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Libros creados por bots: los bibliotecarios se enfrentan al material generado por IA en sus colecciones

Saleh, Reema. “Books by Bots: Librarians Grapple with AI-Generated Material in Collections.” American Libraries Magazine, 2 de septiembre de 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/09/02/books-by-bots/

El artículo analiza cómo la proliferación de libros creados con inteligencia artificial (IA) está generando desafíos inéditos para las bibliotecas y quienes las gestionan.

No siempre resulta sencillo detectar qué títulos han sido elaborados por estas herramientas: la simple revisión de catálogos o fichas de proveedores no basta, de modo que muchas obras producidas por IA pasan inadvertidas, complicando su evaluación.

Se mencionan casos concretos, como un libro infantil —Rabbits: Children’s Animal Fact Book, de la editorial Bold Kids— que presenta señales de haber sido generado mediante IA. Ejemplos así impulsan a los bibliotecarios a examinar con mayor detenimiento metadatos, descripciones editoriales y otras huellas que puedan revelar una autoría no humana.

Sus páginas contenían frases extrañamente redactadas, algunas de las cuales incluían datos inventados sobre los conejos (como la afirmación de que se hacen su propia ropa). Cada página de texto mostraba la misma imagen prediseñada de un conejito comiendo una zanahoria. Fotos de archivo de conejos llenaban las páginas, con sus ojos y narices desapareciendo en la sangría del libro.

Además se sospecha que el título y otros de Bold Kids, que no tiene sitio web ni autores asociados con sus libros, fueron creados por inteligencia artificial (IA). Para colmo, el libro se imprimió bajo demanda, por lo que no se podía devolver. Peor aún, algunos libros generados por IA pueden contener desinformación potencialmente peligrosa. La Sociedad Micológica de Nueva York, por ejemplo, ha advertido contra la compra de guías escritas por IA para la recolección de setas silvestres. Al consultar los registros de derechos de autor de los libros, descubrió que contenían menciones a «texto generado por IA».

El texto subraya además la urgencia de contar con políticas y directrices claras para afrontar esta nueva realidad: desde definir en qué circunstancias se incorporarán a las colecciones libros creados con IA, hasta exigir transparencia sobre su origen y mantener estándares de calidad que resguarden la integridad de los fondos bibliográficos.

Finalmente, se recogen las distintas respuestas de la profesión. Algunos bibliotecarios están estableciendo criterios de adquisición específicos que distingan entre materiales de origen humano y automatizado; otros reclaman etiquetas o declaraciones de autoría explícitas. En todos los casos se pone en valor la vigilancia constante, necesaria para identificar contenidos dudosos y garantizar que las decisiones de selección mantengan el rigor, la relevancia y el servicio a la comunidad lectora.

Cómo identificar libros generados por IA:

  • Investiga quién es el autor y cuán “real” parece ser
  • Otra señal de alerta: un libro sin autor listado en absoluto.
  • Ten precaución con los libros autopublicados, de editoriales pequeñas o de plataformas como Amazon, que filtran menos contenido generado por IA que otros proveedores.
  • Considera si el libro está aprovechando la posibilidad de que un lector lo confunda con otro más popular
  • Si el libro se ha registrado en la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU., es posible que su registro mencione la IA.

Inteligencia Artificial y profesionales bibliotecarios

Cox, Andrew M. AI and the UK Library Profession: Survey Results — A Report for CILIP. London: CILIP, 2025

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El informe analiza cómo los profesionales de bibliotecas e información en el Reino Unido están incorporando la Inteligencia Artificial (IA) en su trabajo, cuáles son sus percepciones y qué apoyos necesitan.

La encuesta, realizada entre noviembre y diciembre de 2024, recogió 162 respuestas válidas procedentes principalmente de bibliotecas universitarias, de salud y públicas. El objetivo del estudio fue conocer no solo el nivel de adopción de estas tecnologías, sino también las oportunidades, riesgos y necesidades que identifican los bibliotecarios.

El resultado más llamativo es que un 65 % de los participantes reconoció estar utilizando herramientas de IA en su trabajo cotidiano. Entre las más citadas se encuentran ChatGPT y Copilot, empleadas sobre todo para tareas de redacción, búsqueda de información y automatización de procesos rutinarios. El uso resulta más extendido en bibliotecas universitarias y de salud, mientras que en las públicas todavía es más moderado. Pese a esta presencia creciente, solo un tercio de las instituciones encuestadas contaba ya con una política específica sobre IA y otro cuarto estaba en proceso de desarrollarla, lo que indica que todavía existe un marco normativo y estratégico insuficiente.

En cuanto a los ámbitos de aplicación, el informe destaca el uso de la IA generativa para redactar borradores de documentos, apoyar la alfabetización digital de los usuarios e integrar la enseñanza crítica de estas tecnologías en programas formativos. También se la emplea en la síntesis de información y en la mejora de procesos internos, con el fin de ganar eficiencia administrativa y liberar tiempo para otras tareas de valor añadido. Todo ello revela que la profesión percibe la IA como una herramienta práctica y útil, aunque aún en fase exploratoria.

Los encuestados identificaron varias oportunidades relacionadas con la IA. Entre ellas figuran la posibilidad de mejorar la eficiencia de los servicios bibliotecarios, reforzar las competencias en análisis y gestión de datos, enriquecer la experiencia de los usuarios y desarrollar nuevas funciones profesionales ligadas a la enseñanza y mediación tecnológica. Sin embargo, junto a estos beneficios emergen preocupaciones importantes que frenan una adopción plena.

Las principales barreras son de naturaleza ética, económica y técnica. En el terreno ético, se señalaron riesgos como la falta de transparencia, los sesgos de los algoritmos, la generación de desinformación y los problemas de privacidad. Desde el punto de vista económico, muchas instituciones consideran que el coste de las soluciones comerciales de IA resulta excesivo. También se subraya el impacto ambiental que puede tener el uso intensivo de estas tecnologías, especialmente por el alto consumo energético de los sistemas. A todo ello se suma la percepción de un déficit de competencias técnicas dentro de la profesión, que limita el aprovechamiento de las herramientas disponibles, y las dudas legales vinculadas a los derechos de autor y la propiedad intelectual en relación con los contenidos generados por IA.

Frente a este panorama, los profesionales expresaron con claridad sus necesidades de apoyo. La mayoría reclama formación accesible en distintos formatos —cursos cortos, seminarios web o materiales escritos— que les permita adquirir un conocimiento práctico y actualizado. También demandan guías éticas y regulatorias que orienten el uso responsable de la IA, así como ejemplos concretos de buenas prácticas adaptadas a diferentes tipos de bibliotecas. Se espera además que CILIP desempeñe un papel de liderazgo institucional, actuando como referente en la elaboración de políticas, en la difusión de recursos y en la representación del sector en los debates públicos y regulatorios sobre la IA.

El estudio muestra que la IA se ha integrado de forma significativa en el trabajo bibliotecario del Reino Unido, aunque de manera desigual y todavía experimental. Los profesionales reconocen tanto sus beneficios como los riesgos que entraña, y existe una demanda clara de liderazgo, formación y marcos normativos que permitan gestionar esta integración de manera responsable. El informe refleja un sector en transformación, que avanza con cautela pero con la convicción de que la IA será una pieza clave en el futuro de las bibliotecas.

Encuesta al personal de la biblioteca pública

Public Library Association. Public Library Staff Survey: Summary Report. Chicago: Public Library Association, 2025.

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La encuesta de la PLA 2025 muestra que los salarios bajos y la retención de personal siguen siendo un desafío, mientras aumenta la atención a la equidad, diversidad e inclusión, aunque con menor participación en actividades prácticas. Además, la mayoría de las bibliotecas son accesibles físicamente, pero la accesibilidad tecnológica y sensorial sigue siendo limitada.

La Encuesta de Personal de Bibliotecas Públicas de 2024, realizada por la Public Library Association (PLA), recopiló datos representativos a nivel nacional sobre los roles y la representación del personal, las prácticas de contratación y retención, y las metas y actividades orientadas a crear un entorno inclusivo para el personal y los miembros de la comunidad de todas las edades y habilidades en las bibliotecas públicas de EE. UU.

Principales hallazgos:

  • Salarios y representación del personal: Los salarios de los directores de bibliotecas y los bibliotecarios principiantes no han mantenido el ritmo de la inflación. En términos reales, los salarios promedio reportados en 2024 representan una ligera disminución respecto a 2021. Los encuestados indican que los salarios bajos afectan negativamente su capacidad para contratar y retener personal.
  • Roles en la biblioteca: Aunque los roles tradicionales del personal de la biblioteca siguen siendo comunes, un mayor porcentaje de bibliotecas ahora cuenta con personal dedicado al compromiso comunitario y la divulgación.
  • Contratación y retención: En general, el 18% de todas las bibliotecas públicas reportaron la pérdida de puestos de personal en los 12 meses previos a la encuesta de 2024, una cifra inferior al 22.6% registrado en 2021.
  • Metas y actividades de EDIA: En comparación con 2021, más bibliotecas públicas tienen metas escritas formales relacionadas con la equidad, la diversidad, la inclusión y la accesibilidad (EDIA). Sin embargo, informan participar en menos actividades de EDIA en general.
  • Accesibilidad: Más del 90% de las bibliotecas públicas tienen entradas principales accesibles para personas con discapacidades, y más del 80% tienen pasillos y baños interiores que cumplen con los estándares de la ADA. Sin embargo, solo alrededor de un tercio (36%) tiene señalización en braille u otra asistencia para personas con baja visión, y la mitad (48.4%) tiene computadoras públicas con tecnologías y software accesibles.

Evaluación del software para compartir recursos en bibliotecas

Evaluating Resource Sharing Software’ Report.”Boston Library Consortium (BLC) , 10 de septiembre de 2025.

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El objetivo principal del informe es proporcionar un conjunto claro de criterios que permitan a bibliotecas individuales y consorcios evaluar las funcionalidades de sus plataformas de intercambio de recursos y motivar un diálogo con administradores y proveedores de software para impulsar mejoras centradas en las necesidades reales del personal y los usuarios.

El documento incluye diversas secciones fundamentales. En primer lugar, ofrece criterios de evaluación, organizados entre funcionalidades esenciales (“must-have”) y deseables (“nice-to-have”), con el fin de guiar a los equipos responsables a identificar las prioridades locales según sus contextos específicos. Además, se presenta un marco histórico que revisa la evolución de las herramientas de intercambio de recursos en la última década, destacando los desafíos enfrentados y los modos en que BLC ha adaptado su enfoque frente a un entorno tecnológico y normativo cambiante. También se describe la metodología de categorización y priorización empleada para jerarquizar necesidades y crear una base de conocimiento que pueda servir tanto al consorcio como a la comunidad más amplia de bibliotecas

¿Por qué están desapareciendo los espacios silencios en las bibliotecas?

Gioia, Ted. “Why Are Quiet Spaces Disappearing?The Honest Broker (blog), July 26, 2025.

Se analiza cómo los espacios silenciosos están desapareciendo y qué consecuencias tiene esta pérdida en nuestra vida cotidiana.

El autor comienza relatando la experiencia de un amigo que viaja en los trenes Amtrak y aprovecha el llamado Quiet Car, donde las normas establecen hablar en voz baja, prohibir llamadas telefónicas y usar dispositivos electrónicos solo con auriculares a volumen reducido. Sin embargo, en la práctica, este espacio no siempre es silencioso y muchas veces resulta tan ruidoso como el resto del tren. Gioia conecta este ejemplo con un fenómeno más amplio: la desaparición de la tranquilidad en lugares donde antes se consideraba esencial. Museos y bibliotecas, antaño santuarios de silencio, ahora están llenos de ruido. Los museos se convierten en espacios bulliciosos, con niños jugando y familias conversando en voz alta. Las bibliotecas, que durante décadas eran templos de quietud vigilados por bibliotecarios que imponían el silencio, se han transformado en centros sociales que incluyen cafeterías y zonas de reunión, promoviendo deliberadamente la interacción antes reprimida.

El autor sugiere que uno de los factores que ha acelerado este cambio es la pandemia. Durante el confinamiento se modificaron las normas sociales y, al regresar a los espacios compartidos, muchas personas olvidaron o ignoraron las reglas de cortesía: llamadas en altavoz, música sin auriculares, reuniones grabadas sin cuidado. Gioia compara esta situación con la teoría de las “ventanas rotas”: cuando un espacio se percibe como desordenado o ruidoso, la falta de respeto se multiplica rápidamente. La consecuencia es que los espacios públicos que antes eran refugios de silencio hoy están contaminados por el ruido constante.

Ante este panorama, Gioia plantea la necesidad de buscar refugios alternativos. En la vida urbana, los lugares más accesibles son los privados: cerrar la puerta de una habitación, aislarse en un baño o, para quienes tienen recursos, retirarse a espacios naturales como bosques, montañas o jardines. Sin embargo, advierte que estos entornos suelen ser limitados o costosos, por lo que propone recuperar o reinventar espacios de contemplación, como ermitas modernas o centros de relajación, que ofrezcan la posibilidad de “chill out” sin presiones comerciales. Incluso lo sugiere como una oportunidad de negocio y, al mismo tiempo, como una reivindicación cultural que puede empezar en instituciones no lucrativas como bibliotecas y museos.

Las reacciones de la comunidad refuerzan este diagnóstico. Un trabajador de biblioteca comenta que, aunque existen áreas silenciosas, en la mayoría de los espacios los niveles de ruido varían y muchos bibliotecarios evitan pedir silencio por miedo a confrontaciones. Otros usuarios señalan que las bibliotecas se han convertido en centros comunitarios, supliendo la falta de “terceros espacios” gratuitos, lo que ha hecho que el silencio deje de ser prioridad. Entre los comentarios predomina la nostalgia por la cultura del “shushing” (onomatopeya “shhh”) y la frustración por la pérdida de zonas de calma en la vida urbana.

Project Outcome: evaluación y medición de resultados en bibliotecas públicas

El Proyecto Outcome es una iniciativa de la Public Library Association (PLA) que proporciona herramientas gratuitas para que las bibliotecas públicas midan y comprendan el impacto de sus programas y servicios esenciales. Lanzado en 2015, este proyecto ofrece encuestas estandarizadas y un proceso sencillo para medir y analizar resultados, permitiendo a las bibliotecas demostrar su efectividad y abogar por su valor en la comunidad.

Las encuestas del Proyecto Outcome están diseñadas para evaluar cuatro resultados clave en los usuarios: conocimiento, confianza, aplicación y conciencia. Estas encuestas se centran en nueve áreas de servicio prioritarias, incluyendo lectura de verano, habilidades laborales, alfabetización infantil temprana, aprendizaje digital y salud. Además, se ofrecen recursos y capacitación para ayudar a las bibliotecas a aplicar sus resultados y defender con confianza el futuro de sus servicios.

El Proyecto Outcome ha demostrado ser una herramienta valiosa para las bibliotecas, permitiéndoles no solo medir el impacto de sus programas, sino también utilizar esos datos para mejorar sus servicios y abogar por su relevancia en la comunidad. Con el apoyo de la PLA, las bibliotecas pueden acceder a estos recursos y capacitaciones sin costo alguno, fortaleciendo así su capacidad para servir a sus comunidades de manera efectiva.

Una tormenta perfecta para la lectura. La inteligencia artificial (IA) 

Allington, Daniel. 2025. “AI Is Making Reading Books Feel Obsolete and Students Have a Lot to Lose.The Conversation, August 28, 2025. https://theconversation.com/ai-is-making-reading-books-feel-obsolete-and-students-have-a-lot-to-lose-262680

La IA está redefiniendo la educación y la lectura, ofreciendo herramientas poderosas pero también presentando desafíos significativos. Es crucial encontrar un equilibrio que permita a los estudiantes aprovechar los beneficios de la tecnología sin sacrificar las habilidades cognitivas esenciales desarrolladas a través de la lectura tradicional.

Naomi S. Baron escribe: «Se avecina una tormenta perfecta para la lectura. La inteligencia artificial (IA) llegó justo cuando tanto niños como adultos dedicaban menos tiempo a la lectura que en un pasado no tan lejano. Un estudio reciente revela que la lectura por placer en Estados Unidos ha disminuido un 40 % desde principios de los 2000. La IA está transformando radicalmente cómo las personas interactúan con los textos, ya sea para estudio, investigación o entretenimiento, y esto podría depreciar el valor percibido de la lectura como actividad humana significativa. Incluso antes de la popularización de la IA, la lectura ya estaba en declive. En EE. UU., el porcentaje de estudiantes de cuarto grado que leen por placer casi todos los días cayó del 53 % en 1984 al 39 % en 2022, y los de octavo grado del 35 % al 14 % en 2023. Entre los adultos, solo el 54 % de los estadounidenses leyó al menos un libro en 2023. Factores como el tiempo dedicado a redes sociales y la priorización de la eficiencia mediante la IA contribuyen a que muchos lectores se conviertan en “lectores caídos”, es decir, aquellos que solían leer pero ya no lo hacen.

Aunque la IA ofrece ventajas en términos de eficiencia, su uso excesivo puede tener efectos negativos en el aprendizaje profundo y la retención de información. La lectura activa de libros fomenta habilidades cognitivas como la concentración, la comprensión crítica y la reflexión profunda, habilidades que pueden verse comprometidas si los estudiantes dependen demasiado de las soluciones automatizadas.

La inteligencia artificial está transformando la forma en que accedemos y consumimos información, lo que ha llevado a que la lectura tradicional de libros impresos sea percibida como obsoleta por algunos. Herramientas como resúmenes automáticos, asistentes de lectura y plataformas de aprendizaje basadas en IA permiten a los estudiantes obtener información de manera más rápida y eficiente, reduciendo la necesidad de leer libros completos. Herramientas como BooksAI o BookAI.chat permiten interactuar con libros sin necesidad de leerlos personalmente, eliminando experiencias esenciales de aprendizaje y reflexión crítica.

Así, los educadores y bibliotecas enfrentan el desafío de equilibrar el uso de la tecnología con métodos tradicionales de enseñanza. Es esencial promover la alfabetización digital crítica, enseñando a los estudiantes a evaluar la información proporcionada por la IA y a complementar su aprendizaje con la lectura profunda de textos completos.

Cuando la inteligencia artificial reemplaza la experiencia: bibliotecas y catalogación en riesgo

Olson, Mike. «Beyond Classification: The Human Cost of Library and Information Labor Under Digital CapitalismThe Scholarly Kitchen, 26 de agosto de 2025. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/08/26/guest-post-beyond-classification-the-human-cost-of-library-and-information-labor-under-digital-capitalism/

Las bibliotecas y su personal se ven afectados por la automatización, la externalización y la mercantilización del trabajo informativo en la era del capitalismo digital.

Se destaca cómo la consolidación de proveedores y la automatización mediante inteligencia artificial están eliminando el trabajo invisible que sostiene los sistemas bibliotecarios. Por ejemplo, la reciente reducción de personal en OCLC, la organización sin fines de lucro que gestiona el Sistema Dewey y WorldCat, refleja una contradicción fundamental en la valoración de la experiencia en catalogación: mientras que la organización cita la inteligencia artificial como justificación para los recortes laborales, también está desarrollando herramientas de inteligencia artificial para el procesamiento de metadatos. Esta contradicción pone de manifiesto cómo los avances tecnológicos celebrados por su eficiencia están borrando la experiencia humana que crea los metadatos de alta calidad de los que dependen estos sistemas para funcionar.

Además, el artículo señala que la mano de obra bibliotecaria ejemplifica lo que Maurizio Lazzarato identifica como «trabajo inmaterial»: trabajo que produce tanto contenido informativo como estandarización cultural, convirtiéndose en directamente productivo para el capitalismo digital a través de sistemas controlados por proveedores que agregan y monetizan metadatos estandarizados. La devaluación de la experiencia en catalogación se hace visible cuando las instituciones eliminan estos puestos durante los recortes presupuestarios. Por ejemplo, el despido de Violet Fox, una de las voces líderes en catalogación crítica y creadora del Cataloging Lab, ejemplifica el tipo de conocimiento especializado en catalogación que las instituciones están eliminando precisamente cuando más se necesita. Los catalogadores como Fox realizan el trabajo invisible de desafiar los sistemas de clasificación coloniales, asegurando que los encabezamientos de materia reflejen las necesidades de la comunidad en lugar de los términos genéricos proporcionados por los proveedores, haciendo que las colecciones sean descubribles y accesibles, y manteniendo la calidad de los metadatos que permite la investigación académica.

El artículo también destaca cómo los catálogos en línea actuales funcionan cada vez más como interfaces de sistemas de descubrimiento controlados por proveedores que agregan metadatos de múltiples fuentes con una supervisión local mínima. Esto representa una pérdida de autonomía institucional, ya que las decisiones sobre encabezamientos de materia, clasificación y referencias cruzadas se toman cada vez más en función de las necesidades de los proveedores en lugar de las necesidades de las colecciones y comunidades locales.

Sally Miller y el arte de reírse de lo cotidiano en la biblioteca

Miller, Sally. “Collective Nouns for Librarians.” McSweeney’s Internet Tendency, 19 de agosto de 2025. https://www.mcsweeneys.net/articles/collective-nouns-for-librarians

Sally Miller propone humorísticamente nombres colectivos para situaciones comunes en bibliotecas, como llamar cardigan a un grupo de bibliotecarios o tragedia a varias bibliotecas con fondos financieros insuficientes. Con creatividad e ironía, también redefine escenas cotidianas como autor reading para sillas vacías o mystery para adolescentes leyendo en silencio, pintando con ingenio el día a día del entorno bibliotecario

Sally Miller propone, con ingenio y un punto de ironía, una serie de “nombres colectivos” que reconfiguran el día a día de las bibliotecas. Lo hace trasladando al lenguaje un juego cómplice: lo que para otros podrían ser simples escenas rutinarias, para los bibliotecarios se convierten en categorías cargadas de humor y verdad.

Entre los ejemplos más divertidos está el de “una colección de sillas vacías”, que ella bautiza como autor leyendo, reflejando esas presentaciones o charlas con escasa asistencia. “Un grupo de adolescentes leyendo en silencio” se convierte en misterio, un guiño a lo improbable de esa escena en la vida real. La autora tampoco se olvida de los usuarios: “un grupo de personas que solo recuerdan que ‘la portada era azul’” se llama usuario, una situación archiconocida en los mostradores de referencia.

El humor también sirve para señalar realidades dolorosas o incómodas. Así, “un grupo de bibliotecas con fondos insuficientes” se llama tragedia, recordando el problema crónico de los recortes presupuestarios. En la misma línea, “un puñado de monedas” se define como presupuesto, una crítica mordaz a la precariedad de recursos.

Otros ejemplos mezclan ternura y sarcasmo. “Una colección de libros de Eric Carle cubiertos de babas” se llama hora del cuento, y el mismo término se aplica a “un grupo de madres exhaustas, también cubiertas de babas”, mostrando el esfuerzo invisible de quienes crían y acompañan en esas actividades. “Una pila de libros acumulando polvo” se convierte en estante de reservas, y “una torre de libros en la mesilla de noche” se llama pensamiento mágico, aludiendo a la ilusión de que algún día serán leídos.

Tampoco faltan los guiños a la cultura bibliotecaria. “Un grupo de bibliotecarios es un cárdigan”, jugando con el estereotipo del atuendo. “Un conjunto de bibliotecarios mandando callar” se llama cliché, otro estigma bien reconocido. Y, en contraste, “una estantería de libros en perfecto orden alfabético” se denomina milagro, un reconocimiento a lo excepcional de la organización impecable.

Por último, Miller recurre a las comunidades que se forman alrededor de las bibliotecas. “Un cubo de pegatinas como premio” se convierte en programa de lectura de verano. “Una colección de piezas perdidas” se llama rompecabezas comunitario. “Un grupo de jubilados” se traduce como noche de Scrabble, reflejando la dimensión social y lúdica de estos espacios.

En conjunto, esta lista es mucho más que un juego de palabras: es un retrato humorístico y, a la vez, crítico de la vida bibliotecaria. Muestra la mezcla de ilusión, precariedad, caos y comunidad que caracteriza a las bibliotecas, siempre entre el milagro cotidiano y la tragedia de los recursos limitados.

Library Design Showcase: las bibliotecas nuevas y renovadas más impresionantes del año

Morehart, Phil. 2025. “2025 Library Design Showcase: The Year’s Most Impressive New and Renovated Libraries.American Libraries, September 2, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/blogs/the-scoop/2025-library-design-showcase

Library Design Showcase 2025 celebra las bibliotecas más impresionantes inauguradas o renovadas en Norteamérica. Este año destacan proyectos que reafirman a la biblioteca como “tercer espacio” de encuentro, aprendizaje y crecimiento comunitario, con diseños que integran sostenibilidad, inclusión, historia local y cultura.

Estas construcciones y remodelaciones representan una amplia gama de presupuestos, geografías y estilos. Desde impresionantes atracciones turísticas hasta edificios reutilizados de forma creativa, como una antigua oficina de correos y una pizzería, estas propuestas satisfacen las necesidades de los usuarios de formas encantadoras y sorprendentes.

Algunas bibliotecas sobresalen por su accesibilidad y servicios comunitarios. Oceanside (Nueva York) modernizó accesos, ascensores y espacios inclusivos, sumando áreas para STEM, cocina, manualidades y café. En Ohio, la Biblioteca Principal de Cincinnati transformó su sede en un centro cultural con un atrio central, escaleras artísticas que celebran la herencia musical local y plazas abiertas a la ciudad. San Diego inauguró la Pacific Highlands Ranch Library, inspirada en su pasado agrícola y conectada a un paseo público con espacios interiores y exteriores para eventos.

Otras ponen el foco en el patrimonio y la memoria. La Clark Family Branch de St. Louis creó un centro de genealogía con pantallas interactivas y laboratorio de memoria digital. En Colorado, la biblioteca Samuel Freudenthal renovada integra espacios de estudio, museo arqueológico y un makerspace. Denver remodeló su Central Library para atraer turismo cultural, destacando una sala con vistas panorámicas y un vestíbulo reimaginado como marcador visual.

La sostenibilidad es clave en varias sedes. El Donelson Branch de Nashville combina diseño moderno con sistemas geotérmicos, paneles solares y señalización inclusiva en varios idiomas. Chabot College (California) inauguró un gran centro con certificación LEED Gold y espacios de aprendizaje colaborativo. La Redmond Library (Oregón) funciona al 100% con energía solar y utiliza madera laminada para reducir emisiones, además de ofrecer laboratorios creativos como estudios de pódcast.

También se destacan proyectos que honran culturas indígenas. La Universidad de Victoria (Canadá) expandió su biblioteca con obras de artistas indígenas y mapas históricos colaborativos. El Centro Labriola en Arizona State University se transformó en un espacio de conocimiento indígena con salas de estudio, murales y un moderno auditorio para eventos culturales.

Algunas bibliotecas celebran figuras e identidades locales. La Martin Luther King Jr. Library de Atlanta se reinventó como un espacio vibrante y multifuncional. En Houston, una antigua oficina postal se convirtió en la Shannon Walker Neighborhood Library, con áreas para todas las edades, un café, estudios creativos y un diseño luminoso que cambia con la luz del día.

Finalmente, se muestran ejemplos de reaprovechamiento radical y creatividad comunitaria. En Spicewood (Texas), una antigua pizzería fue reconvertida en biblioteca, manteniendo su carácter con mesas y un ventanal de recogida. En Austin, la McCallum High School transformó su biblioteca con un presupuesto mínimo gracias a donaciones, murales estudiantiles y mobiliario reciclado, logrando un espacio cálido y acogedor por apenas 200 dólares.