Bibliotecario de la Facultad de Traducción y Doc. de la USAL. Ex-Miembro del Grupo de Investigación E-LECTRA. Premio Nacional de Investigación por la UNE Premio mejor Profesional Social Media INFOAWARDS 2019. Creador y editor del repositorio E-LIS.
Más de 80 artículos científicos publicados -
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12 libros publicados:
Nueva fuentes de información en el contexto de la web 2.0 (Pirámide),
Gutemberg 2.0 (TREA). Social Reading (Elsevier), eBooks en bibliotecas universitarias (TREA),
El ecosistema del libro electrónico universitario (UNE),
Un viaje a la cultura open (Amazon), GRATIS
Zotero (Creative Spaces), Leyendo entre Pantallas (Trea), GRATIS
Literaçia da infomrçao (ISPA) GRATIS
Espistemologia y acceso abierto (UCE) GRATIS
Makerspaces y bibliotecas. Barcelona: El Profesional de la Información EPI-UOC, 2018.
Makerspaces. Espacios creativos en bibliotecas: creación, planificación y programación de actividades. Salamanca: Ediciones del Universo, 2019.
Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019
Más de 2000 citas en Google Schoolar Creador y gestor del blog Universo abierto Director del programa de Radio Planeta Biblioteca Más de 250.000 seguidores en los grupos profesionales de Facebook.
Thomas, Camille, y Romain Vaucher. Guest Post — From Parasitism to Symbiosis: Escaping Peer-Pressure and For-Profit Publishers Through Diamond Open Access. The Scholarly Kitchen, 16 de julio de 2026.
Los autores recurren a una metáfora inspirada en la ecología para describir la evolución de la publicación científica. Comparan el sistema actual de comunicación académica con una relación de parasitismo, en la que las editoriales comerciales obtienen importantes beneficios económicos a partir del trabajo de investigadores, revisores y editores, quienes producen, evalúan y mejoran los artículos sin recibir compensación directa por esas tareas.
Según esta visión, el sistema ha evolucionado hacia un modelo donde la presión por publicar en revistas de alto impacto ha consolidado la dependencia de los investigadores respecto a un reducido grupo de grandes editoriales, limitando la capacidad de la comunidad científica para controlar sus propios canales de difusión.
El artículo sostiene que esta situación está alimentada por la denominada «peer pressure» académica, es decir, la presión institucional y profesional para publicar en determinadas revistas como requisito para obtener financiación, promociones o reconocimiento científico. Esta cultura de evaluación incentiva a los investigadores a priorizar el prestigio de la revista por encima de la apertura, la colaboración o el impacto social de la investigación. En consecuencia, el conocimiento generado con fondos públicos acaba frecuentemente bajo modelos comerciales que restringen el acceso o trasladan elevados costes de publicación a los propios autores mediante las tasas APC (Article Processing Charges).
Como alternativa, los autores defienden el Acceso Abierto Diamante (Diamond Open Access), un modelo en el que ni los lectores pagan por acceder a los contenidos ni los autores deben abonar costes por publicar. Estas revistas son gestionadas por universidades, sociedades científicas o comunidades académicas y se apoyan en infraestructuras abiertas, financiación institucional y colaboración entre investigadores. Para Thomas y Vaucher, este enfoque devuelve el control de la comunicación científica a quienes producen el conocimiento, favoreciendo un ecosistema más equitativo, transparente y orientado al interés público en lugar del beneficio empresarial.
Los autores argumentan que la transición hacia un modelo verdaderamente sostenible no depende únicamente de crear más revistas de acceso abierto diamante, sino de transformar los sistemas de evaluación científica. Mientras las universidades y los organismos financiadores continúen otorgando un peso desproporcionado a indicadores como el factor de impacto o el prestigio de determinadas cabeceras, los investigadores seguirán teniendo incentivos para publicar en editoriales comerciales. Por ello, proponen revisar los criterios de evaluación de la carrera investigadora para valorar la calidad intrínseca de los trabajos, las prácticas de ciencia abierta, la reproducibilidad y la contribución a la comunidad científica.
El texto concluye con una llamada a construir un ecosistema editorial basado en la simbiosis en lugar del parasitismo. En este nuevo modelo, investigadores, instituciones, bibliotecas, financiadores y editores comunitarios colaborarían para compartir infraestructuras, conocimientos y responsabilidades, fortaleciendo una comunicación científica abierta, sostenible y gobernada por la propia comunidad académica. Los autores reconocen que el acceso abierto diamante afronta importantes desafíos relacionados con la financiación, la escalabilidad y la visibilidad internacional, pero sostienen que representa una vía realista para recuperar la soberanía de la ciencia sobre sus propios procesos de publicación y difusión.
El distrito escolar Salamanca City Central School District, situado en el estado de Nueva York, ha puesto en marcha un proyecto piloto para incorporar un profesor robot humanoide impulsado por inteligencia artificial en sus aulas de secundaria. La iniciativa, desarrollada en colaboración con la empresa canadiense Realbotix, introduce un asistente educativo denominado Sally, diseñado para complementar el trabajo de los docentes y ofrecer apoyo personalizado a los estudiantes tanto durante las clases como fuera del horario escolar. Según sus responsables, el sistema representa uno de los primeros despliegues reales de robots humanoides con IA en un entorno educativo estadounidense.
El robot forma parte de la serie M-Series de Realbotix y utiliza procesamiento del lenguaje natural, reconocimiento de expresiones faciales y capacidades conversacionales para interactuar con alumnos y profesores. Permanecerá sentado en el aula y podrá realizar movimientos del torso, la cabeza y el rostro para ofrecer una comunicación más natural. Además, los estudiantes podrán identificarse mediante un código personal para que el sistema acceda a su historial de aprendizaje y adapte las explicaciones, ejercicios y recomendaciones a las necesidades de cada uno. También estará disponible como asistente virtual las 24 horas para resolver dudas y ayudar con los deberes.
El proyecto comenzará en las asignaturas de Inteligencia Artificial y Robótica del instituto, integradas en el programa educativo Woz ED STEM Pathway, impulsado por Steve Wozniak para fomentar las competencias en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Si la experiencia resulta satisfactoria, el distrito contempla ampliar el uso del robot a otras materias y cursos. El superintendente del distrito, Mark Beehler, defiende que la escuela debe enseñar a utilizar la inteligencia artificial de forma responsable en lugar de intentar prohibirla, ya que considera que estas herramientas formarán parte del futuro profesional de los estudiantes.
Los desarrolladores insisten en que Sally no sustituirá al profesorado, sino que actuará como un asistente pedagógico capaz de responder preguntas, ofrecer explicaciones adicionales, traducir contenidos, reforzar conceptos y proporcionar apoyo individualizado. Para minimizar riesgos, el sistema incorpora salvaguardas específicas para el ámbito educativo: está entrenado con el currículo del distrito y dispone de mecanismos para detectar conversaciones relacionadas con autolesiones, suicidio u otras situaciones de riesgo, notificándolas automáticamente a los responsables del centro.
No obstante, la iniciativa también ha generado interrogantes. Expertos y organizaciones educativas advierten de que la creciente presencia de la IA en las aulas puede incrementar la dependencia tecnológica, reducir el pensamiento crítico y acentuar desigualdades si se utiliza como sustituto del profesorado o como solución a la falta de recursos humanos. Estas preocupaciones se suman al debate nacional sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación, en un momento en que diversos distritos escolares estadounidenses experimentan con asistentes inteligentes mientras padres, investigadore
Se plantea una reflexión sobre un efecto menos visible de la inteligencia artificial: su posible impacto en las capacidades cognitivas humanas. El autor sostiene que el verdadero desafío de la IA no reside únicamente en la automatización del trabajo o en la transformación de las profesiones, sino en el riesgo de que las personas dejen de ejercitar habilidades fundamentales como el razonamiento, la escritura, la memoria, la resolución de problemas o la creatividad. A medida que los asistentes inteligentes se convierten en herramientas habituales para estudiar, trabajar o tomar decisiones, existe el peligro de delegar progresivamente procesos mentales que hasta ahora contribuían al desarrollo de nuestras capacidades intelectuales.
Uno de los argumentos centrales es que la IA ofrece beneficios indiscutibles. Facilita la comunicación, democratiza el acceso al conocimiento, acelera el desarrollo de software, mejora la productividad profesional y permite que una sola persona pueda realizar tareas que antes requerían equipos completos. Además, ayuda a comprender documentos complejos, ofrece apoyo en ámbitos como la salud o el derecho y amplía las oportunidades de innovación y emprendimiento. Sin embargo, el autor advierte de que esta enorme utilidad puede ocultar un coste cognitivo: cuanto más dependemos de la IA para pensar, menor es el esfuerzo intelectual que realizamos por nosotros mismos.
El artículo establece una comparación entre la inteligencia artificial y las redes sociales. Mientras que los efectos psicológicos de estas últimas pudieron estudiarse porque millones de personas consumían contenidos similares, la IA genera conversaciones completamente personalizadas para cada usuario. Esa personalización convierte cada interacción en una experiencia única, lo que dificulta enormemente medir sus consecuencias cognitivas y emocionales. Según el autor, este carácter individualizado hace más complicado detectar patrones de dependencia o deterioro intelectual antes de que se conviertan en un problema generalizado.
Para ilustrar este fenómeno, el autor recurre a una experiencia personal relacionada con el uso constante de calculadoras. Explica cómo, tras años delegando operaciones sencillas en dispositivos electrónicos, descubrió que había perdido la agilidad para realizar cálculos mentales básicos. Utiliza este ejemplo como metáfora de lo que podría suceder con otras habilidades intelectuales si la inteligencia artificial comienza a asumir tareas de razonamiento, redacción, análisis o resolución de problemas. La preocupación no es que la tecnología realice esas funciones mejor que los humanos, sino que las personas dejen de practicarlas y, con ello, pierdan la destreza necesaria para ejecutarlas de forma autónoma.
Otro aspecto relevante es la preocupación por las nuevas generaciones. Los niños que crezcan rodeados de asistentes inteligentes podrían desarrollar formas de aprendizaje muy diferentes a las de generaciones anteriores. El autor se pregunta si seguirán experimentando el esfuerzo, el ensayo y error y la práctica continuada que tradicionalmente han permitido construir capacidades cognitivas sólidas. Aunque reconoce que es imposible predecir con exactitud qué competencias serán esenciales en el futuro, considera imprescindible reflexionar sobre cuáles no deberían dejarse completamente en manos de la inteligencia artificial.
Finalmente, el artículo evita ofrecer respuestas categóricas y concluye que la sociedad se encuentra ante una transformación de enorme magnitud cuyos efectos todavía desconocemos. Más que rechazar la inteligencia artificial, propone utilizarla con conciencia crítica, evitando que la búsqueda de eficiencia conduzca a una progresiva pérdida de autonomía intelectual. Diversos investigadores y expertos comparten preocupaciones similares, señalando que un uso excesivamente pasivo de la IA puede favorecer el denominado cognitive offloading (delegación cognitiva), reduciendo el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje independiente si no se mantiene una participación activa del usuario.
Landymore, Frank. Health Care Workers Furious as NYC Replaces Nurses With AI. Futurism, 15 de julio de 2026. Futurism
El artículo analiza la creciente controversia generada tras el despido de doce enfermeras del hospital Montefiore, en el Bronx (Nueva York), cuyos puestos han sido sustituidos por un sistema de inteligencia artificial destinado a automatizar tareas de revisión clínica y gestión administrativa relacionadas con la autorización de tratamientos por parte de las aseguradoras.
La decisión ha provocado una fuerte reacción del sindicato New York State Nurses Association (NYSNA), que denuncia que el hospital está reemplazando décadas de experiencia clínica por un software cuya eficacia y seguridad no han sido suficientemente demostradas.
Las enfermeras afectadas desempeñaban funciones de utilization review, un proceso esencial para revisar historiales médicos, justificar la necesidad clínica de determinados tratamientos y negociar con las compañías aseguradoras la cobertura de la atención sanitaria. Aunque estas tareas no implican atención directa al paciente, requieren conocimientos clínicos, capacidad de interpretación y comunicación con médicos y aseguradoras. Según las profesionales despedidas, la inteligencia artificial difícilmente puede sustituir el juicio profesional necesario para resolver casos complejos o situaciones que exigen contextualización y experiencia acumulada durante años de práctica.
La polémica adquiere una dimensión mayor porque los despidos se producen pocos meses después de una de las mayores huelgas de enfermería de la historia de Nueva York. Tras semanas de movilizaciones, los sindicatos habían conseguido incluir en el nuevo convenio laboral cláusulas específicas destinadas a limitar el uso de la inteligencia artificial como herramienta de sustitución de profesionales. Los representantes sindicales sostienen que la actuación del hospital vulnera el espíritu de esos acuerdos y constituye un precedente preocupante para el conjunto del sistema sanitario estadounidense.
Otro aspecto destacado es la preocupación por la empresa tecnológica encargada del sistema de IA, Datavant, debido a sus colaboraciones con Palantir, compañía conocida por sus proyectos de análisis masivo de datos y contratos con organismos gubernamentales. El sindicato advierte de los posibles riesgos para la privacidad de los historiales clínicos y cuestiona la conveniencia de que información médica extremadamente sensible pueda ser procesada mediante plataformas automatizadas vinculadas a grandes empresas tecnológicas.
Por su parte, Montefiore rechaza las acusaciones y afirma que la implantación de estas herramientas afecta únicamente a procesos administrativos, no a la atención clínica directa. El hospital sostiene que la incorporación de nuevas tecnologías busca mejorar la eficiencia operativa y optimizar la gestión documental, negando que se esté comprometiendo la calidad asistencial. Sin embargo, para los sindicatos y numerosos expertos, la cuestión trasciende este caso concreto y plantea un debate mucho más amplio sobre el papel que debe desempeñar la inteligencia artificial en la sanidad: si debe actuar como apoyo a los profesionales o convertirse en un sustituto de determinadas funciones especializadas.
El caso se ha convertido así en uno de los primeros ejemplos ampliamente documentados de sustitución de personal sanitario por sistemas de inteligencia artificial en Estados Unidos. Más allá de su impacto laboral inmediato, pone de relieve los desafíos éticos, legales y organizativos que acompañan a la incorporación de la IA en los servicios de salud, especialmente en ámbitos donde la experiencia clínica, el razonamiento profesional y la responsabilidad sobre las decisiones siguen siendo elementos difíciles de automatizar.
Harington, Robert. Slow Food, Slow Publishing: The Beauty of Not Being First. The Scholarly Kitchen, 15 de julio de 2026. The Scholarly Kitchen.
Robert Harington, director editorial de la American Mathematical Society (AMS), propone en este artículo una reflexión crítica sobre la creciente obsesión de la comunicación científica por la velocidad. Frente a un ecosistema dominado por la urgencia de publicar antes que los demás, la presión por adoptar inmediatamente cada nueva tendencia tecnológica y la acelerada irrupción de la inteligencia artificial, el autor defiende una filosofía de la «publicación lenta» (slow publishing). Inspirándose en movimientos como el slow food y el periodismo lento, sostiene que la calidad, la reflexión y el compromiso con la comunidad científica deben prevalecer sobre la carrera permanente por ser los primeros en innovar o difundir resultados.
El artículo parte de la experiencia cotidiana del propio Harington en la AMS, donde observa cómo el debate editorial gira constantemente en torno a cuestiones urgentes: la crisis de la financiación científica, la búsqueda de nuevos modelos de negocio o la incorporación de la inteligencia artificial generativa en la creación de manuscritos. Aunque reconoce la importancia de estos desafíos, advierte que muchas veces la rapidez con la que el sector intenta reaccionar conduce a decisiones precipitadas y políticas cuyo impacto real sobre los autores resulta limitado. Para el autor, la publicación académica necesita recuperar espacios para la deliberación, el análisis y la evaluación pausada antes de adoptar cambios estructurales.
Como ejemplo tangible de esta filosofía, Harington describe el taller de impresión de la American Mathematical Society, que continúa produciendo libros mediante procesos cuidadosamente controlados, aunque incorporando tecnologías digitales modernas. La elaboración de una obra académica —desde la escritura y la revisión hasta la impresión y encuadernación— requiere tiempo y atención al detalle. Ese ritmo pausado no representa un retraso, sino una garantía de calidad y permanencia. Según el autor, disciplinas como las matemáticas, las humanidades o la economía demuestran que la excelencia científica no depende necesariamente de la velocidad de publicación, sino de la solidez intelectual de los contenidos y de su capacidad para perdurar.
El texto también aborda la cuestión del acceso abierto. Harington explica que la AMS ha optado por modelos Green y Diamond Open Access, evitando los cargos por procesamiento de artículos (APC). Considera que esta estrategia responde mejor a las características de la comunidad matemática, donde conviven libros, revistas y repositorios de preprints como arXiv dentro de un ecosistema equilibrado. Al no dejarse arrastrar por cada nueva moda editorial, la sociedad ha podido observar cómo numerosos modelos comerciales aparecían y desaparecían, mientras mantenía un sistema centrado en el servicio a la comunidad investigadora y en la sostenibilidad a largo plazo.
Respecto a la inteligencia artificial, el autor adopta una postura deliberadamente moderada. Reconoce que la IA ya forma parte de los flujos de trabajo de autores, editores y lectores, pero rechaza convertirla en el eje que defina el futuro de la publicación científica. En su opinión, la IA debe entenderse como una herramienta útil, no como un elemento que sustituya el criterio editorial, la revisión por pares o el valor intelectual de las obras académicas. La verdadera innovación consiste en integrar estas tecnologías de forma prudente, sin perder de vista los principios fundamentales de rigor, transparencia y servicio a la comunidad científica.
Como conclusión, Harington reivindica que existe una auténtica belleza —y también una lógica empresarial— en avanzar más despacio. No propone rechazar la innovación ni ignorar los cambios tecnológicos, sino observarlos con calma, comprender sus implicaciones y adoptar únicamente aquellas transformaciones que aporten un beneficio real y duradero. En un contexto donde la inmediatez parece haberse convertido en un valor absoluto, el autor recuerda que la misión de la publicación académica no consiste en ganar la carrera de la velocidad, sino en construir conocimiento fiable, duradero y útil para las generaciones futuras.
Anthropic presenta una investigación destinada a comprender cómo los modelos de la familia Claude expresan valores en sus respuestas y cómo estos varían tanto entre diferentes versiones del modelo como entre distintos idiomas.
El estudio se basa en el análisis de 309.815 conversaciones reales y anonimizadas mantenidas con Claude.ai, centradas exclusivamente en consultas subjetivas, es decir, aquellas en las que no existe una única respuesta correcta y en las que el sistema debe realizar juicios, recomendaciones o interpretaciones. A partir de este enorme conjunto de datos, los investigadores identificaron más de 3.300 valores presentes en las respuestas del modelo, que posteriormente agruparon en categorías más generales para construir un mapa del comportamiento ético y comunicativo de Claude.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las diferencias entre modelos no se limitan al rendimiento técnico, sino que también afectan al estilo de interacción y a la forma en que el sistema manifiesta determinados valores. Mediante técnicas estadísticas de reducción de dimensiones, Anthropic identificó cuatro ejes fundamentales que describen estas variaciones: deferencia frente a cautela, calidez frente a rigor, profundidad frente a brevedad y franqueza frente a orientación a la ejecución. Así, algunos modelos muestran una mayor tendencia a ofrecer respuestas empáticas y alentadoras, mientras que otros privilegian el análisis crítico, la precisión o la objetividad. Estas diferencias son relativamente moderadas, pero suficientemente consistentes como para caracterizar la personalidad comunicativa de cada versión de Claude.
La investigación también demuestra que el idioma en el que interactúa el usuario influye de forma significativa en la expresión de estos valores. Claude no responde exactamente igual cuando conversa en inglés, español, ruso, árabe o hindi. Por ejemplo, las conversaciones en hindi tienden a reflejar un estilo más cálido y alentador, mientras que las realizadas en ruso presentan respuestas más rigurosas, analíticas y orientadas a solicitar evidencias. En inglés predominan la cautela y la profundidad argumentativa, mientras que otros idiomas muestran combinaciones distintas de franqueza, concisión o deferencia. Anthropic subraya que estas diferencias no implican que un idioma produzca respuestas mejores o peores, sino que reflejan patrones estadísticos derivados de las interacciones reales y de los contextos culturales asociados a cada lengua.
Otro aspecto importante del trabajo es que estas variaciones no fueron obtenidas mediante la traducción de los mismos mensajes a diferentes idiomas, sino analizando conversaciones auténticas desarrolladas por usuarios de todo el mundo. Esto significa que el estudio captura diferencias surgidas de los propios contextos culturales, de las expectativas de los usuarios y de las formas particulares de comunicación presentes en cada comunidad lingüística. Los investigadores advierten, por tanto, que los resultados describen tendencias observadas en la práctica y no permiten establecer relaciones causales ni afirmar que un idioma determine necesariamente un determinado comportamiento del modelo.
Anthropic considera que este tipo de investigaciones constituye un paso importante hacia el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial más transparentes y alineados con los valores humanos. Comprender qué valores expresa un modelo, cómo cambian según el contexto lingüístico y cultural y cómo evolucionan entre diferentes generaciones de modelos permitirá diseñar mecanismos de evaluación más precisos y políticas de alineamiento más sofisticadas. En lugar de asumir que los modelos son completamente neutrales, el estudio propone entenderlos como sistemas cuya conducta refleja una compleja interacción entre entrenamiento, diseño, idioma y contexto de uso, abriendo nuevas líneas de investigación sobre la gobernanza ética y la adaptación cultural de los grandes modelos de lenguaje.
Indiana Library Federation (ILF) ha desarrollado un completo programa de apoyo a la salud mental dirigido específicamente a los profesionales de las bibliotecas, reconociendo que estos trabajadores afrontan cada vez con mayor frecuencia situaciones complejas relacionadas con el estrés laboral, los conflictos con usuarios, las crisis de salud mental y el desgaste emocional.
La iniciativa nació a partir de las preocupaciones detectadas por el Comité de Incidencia (Advocacy Committee) de la federación en 2023 y se ha materializado mediante una alianza estratégica con Mental Health America of Indiana (MHAI). El objetivo principal es ofrecer recursos preventivos y asistenciales que permitan fortalecer el bienestar psicológico del personal bibliotecario y crear entornos de trabajo más saludables y resilientes.
El programa proporciona un amplio conjunto de servicios especializados tanto para bibliotecarios individuales como para equipos completos de bibliotecas. Entre ellos destacan la terapia psicológica mediante telemedicina, programas de apoyo entre iguales (peer recovery support), sesiones de entrenamiento en habilidades emocionales y grupos de apoyo centrados en cuestiones como el manejo del trauma, la comunicación interpersonal, las estrategias de afrontamiento, las relaciones saludables, el consumo de sustancias y otros problemas relacionados con la salud mental. Además, las bibliotecas pueden solicitar talleres y actividades adaptadas a las necesidades concretas de sus plantillas, integrando el bienestar emocional dentro de sus programas de desarrollo profesional.
La colaboración con Mental Health America of Indiana también pone a disposición de los profesionales un ecosistema de recursos organizados en varios pilares fundamentales: tratamiento psicológico y asesoramiento clínico, programas de recuperación para personas con trastornos mentales o adicciones, iniciativas de prevención mediante cribados y autoevaluaciones, servicios relacionados con el sistema judicial, programas de formación y acreditación profesional, campañas de sensibilización y acciones de incidencia política en favor de la salud mental. Asimismo, se destaca el funcionamiento del Mental Health America of Indianapolis Hub, un centro comunitario gestionado por profesionales y personas con experiencia en recuperación que ofrece apoyo personalizado, orientación sobre recursos sociales y sanitarios, desarrollo de habilidades de afrontamiento y acompañamiento continuo.
Como complemento, la ILF mantiene una página con recursos adicionales que incluye líneas de atención en crisis, directorios de servicios de salud mental, herramientas de localización de tratamientos, organizaciones estatales especializadas, cursos de Mental Health First Aid, seminarios web y materiales formativos para bibliotecas. Todo ello refleja una visión que entiende que el bienestar del personal bibliotecario constituye un elemento esencial para garantizar servicios bibliotecarios de calidad y para afrontar con éxito los nuevos retos sociales que las bibliotecas desempeñan como espacios comunitarios de apoyo, inclusión y atención a personas vulnerables.
ENTREVISTA CULTURAL BIBLIOTECARIA A INMACULADA LUCAS MARTÍNEZ
Inma Lucas Martínez es la bibliotecaria responsable de la Biblioteca Pública Municipal Menéndez Pidal de Abanilla (Murcia) y del Archivo Municipal. Destaca por su compromiso con el fomento de la lectura y la dinamización cultural mediante clubes de lectura, encuentros con autores, talleres y actividades para todas las edades. Defiende la biblioteca como un espacio de convivencia, inclusión y desarrollo comunitario, especialmente en el ámbito rural. Además, participa como ponente en jornadas profesionales de biblioteconomía y colabora en medios de comunicación recomendando libros y difundiendo la labor de las bibliotecas. Su trabajo la ha convertido en una referente de la innovación y la participación cultural en las bibliotecas públicas rurales.
Si sólo te pudieras llevar un libro a una isla desierta.
Sin lugar a duda, el libro: “Señor, Hoy dejo todo en tus manos”, de Selira Norel. Un libro que me encontré de casualidad y se ha convertido en la tabla de salvación de muchos lectores que buscan dar respuesta a todo aquello que nos acontece.
¿Qué libros leíste en el confinamiento?
Fue una etapa dura para todos y mis lecturas fueron bálsamo para toda aquella situación.
– “Poderosa Mente” de Bernabé Tierno.
– “La fuerza del optimismo” de Luis Rojas Marcos
– “Apuesta por ti” de Walter Dresel
– “Los pilares de la felicidad” de Bernabé Tierno.
– “El valor de educar” de Fernando Savater
¿Cuál es la obra maestra que sabes que debes leer y siempre se ha resistido?
“Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen
¿Qué cantas bajo la ducha?
Hymn for the Weekend, de Coldplay.
¿Cuál fue el primer disco que compraste y dónde?
Californication, de Red Hot Chili Peppers. En el año 1999 cuando comencé los estudios de Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Murcia. Fue la música que me acompañó ese primer año de estudios.
¿Qué disco regalarías o recomendarías siempre?
The Dark side of the Moon de Pink Floyd.
¿Hay alguna música que te resulte insoportable?
Me gusta toda la música en general y la capacidad que tiene de curar, relajar, estimular y mejorar el estado de ánimo de las personas. Junto con la lectura, la música es un bálsamo para el cuerpo y el alma.
¿Tu película de cabecera es?
La bella y la bestia.
¿En qué creador te gustaría encarnarte?
En el escritor Gabriel García Márquez
Tu poeta de cabecera
Federico García Lorca.
¿Tienes un verso favorito?
“Yo me puse a llorar y tú reías” Yo me puse a llorar y tú reías. Momentos y palomas en cadena. Noche abajo los dos. Cristal de pena, llorabas tú por hondas lejanías
El artículo recoge las conclusiones de una serie de conversaciones privadas con catorce directivos de editoriales académicas, principalmente de sociedades científicas y editoriales independientes, con el objetivo de conocer cómo perciben realmente el impacto de la inteligencia artificial más allá de los discursos públicos. Los autores destacan que, lejos del entusiasmo o del alarmismo que suele caracterizar los debates abiertos, los responsables editoriales mantienen una visión mucho más pragmática, centrada en los desafíos estratégicos, económicos y organizativos que plantea la IA para el sector.
Uno de los temas que más preocupa es el uso del contenido editorial para entrenar modelos de inteligencia artificial. Los directivos consideran que los datos y publicaciones científicas representan uno de sus principales activos y que la negociación de licencias con las empresas de IA puede convertirse en una nueva fuente de ingresos. Sin embargo, también reconocen que vender el acceso al contenido para el entrenamiento de modelos puede implicar riesgos, ya que esos modelos podrían reducir el valor futuro de las publicaciones originales al ofrecer respuestas sin necesidad de consultar las fuentes.
Otro aspecto relevante es el cambio en la forma en que los investigadores accederán a la información científica. Si las búsquedas tradicionales son sustituidas por asistentes inteligentes que sintetizan contenidos y responden directamente a las preguntas, los editores tendrán que replantearse su papel en el ecosistema de la comunicación científica. La preocupación ya no es únicamente proteger el contenido, sino garantizar que las publicaciones sigan siendo visibles, citadas y reconocidas como fuentes autorizadas dentro de los nuevos sistemas basados en IA.
Las conversaciones también reflejan que muchas organizaciones están experimentando con herramientas de inteligencia artificial para automatizar tareas editoriales, mejorar los flujos de trabajo y aumentar la eficiencia. No obstante, los líderes insisten en que la implantación de estas tecnologías debe hacerse con cautela, evaluando cuidadosamente sus implicaciones para la calidad editorial, la integridad científica y la confianza de autores, revisores y lectores. La IA se contempla como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio humano.
El artículo concluye que la transformación provocada por la inteligencia artificial obligará a las editoriales científicas a redefinir sus modelos de negocio. Más que competir con las empresas tecnológicas, deberán encontrar formas de aportar valor añadido mediante contenidos fiables, metadatos de calidad, sistemas de atribución, licencias sostenibles y relaciones duraderas con investigadores e instituciones. En este nuevo escenario, la confianza, la procedencia verificable de la información y la capacidad para integrarse en los ecosistemas de IA serán factores decisivos para el futuro de la edición académica.
«Palabras que cuidan» en la Biblioteca Pública Municipal de la Chana
López Melguizo, Inmaculada. “Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de La Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, no. 131 (enero-junio 2026): 65-80
Inmaculada López Melguizo presenta el proyecto “Palabras que cuidan”, desarrollado en la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada), como una experiencia innovadora que sitúa a la biblioteca pública en el centro de las estrategias de promoción de la salud mental y del bienestar de las personas mayores. La autora parte de un contexto social marcado por el envejecimiento progresivo de la población, el incremento de los problemas de salud mental y el impacto creciente de la soledad no deseada y el aislamiento social. Frente a esta realidad, defiende que las bibliotecas pueden trascender su función tradicional de acceso a la información para convertirse en espacios de prevención, acompañamiento y cohesión comunitaria, utilizando la lectura, la escritura y la narración oral como herramientas terapéuticas y de inclusión social.
El programa está dirigido principalmente a personas mayores de 65 años, especialmente aquellas que viven solas o presentan situaciones de vulnerabilidad emocional, cognitiva o social. La propuesta metodológica se estructura como una intervención integral que combina actividades culturales, educativas y socioemocionales con el objetivo de favorecer el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida de los participantes. La iniciativa se apoya en un enfoque multidisciplinar en el que colaboran profesionales de la biblioteca, del ámbito sanitario, educativo y del voluntariado vecinal, reforzando la idea de que la biblioteca puede actuar como un auténtico nodo comunitario capaz de articular redes de apoyo y colaboración entre diferentes agentes sociales.
Inmaculada López Melguizo, en el centro, con un grupo de personas mayores en una de las actividades
Uno de los pilares fundamentales del proyecto es el programa “Lecturas que curan”, centrado en la lectura compartida en voz alta y en el uso de materiales adaptados mediante lectura fácil. La autora explica que la lectura en voz alta no solo favorece la comprensión lectora, sino que también estimula la memoria, la concentración, el enriquecimiento del vocabulario y la expresión oral. Además, destaca su capacidad para fortalecer los vínculos afectivos entre los participantes, despertar la imaginación y facilitar el acceso a la literatura a personas con dificultades visuales, lectoras o lingüísticas. La lectura compartida se convierte así en un instrumento de comunicación emocional y de creación de espacios seguros donde los mayores pueden compartir recuerdos, emociones y experiencias personales.
El segundo eje del programa, denominado “Palabras que sanan”, utiliza la escritura creativa y autobiográfica como vehículo para recuperar la memoria personal, reforzar la autoestima y ofrecer a las personas mayores la oportunidad de reconstruir y compartir su propia historia de vida. A través de ejercicios centrados en los recuerdos de la infancia, las personas y lugares significativos, las vivencias cotidianas o la transformación literaria de la experiencia personal, los participantes desarrollan capacidades expresivas al tiempo que fortalecen su identidad y preservan la memoria colectiva del barrio. El taller se desarrolla en un ambiente de respeto y ausencia de juicios, favoreciendo que cada persona encuentre las palabras necesarias para expresar su trayectoria vital.
La propuesta incorpora también un bloque específico de estimulación cognitiva, orientado al mantenimiento y mejora de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento y la orientación. Las actividades, planteadas mediante juegos, dinámicas grupales y ejercicios adaptados al nivel de cada participante, buscan reducir el aislamiento social y reforzar la integración comunitaria. El programa se complementa con sesiones de cinefórum que utilizan películas de temática literaria como punto de partida para el diálogo intergeneracional, la evocación de recuerdos y la expresión emocional, contribuyendo tanto al desarrollo del pensamiento crítico como al fortalecimiento de las relaciones sociales entre los asistentes.
Otro componente relevante del proyecto son los talleres de gestión emocional, orientados al aprendizaje de estrategias para afrontar el estrés, la ansiedad y el miedo. Estas actividades ayudan a identificar las sensaciones físicas asociadas a las emociones, comprender la relación entre cuerpo y mente y desarrollar habilidades de regulación emocional. Paralelamente, el programa promueve la narración oral mediante talleres donde las personas mayores recuperan el arte tradicional de contar historias, compartiendo recuerdos, leyendas, canciones y experiencias que fortalecen tanto su autoestima como la memoria colectiva de la comunidad. La grabación de estos testimonios en formatos escritos, sonoros y audiovisuales garantiza además su conservación como patrimonio cultural para generaciones futuras.
La dimensión comunitaria del proyecto se amplía mediante actividades culturales agrupadas bajo el nombre “Pasaporte de letras”, que incluyen visitas a museos, monumentos, librerías y conciertos con el propósito de fomentar la participación cultural, desarrollar la sensibilidad artística y reforzar el sentimiento de pertenencia al entorno. Asimismo, el programa “Puentes de vida” organiza encuentros entre personas mayores y estudiantes para favorecer el intercambio de conocimientos, valores y experiencias entre generaciones. Estas actividades persiguen reducir la soledad de las personas mayores, promover la empatía y el respeto entre jóvenes y mayores y fortalecer el tejido social de la comunidad mediante relaciones estables y significativas.
Los objetivos del proyecto se concretan en metas cuantificables relacionadas con la mejora del bienestar emocional, el fomento del hábito lector y escritor, el desarrollo de las capacidades cognitivas, la creación de vínculos sociales, la conservación de historias de vida y la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad emocional. Para evaluar el impacto se establecen indicadores específicos, como porcentajes de participación, mejoras en pruebas cognitivas, niveles de satisfacción, incremento de las relaciones sociales y creación de un archivo permanente de relatos personales.
Los resultados obtenidos muestran un elevado grado de cumplimiento de los objetivos previstos. La autora señala una mejora significativa del bienestar emocional en el 78 % de los participantes, un aumento de la autoestima, una reducción de la ansiedad y de la sensación de soledad, así como una mejora media del 22 % en ejercicios de memoria y atención. El 82 % participó activamente en las actividades de lectura y escritura y dos tercios manifestaron su intención de mantener estos hábitos tras finalizar el programa. Además, el 93 % estableció relaciones sociales significativas dentro del grupo y más de la mitad continuó reuniéndose de forma autónoma después de concluir las actividades, lo que evidencia la consolidación de redes de apoyo comunitario. El proyecto también permitió crear un repositorio digital con doce historias de vida grabadas, preservando así un valioso patrimonio de memoria colectiva.
López Melguizo sostiene que “Palabras que cuidan” demuestra que la biblioteca pública puede desempeñar un papel activo y eficaz como agente de salud comunitaria. La combinación de lectoescritura, narración oral, estimulación cognitiva, acompañamiento emocional y participación cultural constituye una estrategia preventiva capaz de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, fortalecer la cohesión social y combatir la soledad no deseada. La autora considera que el modelo es fácilmente replicable en otras bibliotecas públicas gracias a su bajo coste y al aprovechamiento de recursos ya existentes, recomendando ampliar la colaboración con los servicios sanitarios y sociales, incorporar materiales adaptados y mantener una programación estable que consolide a las bibliotecas como espacios de cuidado, bienestar y participación ciudadana.
Profesionales que han impartido los talleres y actividades:
Lecturas que curan que impartieron Andrea Villarrubia y Juan Mata.
El de escritura Palabras que sanan con Alejandro Pedregosa.
Gestión de estrés y emociones con la psicóloga Verónica Romero.
Visitas culturales con M. Teresa Hontoria de Granada Singular.
Estimulación cognitiva con Trinidad Ortiz
Documental a cargo de Marta Girón Adán.
-Voluntaria del proyecto: Mercedes Morales (Cheles)
-Jose Antonio M. Muñoz -Isabel María Morales Muñoz
Equipo sanitario encargado de la evaluación y seguimiento
-Inmaculada Gallardo García -Miriam Huertas Barros -Adrián García Barbarroja -Celia Carmen Cuadrado Alburquerque