Archivo del Autor: Julio Alonso Arévalo

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Acerca de Julio Alonso Arévalo

Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS. Más de 80 artículos científicos publicados - Ver en E-LIS -en revistas científicas. El profesional de la información, Library Hi-Tech, Electronic Library. Investigación Bibliotecológica, Anales de Documentación... 12 libros publicados: Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide), Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA), El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE), Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018. Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019 Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.

Las cinco prioridades tecnológicas en educación en 2026

Kelly, R. (2026, 20 de mayo). Education’s Top 5 Technology Priorities and the Challenges Standing in the Way. THE Journal. https://thejournal.com/articles/2026/05/20/educationes-top-5-technology-priorities-and-the-challenges-standing-in-the-way.aspx

El artículo analiza los resultados del informe State of EdTech de CoSN, que ofrece una panorámica de las principales prioridades tecnológicas en el ámbito educativo en Estados Unidos para 2026, así como de los obstáculos que dificultan su implementación efectiva. El estudio, basado en encuestas a más de 600 responsables tecnológicos de distritos escolares, revela que la educación atraviesa una fase de intensa transformación digital marcada por la expansión de la inteligencia artificial, la preocupación por la ciberseguridad y las limitaciones estructurales de financiación y personal.

La primera gran conclusión del informe es que la ciberseguridad se mantiene como la prioridad número uno en los sistemas educativos. Le siguen la privacidad y protección de datos, la integración de la inteligencia artificial generativa, la optimización del presupuesto tecnológico y la modernización de la infraestructura de red. Este orden refleja un cambio progresivo en las preocupaciones del sector, donde la protección de los sistemas digitales y de los datos de estudiantes y personal se ha convertido en un elemento crítico debido al aumento de incidentes cibernéticos en instituciones educativas y a la creciente dependencia de plataformas digitales para la gestión académica y administrativa.

Uno de los hallazgos principales del informe es que la ciberseguridad sigue siendo la prioridad número uno para estos responsables. La mayoría de los distritos está invirtiendo en sistemas de monitorización, detección de amenazas, protección de identidades y cortafuegos para garantizar la seguridad de las redes y la continuidad del aprendizaje. Sin embargo, el informe señala una brecha importante entre responsabilidad y capacidad de respuesta: alrededor del 65% de los encuestados identifica la falta de personal especializado en ciberseguridad y la ausencia de presupuestos específicos como los principales obstáculos para afrontar estos retos. Este problema se agrava por el aumento del coste de los seguros cibernéticos y por la aparición de ciberataques potenciados por inteligencia artificial, lo que incrementa la presión sobre los recursos disponibles.

En relación con la inteligencia artificial, el informe destaca un avance notable en la adopción de marcos normativos y de orientación para su uso responsable. Más del 75% de los distritos ya cuentan con directrices sobre IA, lo que supone un aumento significativo respecto al año anterior. Los líderes educativos valoran positivamente la orientación de las agencias estatales de educación, aunque rechazan en su mayoría la imposición de mandatos rígidos, defendiendo la importancia de la autonomía local en la toma de decisiones.

El estudio también muestra un cambio importante en la percepción de la inteligencia artificial dentro del sector educativo. En tan solo un año, los responsables tecnológicos han incrementado de forma considerable su optimismo sobre el potencial de la IA, especialmente en áreas como la productividad, la personalización del aprendizaje, la tutoría estudiantil y la preparación para el mercado laboral. De hecho, la productividad es el ámbito donde se percibe mayor impacto positivo, con un 96% de líderes que consideran que la IA puede mejorar la educación.

Además, el informe señala que más de la mitad de los distritos ya implementan iniciativas de IA centradas en la mejora de la productividad administrativa y docente, mientras que un 41% trabaja en plataformas educativas para apoyar la enseñanza y el aprendizaje. Además, el uso de la IA en operaciones internas ha crecido de forma notable, pasando del 37% al 64% en un solo año. En conjunto, el estudio refleja un sistema educativo en transición, donde la adopción de la inteligencia artificial avanza rápidamente, pero sigue condicionada por desigualdades de recursos, capacidades organizativas y necesidades de regulación equilibrada..

Escribir bajo sospecha: el impacto de los detectores de inteligencia artificial en estudiantes y docentes

Agranovsky, Nathan. 2026. “AI Detectors Are Failing Our Students.” The AI School Librarian (Substack), 13 de abril de 2026. https://aischoollibrarian.substack.com/p/ai-detectors-are-failing-our-students

El artículo analiza críticamente el uso creciente de detectores de inteligencia artificial en entornos educativos y sostiene que estas herramientas, lejos de resolver el problema del uso indebido de la IA, están generando nuevos efectos adversos en el aprendizaje y la evaluación.

Un estudio reciente, AI Writing Detectors Are Ineffective, Unreliable, and Harmful de Louie Giray, reúne evidencias crecientes y plantea una idea clara: los detectores de escritura con IA no son lo bastante fiables para ser usados en la toma de decisiones educativas, y utilizarlos así puede causar un daño real al alumnado.

En particular, se señala que los estudiantes no nativos de inglés son desproporcionadamente afectados por estas herramientas, ya que sus producciones escritas tienden a ser más estructuradas o menos idiomáticas, lo que los algoritmos interpretan erróneamente como patrones artificiales. Este fenómeno no constituye un simple margen de error aceptable, sino un problema estructural que compromete la equidad del sistema de evaluación.

En primer lugar, se argumenta que los detectores de IA no identifican realmente la autoría del texto, sino que funcionan mediante métricas probabilísticas como la perplejidad y la variabilidad de las frases, lo que los hace incapaces de distinguir de forma fiable entre un texto humano bien estructurado y uno generado por IA. Esto provoca un alto riesgo de falsos positivos, especialmente en estudiantes que escriben con estilo académico, siguen rúbricas estrictas o pertenecen a contextos multilingües.

Otro aspecto crítico que se aborda es la facilidad con la que estos sistemas pueden ser eludidos. El artículo señala que no se requieren conocimientos técnicos avanzados para modificar un texto generado por IA de forma que evite ser detectado. Cambios mínimos en la redacción, ajustes de tono o la combinación parcial de escritura humana y artificial pueden alterar significativamente los resultados del detector. Esto genera una situación paradójica: mientras algunos estudiantes pueden ser falsamente acusados sin haber utilizado IA, otros pueden emplearla de manera estratégica sin ser detectados, lo que introduce una profunda desigualdad en el sistema de evaluación.

Se dedica una parte importante al problema del sesgo, destacando que los detectores tienden a perjudicar especialmente a estudiantes multilingües o a aquellos que utilizan un lenguaje más simple o estructurado. Esta situación agrava desigualdades ya existentes en el sistema educativo, ya que estudiantes que están en proceso de adquisición de una lengua o que provienen de contextos educativos diversos tienen más probabilidades de ser señalados erróneamente. De este modo, la herramienta no solo falla en su precisión técnica, sino que también introduce un componente de injusticia sistemática.

El texto también señala que estas herramientas están alterando el comportamiento de los estudiantes, que empiezan a escribir “para el detector” en lugar de escribir para comunicar ideas. Esto conduce a una degradación del estilo, una mayor homogeneización del lenguaje y, en algunos casos, al uso defensivo de la IA para evitar ser penalizados injustamente.

Otro eje central del artículo es la dimensión ética y pedagógica: el uso de detectores desplaza la confianza del profesorado hacia sistemas opacos que no pueden demostrar autoría ni intención. Incluso los propios desarrolladores de estas herramientas reconocen su falta de fiabilidad, lo que cuestiona su uso como base para sanciones académicas.

A partir de ejemplos concretos, el artículo ilustra la situación habitual en muchas aulas: un estudiante entrega un trabajo, el sistema lo marca como generado en gran parte por IA, y el docente debe decidir si confiar en la herramienta o en la palabra del estudiante, especialmente cuando no existen borradores u ուրիշ trazas del proceso de escritura. Este tipo de dilemas refleja una tensión creciente en la educación contemporánea, donde la autoridad del algoritmo compite con la evidencia humana sin que exista un criterio claro para resolver el conflicto.

Finalmente, el autor propone un cambio de enfoque: en lugar de depender de la detección, las instituciones deberían centrarse en la alfabetización en IA, la evaluación del proceso de escritura y la adaptación de las metodologías docentes a un entorno donde la IA ya forma parte del ecosistema de aprendizaje.

Sesgo algorítmico en el empleo: cuando la IA favorece su propio estilo de escritura

Xu, Jiannan, Gujie Li y Jane Yi Jiang. 2025. AI Self-preferencing in Algorithmic Hiring: Empirical Evidence and Insights. Proceedings of the AAAI/ACM Conference on AI, Ethics, and Society (AIES), vol. 8, no. 3, 2757–2758. https://doi.org/10.1609/aies.v8i3.36755

Texto completo

Un nuevo estudio sugiere que los sistemas de contratación basados ​​en IA podrían favorecer los currículos redactados por los mismos modelos de IA que los evalúan, lo que plantea interrogantes urgentes para las escuelas, los bibliotecarios y el futuro de la preparación del mercado laboral.

El artículo analiza un estudio reciente sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial en procesos de selección de personal y sus implicaciones educativas y sociales. La investigación, titulada AI Self-preferencing in Algorithmic Hiring, muestra que los modelos de IA utilizados en contratación pueden mostrar una forma de sesgo inesperado: tienden a favorecer los currículums generados por el mismo modelo de IA que los evalúa, en comparación con los redactados por humanos o por otros modelos.

En experimentos con más de 2.200 currículums reales y versiones generadas por modelos como GPT-4o, LLaMA, DeepSeek o Mistral, se observó que los candidatos cuyas solicitudes estaban “alineadas estilísticamente” con el sistema evaluador tenían entre un 23% y un 60% más de probabilidades de ser preseleccionados, aun cuando las cualificaciones eran idénticas. Esto sugiere la existencia de un nuevo tipo de sesgo algorítmico, no basado en variables tradicionales como género o raza, sino en la afinidad lingüística y estilística con el propio sistema.

El artículo denomina este fenómeno “sesgo interaccional”, donde la IA favorece patrones de escritura similares a los que ella misma genera. Esto plantea una preocupación estructural: la supuesta neutralidad de los algoritmos se debilita, ya que estos sistemas no solo procesan información, sino que también pueden reproducir preferencias hacia su propio “estilo de lenguaje”.

A partir de estos hallazgos, el texto advierte sobre un cambio profundo en el ámbito educativo. Los estudiantes ya no solo compiten en un entorno donde la escritura es evaluada por humanos, sino en uno donde la primera criba puede ser realizada por sistemas automatizados. Esto transforma la alfabetización informacional en alfabetización algorítmica, obligando a las instituciones educativas a preparar al alumnado para interactuar con sistemas de evaluación basados en IA.

El artículo también introduce el concepto de nueva brecha digital: los estudiantes con acceso a herramientas de IA, formación en “prompting” o apoyo tecnológico podrían tener ventajas sistemáticas frente a otros con menos recursos. Esto podría ampliar desigualdades educativas y laborales preexistentes.

Se plantea una reflexión crítica sobre el futuro de la escritura y la comunicación. Si los sistemas automatizados comienzan a premiar estilos de redacción propios de la IA, existe el riesgo de que las personas adapten su escritura para satisfacer algoritmos en lugar de comunicarse con otros seres humanos, afectando la creatividad, la diversidad lingüística y la expresión cultural.

En el texto subraya que la inteligencia artificial no es neutral y que su creciente uso en la contratación y evaluación laboral exige una respuesta educativa urgente basada en la alfabetización en IA, la transparencia algorítmica y la equidad en el acceso a estas tecnologías.

Una ciudad que juega junta: cómo se organiza un juego bibliotecario con 17.000 participantes

Arata, Hannah. 2026. “A City That Plays Together: What It Takes to Run a 17,000-Player Library Game.” Programming Librarian, March 20, 2026. https://programminglibrarian.org/articles/what-it-takes-run-17000-player-library-game

Se explica el funcionamiento del Summer Game de la Ann Arbor District Library (AADL), un programa de gamificación comunitaria que ha llegado a movilizar a más de 17.000 participantes en una sola edición. Lo que en origen era una iniciativa de fomento de la lectura se ha convertido en un evento urbano de gran escala que integra juego, biblioteca, ciudad y comunidad en un único sistema participativo.

El juego se desarrolla durante el verano y combina varias dinámicas: lectura tradicional (summer reading), códigos ocultos en espacios físicos de la ciudad (explorer codes) y pistas digitales integradas en el catálogo y la web de la biblioteca (online codes). Esta estructura híbrida permite que personas de todas las edades y niveles de acceso tecnológico participen de diferentes maneras, desde una implicación mínima hasta una experiencia de juego intensiva.

Uno de los aspectos más relevantes es la forma en que el juego se “expande” por el entorno urbano. Los códigos aparecen en lugares tan diversos como parques, escuelas, tiendas, museos o incluso elementos ya existentes del mobiliario urbano, como murales o placas. Esto convierte la ciudad en un tablero de juego distribuido, donde la exploración física y la interacción cultural se integran con la misión bibliotecaria.

El artículo subraya que el éxito del programa depende tanto de la creatividad como de una compleja infraestructura organizativa. Un equipo de unos diez profesionales de la biblioteca diseña las pruebas, genera los “badges” o insignias digitales y coordina la experiencia. A esto se suma la participación de otros departamentos: personal de atención al público, comunicación, mantenimiento y un equipo técnico encargado de garantizar el funcionamiento del sistema digital. El juego, por tanto, no es un añadido periférico, sino una operación institucional transversal.

La planificación es especialmente exigente debido a la escala del proyecto. Algunas partes del juego, como los desafíos basados en el catálogo, requieren una sincronización precisa con los sistemas bibliotecarios, ya que cualquier cambio en los registros podría romper las pistas. Esto obliga a una coordinación constante entre programación, catalogación y diseño de actividades, mostrando cómo la biblioteca se convierte también en una infraestructura tecnológica compleja.

El artículo también destaca el componente social y afectivo del programa. El Summer Game no solo incentiva el uso de la biblioteca, sino que genera identidad comunitaria. Los participantes coleccionan premios, siguen las “drops” semanales de insignias y se implican emocionalmente en el juego. Los objetos físicos (camisetas, pósters, peluches) funcionan como símbolos de pertenencia y refuerzan la visibilidad del proyecto en la vida cotidiana de la ciudad.

Otro elemento importante es la filosofía de inclusión. Aunque el juego utiliza humor, juegos de palabras y acertijos, el equipo intenta evitar barreras lingüísticas excesivas y ofrecer pistas que permitan participar incluso a quienes no dominan el inglés o ciertas referencias culturales. La idea es mantener el reto sin excluir.

Summer Game ha transformado la forma en que la comunidad percibe la biblioteca: ya no solo como un espacio de acceso a libros o servicios, sino como una plataforma de juego, aprendizaje y encuentro social. Este enfoque ha redefinido el verano lector tradicional, convirtiéndolo en una experiencia colectiva, creativa y distribuida por toda la ciudad.

La encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV: la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial

León XIV. 2026. “Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.” Encíclica, 15 de mayo de 2026. Ciudad del Vaticano. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/en/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

La encíclica Magnifica Humanitas, firmada por el papa León XIV, se presenta como uno de los documentos centrales del magisterio contemporáneo en torno a la inteligencia artificial y sus implicaciones sociales, éticas y antropológicas. El texto se sitúa explícitamente en continuidad con la tradición de la doctrina social de la Iglesia, especialmente con Rerum Novarum de León XIII, y busca ofrecer un marco de reflexión sobre cómo preservar la dignidad humana en un contexto de transformación tecnológica acelerada.

El núcleo del documento es una afirmación fuerte: la humanidad se encuentra en una encrucijada histórica entre dos modelos de civilización. Por un lado, la construcción de una sociedad tecnocrática basada en la eficiencia, el control y la acumulación de poder algorítmico; por otro, una “civilización del amor” en la que la tecnología esté subordinada al bien común, la justicia y la dignidad de la persona. La metáfora de la Torre de Babel aparece como advertencia recurrente frente a los riesgos de la fragmentación moral y la pérdida de sentido compartido en la era digital.

Uno de los ejes más desarrollados es la crítica al llamado “paradigma tecnocrático”, entendido como una forma de organización social en la que las decisiones se delegan progresivamente en sistemas automatizados y en lógicas de optimización técnica. El documento advierte que este paradigma puede conducir a la concentración de poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas, a la erosión de la democracia y a nuevas formas de desigualdad estructural. La encíclica insiste en que la tecnología no es neutral cuando se inserta en estructuras de poder desiguales.

En el plano antropológico, el texto subraya una distinción fundamental entre inteligencia humana e inteligencia artificial. La IA es descrita como una herramienta potente, capaz de procesar datos y simular funciones cognitivas, pero incapaz de experimentar el mundo desde la conciencia, la corporeidad, la responsabilidad moral o la relación interpersonal. A partir de esta diferencia, el documento defiende que la persona humana no puede ser reducida a un conjunto de datos ni sustituida en sus decisiones éticas por sistemas automatizados.

Otro eje central es la justicia social en la era digital. La encíclica aborda el impacto de la automatización en el trabajo, el riesgo de desempleo estructural y la necesidad de revalorizar la dignidad laboral. También plantea preocupaciones sobre la vigilancia digital, la mercantilización de la atención y la manipulación informativa, señalando que estos fenómenos pueden derivar en nuevas formas de “dependencia” y control social.

El documento dedica una parte importante a la gobernanza de la inteligencia artificial. Propone principios como la transparencia, la rendición de cuentas, la supervisión democrática y la cooperación internacional. Asimismo, insiste en la necesidad de que las decisiones sobre el desarrollo y uso de la IA no queden exclusivamente en manos de actores privados, sino que incorporen criterios éticos y sociales ampliamente compartidos.

En el plano cultural y educativo, Magnifica Humanitas defiende una “ecología de la comunicación” que proteja la verdad y fomente el pensamiento crítico. La educación aparece como un espacio clave para formar ciudadanos capaces de discernir en entornos saturados de información y mediaciones algorítmicas.

Finalmente, la encíclica concluye con una llamada a la responsabilidad compartida: científicos, empresas tecnológicas, gobiernos y sociedad civil están llamados a colaborar en la construcción de un orden digital más justo. Lejos de una postura de rechazo a la tecnología, el texto adopta una posición de discernimiento: la innovación es vista como una oportunidad, siempre que esté orientada al desarrollo integral de la persona humana y no a su reducción funcional o económica.

Spotify incorpora artículos de revistas narrados en audio dentro de su app

Perez, Sarah. 2026. “Spotify now lets you stream narrated magazine articles, too.” TechCrunch, May 26, 2026. https://techcrunch.com/2026/05/26/spotify-now-lets-you-stream-narrated-magazine-articles-too

Spotify ha anunciado una nueva función llamada narrated articles, con la que amplía su ecosistema más allá de la música, los podcasts y los audiolibros, incorporando también artículos de revistas en formato audio narrado. Esta iniciativa forma parte de su estrategia de consolidarse como una plataforma integral de contenidos en audio.

El servicio ofrece más de 650 artículos largos procedentes de publicaciones reconocidas en lengua inglesa como Rolling Stone, The Atlantic, Vogue, Variety, Billboard, GQ, Wired, Vanity Fair y Pitchfork. Todos los textos han sido adaptados y producidos por el equipo interno de Spotify Audiobooks, y se caracterizan por tener una duración inferior a dos horas. La narración combina voces humanas y voces generadas digitalmente, aunque las partes sintetizadas están claramente identificadas.

El modelo de acceso se integra en el ecosistema de audiolibros de Spotify. Los usuarios Premium pueden escuchar estos artículos dentro de las 15 horas mensuales incluidas en su suscripción de audiolibros, mientras que los usuarios gratuitos tienen la opción de comprar cada artículo de forma individual por 1,99 dólares.

Desde el punto de vista estratégico, Spotify presenta esta función como una forma de fomentar hábitos de escucha más amplios, acercando a los usuarios a contenidos más largos y potencialmente a los audiolibros. La compañía considera que ofrecer formatos breves de periodismo narrado puede servir como “puerta de entrada” hacia experiencias de audio más extensas y rentables, reforzando así la fidelización y el consumo dentro de la plataforma.

En conjunto, esta novedad refuerza la tendencia de Spotify hacia la diversificación de contenidos y su apuesta por el audio como medio dominante, integrando periodismo, literatura y entretenimiento en un mismo entorno digital.

55 momentos que redefinieron la biblioteconomía: una historia de bibliotecas, libertad y transformación social

Price, Sallyann. “55 Moments That Redefined Librarianship.” American Libraries Magazine, 1 de mayo de 2026. American Libraries Magazine

El artículo presenta la historia de las bibliotecas como una historia de transformación social constante. Las bibliotecas aparecen no solo como lugares donde se almacenan libros, sino como instituciones esenciales para la democracia, la igualdad de acceso a la información, la memoria colectiva y la defensa de los derechos civiles.

El artículo publicado por American Libraries con motivo del 150 aniversario de la American Library Association (ALA) recorre algunos de los momentos más decisivos de la historia de las bibliotecas estadounidenses desde 1876 hasta 2026. El texto muestra cómo las bibliotecas han evolucionado junto con la sociedad norteamericana, convirtiéndose en espacios de acceso democrático al conocimiento, defensa de la libertad intelectual, inclusión social y adaptación tecnológica.

La historia comienza en 1876 con la fundación de la American Library Association por un grupo de 103 bibliotecarios reunidos en Filadelfia. Entre los protagonistas destacó Melvil Dewey, creador de la Clasificación Decimal Dewey, sistema que revolucionó la organización bibliográfica. Sin embargo, el artículo también revisa críticamente su figura debido a sus actitudes racistas, antisemitas y a las denuncias por conducta inapropiada. En esos años se consolidaron innovaciones fundamentales como el catálogo en fichas y la creación de la primera escuela de biblioteconomía en Columbia College en 1887, lo que contribuyó a profesionalizar el trabajo bibliotecario.

A finales del siglo XIX y principios del XX, las bibliotecas públicas experimentaron una enorme expansión gracias a Andrew Carnegie, quien financió más de 2.500 bibliotecas gratuitas en todo el mundo. Paralelamente surgieron nuevas formas de servicio bibliotecario, como los bibliobuses impulsados por Mary Titcomb en 1905, destinados a acercar los libros a comunidades rurales. También comenzaron a desarrollarse bibliotecas escolares y servicios especializados para inmigrantes, aunque muchos de ellos estaban influenciados por políticas de americanización y asimilación cultural.

El artículo aborda igualmente las profundas desigualdades raciales de la época. En el sur segregado de Estados Unidos, las personas negras tenían acceso únicamente a bibliotecas separadas. Un ejemplo destacado fue la Western Branch Library de Louisville, inaugurada en 1908 como la primera biblioteca pública destinada exclusivamente a afroamericanos y gestionada por bibliotecarios negros.

Durante la Primera Guerra Mundial, la ALA creó el Library War Service, un programa que distribuyó millones de libros a soldados estadounidenses y estableció bibliotecas en campos militares. Esta experiencia reforzó la idea de las bibliotecas como instrumentos de apoyo moral, educativo y cultural incluso en tiempos de guerra. Posteriormente, durante la Gran Depresión, proyectos como el Pack Horse Library Project llevaron libros a regiones aisladas de los Apalaches mediante bibliotecarias a caballo, convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados de la extensión bibliotecaria rural.

El texto también analiza la evolución de los servicios inclusivos. En 1931 se creó el servicio nacional de lectura para personas ciegas o con discapacidad visual, mientras que los premios Newbery y Caldecott ayudaron a legitimar la literatura infantil como un campo literario y educativo de gran importancia.

Uno de los momentos más críticos relatados fue la conferencia de la ALA en Richmond en 1936, celebrada bajo las leyes segregacionistas Jim Crow. Los asistentes negros fueron discriminados en hoteles, comidas y espacios de reunión. Las protestas posteriores impulsaron cambios en la organización y condujeron a políticas antidiscriminatorias dentro de la asociación.

A partir de la década de 1940, la defensa de la libertad intelectual se convirtió en uno de los ejes centrales de la profesión bibliotecaria. La aprobación de la Library Bill of Rights en 1939 y de la Freedom to Read Statement en 1953 consolidó el compromiso de las bibliotecas con la diversidad de ideas y la oposición a la censura, especialmente durante la Guerra Fría y el macartismo.

Las décadas de 1960 y 1970 estuvieron marcadas por la lucha por los derechos civiles. Numerosas protestas y sentadas en bibliotecas segregadas del sur contribuyeron a la desegregación de estos espacios. Bibliotecarios afroamericanos como E. J. Josey impulsaron reformas dentro de la ALA para combatir la discriminación racial. En esos años también surgieron grupos profesionales vinculados a movimientos sociales, como el Black Caucus, la Rainbow Round Table y Reforma, reflejando una profesión cada vez más diversa y comprometida socialmente.

El artículo destaca además la revolución tecnológica que transformó radicalmente las bibliotecas. El desarrollo del formato MARC por Henriette Avram permitió informatizar los registros bibliográficos y facilitó la transición desde los catálogos en fichas hacia los catálogos digitales. Más tarde, proyectos como Project Gutenberg y Google Books ampliaron enormemente el acceso digital a millones de textos.

En las décadas de 1980 y 1990 crecieron las polémicas sobre censura y retirada de libros. La creación de la Banned Books Week en 1982 respondió a los intentos de prohibir obras relacionadas con sexualidad, religión o diversidad cultural. Al mismo tiempo, internet y los ordenadores personales transformaron el acceso a la información y convirtieron a las bibliotecas en centros tecnológicos y de alfabetización digital.

En el siglo XXI, las bibliotecas enfrentaron nuevos desafíos relacionados con la vigilancia gubernamental, los desastres naturales y la desigualdad social. Tras los atentados del 11 de septiembre, la Patriot Act permitió el acceso gubernamental a registros bibliotecarios, lo que provocó una fuerte oposición de la ALA. Durante el huracán Katrina, muchas bibliotecas funcionaron como centros de ayuda comunitaria y acceso a información esencial.

El artículo también analiza medidas recientes como la eliminación de multas por retraso, consideradas una barrera injusta para usuarios con menos recursos, y la respuesta bibliotecaria durante la pandemia de COVID-19, cuando muchas bibliotecas ofrecieron acceso Wi-Fi, actividades virtuales y apoyo educativo remoto.

Finalmente, el texto se centra en los retos actuales: el impacto de la inteligencia artificial generativa, las campañas de censura dirigidas especialmente contra libros relacionados con comunidades LGBTQ+ y minorías raciales, y las tensiones políticas en torno a la financiación y el papel social de las bibliotecas. La llegada de herramientas como ChatGPT abrió debates sobre derechos de autor, alfabetización informacional y desinformación digital. Al mismo tiempo, la ALA y numerosos profesionales han impulsado campañas de defensa de las bibliotecas y de la libertad de lectura frente a crecientes presiones ideológicas.

Libros para las trincheras: el servicio bibliotecario de la ALA durante la Primera Guerra Mundial

Barcelona, Leanna. “The Books They Read: Library War Service in WWI.American Library Association Archives, 20 de marzo de 2017. https://www.library.illinois.edu/ala/2017/03/20/the-books-they-carried/

Se analiza uno de los episodios más singulares de la historia de las bibliotecas: el esfuerzo de los bibliotecarios estadounidenses por llevar libros y lectura a soldados y marineros durante la Primera Guerra Mundial. El texto explica cómo la llamada Library War Service transformó a las bibliotecas en instrumentos de apoyo moral, educativo y psicológico en medio del conflicto bélico.

La iniciativa comenzó en 1917, cuando la American Library Association organizó una enorme campaña nacional de recogida de fondos y donación de libros. El objetivo era proporcionar “un libro para cada hombre”, es decir, garantizar que todos los soldados estadounidenses, tanto en los campos de entrenamiento como en Europa, tuvieran acceso a materiales de lectura. La campaña alcanzó dimensiones extraordinarias: se recaudaron alrededor de cinco millones de dólares, se distribuyeron entre siete y diez millones de libros y revistas, y se construyeron treinta y seis bibliotecas militares financiadas por la Carnegie Corporation.

El artículo subraya que las bibliotecas de guerra no eran simples depósitos de libros, sino espacios de refugio emocional y cultural para los combatientes. Los soldados encontraban en la lectura una forma de evasión frente al horror de la guerra, pero también un medio para mantener la conexión con la vida civil y con la idea de un futuro después del conflicto. Según testimonios recogidos en el texto, los libros circulaban constantemente entre marineros y soldados, que tenían acceso libre a ellos sin restricciones ni controles estrictos.

Uno de los aspectos más interesantes del artículo es la reflexión sobre qué leían realmente los soldados. Aunque existía la imagen romántica de militares leyendo novelas de aventuras o relatos patrióticos, gran parte de las obras solicitadas eran libros técnicos y prácticos. Muchos combatientes buscaban prepararse para la reintegración laboral tras la guerra y leían manuales de mecánica, carpintería, ingeniería, negocios o transporte ferroviario. La lectura aparecía así vinculada a la formación profesional y a la movilidad social.

Al mismo tiempo, las novelas de ficción seguían teniendo un enorme éxito. Los relatos de aventuras, detectives y westerns ayudaban a aliviar la ansiedad y el agotamiento emocional. Algunas investigaciones posteriores sobre biblioterapia señalaron incluso que muchos soldados hospitalizados preferían historias sentimentales o novelas románticas, algo que sorprendió a los propios bibliotecarios militares. Estas observaciones contribuyeron al desarrollo temprano de la biblioterapia, entendida como el uso terapéutico de la lectura para mejorar el bienestar psicológico.

El texto también muestra el lado ideológico y censor de la iniciativa. No todos los libros eran aceptados. La ALA retiró determinadas obras consideradas pacifistas o favorables al bolchevismo, especialmente tras el aumento del miedo al comunismo después de la Revolución Rusa. Títulos relacionados con León Trotski o con análisis simpatizantes de Rusia revolucionaria fueron eliminados de las bibliotecas militares por considerarse peligrosos para “jóvenes impresionables”. Esto revela cómo las bibliotecas, incluso en contextos humanitarios, podían convertirse también en instrumentos de control ideológico.

El artículo destaca asimismo la importancia histórica de este programa para la evolución de las bibliotecas estadounidenses. La Library War Service convirtió a la American Library Association en una organización nacional de gran relevancia pública y consolidó la idea de la biblioteca como servicio esencial para la democracia y el bienestar social. La experiencia de guerra fortaleció la percepción de que las bibliotecas no solo debían conservar libros, sino también actuar como agentes activos de educación, integración y apoyo comunitario.

Entrevista a Carlos Sá Mayoral, autor de Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?. Planeta Biblioteca 2026/05/27

Entrevista a Carlos Sá Mayoral, autor de Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?.

Planeta Biblioteca 2026/05/27

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La entrevista a Carlos Sá Mayoral aborda su investigación sobre la muerte de Miguel de Unamuno y la posibilidad de que no falleciera de forma natural, sino que pudiera haber sido víctima de un crimen de Estado en plena Guerra Civil. Durante la conversación, el autor explica cómo el Servicio de Información Militar seguía de cerca a Unamuno tras su enfrentamiento con el franquismo y analiza documentos y testimonios que alimentan las dudas sobre la versión oficial. Entre ellos destaca una carta dirigida al escritor Henry Miller, que considera clave para comprender el clima de vigilancia y presión que rodeaba al intelectual salmantino.

Además, la entrevista sitúa estos hechos en el contexto represivo de la Salamanca de 1936, marcada por el miedo, la censura y las purgas políticas. Más allá del episodio concreto de la muerte de Unamuno, la conversación invita a reflexionar sobre la memoria histórica, la necesidad de revisar críticamente el relato del franquismo y la vigencia del legado ético e intelectual del escritor, convertido todavía hoy en símbolo de pensamiento crítico y defensa de la libertad de conciencia.

Adopción de la inteligencia artificial y tecnologías digitales en la educación superior

Qartuppi, S. de R.L. de C.V. 2025. Adopción de la inteligencia artificial y tecnologías digitales en la educación superior. Volumen 1. Hermosillo: Qartuppi.

Vol. 1

Vol. 2

Esta obra examina el impacto disruptivo de las tecnologías digitales en la educación superior, resaltando su influencia en las metodologías pedagógicas, los perfiles profesionales y la relación entre el aula y la sociedad. A lo largo de sus capítulos multidisciplinarios, explora aplicaciones que van desde el ámbito de la salud hasta el uso de asistentes virtuales y la realidad virtual, destacando las oportunidades para la innovación docente. Además, aborda los desafíos éticos emergentes y la urgencia de actualizar los perfiles curriculares para integrar la inteligencia artificial de manera efectiva. Con un enfoque que equilibra la innovación tecnológica y la reflexión ética, este libro propone una educación más inclusiva y adaptable a los desafíos del futuro.