las implicaciones que tiene en cuanto a riesgos en privacidad y las decisiones que están tomando algunos países al respecto. Si entendemos los datos como un bien público (no rival y no excluyente) necesario para mejorar y acelerar la respuesta en medio de una pandemia, ¿se justifica entonces la flexibilización de los estándares de privacidad? ¿justifica el fin último de rastreo y control del contagio como medida de asegurar la salud de todos y reestablecer cierta normalidad social una posible vigilancia intrusiva de los gobiernos?