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Acerca de Julio Alonso Arévalo

Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS. Más de 80 artículos científicos publicados - Ver en E-LIS -en revistas científicas. El profesional de la información, Library Hi-Tech, Electronic Library. Investigación Bibliotecológica, Anales de Documentación... 12 libros publicados: Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide), Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA), El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE), Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018. Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019 Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.

Los centros de datos ya consumen casi tanta electricidad como todos los hogares de Irlanda

Paul Alcorn. Ireland’s data centers consumed nearly as much electricity as every home in the country combined in 2025 — server farms gulped 23% of national power despite years of grid restrictions. Tom’s Hardware, julio de 2026

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El crecimiento de la inteligencia artificial está provocando un aumento sin precedentes en la demanda energética de los centros de datos, e Irlanda se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos de este fenómeno. El consumo trimestral de electricidad de los centros de datos aumentó un 584 %, pasando de 291 GWh en el primer trimestre de 2015 a 1.991 GWh en el cuarto trimestre de 2026.

Según los datos de la Oficina Central de Estadística irlandesa, en 2025 los centros de datos consumieron el 23 % de toda la electricidad del país, una cifra que se aproxima al 28 % utilizado por el conjunto de los hogares irlandeses. En términos absolutos, estas instalaciones emplearon 7.663 GWh, un 10 % más que el año anterior y un incremento de alrededor del 360 % desde 2015, reflejando el extraordinario crecimiento de la infraestructura digital asociada a la computación en la nube y, especialmente, a la inteligencia artificial.

El dato resulta especialmente significativo porque este aumento del consumo se ha producido a pesar de que Irlanda mantiene desde 2021 fuertes restricciones para conectar nuevos centros de datos a la red eléctrica, especialmente en la región de Dublín, donde se concentra la mayor parte de estas instalaciones. Sin embargo, los grandes operadores tecnológicos —entre ellos Microsoft, Google, AWS y Meta— han seguido incrementando la capacidad de los centros ya existentes para responder a la explosión de la demanda de servicios de IA y computación en la nube. Como consecuencia, el consumo eléctrico del sector ha continuado creciendo incluso sin un gran aumento del número de instalaciones.

Ante esta situación, el Gobierno irlandés ha sustituido la anterior moratoria por una nueva política energética para grandes consumidores eléctricos. Las futuras instalaciones deberán generar su propia energía o garantizar que una parte muy importante proceda de nuevas fuentes renovables, además de ubicarse preferentemente en zonas donde exista capacidad suficiente de generación eléctrica. El objetivo es evitar que el crecimiento de la infraestructura digital comprometa la estabilidad de la red, eleve los costes energéticos para los ciudadanos o retrase la transición hacia un sistema eléctrico más sostenible.

El caso de Irlanda ilustra un desafío que comienza a extenderse a escala mundial. La rápida expansión de los modelos de inteligencia artificial exige centros de datos cada vez más potentes y con un consumo energético muy superior al de generaciones anteriores. Diversos estudios prevén que el uso de electricidad por parte de los centros de datos seguirá creciendo de forma acelerada durante los próximos años, convirtiendo el acceso a la energía y la disponibilidad de redes eléctricas robustas en uno de los principales factores que condicionarán el desarrollo futuro de la IA.

La Unión Europea considera que el «Scroll» infinito de Facebook e Instagram podría vulnerar la normativa digital por ser un diseño adictivo

Trusted Reviews. EU: Facebook and Instagram Infinite Scroll May Break Digital Rules. Publicado el 13 de julio de 2026. Disponible en: Trusted Reviews

La Comisión Europea ha comunicado sus conclusiones preliminares según las cuales varias funciones de diseño de Facebook e Instagram, especialmente el desplazamiento infinito (infinite scroll), podrían incumplir la Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act, DSA). Bruselas considera que estas características favorecen un uso compulsivo de las plataformas, incrementan el tiempo de permanencia de los usuarios y pueden tener efectos perjudiciales sobre su bienestar, especialmente en el caso de niños y adolescentes.

La investigación también analiza otros elementos de diseño como la reproducción automática de vídeos, los algoritmos de recomendación y los sistemas de notificaciones, que, en conjunto, podrían constituir un patrón de «diseño adictivo». Según la Comisión, Meta no habría evaluado ni mitigado adecuadamente los riesgos que estas funcionalidades suponen para la salud mental y el comportamiento digital de los usuarios, tal y como exige la normativa europea.

Meta ha rechazado las conclusiones preliminares, defendiendo que sus plataformas incorporan herramientas para proteger a los menores, como cuentas específicas para adolescentes, controles parentales y opciones de gestión del tiempo de uso. La empresa sostiene que estas medidas demuestran su compromiso con la seguridad digital y que discrepa de la interpretación realizada por los reguladores europeos.

Si la Comisión confirma finalmente la infracción, Meta podría enfrentarse a multas de hasta el 6 % de su facturación anual mundial y verse obligada a modificar el diseño de Facebook e Instagram, eliminando o limitando funciones como el desplazamiento infinito y la reproducción automática. Este caso forma parte de una estrategia más amplia de la Unión Europea para reducir los riesgos asociados a los llamados patrones oscuros y promover plataformas digitales más seguras y transparentes para todos los usuarios.

¿Puede el “bookstreaming” convertirse en una solución a la crisis de la lectura?

Iwegbue, Annabel. «Could Bookstreaming Be the Answer to the Literacy Crisis?» 1000 Libraries Magazine, 2026.

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El artículo analiza una tendencia emergente denominada bookstreaming, que consiste en retransmitir en directo sesiones de lectura a través de plataformas como Twitch, YouTube o Kick, y plantea si este nuevo fenómeno podría contribuir a revertir la preocupante disminución de los hábitos lectores, especialmente entre la Generación Z y la Generación Alfa.

La autora parte de datos que muestran un descenso continuado de la lectura recreativa, con menos personas leyendo libros por placer y un porcentaje creciente de jóvenes que afirman no disfrutar de la lectura. Este escenario se atribuye a múltiples factores, entre ellos la competencia de las redes sociales, la fragmentación de la atención y la creciente dependencia de herramientas de inteligencia artificial que ofrecen resúmenes en lugar de fomentar la lectura de las obras originales.

El impulso más visible de esta tendencia procede del popular streamer Kai Cenat, quien sorprendió a millones de seguidores al incorporar sesiones de lectura en directo a sus retransmisiones. En lugar de presentar una lectura perfecta, Cenat muestra un proceso completamente natural: se detiene cuando encuentra palabras desconocidas, busca su significado, relee fragmentos y comparte con su audiencia las dificultades normales que experimenta cualquier lector. Esta autenticidad ha generado una enorme identificación entre los jóvenes, transformando la lectura en una actividad social y participativa, alejada de la imagen tradicional de una práctica solitaria o exclusivamente académica. El éxito de estas emisiones ha llevado a otros creadores de contenido a seguir el mismo camino, contribuyendo a popularizar el fenómeno del bookstreaming.

El artículo incorpora la opinión de especialistas en educación, quienes explican que buena parte del atractivo del bookstreaming puede entenderse mediante el concepto psicológico de «body doubling», según el cual las personas mantienen con mayor facilidad la concentración cuando realizan una actividad junto a otras personas, aunque sea de forma virtual. Desde esta perspectiva, las retransmisiones de lectura crean una sensación de comunidad semejante a la que se produce en una biblioteca o en un club de lectura, reduciendo las barreras de entrada para quienes encuentran difícil comenzar a leer por iniciativa propia. Además, observar que incluso un creador de enorme éxito tropieza con palabras difíciles o necesita consultar un diccionario ayuda a normalizar el esfuerzo intelectual y disminuye el miedo al fracaso que muchos jóvenes asocian con la lectura.

La autora también aborda las limitaciones legales de esta práctica. Leer libros completos en directo puede vulnerar los derechos de autor cuando las obras siguen protegidas por copyright, por lo que los creadores deben extremar las precauciones. Como alternativa, se señala que existe un amplio patrimonio de obras de dominio público que pueden utilizarse libremente en retransmisiones sin infringir la legislación. Este aspecto resulta especialmente importante si el bookstreaming continúa creciendo como formato cultural y educativo, ya que será necesario encontrar fórmulas que permitan fomentar la lectura respetando al mismo tiempo los derechos de los autores y las editoriales.

El artículo concluye con un mensaje moderadamente optimista. Aunque todavía es demasiado pronto para determinar si el bookstreaming tendrá un impacto cuantificable sobre los índices de alfabetización o sobre los hábitos lectores de las nuevas generaciones, representa una propuesta innovadora que aprovecha precisamente los espacios digitales donde los jóvenes ya pasan gran parte de su tiempo. En lugar de considerar las plataformas de streaming únicamente como competidoras del libro, el fenómeno demuestra que pueden convertirse también en aliadas para crear comunidades lectoras, despertar la curiosidad por la literatura y transformar la lectura en una experiencia compartida, atractiva y social. Si esta tendencia consigue consolidarse, podría convertirse en una herramienta complementaria para bibliotecas, escuelas y programas de promoción de la lectura en un contexto marcado por la creciente crisis de la alfabetización y la disminución del tiempo dedicado a leer por placer.

Hacia un estándar global para declarar el uso de la inteligencia artificial en la investigación científica

Weaver, Kari D.; Seghers, Bert; McNeice, Kiera; Perkins, Mike; Santamarina, Sergio; Lingard, Lorelei; Tsybuliak, Natalia; Dijstal, Felix. «Guest Post — Research Needs a Shared Standard for AI Disclosure.» The Scholarly Kitchen, 13 de julio de 2026. The Scholarly Kitchen (artículo original)

El artículo sostiene que la investigación científica necesita con urgencia un estándar internacional y compartido para declarar el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) durante todo el ciclo de investigación.

Los autores argumentan que la aparición de modelos generativos como ChatGPT ha modificado profundamente la forma en que los investigadores redactan textos, analizan datos, revisan literatura, programan o traducen documentos. Sin embargo, mientras la adopción de estas herramientas se ha generalizado, las normas para informar sobre su utilización continúan siendo fragmentarias, inconsistentes y, en muchos casos, inexistentes. Esta falta de uniformidad genera incertidumbre entre autores, revisores, editores e instituciones y pone en riesgo principios esenciales de la integridad científica, como la transparencia, la reproducibilidad y la responsabilidad sobre los resultados publicados.

Los autores defienden que la declaración del uso de la IA debe entenderse como una práctica equiparable a la divulgación de las fuentes de financiación, los conflictos de interés o las contribuciones de terceros. En su opinión, informar sobre la utilización de herramientas de IA no debe interpretarse como una admisión de debilidad o una sospecha de mala conducta, sino como una manifestación de buenas prácticas científicas. No obstante, diversos estudios muestran que muchos investigadores evitan revelar el uso de estas tecnologías por temor a que disminuya la credibilidad de sus trabajos o influya negativamente en los procesos de evaluación editorial. Este fenómeno ha creado una importante «brecha de divulgación»: aunque la IA ya forma parte de las prácticas habituales de investigación, una proporción significativa de autores nunca informa sobre su utilización al publicar sus resultados.

Para afrontar este problema, el artículo describe la iniciativa impulsada desde la World Conferences on Research Integrity (WCRI), que ha creado un grupo de trabajo internacional con el apoyo de organizaciones como el International Science Council (ISC), COPE, STM y la Global Young Academy. El objetivo consiste en desarrollar un estándar de referencia mundial para la declaración del uso de IA, inspirado en modelos ampliamente aceptados como las normas de Vancouver para publicaciones biomédicas. El proceso se basa en varias rondas de consulta internacional dirigidas a investigadores, editores, responsables de integridad científica y otros actores del ecosistema académico, con el propósito de construir un consenso amplio antes de proponer un marco definitivo.

Los resultados preliminares de la primera consulta muestran que existe un amplio consenso sobre la necesidad de establecer reglas claras, aunque también revelan importantes desafíos. Los participantes coinciden en que cualquier sistema de declaración debe ser suficientemente flexible para adaptarse a disciplinas muy diversas y evitar imponer cargas administrativas excesivas a los investigadores. Asimismo, consideran fundamental determinar con precisión qué aspectos deben declararse, cuál debe ser el nivel adecuado de detalle y cómo integrar esa información en los manuscritos y en las infraestructuras editoriales existentes. También se debatió ampliamente cuál debe ser el verdadero propósito de estas declaraciones: facilitar la reproducibilidad de la investigación, reforzar la transparencia ética, mejorar la rendición de cuentas o combinar todos estos objetivos simultáneamente.

Otro de los mensajes centrales del artículo es que el uso de la inteligencia artificial no debe ser estigmatizado. Los autores sostienen que las herramientas de IA representan una nueva generación de tecnologías avanzadas, pero que los principios clásicos de la integridad científica siguen siendo plenamente aplicables. La responsabilidad última sobre el contenido científico continúa recayendo en los investigadores humanos, independientemente de las herramientas empleadas durante el proceso. Por ello, las declaraciones sobre IA deberían proporcionar únicamente la información necesaria para que revisores y lectores puedan valorar si las contribuciones de estas herramientas podrían haber influido en la fiabilidad de los métodos, los resultados o las conclusiones del estudio, evitando exigir una documentación innecesariamente detallada que dificulte la investigación.

Finalmente, los autores anuncian la apertura de nuevas rondas de consulta durante la segunda mitad de 2026 y principios de 2027 con el objetivo de perfeccionar una propuesta de estándar global. Subrayan que el éxito de esta iniciativa dependerá de la participación activa de investigadores, universidades, editoriales, financiadores y organismos de integridad científica de todo el mundo. Solo mediante un consenso internacional será posible establecer un sistema de divulgación que promueva la confianza en la investigación, facilite la evaluación de los trabajos científicos y permita integrar la inteligencia artificial en la ciencia de forma responsable, transparente y compatible con los principios fundamentales de la investigación académica.

Soberanía digital en Europa: ciudadanos y empresas reclaman una mayor autonomía tecnológica

Fundación Telefónica. Soberanía digital en Europa 2026. Madrid: Fundación Telefónica, 2026. https://www.fundaciontelefonica.com/soberania-digital-europa-2026/

El informe Soberanía digital en Europa 2026, elaborado por Fundación Telefónica en colaboración con Metroscopia, constituye el primer gran barómetro sobre la percepción que tienen ciudadanos y empresas españolas acerca de la autonomía tecnológica europea. El estudio analiza el grado de conocimiento del concepto de soberanía digital, las preocupaciones derivadas de la dependencia tecnológica de terceros países y las prioridades para reforzar la competitividad europea en un contexto marcado por la inteligencia artificial, la economía del dato y la creciente rivalidad geopolítica.

Los resultados muestran un amplio consenso sobre la necesidad de que Europa fortalezca sus capacidades tecnológicas. El 86 % de los ciudadanos y el 87 % de las empresas consideran imprescindible desarrollar tecnologías propias para competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China. Asimismo, la mayoría percibe que la dependencia de plataformas, infraestructuras y servicios digitales extranjeros supone un riesgo estratégico para la economía, la seguridad y la capacidad de innovación europea.

El informe también pone de manifiesto una creciente preocupación por la protección de los datos personales y corporativos. Aunque el término «soberanía digital» aún es poco conocido entre la población, existe una elevada sensibilidad respecto al control de la información, la privacidad y la necesidad de que los datos críticos permanezcan bajo jurisdicción europea. En este contexto, una parte significativa de la ciudadanía estaría dispuesta a utilizar alternativas europeas si ofrecieran prestaciones equivalentes a las de los grandes proveedores internacionales.

Desde la perspectiva empresarial, la soberanía digital se considera un elemento clave para garantizar la resiliencia económica, impulsar la innovación y reforzar la competitividad. Las organizaciones identifican como prioridades el desarrollo de infraestructuras digitales propias, la inversión en inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad y talento tecnológico, junto con una mayor coordinación entre administraciones públicas, empresas y centros de investigación.

El estudio defiende que la soberanía digital debe entenderse no como un aislamiento tecnológico, sino como la capacidad de Europa para decidir sobre sus infraestructuras, datos y tecnologías estratégicas, preservando al mismo tiempo un modelo abierto basado en la innovación, la cooperación y los valores democráticos. Fundación Telefónica propone impulsar un ecosistema europeo que combine inversión, regulación, desarrollo tecnológico y formación para reducir las dependencias estratégicas y fortalecer la autonomía digital del continente

La compraventa de autorías científicas: un análisis de Nature destapa el mercado global del fraude académico

Research Information. 2026. “Paper Mills Expose Global Market for Authorship Fraud, Nature Analysis Finds.” Research Information, 27 de abril de 2026. https://www.researchinformation.info/news/paper-mills-expose-global-market-for-authorship-fraud-nature-analysis-finds

Un análisis publicado por Nature revela la existencia de un mercado internacional altamente organizado dedicado a la venta de autorías científicas, una de las manifestaciones más preocupantes del fraude en la comunicación académica. La investigación recopiló una base de datos con más de 18.700 anuncios publicados entre marzo de 2020 y abril de 2026 por siete grandes paper mills —empresas que producen artículos científicos fraudulentos o de escasa calidad y comercializan puestos de autoría—, poniendo de manifiesto que estas prácticas se han convertido en una industria transnacional con un elevado volumen económico.

El estudio muestra que el precio por ocupar la posición de primer autor oscila desde 57 dólares hasta más de 5.600 dólares, con una mediana cercana a los 800 dólares. Las ofertas se difundían principalmente mediante canales de Telegram y páginas web especializadas, dirigidas especialmente a investigadores sometidos a fuertes presiones para publicar, procedentes de regiones como Oriente Medio, Asia Central, Europa del Este e India. Además de artículos científicos, algunas organizaciones ofrecían también autorías en libros, patentes, premios académicos e incluso otros servicios destinados a mejorar artificialmente el prestigio profesional de los clientes.

Los investigadores sostienen que estos negocios van mucho más allá de la producción de manuscritos falsificados. En realidad, operan como empresas especializadas en la manipulación de la reputación científica, aprovechando un sistema académico donde las publicaciones siguen siendo el principal indicador para acceder a promociones, financiación y reconocimiento profesional. Esta dinámica alimenta un mercado que responde directamente a la presión del modelo de «publicar o perecer».

La investigación también demuestra que una parte de estos trabajos fraudulentos consigue superar los procesos editoriales y llegar a revistas científicas de prestigio. Al comparar cientos de anuncios con publicaciones reales, los autores identificaron 53 artículos publicados cuyos títulos coincidían con las ofertas de venta de autoría; únicamente cinco habían sido retractados. Entre las revistas afectadas aparecen publicaciones de grandes editoriales internacionales como Springer Nature, Wiley, Elsevier, Frontiers y Taylor & Francis, además de actas de congresos del IEEE, lo que evidencia que incluso los sistemas editoriales más consolidados siguen siendo vulnerables a estas prácticas.

El estudio concluyó que ocupar la posición de primer autor tiene un coste medio cercano a los 800 dólares, con precios que oscilan entre 57 y más de 5.600 dólares. Los resultados se describen en un preprint enviado al repositorio arXiv. La base de datos también pone de manifiesto el alcance internacional de las paper mills. Los investigadores localizaron anuncios en Telegram relacionados con operaciones en India, Irak y Uzbekistán, además de miles de anuncios procedentes de sitios web vinculados a empresas establecidas en Rusia, Letonia, Kazajistán y Ucrania. Las siete paper mills analizadas anunciaban la venta de puestos de autoría en artículos científicos, mientras que algunas también ofrecían la posibilidad de figurar como autores de libros de texto, patentes y otros productos académicos, además de servicio relacionados con la obtención de premios y reconocimientos académicos.

El análisis también sugiere que algunos manuscritos producidos por estas organizaciones llegan a publicarse. Los periodistas de Nature revisaron más de 600 anuncios vinculados a unos 400 artículos e identificaron 53 trabajos publicados cuyos títulos coincidían con los de los anuncios. Solo cinco de ellos habían sido retractados.

Los autores consideran que la base de datos recopilada puede convertirse en una herramienta valiosa para editores y editoriales científicas. El análisis de los anuncios permitirá desarrollar mecanismos automáticos para detectar manuscritos sospechosos, identificar revistas especialmente expuestas y comprender mejor las estrategias comerciales empleadas por estas organizaciones. En un contexto donde el fraude científico evoluciona rápidamente y se beneficia de nuevas tecnologías y plataformas digitales, disponer de este tipo de información resulta esencial para reforzar la integridad de la investigación y proteger la credibilidad de la literatura científica.

Girls to the Front!: las mujeres en la historia de la música con Montse Galán y Javier Panera. Viviendo en la era pop 2026/07/10

Girls to the Front!: las mujeres en la historia de la música con Montse Galán y Javier Panera.

Viviendo en la era pop 2026/07/10

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El programa de radio presenta la exposición Girls to the Front!, organizada por el Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca, que reivindica el papel fundamental de las mujeres en la historia del rock y la música popular desde una perspectiva feminista. Los comisarios, Montse Galán y Javier Panera, ilustran este recorrido mediante una selección de canciones interpretadas por artistas imprescindibles como Big Mama Thornton, Yoko Ono, Heart, Betty Davis, Las Grecas, Sonic Youth, Bala o shego, explicando el contexto histórico y cultural de cada una de ellas. El programa pone de relieve cómo muchas de estas creadoras fueron pioneras en sus géneros, rompieron estereotipos y abrieron camino a nuevas generaciones, aunque en numerosos casos su aportación quedó eclipsada por la industria musical o por figuras masculinas.

Las referencias a consultas en ChatGPT cambian según de sus procesos ocultos de búsqueda

Flowchart depicting ChatGPT refining a user query, retrieving information from scientific journals, web pages, and academic papers, and generating a final response with ranked citations.
Diagram showing ChatGPT’s process for refining queries, retrieving data, and citing credible sources.

Goodwin, Danny. “ChatGPT Citations Change When Hidden Search Pipelines Switch.” Search Engine Land, 9 de julio de 2026. https://searchengineland.com/chatgpt-citations-change-hidden-search-pipelines-481843

Un estudio reciente pone de manifiesto que las citas proporcionadas por ChatGPT no son tan estables como muchos usuarios podrían asumir. Aunque una misma pregunta se formule de manera idéntica, las fuentes citadas pueden variar significativamente cuando el sistema modifica de forma interna los mecanismos de búsqueda o los modelos encargados de recuperar información. Estos cambios, invisibles para el usuario, afectan directamente a qué documentos se consultan y cuáles terminan apareciendo como referencias en la respuesta final.

La investigación muestra que ChatGPT utiliza un proceso de recuperación de información mucho más complejo que una simple consulta a un buscador. El sistema genera múltiples búsquedas paralelas, reformula automáticamente la consulta inicial y selecciona distintas fuentes antes de sintetizar la respuesta. Si alguno de estos componentes cambia —ya sea el modelo de lenguaje, el sistema de recuperación o la estrategia de búsqueda— el conjunto de documentos recuperados también cambia, provocando diferencias en las citas ofrecidas al usuario.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la reproducibilidad de las respuestas disminuye. Dos usuarios que planteen exactamente la misma pregunta en momentos diferentes pueden recibir respuestas muy similares desde el punto de vista del contenido, pero sustentadas en referencias completamente distintas. Esto representa un desafío para investigadores, periodistas, bibliotecarios y profesionales de la información, ya que dificulta la verificación de resultados y la documentación precisa de las fuentes utilizadas por la inteligencia artificial.

El artículo también destaca que la evolución de los modelos de ChatGPT modifica los patrones de citación. Cambios introducidos en nuevas versiones pueden reducir el número de dominios citados, favorecer determinadas fuentes consideradas más fiables o concentrar las referencias en un conjunto más reducido de sitios web. En consecuencia, la visibilidad de muchos recursos en Internet puede variar sin que sus contenidos hayan cambiado, simplemente porque el sistema de IA ha modificado sus criterios internos de selección.

Desde la perspectiva del posicionamiento web y de la denominada AI Search Optimization (AISO), estos resultados indican que optimizar un contenido para ser citado por sistemas de inteligencia artificial es un objetivo dinámico. La autoridad del dominio, la claridad de la información, la estructura del contenido y la presencia en índices de búsqueda continúan siendo factores importantes, pero no garantizan una presencia estable en las respuestas de ChatGPT, ya que las actualizaciones del sistema pueden alterar sustancialmente el comportamiento de las citas.

Finalmente, el estudio concluye que las citas generadas por los asistentes de IA deben interpretarse como el resultado de un proceso dinámico y probabilístico, más que como una lista fija de referencias. Para aplicaciones académicas o profesionales, los autores recomiendan verificar siempre las fuentes originales y no asumir que las citas proporcionadas por ChatGPT serán idénticas en futuras consultas, incluso cuando la pregunta permanezca sin cambios.

El impacto de la IA en las bibliotecas universitarias : productividad, mayor capacidad y supervisión humana en los flujos de trabajo

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact: Measuring the Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Estudio encargado por Clarivate. Consultado el 10 de julio de 2026. Academic AI Impact Study

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La incorporación de herramientas de inteligencia artificial en las bibliotecas académicas está transformando de manera significativa los flujos de trabajo técnicos y de apoyo a la docencia. El estudio Academic AI Impact, elaborado por Emerging Strategy para Clarivate y comentado por Library Journal, analiza cómo la IA deja de ser una tecnología experimental para convertirse en una infraestructura cotidiana que complementa el trabajo profesional de los bibliotecarios. En lugar de sustituir al personal, la IA automatiza tareas repetitivas y libera tiempo para actividades que requieren criterio profesional, conocimiento especializado y capacidad de decisión.

La investigación se basa en entrevistas realizadas en ocho instituciones académicas que utilizan herramientas como Alma Metadata Assistant y Leganto Syllabus Assistant. Los resultados muestran reducciones del 30 al 60 % en el tiempo dedicado a tareas manuales, un incremento de la capacidad operativa de entre dos y cuatro veces sin necesidad de aumentar las plantillas y una elevada aceptación de los resultados generados por IA, ya que entre el 70 y el 90 % de los registros producidos requieren únicamente pequeñas correcciones antes de su validación definitiva. Asimismo, entre el 50 y el 60 % de las listas de lectura pueden ponerse a disposición de los estudiantes inmediatamente después del procesamiento automatizado.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la productividad obtenida no implica una reducción de la intervención humana. Al contrario, la IA se encarga de las fases iniciales de procesamiento —como la extracción de metadatos, la normalización de registros o el análisis de programas docentes— mientras que los bibliotecarios concentran su trabajo en la revisión, validación, resolución de excepciones y control de calidad. Este cambio supone una evolución del perfil profesional, orientándolo hacia funciones de supervisión, gobernanza de datos y toma de decisiones, donde el juicio humano continúa siendo imprescindible.

El informe también pone de relieve que la adopción de la IA mejora la consistencia y estandarización de los procesos. Al automatizar tareas susceptibles de variabilidad, las herramientas producen registros más homogéneos, reducen errores y aceleran la disponibilidad de recursos para estudiantes e investigadores. Esta mayor eficiencia permite además abordar atrasos históricos en catalogación, descubrir colecciones ocultas y responder con mayor rapidez a los picos de demanda asociados al inicio de los cursos académicos.

No obstante, tanto el estudio como el análisis de Library Journal insisten en que el éxito de estas tecnologías depende de mantener un equilibrio entre automatización y supervisión profesional. La IA debe entenderse como un sistema de apoyo y no como un sustituto del bibliotecario. Las instituciones necesitan establecer políticas de gobernanza, mecanismos de evaluación de la calidad, formación continua del personal y procedimientos transparentes que garanticen la fiabilidad, la responsabilidad y el uso ético de estas herramientas. La supervisión humana sigue siendo el elemento que asegura que los resultados producidos por la IA respondan a los estándares bibliográficos y a las necesidades reales de los usuarios.

En conjunto, el estudio presenta una visión optimista, pero prudente, del futuro de la inteligencia artificial en las bibliotecas académicas. Sus conclusiones indican que el principal beneficio no radica únicamente en ahorrar tiempo, sino en permitir que los profesionales dediquen más esfuerzo a actividades de alto valor añadido, como la curación de contenidos, la mejora de los servicios, el apoyo a la investigación y la innovación bibliotecaria. La IA aparece así como una tecnología de ampliación de capacidades, donde la productividad aumenta precisamente porque permanece el control y la experiencia del bibliotecario como elemento central del proceso.