Archivo por meses: septiembre 2025

El desafío de las bibliotecas ante el material generado por inteligencia artificial

Tanzi, Nick. 2025. “Addressing AI-Generated Materials in the Library Collection.” The Digital Librarian, 5 de agosto de 2025. https://the-digital-librarian.com/2025/08/05/addressing-ai-generated-materials-in-the-library-collection/

El auge de la inteligencia artificial generativa está transformando el ecosistema editorial y, en consecuencia, afectando a las bibliotecas. La proliferación de libros, artículos y audiolibros creados o narrados mediante herramientas automatizadas plantea retos relacionados con la calidad, la fiabilidad y la ética.

El problema no se limita a la producción independiente: en plataformas muy usadas por bibliotecas, como Hoopla u OverDrive, ya han aparecido títulos de baja calidad generados por IA, que terminan integrándose en las colecciones sin haber sido seleccionados expresamente por los profesionales, lo cual impacta en el presupuesto y en la experiencia de los usuarios.

El autor identifica varias razones por las que este fenómeno requiere atención inmediata. En primer lugar, está el riesgo de que la colección se llene de materiales de dudosa calidad que oscurezcan las obras más valiosas. En segundo lugar, se señala que una saturación de contenidos mediocres dificulta el descubrimiento de títulos relevantes y deteriora la experiencia de búsqueda de los lectores. En tercer lugar, el riesgo se agudiza en la no ficción: los errores o invenciones típicas de la IA pueden llevar a difundir información falsa en ámbitos tan sensibles como la salud, la ciencia o la educación. Por último, surge la cuestión de los audiolibros narrados con voces sintéticas, que a menudo no se presentan como tales, restando transparencia al servicio bibliotecario.

Ante este panorama, Tanzi propone que las bibliotecas desarrollen políticas explícitas para gestionar el material generado por IA. Estas políticas deben definir objetivos claros (asegurar calidad, promover transparencia, incluso prohibir ciertos materiales) y decidir si se redactan de forma independiente o como parte de las políticas tradicionales de desarrollo de colección. El reto práctico es evidente: en muchos casos resulta difícil identificar si una obra fue creada con IA, lo que plantea dudas sobre cómo hacer cumplir las normas. El debate no se reduce a un “sí” o “no” rotundo, sino que incluye la posibilidad de etiquetar y filtrar el contenido, en lugar de eliminarlo de manera automática.

El artículo recopila ejemplos de políticas aplicadas en bibliotecas estadounidenses. Algunas han optado por la prohibición total, como la Jasper-Dubois County Public Library en Indiana o la Cranston Public Library en Rhode Island, que rechazan obras enteramente generadas o narradas por IA. Otras instituciones han adoptado enfoques más flexibles, como la North Olympic Library System en Washington, que distingue entre material “generado por IA” (en general excluido) y material “asistido por IA” (escrito por humanos con apoyo tecnológico), admitiendo este último si cumple criterios de calidad. Incluso en casos donde la obra de IA ya ha sido adquirida, se permite conservarla con una etiqueta clara o aplicar los protocolos habituales de descarte.

La transparencia se convierte en un eje esencial. El autor subraya que no basta con que las bibliotecas establezcan sus políticas: es imprescindible que editores, distribuidores y plataformas informen de forma clara cuándo un título ha sido generado o narrado por inteligencia artificial. Sin esa colaboración, las bibliotecas carecen de herramientas para aplicar sus propios criterios de selección. Algunos proveedores han empezado a reaccionar a las demandas de mayor claridad, como en el caso de Hoopla, que ha respondido positivamente a las quejas de distintas instituciones. Asimismo, los usuarios deben tener acceso a esa información para poder valorar por sí mismos la fiabilidad de lo que leen o escuchan.

Crisis en los préstamos interbibliotecarios por la eliminación de la exención arancelaria para envíos inferiores a 800 dólares

Massie, Dennis. “Rising to the Challenge: How the SHARES Resource Sharing Community Navigated a Global Disruption to International Shipping.” Hanging Together (OCLC Research), 15 de septiembre de 2025. https://hangingtogether.org/rising-to-the-challenge-how-the-shares-resource-sharing-community-navigated-a-global-disruption-to-international-shipping/

A finales de agosto de 2025, la eliminación de la exención arancelaria de minimis para envíos inferiores a 800 dólares generó gran incertidumbre en los préstamos interbibliotecarios de EE. UU. Más de una docena de países y numerosos proveedores suspendieron los envíos hacia ese país. La medida puso en riesgo la circulación internacional de materiales académicos y bibliográficos.

En agosto de 2025, las bibliotecas de Estados Unidos que gestionan préstamos interbibliotecarios se enfrentaron a una crisis inesperada: la revocación de la exención arancelaria De Minimus para envíos de menos de 800 dólares. Esta medida generó incertidumbre en el transporte internacional, pues más de una docena de países y diversos proveedores de documentos y libros suspendieron temporalmente los envíos a EE. UU. El riesgo de que materiales en tránsito quedaran retenidos y de que los nuevos envíos acumularan tarifas imprevistas amenazaba con desestabilizar la actividad de préstamo y adquisición académica.

La comunidad SHARES, integrada por bibliotecas de distintos países, reaccionó de manera inmediata. A través de la lista de correo SHARES-L comenzaron a compartirse experiencias, estrategias y resultados en tiempo real: universidades como Waterloo, Pennsylvania State o Glasgow ajustaron formularios de aduanas para incluir aclaraciones como “solo para seguros” o “no para reventa”, mientras que otras, como la Universidad de Pensilvania, optaron por suspender temporalmente los envíos tras incidentes costosos. Al mismo tiempo, se celebraron reuniones virtuales (town halls), en las que se recopilaron actualizaciones, se propusieron alternativas como ofrecer índices o tablas de contenidos en lugar de préstamos físicos y se establecieron protocolos comunes.

El impacto trascendió los préstamos interbibliotecarios: instituciones como Princeton informaron que varios proveedores internacionales de libros también detuvieron las ventas hacia EE. UU., lo que mostraba la magnitud del problema. Poco después, comenzaron a surgir orientaciones de empresas de mensajería como FedEx, que recomendaron declarar valores nominales, añadir códigos arancelarios específicos (como 4901.x para libros) y detallar que los envíos correspondían a préstamos interbibliotecarios temporales y no a operaciones comerciales. Estas medidas facilitaron que los envíos fueran tramitados como exentos de aranceles en aduanas.

En menos de tres semanas, la situación empezó a normalizarse: la mayoría de las universidades pudo reanudar los préstamos internacionales, en algunos casos con pequeñas tarifas adicionales o ajustes en la documentación, aunque algunas instituciones prefirieron mantener la suspensión por precaución. Casos como el de la Universidad de Brown o la de Pensilvania, que recibieron cargos menores por envíos desde Canadá y decidieron impugnarlos, evidencian que la adaptación aún continúa.

La respuesta de SHARES se articuló en dos niveles: la lista de correo, que permitió la participación asincrónica y la circulación constante de información, y los town halls, que ofrecieron espacios de coordinación y discusión en tiempo real. Este modelo de colaboración transformó la incertidumbre individual en soluciones colectivas y reafirmó el valor de la comunidad como infraestructura esencial para afrontar crisis globales. En última instancia, el episodio demostró que la cooperación, el intercambio de información y el apoyo mutuo son tan importantes como la logística o la tecnología en el sostenimiento de las bibliotecas académicas y sus redes internacionales.

Millones de niños desaparecen del sistema educativo estadounidense

Barshay, Jill. “Public School Kids Were Already Going Missing. There’s Even More to Come.” KQED MindShift, 22 de septiembre de 2025. https://www.kqed.org/mindshift/65802/public-school-kids-were-already-going-missing-theres-even-more-to-come

Se aborda aborda un fenómeno alarmante en el sistema educativo de EE. UU.: el aumento significativo de estudiantes que han desaparecido de las listas escolares desde la pandemia de COVID-19.

Según un informe del Brookings Institution, durante el año escolar 2021–22, aproximadamente 2 millones de estudiantes de entre 5 y 17 años desaparecieron de las matrículas escolares, lo que representa un aumento del 450% en comparación con 2019–20. Incluso en el año escolar 2023–24, aún había 2,1 millones de niños no contabilizados, casi el 4% de la población infantil escolarizada, casi cinco veces más que antes de la pandemia.

Este fenómeno no se debe únicamente a la mudanza de familias o al desorden administrativo, sino que muchos de estos niños no están inscritos en escuelas privadas ni están siendo educados en casa. El informe sugiere que estos niños podrían estar fuera del sistema educativo sin una educación formal, lo que plantea preocupaciones sobre su desarrollo académico y futuro.

Además, el artículo destaca que las pérdidas de matrícula son más pronunciadas en distritos de alta pobreza y en comunidades predominantemente negras, donde más de una cuarta parte de los estudiantes no están inscritos en escuelas públicas tradicionales. Se prevé que, si esta tendencia continúa, las escuelas públicas tradicionales podrían perder hasta 8,5 millones de estudiantes para 2050.

Este fenómeno refleja una crisis educativa que va más allá de la pandemia y que requiere atención urgente para garantizar que todos los niños reciban una educación adecuada y equitativa.

Los talibanes vetan libros escritos por mujeres en las universidades afganas

Hussaini, Ali. 2025. “Taliban Ban Books Written by Women from Afghan Universities.BBC News, September 19, 2025. https://www.bbc.com/news/articles/c0kn7yyzrjgo..

La reciente decisión del gobierno talibán de prohibir libros escritos por mujeres en las universidades afganas marca un nuevo retroceso en el acceso al conocimiento y la libertad académica en el país.

Esta medida forma parte de una política más amplia que también ha eliminado la enseñanza de derechos humanos y acoso sexual, y ha vetado 18 asignaturas universitarias consideradas «contrarias a la Sharía y a las políticas del sistema». Entre los textos censurados se encuentran más de 140 obras escritas por mujeres, como Safety in the Chemical Laboratory, y otras 310 publicaciones de origen iraní, lo que revela una doble intención: silenciar las voces femeninas y limitar la influencia cultural de Irán en el ámbito académico.

La exclusión de materias como Género y Desarrollo, Sociología de la Mujer o El Rol de la Mujer en la Comunicación evidencia un ataque directo a la representación femenina en el pensamiento universitario. Esta política se suma a otras restricciones impuestas desde el regreso de los talibanes al poder hace cuatro años, como la prohibición de la educación para niñas más allá del sexto grado y el cierre silencioso de programas de formación para parteras en 2024. La eliminación de contenidos sobre mujeres no solo borra sus aportes intelectuales, sino que refuerza una visión profundamente misógina del conocimiento.

Las autoridades talibanas justifican estas decisiones como parte de su interpretación de la cultura afgana y la ley islámica, aunque expertos y exfuncionarios como Zakia Adeli, antigua viceministra de justicia, señalan que esta censura es coherente con una política sistemática de exclusión de las mujeres del espacio público y educativo. La revisión de los libros fue realizada por un comité de «eruditos religiosos y expertos», según una carta oficial enviada a las universidades, lo que refuerza el carácter ideológico del proceso.

Además de la censura a autoras afganas, la eliminación de obras iraníes responde a tensiones geopolíticas entre ambos países, agravadas por disputas sobre recursos hídricos y la repatriación forzada de más de 1,5 millones de afganos desde Irán. Esta purga editorial ha generado preocupación entre docentes universitarios, quienes advierten que la eliminación de estos textos rompe el vínculo de Afganistán con la comunidad académica internacional. Profesores como los de la Universidad de Kabul se ven obligados a redactar sus propios materiales, aunque dudan de poder hacerlo bajo estándares globales dada la censura impuesta.

En conjunto, estas medidas configuran un panorama alarmante para la educación superior en Afganistán, donde el conocimiento se ve cada vez más restringido por criterios ideológicos y religiosos, y donde las voces femeninas y extranjeras son sistemáticamente silenciadas.

Kit de herramientas de IA para bibliotecas universitarias y de investigación

Association of Research Libraries and Coalition for Networked Information. ARL/CNI Futurescape Libraries AI Toolkit Can Help You Thrive in the AI Landscape.” ARL News, September 22, 2025.

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Futurescape Libraries AI Toolkit busca preparar a las bibliotecas para un futuro en el que la inteligencia artificial será cada vez más determinante. Su valor no radica en predecir lo que ocurrirá, sino en estimular la capacidad de anticipación, la adaptación y la innovación institucional. Con ello, se pretende que las bibliotecas se conviertan en agentes activos del cambio, en lugar de limitarse a responder a las transformaciones una vez que estas ya se han producido.

El objetivo principal es que las bibliotecas de investigación dejen de adoptar un papel reactivo ante los desarrollos en IA y pasen a uno estratégico y de liderazgo, anticipando desafíos y transformaciones.

El toolkit incorpora los ARL/CNI AI Scenarios, junto con prioridades definidas y refinadas durante el foro “Strategic Implications” celebrado en diciembre de 2024. La estructura modular permite que equipos de liderato, personal bibliotecario y otros agentes externos exploren posibilidades futuras, prueben sus estrategias actuales, identifiquen oportunidades y vulnerabilidades, y preparen a la organización para cambios a largo plazo.

La herramienta se organiza en cinco módulos diseñados de manera flexible para que cada institución pueda adaptarlos según sus necesidades, recursos y nivel de preparación. El primero, Thinking About the Future, promueve una mentalidad abierta hacia el futuro y fomenta la reflexión inicial sobre la IA. El segundo, Surfacing Opportunities and Concerns, introduce conceptos de prospectiva como los impulsores de cambio, las señales y el escaneo del entorno, ayudando a identificar tendencias y tensiones externas que impactan a las bibliotecas. El tercer módulo, Scenario-Based Development and Evaluation of Options, invita a utilizar los escenarios de ARL/CNI como base para analizar la viabilidad de distintas estrategias, simulando cómo podrían funcionar bajo diferentes futuros posibles.

El cuarto módulo, Exploration of Strategic Options, ofrece herramientas para priorizar las estrategias, evaluar su impacto y decidir cuáles tienen más potencial de implementación a corto o medio plazo. Finalmente, el quinto módulo, From Workshop to Practice, se centra en traducir lo aprendido en los talleres en prácticas institucionales sostenidas, incorporando rutinas de vigilancia tecnológica, sistemas de alerta temprana y una cultura organizativa que mantenga la reflexión sobre el futuro como parte habitual de la gestión bibliotecaria. Además de estos módulos, se incluye una guía para facilitadores que orienta sobre cómo organizar talleres y adaptar las dinámicas a cada contexto.

Profesiones a prueba de IA: 14 carreras donde la empatía marca la diferencia

Broverman, Neal. “Which Jobs Are AI-Proof?Mashable, September 6, 2025. https://mashable.com/article/ai-proof-jobs

La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral y qué empleos parecen ser más resistentes a la automatización.

Un estudio de Pew Research revela que un tercio de los estadounidenses se siente “abrumado” por la perspectiva de que la IA transforme radicalmente sus empleos. La frase de Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn —“La IA va a remodelar todas las industrias y todos los trabajos”— funciona como eje de la reflexión: el cambio es ineludible y ya está en marcha.

La coach de carreras Jasmine Escalera subraya que, aunque muchos puestos están siendo eliminados por la automatización, no se trata de entrar en pánico, sino de planificar nuevas trayectorias profesionales. Ella colaboró con la firma Zety en la identificación de 14 empleos “a prueba de IA”, todos con salarios superiores a 50.000 dólares y con un rasgo común: requieren empatía, una capacidad humana que las máquinas aún no pueden imitar con autenticidad. Según Escalera, la compasión, la interacción personal y la construcción de confianza serán cada vez más valiosas en un mercado dominado por algoritmos.

Las 14 profesiones seleccionadas incluyen:

  • Physician Assistants (Asistentes médicos)
  • Enfermeras anestesistas / parteras / enfermeras practicantes
  • Fisioterapeutas
  • Terapeutas ocupacionales
  • Patólogos del habla y lenguaje
  • Enfermeros registrados
  • Quiroprácticos
  • Gerentes de servicios sociales y comunitarios
  • Dietistas y nutricionistas
  • Auxiliares de vuelo (flight attendants)
  • Terapistas de matrimonio y familia
  • Especialistas en educación para la salud
  • Trabajadores sociales clínicos licenciados
  • Consejeros en salud mental, abuso de sustancias o trastornos del comportamiento

Entre los sectores más resistentes, aparecen los oficios médicos y de cuidado, aunque no necesariamente en la figura del médico tradicional. Enfermeros, técnicos y asistentes, que mantienen un contacto prolongado con los pacientes, presentan más seguridad que los propios doctores, cuyas funciones diagnósticas ya están siendo complementadas por IA. También se mencionan consejeros familiares y matrimoniales, así como otros profesionales cuya labor depende del manejo de grupos y de la creación de espacios de escucha y apoyo. En el ámbito comercial, Escalera advierte que los agentes de servicio al cliente están siendo desplazados por chatbots, pero los vendedores que basan su trabajo en relaciones personales todavía resultan indispensables.

El artículo también aborda el riesgo que corren los trabajos rutinarios y altamente automatizables, como cajeros, repartidores de comida, conductores de plataformas y personal de atención en restaurantes. La llamada “gig economy”, que representa una fuente de ingresos secundaria —y a veces principal— para millones de personas, está especialmente amenazada por robots y sistemas autónomos. Esta situación podría agravar la precariedad, dado que más del 70 % de los estadounidenses necesita un segundo empleo para cubrir necesidades básicas.

A la par, Escalera destaca una revalorización de los oficios técnicos y manuales como plomería, electricidad o reparaciones, que requieren habilidades prácticas en entornos cambiantes. Estos trabajos ofrecen oportunidades más estables frente a la volatilidad del mundo corporativo, donde los puestos de “cuello blanco” parecen menos seguros de lo que solían ser.

De que manera los bibliotecarios escolares en Escocia abordan los problemas de la desinformación y la información errónea

Chartered Institute of Library and Information Professionals in Scotland (CILIPS). Tackling Misinformation and Disinformation for Scottish School Librarians Project Report. Liderado por Bruce Ryan, Edinburgh Napier University. CILIPS Research Fund, 2025

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Los bibliotecarios escolares en Escocia ya realizan un esfuerzo significativo para abordar la desinformación, su capacidad para hacerlo de manera eficaz se ve seriamente limitada por carencias estructurales y de reconocimiento institucional. El informe insiste en que, para que puedan desempeñar plenamente su papel, es imprescindible darles apoyo sostenido, recursos adecuados, oportunidades de formación y un marco de colaboración estable con el resto de la comunidad educativa.

El estudio, realizado durante la primera mitad de 2025, examina las prácticas actuales, las barreras que encuentran los profesionales y las recomendaciones que podrían mejorar su labor en un contexto donde no existe una legislación específica que regule las bibliotecas escolares. Esta ausencia de normativa hace que la relevancia del bibliotecario dependa en gran medida de las decisiones de cada centro educativo, del apoyo del profesorado y del liderazgo institucional.

En cuanto a las prácticas que ya se llevan a cabo, los bibliotecarios intervienen tanto de forma directa, respondiendo a consultas puntuales sobre desinformación, como indirectamente, mediante clases, charlas y actividades de alfabetización informacional. Sin embargo, el informe señala que las peticiones explícitas de ayuda sobre desinformación no son frecuentes, y cuando aparecen provienen sobre todo de los estudiantes. Este hecho refuerza la idea de que, aunque existe un problema real de exposición a información falsa, todavía falta consolidar un marco educativo que reconozca y potencie el papel de los bibliotecarios como agentes clave en la formación crítica de los alumnos.

Las barreras identificadas se relacionan principalmente con la falta de tiempo, presupuesto y recursos, factores que impiden llevar a cabo de forma sistemática programas de educación en desinformación. A ello se suma la insuficiencia de apoyo por parte del liderazgo escolar y de los profesores, lo cual limita la integración de estas prácticas en el currículo oficial. En muchos casos, además, las propias instalaciones físicas de las bibliotecas escolares no son adecuadas para desempeñar las funciones de enseñanza, consulta y reflexión necesarias en este ámbito.

El informe destaca también el deseo de los bibliotecarios de recibir formación especializada que les permita actualizar sus competencias frente a la desinformación y la información errónea. Esta formación debería estar disponible tanto para bibliotecarios como para asistentes de biblioteca, y sería más efectiva si estuviera integrada dentro de los programas de desarrollo profesional docente. Asimismo, se plantea la necesidad de fortalecer la colaboración entre bibliotecarios y profesores, desde la etapa de formación inicial de estos últimos, de manera que la educación en torno a la desinformación no dependa de iniciativas aisladas sino que forme parte de la enseñanza sistemática.

Las recomendaciones apuntan a que se reconozca oficialmente que los estudiantes enfrentan problemas de desinformación y que los bibliotecarios poseen competencias valiosas para afrontarlos. Para ello es necesario otorgarles tiempo, presupuesto y un lugar claro en el marco educativo. Además, se sugiere mejorar las oportunidades de colaboración con los docentes, integrando a los bibliotecarios en las revisiones curriculares, y ampliar la oferta de formación continua en alfabetización mediática e informacional. También se subraya la importancia de mejorar las instalaciones físicas de las bibliotecas, con el fin de que puedan cumplir su función pedagógica y social de manera más efectiva.

Aprendizaje con IA: Una recopilación de artículos escritos por estudiantes

University of Leeds Libraries. “New Student-Led Open Education Resource Showcases Student Voices on AI.” Leeds University Libraries Blog, September 9, 2025.

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Los textos relatan experiencias reales de uso de inteligencia artificial generativa (GenAI) en el estudio, abarcando cómo dicha tecnología puede facilitar la comprensión, fomentar la creatividad y la confianza, así como apoyar un aprendizaje más personalizado y accesible

Un tema resaltado en las aportaciones de los estudiantes es la conciencia ética: muchos reflexionan sobre el uso responsable de la IA, los límites apropiados, las implicaciones de integridad académica, y cómo evitar depender demasiado de la tecnología sin comprensión crítica.

Los casos incluyen ejemplos de usos diversos: desde herramientas que ayudan a estructurar ideas o investigar, hasta aplicaciones que permiten adaptaciones para quienes tienen necesidades de aprendizaje distintas.

El recurso ha sido desarrollado como parte de la iniciativa University of Leeds Open Books, usando la plataforma Pressbooks. Está licenciado de forma abierta (“open license”) y está disponible libremente para que cualquiera lo lea, lo use y lo adapte. Además, se plantea como un “libro vivo”: se aceptan nuevas contribuciones hasta el 1 de noviembre de 2025, y todas las aportaciones pasan por un proceso de revisión por pares gestionado por el equipo editorial estudiantil.

El proyecto cuenta con el apoyo institucional de varias áreas de la universidad: la Escuela de Educación, las Bibliotecas, el Servicio de Educación Digital, Desarrollo Organizacional y Profesional, Curriculum Redefined, el Leeds Institute for Teaching Excellence (LITE), y la Knowledge Equity Network. También hay patrocinio de altos cargos universitarios implicados en educación y experiencia estudiantil, lo que indica un compromiso institucionalidad con la calidad educativa, la equidad y la innovación pedagógica.

La Universidad de Columbia Británica (UBC) replantea la sostenibilidad de sus suscripciones académicas y cancela acuerdos con Sage y PLOS

University of British Columbia Library. 2025. An Update from the University Librarian: Rethinking the Sustainability of Our Subscription Model. September 17, 2025. https://about.library.ubc.ca/2025/09/17/an-update-from-the-university-librarian-rethinking-the-sustainability-of-our-subscription-model/

La Universidad de Columbia Británica (UBC) enfrenta un reto creciente: el costo de las suscripciones a revistas académicas (especialmente los grandes paquetes de editoriales privadas) se ha vuelto insostenible, debido al aumento de precios, inflación y fluctuaciones en el tipo de cambio USD/CAD. Aproximadamente el 40 % del presupuesto de colecciones de UBC se destina a acuerdos con cinco editoriales con fines de lucro: Elsevier, Springer, Taylor & Francis, Wiley y Sage.

Para manejar estos desafíos, UBC Library ha decidido que a partir del 31 de diciembre de 2025 dejará de mantener el acuerdo de “todos los títulos” (all-titles) con la editorial Sage. Esto implica que solo los artículos antiguos incluidas-los de los archivos (“backfiles”) de Sage seguirán siendo inmediatamente accesibles, mientras que los artículos nuevos de revistas de Sage a los que ya no se les renueve la suscripción deberán obtenerse mediante préstamo interbibliotecario, lo que normalmente tomará de uno a dos días.

Otra medida paralela es la finalización del acuerdo con Public Library of Science (PLOS). UBC había cubierto desde 2023 los costes de procesamiento de artículo (APC) para autores de UBC en las revistas PLOS, de modo que esos autores tenían esos cargos completamente eximidos (“waived”). A partir de finales de 2025, UBC regresará al modelo anterior en el que los autores usarán sus propios fondos de investigación para cubrir esos costes.

Estas decisiones afectan a todos los usuarios de la biblioteca UBC (campus Vancouver y Okanagan). Aunque implican una pérdida de conveniencia para algunos, la universidad argumenta que son necesarias para asegurar la sostenibilidad financiera del presupuesto de colección, alinear los gastos con el uso real de los títulos, y también por motivos de principios: UBC considera que el modelo actual no está alineado con sus valores institucionales ni con la realidad financiera.

El impacto de la tecnología y las redes sociales en el cerebro adolescente: riesgos, beneficios y recomendaciones

CBC News. “Teen Brains, Technology, and Social Media: Can They Impact Cognitive Skills?CBC, fecha de publicación, 2025. https://www.cbc.ca/news/canada/teen-brains-technology-aids-1.7604341

El artículo plantea la cuestión de si la exposición intensa de los adolescentes a la tecnología —incluyendo redes sociales, inteligencia artificial, aplicaciones educativas, dispositivos digitales— puede tener efectos tanto beneficiosos como perjudiciales en el desarrollo cognitivo. Se presentan preocupaciones entre educadores, psicólogos y padres en cuanto a la dependencia que los jóvenes podrían desarrollar con herramientas tecnológicas: por ejemplo, el uso constante de ayudas digitales puede afectar su capacidad de concentración, memoria de trabajo o fijación en tareas que requieren atención prolongada.

Por otro lado, se discuten aspectos positivos: la tecnología permite acceso rápido a información, debe facilitar la colaboración, interdisciplinariedad, creatividad, y el aprendizaje personalizado. Algunas herramientas, incluidas aplicaciones educativas o de IA, pueden ayudar a reforzar habilidades cognitivas específicas, como el reconocimiento visual, la resolución de problemas o incluso ciertas funciones ejecutivas —cuando se usan con criterio y estructura—.

El artículo también explora cómo el contexto educativo, el tipo de usos tecnológicos y los límites (horarios, supervisión, tipos de contenido) influyen en los efectos observados: no toda exposición es igual. Se menciona que los efectos negativos tienden a aparecer cuando hay un uso desregulado, multitarea excesiva, interrupciones constantes (notificaciones, mensajes) o cuando la tecnología sustituye completamente formas tradicionales de aprendizaje o interacción humana. Además, se integran testimonios de educadores que ven cambios en la capacidad de atención de sus estudiantes, dificultades para mantener la concentración sin distracciones digitales, o una tendencia a “saltar” rápidamente entre tareas.

Una parte importante del artículo está dedicada a recomendaciones para equilibrar estos riesgos con los beneficios: fomentar hábitos saludables de uso tecnológico, establecer tiempos sin pantallas, promover pausas, diseñar entornos de aprendizaje que reduzcan las distracciones digitales, entrenar tanto a alumnos como a docentes para que sean conscientes de cómo usar la tecnología de forma óptima, y no simplemente incorporar más dispositivos sin una estrategia crítica. También se sugiere investigación continua, análisis de datos longitudinales para ver efectos a largo plazo, comparación entre diferentes tipos de tecnología, y seguimiento de casos donde se hayan aplicado intervenciones educativas para mitigar efectos adversos.