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Acerca de Julio Alonso Arévalo

Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS. Más de 80 artículos científicos publicados - Ver en E-LIS -en revistas científicas. El profesional de la información, Library Hi-Tech, Electronic Library. Investigación Bibliotecológica, Anales de Documentación... 12 libros publicados: Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide), Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA), El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE), Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018. Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019 Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.

El dinero y el poder que hay detrás de los rankings universitarios

Hazelkorn, Ellen. “We need to understand the money and power behind rankings.” University World News, 18 de junio de 2025. https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20250618093537137

La autora invita a repensar el papel de los rankings desde una perspectiva crítica. Sugiere que conceptos como la privatización de datos públicos, la ética del manejo de información y los modelos de gobernanza en educación deben abordarse con mayor profundidad. También lanza una pregunta provocadora: ¿ha contribuido la falta de transparencia del propio sistema educativo a abrir la puerta a estos modelos comerciales que ahora dominan la narrativa sobre calidad y excelencia?

Los rankings universitarios son sistemas de clasificación que ordenan a las universidades en función de distintos criterios, como la investigación, la calidad docente, la reputación académica y otros indicadores específicos. Si bien pueden resultar útiles para establecer comparaciones entre instituciones y tener una referencia sobre su desempeño, es fundamental entender que se trata de una herramienta orientativa y no deberían considerarse como la única base para tomar decisiones informadas.

En el artículo se analiza el poder y la influencia detrás de los rankings universitarios globales. Parte de los conceptos de «monopolios del conocimiento» y «asimetría de la información», que explican cómo el control desigual de los datos genera desequilibrios de poder. Además, introduce la noción de «capitalismo de vigilancia», en la que la experiencia humana se convierte en materia prima para prácticas comerciales basadas en la extracción y análisis de datos, que se transforman en nuevas fuentes de poder.

Los rankings globales surgieron en 2003 con el Academic Ranking of World Universities (ARWU), también conocido como el ranking de Shanghái. Aunque la recopilación de datos educativos venía de antes (por ejemplo, por parte de la UNESCO o la OCDE), estos rankings introdujeron un marco comparativo internacional sencillo y atractivo. Fueron recibidos como herramientas de transparencia y elección informada, aunque contrastan con los enfoques tradicionales de evaluación académica, como la revisión por pares.

Asimismo, los rankings se han convertido en una fuente lucrativa: operan como plataformas de recopilación y almacenamiento de datos, que sirven de base para herramientas analíticas avanzadas y servicios de consultoría especializados. En este entramado es donde realmente se concentra el poder y los beneficios económicos. Tal como confesó en privado uno de sus responsables: “Como sabes, los rankings en sí no generan ingresos; es necesario encontrar financiación o vías de rentabilidad para mantener sus operaciones, y no es algo sencillo”. Esta lógica ha favorecido la integración, concentración y consolidación empresarial entre sistemas de rankings, editoriales académicas y compañías de análisis de macrodatos, dando lugar a un negocio amplio y estructurado en torno a la recopilación, gestión y explotación de inteligencia basada en el conocimiento.

En un entorno geopolítico altamente competitivo, la visibilidad y una buena posición en los rankings se han vuelto esenciales. Sin acceso a datos, los gobiernos y las instituciones carecen de las herramientas necesarias para dirigir, desarrollar y evaluar sus políticas y objetivos. Esta dependencia los convierte en blancos vulnerables: entregan grandes volúmenes de información para participar en la dinámica de los rankings y, posteriormente, recurren a servicios de consultoría para escalar posiciones. Este ciclo tiene consecuencias directas sobre la soberanía nacional y la autonomía de las instituciones.

Con el tiempo, los rankings han adquirido un carácter geopolítico: el estatus de “universidad de clase mundial” se convirtió en un objetivo codiciado. Las universidades pasaron a ser actores en una especie de «partida de ajedrez global», donde los rankings no solo miden, sino que también modelan el comportamiento institucional y nacional. Detrás de ellos hay grandes intereses económicos: los rankings más influyentes (ARWU, THE, QS, US News & World Report) forman parte de corporaciones con ánimo de lucro que comercializan análisis, consultorías y herramientas basadas en big data.

Hazelkorn advierte de un patrón preocupante: se crean rankings regionales (por ejemplo, para África o Asia Central), se organizan conferencias financiadas por gobiernos o universidades locales, y luego se ofrecen servicios de consultoría para mejorar la posición en esos mismos rankings. Esto genera dependencia y erosiona la autonomía institucional y nacional.

Base de datos de normas sobre Inteligencia Artificial

AI Standards Database

Acceder

AI Standards Database es una plataforma integral que permite acceder y buscar entre un amplio espectro de normas relacionados con la inteligencia artificial.

El recurso reúne normas publicadas o en desarrollo por importantes organismos internacionales de normalización, como World Standards Cooperation, que incluye entidades reconocidas como:

  • IEC (Comisión Electrotécnica Internacional)
  • ISO (Organización Internacional de Normalización)
  • ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones)
  • Y otros organismos globales dedicados al desarrollo de estándares técnicos.

Ofrece acceso a más de 700 normas y publicaciones técnicas vinculadas a la IA, lo que la convierte en una herramienta clave para profesionales, investigadores y empresas que trabajan en el ámbito de la inteligencia artificial. Estos estándares no solo están listados por organismo desarrollador, sino que también se clasifican por sectores industriales y áreas de aplicación específicas, facilitando su búsqueda y comprensión.

Una característica importante de esta base de datos es su enfoque en la relación entre las normas y las actividades humanas automatizadas por sistemas de IA. Esto significa que cada estándar está asociado a una actividad o función humana específica que la inteligencia artificial puede desempeñar o apoyar, facilitando así su aplicación en contextos reales. Por ejemplo, se pueden identificar normas orientadas a la salud, la manufactura, la educación, la movilidad, entre otros sectores.

Programa de alfabetización en IA de la Biblioteca Universitaria de Carolina del Norte

Mitchell, C. (2025, junio 9). Building student AI literacy. UNC University Libraries. https://library.unc.edu/news/building-student-ai-literacy/

La iniciativa Carolina AI Literacy Initiative ofrece recursos educativos, como videos y módulos, para enseñar a los estudiantes a utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) de manera ética y efectiva. Los temas incluyen la redacción de indicaciones (prompts), detección de sesgos, verificación de hechos y prevención del plagio. Además, proporciona apoyo curricular para instructores y oportunidades para que los estudiantes experimenten y aprendan más sobre el uso responsable de la IA en entornos académicos

La bibliotecaria Dayna Durbin, especializada en enseñanza y aprendizaje para estudiantes de primer año, ha recibido numerosas consultas sobre si el uso de estas herramientas constituye una forma de hacer trampa o plagio. Para abordar estas inquietudes, Durbin colaboró con Dan Anderson, director de la Iniciativa de Humanidades Digitales de Carolina y del programa de escritura en el Departamento de Inglés y Literatura Comparada, para crear Carolina AI Literacy Initiative

«Cuando apareció ChatGPT, empezamos a recibir preguntas de estudiantes preocupados por el plagio, por asegurarse de que no estaban infringiendo el Código de Honor o haciendo trampas al utilizar herramientas de IA generativa. Se convirtió en una especie de asesoramiento para las bibliotecas»

Dayna Durbin

Esta iniciativa tiene como objetivo proporcionar materiales educativos que ayuden a los estudiantes a utilizar la inteligencia artificial de manera efectiva y responsable. A través de lecturas, talleres, módulos y videos, los estudiantes aprenden habilidades como la redacción de indicaciones (prompts), la detección de sesgos, la verificación de hechos y la prevención del plagio. El programa se basa en la tradición de las bibliotecas de promover la alfabetización informacional y equipa a los estudiantes con el conocimiento necesario para usar las herramientas de IA de manera reflexiva y segura en entornos académicos.

«Las bibliotecas son excelentes para muchos de estos retos asociados a la IA, porque llevan décadas prestando atención a la alfabetización informacional»

Dan Anderson

La producción de GenAI es plana, y es fácil de identificar para los profesores. Pero es una herramienta útil para hacer una lluvia de ideas de palabras clave y términos de búsqueda si estás atascado o para resumir una investigación que puede dar a los estudiantes familiaridad con un tema.

Los módulos ofrecidos tienen como objetivo guiar a los estudiantes en el aprendizaje de aspectos fundamentales sobre la inteligencia artificial, especialmente en su aplicación responsable y efectiva en contextos académicos.

Creación de preguntas para IA (pompts) 


Este módulo se centra en la relación entre la elaboración de preguntas (prompts) para IA y el proceso de pensamiento humano. Se destaca la importancia de crear prompts que no solo dependan de la IA, sino que también potencien y reflejen el razonamiento propio del usuario. Los estudiantes tienen la oportunidad de practicar y desarrollar sus propias estrategias para interactuar con las herramientas de IA, fomentando un enfoque crítico y activo en el uso de estas tecnologías.

Comprobación de hechos y sesgos


Este módulo aborda los riesgos asociados con el uso de herramientas generativas de IA, tales como la difusión de información incorrecta, la creación de citas y enlaces falsos, y la generación de resultados sesgados. Se ofrecen estrategias prácticas para que los estudiantes puedan verificar la veracidad y la imparcialidad de los contenidos producidos por la IA. Está dirigido a todos los estudiantes, tanto a quienes son nuevos en estas tecnologías como a aquellos que las usan con frecuencia, promoviendo así una alfabetización digital crítica y responsable.

Evitar el plagio y documentar las fuentes


Este módulo introduce los estándares de investigación relacionados con la IA generativa, enfocándose en la integridad académica. Invita a los estudiantes a reflexionar sobre los valores éticos y las expectativas que implica utilizar la inteligencia artificial con honestidad, evitando el plagio y aprendiendo a documentar adecuadamente las fuentes cuando se emplean herramientas de IA en sus trabajos.

El uso intensivo de modelos de inteligencia artificial para redactar textos podría estar debilitando nuestras habilidades cognitivas.

Kosmyna, Nataliya, Pattie Maes, and Deb Roy. “Your Brain on ChatGPT: Effects of AI Assistance on Cognitive Demand and Product Quality.” MIT Media Lab, 2024. Accedido el 22 de julio de 2025. https://www.404media.co/is-chatgpt-rotting-our-brains-new-study-suggests-it-does/

Un estudio del MIT sugiere que el uso intensivo de ChatGPT para escribir reduce la actividad cerebral, la creatividad y la conexión con el propio texto. Los ensayos generados con IA fueron considerados de menor calidad y los usuarios mostraron menor retención. Se recomienda usar la IA como complemento, no como sustituto del pensamiento crítico.

En el experimento participaron 54 estudiantes, divididos en tres grupos: uno escribía ensayos con la ayuda de ChatGPT, otro utilizaba un buscador como Google, y el tercero escribía sin ninguna asistencia tecnológica. A todos se les monitorizó la actividad cerebral mediante EEG durante el proceso de escritura.

Los resultados revelaron que el grupo que utilizó ChatGPT mostró la menor actividad cerebral y la red neuronal menos conectada, en comparación con los otros dos grupos. Además, los ensayos generados con la ayuda de la IA fueron considerados de menor calidad por los evaluadores: eran más homogéneos, menos creativos y carecían de un estilo personal, lo que llevó a algunos docentes a calificarlos como “sin alma”. También se observó que quienes usaron ChatGPT tenían más dificultades para recordar lo que habían escrito y reportaron una menor conexión con sus textos, lo que plantea dudas sobre la apropiación del conocimiento.

Un hallazgo especialmente preocupante fue la aparición de lo que los investigadores llaman “deuda cognitiva”: cuanto más tiempo usaban ChatGPT, menos esfuerzo mental ponían en las tareas, recurriendo con mayor frecuencia a copiar y pegar respuestas con apenas ediciones. En contraste, quienes trabajaron sin IA desde el principio mantuvieron niveles altos de compromiso mental y obtuvieron mejores resultados en creatividad y calidad lingüística. Los usuarios que usaron Google obtuvieron un rendimiento intermedio, mostrando un equilibrio entre búsqueda activa y procesamiento propio de la información.

Cuando se intercambiaron las condiciones entre los grupos, se evidenció que quienes habían empezado con ChatGPT seguían mostrando bajo rendimiento al pasar a tareas sin tecnología. Por el contrario, quienes habían trabajado sin IA al principio mejoraron su rendimiento incluso al usar ChatGPT después, lo que sugiere que el uso consciente y posterior de estas herramientas puede tener efectos menos perjudiciales.

Aunque el estudio aún no ha sido revisado por pares y tiene limitaciones debido al tamaño de la muestra, sus conclusiones invitan a la reflexión. Se plantea que depender excesivamente de la IA para tareas complejas como la escritura puede afectar negativamente a la memoria, el pensamiento crítico y la creatividad. Por ello, se recomienda un uso equilibrado de estas tecnologías: primero desarrollar el pensamiento propio, y luego recurrir a la IA como complemento, no como sustituto.

Ocho principios para transformar la publicación científica y fortalecer su papel en la sociedad

International Science Council. Key Principles for Scientific Publishing. ISC Report, publicado el 17 de noviembre de 2023. DOI: 10.24948/2023.13. Disponible en PDF desde el ISC

Texto completo

El informe ofrece una guía clara y coherente para que los editores científicos impulsen una transición hacia una ciencia más abierta, equitativa y robusta, con sistemas editoriales centrados en la comunidad, la adaptabilidad y el bien público.

Se destaca la necesidad de que los editores científicos adopten ocho principios clave para garantizar que la publicación cumpla con su rol esencial en un entorno global que enfrenta desafíos como el cambio climático, la inteligencia artificial, y la proliferación de desinformación y nacionalismos

Los ocho principios propuestos :

  1. Acceso abierto universal. Debería haber un acceso universal, rápido y abierto al registro científico (Consejo Internacional de Ciencia, 2021), tanto para autores como para lectores, sin barreras a la participación, en particular aquellas basadas en la capacidad de pago, el privilegio institucional, el idioma o la geografía.
  2. Licencias abiertas. Las publicaciones científicas deberían tener como característica predeterminada contar con licencias abiertas que permitan la reutilización y la minería de textos y datos.
  3. Revisión por pares rigurosa y continua.: La revisión por pares rigurosa, oportuna y continua debe seguir desempeñando un papel clave en la creación y mantenimiento del registro público de la ciencia.
  4. Accesibilidad de datos y metadatos. Los datos y observaciones en los que se basa una afirmación de verdad publicada deben ser simultáneamente accesibles al escrutinio y respaldados por los metadatos necesarios.
  5. Preservación del registro científico. El registro de la ciencia debe mantenerse de tal manera que se garantice el acceso abierto a las generaciones futuras.
  6. Bibliodiversidad. Se deben respetar las tradiciones de publicación y la bibliodiversidad en diferentes disciplinas y regiones.
  7. Adaptabilidad de los sistemas editoriales. Los sistemas de publicación deben diseñarse para adaptarse continuamente a nuevas oportunidades de cambio beneficioso en lugar de incorporar sistemas inflexibles que inhiban el cambio.
  8. Gobernanza comunitaria. La gobernanza de los procesos de difusión del conocimiento científico debería rendir cuentas a la comunidad científica o estar en manos de ella.

El modelo actual, dominado por editoriales comerciales, no cumple con estos principios debido a precios altos, restricciones autorales, sistemas de revisión insuficientes, falta de transparencia en datos y dependencia de infraestructuras cerradas. Se señala que este sistema ha incentivado la sobrepublicación, incluso con artículos fraudulentos, y ha desplazado a los investigadores hacia una “cultura de cantidad” con algunos problemascomo:

  • El pago excesivo limita el acceso de investigadores con menos recursos.
  • La apropiación del copyright impide la reutilización científica.
  • La revisión por pares se ve debilitada por el volumen creciente de publicaciones y la falta de control de calidad.
  • Se priorizan indicadores bibliométricos sobre contenido transversal, lo cual fomenta publicaciones innecesarias, incluso fraudulentas

Además, se subraya la necesidad de una ciencia abierta al público, con lenguaje accesible y un cambio cultural en las instituciones académicas, de modo que la ciencia no sea un privilegio, sino un bien común.

La lectura en papel mejora las habilidades de comprensión entre seis y ocho veces más que la lectura en dispositivos digitales

 Altamura, L., Vargas, C., & Salmerón, L. (2023). «Do New Forms of Reading Pay Off? A Meta-Analysis on the Relationship Between Leisure Digital Reading Habits and Text Comprehension». Review of Educational Research, 0(0). https://doi.org/10.3102/00346543231216463

Un equipo de la Universidad de Valencia analizó más de dos docenas de estudios publicados entre 2000 y 2022, con casi 470 000 participantes. Concluyeron que la lectura en papel mejora las habilidades de comprensión entre seis y ocho veces más que la lectura en dispositivos digitales

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Valencia concluye que la lectura en formato impreso mejora la comprensión lectora entre seis y ocho veces más que la lectura en pantallas. Esta investigación, que analizó más de veinte años de estudios y casi 470 000 participantes, confirma que el papel sigue siendo el medio más eficaz para fomentar una lectura profunda y comprensiva, especialmente en contextos educativos.

Una de las razones principales es que los textos digitales suelen presentar una calidad lingüística inferior. Muchas veces están escritos en un estilo conversacional, como en redes sociales, lo que limita la exposición a estructuras sintácticas complejas, vocabulario académico y razonamientos elaborados. Además, el acto de leer en pantalla tiende a ser más superficial, con un enfoque en el escaneo rápido y fragmentado, lo que perjudica la capacidad de conectar ideas y retener información.

Los resultados varían según la edad de los lectores. En niños de primaria, la lectura digital tiene un efecto claramente negativo sobre la comprensión. En adolescentes y universitarios, aunque la relación se vuelve algo más positiva, sigue siendo menos efectiva que la lectura en papel. Esto se debe en parte a que los lectores más jóvenes aún no dominan estrategias cognitivas que les permitan ignorar las distracciones digitales, mientras que los mayores han desarrollado mayor capacidad de autorregulación.

Los investigadores no están en contra del uso de tecnologías digitales, pero advierten que el aprendizaje profundo —especialmente en edades tempranas— requiere el tipo de atención, ritmo pausado y concentración que fomenta la lectura impresa. Por ello, recomiendan que las escuelas y educadores prioricen los libros físicos para desarrollar sólidas habilidades lectoras antes de introducir de manera intensiva la lectura digital.

En conclusión, aunque las pantallas ofrecen acceso rápido a una gran cantidad de información, no sustituyen las ventajas cognitivas y educativas de leer en papel. Para cultivar una comprensión lectora rica, duradera y crítica, especialmente en estudiantes, el libro impreso sigue siendo la herramienta más poderosa.

¿Quieres barrios más seguros? Inviertan en bibliotecas. Cuando aumenta la financiación de las bibliotecas, la delincuencia tiende a disminuir

EveryLibrary. 2022. “Want Safer Neighborhoods? Invest in Libraries.” Medium. https://medium.com/everylibrary/want-safer-neighborhoods-invest-in-libraries-8c5259ad32e2 (consultado el 21 de julio de 2025).

El artículo plantea que invertir en bibliotecas públicas es una estrategia eficaz y comprobada para mejorar la seguridad y la calidad de vida en los vecindarios. Contrario a enfoques tradicionales que destinan presupuestos principalmente a la policía y la vigilancia, la pieza sugiere que las bibliotecas contribuyen de manera significativa a la reducción de la delincuencia y la violencia, además de fomentar el desarrollo social y económico de las comunidades.

Las bibliotecas públicas funcionan como espacios abiertos, accesibles e inclusivos que ofrecen recursos y programas para personas de todas las edades y condiciones. Son lugares de encuentro donde se promueve la educación, la cultura y la cohesión social, elementos esenciales para la prevención del crimen. En barrios vulnerables, las bibliotecas pueden ser refugios que ofrecen actividades constructivas y apoyo a jóvenes en riesgo, alejándolos de entornos potencialmente peligrosos.

El artículo cita estudios y ejemplos concretos que vinculan la presencia y actividad de las bibliotecas con una disminución en las tasas de violencia y delincuencia. Un caso destacado es el de bibliotecas en ciudades de Estados Unidos que, mediante programas de alfabetización, empleo, apoyo psicosocial y actividades extracurriculares, han contribuido a reducir el crimen juvenil y mejorar la percepción de seguridad en sus comunidades. En estos espacios, el acceso gratuito a tecnología, educación y servicios sociales fortalece la resiliencia comunitaria.

Un estudio reciente publicado en el Journal of Cultural Economics examina lo que ocurre cuando se abre una nueva sucursal de una biblioteca en Kansas City (Misuri). La ciudad tuvo doce sucursales de biblioteca durante muchos años. En 2013, añadieron la decimotercera sucursal, conocida como Woodneath Public Library Branch. Este estudio se centra en la sucursal de Woodneath. Los investigadores compararon los índices de delincuencia antes y después de la apertura de la biblioteca de Woodneath. Aunque no se redujeron todos los delitos, hubo un claro descenso en algunos tipos, como el vandalismo, los allanamientos y los robos. Esta reducción de la delincuencia fue más notable en la zona más cercana a la biblioteca.

El estudio también citaba las conclusiones de EveryLibrary, según las cuales, a medida que la financiación de las bibliotecas por persona aumentaba de 1995 a 2016, los índices nacionales de delincuencia descendían casi en la misma proporción. Esta tendencia parece exclusiva de las bibliotecas y no se aplica a todas las demás instituciones culturales públicas.

Los investigadores del estudio sobre bibliotecas de Missouri también descubrieron que las bibliotecas influyen en la forma en que la gente piensa sobre el riesgo de delincuencia. El artículo explicaba que cuando se construye una nueva biblioteca, suele haber más tráfico peatonal, mejor iluminación, cámaras de seguridad y nuevas rutas de patrulla policial. Todas estas mejoras ayudan a la gente a sentirse más segura y hacen que los barrios sean más acogedores.

De hecho, la mayoría de los estadounidenses ya ven las bibliotecas como espacios seguros. El 69% de los encuestados afirma sentirse cómodo en su biblioteca local. El estudio sugiere que esta reputación convierte a las bibliotecas en un excelente refugio para personas que, de otro modo, pasarían el tiempo en entornos menos seguros.

Invertir en bibliotecas se presenta como una política pública de prevención más eficiente y sostenible a largo plazo que la mera represión o vigilancia policial. Las bibliotecas proporcionan servicios integrales que abordan causas profundas de la inseguridad, como la pobreza, la falta de educación y la exclusión social. La financiación adecuada permite ampliar programas, mantener horarios accesibles y garantizar que las bibliotecas respondan a las necesidades cambiantes de la población.

¿Qué está pasando con la lectura? para muchos, la inteligencia artificial puede estar poniendo fin a la era del texto tradicional.

Rothman, Joshua. 2024. What’s Happening to Reading? For many people, A.I. may be bringing the age of traditional text to an end. The New Yorker, April 29, 2024. https://www.newyorker.com/culture/open-questions/whats-happening-to-reading

Joshua Rothman reflexiona sobre cómo la llegada de la inteligencia artificial y las pantallas está transformando radicalmente la experiencia de lectura. El autor sugiere que la lectura profunda y contemplativa, asociada al texto impreso, está siendo reemplazada por interacciones fragmentadas con la lectura digital, dominada por aplicaciones, redes sociales y modelos de lenguaje que condensan y simplifican la experiencia. Rothman cuestiona si estamos entrando en el final de la era dominada por el texto tradicional

En décadas pasadas, preguntas como “¿qué lees y por qué?” no solían ser tan urgentes. La lectura era una actividad común y establecida, sin mayores cambios desde la aparición de la industria editorial moderna en el siglo XIX. Antes de la era digital, leer un libro en un banco del parque era algo discreto y personal; nadie necesitaba saberlo si uno no lo contaba. La experiencia de leer se limitaba a deslizar la vista sobre las páginas en silencio, a un ritmo propio y sin interrupciones externas.

Sin embargo, en la actualidad la naturaleza de la lectura ha cambiado profundamente. Aunque muchas personas siguen disfrutando de los libros y publicaciones tradicionales, para otras el modelo clásico de lectura —profunda, continua y desde el inicio hasta el final— se ha vuelto casi obsoleto. Hoy en día, algunos comienzan un libro en un lector digital, lo continúan escuchando en formato audio, o directamente evitan los libros para pasar las horas navegando en noticias, blogs o redes sociales. La lectura actual es a la vez dispersa y concentrada, con palabras que fluyen aleatoriamente en una pantalla mientras otras plataformas, como YouTube, videojuegos o Netflix, compiten por nuestra atención constante.

Este cambio no ocurrió de la noche a la mañana, sino que ha sido un proceso gradual influenciado por tecnologías adoptadas mayormente por los jóvenes. Estadísticas recientes muestran una caída significativa en la lectura tradicional: por ejemplo, en Estados Unidos el porcentaje de adultos que leen al menos un libro al año bajó del 55% al 48% en una década, mientras que en adolescentes la caída fue aún más marcada. Esta disminución ha generado preocupación en profesores universitarios, que observan que muchos estudiantes tienen dificultades para leer textos complejos y extensos debido a la influencia de los dispositivos móviles.

El auge de la información en la era digital ofrece muchas nuevas formas de aprender, leer y entretenerse. ¿Realmente queremos volver a un tiempo con menos acceso a contenidos variados? Algunos académicos han interpretado la caída de la lectura tradicional como el fin del “paréntesis de Gutenberg,” un periodo histórico dominado por el texto impreso estructurado, que la llegada de internet habría cerrado, devolviéndonos a una comunicación más libre, descentralizada y conversacional, más cercana a una cultura oral moderna. Este fenómeno se ve reflejado en el auge de los podcasts, boletines y memes, que recuerdan las antiguas tradiciones de compartir conocimientos a través del diálogo.

Sin embargo, esta idea de una “segunda oralidad” puede resultar un poco anticuada. Vivimos en la era posterior a la dominación de redes sociales como Facebook, y ahora enfrentamos una nueva realidad: la inteligencia artificial (IA). En internet, no siempre interactuamos con personas reales, sino con entidades generadas por IA que han sido entrenadas con enormes cantidades de texto. Es como si los libros se hubieran “animado” para crear una nueva forma de comunicación que mezcla texto, pensamiento y conversación, transformando el valor y la utilidad de la palabra escrita.

La lectura digital favorece el escaneo rápido, saltos entre fragmentos y multitarea. Esto se relaciona con lo que expertos llaman el “screen inferiority effect”, donde la comprensión disminuye significativamente en lectura digital, en especial en lectores jóvenes. Una extensa meta‑revisión realizada en la Universidad de Valencia (con más de 450 000 participantes) reveló que la lectura impresa mejora la comprensión entre seis y ocho veces más que la digital. La explicación: la lectura en pantalla tiende a promover enfoques cognitivos superficiales, menor atención sostenida y mayor carga mental

Los estudiantes de primaria y secundaria experimentan mayor impacto negativo por la lectura digital, mientras que los niveles de comprensión mejoran ligeramente en lectores adolescentes y universitarios. Estudios como el de Altamura et al. (2023) muestran efectos negativos significativos para estudiantes más jóvenes, aunque menores a medida que se avanza en edad y habilidad lectora. Los resultados del programa PISA 2022 también revelan un descenso en el rendimiento de comprensión lectora en países de la OCDE, asociado en parte al uso excesivo de dispositivos digitales en el aula.

Rothman plantea que herramientas de IA como chatbots y modelos de lenguaje están redefiniendo la lectura: permiten resumen, explicación y edición inmediata, pero también podrían transformar la lectura en una actividad más utilitaria y menos reflexiva. Estudios recientes en entornos educativos advierten que el uso prolongado de IA puede debilitar significativamente el pensamiento crítico, debido al fenómeno de descarga cognitiva: los usuarios delegan el esfuerzo mental y pierden capacidad analítica.

Aunque la lectura impresa sigue ofreciendo ventajas claras en comprensión y concentración, el entorno digital no es inherente al fracaso lectivo. Algunos estudios señalan que los lectores que prefieren textos impresos obtienen mejores resultados, independientemente de su edad. La clave está en entrenar estrategias específicas para lectura digital, fomentar entornos sin distracciones y combinar formatos con intencionalidad pedagógica.

Si bien, la IA no puede reemplazar a lectores humanos que aportan originalidad y visión personal, sí tiene fortalezas únicas, como responder preguntas sin cansancio y simplificar textos complejos para hacerlos más accesibles. Así, la IA puede transformar cualquier texto en un punto de partida para aprender más o en una herramienta que acerca contenidos difíciles a un público más amplio.

Esta dinámica abre la puerta a difuminar la distinción entre fuentes originales y secundarias, especialmente para aquellos que buscan separar forma y contenido. Desde hace años, servicios como Blinkist ofrecen resúmenes condensados de libros de no ficción, y las ediciones abreviadas de novelas también son populares, lo que indica que muchos lectores prefieren captar la esencia de una obra sin dedicarle tanto tiempo.

Es posible que, en el futuro, empecemos a consumir textos en versiones resumidas o alteradas, y solo luego decidamos si queremos la obra completa, de forma similar a cómo hoy escuchamos podcasts acelerados o consultamos Wikipedia para entender mejor una serie. La IA facilitará esta transformación, generando versiones adaptadas al instante y dando más control a los lectores sobre cómo interactúan con los textos.

Rothman argumenta que la lectura profunda está bajo amenaza en un contexto dominado por pantallas e inteligencia artificial. La transformación va más allá de la forma: implica una redefinición cultural de lo que significa leer. Sin embargo, mediante el uso consciente de herramientas digitales, la educación adecuada y el fomento de la lectura impresa, es posible preservar y revitalizar la lectura reflexiva y crítica en un mundo cada vez más líquido textual.

Diseño amigable para personas con demencia y salud mental: claves para espacios inclusivos

The Design Concept. (2024). Mental Health & Dementia Friendly Design. Recuperado el 21 de julio de 2025, de https://thedesignconcept.co.uk/inspiration/mental-health-dementia-friendly-design

El diseño de espacios públicos que considera la salud mental y las necesidades de las personas con demencia se ha vuelto un tema esencial en arquitectura, urbanismo y diseño interior.

Según The Design Concept, una empresa especializada en el diseño de bibliotecas y espacios comunitarios, crear entornos accesibles, tranquilos y fácilmente comprensibles no solo beneficia a quienes padecen deterioro cognitivo, sino que mejora la experiencia de todos los usuarios del espacio (The Design Concept, 2024).

Uno de los principios clave es la claridad en la señalización y orientación. Para personas con demencia, la confusión espacial puede ser una fuente constante de ansiedad. El artículo subraya la importancia de usar señales consistentes, con letras grandes, tipografías legibles, contrastes de color bien definidos y símbolos gráficos reconocibles. Estas señales deben ubicarse en lugares visibles y a la altura de los ojos, y deben acompañar todo el recorrido dentro del espacio. Una orientación visual clara favorece la autonomía y reduce la dependencia de ayuda externa.

También se destaca el uso de materiales y superficies adecuadas. Por ejemplo, el uso de acabados mate y sin reflejos ayuda a minimizar la desorientación causada por brillos o reflejos inesperados, que pueden resultar inquietantes para quienes tienen deterioro visual o cognitivo. Se recomienda evitar suelos con patrones visuales complejos o texturas que puedan parecer desniveles, ya que podrían percibirse como obstáculos o zonas peligrosas. El diseño debe favorecer la percepción estable del entorno.

Además, el artículo propone que los espacios sean fácilmente comprensibles y estructurados de forma intuitiva. Esto incluye el uso de pasillos abiertos y directos, evitando callejones sin salida o puntos ciegos. La distribución debe facilitar la orientación visual, permitiendo ver claramente hacia dónde se puede ir desde cualquier punto. El uso de colores diferentes para zonas distintas, la iluminación natural o cálida, y elementos reconocibles en la decoración, como murales o mobiliario temático, ayudan a crear puntos de referencia.

Otro aspecto central es la creación de un ambiente de calma y confort emocional. Esto se logra mediante una iluminación natural adecuada, evitando luces muy intensas o deslumbrantes, y el uso de materiales acústicos que reduzcan el ruido ambiental. Para personas con ansiedad, depresión o trastornos sensoriales, un ambiente ruidoso o sobrecargado puede ser altamente estresante. Crear zonas silenciosas o áreas de descanso puede ser determinante para que una biblioteca se perciba como un espacio acogedor y seguro.

El diseño amigable no solo debe enfocarse en la funcionalidad física del espacio, sino también en su capacidad para fomentar relaciones humanas positivas y bienestar emocional. Espacios bien diseñados promueven la permanencia, la interacción y la participación. Esto es particularmente valioso en bibliotecas, que se están redefiniendo como centros comunitarios de encuentro y cuidado. Diseñar con empatía y en consulta con usuarios reales (incluidas personas mayores o con demencia) resulta fundamental para que los espacios sean verdaderamente inclusivos.

En resumen, el diseño centrado en la salud mental y la demencia no es un lujo ni una tendencia pasajera, sino una necesidad ética y funcional en la planificación de espacios públicos. A través de decisiones conscientes en señalización, materiales, distribución espacial e iluminación, es posible crear entornos que no solo sean accesibles, sino también profundamente humanos.

El 90% de los canadienses visitaron la biblioteca en 2024

BookNet Canada. (2025, 14 de mayo). Canadian Book Borrowers in 2024. Recuperado de: https://www.booknetcanada.ca/blog/research/2025/5/14/canadian-book-borrowers-in-2024

Durante el año 2024, la actividad en las bibliotecas públicas de Canadá mostró una recuperación y consolidación notables tras los efectos de la pandemia, según un estudio de BookNet Canada basado en encuestas a más de 4 200 lectores.

Aproximadamente un 27 % de los canadienses reportaron haber tomado prestado al menos un libro durante el mes anterior a la encuesta. Este dato refleja una estabilización en el uso de las bibliotecas en comparación con años anteriores, en los que el acceso físico y los hábitos de lectura se vieron afectados por las restricciones sanitarias.

La presencialidad volvió con fuerza: un 90 % de los usuarios de bibliotecas afirmaron haberlas visitado físicamente, en comparación con el 59 % registrado en 2020. Además, el acceso a través de plataformas digitales creció: un 76 % de los encuestados visitó el sitio web de su biblioteca local al menos una vez al mes, frente al 50 % de hace cuatro años. Esto muestra un equilibrio interesante entre los servicios presenciales y digitales, que ya no compiten sino que se complementan.

En cuanto a los formatos prestados, el libro impreso sigue siendo dominante, con un 72 % de las obras solicitadas en este formato. Le siguen los ebooks (18 %) y los audiolibros (10 %), lo cual indica que aunque las tecnologías digitales han ganado terreno, el papel sigue teniendo un lugar central en la experiencia lectora canadiense. En promedio, los lectores tomaron prestados 5 libros en el mes anterior: 3,5 eran impresos, 0,9 electrónicos y 0,5 audiolibros.

Las motivaciones principales para tomar libros prestados incluyen razones económicas y prácticas: un 52 % de los encuestados mencionó el ahorro de dinero como principal motivo; un 45 % dijo que lo hace para no tener que comprar los libros, y un 24 % lo considera una práctica habitual, parte de su rutina cultural. Esto subraya el valor de las bibliotecas no solo como centros de acceso al conocimiento, sino también como herramientas fundamentales para la equidad social.

Un hallazgo interesante es que muchos usuarios de bibliotecas también son compradores activos de libros. Más de la mitad afirmaron haber comprado libros, con un gasto mensual medio que varía entre 1 y 49 dólares canadienses. Esto desmiente el prejuicio de que quien usa la biblioteca deja de consumir libros comercialmente. Por el contrario, revela una relación complementaria entre préstamo y compra, donde la biblioteca actúa como un espacio de descubrimiento y evaluación.

Además, el estudio incluye datos sobre hábitos de lectura por edad, frecuencia de uso y el grado de satisfacción con los servicios de las bibliotecas, indicando en general una valoración positiva por parte de la población. Las bibliotecas siguen siendo vistas como un recurso vital, especialmente para familias, estudiantes y adultos mayores.