Estrategias efectivas para aumentar y gestionar éticamente la frecuencia de citación

Ebrahim, Nader Ale. «Effective Strategies for Increasing and Ethically Managing Citation FrequencySSRN, June 13, 2025. https://www.linkedin.com/pulse/effective-strategies-increasing-ethically-managing-nader-ale-ebrahim-gm2yf/

Las citas son un indicador ampliamente reconocido del impacto académico y la visibilidad de la investigación. Sin embargo, la frecuencia de citas está influenciada por múltiples factores estratégicos, técnicos y éticos. Este artículo presenta una discusión equilibrada sobre estrategias efectivas para aumentar y gestionar éticamente la frecuencia de citas, fundamentadas en principios de visibilidad de la investigación y ética de las citas. Basándose en los trabajos y materiales públicos del Dr. Nader Ale Ebrahim, el estudio detalla medidas prácticas para mejorar la descubribilidad, accesibilidad y alcance académico, advirtiendo a la vez contra la manipulación poco ética de las citas. El artículo ofrece un marco para guiar a los investigadores en la maximización del impacto académico legítimo, manteniendo la integridad en las citas.

1. Introducción
La frecuencia de citas juega un papel central en la evaluación de la influencia académica, la reputación y los rankings institucionales. Aunque una investigación impactante puede no atraer atención inmediata, una difusión estratégica puede mejorar significativamente las métricas de citas. Al mismo tiempo, la comunidad académica enfrenta un escrutinio creciente hacia prácticas poco éticas, como la auto-citación excesiva y los carteles de citas. Este artículo busca presentar estrategias basadas en evidencia para aumentar la frecuencia de citas, enfatizando límites éticos y acciones que, justificadamente, podrían reducirlas.


2. Estrategias para aumentar la frecuencia de citas

2.1 Optimización de metadatos y títulos
La visibilidad de la investigación comienza con títulos, resúmenes y metadatos bien estructurados. Repetir palabras clave relevantes en el resumen y elegir títulos precisos mejora significativamente la indexación en bases de datos. La optimización de metadatos incrementa la probabilidad de que la investigación sea recuperada por motores de búsqueda académicos.

2.2 Publicar en revistas de alta visibilidad
La selección de revistas es un factor determinante para el desempeño en citas. Los artículos en revistas bien indexadas y de alto impacto tienen mayor probabilidad de ser citados debido a su amplia difusión. Se recomienda apuntar a revistas con lectores establecidos y presencia en Scopus, Web of Science y DOAJ.

2.3 Adoptar acceso abierto y autoarchivo
Numerosos estudios muestran que los artículos en acceso abierto reciben más citas. Hacer preprints o postprints disponibles públicamente a través de repositorios institucionales y plataformas como arXiv o SSRN aumenta la descubribilidad. La visibilidad es clave para el impacto.

2.4 Mantener una presencia digital actualizada
Perfiles profesionales en plataformas como Google Scholar, ORCID, ResearchGate y páginas institucionales deben estar siempre actualizados para amplificar el alcance y la indexación del trabajo académico.

2.5 Expandir colaboraciones
La investigación muestra que colaboraciones internacionales e interdisciplinarias se correlacionan positivamente con mayores tasas de citas. Los artículos con múltiples coautores, especialmente de distintas instituciones o países, atraen una audiencia más diversa.

2.6 Utilizar redes sociales y académicas
Difundir la investigación mediante redes sociales (LinkedIn, Twitter/X), plataformas académicas y blogs extiende el alcance más allá de los lectores tradicionales de revistas. Estas actividades son esenciales en las estrategias modernas de difusión.

2.7 Publicar artículos de revisión y encuestas
Los artículos de revisión, meta-análisis y encuestas suelen atraer más citas que la investigación original por su mayor atractivo. Apuntar a revistas de alto impacto con revisiones es una estrategia probada para aumentar citas.

2.8 Compartir datos y preprints
Los investigadores que comparten conjuntos de datos o documentos en proceso suelen recibir más citas. Los datos abiertos mejoran la replicabilidad y la credibilidad, y amplían el uso del trabajo por otros académicos.


3. Estrategias para gestionar éticamente la frecuencia de citas

3.1 Evitar la auto-citación excesiva
Mantener una tasa equilibrada de auto-citación es esencial para la ética académica. Monitorizar las auto-citas con plataformas como Scopus o Google Scholar ayuda a mantener transparencia y credibilidad.

3.2 Asegurar la relevancia en las referencias
Solo se deben incluir citas que apoyen el argumento o proporcionen contexto necesario. El exceso de referencias puede disminuir la calidad del artículo y provocar solicitudes editoriales para reducirlas.

3.3 Prevenir la manipulación de citas
Prácticas poco éticas como peticiones coercitivas de cita, carteles de citas o referencias irrelevantes distorsionan las métricas académicas. Quienes las practiquen arriesgan daños reputacionales y sanciones, incluyendo la exclusión de bases de datos.

3.4 Practicar la transparencia en las citas
Hacer seguimiento de las fuentes de citas y entender las métricas, incluyendo la exclusión de auto-citas, ayuda a los investigadores a rendir cuentas. Promover la ética en las citas es parte fundamental de una investigación responsable.


4. Conclusión
Aumentar la frecuencia de citas requiere combinar investigación de calidad, difusión estratégica y prácticas éticas. El trabajo del Dr. Nader Ale Ebrahim demuestra que no solo el contenido importa, sino también cómo se comparte y accede a él. Mantener la integridad en las citas asegura que las contribuciones académicas sean creíbles y éticamente fundamentadas. Este enfoque equilibrado brinda a los investigadores las herramientas para construir un perfil académico sólido y contribuir responsablemente al ecosistema científico.

References

1.      Ale Ebrahim, N. (Access to Publications). SSRN Author Page. Retrieved from https://papers.ssrn.com/sol3/cf_dev/AbsByAuth.cfm?per_id=1379350

2.      Ale Ebrahim, N. (Teaching Materials). Figshare Author Page. Retrieved from https://figshare.com/authors/Nader_Ale_Ebrahim/100797

3.      Moed, H. F. (2005). Citation analysis in research evaluation. Springer.

4.      Bornmann, L., & Daniel, H.-D. (2008). What do citation counts measure? A review of studies on citing behavior, Journal of Documentation, 64(1), 45–80.

5.      Björk, B.-C., & Solomon, D. (2012). Open access versus subscription journals: A comparison of scientific impact. BMC Medicine, 10(1), 73.

6.      Tahamtan, I., Afshar, A. S., & Ahamdzadeh, K. (2016). Factors affecting the number of citations: A comprehensive review of the literature. Scientometrics, 107(3), 1195–1225.

7.      Harzing, A. W. (2010). The Publish or Perish Book: Your guide to effective and responsible citation analysis. Tarma Software Research.

8.      How to improve your visibility as a researcher, available online at: https://authorservices.taylorandfrancis.com/blog/research-impact/how-to-improve-research-visibility/

9.      Ale Ebrahim, N. (2025). AI-Powered Tools and Strategies to Boost Research Visibility and Impact [Presentation]. Figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.28877966.v1

10.  Ale Ebrahim, N. (2025). AI-Driven Research Tools for Literature Search, Writing, Publishing, and Boosting Research Visibility and Impact [Presentation]. Figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.28369517.v1

11.  Ale Ebrahim, N. (2025). AI Application for Maximizing Research Visibility and Impact through Open Science [Presentation]. Figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.28306838.v1

12. https://chatgpt.com

El papel esencial de las bibliotecas públicas como “tercer lugar” para la comunidad

EveryLibrary. «Why the Public Library Is the Best Third PlaceMedium, 2 de junio de 2025. https://medium.com/everylibrary/why-the-public-library-is-the-best-third-place-fcc403323c75.

El artículo defiende la idea de que las bibliotecas públicas son, sin duda, el mejor «tercer lugar» para las comunidades, por su accesibilidad, recursos, programas, y capacidad para fomentar el sentido de pertenencia y la conexión social en un mundo donde estos espacios son cada vez más escasos.

Se analiza la importancia crucial que tienen las bibliotecas públicas como espacios comunitarios accesibles, gratuitos y acogedores que contribuyen al bienestar social y emocional de las personas. Inspirado en el concepto sociológico de «tercer lugar» (third place), definido por Ray Oldenburg como esos espacios que no son ni el hogar ni el trabajo, el texto destaca cómo las bibliotecas cumplen esta función ofreciendo un entorno neutral donde los individuos pueden reunirse, interactuar y sentirse parte de una comunidad más amplia.

Las bibliotecas públicas sobresalen como terceros lugares ideales por diversas razones. En primer lugar, eliminan las barreras económicas, ya que su acceso y uso son gratuitos para todos, independientemente de su nivel socioeconómico. Esto las convierte en espacios inclusivos y democráticos, abiertos a cualquier persona que desee acudir a ellos. Además, ofrecen un ambiente cómodo y sin presiones comerciales; a diferencia de cafeterías o restaurantes, no se espera que los visitantes consuman productos ni que permanezcan solo por un tiempo limitado, lo que facilita la permanencia prolongada y la relajación.

El artículo también resalta los recursos tecnológicos y materiales que las bibliotecas ponen a disposición del público, como Wi-Fi gratuito, acceso a computadoras y una extensa variedad de libros, revistas y otros materiales de lectura. Estos servicios son fundamentales en un mundo cada vez más digitalizado, especialmente para aquellas personas que no disponen de estos recursos en sus hogares. Asimismo, las bibliotecas organizan programas y actividades para personas de todas las edades, incluyendo talleres educativos, clubes de lectura y eventos culturales, fomentando así el aprendizaje continuo y la participación activa dentro de la comunidad.

Además, las bibliotecas funcionan como espacios seguros y acogedores que promueven la interacción social. Facilitan encuentros entre amigos, la creación de nuevas amistades y el desarrollo de redes sociales que contribuyen a combatir la soledad y el aislamiento. También ofrecen refugio climático, proporcionando ambientes controlados donde las personas pueden resguardarse del frío o del calor, lo que añade un valor práctico a su función comunitaria. Muchos centros cuentan con horarios ampliados que permiten a usuarios con diferentes rutinas laborales y personales acceder a sus servicios en momentos convenientes.

No obstante, el artículo reconoce que las bibliotecas públicas enfrentan importantes retos, como recortes presupuestarios, limitaciones en personal y, en ocasiones, falta de reconocimiento de su valor social. Estos desafíos pueden afectar la calidad y cantidad de los servicios que ofrecen, poniendo en riesgo su papel como pilares comunitarios esenciales. Por ello, se subraya la necesidad de apoyar estas instituciones, promoviendo su financiamiento y difusión para asegurar que sigan siendo espacios vibrantes y accesibles que fortalezcan la cohesión social y el bienestar colectivo.

¿Podría ser terapéutico leer en la playa? La biblioterapia sugiere que podrían serlo.

CBC News. «Could Your Beach Reads Actually Be Therapeutic? Bibliotherapy Suggests They Might.» CBC News, June 30, 2024. https://www.cbc.ca/news/health/bibliotherapy-health-1.7577698.

El artículo explora cómo la biblioterapia —el uso de la lectura como herramienta de sanación emocional— está siendo cada vez más reconocida por su valor terapéutico. Expertos y lectores descubren que ciertos libros pueden ayudar a procesar emociones difíciles, como el duelo, la ansiedad o la soledad, facilitando la reflexión y el bienestar. Profesionales en salud mental están integrando esta práctica en sus tratamientos, mientras que muchas personas recurren a ella como forma personal de autocuidado.

La biblioterapia, una técnica que consiste en utilizar la lectura como herramienta terapéutica, está ganando cada vez más reconocimiento en el ámbito de la salud mental. Aunque a primera vista pueda parecer una forma de entretenimiento o evasión, diversos estudios y experiencias clínicas sugieren que leer ciertos libros puede ayudar a las personas a gestionar emociones complejas, afrontar situaciones difíciles o simplemente a comprenderse mejor a sí mismas. Esta práctica puede adoptar múltiples formas: desde la lectura guiada por un profesional de la salud mental hasta la exploración personal de textos literarios que resuenan emocionalmente con el lector.

El artículo publicado por CBC destaca cómo esta forma de terapia ha sido utilizada tanto en contextos informales como clínicos. Históricamente, sus raíces se remontan a la Primera Guerra Mundial, cuando se comenzó a emplear la lectura como herramienta de apoyo emocional para los soldados con trastornos psicológicos derivados del conflicto. Desde entonces, su evolución ha sido significativa. Hoy, la biblioterapia abarca desde listas de libros recomendados por psicólogos hasta programas estructurados aplicados por psiquiatras como Martina Scholtens, quien utiliza la narrativa como complemento a los tratamientos médicos. La lectura, en estos casos, no se prescribe al azar, sino que se adapta cuidadosamente a la situación emocional del paciente.

Uno de los aspectos más destacados de la biblioterapia es su capacidad para crear identificación y distancia emocional al mismo tiempo. Los lectores pueden reconocerse en personajes de ficción y, gracias a esa identificación, observar sus propios problemas desde otra perspectiva. Esto les permite examinar emociones complejas como la culpa, el miedo o la tristeza, sin la presión directa de hablar sobre sí mismos. La historia se convierte en un espejo emocional que facilita la introspección. Además, el ritmo de lectura permite que este proceso sea paulatino y controlado por el lector, lo que da una sensación de seguridad y agencia.

El artículo también muestra cómo la biblioterapia no se limita a quienes padecen trastornos diagnosticados. Muchas personas recurren a la lectura como forma de procesar duelos, transiciones vitales o períodos de estrés. Un caso citado es el del periodista Cody Delistraty, quien encontró en la lectura un apoyo invaluable tras la muerte de su madre. Según su testimonio, leer historias sobre pérdida y resiliencia no solo le ofreció consuelo, sino también una manera de resignificar su experiencia personal. Así, la literatura actúa no solo como un bálsamo, sino también como una guía silenciosa.

La biblioterapia puede ser especialmente útil en momentos en que otras formas de terapia no son accesibles o deseadas. En un mundo en el que la salud mental sigue estando estigmatizada en algunos sectores, recurrir a los libros puede ser una vía discreta y efectiva de cuidado personal. Además, la facilidad de acceso a libros —ya sea en bibliotecas, librerías o formatos digitales— convierte esta práctica en una opción inclusiva y económica. El acto mismo de sentarse a leer, concentrarse en una historia y dejarse llevar por ella tiene, en sí, un efecto calmante que puede ser terapéutico.

Inteligencia artificial y Lingüística con Fermín Domínguez Santana. Planeta Biblioteca 2025/07/08

Inteligencia artificial y Lingüística con Fermín Domínguez Santana.

Planeta Biblioteca 2025/07/08

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En esta ocasión conversamos con Fermín Domínguez Santana, Profesor Ayudante Doctor en Lingüística General en la Universidad de La Laguna (ULL), miembro del Instituto Universitario de Lingüística Andrés Bello y del grupo de investigación AIGELE, especializado en la instrucción gramatical del español como lengua extranjera. Dialogamos sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) generativa en ámbitos como la lexicografía, la enseñanza de lenguas y la traducción. Fermín está realizando una estancia de investigación en el marco del proyecto PReLemma (Parámetros para recursos léxicos multilingües más accesibles), que dirigen Teresa Fuentes y Jesús Torres, de la Facultad de Traducción y Documentación.

También abordó el papel de la IA en el aprendizaje de idiomas, destacando su utilidad para resolver ambigüedades lingüísticas y fomentar una mayor autonomía y motivación del alumnado. También presentó su proyecto de innovación docente con la herramienta Sketch Engine, que permite a los estudiantes explorar corpus lingüísticos y comprender el funcionamiento real de la lengua en diferentes contextos. Analizó cómo las metodologías activas y las herramientas digitales están transformando la didáctica de las lenguas, y planteó cómo la colaboración entre lexicógrafos e IA puede enriquecer el registro de variedades dialectales.

Finalmente, compartió su visión sobre el futuro del campo, proponiendo que los lingüistas del mañana deben combinar el conocimiento teórico con habilidades tecnológicas y digitales. Entre sus intereses actuales se encuentra el impulso de nuevas líneas de investigación en lingüística aplicada, análisis del discurso y el desarrollo ético de herramientas de IA en el ámbito humanístico.

Uso responsable de la IA en contextos académicos: Integración de recursos múltiples con sentido ético

MoxieLearn. “Clarifying AI Use in Academia: How to Create Use Cases That Call upon the Strengths of Multiple AI Resources.MoxieLearn Blog, publicado hace aproximadamente 1 año. https://moxielearn.ai/blog/clarifying-ai-use-in-academia-how-to-create-use-cases-that-call-upon-the‑strengths‑of‑multiple‑ai‑resources

Se ofrece una guía completa para el uso eficaz de herramientas de inteligencia artificial en contextos académicos, especialmente en investigación y escritura. El autor enfatiza que, en lugar de depender de una sola herramienta, los investigadores deberían combinar múltiples modelos de IA, aprovechando las fortalezas específicas de cada uno para enriquecer sus proyectos.

En primer lugar, se propone una metodología estructurada por fases que incluye: (1) definir claramente los objetivos académicos, (2) mapear las capacidades de diferentes plataformas de IA (por ejemplo, GPT para redacción, BERT para análisis de texto, modelos especializados para revisión de datos), y (3) construir un flujo de trabajo integrado. Este sistema permite, por ejemplo, que mientras un modelo genere borradores de literatura, otro se encargue del análisis temático y un tercero optimice la calidad lingüística del texto.

Gran parte del trabajo como adoptantes tempranos de la inteligencia artificial en el ámbito académico se enfoca en aclarar cómo puede utilizarse esta tecnología de manera ética y responsable. Una y otra vez se insiste en la importancia de desarrollar tres dimensiones fundamentales de la alfabetización en IA: funcional, crítica y retórica. Estas dimensiones constituyen los pilares sobre los que se construyen los casos de uso efectivos de la IA. El marco conceptual de alfabetización en IA de Moxie se basa en el trabajo de Selber (2004), Multiliteracies for a Digital Age.

El autor también resalta la importancia de considerar aspectos como la transparencia en el uso de IA, la ética en la investigación y el control humano en la revisión final. Enfatiza que la IA debe ser vista como una colaboradora asistida que requiere supervisión, especialmente para evitar sesgos, errores factuales o problemas de integridad académica.

Así, el enfoque planteado fomenta un uso estratégico y complementario de múltiples herramientas de IA, potenciando áreas en las que cada modelo destaca —desde generación de ideas y revisión literaria hasta análisis de datos y corrección de estilo—, lo que redunda en procesos más eficientes y robustos.

Finalmente, el autor anima a la comunidad académica a documentar sus casos de uso, compartir experiencias y definir buenas prácticas para el uso interdisciplinario de IA, con el fin de crear una cultura colaborativa y reflexiva sobre cómo estas tecnologías pueden fortalecer la investigación científica de forma responsable.

Implicación de las bibliotecas en proyectos de ciencia ciudadana

Mumelaš, Dolores, Ivana Matijević y Tomislav Ivanjko. “Citizen Science in Libraries Worldwide: A Systematic Review.” Journal of Librarianship and Information Science, publicado en línea el 26 de junio de 2025. https://doi.org/10.1177/09610006251342825.

Se hace una revisión sistemática a nivel mundial sobre la participación de las bibliotecas en proyectos de ciencia ciudadana. Para ello se propone un enfoque integrador que abarca todos los tipos de bibliotecas (públicas, académicas, escolares y especializadas), sin restricciones geográficas ni lingüísticas. Su objetivo es comprender cómo las bibliotecas actúan como plataformas de participación pública en la investigación científica, en línea con los principios de la ciencia abierta.

Se analizaron 58 estudios obtenidos de cuatro bases de datos especializadas: Web of Science, Scopus, LISTA y Library & Information Science Collection. Se seleccionaron únicamente aquellos documentos que abordaban de manera directa la implicación de las bibliotecas en iniciativas de ciencia ciudadana. La metodología seguida permite mapear tanto los fundamentos teóricos como las aplicaciones prácticas y las tendencias nacionales en este ámbito emergente.

Desde el punto de vista conceptual, el análisis identifica la ciencia abierta como principio central, promoviendo la transparencia, el acceso libre al conocimiento y la inclusión del público en distintas etapas del proceso científico. Las bibliotecas, gracias a su proximidad a las comunidades, se presentan como agentes mediadores capaces de facilitar estas prácticas. También se destaca su papel en el crowdsourcing, la alfabetización científica, la formación de capacidades y su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, algunas iniciativas analizadas se sitúan en el campo de las humanidades digitales, promoviendo la recuperación colaborativa de archivos históricos y el uso de tecnologías digitales para su interpretación.

En cuanto a las experiencias prácticas, el artículo documenta proyectos variados: desde campañas de transcripción y anotación de documentos históricos hasta actividades de ciencia ciudadana relacionadas con la salud pública, el medio ambiente, y la vigilancia comunitaria de fenómenos locales. También se señalan esfuerzos de innovación digital y eventos que fortalecen el compromiso social de las bibliotecas con su entorno.

A nivel nacional, muchos de los estudios se centran en bibliotecas universitarias y públicas, analizando su rol en términos de colaboración, sostenibilidad institucional, percepción social y conexión entre ciencia y ciudadanía. Si bien se ofrecen múltiples ejemplos inspiradores, el artículo también señala una carencia importante: la falta de evidencia empírica que demuestre el impacto directo de estas publicaciones en el diseño o evolución de proyectos reales. Este vacío se presenta como una línea futura de investigación.

El estudio afirma que las bibliotecas están bien posicionadas para desempeñar un papel estratégico en la promoción de la ciencia ciudadana. No obstante, para aprovechar al máximo este potencial, es necesario superar desafíos como la falta de reconocimiento institucional, la escasez de recursos específicos y la necesidad de evaluar el impacto real de estas acciones. La revisión destaca la existencia de múltiples caminos y modelos para que las bibliotecas diseñen su propia hoja de ruta y profundicen su compromiso con la ciencia participativa.

La demanda de electricidad de los centros de datos por el auge de la inteligencia artificial (IA) se duplicará para 2030.

Melo, María Florencia. “La IA dispara el consumo energético global.Statista, 11 de abril de 2025. https://es.statista.com/grafico/34292/generacion-de-electricidad-para-abastecer-los-centros-de-datos-por-fuente-de-energia/.

Un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) advierte que la demanda de electricidad de los centros de datos —especialmente por el auge de la inteligencia artificial (IA)— se duplicará para 2030. Se espera que casi la mitad de esta energía provenga de fuentes renovables como la solar, eólica e hidráulica, aunque el gas natural, el carbón y la energía nuclear seguirán teniendo un papel importante.

La revolución tecnológica liderada por la inteligencia artificial (IA) está generando transformaciones profundas en el ámbito energético. Según un informe publicado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) en abril de 2025, la demanda eléctrica de los centros de datos —infraestructuras esenciales para el funcionamiento de la IA, la computación en la nube, el almacenamiento de datos y los servicios digitales— se duplicará con creces en los próximos cinco años.

El aumento de la demanda no será uniforme a nivel global. En países como Estados Unidos, Japón o Malasia, se prevé que los centros de datos representen entre una quinta parte y más de la mitad del incremento total en el consumo eléctrico.

El gráfico de Statista muestra que a nivel global el consumo de electricidad de los centros de datos aumentará notablemente entre 2025 y 2035. China seguirá dependiendo del carbón más que Estados Unidos, que recurrirá más al gas natural y reducirá su uso de carbón. Ambos países aumentarán considerablemente su generación a partir de fuentes solares y eólicas.

El aumento en el uso de energía trae consigo una consecuencia directa: las emisiones de carbono. Actualmente, los centros de datos emiten unas 180 millones de toneladas de CO₂ indirectamente, lo que representa un 0,5 % de todas las emisiones globales relacionadas con la combustión. Esta cifra podría aumentar si no se adoptan medidas correctoras.

No obstante, la IEA subraya que la IA no es solo parte del problema, sino también parte de la solución. Si se aplica correctamente, puede contribuir a optimizar redes eléctricas, reducir el consumo en industrias clave y acelerar el desarrollo de tecnologías limpias como baterías de alta capacidad o sistemas solares más eficientes.

El 93% de los estudiantes usa herramientas de Inteligencia artificial

Kelly, Rhea. 2025. “Survey: Student AI Use on the Rise.” Campus Technology, 25 de junio de 2025. https://campustechnology.com/articles/2025/06/25/survey-student-ai-use-on-the-rise.aspx.

El estudio confirma que la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual en la vida académica de muchos estudiantes. Aun así, su integración plantea desafíos importantes que deben abordarse desde las instituciones educativas, fomentando un uso crítico, ético y estratégico.

Un reciente estudio llevado a cabo por Microsoft en colaboración con PSB Insights revela que el uso de inteligencia artificial (IA) entre estudiantes estadounidenses está creciendo rápidamente. Según la encuesta, publicada por Campus Technology el 25 de junio de 2025, el 93 % de los estudiantes mayores de 16 años ha utilizado alguna vez herramientas de IA en sus estudios. Este dato indica una integración casi universal de estas tecnologías en la vida académica, una cifra que ha aumentado significativamente en comparación con el año anterior.

El informe también muestra un incremento notable en la frecuencia de uso. El 42 % de los encuestados afirma utilizar IA al menos semanalmente, mientras que un 30 % la emplea diariamente. Esto representa un aumento de 26 puntos porcentuales en el grupo que la usa con frecuencia y una disminución de 20 puntos entre quienes nunca la han utilizado, lo que evidencia una adopción acelerada y progresiva de la IA en entornos educativos.

Los fines para los que los estudiantes utilizan la IA son variados. La mayoría recurre a ella para generar ideas iniciales o ayudarles a comenzar tareas (37 %), para resumir información (33 %) o para obtener respuestas rápidas (33 %). Otros la emplean como herramienta de retroalimentación preliminar (32 %), como medio de aprendizaje personalizado (30 %) o para mejorar su escritura (28 %). Además, se valora su utilidad para crear materiales visuales, desarrollar habilidades para el futuro, completar tareas enteras o simplemente para liberar tiempo y cuidar del bienestar personal. Estas cifras muestran que los estudiantes no solo utilizan la IA como ayuda puntual, sino también como un recurso para el aprendizaje autónomo, la organización y la creatividad.

Lluvia de ideas y arranque de tareas: 37 %
Resúmenes de información: 33 %
Obtener respuestas rápidamente: 33 %
Retroalimentación inicial: 32 %
Aprendizaje personalizado: 30 %
Mejora de escritura: 28 %
Diseño visual para presentaciones: 25 %
Desarrollo de habilidades futuras: 22 %
Realización completa de tareas: 22 %
Fomento de la creatividad: 21 %
Liberar tiempo para aprendizaje o bienestar: 21 %
Apoyo al bienestar personal: 19 %

Sin embargo, el uso creciente de la IA también viene acompañado de preocupaciones. Un 33 % teme ser acusado de hacer trampa o plagio; un 30 % se preocupa por volverse demasiado dependiente de estas herramientas; y un 28 % teme recibir información inexacta o engañosa. También surgen inquietudes sobre la pérdida de oportunidades valiosas de aprendizaje (24 %) y sobre los posibles dilemas éticos y de autonomía (24 %). Estos datos indican que, si bien los beneficios son evidentes, los estudiantes no son ingenuos frente a los riesgos que conlleva esta tecnología.

Acusaciones de plagio o trampa: 33 %
Dependencia excesiva de la IA: 30 %
Información inexacta o desinformación: 28 %
Pérdida de aspectos significativos del aprendizaje: 24 %
Cuestiones éticas y autonómicas: 24 %

La formación en competencias digitales, el establecimiento de políticas claras y el acompañamiento docente serán claves para equilibrar los beneficios de la IA con una educación significativa y responsable.

El consumo de energía de la inteligencia artificial se dispara junto con la huella climática

Metz, Cade. “Artificial Intelligence’s Energy Use Is Skyrocketing — Along with Its Climate Footprint.” MIT Technology Review, May 20, 2025. https://www.technologyreview.com/2025/05/20/1116327/ai-energy-usage-climate-footprint-big-tech/.

La inteligencia artificial está generando una demanda energética descomunal. A medida que los modelos se vuelven más grandes y se utilizan con mayor frecuencia, los centros de datos necesitan más electricidad que nunca.

En 2022, consumieron alrededor de 460 teravatios-hora (TWh), pero se estima que esa cifra superará los 1.000 TWh para 2026, lo cual equivale al consumo eléctrico anual de un país como Japón. En la actualidad, la IA representa ya hasta el 20 % del uso energético de los centros de datos, y se prevé que alcance el 50 % antes de que termine el año.

Además de la electricidad, el enfriamiento de los centros de datos exige enormes cantidades de agua. Muchos de ellos utilizan sistemas de refrigeración por evaporación que requieren cientos de miles de litros diarios. Se calcula que el uso de agua asociado a la IA podría ascender a entre 4.200 y 6.600 millones de metros cúbicos anuales para 2027, más que el consumo total del Reino Unido. En 2022, solo Google, Meta y Microsoft usaron en conjunto más de 2.200 millones de metros cúbicos de agua, a menudo en zonas propensas a la sequía.

El impacto climático también es preocupante. Entrenar grandes modelos de IA, como GPT-3, puede emitir tanto CO₂ como varios cientos de vuelos de larga distancia. Aunque las empresas tecnológicas han prometido usar fuentes renovables o incluso energía nuclear, las emisiones totales siguen aumentando. Por ejemplo, las emisiones de Google aumentaron un 48 % entre 2019 y 2023 debido en gran parte al crecimiento de la IA y de sus centros de datos.

Si bien se están logrando mejoras en la eficiencia de los chips y en la gestión de los centros de datos, existe el riesgo de un “efecto rebote”: si hacer cada tarea es más barato y rápido, se hacen muchas más, lo que termina aumentando el consumo global. Por otro lado, la IA también podría contribuir a combatir el cambio climático si se aplica a la optimización de redes eléctricas, energías renovables o captura de carbono. Sin embargo, estos beneficios podrían quedar neutralizados por los altos costes energéticos de su implementación.

Finalmente, tanto los gobiernos como las organizaciones internacionales están comenzando a exigir más transparencia sobre el uso de energía y agua por parte de los modelos de IA. Empresas como Microsoft están invirtiendo en energías alternativas, incluyendo reactores nucleares para alimentar sus centros de datos. Pero el artículo advierte que, sin regulación y prácticas sostenibles, el impacto ambiental de la IA podría eclipsar sus promesas tecnológicas.

Préstamo y uso de bibliotecas públicas en Canadá en 2024: Tendencias, preferencias y motivaciones de los usuarios

Pintana, Jarin. 2025. «Canadian Book Borrowers in 2024.» Research & Analysis, May 15, 2025.

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En 2024, la mayoría de los préstamos en bibliotecas públicas canadienses fueron de libros impresos, aunque crece el uso de formatos digitales como ebooks y audiolibros. Los usuarios visitan tanto en línea como en persona, principalmente para recoger libros reservados y descubrir nuevos títulos. La biblioteca sigue siendo un recurso clave para el acceso a la lectura en múltiples formatos.

En 2024, el comportamiento de los usuarios de bibliotecas públicas canadienses muestra un claro aumento en la frecuencia de visitas tanto en línea como presenciales. Un 76% de los prestatarios de libros visitaron las bibliotecas online al menos una vez al mes, y un 90% asistió de forma presencial, cifras que reflejan un crecimiento constante desde 2020. La mayoría de estas visitas ocurren entre una y cuatro veces al mes, lo que indica un compromiso regular con las bibliotecas.

Las principales razones para acudir a la biblioteca incluyen recoger libros reservados (39%), explorar estanterías y exhibiciones para descubrir nuevos títulos (28%) y buscar novedades de autores o ilustradores (20%). La lectura de revistas y periódicos apareció también como motivo, al 13%, mostrando una diversificación del uso de los recursos bibliotecarios.

Respecto a los formatos preferidos, el libro impreso domina con un 72% de los préstamos, seguido por el ebook (18%) y el audiolibro (10%). Los prestatarios en promedio toman prestados cinco libros al mes, con predominancia de los impresos. El consumo digital, sin embargo, crece de forma sostenida, especialmente en audiolibros, que han aumentado sus préstamos un 133% desde 2019, lo que indica una tendencia al alza en formatos auditivos. Los usuarios que prefieren formatos digitales muestran una mayor disposición a aceptar otros formatos si su preferido no está disponible, lo que refleja flexibilidad en el consumo.

Además del préstamo de libros, un porcentaje de usuarios también accede a otros materiales, como DVDs (11%), revistas (7%) y CDs (5%), lo que demuestra que las bibliotecas siguen siendo centros culturales con una oferta variada.

Las motivaciones para elegir el préstamo sobre la compra son principalmente económicas (52% para ahorrar dinero, 45% para no gastar), pero también incluyen razones como no querer poseer el libro o evitar que otros vean lo que leen (34%) y apoyar a la biblioteca local (31%). Esto refleja la importancia social y económica de las bibliotecas para la comunidad.

Un dato interesante es que la mayoría de los prestatarios son parte de hogares con más de una persona, y a menudo con niños, lo que implica que las bibliotecas juegan un papel fundamental en la vida familiar y en el acceso a la lectura para distintos grupos de edad.

Finalmente, los usuarios descubren los libros a través de la exploración por género (44%), búsquedas específicas (35%) y recomendaciones o reseñas (19%). Las redes sociales como YouTube, Facebook e Instagram, junto con plataformas especializadas como Goodreads, también juegan un papel importante en la promoción y descubrimiento de libros.