Archivo por meses: agosto 2024

Almacén de colecciones de las bibliotecas Bodleian

A Visit to the Collection Storage Facility. (2023, noviembre 3). Oxford Libraries Graduate Trainees. https://blogs.bodleian.ox.ac.uk/oxfordtrainees/a-visit-to-the-collection-storage-facility/

El Collection Storage Facility (CSF) almacena materiales de menor uso de las bibliotecas, incluyendo libros, mapas y manuscritos, principalmente del siglo XVIII en adelante. Fue construido debido a la falta de espacio en las estanterías de la Bodleian Libraries.

En los márgenes de Swindon, en un lugar que a primera vista podría parecer poco notable, se encuentra un almacén de tamaño medio que alberga una parte significativa del conocimiento mundial. Este lugar, conocido originalmente como Book Store (Almacén de libros) y ahora renombrado como Collection Storage Facility (CSF), es el hogar de más de 10 millones de títulos, además de mapas y otros objetos variados. Aunque muchos podrían imaginar que la Bodleian y otras bibliotecas famosas son las que guardan estos tesoros, es aquí, entre paredes prefabricadas y vigas de acero, donde realmente se custodian la mayoría de estas colecciones.

Desde su apertura en 2010, a un costo de más de 20 millones de libras, el CSF ha estado desempeñando la crucial labor de preservar más de 150 millas de estanterías llenas de libros. Estos pasillos, que se extienden por más de 70 metros y alcanzan más de 10 metros de altura, están repletos de libros organizados únicamente por tamaño, desde la categoría A hasta la E. Para navegar entre estas filas, se utilizan vehículos especiales que permiten a los empleados recoger cualquier libro en cuestión de minutos. De hecho, si se solicita un material del CSF en cualquier biblioteca Bodleian antes de las 10:30 am, está garantizado que estará disponible esa misma tarde.

Además de la recuperación de libros, el equipo del CSF maneja una cantidad significativa de solicitudes de escaneo, con frecuencia más de cien al día, y en situaciones extraordinarias, como durante la primera semana de la pandemia de COVID-19, llegaron a manejar más de mil solicitudes. Esta operación de gestión de información masiva es impresionante y demuestra la eficiencia del sistema implementado en el CSF.

Antiguamente, el transporte de libros en la Bodleian se realizaba mediante un carro tirado por caballos que viajaba entre diferentes ubicaciones en Oxford. Un dato curioso es que el caballo se negaba a pasar frente al pub King’s Arms sin detenerse a beber, lo que podría sugerir que el conductor también tenía algo que ver en este hábito. Hoy en día, la tecnología ha sustituido a los caballos, y el transporte se realiza dos veces al día en furgonetas que parten del CSF, optimizando el almacenamiento y la logística de manera eficiente.

Los libros que llegan al CSF son clasificados por tamaño, empaquetados en bandejas de cartón libres de ácido que se ensamblan en el propio lugar, y luego se almacenan en filas densamente pobladas dentro de una de las cuatro cámaras de almacenamiento, que están controladas en temperatura y humedad para garantizar la conservación óptima de los materiales. Por razones obvias, el almacén está equipado con un sistema de rociadores de gran tamaño, ya que, como se explicó durante la visita, los libros mojados pueden ser reparados, pero los libros quemados no.

Un aspecto fascinante del CSF es su sistema de solicitud electrónica, que permite a los empleados localizar el camino más eficiente para recuperar cualquier ítem, gracias a que todos los elementos y bandejas están codificados con barras. Este sistema, sin embargo, no es automático: cuando la instalación se inauguró en 2010, hubo que «ingresar» 7.5 millones de ítems en el sistema, un proceso que se completó en apenas 15 meses. Estos materiales provenían de diversos lugares de almacenamiento anteriores, incluyendo la biblioteca «New Bodleian» (ahora Weston), Gladstone Link, la antigua instalación de almacenamiento en Nuneham Courtenay, e incluso almacenes subterráneos en las minas de sal de Cheshire.

El CSF no solo alberga libros académicos. Entre sus estanterías se pueden encontrar una amplia gama de materiales que abarcan desde documentos administrativos de la universidad hasta novelas románticas de Mills and Boon. También se almacenan cajas con juguetes que venían como obsequio en revistas, y una impresionante colección de hasta 2 millones de mapas que se distribuyen en múltiples pisos llenos de planchas. Durante la visita, uno de los mapas que más llamó la atención fue un mapa en relieve de Gran Bretaña. Además de libros y mapas, el CSF alberga material de archivo, bustos, máscaras mortuorias y otros objetos únicos.

Sorprendentemente, toda esta vasta colección es administrada por un equipo de solo 23 personas, lo que equivale a casi medio millón de libros por cada empleado. Esta cifra es realmente impresionante y subraya la magnitud del trabajo que se realiza en este lugar.

Todos los libros del mundo no te traerán felicidad

Todos los libros del mundo
no te traerán felicidad,
sino construir un camino secreto
hacia tu corazón.

lo que necesitas está en ti:
el sol, las estrellas, la luna,
la iluminación que estabas buscando
brilla desde dentro de ti.

la búsqueda de la sabiduría
te hizo peinar las bibliotecas.
Ahora cada página dice la verdad
que parpadea de ti. ”

HERMANN HESSE
«Libros»

Publicar y perecer

AKABAYASHI, Akira Publish and perish: New issues in publication ethics. Indian Journal of Medical Ethics, [S.l.], v. IX, n. 2 (NS), p. 147, mar. 2024. ISSN 0975-5691. Avaialble at: Recuperado 10 de agosto de 2024, de https://ijme.in/articles/publish-and-perish-new-issues-in-publication-ethics/?galley=html

Tradicionalmente, la frase «Publica o perece» ha reflejado la presión sobre los académicos para publicar trabajos como medio para avanzar en sus carreras y asegurar fondos de investigación. Sin embargo, Akabayashi sugiere que esta expresión debería evolucionar a «Publica y perece», dado el impacto negativo que los crecientes costos de publicación están teniendo sobre la capacidad de los investigadores para difundir sus hallazgos.

El autor describe su propia experiencia en 2022, cuando publicó 35 artículos en revistas académicas. De estos, 24 fueron en revistas de acceso abierto y 11 en revistas híbridas. Las revistas de acceso abierto permiten que los artículos estén disponibles gratuitamente para todos los lectores, pero exigen que los autores paguen una tarifa por la publicación. Las revistas híbridas, por otro lado, suelen mantener los artículos tras un muro de pago, aunque los autores pueden optar por pagar una tarifa adicional para que sus artículos sean de acceso libre.

Akabayashi destaca los altos costos asociados con la publicación en acceso abierto, incluyendo las tarifas de procesamiento de artículos (APC) y los costos de edición del lenguaje, particularmente onerosos para investigadores que no tienen el inglés como lengua materna. En su caso, los costos totales por la publicación de sus 35 artículos en un solo año ascendieron a más de 62,000 dólares, incluyendo tanto las tarifas de publicación como los gastos de edición de idioma. Estos costos no solo afectan a los investigadores individuales, sino que también tienen un impacto desproporcionado en aquellos de países de ingresos bajos y medios, exacerbando las inequidades en la producción y difusión del conocimiento científico.

El artículo también aborda la problemática de las revisiones editoriales que exigen ediciones adicionales en inglés, lo que incrementa aún más los costos para los autores que deben pagar por servicios de traducción. Además, Akabayashi discute cómo las políticas de algunas revistas y las relaciones entre universidades y editoriales podrían ser reestructuradas para aliviar estos costos, sugiriendo que las universidades podrían negociar contratos con editoriales para eximir a sus investigadores de las tarifas de publicación.

El autor concluye enfatizando que la finalidad de la investigación es beneficiar a la sociedad, y que los altos costos actuales están minando este propósito. Propone que las revistas consideren modelos más flexibles, como el «Pay What You Want» (Paga lo que quieras), para las tarifas de publicación, o que reduzcan los costos en función de los gastos reales incurridos. Akabayashi argumenta que, si no se toman medidas para reducir estos costos, la capacidad de los investigadores para publicar y aplicar sus descubrimientos científicos se verá gravemente comprometida, lo que podría tener consecuencias negativas para el avance del conocimiento y, en última instancia, para la humanidad.

Conflicto creciente entre las editoriales y las bibliotecas en Estados Unidos debido al aumento en el préstamo de libros electrónicos (e-books).

Biron, C. L. (s. f.). US e-book lending boom pits publishers against libraries | Context. Recuperado 10 de agosto de 2024, de https://www.context.news/ai/us-e-book-lending-boom-pits-publishers-against-libraries

A medida que más usuarios optan por el préstamo digital, las editoriales imponen contratos de licencia restrictivos y costosos a las bibliotecas, lo que limita la cantidad de copias disponibles y encarece el proceso.

A medida que la digitalización ha transformado la forma en que las personas acceden a la información, las bibliotecas han tenido que adaptarse, integrando colecciones digitales que incluyen no solo e-books, sino también audiolibros, música y otros contenidos. Esta transición, acelerada por la pandemia de COVID-19, ha permitido a las bibliotecas continuar su misión de prestar materiales a sus usuarios incluso durante los confinamientos, pero también ha planteado nuevos desafíos, especialmente en términos de costos y acceso.

Uno de los principales problemas que enfrentan las bibliotecas es el modelo de licenciamiento impuesto por las editoriales. A diferencia de los libros impresos, que las bibliotecas pueden comprar y prestar sin restricciones, los e-books están sujetos a licencias digitales que son mucho más costosas y restrictivas. Este modelo de «licenciamiento» ha sido descrito como el «modelo de Netflix» porque, en lugar de poseer los libros, las bibliotecas pagan por permisos temporales que les permiten prestar los e-books bajo condiciones específicas. Estas condiciones incluyen limitaciones en el número de préstamos que se pueden realizar, la cantidad de copias disponibles simultáneamente y el tiempo durante el cual la biblioteca puede ofrecer el e-book. Estas restricciones no solo elevan los costos para las bibliotecas, sino que también limitan su capacidad para cumplir con su misión de proporcionar acceso libre y equitativo a la información.

Además de los desafíos económicos, el artículo explora las crecientes tensiones legales entre las bibliotecas y las editoriales. Un caso destacado es la demanda presentada en 2020 por cuatro grandes editoriales contra Internet Archive, una organización sin fines de lucro que posee una de las mayores colecciones de materiales impresos y digitales en el mundo. Internet Archive ha utilizado un modelo de «préstamo digital controlado», en el cual escanean libros físicos para prestarlos en formato digital, argumentando que esto es crucial para la preservación y el acceso a largo plazo. Sin embargo, las editoriales consideran que esta práctica constituye una violación de los derechos de autor, ya que permite la distribución digital sin una compensación adecuada para los autores y editores. Este conflicto refleja una batalla más amplia sobre la propiedad de los contenidos en la era digital y plantea preguntas fundamentales sobre quién controla el acceso a la información.

El uso de la inteligencia artificial (IA) en la censura de contenidos es otro aspecto crítico destacado en el artículo. En algunos estados, como Iowa, las leyes recientes han prohibido libros que contienen representaciones de actos sexuales, y los distritos escolares han recurrido a herramientas de IA para cumplir con estas normativas. Por ejemplo, el distrito escolar de Mason City utilizó IA para revisar miles de libros y eliminar aquellos que no cumplían con la ley estatal. Aunque esta tecnología puede parecer una solución eficiente, los expertos advierten que la IA es inherentemente limitada y carece de la capacidad para entender el contexto y el matiz de los contenidos, lo que puede resultar en la censura indebida de materiales valiosos. Además, la variabilidad en los resultados de las herramientas de IA subraya su inadecuación para tomar decisiones tan delicadas como la prohibición de libros, especialmente cuando se trata de obras que representan a comunidades minoritarias.

Las implicaciones de estos conflictos son profundas y tienen el potencial de remodelar el futuro del acceso a la información. Por un lado, las editoriales están enfocadas en proteger sus derechos de autor y maximizar sus ingresos en un entorno cada vez más digitalizado. Por otro lado, las bibliotecas luchan por mantener su papel como guardianes del acceso libre al conocimiento y la cultura. Este enfrentamiento no solo afecta la economía del sector editorial, sino que también tiene repercusiones significativas en la educación, la equidad y la libertad de expresión. A medida que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial continúan evolucionando, es probable que este debate se intensifique, con nuevos desafíos y oportunidades que surgirán en el camino.

En última instancia, el artículo de Biron subraya la necesidad de encontrar un equilibrio entre los derechos de los creadores y la misión educativa y cultural de las bibliotecas. Este equilibrio será esencial para garantizar que, en un mundo cada vez más digital, todos tengan acceso a la información y la cultura de manera justa y equitativa. Las batallas legales en curso, las crecientes restricciones de licenciamiento y el uso controvertido de la inteligencia artificial son solo algunas de las dinámicas que definirán este debate en los próximos años, y su resolución tendrá un impacto duradero en la forma en que accedemos y compartimos el conocimiento.

El 90% de los estudiantes de Harvard utilizan la Inteligencia artificial generativa

Hirabayashi, Shikoh, Rishab Jain, Nikola Jurković, y Gabriel Wu. «Harvard Undergraduate Survey on Generative AIarXiv preprint arXiv:2406.00833v2 (2024). https://arxiv.org/html/2406.00833v2.

El estudio realizado por Shikoh Hirabayashi, Rishab Jain, Nikola Jurković y Gabriel Wu examina cómo la inteligencia artificial generativa ha influido en la experiencia de los estudiantes universitarios de Harvard. Con una muestra de 326 estudiantes, los resultados revelan que casi el 90% utiliza IA generativa. Aproximadamente el 25% de estos estudiantes ha comenzado a reemplazar las horas de consulta con profesores y la lectura de material obligatorio con la IA.

La mitad de los encuestados está preocupada de que la IA afecte negativamente sus perspectivas laborales, y más de la mitad desea que Harvard ofrezca más clases sobre los impactos futuros de la IA. Además, el estudio muestra que la mitad de los estudiantes teme que la IA aumente la desigualdad económica, y el 40% cree que el riesgo de extinción causado por la IA debería ser tratado como una prioridad global, al igual que las pandemias y la guerra nuclear.

Cerca del 50% de los estudiantes que han tomado clases sobre IA esperan que esta supere las capacidades humanas en casi todas las tareas dentro de 30 años. Finalmente, los autores hacen recomendaciones a la comunidad de Harvard en función de estos resultados.

FLUX 1 de Black Forest Labs: el nuevo modelo de generadores de imagen que supera a sus competidores

Black Forest Labs 

Black Forest Labs, una startup emergente de inteligencia artificial, ha lanzado su modelo de texto a imagen, FLUX 1, que ya supera a competidores como Midjourney 6.0, DALL-E 3 HD y Stable Diffusion 3-Ultra. FLUX 1 destaca en detalles de imagen, complejidad de escenas y adherencia a las indicaciones, según el sistema de clasificación Elo. El modelo ofrece opciones de proporciones y estilos similares a las de otros generadores de imágenes actuales.

El equipo de Black Forest Labs incluye ingenieros que anteriormente trabajaron en Stability AI, la empresa detrás de Stable Diffusion. Stability AI enfrentó problemas recientemente debido a acusaciones de mala gestión contra su CEO, Emad Mostaque, quien renunció. La startup ha recibido respaldo de figuras destacadas de la industria de la IA, incluyendo al CEO de Y Combinator, Garry Tan, y Timo Aila, investigador principal en Nvidia, además de obtener una ronda de financiamiento inicial de 31 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz.

FLUX 1 se diferencia por el uso de técnicas experimentales de entrenamiento, como embeddings posicionales rotativos y un transformador de difusión paralelo. Estas técnicas permiten al modelo analizar múltiples partes de una secuencia simultáneamente, acelerando el proceso de generación de imágenes coherentes a partir de ruido visual.

Black Forest Labs planea lanzar pronto un modelo de texto a video de última generación, lo que podría representar un desafío para otras empresas de IA enfocadas en video, como OpenAI, HeyGen y Runway. Mientras tanto, FLUX 1 ya está disponible en plataformas en la nube como Fal y Replicate.

Wiley y OUP confirman su colaboración en IA

Books+Publishing. «Wiley, OUP Confirm AI PartnershipsBooks+Publishing, August 5, 2024. https://www.booksandpublishing.com.au/articles/2024/08/05/256559/wiley-oup-confirm-ai-partnerships/.

En el Reino Unido, el Bookseller informa de que las editoriales académicas Wiley y Oxford University Press (OUP) han confirmado asociaciones de inteligencia artificial (IA), tras la reciente noticia de que Taylor & Francis ha vendido el acceso a la investigación de sus autores como parte de una asociación de IA con Microsoft.

El 5 de agosto de 2024, Books+Publishing informó que las editoriales académicas Wiley y Oxford University Press (OUP) han confirmado asociaciones con inteligencia artificial (IA), siguiendo el reciente anuncio de Taylor & Francis sobre la venta de acceso a la investigación de sus autores como parte de una colaboración con Microsoft.

OUP está trabajando activamente con empresas que desarrollan grandes modelos de lenguaje para explorar opciones para su desarrollo y uso responsable. La editorial enfatizó la importancia de mejorar los resultados de la investigación y promover el papel crucial de los investigadores en un mundo habilitado por la IA.

Un portavoz de Wiley declaró que la empresa cree en el potencial de la IA generativa para transformar las industrias basadas en el conocimiento y que es de interés público que estas tecnologías emergentes se entrenen con información de alta calidad y confiable. Wiley ha firmado dos acuerdos para utilizar contenido previamente publicado en el entrenamiento de estos modelos, garantizando que los autores y sociedades reciban compensación y protección de derechos según los acuerdos contractuales existentes.

Por otro lado, Cambridge University Press (CUP) está consultando a sus autores sobre la opción de participar y recibir una «remuneración justa» antes de cerrar acuerdos. Mandy Hill, directora general de publicaciones académicas de CUP, afirmó que se priorizarán los intereses y deseos de los autores antes de permitir que su trabajo se licencie para la IA generativa.

Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo


Quinde-Cordero, Marlene. Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo. Desiderata, n. 24. (2024)

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La transformación de la biblioteca escolar en un centro de recursos integral es una tendencia consolidada en el siglo XXI. Esta evolución responde a la necesidad de adaptarse a los cambios en la educación y a la creciente importancia de la tecnología y la información en la sociedad actual. Con esta premisa, las bibliotecas escolares han emprendido una transformación al integrar Makerspaces. Estos espacios no solo proporcionan un entorno para la creatividad, sino que también permiten al cuerpo docente explorar nuevas metodologías educativas, alentando a los estudiantes a diseñar, experimentar, construir e inventar mientras se sumergen en la ciencia, la ingeniería y la innovación. De esta manera, la biblioteca se convierte en un punto central para el apoyo educativo. Los bibliotecarios juegan un papel crucial al colaborar con los profesores en el desarrollo de materiales de lectura e investigación y la integración de recursos.

Integridad académica en la era de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG)

Alonso-Arévalo, Julio. Integridad académica en la era de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG). Desiderata, n. 24. (2024)

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La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) se refiere a sistemas de inteligencia artificial capaces de crear contenido original a partir de datos existentes mediante el aprendizaje automático. Estos sistemas, entrenados con vastos corpus de texto e imágenes, pueden generar textos coherentes, responder preguntas, redactar artículos y crear imágenes detalladas. Herramientas como ChatGPT permiten a los investigadores generar borradores de artículos, reducir el tiempo de escritura y mejorar la coherencia del texto. La IAG tiene usos legítimos, como la revisión y corrección de manuscritos, la visualización de tendencias que puede inspirar nuevas formas de pensar y enfoques creativos de investigación, o ayudar a los investigadores a analizar grandes cantidades de datos y extraer información relevante.