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Bibliotecarios infantiles y el auge de la IA: reflexiones sobre oportunidades, retos y el papel profesional en la era de la inteligencia artificial

Brownley, Jessica (2026, 2 de febrero). Children’s Librarians and the Rise of AI: What Should We Be Thinking About? ALSC Blog, Association for Library Service to Children (American Library Association). Recuperado de https://www.alsc.ala.org/blog/2026/02/childrens-librarians-and-the-rise-of-ai-what-should-we-be-thinking-about

La inteligencia artificial ha dejado de ser un concepto teórico para integrarse progresivamente en la vida cotidiana de niños, familias y comunidades escolares. Según el artículo de la ALSC, herramientas como asistentes de voz, plataformas de generación de textos y aplicaciones educativas impulsadas por IA ya forman parte de la forma en la que los menores acceden a información, crean contenido y resuelven tareas. Esta integración plantea un panorama en el que los bibliotecarios infantiles se enfrentan a preguntas fundamentales sobre cómo abordar estas tecnologías en su práctica profesional: ¿cómo guiar a los niños en un entorno saturado de IA? ¿cómo apoyar el aprendizaje sin sacrificar la calidad de las experiencias humanas de descubrimiento y lectura?

El texto recomienda ver estas tecnologías no como sustitutos, sino como herramientas potenciales que pueden complementar la labor tradicional de la biblioteca. El uso de IA presenta oportunidades claras para enriquecer la alfabetización y el aprendizaje de los niños. Programas de lectura adaptativa pueden personalizar recomendaciones, ajustándose al nivel y los intereses de cada niño y fomentando el amor por los libros. Las herramientas de escritura asistida, como los modelos de generación de texto, pueden inspirar la creatividad literaria y ofrecer puntos de partida para actividades de narración y escritura, alentando a los jóvenes usuarios a explorar su imaginación de formas nuevas. Asimismo, aplicaciones enfocadas en productividad pueden ayudar a niños mayores a organizar proyectos o investigar temas complejos, actuando como una ayuda para explorar problemas de manera independiente.

Sin embargo, el artículo también subraya desafíos importantes y cuestiones éticas que los bibliotecarios deben considerar. La privacidad y la seguridad de los datos de los niños son preocupaciones críticas, dado que muchas herramientas de IA recopilan información de uso. Además, existe el riesgo de que los contenidos generados por IA contengan errores, sesgos o mensajes no intencionados, lo que requiere que los profesionales ayuden a los usuarios más jóvenes a discernir información fiable de aquella que no lo es. Otro aspecto clave es evitar una dependencia excesiva en estas tecnologías: aunque la IA puede sugerir ideas o soluciones, no puede reemplazar la orientación atenta y reflexiva de un bibliotecario, ni las experiencias de lectura, juego y aprendizaje cooperativo que promueven el desarrollo social y emocional.

En última instancia, el texto plantea que el rol del bibliotecario infantil se reconfigura en este contexto tecnológico. Más allá de ser mediadores de recursos, los bibliotecarios deben convertirse en guías críticos que enseñen a los niños a evaluar y utilizar herramientas de IA con juicio y ética. Esto implica fomentar la alfabetización digital, demostrar la importancia de pensar críticamente sobre los resultados generados por máquinas y ayudar a los jóvenes a entender que la tecnología es solo un recurso —no una autoridad— en el proceso de aprendizaje. Al equilibrar la innovación con experiencias humanas significativas como la lectura compartida, el juego creativo y la exploración colaborativa, las bibliotecas continúan siendo espacios seguros y enriquecedores donde la curiosidad y la imaginación infantil pueden florecer en un mundo cada vez más influido por la inteligencia artificial

Exposición «Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”. Planeta Biblioteca 2026/02/04

Exposición «Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”. Entrevista con los comisarios Óscar Lilao Franca, María José Rodríguez Sánchez de León y Pablo Martín González

Planeta Biblioteca 2026/02/04

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La exposición “Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”, organizada por la Universidad de Salamanca, recupera la voz y la obra de escritoras que desafiaron las limitaciones sociales e intelectuales impuestas a las mujeres en el Setecientos. A través de autoras como Josefa Amar y Borbón, Anne Dacier, Madame de Genlis, Madame de Staël, Marie-Jeanne Riccoboni o Elizabeth Helme, la muestra pone de relieve su lucha por el acceso a la educación, el reconocimiento intelectual y la participación en el espacio público. El recorrido dialoga con la querelle des femmes y muestra cómo estas escritoras influyeron en géneros como la novela, el teatro, el ensayo o la traducción. La exposición subraya también la relación entre escritoras y lectoras como motor de cambio cultural. Comisariada por Óscar Lilao Franca, María José Rodríguez Sánchez de León y Pablo Martín González, invita a reflexionar sobre la vigencia actual de estas voces pioneras.

DATOS DE LA EXPOSICIÓN

Exposición: Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el S. XVIII

Fechas: 15 de enero – 15 de marzo de 2026

Lugar: Sala de la Columna, Escuelas Mayores, Universidad de Salamanca

Las autoras expuestas —como Josefa Amar y Borbón, Anne Dacier, Madame
de Genlis, Madame de Stäel, Marie-Jeanne Riccoboni y Elizabeth Helme—
desafiaron estas restricciones sociales y reivindicaron su derecho a la educación y al reconocimiento público

Entrada gratuita

Defender y apoyar el papel de las bibliotecas en la sociedad

American Library Association. “Take Action for Our Libraries.I Love Libraries. Accedido el 4 de febrero de 2026. https://ilovelibraries.org/take-action-for-our-libraries/

Take Action for Our Libraries enfatiza que las bibliotecas son instituciones vitales para la sociedad, y que su defensa y promoción requieren de la implicación activa de la comunidad. Este enfoque combina participación cívica, voluntariado, defensa legislativa y conciencia social, demostrando que la biblioteca es mucho más que un depósito de libros: es un espacio de conocimiento, inclusión y transformación social.

Take Action for Our Libraries de la American Library Association (ALA) describe un conjunto de estrategias y herramientas destinadas a movilizar a la comunidad para apoyar, defender y promover las bibliotecas en Estados Unidos. Estas instituciones no solo ofrecen libros; son centros esenciales de acceso a información, educación, recursos digitales, cultura y participación cívica. En la actualidad, las bibliotecas enfrentan amenazas constantes, como recortes presupuestarios, intentos de censura de materiales, limitaciones a la libertad de expresión y desigualdad en el acceso a la información. Por ello, este tipo de campañas busca involucrar a los usuarios y defensores de las bibliotecas en acciones concretas y sostenidas, con el objetivo de garantizar que estas instituciones sigan cumpliendo su papel social y educativo.

Una de las principales iniciativas de la ALA es la promoción de la defensa legislativa y política de las bibliotecas. A través de la campaña Show Up for Our Libraries (“Hazte presente por nuestras bibliotecas”), se alienta a los ciudadanos a contactar a sus representantes locales, estatales y federales, explicando cómo las bibliotecas impactan positivamente sus comunidades. La campaña proporciona herramientas como modelos de cartas, guías de conversación y recursos en línea para que los usuarios puedan expresar sus opiniones de manera clara y efectiva. Esta participación busca garantizar que las bibliotecas reciban financiamiento adecuado y protección frente a políticas que podrían restringir el acceso a materiales educativos, culturales o de entretenimiento.

El artículo también destaca la importancia de crear y fortalecer grupos de apoyo comunitario, conocidos como clubes de “Amigos de la Biblioteca”. Estos grupos voluntarios se dedican a organizar actividades, recaudar fondos y promover la biblioteca en la comunidad, convirtiéndose en una extensión activa de su misión social. Los Friends pueden participar en eventos de lectura, talleres educativos, ventas de libros o campañas de concienciación sobre la importancia de la alfabetización y el acceso equitativo a la información. Esta implicación directa de los ciudadanos ayuda a que la biblioteca no sea percibida solo como un espacio pasivo, sino como un centro vivo de interacción, aprendizaje y participación cívica.

Otra dimensión fundamental de la acción ciudadana es la protección de los derechos fundamentales de los usuarios, especialmente el derecho a leer y a acceder a información diversa sin censura. Las bibliotecas actúan como guardianes de la libertad intelectual, garantizando que toda persona pueda explorar ideas distintas, investigar temas controvertidos y acceder a materiales culturales y educativos sin restricciones arbitrarias. La campaña Take Action enfatiza que los intentos de censura y limitación de fondos no solo afectan a las bibliotecas, sino que representan un ataque a principios democráticos básicos, como la libertad de expresión, la pluralidad de opiniones y el acceso equitativo al conocimiento.

Además, la ALA promueve la participación a través de eventos nacionales y locales, como el Take Action for Libraries Day y la National Library Week (Semana Nacional de Bibliotecas). Durante estas fechas, se invita a los usuarios, docentes, estudiantes y ciudadanos a organizar actividades, talleres y campañas de concienciación, demostrando públicamente el impacto positivo de las bibliotecas en la educación, la cultura y la cohesión comunitaria. La idea es que estas acciones no se limiten a una fecha concreta, sino que generen un compromiso continuo de la comunidad, fortaleciendo la sostenibilidad y la relevancia de las bibliotecas en el siglo XXI.

Tomar acción no requiere grandes recursos ni conocimientos técnicos, sino voluntad y constancia. Cualquier persona puede participar compartiendo historias personales sobre cómo la biblioteca ha mejorado su vida, recomendando programas a amigos o familiares, difundiendo información sobre la importancia de la biblioteca en redes sociales, o apoyando campañas de recaudación de fondos y voluntariado. Estas acciones, aunque individuales, tienen un impacto colectivo significativo, fortaleciendo el tejido social y garantizando que las bibliotecas sigan siendo espacios abiertos, inclusivos y fundamentales para la educación, la cultura y la participación democrática.

¿Qué hacen las bibliotecas?

Booklist Staff. «What Libraries DoI Love Libraries, American Library Association. Accedido el 4 de febrero de 2026. https://ilovelibraries.org/what-libraries-do/.

Se explica que las bibliotecas modernas son mucho más que simples depósitos de libros, y actúan como centros esenciales de acceso, comunidad, educación y derechos en una sociedad democrática.

En primer lugar, subraya que las bibliotecas proporcionan acceso equitativo a recursos que en muchos contextos están ligados a oportunidades: acceso a internet, ordenadores, programas de alfabetización digital, préstamos de libros y materiales digitales, e iniciativas móviles como las bibliotecas itinerantes que llegan a zonas rurales o desfavorecidas. Esta función hace de las bibliotecas uno de los pocos espacios que ayudan a cerrar brechas de acceso entre distintos grupos sociales, permitiendo que personas sin recursos tecnológicos o económicos puedan aprender, conectarse y prosperar.

Además, las bibliotecas promueven la alfabetización y la educación continua, atendiendo a quienes enfrentan barreras de lectura o comprensión, y contribuyen a un acceso libre y equitativo al conocimiento. El texto destaca que, más allá de apoyar estudios formales, las bibliotecas brindan programas que fomentan habilidades prácticas, pensamiento crítico y participación cultural. También son descritas como centros comunitarios vibrantes, espacios donde vecinos se encuentran —niños haciendo tareas, padres con sus hijos en actividades de lectura o adultos buscando formación profesional— generando así conexiones sociales que fortalecen los vínculos locales.

Otra dimensión relevante que se resalta es el papel de las bibliotecas en proteger derechos fundamentales, como el derecho a leer y acceder a información diversa sin censura, lo que sustenta principios democráticos de libertad de expresión y diversidad de ideas. Las bibliotecas construyen colecciones amplias y pluralistas para servir a toda la comunidad, sin orientar ni limitar lo que los usuarios deben leer, defendiendo así el acceso libre a perspectivas diversas.

También las bibliotecas no solo apoyan la educación y la lectura, sino también el desarrollo económico y el emprendimiento, al ofrecer recursos informativos, asesoría y formación que puede ser clave para pequeñas empresas o emprendedores, así como servicios que contribuyen a la sostenibilidad social y ambiental. En conjunto, estas funciones muestran que las bibliotecas contemporáneas son instituciones multifacéticas que promueven el bienestar social, educativo y económico en sus comunidades.

¿Qué tipo de contenido utilizan más las bibliotecas universitarias?

Clarivate. “What Content Do Academic Libraries Rely on Most?” Library Journal, 1 de febrero de 2026.

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Se explora cómo las bibliotecas universitarias en Estados Unidos están organizando y priorizando sus colecciones en un contexto de necesidades de investigación cada vez más diversas y presupuestos ajustados. La pieza parte de un análisis de datos de 171 bibliotecas universitarias, destacando las estrategias que estas instituciones emplean para equilibrar la cobertura temática, la accesibilidad y la eficiencia del gasto.

El informe Current Trends in Academic Library Holdings: The Evolution Towards Aggregated Content analiza en profundidad la composición de las colecciones de 171 bibliotecas universitarias estadounidenses, con el objetivo de identificar qué tipos de contenido constituyen hoy el núcleo estratégico de estas instituciones. El principal hallazgo es claro y consistente: el contenido agregado se ha convertido en el pilar fundamental del desarrollo de colecciones, independientemente del tamaño o del presupuesto de la biblioteca. Desde pequeños colleges hasta grandes universidades de investigación, las bases de datos agregadas concentran la mayor proporción de la inversión en contenidos, lo que demuestra su valor estructural dentro del ecosistema universitario.

El estudio muestra que el contenido agregado representa entre el 23 % y el 33 % del total de los fondos, siendo especialmente dominante en las instituciones con presupuestos inferiores a 500.000 dólares, donde alcanza aproximadamente un tercio de las colecciones. A medida que aumenta el presupuesto, este porcentaje desciende ligeramente, pero sigue ocupando el primer lugar en todos los tramos analizados. Esta persistencia confirma que la agregación no es una solución provisional para bibliotecas con pocos recursos, sino una estrategia escalable y sostenible que se mantiene incluso cuando existen mayores posibilidades de diversificación.

Junto al contenido agregado, el informe identifica otros tipos de recursos relevantes. Las bases de datos de resúmenes e índices (A&I) muestran una presencia estable en todos los niveles presupuestarios, lo que subraya su papel esencial en la descubribilidad y organización del conocimiento universitario. Por su parte, los materiales de referencia y las fuentes primarias aumentan de forma significativa en bibliotecas universitarias con presupuestos más altos, reflejando la capacidad de estas instituciones para invertir en profundidad temática, riqueza histórica y valor patrimonial.

El informe también destaca la importancia del contenido histórico, como prensa y revistas históricas, que aparece de forma constante entre los cinco tipos de contenido más relevantes en bibliotecas universitarias de presupuesto medio y alto. Este dato sugiere que las bibliotecas con mandatos más amplios priorizan no solo el acceso inmediato a la información, sino también la conservación de la memoria científica y cultural. En cambio, los contenidos multimedia y el vídeo, aunque presentes en la mayoría de las estrategias de colección, siguen teniendo un peso menor.

Una parte central del documento se dedica a explicar por qué el contenido agregado ha alcanzado esta posición dominante. Desde la perspectiva de las bibliotecas universitarias, ofrece claras ventajas: simplifica la gestión de colecciones, reduce la fragmentación de interfaces, permite cubrir lagunas temáticas y facilita una planificación presupuestaria predecible. Para los usuarios, el valor reside en el acceso integrado a múltiples formatos —artículos, libros, prensa, informes, vídeos o tesis— a través de una única plataforma, lo que mejora notablemente la experiencia de búsqueda y favorece enfoques interdisciplinarios.

El informe sitúa esta tendencia en una evolución histórica de varias décadas, desde los primeros sistemas de búsqueda en línea hasta las plataformas web actuales. En este recorrido, la agregación ha pasado de ser una solución técnica a convertirse en una infraestructura estratégica para la docencia y la investigación universitarias, integrada con catálogos, sistemas bibliotecarios y entornos virtuales de aprendizaje.

Finalmente, el documento aborda el futuro del contenido agregado en las bibliotecas universitarias, marcado por la incorporación de herramientas de inteligencia artificial académica. Estas tecnologías permiten nuevas formas de interacción, como el diálogo con documentos, la visualización de temas y subtemas o las recomendaciones personalizadas de fuentes. El informe concluye que el contenido agregado seguirá siendo la columna vertebral de las colecciones universitarias, adaptándose a los nuevos modelos de investigación, enseñanza y acceso equitativo al conocimiento.

Un hombre de 90 años convirtió un parque en una biblioteca de 30 000 libros en Malasia

Ramm, Millie. “This 90-Year-Old Turned a Park Into a 30,000-Book Library in Malaysia.” One Thousand Libraries Magazine, 2 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/this-90-year-old-turned-a-park-into-a-30000-book-library-in-malaysia/

El artículo narra la inspiradora historia de Lee Kim Siew, un exdirector escolar malasio de 90 años cuya pasión por la lectura lo llevó a transformar el parque recreativo Taman Wawasan en Puchong (Selangor, Malasia) en un espacio comunitario dedicado a los libros.

Este proyecto comenzó hace unos cinco años como una iniciativa personal para compartir su amor por la lectura y ha florecido hasta convertirse en cinco “mini bibliotecas” al aire libre, distribuidas a lo largo del parque y ofreciendo más de 30 000 libros a visitantes de todas las edades y procedencias.

Lo extraordinario de este proyecto es su simplicidad y su apertura: no hay membresías, registros ni multas. Cualquier persona puede tomar prestados libros, leerlos y devolverlos cuando desee. Los libros están organizados en pequeños estantes y cajones protegidos con lonas para resguardarlos del clima, y muchos llevan un sello con el nombre “Lee & Gan Library Kuala Lumpur”, en homenaje a su difunta esposa, cuya pasión por la lectura compartía con él. Esta colección incluye obras en inglés, malayo y chino, abarcando desde novelas y cómics hasta títulos de no ficción, lo que la convierte en un recurso cultural diverso y accesible.

Más allá de los libros, Lee personifica el espíritu de cuidado comunitario: no solo organiza y mantiene estas bibliotecas durante varias horas cada semana, sino que también se encarga de limpiar el parque, recogiendo basura y cuidando el entorno para que sea un lugar agradable para todos. Su dedicación ha atraído a visitantes locales y extranjeros, quienes no solo disfrutan de la lectura, sino que también intercambian libros y entablan conversaciones con él, fortaleciendo el tejido social del lugar. Aunque el proyecto enfrenta retos prácticos —como la falta de sombra adecuada y la exposición de algunos libros a las inclemencias del tiempo— la biblioteca se ha convertido en un punto de encuentro cultural y social en la comunidad, simbolizando cómo una sola persona puede generar un impacto significativo a través del amor por los libros.

Directrices de la IFLA para bibliotecas verdes

Hauke, Petra, Antonia Mocatta y Priscilla Nga Ian Pun. IFLA Guidelines for Green Libraries. The Hague: International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) 2026

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IFLA Guidelines for Green Libraries constituyen un marco integral y sistemático para el desarrollo, la gestión y la evaluación de bibliotecas verdes y sostenibles en contextos muy diversos, tanto geográficos como institucionales.

El documento parte de una concepción amplia de la sostenibilidad, entendida como la interrelación equilibrada entre la responsabilidad ambiental, la equidad social y la viabilidad económica. Desde esta perspectiva, las directrices no se limitan a cuestiones medioambientales, sino que proponen una transformación transversal del quehacer bibliotecario, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con los retos sociales contemporáneos.

El texto aborda de manera detallada la integración de la sostenibilidad en la gobernanza y la gestión estratégica de las bibliotecas, subrayando la importancia del liderazgo institucional, la definición de políticas claras y la incorporación de criterios sostenibles en la toma de decisiones. Se destaca el papel fundamental de la formación y sensibilización del personal, entendida como un elemento clave para garantizar la coherencia entre los valores de la organización y sus prácticas diarias. La sostenibilidad se presenta así como una responsabilidad compartida que debe impregnar la cultura organizativa de la biblioteca.

En el ámbito operativo, las directrices ofrecen orientaciones prácticas sobre la gestión eficiente de recursos, el uso responsable de la energía y los materiales, y la reducción del impacto ambiental de las actividades cotidianas. Se presta especial atención a la planificación y gestión de edificios, instalaciones y equipamientos bibliotecarios, promoviendo criterios de diseño sostenible, mantenimiento responsable y adaptación a las condiciones locales. Asimismo, se analizan los desafíos y oportunidades asociados al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, enfatizando la necesidad de equilibrar innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.

Las Guidelines también profundizan en la dimensión social de las bibliotecas verdes, destacando su compromiso con la accesibilidad, la inclusión y la participación comunitaria. Las bibliotecas son concebidas como espacios abiertos y equitativos que contribuyen al bienestar colectivo, fomentan la alfabetización ambiental y actúan como agentes educativos en materia de sostenibilidad. En este sentido, el documento subraya el potencial de los servicios, las colecciones y las actividades bibliotecarias para sensibilizar a la ciudadanía y promover cambios de comportamiento hacia modelos más sostenibles.

Un elemento central del texto es la insistencia en la evaluación continua y la mejora progresiva. Las directrices animan a las bibliotecas a establecer mecanismos de seguimiento y medición de impacto que permitan valorar el grado de cumplimiento de los objetivos sostenibles y ajustar las estrategias cuando sea necesario. A través de estudios de caso y ejemplos de buenas prácticas, se demuestra que bibliotecas de distintos tamaños, recursos y contextos pueden generar un impacto ambiental y social significativo mediante acciones adaptadas a su realidad específica.

En conjunto, IFLA Guidelines for Green Libraries posiciona a las bibliotecas no solo como instituciones comprometidas con la sostenibilidad, sino como referentes y modelos para sus comunidades. El documento refuerza la idea de que las bibliotecas pueden desempeñar un papel activo en la transición hacia sociedades más justas, inclusivas y respetuosas con el medio ambiente, integrando los principios de sostenibilidad en todos los niveles de su actividad.

Herramienta de seguridad y protección para bibliotecas públicas

CULC/CBUC Safety and Security Toolkit Canadian Urban Libraries Council / Conseil des Bibliothèques Urbaines du Canada (CULC/CBUC), 2025

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Public Library Safety & Security Toolkit es un recurso integral desarrollado por el Canadian Urban Libraries Council / Conseil des Bibliothèques Urbaines du Canada (CULC/CBUC) para ayudar a las bibliotecas públicas a gestionar de forma más eficaz los incidentes relacionados con la seguridad y protección dentro de sus espacios.

Frente al incremento en la frecuencia y la intensidad de estos incidentes —producto de diversas tensiones sociales, económicas y de salud pública— este documento ofrece estrategias probadas y una amplia gama de recomendaciones que tienen en cuenta las realidades variadas de distintas comunidades y sistemas bibliotecarios.

El toolkit fue creado por un grupo de trabajo especializado conformado por profesionales de distintas bibliotecas urbanas de Canadá, quienes recopilaron investigaciones, encuestas e insumos compartidos entre miembros para identificar áreas clave de acción. El documento está pensado como un documento vivo, lo que significa que se actualizará y enriquecerá continuamente con nuevas prácticas, ejemplos y recursos aportados por la comunidad de bibliotecas, con el fin de reflejar cambios en contextos sociales y operativos.

Los contenidos del toolkit abarcan temas diversos como las expectativas de los usuarios, estrategias de herramientas y procedimientos de seguridad, diseño de espacios, salud y bienestar del personal, desarrollo profesional, seguimiento y reporte de incidentes, reclutamiento, consideraciones legales y actividades de sensibilización. Cada sección incluye no sólo explicaciones del porqué y su importancia para la biblioteca, sino también ejemplos prácticos y plantillas que pueden adaptarse según las necesidades locales.

Además de presentar prácticas operativas, el toolkit promueve una estrategia de defensa pública para aumentar la comprensión y el apoyo de los gobiernos municipales, provinciales y federales respecto a los desafíos que enfrentan las bibliotecas públicas en materia de seguridad. Este enfoque busca atraer atención sobre la necesidad de soluciones colaborativas entre instituciones y servicios comunitarios para abordar no sólo la seguridad dentro de las bibliotecas, sino también cuestiones más amplias como la salud mental y la inclusión social.

El recurso subraya que, aunque los incidentes de seguridad representan una pequeña proporción de las interacciones diarias, su impacto puede ser significativo tanto en la percepción pública de las bibliotecas como en el sentimiento de seguridad de los empleados. Por eso, el toolkit combina estrategias preventivas y de respuesta con un enfoque en el bienestar del personal, reconociendo que la seguridad eficaz también implica apoyar la salud física y emocional de quienes trabajan en estas instituciones.

Los bibliobuses ofrecen comida, internet y materiales de lectura.

Andrews, Tina. 2022. “Bookmobiles Bring Food, Internet, and Reading Materials.” EveryLibrary Action, April 14, 2022. https://action.everylibrary.org/bookmobiles_bring_food_internet_and_reading_materials

Los bibliobuses pueden parecer algo del pasado, pero siguen siendo una herramienta valiosa y en constante evolución para conectar con las comunidades. Aunque muchos lo recuerden como un vehículo lleno de libros que llegaba al barrio como si fuera un camión de helados, hoy estos servicios móviles han ampliado su alcance y su impacto.

A pesar de que el número de bibliobuses ha disminuido con los años en Estados Unidos, siguen siendo especialmente importantes en zonas rurales donde las bibliotecas fijas están demasiado lejos para muchas familias. Pero la utilidad de los bibliobuses no se limita a áreas remotas: también atienden a personas con movilidad reducida, quienes no tienen acceso a transporte o viven en instituciones como residencias de ancianos o prisiones, facilitando el acceso a recursos que de otro modo serían difíciles de obtener.

Hoy en día, algunos bibliobuses ofrecen mucho más que libros. La Biblioteca Pública de Brooklyn, por ejemplo, tiene una flota de cuatro vehículos que incluye uno especializado en tecnología con ordenadores disponibles para que los usuarios los empleen en zonas de lectura al aire libre. También han adoptado un modelo similar al de los food trucks donde las personas pueden recorrer los estantes y sacar libros sin entrar al interior del vehículo.

En Indiana, la biblioteca comunitaria de Pendleton ha fusionado el bibliobús con una despensa de alimentos, permitiendo a los visitantes llevar hasta diez productos alimentarios elegidos, además de acceder a materiales de lectura, gracias a la colaboración con organizaciones locales.

Otros proyectos combinan bibliotecas móviles con servicios de conectividad: en Kansas, un bibliobús ofrece Wi‑Fi gratuito seis días a la semana en iglesias, centros comunitarios o plazas públicas, con un horario publicado en línea para que la gente pueda seguir sus rutas.

Además, algunos bibliobuses llevan programas educativos directamente a los barrios. En Anaheim, por ejemplo, hay un vehículo dedicado a actividades STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) para niños y adolescentes, que visita parques y centros comunitarios para ofrecer experiencias de aprendizaje prácticas.

También hay iniciativas más pequeñas y creativas: como el “Wheelie the Book Bike” de Denver Public Library, una bicicleta con remolque que puede transportar hasta 150 libros y aparecer en ferias, escuelas o bancos de alimentos. Incluso en ocasiones se disfraza para eventos especiales, acercando la lectura a personas de todas las edades en distintos entornos.

En conjunto, estas iniciativas demuestran que los bibliobuses no son solo vehículos para prestar libros, sino herramientas móviles que llevan acceso a cultura, tecnología, alimentos y comunidad a quienes más lo necesitan.

Atención a personas usuarias con discapacidad en bibliotecas pequeñas y rurales: guía práctica para profesionales

American Library Association (ALA). Serving Patrons with Disabilities in Small and Rural Libraries: Practitioner’s Guide. Chicago: American Library Association, Libraries Transforming Communities, 2023

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El documento parte de una premisa central muy clara: las bibliotecas pequeñas y rurales son, en muchos casos, el principal —y a veces el único— espacio comunitario accesible para amplios sectores de la población. En estos contextos, la biblioteca no solo ofrece acceso a la información, sino también conexión social, apoyo educativo, acceso a internet y derivación a servicios sociales. Precisamente por ese papel clave, cualquier barrera —física, comunicativa, tecnológica o actitudinal— tiene un impacto directo y profundo en la exclusión de las personas con discapacidad. El objetivo del manual es servir como guía práctica para identificar y eliminar esas barreras, promoviendo bibliotecas verdaderamente inclusivas .

El texto subraya que las personas con discapacidad constituyen el grupo minoritario más numeroso y diverso, y recuerda que la discapacidad es una experiencia transversal y dinámica: cualquiera puede formar parte de este colectivo en algún momento de su vida. En el caso de las comunidades rurales, los datos son especialmente significativos, ya que presentan tasas más altas de discapacidad que las zonas urbanas, mayores dificultades de acceso a servicios especializados y menor disponibilidad de apoyos. En este escenario, la biblioteca se convierte en un recurso esencial para garantizar derechos básicos como el acceso a la información, la educación y la participación social.

Uno de los aportes más relevantes del documento es su enfoque conceptual amplio sobre la discapacidad. El manual explica de forma comparativa las distintas definiciones existentes —legal, educativa, médica, de derechos humanos, de salud pública y de justicia social— y subraya que la discapacidad no reside únicamente en la persona, sino en la interacción entre las personas y un entorno lleno de barreras. Este enfoque conecta directamente con la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y con los principios de la justicia social, invitando a las bibliotecas a ir más allá del mero cumplimiento normativo y a adoptar una visión ética y transformadora de la accesibilidad.

El documento dedica una atención especial a la conciencia sobre el lenguaje, el trato y las actitudes, señalando que muchas formas de exclusión no son intencionadas, sino producto del desconocimiento o del capacitismo normalizado. Se insiste en la importancia de respetar las preferencias individuales en el uso del lenguaje, evitar estereotipos, no infantilizar a las personas con discapacidad y reconocer las microagresiones cotidianas que refuerzan la exclusión. En este sentido, la guía propone adoptar el principio “Nada sobre nosotros sin nosotros”, promoviendo la participación directa de personas con discapacidad en el diseño de servicios, programas y espacios bibliotecarios.

Desde el punto de vista operativo, el manual ofrece un análisis detallado de cómo hacer accesibles los servicios bibliotecarios, destacando la necesidad de comunicación clara y multicanal, colecciones en formatos alternativos (audiolibros, letra grande, braille, libros electrónicos accesibles), tecnologías de apoyo y recursos sensoriales. Se enfatiza que muchas de estas medidas benefician a toda la comunidad, no solo a las personas con discapacidad, reforzando la idea de que la accesibilidad es una mejora estructural del servicio y no una concesión puntual.

En relación con el entorno digital, el documento señala que la accesibilidad web y documental es tan importante como la física, ya que para muchas personas la página web de la biblioteca es la primera puerta de entrada. Se detallan las pautas fundamentales de las WCAG (perceptible, operable, comprensible y robusto) y se anima a las bibliotecas a publicar declaraciones de accesibilidad claras, revisar periódicamente sus contenidos digitales y garantizar que documentos, formularios y materiales audiovisuales sean utilizables por personas con distintas capacidades.

El apartado dedicado a la programación cultural y educativa propone aplicar los principios de Diseño Universal y Diseño Universal para el Aprendizaje, integrando desde el inicio múltiples formas de participación, presentación y expresión. El documento demuestra que los programas accesibles no solo amplían la participación, sino que mejoran la calidad de la experiencia para todos los públicos. Se presta especial atención a los aspectos sensoriales, la previsibilidad, la señalización clara y la creación de entornos relajados que reduzcan la ansiedad y favorezcan la inclusión.

En conjunto, la guía transmite un mensaje coherente y potente: la accesibilidad no es un añadido ni un coste extra, sino una responsabilidad profesional y una oportunidad para fortalecer el papel social de las bibliotecas.