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Bibliotecas, makerspaces, hackerspaces y fablabs

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Dado que la información se está convirtiendo cada vez más en un recurso de más fácil acceso a través de redes en línea, las bibliotecas están reforzando sus espacios físicos para mantener su relevancia. De este modo las bibliotecas públicas están respondiendo a una amplia gama de necesidades actuales y emergentes. Se trataría de crear un potencial de proyectos de desarrollo desde la biblioteca, para la provisión de espacio público en un mundo en privatización. Los makerspaces son espacios donde se fomenta el intercambio tanto de conocimiento y habilidades, como de ideas. Es así como nace la sinergia, se fortalece la colaboración y se refuerzan los lazos como comunidad.

 

 


Durante siglos las bibliotecas han atesorado los baluartes del los conocimientos, y este concepto de biblioteca se ha mantenido casi imperturbable desde el principio de los tiempos, sin embargo las bibliotecas del siglo XXI enfrentan algunas cuestiones que están incidiendo sobre lo que ha sido la biblioteca. Las bibliotecas siempre han sido vulnerables. A veces fueron y siguen siendo destruidas. Pero también se ve afectadas por otras cuestiones, principalmente por dos hechos como son la disrupción tecnológica y los recortes de fondos. De esta manera algunos se cuestionan un hecho ¿Por qué vamos a pedir prestado un libro en una biblioteca cuando se tiene a disposición Internet, recursos en línea, plataformas comerciales que proporcionan servicios que venían proporcionando las bibliotecas y dispositivos que facilitan una cómoda lectura?

Otra de las tareas históricas de la biblioteca ha sido la preservación de los conocimientos para futuras generaciones. Es fácil asumir que lo que se publica en línea permanece para siempre, pero en realidad casi todo desaparece, y más rápido de lo que creemos. Algún estudio dice que el 14% de los enlaces de internet desaparecen al año, por ello iniciativas como Internet Archive, un proyecto sin ánimo de lucro recorre la web y archiva instantáneas de todos los documentos, hasta la fecha ha archivado 436 mil millones de páginas web, y permite realizar búsquedas de páginas desaparecidas a través de su motor llamado Wayback Machine. El Proyecto Rosetta utiliza un modelo de biblioteca híbrida digital-analógica  diseñado para almacenar información de forma más fiable, durante miles de años ante las posibles amenazas de cambios de formato y ciberseguridad. El proyecto cataloga documentos en todas las lenguas del mundo, tanto en línea como en discos de níquel grabados con láser que contienen 13.000 páginas en 1.500 idiomas, legibles con un microscopio. El disco Rosetta, de ahí su nombre por la analogía con la piedra Roseta, que permitió descifrar la escritura jeroglífica egipcia, se encuentra actualmente a bordo de la sonda Rosetta en órbita del cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko.

Las bibliotecas del futuro seguirán preservando y transmitiendo conocimientos como siempre, pero los retos a los que las bibliotecas enfrentan como espacios han estimulado su reinvención casi radical. Si bien el cambio tampoco es algo exactamente novedoso, ya que las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ahora ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico a través de nuevos conceptos como placemarkin, makerspaces o FabLabs.

Los makerspaces son espacios con recursos comunitarios enfocados a la fabricación de elementos que unen lo físico con lo tecnológico. En esencia los FabLabs son lo mismo que los makerspaces, que sería el término más genérico, si bien los FabLabs, o “laboratorios de fabricación” son espacios eminentemente tecnológicos donde los estudiantes cuentan con recursos casi ilimitados para diseñar y desarrollar sus inventos. Estos espacios tienen origen en los hackerspaces, lugares donde se puede crear de todo usando la tecnología, que ya existían en Alemania en los años 90, quizás el ejemplo más conocido es C-base.  El informe Horizon del NMC es un documento publicado anualmente que recoge las tendencias y tecnologías que dirigirán el cambio educativo, el informe de este año habla que una de las tendencias, retos y tecnologías que están afectando y afectarán a bibliotecas en los próximos años es la adopción de los makerspaces.

Un FabLab es un taller completamente equipado donde las personas tienen la oportunidad de fabricar algo, de transformar una idea en un objeto concreto. Son espacios que funcionan como talleres tecnológicos, que por sus dimensiones permiten hacer trabajos a gran escala, pero sobre todo, contienen grandes y costosos equipos que difícilmente podrían ser comprados por una persona a título individual. Entre estos tipos de maquinaria encontraríamos máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, para trabajar con plásticos o madera, impresoras 3D, software especializado y programas de diseño en 2D y 3D.

El espacio en sí es otro de los principales puntos fuertes de estos proyectos. Se trata de espacios amplios donde la gente se sienta cómoda y se propicien las relaciones. Por lo general hay grandes mesas y espacios compartidos para estimular la socialización y colaboración entre los participantes, además de máquinas o servicios que proporciona café, e incluso algunos de ellos tienen cocina.

Para cualquier persona interesada en la publicación de la biblioteca, un buen lugar para comenzar a explorar la zona es la editorial de la biblioteca. Desde esta perspectiva la publicación de biblioteca es un conjunto diverso y creciente de actividades, que puede proporcionar servicios útiles para una amplia gama de investigadores y estudiantes. Aunque la definición de “publicación” no siempre está clara y, a menudo parece significar (en este contexto) “difusión”. Las bibliotecas apoyan todo tipo de programas. Sobre todo con revistas de acceso libre, y algunas ya editan libros. En estos casos la actividad es financiada en un número de maneras, pero los fondos operativos de la biblioteca general, son una parte importante de la ecuación; y por supuesto algunas bibliotecas expresan una misión de “recuperar la publicación” de las entidades comerciales rapaces.

Pero el espíritu creador que ha alcanzado gran popularidad en las bibliotecas públicas, también a alcanzado el corazón de bibliotecas universitarias  de investigación, de esta manera la biblioteca de la Universidad de Harvard, la mayor biblioteca universitaria en el mundo ha encargado a un grupo de académicos denominado Library Test Kitchen Group, un proyecto cooperativo de este tipo, y de este modo trazar un camino hacia un futuro digital para reacción de prototipos de un espacio híbrido en el que coexiste lo digital y lo analógico, incluyendo una biblioteca emergente portátil, talleres de edición literaria y un laboratorio de productos comestibles creados por impresoras 3D.

El objetivo principal de estos servicios es compartir recursos, conocimiento y crear. La labor de la biblioteca en este espacio sería fundamentalmente establecer dinámicas comunitarias, abiertas y participativas que estimulen la creación, el aprendizaje y la creatividad. En los makerspaces se forma una comunidad de inventores donde los participantes colaboran unos con los otros. Aunque puede también haber personas especializadas contratadas por la biblioteca que proporcionan cursos especializados sobre estas materias.

De este modo las bibliotecas públicas están respondiendo a una amplia gama de necesidades actuales y emergentes. Se trataría de crear un potencial de proyectos de desarrollo de la biblioteca, para la provisión de espacio público en un mundo en privatización. En este sentido los makerspaces favorecen la capacidad de experimentación, el aprendizaje, son una excelente oportunidad para aprender haciendo, el trabajo creativo, la posibilidad de favorecer y propiciar el empleo activo entre los miembros de la comunidad, de ellos surgen nuevas ideas, nuevos prototipos, y un enorme potencial de desarrollo para la comunidad y sus miembros. Es un espacio donde las ideas se hacen realidad apoyadas por el conocimiento puesto común y el estímulo proporcionados por los demás miembros.

Para lograr estos objetivos las bibliotecas han de integrar tres elementos esenciales: la conexión entre las personas y el fomento de de las relaciones entre los diferentes actores de la comunidad para fortalecer el capital humano de la misma; la utilización de los espacios físicos y virtuales de las bibliotecas para potenciar formas innovadoras de aprendizaje y educación; el uso de las diferentes plataformas para fomentar la socialización de las ideas y los conocimientos comunitarios.

El auge de makerspaces en bibliotecas que prestan herramientas es una señal prometedora de que las bibliotecas seguirán cumpliendo con su papel como espacios comunes para el intercambio de conocimientos, a la vez que se mantienen al día con la digitalización de contenidos y la tecnología moderna.

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Bibliografía consultada

Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-Garcia “¿Para qué servirá la Biblioteca Pública en el futuro? Depende de su capacidad de adaptación a los imparables cambios sociales, económicos y tecnológicos. .” Mi biblioteca vol. 11, n. 40 (2015).

Alonso Arévalo, Julio. Minecraft y makerspaces: el futuro de la biblioteca. Universo Abierto. Publicado en Agosto 24, 2015

Cobian, Carlos R. . Por qué necesitamos FabLabs y Makerspaces – Cobian Media 8 oct. 2014

Dudley, Michael  Public Libraries and Resilient Cities. Chicago: ALA, 2013  Ver Sample

Esposito, Joshep. What Is “Publishing” if Even a Library Can Do It? The Scholary Kitchen SEP 14, 2015

Johnson, L., S. Adams, et al. (2015). [e-Book]  Horizon Report > 2015 Higher Education Edition, NMC, 2015

La biblioteca del futuro. Planeta biblioteca 2015/04/22 Publicado en Abril 23, 2015

LaRue, J. Wanna Write a Good One? Library as Publisher: Envisioning a new model outside the Big Six. ALA E-Content Digital Supplement,  2013.

Libraries have changed – Digital Archives – TimeLine

Part class, part funded research, we’re fabricating library futures. Library Test Kitchen

Resnick, The Library of the Future Is Here CityLab Jan 24, 2014

Zickuhr, K. and L. Rainie. Younger Americans and Public Libraries: How those under 30 engage with libraries and think about libraries’ role in their lives and communities [e-Book] NY: Pew Research, 2014.

The Tech Café: un makerspace para la acción social en la escuela

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Lahana, L .. [Tesis] El Tech cafetería, un Makerspace Acción Social: Los estudiantes de secundaria como agentes de cambio . Nueva York, Columbia University, 2016.

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los makerspaces (espacios para hacer cosas) son terrenos fértiles para que los estudiantes desarrollen productos innovadores para desarrollar habilidades tecnológicas; y de este modo favorecer un modelo de desarrollo de crecimiento sostenible. Sin embargo, rara vez los makerspaces se orientan hacia estos objetivos. Más bien, tienden a plantearse simplemente para la creación de objetos nuevos utilizando tecnología punta; simplmente se conciben como sitios para crear artesania, desvinculando el acto creativo de sus fundamentos históricos, sociales, políticos y aquellos otros académicamente relevantes.

¿Qué sucede cuando un educador diseña e implementa un Makerspace en la escuela basado en la investigación orientada al contenido? Basándose en observaciones de campo, entrevistas, análisis de objetos, y el desarrollo de perfiles activos (DAP), este estudio de métodos mixtos exploró las experiencias de estudiantes de dos escuelas de clase media que participaron en una acción social con temáticas makerspace llamado el «Café Tecnológico”.  Trabajando desde una perspectiva de investigación transformadora, el café tecnológico, también procuró orientarse a mitigar la «brecha participativa» – un término que sugiere que los estudiantes de más alto nivel socioeconómico tienen más oportunidades para disponer de medios de comunicación creativos que los estudiantes de escaso nivel socioeconómico.

Los resultados finales del estudio señalan que se produjo un aumento en las habilidades de los participantes que a la larga favorecerán cambios positivos en su contexto. Los alumnos tuvieron la oportunidad de colaborar con otros miembros de la comunidad de aprendizaje de la escuela utilizando tanto herramientas tradicionales como tecnológicas. Los productos que construyeron incluyeron un detector de humo de cigarrillo, fabricaron de un kit utilizando papel reciclado, etc.

A los perfiles de aprendizaje de los estudiantes se incorporó un tema de carácter social elegido por ellos mismos; para determinar su incidencia en los retos y desafíos en la creación de productos; de manera que los resultados finales deberían relacionarse con la fluidez tecnológica y el sentido de acción social para impulsar cambios en los indivduos.

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que los estudiantes pueden beneficiarse de estas plataformas tecnológicas para profundizar su comprensión de las cuestiones sociales. Los datos cuantitativos del DAP (desarrollo de perfiles activos) fueron estadísticamente analizados conforme a medidas de identidad positiva, valores positivos, compromiso con el aprendizaje, empoderamiento y competencias sociales; e indicaron que no existían diferencias estadísticamente significativas en los resultados de la encuesta pre-test y post-test de los participantes. Sin embargo, un análisis descriptivo demostró que los estudiantes que crearon productos con éxito en el Tech Café obtuvieron rangos de puntuación DAP más altos que aquellos que no crearon productos. El estudio concluye con recomendaciones relativas a la implementación de makerspaces en las escuelas.

¿En qué medida contribuyen las bibliotecas públicas a la mejora de la enseñanza?

 

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Trujillo, J. D., R. Lesmes, et al. (2015). [e-Book]  Are public libraries improving quality of education ? when the provision of public goods is not enough, The World Bank, 2016.

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¿En qué medida contribuyen las bibliotecas públicas a la mejora de la enseñanza?. En este trabajo se analiza la relación entre las bibliotecas públicas y la enseñanza. El informe utiliza un estudio de caso que se evalúan los resultados que tuvo sobre la enseñanza la creación de dos grandes bibliotecas públicas en áreas de bajos ingresos en Bogotá, Colombia.

Se evalúa el impacto que tuvieron  estas bibliotecas en la calidad de la educación mediante la comparación de resultados de los exámenes escolares antes (2000-02) y después (2003-08) de la creación y apertura de las bibliotecas. El documento analiza si la variación de los determinantes tradicionales en disciplinas como las matemáticas, la lengua y las ciencias naturales explican las estimaciones y si estos resultados pueden atribuirse a la creación de las bibliotecas.

Los libros de texto y su provisión por parte de la biblioteca escolar en la educación secundaria en África subsahariana.

 

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Textbooks and School Library Provision in Secondary Education in Sub-Saharan Africa. [e-Book] Washington, The World Bank.

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La mayoría de los planes de estudio secundaria en África están diseñados con poca o ninguna consideración de las consecuencias económicas para el gobierno o los padres. Hay variaciones considerables en los requisitos de libros de texto necesarios para cumplir con las especificaciones curriculares de secundaria con un mínimo de entre 6 títulos a un máximo de 14 títulos por ciclo de secundaria en los 19 países estudiados para esta revisión.

En algunos países no existen listas oficiales de libros de texto. Existen diferencias considerables entre los países en el precio medio de los libros de texto recomendados / aprobados y libros de referencia básicos (diccionarios y atlas). Estas diferencias pueden ser extremas de hasta cuatro a cinco veces mayor en algunos países que en otros. Kenia y Tanzania parecen tener los precios de los libros de texto de secundaria promedio más bajos. Costa de Marfil, Camerún, Lesotho y Uganda tienen el más alto precio entre los países estudiados para esta revisión. Los precios de los libros de texto de secundaria pueden variar considerablemente dentro de cada país de acuerdo a la ubicación geográfica. Esto es causado por los aumentos de precios y es típico en los países donde la compra de los materiales fundamentalmente la pagan los padres.

En la mayoría de los países, algunos estudiantes intentan cumplir con los requisitos establecidos por las escuelas, excepto para los libros de lenguaje y matemáticas. En la mayoría de las escuelas los estudiantes no disponen de más libros de texto que no sean los de estas dos asignaturas. Con las políticas y estrategias adecuadas no debería haber ninguna razón en la mayoría de los países para que los precios de los libros de texto de secundaria superen los 4 o 6 dólares. Sin embargo, el tamaño de mercado muy pequeño combinado con un requisito para las especificaciones de contenido y altas específicas contribuyen frecuentemente a que los libros sean más caros.

Estrategia de preservación digital de la British Library

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British Library Digital Preservation Strategy 2013-2016. [e-Book] . London: British Library, 2013

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La Biblioteca Británica es cada vez más una biblioteca digital que tiene más de 11.500.000 documentos y se agregan más cada día. La adquisición conlleva la responsabilidad de preservar, y hacer que este contenido sea accesible para los futuros usuarios. Aún más en el caso de una biblioteca nacional como la British Library en la que la preservación digital es el núcleo de su misión. Sin embargo, la preservación de contenidos digitales no es sencilla. Se requiere una acción e intervención en todo el ciclo de vida del documento, mucho antes y con mayor dedicación de lo que que se requiere para las colecciones impresas.

Pasado, presente y futuro del modelo de Adquisición Impulsada por el Usario (PDA) en las bibliotecas universitarias

 

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Goedeken, E. A. and K. Lawson «The Past, Present, and Future of Demand-Driven Acquisitions in Academic Libraries.» College & Research Libraries vol. 76, n. 2 (2015). URL. 205-221. http://crl.acrl.org/cgi/doi/10.5860/crl.76.2.205
 
 
Las adquisiciones programas basadas en la demanda (PDD) se han convertido en un enfoque para integrar la participación de los usuarios en el proceso de construcción de colecciones de bibliotecas universitarias. Sin embargo, estos programas están en un constante estado de evolución. Una iteración reciente en esta evolución de la disponibilidad de libros electrónicos es la llegada de grandes colecciones de libros electrónicos cuyo contenido se pueden arrendar, pero no se posee, salvo el caso expreso de si se decide hacerlo.

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Este estudio incluye una investigación sobre el uso de un patrón de selección de libros electrónicos mediante la comparación de los datos de número de demandas generadas por el uso de tres entidades: (1) un PDA de ebrary; (2) Academic Complete, que es una colección de libros electrónicos arrendados; y (3) selecciones basadas en el plan de la aprobación de YPB en la Universidad Estatal de Iowa. El contexto se proporciona a través de una descripción del desarrollo y la evolución de los programas de aquisición impulsada por el usuario (PDA) en bibliotecas universitarias sistemas que en un futuro inmediato tiene una gran capacidad para mejorar el desarrollo de la colección en las bibliotecas universitarias.

Clasificación bibliográfica : monográfico

 

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Las clasificaciones bibliográficas son lenguajes documentales controlados y precoordinados, que tratan de establecer una división lógica y sistemática del conocimiento, que permita representar el contenido de un documento de manera sintética.Ordenación o disposición por clases o grupos: clasificación de los mamíferos.

Ver Monográfico

Clasificación bibliográfica

Más monográficos

MONOGRÁFICOS SOBRE BYD

 

PROGRAMA DE RADIO

Clasificación bibliográfica. Planeta biblioteca. 19/12/2013.

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MATERIALES TÉCNICOS 

Reglas de catalogación de 2010 Reglas de catalogación. [e-Book]   Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2010. Texto completo Reimpresión de las Reglas de catalogación, uno de los instrumentos fundamentales en el trabajo diario de los profesionales españoles que facilita el intercambio de información bibliográfica, la coherencia de los catálogos y el acceso a la información bibliográfica

Introducción a RDA: guía básica RDA, es el nuevo estándar de catalogación que sustituye a las Reglas de Catalogación Angloamericanas, 2 ª edición (AACR2). A pesar de que tiene fuertes vínculos con AACR2, RDA es muy diferente, ya que se basa en un marco teórico, que está diseñado para el entorno digital, y tiene un alcance más amplio que el AACR2.

RDA: Traducción catalana Traducció catalana de: RDA Resource Description & Access, desenvolupades a partir d’un procés de col·laboració dirigit pel Joint Steering Committee for Development of RDA (JSC). Traducció d’Assumpció Estivill Rius fins a l’actualització d’RDA d’octubre de 2015. Edició preliminar. Barcelona: Biblioteca de Catalunya, 2016.

Lista de Encabezamientos de materia para Bibliotecas Públicas  Lista de Encabezamientos de materia para Bibliotecas Públicas. [e-Book]Madrid, Ministerio de Cultura. 1994. Texto completo Desde que la biblioteca pública ha tomado como propia la misión de proporcionar a toda la comunidad a la que sirve la información que ésta necesita para el ejercicio de todas sus responsabilidades (personales, profesionales, sociales y políticas) el catálogo […]

Manual de indización de Encabezamientos de Materia de la Biblioteca Nacional de España Biblioteca Nacional de España [e-Book]  Manual de indización de Encabezamientos de Materia, Madrid: Biblioteca Nacional, 2013 eDescarrga     El Manual de indización de la BNE pretende ser una herramienta de apoyo al trabajo de todos aquellos profesionales relacionados con el mundo de la clasificación y la indización. Es el fruto de una exhaustiva […]

ISBD: (Descripción Bibliográfica Internacional Normalizada) Edición consolidada  ISBD: (Descripción Bibliográfica Internacional Normalizada) Edición consolidada Política de aplicación de la Biblioteca Nacional de España para monografías modernas.  [e-Book] Madrid, Biblioteca Nacional, 2015.

Directrices para Registros de Autoridad y Referencias IFLA [e-Book]  Directrices para Registros de Autoridad y Referencias: Segunda edición Revisada por el Grupo de Trabajo de la IFLA para la Revisión de las GARE Madrid, Ministerio de Cultura, 2004. Texto completo

Clasificación decimal universal : (CDU) (Adaptación por la Biblioteca Nacional de Maestros) Murillo Madrigal, Alexandra  and Laura  González Del Valle (1998). [e-Book] Clasificación Decimal Universal (CDU) : (Adaptación por la Biblioteca Nacional de Maestros) : esquema e índice alfabético. Buenos Aires, Ministerio de Cultura y Educación. Biblioteca Nacional de Maestros.

La Clasificación Decimal Universal en Bibliotecas Escolares Instrucciones para la organización temática de los fondos bibliográficos de las bibliotecas escolares.  Descargar EDITA Gobierno de Navarra. Departamento de Educación y Cultura. Centro de Documentación del Servicio de Renovación Pedagógica. DISEÑO Asís Bastida. IMPRESIÓN Gráficas Lizarra, S.L.D.L. NA: 2.719/2001. I.S.B.N. 84-235-2160-5 La serie azul pretende ayudar al profesorado encargado de la biblioteca escolar para que realice de forma […]

Aplicacion Android de la clasificación de Dewey El sistema de Clasificación Decimal Dewey (DDC), concebido por el pionero de la biblioteca Melvil Dewey en 1870 es propiedad de OCLC desde 1988, ofrece una estructura dinámica para la organización de las colecciones de la biblioteca. la Clasificación Decimal de Dewey que es similar a nuestra CDU, fundamentalmente se diferencia en el número cuatro donde aparece literatura, que en la CDU se desplazo al número 8. Esta APP ha sido desarrollada por IGAPP Micro, se trata de un recurso simple y de fácil uso para acceder a los conocimientos desde el móvil.

Los lenguajes de indización: concepción, construcción y utilización en los sistemas documentales  Slype, G. versión española de P. Hípola, et Felix de Moya. (1991). [e-Book] Los lenguajes de indización: concepción, construcción y utilización en los sistemas documentales. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez; Pirámide, 1991

Implementación y evaluación de programas de formación sobre servicios de referencia en bibliotecas universitarias

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Todorinova, L. and M. Torrence «Implementing and Assessing Library Reference Training Programs.» The Reference Librarian vol. 55, n. 1 (2014). pp. 37-48.

Acceso completo mediante suscripción

Evaluaciones exhaustivas han demostrado que los usuarios de las bibliotecas universitarias prefieren un ambiente acogedor que ofrece la oportunidad para la autosuficiencia. Las bibliotecas deben cumplir con estas expectativas y mejorar la calidad del servicio de referencia de la biblioteca mediante la creación de un amplio programa de capacitación para los bibliotecarios, el personal y los estudiantes. Este artículo revisa las normas para la formación de referencia en las bibliotecas universitarias con un enfoque en los puntos de servicio y considerar las mejores prácticas para la planificación, implementación y evaluación de programas de capacitación para el personal, los estudiantes y los bibliotecarios.

 

Máquinas de autopréstamo en bibliotecas

Servicio de autopréstamo y autodevolución | Biblioteca Universidad de  Sevilla

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Hoy en día, las bibliotecas no son sólo lugares para acceder al préstamo de libros. Son espacios de creación, no sólo para los individuos, sino también para los equipos. Son incubadoras económicas y hubs de aprendizaje. Por encima de todo, las bibliotecas son los puntos de entrada al mundo digital. Y en muchas ocasiones son la manera más popular de adoptar la tecnología y evitar la exclusión digital. Por lo tanto, para mejorar la alfabetización tecnológica de las comunidades locales, las bibliotecas deben estar equipados con  tecnologías pertinentes.

Cada vez las tareas más rutinarias de la biblioteca se automatizan para que los bibliotecarios se dediquen a a aquellas tareas más interesantes relacionadas con la formación, la medicación y la propuestas de experiencias con los usuarios.

Algunas bibliotecas ya han automatizado parte de este proceso mediante sistemas de Identificación por Radio Frecuencia (RFID). Estos códigos de barras computarizados contienen etiquetas únicas que se pueden escanear estanterías rápidamente utilizando lectores RFID de mano capaces de registrar automáticamente cuando un libro está descolocado, sin embargo estos sistemas todavía se basan en el trabajo manual.

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Las tecnologías no sólo llegan al libro, también a los sistemas de gestión de bibliotecas. Este pequeño dispositivo minúsculo es en primer lugar un marcador de páginas normal. Pero además de eso también tiene características que pueden hacer que el uso de la biblioteca sea mucho más fácil. En primer lugar, el dispositivo podría ser un compañero perfecto cuando se navega a modo de realidad virtual a través de la biblioteca, dando indicaciones sobre donde se ubica el libro que necesitamos, es decir nos permitiría encontrar un libro sin conocer el sistema de clasificación indicándonos donde esta “giro a la derecha”. El dispositivo también puede realizar un seguimiento de todos los libros prestados, así como recordar al usuario de la fecha de retorno.

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Investigadores del Instituto de A * STAR para la Investigación Infocomm han diseñado unos robots que pueden auto-navegar por la biblioteca de noche escaneando los estantes y generando un informe sobre aquellos libros desaparecidos o fuera de lugar. Esta plataforma robótica llamada Autonomous Robotic Shelf Scanning (AuRoSS) escanea las etiquetas RFID en los libros y produce un informe. Por la mañana, los bibliotecarios “humanos” pueden comprobar los resultados y se pueden ver fácilmente qué libros están en el lugar equivocado y el lugar al que pertenecen. Todavía hay una necesidad de mano de obra humana, pero se invierte mucho tiempo menos y es más eficaz que en la búsqueda manual por todos y cada uno de los estantes en busca de los títulos que están fuera de lugar.

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El robot con ruedas utiliza láser y sensores ultrasónicos para guiarle a través de las estanterías con una precisión de un centímetro. Esto lo hace con la ayuda de un brazo de robot que ajusta la antena RFID para mantenerlo dentro de la distancia óptima de la etiqueta de escaneo, ya que si está demasiado atrás se pierde la señal, pero se está demasiado cerca no llegará a la plataforma.

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La utilización de robot en bibliotecas también se utilizan para prestar y recoger los libros y otros materiales alojados en el subsuelo, como es el caso de la Universidad de Chicago o de Carolina del Norte donde un “Bot Librarian” realiza esta tarea desde 2011. Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

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Otra propuesta es la máquina dispensadora de DVDs y BluRay DispenserEvery  puede contener hasta 2.880 discos disponibles

Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

Laboratorios de visualización MicroTilles

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Máquinas expendedoras de historias cortas de Grenoble

En la ciudad francesa de Grenoble se han instalado máquinas expendedoras de historias cortas gratuitas, se trata de un aparato que genera papeletas de recibo en las que aparecen escritas historias originales, lo cual hace que la historia una vez leída sea fácil de almacenar o reciclar. El objetivo de esta iniciativa llevada a cabo por algunos editores independientes y el ayuntamiento de la ciudad es animar a los viajeros a leer y dejar por algún momento de estar constantemente pendientes de los teléfonos inteligentes y las redes sociales.

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Las máquinas se han instalado en ocho espacios públicos de la ciudad como el ayuntamiento, librerías, centros sociales u oficinas de turismo. Además, ofrece historias en función del tiempo que tengas disponible, con opción de elegir historias para uno, tres y cinco minutos. La historia es emitida por la máquina en una especie de recibo impreso en papel con la historia lista para leer y llevar a cualquier lado, ya que su tamaño es de 8 x hasta 60 centímetros, y cabe perfectamente doblada en nuestra cartera.

Una ventaja frente a las máquinas que prestan libros que ya existen también en otras ciudades es que aquí no hay que reponer los ejemplares por el desgastes, simplemente se cargan las historias, que cada tiempo pueden reponerse, además puede ser también un buen aliciente para dar a conocer a nuevos autores locales.

Imagen del bibliotecario en «Invisible» de Paul Auster

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Fragmento de la Novela «Invisble» de Paul Auster

«Un amigo acaba de marcharse de la ciudad a pasar el verano, y haces una solicitud para ocupar su puesto de ayudante en la Biblioteca Butler de la Universidad de Columbia. El salario no llega a la mitad de lo que gana tu hermana, pero te consuelas con la idea de que puedes ir andando al trabajo, lo que te evitará el suplicio de tener que meterte dos veces al día en un vagón de metro rebosante de sudorosos viajeros.

Te hacen una prueba antes de contratarte. La bibliotecaria titular te entrega un montón de fichas, unas ochenta o cien, quizás, cada una con el título de un libro, el nombre del autor, el año de publicación, y un número del sistema de clasificación decimal de Dewey que indica el estante y lugar en donde debe colocarse. La bibliotecaria es una mujer ceñuda de unos sesenta años, una tal señorita Greer, y ya parece recelar de ti, decidida a no transigir un ápice. Como acaba de conocerte y no puede saber cómo eres, te imaginas que desconfía de toda la gente joven –por cuestión de principios– y por tanto lo que ve en ti cuando te mira no eres tú, sino un guerrillero más en la lucha contra la autoridad, un indómito rebelde que no tiene ningún derecho a irrumpir en el santuario de su biblioteca para pedir trabajo. Ésa es la época en que vives, en la que vivís los dos. Te da instrucciones para que ordenes las fichas, y notas cómo ansía que te equivoques, lo contenta que se pondría rechazando tu solicitud, y como tú quieres conseguir el trabajo con las mismas ganas que ella tiene de no dártelo, te aseguras de no fallar. Quince minutos después, le entregas las fichas. Se sienta y se pone a examinarlas, una por una, una detrás de otra, de la primera a la última, y cuando vas viendo cómo la escéptica expresión de su rostro se disuelve en una especie de confusión, comprendes que lo has hecho bien. El rostro glacial esboza una tenue sonrisa. Dice: Nadie llega a hacerlo a la perfección. Es la primera vez que lo veo en treinta años.

Trabajas de diez de la mañana a cuatro de la tarde, de lunes a viernes. Acostumbras a llegar temprano, y entras en el vasto y pretencioso edificio neoclásico concebido por James Gamble Rogers con el almuerzo en una bolsa de papel marrón. Dejando aparte su pompa y solemnidad, el edificio nunca deja de impresionarte con sus volúmenes y grandiosidad, pero la palma de la idiotez, piensas, se la llevan, con el mayor de los bochornos, los nombres de los ilustres muertos cincelados en la fachada –Heródoto, Homero, Platón, junto con otros muchos–, y todas las mañanas te imaginas la diferente impresión que daría la biblioteca si estuviera decorada con otra serie de nombres: músicos de jazz, por ejemplo (Fats Waller, Charlie Parker, Benny Goodman), diosas del cine de los años cuarenta (Ingrid Bergman, Hedy Lamarr, Gene Tierney), poco conocidos y menos recordados jugadores de béisbol (Gus Zernial, Wayne Terwilliger, Clyde Kluttz), o, simplemente, los nombres de tus amigos. Y así empieza la jornada. Entras por la puerta principal, el pesado portón con sus brillantes accesorios de cobre, subes por la escalinata de mármol, echas un vistazo al retrato de Eisenhower (antiguo rector de la universidad, presidente luego del país durante tu infancia), y pasas a una pequeña sala a la derecha del mostrador central, en donde das los buenos días al señor Goines, tu jefe, un hombre menudo con gafas de búho y vientre prominente, que te indica el quehacer diario. En esencia, sólo hay dos tareas que realizar. O vuelves a colocar libros en los estantes o envías desde los pisos superiores al mostrador central las nuevas peticiones de libros con el montacargas. Cada trabajo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y todos pueden ser realizados por cualquiera que posea la capacidad mental de una mosca de la fruta.
Al poner los libros en las estanterías, debes comprobar y después confirmar que el número decimal Dewey del libro que estás colocando en el estante sea un punto superior al del volumen que está a su izquierda y un punto inferior al de su derecha. Los libros se cargan en un carrito de madera provisto de cuatro ruedas, entre cincuenta y cien por cada sesión de colocación, y mientras diriges tu pequeño vehículo por el laberinto de estanterías, te encuentras solo, sempiterna e interminablemente solo, porque el recinto está prohibido a todo aquel que no sea empleado de la biblioteca, y la única persona a la que ves alguna vez es a uno de tus compañeros auxiliares, atendiendo el mostrador frente al montacargas. Cada una de las diversas plantas es idéntica a todas las demás: un inmenso espacio sin ventanas repleto de sucesivas filas de altísimas estanterías metálicas de color gris, todas ellas llenas de libros hasta el límite de su capacidad, miles de volúmenes, decenas de miles, centenares de miles, un millón, y en ocasiones hasta tú, aficionado a los libros como el que más, te quedas anonadado, angustiado, incluso asqueado al considerar cuántos miles de millones, cuántos billones de palabras contienen esos libros. Todos los días te quedas aislado del mundo durante horas, habitando lo que has dado en denominar una burbuja sin aire, aunque debe haberlo porque estás respirando, pero es aire muerto, aire quieto durante siglos, y en ese ambiente sofocante muchas veces te sientes soñoliento, narcotizado hasta el letargo, y tratas de que no te venza el deseo de echarte a dormir en el suelo.

Sin embargo, en tus tareas de archivar libros a veces te encuentras con hallazgos inesperados, y la nube de aburrimiento que te envuelve se levanta momentáneamente. No es que estés especialmente a disgusto con tu trabajo en la biblioteca, pero a medida que pasa el tiempo y se van acumulando las horas, te resulta cada vez más difícil mantener la concentración en lo que estás haciendo, por mecánicas que puedan ser tus tareas. Una sensación de irrealidad te invade cada vez que pones el pie en ese recinto de silenciosas estanterías, la impresión de que no te encuentras realmente allí, de que estás atrapado en un cuerpo que ha dejado de pertenecerte. Y así sucede que una tarde, sólo dos semanas después de haber merecido el trabajo de ayudante con la única prueba perfecta en los anales de la biblioteca, al encontrarte en un pasillo de historia medieval alemana realizando otra incursión en las estanterías, te llevas un susto de muerte cuando alguien te da unos golpecitos en el hombro por detrás. Te vuelves instintivamente para encararte con la persona que te ha tocado –sin duda alguien que se ha colado de forma inadvertida en esa zona restringida para asaltar o robar a la primera víctima que pueda encontrar– y entonces, con gran alivio, ves al señor Goines, que te está mirando con una compungida expresión en el rostro. Sin decir palabra, alza la mano derecha, dobla el dedo índice en tu dirección, y con gesto impaciente, moviéndolo repetidas veces, te indica que vayas tras él. El hombrecillo echa a andar como un pato por el pasillo, tuerce a la derecha al llegar al corredor, pasa por una fila de estanterías, luego por otra, y vuelve a desviarse a la derecha por un pasillo de historia medieval francesa. Has estado allí con el carro no hace ni veinte minutos, colocando varios libros sobre la vida cotidiana en la Normandía del siglo X, y efectivamente el señor Goines va derecho al sitio en que has estado trabajando. Señala el estante y dice: Fíjate en esto, de modo que te agachas y miras. Al principio no observas nada fuera de lo corriente, pero entonces el señor Goines saca dos libros de la estantería, dos volúmenes separados por una distancia de unos treinta centímetros, con otros tres o cuatro libros entre medias. Tu jefe te pone los dos libros cerca de la cara, indicándote claramente que quiere que leas el número decimal Dewey pegado en el lomo, y sólo entonces te das cuenta de tu error. Has invertido la colocación de los volúmenes, poniendo el primero en el lugar del segundo y dejando el segundo en donde debía estar el primero. Por favor, dice el señor Goines, con voz un tanto desdeñosa, no lo vuelvas a hacer. Si un libro se coloca donde no le corresponde, puede estar perdido durante veinte años o más, quizá para siempre.

Es un asunto de poca importancia, quizás, pero te sientes humillado por tu negligencia. No es que los dos libros en cuestión fueran a perderse (se encontraban en el mismo estante, al fin y al cabo, a sólo unos centímetros uno de otro), pero entiendes lo que el señor Goines trata de decir, y aunque te irrita el tono condescendiente que adopta contigo, te disculpas y prometes prestar más atención en el futuro. Piensas: ¡Veinte años! ¡Para siempre! Esa idea te deja pasmado. Pon algo donde no le corresponde, y aunque siga estando ahí –prácticamente delante de tus narices– puede desaparecer hasta el fin de los tiempos.

Vuelves al carro y sigues colocando libros de historia medieval alemana. Hasta ahora no has sabido que te estaban espiando. Eso te deja mal sabor de boca, y te dices que debes tener cuidado, mantenerte alerta, no dar nunca nada por sentado, ni siquiera en el afable y soporífero recinto de una biblioteca universitaria.

Las expediciones a las estanterías consumen aproximadamente media jornada. Pasas la otra mitad sentado detrás de un pequeño escritorio en los pisos superiores, esperando que de las entrañas del edificio surja un tubo neumático con una papeleta de préstamo que te ordena buscar este o aquel libro para el estudiante o profesor que acaba de pedirlo abajo.»