Archivo del Autor: Julio Alonso Arévalo

Avatar de Desconocido

Acerca de Julio Alonso Arévalo

Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS. Más de 80 artículos científicos publicados - Ver en E-LIS -en revistas científicas. El profesional de la información, Library Hi-Tech, Electronic Library. Investigación Bibliotecológica, Anales de Documentación... 12 libros publicados: Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide), Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA), El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE), Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018. Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019 Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.

Las bibliotecas son el corazón del ecosistema de la lectura.

Rainwater, Brooks. “Libraries Are at the Heart of the Reading Ecosystem.” EdTrust, 22 de septiembre de 2025.

Texto completo

El artículo destaca que, en un momento en el que solo el 31 % de los alumnos de cuarto grado en EE. UU. leen con soltura, las bibliotecas públicas se enfrentan a ataques y recortes, a pesar de ser piezas fundamentales para la alfabetización. Según Brooks Rainwater, presidente y director general del Urban Libraries Council, el aprendizaje –y especialmente la lectura– no ocurre únicamente en la escuela; gran parte del tiempo de los niños está fuera del aula, y las bibliotecas comunitarias ofrecen recursos esenciales durante todo el año para apoyar a los jóvenes lectores y sus familias

Lejos de ser depósitos pasivos de libros, las bibliotecas son espacios activos de aprendizaje y encuentros. Se describen como núcleos comunitarios que fomentan la lectura temprana, apoyan a educadores y cuidadores, y construyen lo que el autor denomina un “ecosistema de alfabetización” sólido y resiliente.

La entrada también denuncia amenazas serias, como el veto de libros y los recortes en la financiación de entidades como el Institute of Museum and Library Services, que ponen en peligro la libertad intelectual y la capacidad de las bibliotecas para innovar y ofrecer servicios adaptados a sus comunidades

A pesar de estas dificultades, el artículo presenta ejemplos esperanzadores: bibliotecas que crean colecciones de textos cortos para reforzar lecciones de fonética, programas de lectura para principiantes, tutorías y cursos en línea para profesores, demostrando cómo las bibliotecas continúan cumpliendo un papel vital para lectores emergentes en entornos diversos.

Se propone la necesidad de acciones estratégicas a nivel comunitario: capacitar al personal bibliotecario, colaborar con escuelas, diseñar programas junto a familias y desarrollar colecciones multilíngües y culturalmente relevantes. Todo ello con un enfoque de equidad, para asegurar que todas las comunidades tengan acceso a recursos de lectura de alta calidad.

Uso inteligente de la IA para docentes y estudiantes

Victorino Guzmán, Jorge Enrique, y Mary Lee Berdugo Lattke. Uso inteligente de la IA para docentes y estudiantes. Bogotá: Ediciones Universidad Central, 2024

Texto completo

El libro aborda cómo docentes y estudiantes pueden integrar la inteligencia artificial (IA) de manera ética y eficaz en los procesos educativos. Parte de la idea de que la IA no es solo una herramienta tecnológica, sino una oportunidad para repensar prácticas pedagógicas y transformar la enseñanza y el aprendizaje.

Explora estrategias para diseñar actividades didácticas que incorporen la IA de forma inteligente: no solo para automatizar tareas, sino para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Además, se destaca la importancia de formar tanto a profesores como a estudiantes en competencias relacionadas con la IA: saber usarla, entender sus limitaciones, y reflexionar sobre sus implicaciones éticas.

El texto también analiza escenarios reales y posibles desafíos del uso de la IA en la educación, como la desigualdad en el acceso a la tecnología, riesgos de dependencia o de desinformación generada por herramientas automatizadas. Propone soluciones institucionales y pedagógicas para mitigar esos riesgos, como la capacitación docente, políticas institucionales claras y el diseño de entornos de aprendizaje adaptativos.

Finalmente, el libro subraya el carácter transformador de la IA en la educación, pero lo sitúa dentro de una visión humanista: la IA debe usarse como un complemento que potencie la labor docente y el aprendizaje, no como un sustituto del conocimiento o del diálogo pedagógico.

Como afecta a las bibliotecas rurales de Estados Unidos los recortes federales, las redadas de inmigración y la desaceleración económica

«Federal Cuts, Immigration Raids and a Slowing Economy Hit Rural Libraries” — The New York Times, 10 de noviembre de 2025 https://www.nytimes.com/2025/11/10/us/politics/rural-libraries.html

Al igual que muchos pueblos pequeños rurales, Tieton, Washington, se enfrenta a una confluencia de circunstancias que han hecho insostenible mantener su biblioteca de una sola sala, un “símbolo cívico” para el pueblo.

las bibliotecas rurales estadounidenses enfrentan una presión sin precedentes debido a una combinación de factores económicos, sociales y políticos. Los recortes en la financiación federal y estatal han obligado a muchas bibliotecas a reducir personal, limitar horarios de apertura y recortar programas educativos y culturales, afectando especialmente a comunidades pequeñas donde estas instituciones son uno de los pocos espacios de acceso a información y tecnología.

En marzo, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva para desmantelar el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS, por sus siglas en inglés), que había proporcionado alrededor de 270 millones de dólares al año a bibliotecas públicas y académicas para financiar servicios como programas de lectura de verano, acceso a internet de alta velocidad, préstamos entre bibliotecas, capacitación del personal y acceso a bases de datos nacionales.

Actualmente, continúa una batalla judicial sobre esa orden, con una medida cautelar temporal que mantiene operativa a la agencia. Sin embargo, los gobiernos estatales y locales, ya preocupados por la incertidumbre que generan los recortes inminentes, enfrentan además el aumento de los costos de personal, una economía en desaceleración y una nueva ley que reduciría Medicaid y la asistencia alimentaria. Debido a esto, estas administraciones podrían no ser capaces de compensar la reducción o eliminación de fondos federales.

Las comunidades ya están sintiendo los efectos: algunas bibliotecas rurales en Florida y Mississippi han congelado sus programas de préstamo interbibliotecario, lo que limita considerablemente el acceso de los residentes de zonas más alejadas a materiales diversos. Las bibliotecas estatales de Maine, Indiana, Connecticut y Washington han despedido personal o advertido sobre próximos recortes; dado que los bibliotecarios estatales suelen proporcionar la mayor parte de la formación y asistencia tecnológica a sus colegas de ciudades pequeñas, los recortes a nivel estatal pueden traducirse en servicios reducidos o simplificados en bibliotecas municipales y del condado.

Ante múltiples desafíos, el distrito bibliotecario de Yakima (Washington) comenzó a advertir a los residentes a finales del año pasado que las cuatro ciudades que aún pagaban una tarifa fija anual al distrito tendrían que pagar más por sus bibliotecas o perder el servicio. La reacción pública logró cambios en varias localidades, incluida Naches, con una población de 1.090 habitantes, donde los usuarios frecuentes de la biblioteca persuadieron a la junta del distrito para que aumentara la tarifa de manera gradual durante tres años. La Coalición Amigos de la Biblioteca de Naches está ahora considerando constituirse como organización sin fines de lucro para recaudar fondos destinados a una sucursal más grande que podría incluir servicios como salas de conferencias e incluso una cafetería.

Además, la inmigración y las redadas migratorias han generado un clima de miedo que disuade a las familias inmigrantes de utilizar estos espacios, lo que limita su función de centro comunitario inclusivo. Las bibliotecas rurales también se ven afectadas por la desaceleración económica: el éxodo de jóvenes hacia ciudades en busca de empleo reduce la población usuaria y, al mismo tiempo, incrementa la dependencia de quienes permanecen, especialmente personas mayores y familias con pocos recursos.

El artículo destaca que, a pesar de estos desafíos, muchas bibliotecas están innovando para mantenerse relevantes, ofreciendo servicios de conexión a internet, programas de alfabetización digital, talleres educativos y apoyo social. Sin embargo, advierte que sin un aumento de fondos y un enfoque político que reconozca su importancia, estas instituciones corren el riesgo de desaparecer, lo que dejaría a muchas comunidades rurales sin acceso a información crítica y a espacios de encuentro comunitario.

Las bibliotecas universitarias como infraestructuras esenciales para la investigación

The Case for Viewing Libraries as Research Infrastructures.” Knowledge Rights 21, 17 de noviembre de 2025.

Knowledge Rights 21 sostiene que las bibliotecas de investigación deben reconocerse como infraestructuras fundamentales para la ciencia, más allá de su papel tradicional como depósitos de libros. Según el artículo, una infraestructura de investigación incluye recursos y servicios —tanto físicos como digitales— que permiten producir nuevo conocimiento, desde equipamiento técnico hasta colecciones de datos y servicios especializados.

La Comisión define una «infraestructura de investigación» como instalaciones que ofrecen recursos y servicios a las comunidades científicas para llevar a cabo investigación e impulsar la innovación. Estas infraestructuras no deben limitarse únicamente a fines investigativos: pueden ser físicas, dispersas, o incluso virtuales, e incluir equipos científicos, colecciones, sistemas informáticos, redes de comunicación, y otros elementos accesibles a usuarios externos. También contempla infraestructuras de información como archivos o bases de datos científicas. Las reglas para crear este tipo de consorcios ya están establecidas con la regulación ERIC, que facilita la colaboración entre países.

En su nueva estrategia, la Comisión reconoce varios problemas actuales: la financiación fragmentada, la baja cooperación entre infraestructuras, dificultades de acceso por parte de ciertos actores, carencias de formación, la lenta adopción de la inteligencia artificial y la digitalización, y limitaciones en el uso de datos. Para resolverlos, propone acciones como mapear mejor las necesidades de inversión y formación, apoyar mecanismos de coordinación, crear espacios unificados de acceso (“ventanillas únicas”) y revisar regulaciones como la ERIC o la futura Ley del Espacio Europeo de Investigación.

Desde el punto de vista de las bibliotecas, estos desarrollos les atañen directamente. Muchas colecciones de datos e información —el núcleo de las bibliotecas— pueden considerarse infraestructuras de investigación. Existen ejemplos concretos: CLARIN (recursos lingüísticos), DARIAH (humanidades digitales) o la Infraestructura Europea de Investigación sobre el Holocausto (EHRI), que agrupa archivos federados con herramientas para facilitar su acceso.

El texto destaca que muchas bibliotecas ya funcionan bajo modelos cooperativos: comparten recursos mediante el préstamo interbibliotecario, especializan sus colecciones para evitar duplicidades y trabajan para mejorar el acceso a distintos tipos de usuarios, desde investigadores hasta el público general.

Asimismo, el artículo identifica desafíos comunes entre bibliotecas e infraestructuras de investigación: financiación fragmentada, desigualdad en el acceso, falta de capacitación en ámbitos como la digitalización y la inteligencia artificial, y ausencia de marcos sólidos para la colaboración transfronteriza.

Para integrarlas en el ecosistema de infraestructuras, Knowledge Rights 21 propone que las bibliotecas participen en evaluaciones europeas de necesidades, que identifiquen y planifiquen sus carencias —como habilidades digitales o IA—, y que se desarrollen soluciones normativas para mejorar el acceso transfronterizo, por ejemplo mediante el suministro documental. Además, defienden políticas que armonicen el acceso abierto con la gestión de licencias y contenidos, de manera que las bibliotecas puedan ofrecer sus colecciones con mayor libertad y también una gobernanza compartida.

Como propuesta, se sugiere integrar formalmente a las bibliotecas en las políticas europeas de investigación, incluyendo planes conjuntos de recursos, formación continua y mecanismos de gobernanza compartida. También se aboga por facilitar el acceso transfronterizo a colecciones y por armonizar políticas de acceso abierto con el uso comunitario de los recursos bibliotecarios.

Los libros pertenecen a todos

«Cuando compro un libro, también formo parte del proceso como lectora. Las personas que trabajan en la industria editorial no son las únicas que hacen funcionar el mundo editorial; sobre todo, depende de los lectores. Los libros pertenecen a todos: a los creadores, a los vendedores y a los lectores. Creo que eso es lo que caracteriza a la sociedad»

Michiko Aoyama, Lo que buscas está en la biblioteca.

Lista de materiales digitales en peligro de desaparecer

Digital Preservation Coalition. DPC Releases New Version of Global “Bit List” of Endangered Digital Materials. November 6, 2025.

Bit List

Digital Preservation Coalition (DPC) ha publicado una nueva versión de su “Bit List” global de materiales digitales en peligro. Este informe identifica contenidos digitales de diversos ámbitos —gubernamental, cultural, académico, mediático y comunitario— que corren un riesgo real de desaparecer si no se actúa con urgencia. La Bit List clasifica los materiales según su nivel de riesgo: prácticamente extintos, críticamente en peligro, en peligro y vulnerables.

La DPC destaca que no se trata solo de un asunto técnico, sino de una necesidad social: la pérdida de estos materiales puede afectar la justicia, la innovación y la identidad colectiva.

Entre los materiales más vulnerables se encuentran las contribuciones generadas por comunidades, como blogs, vídeos personales o archivos digitales comunitarios, considerados críticamente en peligro debido a su importancia para la historia compartida y la falta de estrategias de preservación. También se destacan los videojuegos “siempre en línea” o desactivados, que dependen de servidores ya inexistentes, lo que representa una erosión de la memoria cultural digital.

Asimismo, los registros públicos no estandarizados se encuentran prácticamente extintos, lo que afecta la rendición de cuentas y la transparencia gubernamental. Datos políticamente sensibles también están clasificados como críticamente en peligro, y la evidencia digital utilizada en investigaciones y tribunales se encuentra en un estado de riesgo alto. En el ámbito académico, la DPC advierte sobre la pérdida de datos de investigación no publicados y colecciones web legadas, esenciales para garantizar la reproducibilidad científica.

El informe también señala la vulnerabilidad de memorias personales y comunitarias, como archivos digitales de grupos comunitarios, registros familiares y redes sociales, especialmente en comunidades con pocos recursos o colectivos indígenas.

La finalidad de la Bit List es servir como herramienta de concienciación y defensa, movilizando a distintos sectores —instituciones culturales, gobiernos, comunidades, academia, justicia e industria— para promover una inversión informada y a largo plazo en preservación digital.

Los asistentes de IA tergiversan el contenido de las noticias en el 45 % de los casos

European Broadcasting Union y BBC. News Integrity in AI Assistants. Informe, 21 de octubre de 2025, BBC Media Centre. https://www.bbc.co.uk/mediacentre/2025/new-ebu-research-ai-assistants-news-content

Un estudio internacional realizado por la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) y la BBC analizó más de 3 000 respuestas generadas por asistentes de inteligencia artificial —incluidos ChatGPT, Copilot, Gemini y Perplexity— en 14 idiomas. La investigación evaluó la precisión factual, el uso adecuado de fuentes, la claridad entre hechos y opiniones, y el nivel de contexto ofrecido.

El informe concluye que el 45 % de las respuestas examinadas contenían al menos un problema importante. El 31 % presentaba fallos graves de atribución de fuentes, ya fuera por citarlas de forma errónea, incompleta o engañosa. Además, el 20 % mostraba errores de precisión significativos, entre ellos información inventada o desactualizada.

Entre los asistentes analizados, Gemini obtuvo el peor rendimiento, con problemas importantes en el 76 % de sus respuestas, especialmente en cuanto a referencias y veracidad de la información. Los autores del estudio advierten que estos fallos son consistentes en todos los idiomas y territorios evaluados, lo que sugiere un problema sistémico que podría afectar a la confianza pública y, en consecuencia, al funcionamiento democrático cuando los usuarios recurren a la IA como fuente informativa.

Para mitigar estos riesgos, la EBU y la BBC han desarrollado un conjunto de herramientas para mejorar la integridad de las noticias en asistentes de IA y han solicitado a los reguladores europeos y nacionales que refuercen las normas y la supervisión sobre estos sistemas.

PAPR: un registro colaborativo para preservar colecciones impresas de revistas y otras publicaciones seriadas en bibliotecas

PAPR (Print Archives Preservation Registry) 

https://papr.crl.edu/

PAPR  es un registro que reúne información sobre qué bibliotecas conservan colecciones impresas de revistas y otras publicaciones seriadas. Su función principal es ayudar a que estas instituciones coordinen la preservación del papel, evitando duplicidades innecesarias y garantizando que siempre exista un número suficiente de copias para proteger el patrimonio documental.

Gracias a este sistema, las bibliotecas pueden saber qué títulos conserva cada institución, qué años o volúmenes exactos poseen y qué compromisos de preservación han asumido a largo plazo.

Este registro actúa como un repositorio colectivo de datos, permitiendo que las bibliotecas compartan sus datos de tenencia y compromisos de preservación. Gracias a esto, los miembros pueden analizar solapamientos entre colecciones, planear políticas de retención o descarte, y tomar decisiones informadas para gestionar sus colecciones impresas.

El sistema se ha renovado recientemente con la plataforma TIND ILS, que permite gestionar grandes volúmenes de datos de forma más rápida, clara y eficiente. Con esta actualización, PAPR ofrece mejores herramientas de búsqueda, análisis y comparación entre colecciones, lo que facilita la toma de decisiones sobre qué conservar, qué retirar y cómo colaborar entre bibliotecas. En conjunto, PAPR se convierte en una herramienta esencial para investigadores, profesionales de la información y gestores de preservación que necesitan localizar material impreso o planificar su conservación futura.

Bibliotecas públicas y aprendizaje para adultos: ampliando posibilidades. Libro blanco.

Public Library Association. Expanding Possibilities: Public Libraries and Adult Learning White Paper. Public Libraries Online, 12 de noviembre de 2025.

Texto completo

El informe “Expanding Possibilities: Public Libraries and Adult Learning”, elaborado por la Public Library Association (PLA) con el patrocinio de Gale (parte de Cengage Group), analiza cómo las bibliotecas públicas de Estados Unidos están ampliando sus servicios para apoyar el aprendizaje de adultos. A partir de una encuesta nacional a más de 350 bibliotecas, revisión bibliográfica y estudios de caso, el documento identifica tendencias, barreras y estrategias innovadoras que las bibliotecas usan para ayudar a los mayores a adquirir nuevas habilidades, acceder a recursos y alcanzar sus objetivos educativos.

Entre los hallazgos más relevantes, el estudio destaca que las bibliotecas se están convirtiendo en proveedores esenciales de educación para adultos, ofreciendo formación en alfabetización digital, programas de desarrollo profesional, talleres de salud y finanzas, y espacios comunitarios de aprendizaje

El informe también señala que existen obstáculos significativos para la participación: falta de financiación estable, dificultades para evaluar el impacto de los programas y desafíos para mantener asociaciones eficaces. A pesar de ello, muchas bibliotecas están superando estas barreras mediante colaboraciones con otras organizaciones, el diseño de programas adaptados a las necesidades locales y la evaluación constante de sus resultados.

Por otro lado, se subraya la importancia de alinear las acciones de las bibliotecas con las prioridades de aprendizaje de la comunidad, garantizando que los programas respondan a las necesidades reales de los usuarios adultos. Esto implica diseñar ofertas formativas flexibles, accesibles y relevantes, que respondan tanto a demandas profesionales como personales.

Finalmente, la PLA recomienda reforzar la visibilidad de las bibliotecas como instituciones clave para el aprendizaje continuo, abogando por más apoyo institucional, inversiones sostenibles y una evaluación sistemática. De este modo, las bibliotecas pueden consolidarse como piezas fundamentales del ecosistema educativo, ofreciendo oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

Un relato de Gisela Pinzón

En el mero corazón de la Ciudad de Guatemala, lejos del alboroto y el ir y venir de los buses, se alzaba una concurrida Biblioteca. Para muchos era sólo un edificio viejo; para la señora Ana, la bibliotecaria, era la sala de máquinas donde se forjaban los buenos ciudadanos. Su visión era clara: cada libro era una herramienta para enseñar a los patojos a ser gente de bien, a saber, quiénes son y a defenderse.

Entre sus visitantes más asiduos estaba Abraham, un niño de no más de diez años con una mirada que ya conocía la tristeza, pero también la esperanza. Abraham no era de allí. Su familia había tenido que “salir huyendo” de El Salvador durante la guerra de los años 70, llegando a Guatemala como refugiados, con todas las ganas de iniciar una nueva vida. La biblioteca se había convertido en su refugio dentro del barrio humilde y el lugar donde alimentaba su gran sueño: convertirse en un alto Jefe de la Policía que no fuera torcido, sino que protegiera conscientemente a la gente humilde.

Ana sabía que Abraham no tenía dinero, no hacía falta que alguien se lo dijera, lo podía notar en su desgastada ropa y sus zapatos viejos, pero aquél niño tenía una riqueza de corazón inmensa. Lo veía no solo como un niño, sino como el futuro guardián de la ley que la gente necesitaba.

Una tarde, Abraham llegó a la sala de cuentos con los ojos aguados y el uniforme lleno de polvo.

«Ana, ¡qué mala onda!» dijo, secándose una lágrima. «Me quisieron correr del campo de fútbol. Dijeron que yo no tenía derecho a jugar porque soy pobre y vengo de afuera.»

Ana dejó de clasificar una pila de libros viejos y lo tomó de la mano.

«¡Chispas!, Abraham. Vos sentate y aguantáme un ratito,» le dijo con su voz serena. «El que te dijo eso es un patojo ignorante. Mirá, tu derecho a jugar, a estar seguro y a que te traten con respeto no es una oferta. ¡Es una Ley! No importa si tenés mucho o poco dinero, ni si venís de El Salvador o de aquí. El sol sale para todos, y las reglas son para todos.»

Ana le mostró un libro con la ilustración de un gran candado de oro. Explicó su visión: 1. Respeto al Prójimo: Un buen ciudadano es el que nunca abusa de su fuerza o de su posición. Es el que respeta el derecho del otro a opinar, a vestirse, y a jugar, aunque piense diferente.  2. Lucha Justa: Pero si alguien te pasa llevando, no te quedás callado. Usás tu voz, que es tu herramienta más fuerte. Luchás por tu derecho y el de otros, con inteligencia y con la verdad por delante.

«Tu sueño de ser policía, Abraham, es chilero porque vas a ser el que defienda ese candado de oro. Pero para defenderlo afuera, primero tenés que saber defenderte vos aquí,» señaló la bibliotecaria su propio pecho.

Al día siguiente, armado con la convicción de Ana, Abraham regresó al campo. El patán que lo había molestado estaba allí, listo para echar bronca. Abraham se paró firme, como un pequeño soldado de la justicia.

«Mirá, vos,» dijo con una voz tranquila, pero firme como un roble. «Yo tengo el mismo derecho que vos a jugar aquí. Yo respeto que uses la cancha, y exijo que respetés mi derecho. La ley es cabal para todos.»

El patán se quedó pasmado y sin argumentos. El conocimiento y la autoridad moral de Abraham, reforzados por la visión de Ana, eran invencibles. Abraham había puesto en práctica el principio de la bibliotecaria: usó la razón y el conocimiento, y no la fuerza, para triunfar.

Pasaron muchísimos años. La biblioteca se modernizó, y los estantes de Ana se llenaron de nuevos libros, pero su visión se mantuvo.

En una oficina sobria de la Policía de Guatemala, un hombre de sienes plateadas y semblante sereno recogía sus pertenencias. Era el Subcomisario Abraham Batres.

Había cumplido su sueño, y lo más importante: nunca había olvidado las lecciones del Gran Árbol y sus Frutos Justos. El patojo refugiado de El Salvador se había convertido en un oficial legendario por su integridad. Nunca aceptó un soborno, nunca maltrató a un detenido; siempre actuó con la certeza de que su deber era proteger los derechos de la gente, sobre todo de aquellos que no tenían el conocimiento y los recursos necesarios para defenderse.

Esa mañana, el Subcomisario Abraham Batres se disponía a retirarse después de años de servicio chileros y honestos. Miró por la ventana, hacia donde sabía que estaba la Biblioteca, y sonrió, con una profunda satisfacción. Había vivido justo lo que prometió ese día de su niñez.

«¡Qué vida tan buena!» murmuró. Su legado era la prueba de que un buen ciudadano, nutrido con el conocimiento, puede convertirse en el guardián más firme de la justicia. La señora Ana, en algún lugar, habría estado sumamente satisfecha de su Subcomisario.