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Acerca de Julio Alonso Arévalo

Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS. Más de 80 artículos científicos publicados - Ver en E-LIS -en revistas científicas. El profesional de la información, Library Hi-Tech, Electronic Library. Investigación Bibliotecológica, Anales de Documentación... 12 libros publicados: Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide), Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA), El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE), Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018. Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019 Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.

Cómo las bibliotecas universitarias impulsan el éxito académico del alumnado

Ekpolomo, Onyebuchi. The Invisible Influence of Academic Libraries: How They Shape Student Success. LinkedIn Pulse, 2026. https://www.linkedin.com/pulse/invisible-influence-academic-libraries-how-shape-success-ekpolomo-ggmje/

Se analiza el papel fundamental, aunque con frecuencia poco visible, que desempeñan las bibliotecas universitarias en el éxito académico de los estudiantes. El autor sostiene que, más allá de ser espacios destinados al préstamo de libros o al estudio, las bibliotecas se han convertido en infraestructuras estratégicas para el aprendizaje, la investigación y el desarrollo de competencias esenciales para la educación superior. Su contribución suele pasar desapercibida porque gran parte de su impacto se produce de forma indirecta: proporcionando acceso equitativo a recursos de información, ofreciendo orientación especializada y creando entornos que favorecen el aprendizaje autónomo y colaborativo.

Uno de los principales argumentos del texto es que el éxito estudiantil no depende únicamente del esfuerzo individual o de la calidad de la docencia, sino también del ecosistema de apoyo que rodea al estudiante. En este contexto, la biblioteca constituye un elemento central al facilitar el acceso a literatura científica, bases de datos especializadas, recursos digitales y servicios de asesoramiento bibliográfico. Los bibliotecarios desempeñan un papel educativo cada vez más relevante al enseñar estrategias de búsqueda, evaluación crítica de la información, gestión de referencias bibliográficas y uso ético de la información. Estas competencias fortalecen la alfabetización informacional y permiten a los estudiantes desenvolverse con mayor solvencia en entornos académicos caracterizados por la sobreabundancia de información y la creciente complejidad de la investigación.

El autor también destaca la transformación experimentada por las bibliotecas en los últimos años como consecuencia de la digitalización y de los cambios en la educación superior. Lejos de limitarse a custodiar colecciones, las bibliotecas ofrecen hoy espacios de aprendizaje flexible, servicios virtuales, apoyo a la investigación, programas de alfabetización digital y recursos accesibles para estudiantes con diferentes necesidades. Esta evolución ha permitido que las bibliotecas participen activamente en la mejora de la experiencia universitaria, favoreciendo tanto el rendimiento académico como la permanencia y el bienestar de los estudiantes. Diversas investigaciones citadas en el ámbito bibliotecario muestran que existe una relación positiva entre el uso de los servicios bibliotecarios y mejores resultados académicos, mayores tasas de retención y una experiencia universitaria más satisfactoria.

El artículo defiende que las universidades deberían reconocer de manera más explícita el valor estratégico de sus bibliotecas dentro de las políticas institucionales de éxito estudiantil. Para ello, resulta necesario fortalecer la colaboración entre bibliotecarios, docentes, investigadores y responsables académicos, integrando los servicios bibliotecarios en los planes de estudio y en las iniciativas de apoyo al aprendizaje. El autor concluye que las bibliotecas universitarias ejercen una «influencia invisible» porque sus contribuciones rara vez aparecen reflejadas en indicadores tradicionales, aunque constituyen uno de los pilares que hacen posible el desarrollo académico, la investigación de calidad y la formación de graduados capaces de desenvolverse críticamente en la sociedad del conocimiento.

Los libros contienen las palabras de los sabios

«Los libros contienen las palabras de los sabios, los ejemplos de los antiguos, las costumbres, las leyes y la religión. Viven, discurren, hablan con nosotros, nos enseñan, aleccionan y consuelan, hacen que nos sean presentes, poniéndonoslas ante los ojos, cosas remotísimas de nuestra memoria. Tan grande es su dignidad, su majestad y en definitiva su santidad, que si no existieran los libros, seríamos todos rudos e ignorantes, sin ningún recuerdo del pasado, sin ningún ejemplo. No tendríamos ningún conocimiento de las cosas humanas y divinas; la misma urna que acoge los cuerpos, cancelaría también la memoria de los hombres.»

El CARDENAL BESSARIÓN
En una carta dirigida al dux Cristoforo Moro con la que además legaba su importante biblioteca —cuatrocientos ochenta y dos volúmenes griegos y doscientos sesenta y cuatro latinos— a la ciudad de Venecia (31 de mayo de 1468).

Compro libros y los devoro

«Y si leo, si compro libros y los devoro, no es por un placer intelectual -yo no tengo placeres, sólo tengo hambre y sed -ni por un deseo de conocimientos sino por una astucia inconsciente que recién ahora descubro: coleccionar palabras, prenderlas en mí como si ellas fueran harapos y yo un clavo, dejarlas en mi inconsciente, como quien no quiere la cosa, y despertar, en la mañana espantosa, para encontrar a mi lado un poema ya hecho».

Alejandra Pizarnik

Los artículos cuyos informes de revisión por pares están disponibles tienen menos probabilidades de ser retractados

Nature. “AI in the lab: how artificial intelligence is changing scientific research”. Nature, 2026. Disponible en: https://www.nature.com/articles/d41586-026-02282-1

Los investigadores señalan que las prácticas de publicación transparentes podrían estar asociadas con una mayor calidad de la investigación, aunque todavía se necesitan más evidencias.

Los artículos científicos cuyos informes de revisión por pares son públicos tienen menos probabilidades de ser retractados que aquellos cuyos informes permanecen confidenciales, según concluye un estudio. Sus autores sugieren que este fenómeno podría reflejar, al menos en algunos casos, una mayor confianza de los investigadores que optan por hacer transparente el proceso de evaluación.

El análisis, publicado este año como preprint en el servidor MetaArXiv, examinó 116.359 artículos publicados desde mayo de 2019 en revistas de acceso abierto de la Public Library of Science (PLOS), con sede en San Francisco (California). Las revistas de PLOS permiten a los autores decidir, una vez aceptado el manuscrito, si desean publicar junto al artículo los informes de revisión por pares. De los trabajos analizados, 46.920 artículos —algo más del 40 %— fueron acompañados por estos informes abiertos.

Entre los artículos con informes públicos de los revisores, 105 fueron posteriormente retractados, frente a 321 retractaciones entre aquellos cuyo proceso de revisión permaneció cerrado.

El estudio no pretende explicar directamente la relación entre la revisión abierta y la menor tasa de retractaciones. Sin embargo, en un trabajo de seguimiento aún no publicado, descrito a Nature Index, el coautor Matt Spick, especialista en integridad de la investigación de la Universidad de Surrey (Reino Unido), investigó si el tono o sentimiento de los informes de los revisores podía aportar alguna explicación.

Una posibilidad era que los autores de PLOS, que deciden si publican los informes únicamente después de que el artículo ha sido aceptado, tendieran a hacerlo cuando las evaluaciones eran especialmente favorables. Para comprobar esta hipótesis, Spick comparó el contenido de los informes de revisión de PLOS con los informes públicos de artículos publicados en revistas de BMC, editorial con sede en Londres y perteneciente a Springer Nature, la misma empresa que publica Nature. No encontró diferencias significativas entre ambos conjuntos de datos, lo que sugiere que la menor tasa de retractaciones no puede explicarse simplemente porque los autores publiquen únicamente las revisiones más positivas.

En su lugar, Spick y Adrian Barnett, estadístico de la Queensland University of Technology (Australia) y coautor del preprint de MetaArXiv, plantean otra hipótesis: los investigadores que tienen una mayor confianza en la calidad de su trabajo y que, además, apoyan las prácticas de ciencia abierta, podrían estar más predispuestos a elegir la revisión por pares abierta. En consecuencia, la decisión de hacer públicos los informes de revisión podría constituir, por sí misma, un indicador indirecto de la calidad del artículo.

Esta interpretación es compartida por Jessica Polka, responsable del desarrollo de materiales docentes de biología en MIT Open Learning, quien considera que publicar los informes de los revisores constituye «una señal muy útil para el lector de que los autores confían en la solidez de sus resultados».

Los autores advierten de que existen numerosos factores que dificultan atribuir esta relación a una única causa.

Por ejemplo, el estudio no analiza las razones concretas por las que algunos artículos fueron retractados. Además de los casos de fraude o mala conducta científica, las retractaciones también pueden producirse por errores honestos o por problemas de reproducibilidad, circunstancias que no necesariamente influyen en la confianza que los autores tienen en su trabajo cuando deciden si desean hacer públicos los informes de revisión.

Asimismo, el estudio no evaluó si el modelo de revisión utilizado por las revistas de PLOS —como la revisión simple ciega (single-blind), en la que los revisores conocen la identidad de los autores pero no al contrario, o la doble ciega (double-blind), en la que autores y revisores permanecen mutuamente anónimos— influye en la proporción de autores que optan por publicar los informes de evaluación.

No obstante, la investigación sí detectó diferencias geográficas significativas. Los investigadores de Arabia Saudí, Corea del Sur, Pakistán, Polonia y China fueron los menos propensos a elegir la revisión abierta, mientras que los autores del Reino Unido, Países Bajos, Francia y Etiopía figuraban entre los más inclinados a hacerlo.

Según Barnett, estas diferencias pueden explicarse, al menos en parte, por factores culturales e institucionales. Las normas académicas, el grado en que universidades y organismos financiadores promueven la ciencia abierta y la transparencia, así como las políticas nacionales de publicación científica, influyen en la disposición de los investigadores a compartir públicamente los informes de revisión.

Las prácticas editoriales también están fuertemente condicionadas por las políticas de grandes financiadores de la investigación y organizaciones filantrópicas, como Wellcome, en Londres, o la Fundación Gates, en Seattle (Washington), que fomentan activamente la ciencia abierta y la publicación de los informes de revisión por pares como parte de una investigación más transparente y responsable.

Homenaje al programa de Radio «Interferencias» de Miguel Ángel Adame. Viviendo en la era pop 2026/07/31


Homenaje al programa de Radio «Interferencias» de Miguel Ángel Adame.

Viviendo en la era pop 2026/07/31

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Hoy hacemos un homenaje al programa «Interferencias» que fue un espacio musical emblemático de la Cadena SER Salamanca que se emitió durante la década de 1980 y estuvo presentado por Miguel Ángel Adame. Se convirtió en uno de los principales escaparates radiofónicos para la difusión de la nueva música pop, rock y new wave, prestando especial atención tanto a las novedades nacionales e internacionales como a la efervescente escena musical salmantina. Miguel Ángel Adame compaginó su labor como locutor con su actividad como músico en grupos como Visión Dossier, Visión Simultánea, UT Supra y posteriormente Estrategia, formaciones que dejaron una importante huella en la música salmantina de los años ochenta. Desde los micrófonos de Interferencias impulsó a numerosas bandas locales, convirtiendo el programa en un referente para toda una generación de aficionados al pop y al rock.

Ciencia Abierta 2.0: Construyendo comprensión en un mundo mediado por la IA

Ghildiyal, Ashutosh. Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World. The Scholarly Kitchen, 14 de julio de 2026. Disponible en: The Scholarly Kitchen – Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World

El artículo plantea que la ciencia abierta se encuentra en un punto de inflexión provocado por la rápida incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de búsqueda, análisis e interpretación del conocimiento científico. Durante las dos últimas décadas, el movimiento de Ciencia Abierta ha centrado sus esfuerzos en eliminar las barreras de acceso mediante políticas de acceso abierto, repositorios institucionales, datos abiertos y licencias que facilitan la reutilización de la información. Sin embargo, el autor sostiene que este paradigma resulta insuficiente en un escenario donde los investigadores, estudiantes y ciudadanos ya no acceden directamente a los artículos científicos, sino que interactúan con asistentes inteligentes capaces de sintetizar, reinterpretar y responder preguntas a partir de millones de documentos. En consecuencia, la prioridad deja de ser únicamente garantizar el acceso al conocimiento para asegurar también que dicho conocimiento pueda ser comprendido, contextualizado e interpretado correctamente.

La propuesta de «Open Science 2.0» representa una evolución conceptual de la ciencia abierta tradicional. En este nuevo enfoque, la apertura continúa siendo un requisito imprescindible, pero ya no constituye el objetivo final. El verdadero desafío consiste en construir un ecosistema científico donde la información sea inteligible tanto para las personas como para las inteligencias artificiales, preservando al mismo tiempo el significado, la procedencia, la calidad y la confianza. Según el autor, la IA está modificando profundamente la forma en que se descubre y consume la investigación científica: los usuarios consultan modelos conversacionales que sintetizan cientos de artículos en segundos, lo que implica que gran parte del proceso de lectura crítica puede quedar oculto tras respuestas aparentemente simples. Esto obliga a replantear las infraestructuras de comunicación científica para incorporar mecanismos que permitan verificar las fuentes, comprender el contexto y mantener la trazabilidad de la información utilizada por los sistemas inteligentes.

Otro aspecto fundamental del artículo es la importancia creciente de la confianza. El autor advierte que, en un entorno mediado por IA, la calidad científica ya no dependerá únicamente de que un artículo haya superado la revisión por pares, sino también de la capacidad de demostrar el origen de los datos, la transparencia de los modelos empleados, la integridad de las evidencias y la posibilidad de rastrear cómo una inteligencia artificial ha construido una determinada respuesta. La confianza pasa a convertirse en un elemento estructural de la comunicación académica, exigiendo nuevos estándares de metadatos, sistemas de atribución más completos y mecanismos que permitan identificar con claridad las fuentes originales utilizadas por las plataformas de IA.

El texto también subraya que la comunicación científica debe abandonar un modelo centrado exclusivamente en la publicación para orientarse hacia la construcción de comprensión. Publicar artículos de libre acceso sigue siendo importante, pero resulta insuficiente si esos contenidos no pueden ser interpretados correctamente por comunidades científicas, responsables políticos, periodistas, educadores o ciudadanos. En este contexto, adquieren especial relevancia las explicaciones accesibles, los resúmenes estructurados, los datos enriquecidos semánticamente, las visualizaciones, las ontologías y otras herramientas que permitan convertir la información científica en conocimiento útil y reutilizable. La IA puede facilitar este proceso, pero solo si dispone de contenidos bien estructurados y acompañados de suficiente contexto para evitar interpretaciones erróneas o simplificaciones excesivas.

El artículo concluye que la próxima etapa de la ciencia abierta exige una colaboración mucho más estrecha entre investigadores, bibliotecas, universidades, editores científicos, desarrolladores de inteligencia artificial y responsables de políticas públicas. La misión ya no consiste únicamente en liberar artículos del pago por suscripción, sino en diseñar un ecosistema donde el conocimiento conserve su significado, pueda verificarse, genere confianza y sea comprensible tanto para las personas como para las máquinas. En esta visión, la Ciencia Abierta 2.0 no sustituye los principios tradicionales de apertura, sino que los amplía incorporando dimensiones como la interpretación, el aprendizaje, la comunicación efectiva y la gobernanza de la información en una realidad donde la inteligencia artificial se ha convertido en el principal intermediario entre la producción científica y sus usuarios.

La inteligencia artificial redefine la educación superior: herramientas, competencias y buenas prácticas para la docencia universitaria

Barra Arias, Enrique; López Fernández, Daniel; Conde Díaz, Javier; Dueñas Lerín, Jorge; Martínez Ruiz de Arcaute, Gonzalo; Ortega Requena, Fernando; Lara Cabrera, Raúl. Inteligencia Artificial en la Educación Superior 2025: Transformaciones Docentes, Herramientas y Buenas Prácticas. Madrid: Universidad Politécnica de Madrid, Servicio de Innovación Educativa, octubre de 2025. DOI: 10.20868/UPM.book.91489.

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La segunda edición del informe Inteligencia Artificial en la Educación Superior 2025 constituye una de las revisiones más completas en lengua española sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa en la enseñanza universitaria.

Elaborado por investigadores y docentes de la Universidad Politécnica de Madrid, el documento ofrece una visión práctica y rigurosa dirigida al profesorado, con el propósito de facilitar la incorporación de la IA en la actividad docente de manera ética, responsable y pedagógicamente fundamentada. Más que presentar una posición institucional cerrada, el informe reúne experiencias reales, casos de estudio, recomendaciones metodológicas y un amplio catálogo de herramientas que permiten comprender cómo la IA está modificando los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación en la universidad.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es su análisis del momento histórico que vive la inteligencia artificial. Los autores plantean el debate sobre si la IA generativa atraviesa actualmente la denominada «curva de la desilusión» descrita por Gartner o si, por el contrario, se encuentra avanzando hacia la Inteligencia Artificial General (IAG). Para ello confrontan dos visiones complementarias: una más crítica, que alerta sobre problemas como la deuda cognitiva, las alucinaciones, el elevado coste económico y energético, el exceso de expectativas y la escasa rentabilidad de numerosos proyectos; y otra más optimista, basada en los extraordinarios avances recientes en razonamiento, programación, matemáticas y ciencias alcanzados por modelos como GPT-5, Gemini, Claude, DeepSeek o LLaMA. El informe concluye que ambas perspectivas no son incompatibles, sino que reflejan el proceso natural de maduración de una tecnología con enorme potencial transformador.

El documento dedica una parte sustancial a explicar el funcionamiento de la inteligencia artificial generativa y su evolución tecnológica. A partir de una introducción accesible sobre los grandes modelos de lenguaje (LLM), las redes neuronales y los procesos de entrenamiento e inferencia, analiza cómo estas tecnologías están cambiando profundamente la creación de contenidos, la evaluación del aprendizaje, la personalización educativa, los sistemas de tutoría inteligente y la asistencia al estudiante. La IA deja de entenderse únicamente como una herramienta de automatización para convertirse en un verdadero asistente cognitivo capaz de colaborar con docentes y estudiantes durante todo el proceso formativo.

Especial interés tiene el análisis de experiencias reales desarrolladas en la Universidad Politécnica de Madrid y en otras instituciones de educación superior. El informe presenta numerosos casos de estudio donde la IA ya forma parte de la práctica docente cotidiana: utilización de ChatGPT como apoyo en trabajos prácticos, asistentes virtuales integrados en escape rooms educativos, sistemas generadores de cuestionarios adaptativos y múltiples aplicaciones destinadas a facilitar la evaluación, la preparación de materiales o la atención personalizada del alumnado. Estos ejemplos no se presentan como modelos universales, sino como experiencias inspiradoras que muestran diferentes formas de integrar la IA respetando los objetivos pedagógicos y las características específicas de cada asignatura.

Otro de los grandes aportes del informe es la revisión sistemática de las herramientas de inteligencia artificial actualmente disponibles para el profesorado universitario. Además de analizar asistentes conversacionales como ChatGPT, Copilot, Gemini, Claude o Perplexity, incorpora aplicaciones para la generación de imágenes, presentaciones, vídeos, infografías, cuestionarios, análisis documental, programación mediante IA y creación de agentes inteligentes. Cada herramienta es descrita desde una perspectiva práctica, mostrando sus posibilidades educativas, sus limitaciones y los escenarios donde puede aportar mayor valor añadido. Esta orientación convierte al documento en una auténtica guía de referencia para quienes desean comenzar o profundizar en el uso de estas tecnologías en la universidad.

Los autores insisten especialmente en que el verdadero reto no consiste únicamente en aprender a utilizar herramientas de IA, sino en desarrollar competencias docentes adaptadas a este nuevo contexto. Proponen un perfil profesional basado en cuatro grandes dimensiones: comprender los fundamentos de la inteligencia artificial, conocer sus implicaciones éticas y sociales, integrarla estratégicamente en la práctica docente y diseñar actividades que permitan al alumnado utilizar estas tecnologías de forma crítica, ética y responsable. En este sentido, el informe adopta el concepto de «humano potenciado por la IA», entendido como aquel profesional capaz de aumentar sus capacidades intelectuales mediante una colaboración inteligente con estas herramientas, sin sustituir el juicio crítico ni la creatividad humana.

La obra dedica asimismo un amplio espacio a examinar los riesgos asociados al uso intensivo de la inteligencia artificial. Entre ellos destacan el plagio académico, la pérdida de habilidades de razonamiento y escritura, la dependencia tecnológica, las brechas digitales, la desinformación, los sesgos algorítmicos y los problemas relacionados con la privacidad y la protección de datos. Los autores subrayan que la integración responsable de la IA exige revisar los sistemas tradicionales de evaluación, fortalecer la alfabetización digital y desarrollar nuevas estrategias pedagógicas que fomenten el pensamiento crítico en lugar de limitarse a prohibir el uso de estas herramientas.

Finalmente, el informe aborda el marco regulatorio y competencial que comienza a consolidarse tanto en Europa como en organismos internacionales como la UNESCO. La obra concluye que la IA representa una transformación estructural comparable a la llegada de Internet, por lo que las universidades deben asumir un papel protagonista en la formación de docentes y estudiantes. En lugar de contemplar la inteligencia artificial como una amenaza, propone aprovecharla como una oportunidad para redefinir el papel del profesorado, personalizar el aprendizaje, impulsar la innovación educativa y preparar a los futuros profesionales para convivir con sistemas inteligentes cada vez más avanzados. La clave del éxito residirá en combinar las capacidades de la IA con las competencias exclusivamente humanas —creatividad, pensamiento crítico, juicio ético y capacidad de decisión— para construir una educación superior más eficaz, inclusiva y preparada para los desafíos del futuro

La evaluación en la era de la inteligencia artificial: el próximo gran cambio que necesita la educación

Richards-Hill, Jaye. Assessment in the Age of AI: The Next Great Education Reform. LinkedIn, 2026.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa está obligando a replantear uno de los pilares fundamentales del sistema educativo: la evaluación. En su reflexión, Jaye Richards-Hill sostiene que el verdadero desafío no consiste en impedir que el alumnado utilice herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini, sino en reconocer que los métodos tradicionales de evaluación han dejado de ser suficientes para medir el aprendizaje auténtico.

La facilidad con la que la IA puede producir ensayos, resolver problemas o generar proyectos cuestiona la validez de pruebas diseñadas para evaluar únicamente el producto final, impulsando una transformación profunda del modo en que se certifican los conocimientos y las competencias.

El artículo plantea que la educación debe abandonar un modelo centrado en la reproducción de contenidos y avanzar hacia evaluaciones que valoren procesos cognitivos complejos. En este nuevo escenario adquieren especial relevancia competencias difícilmente automatizables, como el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de argumentación, el juicio ético, la resolución de problemas abiertos, la comunicación y la reflexión metacognitiva. Más que comprobar si un estudiante puede producir un texto, el objetivo pasa a ser comprender cómo llega a sus conclusiones, cómo utiliza la IA de manera responsable y qué valor intelectual aporta al resultado final.

Richards-Hill también subraya que esta transformación exige un cambio cultural dentro de las instituciones educativas. Los docentes deberán diseñar experiencias de aprendizaje más auténticas, incorporar evaluaciones continuas, presentaciones orales, proyectos colaborativos, portafolios digitales y actividades que hagan visible el proceso de aprendizaje. En lugar de perseguir un imposible «examen a prueba de IA», la propuesta consiste en integrar estas tecnologías de forma transparente, estableciendo normas claras sobre su uso y evaluando la capacidad del alumnado para trabajar conjuntamente con ellas de manera crítica y ética.

Finalmente, el autor defiende que la inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para impulsar la mayor reforma educativa de las últimas décadas. Igual que en otros momentos la llegada de Internet o de las tecnologías digitales obligó a redefinir la enseñanza, la IA invita ahora a revisar los fundamentos de la evaluación. El éxito de esta transición dependerá de que universidades y centros educativos dejen de considerar la IA únicamente como un riesgo para la integridad académica y comiencen a utilizarla como catalizador para construir modelos de evaluación más relevantes, flexibles y alineados con las competencias que demandará la sociedad del conocimiento en el futuro.

Palabras que cuidan: la biblioteca como agente de salud mental para personas mayores. Planeta Biblioteca 2026/07/24

Palabras que cuidan: la biblioteca como agente de salud mental para personas mayores.

Planeta Biblioteca 2026/07/24

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En Planeta Biblioteca conversamos con Inmaculada López Melguizo sobre «Palabras que cuidan», un innovador proyecto de la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada) que convierte la biblioteca en un agente activo de promoción de la salud mental y el bienestar de las personas mayores. Analizamos cómo la lectura compartida, la escritura autobiográfica y la narración oral ayudan a combatir la soledad no deseada, fortalecer la memoria, mejorar la autoestima y crear redes de apoyo comunitario. También hablamos de las actividades de estimulación cognitiva, gestión emocional, encuentros intergeneracionales y participación cultural que integran el programa. La entrevista pone de relieve el papel de las bibliotecas como espacios de cuidado, inclusión y cohesión social, más allá de su función tradicional. Finalmente, López Melguizo comparte los excelentes resultados del proyecto y explica por qué este modelo puede replicarse con éxito en otras bibliotecas públicas.

La ALA publica una guía para un uso ético, transparente y centrado en las personas de la inteligencia artificial en las bibliotecas

American Library Association. *Guidance on the Use of Artificial Intelligence in Libraries*. American Library Association (ALA), 2026. Documento aprobado por el Consejo de la ALA el 16 de julio de 2026 como marco de referencia para el desarrollo de políticas institucionales sobre inteligencia artificial en bibliotecas.

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El documento ofrece orientación para que las bibliotecas desarrollen o revisen políticas locales sobre IA (generativa, agéntica, sistemas predictivos, de recomendación, decisiones automatizadas y funciones de IA integradas en productos de proveedores). Se aplica tanto a herramientas de IA independientes como a funciones de IA incorporadas en catálogos, sistemas de descubrimiento, plataformas escolares, universitarias, municipales o consorciales.

La IA puede apoyar la instrucción, las operaciones, la accesibilidad y la educación pública siempre que exista un propósito claro de servicio público, se hayan evaluado beneficios y riesgos, se preserve el juicio humano y existan salvaguardas adecuadas. La IA no debe sustituir el juicio ni la responsabilidad del personal.

Cada evaluación de un sistema de IA debe considerar el propósito de servicio, beneficios, riesgos, salvaguardas necesarias, capacidad del personal, efectos comunitarios y alternativas. El resultado puede ser: adopción, uso limitado, prueba piloto, aplazamiento, pausa, no adopción, eliminación o suspensión. Decidir no usar una herramienta de IA es una decisión profesional legítima, no un fracaso.

Valores bibliotecarios y la IA

1. Bien público — La IA debe usarse solo con fines documentados de servicio público. Debe complementar, no sustituir, el razonamiento humano; el personal debe conservar autoridad para cuestionar o anular recomendaciones algorítmicas. Los usuarios tienen derecho a una explicación cuando la IA afecte una decisión que les concierne. La IA no debe justificar recortes de personal. Se recomienda alfabetización en IA con enfoque de reducción de daños, sin estigmatizar a quienes la usan, la evitan o son escépticos. En colecciones, se debe evaluar cuidadosamente el material generado por IA antes de adquirirlo.

2. Libertad intelectual — La IA puede amenazar la libertad intelectual si oculta cómo se clasifica la información o prioriza el «enganche» del usuario sobre la reflexión. Se recomienda documentación clara sobre el funcionamiento de sistemas automatizados, opciones de exclusión («opt-out»), y alternativas sin IA. Debe auditarse regularmente si las funciones de descubrimiento o recomendación distorsionan la visibilidad de ciertos temas, autores o comunidades.

3. Privacidad — El personal debe entender cómo la IA maneja datos personales. Se debe evaluar a los proveedores sobre qué datos recopilan, si se usan para entrenar modelos, dónde se almacenan y cómo pueden eliminarse. Se prohíbe introducir información de identificación personal, historiales de préstamo o lectura, o datos de referencia en sistemas de IA no aprobados formalmente.

4. Sostenibilidad — Las bibliotecas deben preferir herramientas de IA con menor impacto ambiental documentado (modelos más pequeños o específicos por tarea), exigir a los proveedores que divulguen huella de carbono y uso de agua, y considerar el ciclo de vida completo del hardware (fabricación, consumo energético, residuos electrónicos).

5. Diversidad, equidad, inclusión y acceso (DEIA) — Se debe evaluar el sesgo en conjuntos de datos y algoritmos antes y durante el uso. Se debe garantizar acceso equitativo a comunidades marginadas y apoyar herramientas de código abierto que reduzcan el sesgo.

6. Trabajo (labor) — La IA no debe sustituir servicios de referencia, asesoría de lectura, instrucción o apoyo comunitario. El personal debe participar en las decisiones sobre qué tareas pueden automatizarse. Se debe evaluar a los proveedores sobre las condiciones laborales de quienes etiquetan datos o moderan contenido, y usar las ganancias de eficiencia para mejorar condiciones laborales, no para justificar despidos.

Orientación general

Usar la IA solo cuando tenga un propósito claro centrado en el usuario; divulgar su uso de forma clara y accesible; obtener consentimiento informado; tratar las salidas de la IA como borradores que requieren revisión humana, no como respuestas autorizadas; y ofrecer siempre una vía de asistencia humana y, cuando sea posible, una opción sin IA.

Conclusión

La guía es un punto de partida basado en valores, destinado a evolucionar junto con la tecnología y las necesidades de las bibliotecas.

Apéndice — Marco ético de IA (basado en Luciano Floridi)

Seis principios:

1) el bien común de la humanidad y el planeta;

2) el principio de no dañar, privacidad y protección;

3) dignidad humana;

4) responsabilidad y explicabilidad;

5) democracia; 6) equidad, justicia social y un mejor futuro.