Archivo de la categoría: Bibliotecas

Las bibliotecas universitarias como infraestructuras esenciales para la investigación

The Case for Viewing Libraries as Research Infrastructures.” Knowledge Rights 21, 17 de noviembre de 2025.

Knowledge Rights 21 sostiene que las bibliotecas de investigación deben reconocerse como infraestructuras fundamentales para la ciencia, más allá de su papel tradicional como depósitos de libros. Según el artículo, una infraestructura de investigación incluye recursos y servicios —tanto físicos como digitales— que permiten producir nuevo conocimiento, desde equipamiento técnico hasta colecciones de datos y servicios especializados.

La Comisión define una «infraestructura de investigación» como instalaciones que ofrecen recursos y servicios a las comunidades científicas para llevar a cabo investigación e impulsar la innovación. Estas infraestructuras no deben limitarse únicamente a fines investigativos: pueden ser físicas, dispersas, o incluso virtuales, e incluir equipos científicos, colecciones, sistemas informáticos, redes de comunicación, y otros elementos accesibles a usuarios externos. También contempla infraestructuras de información como archivos o bases de datos científicas. Las reglas para crear este tipo de consorcios ya están establecidas con la regulación ERIC, que facilita la colaboración entre países.

En su nueva estrategia, la Comisión reconoce varios problemas actuales: la financiación fragmentada, la baja cooperación entre infraestructuras, dificultades de acceso por parte de ciertos actores, carencias de formación, la lenta adopción de la inteligencia artificial y la digitalización, y limitaciones en el uso de datos. Para resolverlos, propone acciones como mapear mejor las necesidades de inversión y formación, apoyar mecanismos de coordinación, crear espacios unificados de acceso (“ventanillas únicas”) y revisar regulaciones como la ERIC o la futura Ley del Espacio Europeo de Investigación.

Desde el punto de vista de las bibliotecas, estos desarrollos les atañen directamente. Muchas colecciones de datos e información —el núcleo de las bibliotecas— pueden considerarse infraestructuras de investigación. Existen ejemplos concretos: CLARIN (recursos lingüísticos), DARIAH (humanidades digitales) o la Infraestructura Europea de Investigación sobre el Holocausto (EHRI), que agrupa archivos federados con herramientas para facilitar su acceso.

El texto destaca que muchas bibliotecas ya funcionan bajo modelos cooperativos: comparten recursos mediante el préstamo interbibliotecario, especializan sus colecciones para evitar duplicidades y trabajan para mejorar el acceso a distintos tipos de usuarios, desde investigadores hasta el público general.

Asimismo, el artículo identifica desafíos comunes entre bibliotecas e infraestructuras de investigación: financiación fragmentada, desigualdad en el acceso, falta de capacitación en ámbitos como la digitalización y la inteligencia artificial, y ausencia de marcos sólidos para la colaboración transfronteriza.

Para integrarlas en el ecosistema de infraestructuras, Knowledge Rights 21 propone que las bibliotecas participen en evaluaciones europeas de necesidades, que identifiquen y planifiquen sus carencias —como habilidades digitales o IA—, y que se desarrollen soluciones normativas para mejorar el acceso transfronterizo, por ejemplo mediante el suministro documental. Además, defienden políticas que armonicen el acceso abierto con la gestión de licencias y contenidos, de manera que las bibliotecas puedan ofrecer sus colecciones con mayor libertad y también una gobernanza compartida.

Como propuesta, se sugiere integrar formalmente a las bibliotecas en las políticas europeas de investigación, incluyendo planes conjuntos de recursos, formación continua y mecanismos de gobernanza compartida. También se aboga por facilitar el acceso transfronterizo a colecciones y por armonizar políticas de acceso abierto con el uso comunitario de los recursos bibliotecarios.

PAPR: un registro colaborativo para preservar colecciones impresas de revistas y otras publicaciones seriadas en bibliotecas

PAPR (Print Archives Preservation Registry) 

https://papr.crl.edu/

PAPR  es un registro que reúne información sobre qué bibliotecas conservan colecciones impresas de revistas y otras publicaciones seriadas. Su función principal es ayudar a que estas instituciones coordinen la preservación del papel, evitando duplicidades innecesarias y garantizando que siempre exista un número suficiente de copias para proteger el patrimonio documental.

Gracias a este sistema, las bibliotecas pueden saber qué títulos conserva cada institución, qué años o volúmenes exactos poseen y qué compromisos de preservación han asumido a largo plazo.

Este registro actúa como un repositorio colectivo de datos, permitiendo que las bibliotecas compartan sus datos de tenencia y compromisos de preservación. Gracias a esto, los miembros pueden analizar solapamientos entre colecciones, planear políticas de retención o descarte, y tomar decisiones informadas para gestionar sus colecciones impresas.

El sistema se ha renovado recientemente con la plataforma TIND ILS, que permite gestionar grandes volúmenes de datos de forma más rápida, clara y eficiente. Con esta actualización, PAPR ofrece mejores herramientas de búsqueda, análisis y comparación entre colecciones, lo que facilita la toma de decisiones sobre qué conservar, qué retirar y cómo colaborar entre bibliotecas. En conjunto, PAPR se convierte en una herramienta esencial para investigadores, profesionales de la información y gestores de preservación que necesitan localizar material impreso o planificar su conservación futura.

Bibliotecas públicas y aprendizaje para adultos: ampliando posibilidades. Libro blanco.

Public Library Association. Expanding Possibilities: Public Libraries and Adult Learning White Paper. Public Libraries Online, 12 de noviembre de 2025.

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El informe “Expanding Possibilities: Public Libraries and Adult Learning”, elaborado por la Public Library Association (PLA) con el patrocinio de Gale (parte de Cengage Group), analiza cómo las bibliotecas públicas de Estados Unidos están ampliando sus servicios para apoyar el aprendizaje de adultos. A partir de una encuesta nacional a más de 350 bibliotecas, revisión bibliográfica y estudios de caso, el documento identifica tendencias, barreras y estrategias innovadoras que las bibliotecas usan para ayudar a los mayores a adquirir nuevas habilidades, acceder a recursos y alcanzar sus objetivos educativos.

Entre los hallazgos más relevantes, el estudio destaca que las bibliotecas se están convirtiendo en proveedores esenciales de educación para adultos, ofreciendo formación en alfabetización digital, programas de desarrollo profesional, talleres de salud y finanzas, y espacios comunitarios de aprendizaje

El informe también señala que existen obstáculos significativos para la participación: falta de financiación estable, dificultades para evaluar el impacto de los programas y desafíos para mantener asociaciones eficaces. A pesar de ello, muchas bibliotecas están superando estas barreras mediante colaboraciones con otras organizaciones, el diseño de programas adaptados a las necesidades locales y la evaluación constante de sus resultados.

Por otro lado, se subraya la importancia de alinear las acciones de las bibliotecas con las prioridades de aprendizaje de la comunidad, garantizando que los programas respondan a las necesidades reales de los usuarios adultos. Esto implica diseñar ofertas formativas flexibles, accesibles y relevantes, que respondan tanto a demandas profesionales como personales.

Finalmente, la PLA recomienda reforzar la visibilidad de las bibliotecas como instituciones clave para el aprendizaje continuo, abogando por más apoyo institucional, inversiones sostenibles y una evaluación sistemática. De este modo, las bibliotecas pueden consolidarse como piezas fundamentales del ecosistema educativo, ofreciendo oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

Un relato de Gisela Pinzón

En el mero corazón de la Ciudad de Guatemala, lejos del alboroto y el ir y venir de los buses, se alzaba una concurrida Biblioteca. Para muchos era sólo un edificio viejo; para la señora Ana, la bibliotecaria, era la sala de máquinas donde se forjaban los buenos ciudadanos. Su visión era clara: cada libro era una herramienta para enseñar a los patojos a ser gente de bien, a saber, quiénes son y a defenderse.

Entre sus visitantes más asiduos estaba Abraham, un niño de no más de diez años con una mirada que ya conocía la tristeza, pero también la esperanza. Abraham no era de allí. Su familia había tenido que “salir huyendo” de El Salvador durante la guerra de los años 70, llegando a Guatemala como refugiados, con todas las ganas de iniciar una nueva vida. La biblioteca se había convertido en su refugio dentro del barrio humilde y el lugar donde alimentaba su gran sueño: convertirse en un alto Jefe de la Policía que no fuera torcido, sino que protegiera conscientemente a la gente humilde.

Ana sabía que Abraham no tenía dinero, no hacía falta que alguien se lo dijera, lo podía notar en su desgastada ropa y sus zapatos viejos, pero aquél niño tenía una riqueza de corazón inmensa. Lo veía no solo como un niño, sino como el futuro guardián de la ley que la gente necesitaba.

Una tarde, Abraham llegó a la sala de cuentos con los ojos aguados y el uniforme lleno de polvo.

«Ana, ¡qué mala onda!» dijo, secándose una lágrima. «Me quisieron correr del campo de fútbol. Dijeron que yo no tenía derecho a jugar porque soy pobre y vengo de afuera.»

Ana dejó de clasificar una pila de libros viejos y lo tomó de la mano.

«¡Chispas!, Abraham. Vos sentate y aguantáme un ratito,» le dijo con su voz serena. «El que te dijo eso es un patojo ignorante. Mirá, tu derecho a jugar, a estar seguro y a que te traten con respeto no es una oferta. ¡Es una Ley! No importa si tenés mucho o poco dinero, ni si venís de El Salvador o de aquí. El sol sale para todos, y las reglas son para todos.»

Ana le mostró un libro con la ilustración de un gran candado de oro. Explicó su visión: 1. Respeto al Prójimo: Un buen ciudadano es el que nunca abusa de su fuerza o de su posición. Es el que respeta el derecho del otro a opinar, a vestirse, y a jugar, aunque piense diferente.  2. Lucha Justa: Pero si alguien te pasa llevando, no te quedás callado. Usás tu voz, que es tu herramienta más fuerte. Luchás por tu derecho y el de otros, con inteligencia y con la verdad por delante.

«Tu sueño de ser policía, Abraham, es chilero porque vas a ser el que defienda ese candado de oro. Pero para defenderlo afuera, primero tenés que saber defenderte vos aquí,» señaló la bibliotecaria su propio pecho.

Al día siguiente, armado con la convicción de Ana, Abraham regresó al campo. El patán que lo había molestado estaba allí, listo para echar bronca. Abraham se paró firme, como un pequeño soldado de la justicia.

«Mirá, vos,» dijo con una voz tranquila, pero firme como un roble. «Yo tengo el mismo derecho que vos a jugar aquí. Yo respeto que uses la cancha, y exijo que respetés mi derecho. La ley es cabal para todos.»

El patán se quedó pasmado y sin argumentos. El conocimiento y la autoridad moral de Abraham, reforzados por la visión de Ana, eran invencibles. Abraham había puesto en práctica el principio de la bibliotecaria: usó la razón y el conocimiento, y no la fuerza, para triunfar.

Pasaron muchísimos años. La biblioteca se modernizó, y los estantes de Ana se llenaron de nuevos libros, pero su visión se mantuvo.

En una oficina sobria de la Policía de Guatemala, un hombre de sienes plateadas y semblante sereno recogía sus pertenencias. Era el Subcomisario Abraham Batres.

Había cumplido su sueño, y lo más importante: nunca había olvidado las lecciones del Gran Árbol y sus Frutos Justos. El patojo refugiado de El Salvador se había convertido en un oficial legendario por su integridad. Nunca aceptó un soborno, nunca maltrató a un detenido; siempre actuó con la certeza de que su deber era proteger los derechos de la gente, sobre todo de aquellos que no tenían el conocimiento y los recursos necesarios para defenderse.

Esa mañana, el Subcomisario Abraham Batres se disponía a retirarse después de años de servicio chileros y honestos. Miró por la ventana, hacia donde sabía que estaba la Biblioteca, y sonrió, con una profunda satisfacción. Había vivido justo lo que prometió ese día de su niñez.

«¡Qué vida tan buena!» murmuró. Su legado era la prueba de que un buen ciudadano, nutrido con el conocimiento, puede convertirse en el guardián más firme de la justicia. La señora Ana, en algún lugar, habría estado sumamente satisfecha de su Subcomisario.

La inteligencia artificial en las bibliotecas. Lo que los bibliotecarios deben saber ahora.

Chatbots and Beyond: Artificial Intelligence in Libraries. What Librarians Need to Know Now. PressReader. 2024.

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Este documento ofrece una visión integral sobre cómo la inteligencia artificial (IA), especialmente la generativa, está transformando el mundo bibliotecario. Aborda aplicaciones prácticas, implicaciones éticas, riesgos de privacidad y el papel activo que pueden asumir los bibliotecarios en esta revolución tecnológica.

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en nuestras vidas con una rapidez sorprendente, y las bibliotecas no son la excepción. Este informe destaca cómo la IA, especialmente la generativa, está transformando el trabajo bibliotecario en múltiples dimensiones. Aunque no es necesario dominar los aspectos técnicos para utilizar estas herramientas, comprender sus fundamentos —como el aprendizaje automático y el reconocimiento de patrones— permite a los profesionales de la información interactuar con ellas de forma crítica y creativa.

El lanzamiento de ChatGPT en 2022 marcó un punto de inflexión en la adopción pública de la IA generativa. Su capacidad para generar texto a partir de instrucciones ha revolucionado sectores como la educación, la investigación y la gestión de contenidos. Los bibliotecarios, aunque a menudo no se consideren expertos en IA, ya han estado usando algoritmos de búsqueda y sistemas automatizados que incorporan inteligencia artificial, lo que los posiciona como mediadores clave en esta nueva era.

En bibliotecas universitarias, la IA se utiliza para asistir en investigaciones, recomendar recursos personalizados, gestionar cuentas de usuarios y ofrecer soporte técnico. Herramientas como Elicit, Scite y Consensus ayudan a navegar literatura científica y generar resúmenes. Además, los sistemas de indexación automatizada permiten mejorar la organización y descubrimiento de contenidos, refinando metadatos y ampliando el acceso interdisciplinario.

Las bibliotecas públicas también se benefician de la IA mediante la automatización de procesos como la gestión de inventarios, préstamos interbibliotecarios y recomendaciones de lectura. El análisis de datos de uso permite tomar decisiones más informadas sobre adquisiciones y servicios, optimizando recursos y mejorando la experiencia del usuario.

No obstante, el informe subraya los riesgos éticos asociados al uso de IA, como el sesgo en los datos de entrenamiento, la desinformación y la infracción de derechos de autor. Los modelos generativos pueden producir textos convincentes pero incorrectos, lo que hace urgente fomentar la alfabetización crítica en IA. Las bibliotecas pueden liderar este proceso mediante talleres, acceso a fuentes confiables y formación en pensamiento crítico.

La privacidad y la ciberseguridad también son preocupaciones centrales. Las bibliotecas manejan grandes volúmenes de datos sensibles, lo que las convierte en posibles objetivos de ataques informáticos. Se recomienda realizar auditorías de seguridad, capacitar al personal y adoptar estrategias de protección como el modelo de “confianza cero”.

Finalmente, el informe aclara que la IA no reemplazará a los bibliotecarios, sino que transformará sus funciones. Los profesionales de la información están llamados a liderar el diseño de herramientas basadas en IA, enseñar su uso ético y fomentar una cultura de alfabetización digital. En este contexto, las bibliotecas se convierten en espacios clave para aprender a leer, escribir y pensar con inteligencia artificial.

Canarios de la democracia: El papel de las bibliotecas públicas en tiempos de agitación política

Hanell, F., Carlsson, H., Engström, L. & Hansson, J. (2025). Canaries of Democracy: The Role of Public Libraries in Times of Political Turmoil. Public Library Quarterly, 44(2), 198-222. https://doi.org/10.1080/01616846.2024.2385741

La expresión hace referencia a los canarios que se usaban en las minas para detectar gases tóxicos. Si el canario moría, era una señal de que el ambiente era peligroso para los humanos. En este sentido, el título sugiere que las bibliotecas actúan como indicadores tempranos de problemas en la salud democrática de una sociedad.

Se analiza el papel de las bibliotecas públicas en Suecia como instituciones clave para la defensa de la democracia en un contexto de creciente polarización política y avance del populismo de extrema derecha. El estudio se basa en un proyecto de investigación de tres años que explora cómo el personal bibliotecario percibe, interpreta y enfrenta los cambios en el clima político y social que afectan a la labor cotidiana de las bibliotecas.

El texto parte de la idea de que las bibliotecas públicas han sido históricamente un símbolo de la democracia, del acceso libre a la información y de la igualdad de oportunidades culturales. Sin embargo, en tiempos de crisis política, esos valores se ven cuestionados. Los autores examinan cómo las bibliotecas suecas, que tradicionalmente se han caracterizado por su neutralidad y compromiso con el pluralismo, comienzan a experimentar tensiones derivadas de la aparición de discursos extremistas, de la desconfianza hacia las instituciones públicas y de las presiones políticas sobre su programación y sus colecciones.

Para comprender este fenómeno, los investigadores realizaron una encuesta longitudinal a profesionales del sector bibliotecario durante tres años consecutivos. Este método les permitió observar tanto la persistencia de ciertas actitudes estables —como el bajo nivel de implicación política explícita de los trabajadores de las bibliotecas— como la evolución de factores que evidencian un aumento de la preocupación por la polarización social. Los resultados muestran que, aunque la mayoría del personal no percibe una injerencia política directa en su trabajo, sí se enfrentan a situaciones en las que deben tomar decisiones delicadas respecto a la organización de actividades, la selección de materiales o la colaboración con actores locales que pueden tener agendas ideológicas.

Uno de los hallazgos más relevantes es que los bibliotecarios se ven cada vez más obligados a reflexionar sobre el equilibrio entre neutralidad profesional y compromiso democrático. En algunos casos, la presión política o la autocensura se manifiestan de forma sutil, a través de la prudencia excesiva o del miedo a generar controversia. Los autores interpretan estos comportamientos como señales de que las bibliotecas están funcionando como “canarios de la democracia”: indicadores tempranos de que el entorno democrático puede estar deteriorándose. Cuando las bibliotecas comienzan a sentir las tensiones de la polarización, ello podría significar que el espacio público en general también se está restringiendo.

El artículo concluye que, para que las bibliotecas sigan cumpliendo su función como guardianas de la democracia, es necesario reforzar su capacidad institucional y profesional para afrontar situaciones de conflicto político. Esto implica revisar las políticas de servicio, ofrecer formación específica al personal en gestión de controversias y reafirmar la misión democrática de las bibliotecas como espacios de diálogo y pensamiento crítico. Los autores subrayan que la defensa de la democracia no consiste en adoptar una postura partidista, sino en garantizar que las bibliotecas sigan siendo lugares donde todas las personas puedan acceder libremente a la información, expresar sus ideas y participar en la vida cívica sin miedo ni exclusión.

En síntesis, el estudio plantea una reflexión profunda sobre el papel contemporáneo de las bibliotecas públicas como instituciones cívicas. En tiempos de turbulencia política, las bibliotecas pueden actuar como sensores sensibles del estado de la democracia: si comienzan a verse afectadas por presiones ideológicas o políticas, ello es un indicio de que los valores democráticos requieren una defensa activa. El artículo invita, por tanto, a repensar la neutralidad bibliotecaria y a reconocer que, en determinados contextos, la defensa de la democracia pasa precisamente por no ser neutrales ante las amenazas que la ponen en riesgo.

Iniciativa RSCVD de préstamo interbibliotecario de IFLA y la cooperación internacional con Carmen Lomba. Planeta Biblioteca 2025/11/12

Iniciativa RSCVD de préstamo interbibliotecario de IFLA y la cooperación internacional con Carmen Lomba.

Planeta Biblioteca 2025/11/12

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Carmen Lomba, bibliotecaria de la Universidad de Cantabria y encargada del servicio de préstamo interbibliotecario, repasa más de tres décadas de transformación del servicio en España. Participante activa en redes como REBIUN, NILDE e IFLA, defiende la cooperación como motor de equidad en el acceso al conocimiento. Explica que la iniciativa RSCVD (Resource Sharing during COVID-19) nació en 2020 como respuesta solidaria de bibliotecas de todo el mundo para compartir recursos digitales durante la pandemia. Hoy, con más de 350 bibliotecas en 41 países, coordina su Comité Directivo. Carmen, también destaca el proyecto europeo HERMES y aboga por un equilibrio entre acceso abierto y respeto a los derechos de autor, anticipando un futuro más ético, colaborativo y digital para los servicios de acceso al documento.

La soledad acorta la vida hasta en ocho años menos por falta de vínculos sociales

Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015). Loneliness and Social Isolation as Risk Factors for Mortality: A Meta-Analytic Review.Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227-237. DOI: 10.1177/1745691614568352.

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La soledad, el aislamiento social o vivir solo aumentan el riesgo de muerte prematura en un 26–32 %. Equivale a perder entre 5 y 8 años de vida, un impacto similar al de fumar 15 cigarrillos al día o padecer obesidad severa. Otros estudio de Harvard y de la OMS corroboran estos datos con conclusiones similares

El ser humano es un organismo inherentemente social, y que las relaciones interpersonales tienen un papel crucial en la salud y la supervivencia. Los investigadores destacan que, aunque la medicina y la salud pública suelen centrarse en factores de riesgo físicos (como el tabaco o la obesidad), el aislamiento social y la soledad también tienen un impacto sustancial en la mortalidad, pero históricamente se les ha prestado poca atención.

El objetivo del estudio fue cuantificar el grado en que la soledad, el aislamiento social y el hecho de vivir solo se asocian con un aumento del riesgo de muerte prematura, integrando la evidencia de decenas de estudios longitudinales. Con este metaanálisis, los autores pretendían situar la falta de vínculos sociales al mismo nivel de relevancia que los factores biomédicos tradicionales en la prevención y promoción de la salud.

El metaanálisis abarcó 70 estudios que, en conjunto, incluyeron a más de 3,4 millones de participantes seguidos durante un promedio de 7 años.

Los resultados fueron consistentes y contundentes. Las tres dimensiones analizadas se asociaron de manera significativa con un mayor riesgo de muerte prematura. En primer lugar, el aislamiento social se relacionó con un aumento del 29 % en el riesgo de mortalidad. Por su parte, la soledad mostró un incremento del 26 % en dicho riesgo. Finalmente, el hecho de vivir solo se asoció con un aumento aún mayor, del 32 %, en la probabilidad de fallecer de forma prematura.

En términos de impacto poblacional, estas cifras son comparables a los efectos del tabaquismo moderado, el consumo excesivo de alcohol o la obesidad grave. Los autores subrayan que la magnitud de estos efectos supera la de muchos factores de riesgo clínicos comúnmente reconocidos, lo que convierte a la conexión social en un determinante clave de la salud y la longevidad.

Además, el efecto no se limitó a grupos de edad específicos: tanto adultos jóvenes como mayores se vieron afectados, aunque la prevalencia de aislamiento y soledad tiende a aumentar con la edad.

En el plano biológico, la falta de conexión social activa respuestas de estrés crónico (elevación del cortisol, aumento de la presión arterial, inflamación sistémica) y altera la función inmunitaria, debilitando la resistencia a infecciones y enfermedades. En el plano psicológico y conductual, las personas aisladas son más propensas a hábitos poco saludables (mala alimentación, sedentarismo, abuso de sustancias) y presentan menor adherencia a tratamientos médicos o autocuidado.

También se observa que la soledad puede agravar trastornos mentales como la depresión o la ansiedad, que a su vez tienen efectos negativos sobre la salud física. Los autores destacan la interdependencia entre los factores psicológicos, sociales y fisiológicos en la explicación de la mortalidad.

El metaanálisis sitúa estos resultados en un contexto más amplio, señalando que desde mediados del siglo XX se ha observado un declive progresivo en la integración social: menos matrimonios, mayor movilidad geográfica, familias más pequeñas y una creciente digitalización de las relaciones. Este cambio estructural en las formas de convivencia hace que el aislamiento y la soledad sean problemas sociales en expansión, no solo individuales.

Otros estudios más recientes también corroboran en parte estos datos. cómo un informe de la Organización Mundial de la Salud (2025), según el cual la soledad y el aislamiento social representan un grave problema de salud pública. Se calcula que ambos factores contribuyen a unas 871 000 muertes anuales en todo el mundo. Esto equivale a alrededor de 100 fallecimientos por hora. El dato refleja el impacto que tiene la falta de vínculos sociales en la salud física y mental. La OMS advierte que combatir la soledad debe ser una prioridad global comparable a otras amenazas sanitarias.

Así mismo, el informe Harvard Study of Adult Development (2020) demuestra que mantener relaciones sociales sólidas es clave para una vida más larga y saludable, ya que las personas con vínculos afectivos fuertes presentan mejor salud mental y física. En cambio, la soledad y el aislamiento se asocian con un mayor riesgo de enfermedad y mortalidad. El impacto positivo de las relaciones cercanas puede traducirse en más de 10 años adicionales de esperanza de vida, lo que subraya que la calidad de las relaciones humanas influye más en el bienestar general que los factores económicos o genéticos.

También, un artículo del National Institute on Aging explica que tanto el aislamiento social como la soledad en personas mayores afectan seriamente la salud física y mental. Estas condiciones incrementan la probabilidad de hipertensión, depresión, deterioro cognitivo e incluso demencia. Además, subraya que la falta de conexiones sociales es comparable en impacto con otros factores de riesgo clásicos para la mortalidad. Por tanto, promover vínculos sociales sólidos y frecuentes se presenta como una estrategia clave para mejorar el bienestar y la longevidad en la población de edad avanzada.

Los autores hacen un paralelismo con las campañas de salud pública contra el tabaco o la obesidad, y argumentan que la falta de vínculos sociales debería tratarse con la misma seriedad. Las relaciones personales, según subrayan, no son solo un aspecto emocional, sino un determinante clínico de salud.

Una “biblioteca sin libros” en Florida en lugar de estanterías ofrece laboratorios, actividades y servicios digitales orientados al desarrollo de habilidades tecnológicas de sus residentes

Levinson, Kaitlyn. “A Florida ‘Library without Books’ Looks to Expand One County’s Tech Workforce.” Route Fifty, October 14 2025.

La creación de la llamada Osceola Tech Library —una “biblioteca sin libros” que, en lugar de estanterías tradicionales, ofrece laboratorios, actividades y servicios digitales orientados al desarrollo de habilidades tecnológicas entre los residentes. Según la comisionada Viviana Janer, esta instalación será “toda digital” y centrada en tecnologías emergentes como la programación, la realidad virtual y la inteligencia artificial.

La iniciativa responde a la necesidad de diversificar la economía local, que dependía fuertemente del turismo y quedó expuesta durante la pandemia de COVID-19 como “volátil”. Con este proyecto, las autoridades locales buscan introducir un sector tecnológico que ofrezca carreras mejor remuneradas y mayor estabilidad en la comunidad. El nuevo centro está apoyado por una subvención estatal de 4 millones de dólares además de fondos del propio condado, con apertura prevista para octubre de 2026.

Más allá del aspecto formativo, la biblioteca cumple también una función de equidad digital: incluirá, por ejemplo, zonas de acceso a telemedicina para quienes carecen de conexión o equipos propios en casa. Las autoridades enfatizan que “no se trata solo de tecnología, sino de dar acceso —igualitario— a oportunidades en un mundo en el que la educación y el empleo están cada vez más vinculados al ámbito digital”.

Asimismo, la ubicación estratégica de la instalación —cerca de NeoCity, un distrito tecnológico de la región— permitirá establecer colaboraciones con instituciones de educación superior, empresas tecnológicas y entidades de investigación, favoreciendo el desarrollo de rutas profesionales conectadas al ecosistema local. En definitiva, este modelo redefine el concepto de biblioteca tradicional, transformándola en un hub de capacitación, innovación y acceso digital que responde simultáneamente a los desafíos del empleo, la educación y la brecha tecnológica en la región.

La pertenencia importa: un llamamiento de IFLA e IPA a la acción para el sector editorial y del libro

International Publishers Association. Belonging Matters — A Call to Action for the Publishing and Book Sector. October 17, 2025. Accessed November 3, 2025. https://internationalpublishers.org/belonging-matters-a-call-to-action-for-the-publishing-and-book-sector

En su declaración del 17 de octubre de 2025, la International Publishers Association (IPA), junto con otras organizaciones del mundo editorial, lanza el manifiesto Belonging Matters — A Call to Action for the Publishing and Book Sector, en el que se afirma que el sentido de pertenencia es una condición esencial para que el sector del libro y la edición cumpla con su función social.

El documento sostiene que la edición no es únicamente una actividad económica o cultural, sino un pilar de la democracia, el intercambio de ideas, la creación de conocimientos y la preservación de múltiples voces. En un entorno global marcado por la polarización, la desinformación y las amenazas a la libertad de expresión, el sector editorial se ve convocado no solo a publicar, sino a crear espacios y plataformas en los que todo tipo de personas —como autoras, lectores, profesionales del libro— se sientan vistos, escuchados y respetados.

La declaración describe el sentido de pertenencia como la posibilidad de “ser visto, escuchado y respetado” en las historias que relatamos, los conocimientos que generamos y los libros que compartimos. Cuando las personas se sienten acogidas y empoderadas, incrementan su capacidad de aportar, innovar y, en consecuencia, enriquecer tanto el sector del libro como la sociedad en su conjunto. Este enfoque vincula directamente la cultura del libro con valores universales como la inclusión, la equidad, la diversidad de voces, la libertad de lectura y la justicia informativa.

El manifiesto señala una serie de compromisos clave para el sector editorial, entre los que destacan cinco:

  1. Proteger la libertad de expresión, la libertad para publicar y la libertad para leer, como fundamentos del discurso público y del intercambio de ideas.
  2. Defender la información creíble y de calidad como base de la participación democrática y de la toma de decisiones informada.
  3. Impulsar todas las voces y perspectivas, reconociendo que cada historia contada amplía nuestra comprensión colectiva y nuestra empatía mutua, especialmente de cara a las generaciones jóvenes.
  4. Crear espacios y plataformas inclusivas —en editoriales, librerías, bibliotecas, ferias del libro— donde autoras, investigadores, editores y lectores puedan aportar ideas y experiencias diversas.
  5. Mantener la integridad y la equidad en la forma en que se crea, se comparte y se preserva el conocimiento.

En la introducción del texto se reflexiona sobre el momento crítico que atraviesa el sector: en un tiempo en el que la polarización se acentúa y las corrientes de desinformación proliferan, el papel de la edición y del libro se vuelve más urgente. Los editores y agentes del mundo del libro se conciben como “guardianes” del conocimiento, del diálogo y del descubrimiento, y por ello tienen la responsabilidad de asegurar que todas las voces puedan expresarse y leerse. La apelación es doble: hacia dentro, para que el propio sector adopte actitudes y prácticas inclusivas; y hacia fuera, para que el libro y la lectura funcionen como plataformas de empoderamiento y transformación social.

La declaración también se contextualiza dentro de iniciativas globales relacionadas con la sostenibilidad y los derechos humanos. Por ejemplo, queda alineada con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y con el compromiso de la UNESCO sobre libertad de expresión y acceso al conocimiento. En ese sentido, la “pertenencia” no solo se entiende como cuestión de identidad o diversidad, sino como mecanismo para lograr sociedades más equitativas, informadas y cohesionadas.

Para los profesionales del libro, de las bibliotecas, de la edición académica o cultural —como podría ser su ámbito de interés, dado su perfil en bibliotecas universitarias— el documento ofrece una invitación a la reflexión: ¿cómo puede cada organización (editorial, librería, biblioteca, centro académico) fomentar un sentido de pertenencia entre sus públicos, sus autores, sus usuarios? ¿Cómo asegurar que los procesos de edición, selección, difusión, preservación y mediación del libro no reproduzcan exclusiones, sesgos o silencios?

Belonging Matters se presenta como una llamada urgente y colectivo para que el sector editorial y del libro asuma un papel activo en la construcción de espacios culturales inclusivos, en la defensa de la libertad de leer y publicar, y en la promoción de una diversidad de voces que refleje la realidad global. No se trata solo de “más diversidad”, sino de “pertenecer” —que todos los implicados sientan que tienen un lugar, que pueden participar y que sus historias importan. Esta visión conecta directamente con los valores de servicio público, equidad, acceso al conocimiento y mediación cultural que definen muchas prácticas bibliotecarias, lo que la convierte en un documento de referencia para quienes trabajan en bibliotecas, edición académica y lectura pública.