La utilización de la IA generativa sin límites puede ser perjudicial para la educación

«Without Guardrails, Generative AI Can Harm Education», Knowledge at Wharton (blog), accedido 18 de septiembre de 2024, https://knowledge.wharton.upenn.edu/article/without-guardrails-generative-ai-can-harm-education/.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de Wharton y Penn, liderado por Hamsa Bastani, muestra que el uso de inteligencia artificial generativa (IA) puede mejorar el rendimiento de los estudiantes, pero también dificultar su capacidad para aprender y adquirir nuevas habilidades.

El experimento, realizado con casi 1.000 estudiantes de matemáticas en Turquía, comparó tres grupos: uno con una IA tipo ChatGPT (GPT Base), otro con una versión guiada por profesores (GPT Tutor) y un grupo de control sin IA. El grupo que utilizó GPT Base mejoró su rendimiento un 48% durante la práctica, pero su desempeño en el examen fue un 17% peor que el grupo de control. En contraste, el grupo GPT Tutor, que recibió orientación, mostró mejoras significativas sin una caída posterior en el examen.

El estudio revela que los estudiantes que dependieron exclusivamente de la IA sin guía adicional no lograron profundizar en los conceptos matemáticos, resultando en un rendimiento deficiente en el examen. En cambio, aquellos que utilizaron la IA con orientación, como la proporcionada por GPT Tutor, no solo mejoraron durante la práctica, sino que también retuvieron mejor el conocimiento.

Conclusiones y Preocupaciones:

Dependencia de la IA: Los investigadores advierten que el uso indiscriminado de IA puede llevar a una dependencia que impida a los estudiantes desarrollar habilidades fundamentales. La IA puede ser beneficiosa si se usa correctamente, pero confiar en ella sin desarrollar una comprensión profunda puede ser perjudicial.

Optimismo de los Estudiantes: Los estudiantes que usaron IA tendían a ser demasiado optimistas sobre sus habilidades, incluso los de alto rendimiento.

Preocupaciones de los Profesores: Los docentes tienden a ser cautelosos con la IA, subestimando sus beneficios potenciales debido a la falta de capacitación sobre cómo integrarla eficazmente con métodos tradicionales de enseñanza.

El estudio sugiere que la IA debe usarse de manera controlada y bajo la supervisión de educadores para evitar la dependencia excesiva y asegurar que los estudiantes desarrollen las habilidades necesarias. Además, se subraya que la IA aún tiene limitaciones significativas, como la generación de información errónea, lo que requiere una verificación constante de los resultados.

Necesidad de reformar la educación para preparar a las futuras generaciones en un mundo impulsado por la inteligencia artificial (IA).

«Must-Have Competencies and Skills in Our New AI World: A Synthesis for Educational Reform», EDUCAUSE Review, accedido 18 de septiembre de 2024, https://er.educause.edu/articles/2024/9/must-have-competencies-and-skills-in-our-new-ai-world-a-synthesis-for-educational-reform.

El artículo resalta la urgente necesidad de reformar la educación para preparar a las futuras generaciones en un mundo impulsado por la inteligencia artificial (IA). Los sistemas educativos actuales deben evolucionar desde un enfoque en la memorización hacia un aprendizaje más dinámico, que potencie la creatividad, agilidad y el razonamiento ético. Esto no es solo para adaptarse a la IA, sino para liderar y moldear su desarrollo.

El autor, Fawzi BenMessaoud, propone un modelo educativo tripartito que integra tres conjuntos de competencias esenciales para prosperar en este nuevo entorno:

  1. Habilidades de Diseño Inteligente: Se refiere a la capacidad de combinar creatividad y tecnología. Involucra competencias como la alfabetización digital avanzada, la capacidad de estructurar ideas lógicas, comprender sistemas complejos y diseñar interfaces intuitivas centradas en el usuario.
  2. Habilidades Humanas Inteligentes: Estas habilidades son intrínsecamente humanas y esenciales para una IA ética y responsable. Incluyen la evaluación crítica, la toma de decisiones, la competencia ética, el aprendizaje continuo, la reflexión crítica y la habilidad para diseñar preguntas estratégicas para interactuar con la IA (ingeniería de prompts).
  3. Habilidades de Datos Inteligentes: En un mundo lleno de datos, la habilidad para interpretarlos y usarlos eficazmente es crucial. Se destacan la veracidad de los datos, la capacidad para digerir grandes cantidades de información, la visualización de datos y la curación adecuada de los mismos.

La propuesta de BenMessaoud es que estas competencias no sean complementarias, sino que se conviertan en la base de un sistema educativo reformado que se anticipe a la evolución de la IA, asegurando que los estudiantes puedan aprovechar su potencial de manera ética y responsable.

Además, señala que la educación del futuro debe integrar herramientas de IA para personalizar la enseñanza, hacerla más equitativa y democratizar el acceso a recursos. Sin embargo, también destaca la necesidad de abordar desafíos como los sesgos algorítmicos y la privacidad de los datos.

El artículo concluye que la integración de IA en la educación no debe ser vista como una amenaza, sino como una oportunidad para enriquecer la enseñanza y el aprendizaje humano. Los educadores, estudiantes y administradores deben trabajar juntos para garantizar que la IA se utilice de manera ética, inclusiva y al servicio del bien común, transformando así el sistema educativo para enfrentar los retos del futuro.

Las editoriales publican libros más delgados para ahorrar dinero y emisiones

«Carbon Emissions: Publishers Try Skinnier Books to Cut CO2», accedido 18 de septiembre de 2024, https://www.bbc.com/news/articles/c24pqrvvll9o.

El artículo «Publishers Try Skinnier Books to Save Money and Emissions» describe cómo las editoriales están adoptando nuevas técnicas para reducir el impacto ambiental y los costos de producción mediante la creación de libros más delgados y ligeros. Un libro de bolsillo típico emite alrededor de 1 kg de dióxido de carbono. Aunque esto pueda parecer poco, en EE. UU., donde se vendieron 767 millones de libros en 2023, la emisión total fue equivalente al consumo de electricidad de más de 150,000 hogares durante un año.

El proceso de producción de libros impresos contribuye a las emisiones de carbono debido a la pérdida de bosques, la producción de papel, la impresión y el transporte de los libros. Para reducir estas emisiones, algunas editoriales están optando por el uso de papel más delgado y el envío de cargas más ligeras, lo que también reduce los costos de producción. Sin embargo, el papel más liviano puede ser menos duradero, por lo que en ciertos tipos de libros, como los de arte, se sigue prefiriendo el papel más pesado.

Otro enfoque para reducir el tamaño de los libros es optimizar el diseño tipográfico. HarperCollins, por ejemplo, ha experimentado con tipografías compactas que requieren menos tinta y papel, lo que ha permitido ahorrar cientos de millones de páginas. Un proyecto destacado en este campo es Sustainable Typesetting, desarrollado por la empresa de diseño 2K/DENMARK, que ha logrado reducir hasta en un 50% el número de páginas en textos largos, aunque se recomienda una reducción menos drástica para novelas.

Una de las técnicas que emplea Sustainable Typesetting es aumentar la «altura de la x», que es la altura de las letras minúsculas en la tipografía. Esto mejora la legibilidad sin necesidad de aumentar el tamaño de toda la fuente. Un ejemplo es la tipografía Sustainable Serif, diseñada por 2K/DENMARK, que tiene una mayor altura de la x en comparación con fuentes populares como Garamond. Esto permite que la fuente Sustainable Serif a 12 puntos sea más legible que Garamond, que necesitaría un tamaño de 15.2 puntos para alcanzar la misma legibilidad.

El líder del proyecto, Andreas Stobberup, explica que esta optimización tipográfica puede reducir el número de páginas en un libro hasta en un 20%, lo que a su vez reduce las emisiones de carbono en la misma proporción. Sin embargo, los ahorros exactos dependen de varios factores, como el tamaño de la tirada, el tipo de energía utilizada para la impresión, las distancias de transporte y la tinta empleada. Los libros más extensos, como los libros de texto o Biblias, pueden beneficiarse más de estos métodos que libros más cortos, como los de poesía.

David Miller, presidente de Island Press, una pequeña editorial sin fines de lucro especializada en temas ambientales, menciona que los costos de impresión han aumentado significativamente en los últimos años debido a problemas en la cadena de suministro provocados por la pandemia de COVID-19 y al cambio de muchos fabricantes de papel hacia la producción de cartón para satisfacer la creciente demanda de las empresas de entrega. Inicialmente, Miller era escéptico sobre la tipografía sostenible, pero después de ver que una reducción del 19% en las páginas resultaba en un ahorro de costos de al menos el 10%, y que además mejoraba la legibilidad, se convirtió en un defensor de la técnica.

Island Press ha aplicado Sustainable Typesetting en dos de sus libros y planea expandir su uso. Miller considera que esta tecnología está en sus primeras etapas y tiene el potencial de transformar la industria editorial. Según él, se trata de una «revolución en la forma de pensar sobre la tipografía» y cómo puede utilizarse para producir libros de manera más eficiente y sostenible, sin comprometer la calidad del producto final.

Experiencias de aprendizaje compartido

Ana María Martín Cuadrado et al., Experiencias de aprendizaje compartido en el itinerario capacitación de formadores en competencias digitales realizadas en contextos de América Latina y El Caribe (Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), 2022),

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La edición de este libro tiene como objetivo mostrar una selección de los proyectos de intervención llevados a cabo como resultado del itinerario formativo “Capacitación de Formadores en Competencias Digitales en América Latina y el Caribe (ALC)”, desarrollado en el marco del Programa INTERCOONECTA entre los años 2021 y 2022.

Como parte de esta introducción, la publicación comienza con tres breves bloques de contenido, en los que buscamos, en primer lugar, contextualizar el momento en que surge este itinerario formativo, señalando algunos de los informes más relevantes que destacan la necesidad de innovar e implementar procesos de transformación digital en las administraciones públicas; en segundo lugar, presentar a las instituciones organizadoras que han hecho posible esta programación: la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); y finalmente, concluir con el diseño de un itinerario que aporte soluciones a los retos planteados.

IA generativa: Cómo abordar la propiedad intelectual.

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), IA generativa: Cómo abordar la propiedad intelectual. (World Intellectual Property Organization, 2024),

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En la publicación IA generativa: cuestiones de propiedad intelectual se describen los principios rectores y se proporciona una lista de verificación para ayudar a las organizaciones a entender los riesgos que afectan a la PI, formular las preguntas correctas y considerar las posibles salvaguardias al adoptar herramientas de IA generativa en sus actividades.

IA generativa

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), IA generativa (World Intellectual Property Organization, 2024),

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La inteligencia artificial (IA) generativa tiene el potencial de revolucionar todos los sectores y gran parte de nuestras vidas y promete tanto ventajas competitivas como destrucción creativa. Con todo, ¿en qué medida resulta creativa e imaginativa la IA, cuáles son las posibles repercusiones para los creadores y cómo garantizamos que el sistema de PI siga fomentando la innovación y la creatividad en la era de la IA?

Guía práctica sobre conservación para instituciones del patrimonio cultural: bibliotecas, archivos y museos

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Guía práctica sobre conservación para instituciones del patrimonio cultural: bibliotecas, archivos y museos (World Intellectual Property Organization, 2024), https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=984630.

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La presente guía (o conjunto de herramientas) responde a un objetivo de larga data del Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos (SCCR) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), a saber, avanzar en materia de limitaciones y excepciones a la copia con fines de conservación, especialmente en el ámbito del patrimonio cultural. En 2019, la OMPI organizó una conferencia internacional después de la celebración de tres seminarios regionales en Singapur, Nairobi y Santo Domingo. En esos encuentros se logró un grado de consenso satisfactorio sobre la necesidad de avanzar en el ámbito de la copia con fines de conservación, que es un elemento indispensable de la administración de los fondos del patrimonio cultural, ya se encuentren en una biblioteca, en un archivo o en un museo. Esta guía recoge muchas de las ideas que surgieron durante dichos encuentros.

Todo lector es en realidad el lector de sí mismo

«Todo lector, al leer, es en realidad el lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que proporciona al lector para que pueda discernir lo que nunca habría visto en sí mismo sin ese libro. El reconocimiento del lector en sí mismo de lo que dice el libro es la prueba de la verdad del libro».

Marcel Proust «En busca del tiempo perdido»

La censura a lo largo de los siglos: una cronología de las prohibiciones de libros en Estados Unidos y la lucha por la libertad intelectual

Megan Bennett, «Censorship Throughout the Centuries», American Libraries Magazine, 3 de septiembre de 2024, https://americanlibrariesmagazine.org/?p=145144.

La censura de libros en Estados Unidos ha sido una constante desde los primeros días de la nación, y sigue siendo un tema relevante en la actualidad. A lo largo de los siglos, los intentos de prohibir o restringir el acceso a ciertos materiales han reflejado los valores culturales y políticos dominantes de cada época, y han generado importantes debates sobre la libertad de expresión y los derechos individuales.

Siglo XVII: Los primeros intentos de censura

El primer ejemplo registrado de censura en lo que hoy es Estados Unidos ocurrió en 1637 con la prohibición de New English Canaan, escrito por Thomas Morton. Este abogado anglicano criticó a los puritanos y su trato hacia los pueblos nativos, lo que llevó al gobierno puritano a prohibir el libro en sus colonias de Nueva Inglaterra. Este hecho no solo marcó el inicio de las restricciones literarias en la región, sino que también subrayó el poder que la religión y las autoridades coloniales tenían sobre el acceso a la información.

Siglo XVIII: Censura y la esclavitud

Durante el siglo XVIII, la censura se vinculó estrechamente con la esclavitud. En 1740, la colonia de Carolina del Sur promulgó la primera ley antiliteraria que prohibía enseñar a los esclavos a escribir, con el objetivo de limitar la difusión de materiales abolicionistas y evitar que los esclavos accedieran a información que pudiera incitar a la rebelión. Estas leyes se extendieron a otros estados y formaron parte de un esfuerzo más amplio para suprimir las voces de los abolicionistas y mantener el control sobre la población esclavizada.

Siglo XIX: El auge del abolicionismo y la censura de materiales radicales

En el siglo XIX, la censura siguió afectando los esfuerzos abolicionistas. En 1829, el abolicionista y hombre libre David Walker publicó Walker’s Appeal, un panfleto que incitaba a los esclavos a rebelarse contra sus opresores. Aunque el panfleto circuló ampliamente, especialmente en el sur, los estados esclavistas tomaron medidas para reprimir su difusión. Algunos incluso pidieron al gobierno de Boston que castigara a Walker, pero las autoridades locales se negaron, argumentando que no había violado ninguna ley en Massachusetts.

Más adelante en el siglo XIX, el gobierno federal también introdujo leyes de censura. En 1873, el Congreso aprobó las leyes Comstock, que prohibían el uso del servicio postal para enviar materiales «obscenos, lascivos o indecentes». Estas leyes afectaron la difusión de publicaciones sobre educación sexual y control de la natalidad, incluyendo escritos de activistas como Margaret Sanger.

Siglo XX: Censura en tiempos de guerra y los derechos civiles

Durante la Primera Guerra Mundial, la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA) colaboró con el Servicio de Bibliotecas de Guerra del gobierno para censurar libros en campamentos militares. Las autoridades ordenaron la retirada de libros considerados pacifistas, pro-alemanes o socialistas, como The Bolsheviki and World Peace de Leon Trotsky. A los bibliotecarios se les pidió que estuvieran atentos a cualquier publicación que pudiera haber sido introducida en las bibliotecas militares sin su conocimiento.

El siglo XX también fue testigo de la censura vinculada a los derechos civiles. En 1950, la bibliotecaria Ruth Brown de Bartlesville, Oklahoma, fue despedida tras ser acusada de incluir publicaciones «subversivas» en su biblioteca, como The Nation y Soviet Russia Today. Aunque la controversia pública se centró en las supuestas simpatías comunistas de Brown, muchos consideraron que su despido fue una represalia por su defensa de los derechos civiles y su oposición a la segregación racial.

Censura en la literatura infantil y juvenil

El siglo XX y XXI han visto una intensa censura en la literatura infantil y juvenil. Un ejemplo destacado ocurrió en 1959, cuando el libro infantil The Rabbit’s Wedding de Garth Williams fue acusado de promover la integración racial porque mostraba la boda de dos conejos, uno blanco y otro negro. Esta controversia se extendió por el sur de Estados Unidos, donde las tensiones raciales seguían siendo altas.

En la década de 1980, la preocupación por el satanismo y la brujería llevó a la censura de varios libros infantiles. En 1986, el libro The Witches de Roald Dahl fue atacado en California por supuestamente fomentar la formación de «covenes» (grupos de brujas). En ese mismo período, muchos padres y grupos conservadores presionaron para que se eliminaran libros como Halloween ABC por su contenido considerado ocultista o «satánico».

Siglo XXI: Nuevas luchas por la libertad de lectura

A partir de la década del 2000, el panorama de la censura ha estado marcado por la creciente preocupación por los derechos LGBTQ y el acceso a la información en internet. En 2001, se promulgó la Ley de Protección de Internet Infantil (CIPA), que exige a las escuelas que instalen filtros en sus computadoras para bloquear contenido considerado inapropiado. La ALA impugnó la ley en la Corte Suprema, argumen

Algunas bibliotecas públicas de Estados Unidos han comenzado a ofrecer kits de caza de fantasmas

Terra Dankowski, «Spirit in the Stacks», American Libraries Magazine, 3 de septiembre de 2024, https://americanlibrariesmagazine.org/?p=145149.

Bibliotecas públicas en diferentes partes de Estados Unidos han comenzado a ofrecer kits de caza de fantasmas como parte de sus servicios innovadores para atraer a una nueva generación de usuarios.

Estos kits, que incluyen equipos especializados como medidores de campo electromagnético (EMF), grabadoras de fenómenos de voz electrónica (EVP), sensores de movimiento infrarrojos, termómetros para detectar cambios en la temperatura ambiente, y geófonos para captar vibraciones y sonidos de objetos en movimiento, permiten a los aficionados a lo paranormal realizar sus propias investigaciones en busca de espíritus o fenómenos inexplicables.

Uno de los casos más destacados es el de la Biblioteca Pública del Condado de Clark (CCPL) en Ohio, donde estos kits han ganado una popularidad notable. Sonya Knisley, directora de servicios infantiles en CCPL, menciona que es común ver a personas que se registran para obtener una tarjeta de biblioteca únicamente con el objetivo de solicitar uno de estos kits. Desde su introducción en enero de 2023, los kits han sido prestados más de 90 veces, lo que ha llevado a la biblioteca a aumentar su inventario para satisfacer la creciente demanda. Para controlar el uso de estos costosos equipos, que tienen un valor aproximado de 250 dólares por kit, la biblioteca ha impuesto ciertas restricciones: solo pueden ser prestados por una semana, no son renovables, y los usuarios deben ser adultos que firmen un acuerdo de responsabilidad. Sin embargo, el éxito de estos kits no ha estado exento de problemas, ya que recientemente dos de ellos no fueron devueltos, lo que ha generado bromas sobre si los fantasmas los tomaron.

Otro ejemplo destacado es la Biblioteca Pública de Wilsonville (WPL) en Oregón, que añadió un kit de caza de fantasmas a su «Biblioteca de Cosas» en septiembre de 2023. En esta sección, los usuarios pueden pedir prestados equipos especializados que no son accesibles o asequibles para el público general, como lavadoras a presión, detectores de metales, y ahora, herramientas para la investigación paranormal. Angelika Heidelberger, coordinadora de servicios técnicos de WPL, señaló que a pesar de que inicialmente temía recibir críticas por la inclusión de equipos de caza de fantasmas debido a preocupaciones religiosas o científicas, no han recibido ninguna queja. Los kits han sido bien recibidos y se encuentran entre los artículos más solicitados de la biblioteca, casi nunca estando disponibles en las estanterías.

De manera similar, la Biblioteca Pública de Coventry (CPL) en Rhode Island lanzó su propio kit de caza de fantasmas en 2018, aunque inicialmente no recibió tanta atención. Esto cambió en 2022 cuando el personal de la biblioteca decidió promover el kit de manera creativa, grabando un video corto al estilo de los populares programas de televisión sobre cazafantasmas. Desde entonces, el kit ha sido solicitado con regularidad, no solo en la temporada de Halloween, y ha sido utilizado para actividades recreativas como una caza de fantasmas en la misma biblioteca, donde los adolescentes participantes detectaron actividad paranormal en la sección de videojuegos, bromeando que podría haber un fantasma al que apodaron «Barry».

El auge de los kits de caza de fantasmas en bibliotecas refleja el creciente interés público en lo paranormal, con encuestas recientes que muestran que el porcentaje de estadounidenses que creen en fantasmas ha aumentado considerablemente en las últimas dos décadas. Este fenómeno ha sido impulsado, en parte, por la proliferación de programas de televisión y canales de YouTube dedicados al tema, como Ghost Hunters y Ghost Files, que han hecho que la caza de fantasmas se convierta en una actividad recreativa popular. Para muchas bibliotecas, la inclusión de estos kits en sus catálogos responde a su misión de ofrecer servicios innovadores y accesibles a la comunidad, permitiendo a las personas explorar nuevas formas de entretenimiento e investigación científica, aunque sea de manera recreativa.

A través de estos programas, las bibliotecas están no solo fomentando la curiosidad y el aprendizaje, sino también atrayendo a usuarios que quizás no habrían interactuado con la biblioteca de otra manera. Como explica Lauren Walker, directora de CPL, los usuarios ven la caza de fantasmas como una actividad divertida y emocionante, lo que ha contribuido a mantener el interés en los kits más allá de su valor inicial como novedad.