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Tendencias en edición científica digital

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Tendencias en edición científica digital

Julio Alonso Arévalo

Conferencia UNE 2015 – Unión Nacional de Editores Universitarios

Julio de 2015

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Entrevista con dos investigadores y expertos en libro electrónico

Ponentes de las V Jornadas – Taller de formación sobre libro electrónico que, organizadas por la UNE y el CSIC, se celebrarán los días 1 y 2 de junio

Leer entrevista completa

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Julio Alonso Arévalo [1]: “Lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos y de medir el impacto de la investigación”

Marcos F. Sanmamed [2]: “Nunca antes se ha publicado tanto ni tan rápido”

Las entrevistas, realizadas por Prensa UNE, pueden ser utilizadas íntegras o en parte.

 

[1] Julio Alonso Arévalo es jefe de la Biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca y miembro del grupo de investigación  ELECTRA.

[2] Marcos F. Sanmamed es XML Content Specialist Oxford University Press.

Premiado el proyecto arquitectónico para la Biblioteca Regional de Varna

 

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La empresa Stewart Hollenstein de Sydney ha sido galardonado con una mención de honor en el concurso internacional de diseño gracias al proyecto arquitectónico para el diseño de la futura Biblioteca Regional de Varna en Bulgaria, se trataría de un espacio de 17.000 metros cuadrados cuyo esquema de diseño se inspiró en la rica historia de la ciudad bulgara, conocida por sus jardines públicos, y busca hacer de la biblioteca el gran centro cultural de la ciudad.

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Interior de la futura biblioteca regional de Varna (Bulgaria)

En el interior, una serie de círculos blancos y luminosos comunican interiores y exteriores, relacionando el espacio de la biblioteca con su actividad cívica. A su vez el espacio central permite disfrutar de la luz y las vistas a través de terrazas, sirviendo al mismo tiempo como un sistema de ventilación pasiva, creando un espacio elegante y un lugar único para estudiar y leer.

Existe una clara distinción entre cada piso, permitiendo que cada espacio sea lo suficientemente versátil y flexible que requiere la demanda de servicios cambiantes y adapatados a diferentes propuestas, tal como requieren las bibliotecas en la actualidad. El proyecto tiene un piso designado como un área para niños, que contiene una estantería ondulante, un jardín de aventura, una zona para los jóvenes con hamacas y hermosas vistas del Mar Negro, entre otras características.

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Zona infantil

La planta baja sirve como un espacio para eventos que conecta la biblioteca con la actividad de la calle y los edificios circundantes a través de un amplio y acogedor vestíbulo que tienen en cada lado del mismo espacios destinados a programas públicos como exposiciones, conferencias, cafetería, etc. 

«La biblioteca tienen tal legibilidad que permiten al público utilizarla de forma intuitiva. Las personas deben sentirse a gusto con el lugar, considerarlo su biblioteca, ya que está construida para que las personas que acuden a la misma se relajen, aprendan y amplíen su historia «, dijo Felicity Stewart, Director, de Stewart Hollenstein, empresa que llevó a cabo el proyecto.

 

Bibliotecas por derecho propio : campaña a favor de las bibliotecas en el Reino Unido

 

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Página de apoyo a la campaña

«My Library by Right»

www.cilip.org.uk/mylibrarybyright

Las bibliotecas públicas en Inglaterra proporcionan un apoyo vital para millones de personas cada día. Ayudan a las personas tener la posibilidad de acceder a Internet , a desarrollar sus conocimientos y habilidades, a encontrar empleo y construir lazos más fuertes a través de su comunidad. Pero muchas bibliotecas públicas en Inglaterra se enfrentan a una amenaza sin precedentes, ya que las estadísticas recientes muestran que 443 bibliotecas públicas han cerrado desde 2010, y otras muchas se han visto obligadas a reducir horas y limitar servicios. Por lo que los impulsores de esta campaña estiman que es el momento de revindicar y defender el derecho legal a un servicio de biblioteca de calidad a través de la campaña «My Library by Right».

Las bibliotecas públicas en Inglaterra se enfrentan a una amenaza sin precedentes. Estadísticas recientes muestran que 443 bibliotecas públicas han cerrado desde 2010, y otras muchas se han visto obligadas a reducir horas y limitar servicios. La pérdida de estos servicios vitales puede ser muy perjudicial para las comunidades que dependen de ellos ya que verán limitados aspecto como una merma en la capacidad de aprendizaje, poder disponer de espacios sociales para grupos y actividades y poder acceder a Internet. Por ello a través de la campaña «My Library by Right» se está pidiendo al Gobierno del Reino Unido a que cumpla con las responsabilidades legales demandadas por los contribuyentes. Instando a que emprendan una acción clara y decisiva en situaciones en que servicios importantes para la democracia y la inclusión social de los ciudadanos están en riesgo.

la campaña Bibliotecas por derecho propio considera que el gobierno y las autoridades locales tienen la responsabilidad legal de ofrecerle un servicio de biblioteca de calidad que satisfaga las necesidades más inmediatas de los ciudadanos, especialmente aquellos más desfavorecidos. Estos derechos no han sido suficientemente entendidos y están siendo descuidados debido a las las presiones económicas, considerando que se están poniendo en riesgo algunos principios importantes, incluyendo la posibilidad de acceder a un servicio de biblioteca de la calidad dondequiera que se viva y en ocasiones a un servicio que cubra las necesidades más elementales.

De este modo se pide firmar la petición para que:

  • Los derechos del público a las bibliotecas sean reconocidos y respetados
  • Las bibliotecas públicas sean tratados como los servicios y el gobierno debe asumir sus obligaciones legales en virtud de la Ley de Bibliotecas y Museos Pública 1964
  • Ofrecer orientación legal para las autoridades locales sobre sus derechos en virtud de la Ley de Bibliotecas y Museos 1964 Pública de DCMS, con el apoyo de la CILIP y profesionales de la información

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RDA: Traducción catalana

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Traducció catalana de: RDA Resource Description & Access, desenvolupades a partir d’un procés de col·laboració dirigit pel Joint Steering Committee for Development of RDA (JSC).  [e-Book] Barcelona, Biblioteca de Catalunya, 2016

Texto completo

Capítols 1-32  [PDF, gener 2016]

Apèndixs A-M i glossari  [PDF, gener 2016]

Traducció catalana de: RDA Resource Description & Access, desenvolupades a partir d’un procés de col·laboració dirigit pel Joint Steering Committee for Development of RDA (JSC). Traducció d’Assumpció Estivill Rius fins a l’actualització d’RDA d’octubre de 2015. Edició preliminar. Barcelona: Biblioteca de Catalunya, 2016.

El estereotipo bibliotecario: percepciones, deconstrucción e imagen del trabajo de la información

Pagowsky, N. and M. Rigby  [e-Book]  The Librarian Stereotype:Deconstructing Perceptions and Presentations of Information Work. Chicago, Association of College and Research Libraries, 2014.

Capítulo I

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Imagen profesional del bibliotecario

“The Librarian Stereotype:Deconstructing Perceptions and Presentations of Information Work”  sirve como una respuesta a los debates apasionados respecto a las formas en que se percibe a los bibliotecarios. A través de 12 capítulos, que abarcan temas como la identidad racial y étnica, personalidades profesionales, la cultura pop y una gran variedad de estereotipos específicos de los bibliotecarios, el libro retoma la percepción que se tiene del bibliotecario dentro de su propio campo profesional y en la opinión pública, a través del empleo de teorías y metodologías de todas las ciencias sociales. El objetivo final del proyecto es poner en marcha el discurso productivo e inspirar la acción con el fin de promover el impacto positivo de las profesiones de la información. A través de la deconstrucción de las verdades percibidas sobre nuestra profesión y el empleo de una mirada crítica, como lo ilustran los autores, los bibliotecarios pueden trabajar en pro de la mejora, diversidad y mayor aceptación de su imagen profesional

 

PreTextos: Al sur de la frontera, al oeste del Sol

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“La lectura era como una adicción; Leía mientras comía, en el tren, en la cama hasta altas horas de la noche, en la escuela, donde me quedaba con el libro oculto para poder leer durante la clase. En poco tiempo me compré un pequeño equipo de música y pasaba todo mi tiempo en mi habitación, escuchando discos de jazz. Pero no tenía casi ningún deseo de hablar con nadie sobre la experiencia que adquirí a través de libros y música. Me sentía feliz sólo, siendo yo y nadie más. En ese sentido yo podría ser llamado solitario”

Haruki Murakami, Al sur de la frontera, al oeste del Sol

PreTextos: Un personaje Feliz de Maria Elena Wash

Un personaje feliz

El hombre está arrodillado ante su altar. Busca un libro entre todos y aunque la vista lo traicione, le sobran tacto, olfato y corazón para hallarlo. Sabe que la búsqueda es mutua, que lector y libro acaban encontrándose.

El encuentro sobrevuela siglos y continentes, adivina lenguas extrañas y signos misteriosos. Cuando se reúnan dialogarán en silencio, o quizás el hombre murmure algunas líneas, según su costumbre, recordándolas como si las viera.

El gesto reverencial del señor arrodillado no se dirige a las alturas sino a ras de tierra, donde en ese instante se alinean los objetos de su devoción. La imagen es ejemplar, estampa de un santo reverente ante la sabiduría.

Los que llevamos recorrido un largo trecho de vida compartida con estos objetos y buscando siempre otros, murmuramos también una unánime plegaria de gratitud.

Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos, en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No necesitamos ser monjes ni damas de la nobleza, y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros desde temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes.

La plegaria del lector gustoso incluye un solo pedido: seguir leyendo. Aun en la noche que afligió a Borges, los textos guardados en su memoria y los que voluntades amigas le acercaban oralmente le impidieron claudicar, porque lectura es sinónimo de respiración.

Y es inevitable mencionarlo, porque fue el único que ensalzó la tarea de lector sobre la de escritor, en un lugar del mundo donde ambas actividades no fueron ni son precisamente auspiciadas.

Fue el Sumo Lector, el que tradujo e interpretó la escritura universal, el gramático que nos enseñó a leer, el maestro a menudo arbitrario de adultos a menudo díscolos. El Sarmiento de los iniciados.

El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que al menos un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque a pesar de los vertiginosos cambios impuestos por el negocio de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto.

A veces se improvisan meritorias campañas de fomento de la lectura, pero parece incorregible la paradoja de que el niño jamás ve leer a ningún adulto, ni en la realidad ni en la feria virtual. El maestro es quien puede reparar este escamoteo, siempre que sortee la imposición prepotente de lo instantáneodivertido, ayudando al niño a amar, o por lo menos a no despreciar ese alimento primigenio: el eterno cuento, el juego de la imaginación.

Recuerdo una antología llamada El curioso entretenido , un título folclórico que define al lector incipiente. En cualquier ámbito de gente bien alimentada puede brotar esta chispa que lleva a manosear revistas, descifrar carteles, y hasta los papeles rotos de las calles. De esta chispa -si nadie la apaga a baldazos, que es lo que en realidad sucede- nace una hoguera vital de placer y devoción.

Lector se nace, lector se hace, lector se muere. Como el hábito no tiene finalidad práctica, tampoco admite renuncia por abandono ni por desaliento ante las proezas del inexistente competidor.

El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escaleras como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner o el Seco, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en las librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo oriente para desmalezar la selva de libros chatarra.

Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con los estáticos prójimos solidificados en ángulo recto frente a las pantallas.

El lector es feliz de ser contemporáneo de una abundancia de libros única en la historia: las cifras y la exhibición a menudo grosera abruman, pero del exceso nace la posibilidad de elección y de la variedad de elección ese gusto formado a fuerza de errores e insistencia.

No todas son novedades editoriales oportunistas, también se reedita lo que hasta ayer era inhallable, se ofrecen obras clásicas en los kioscos o adjuntas a los periódicos, hay sistemas de impresión al alcance de la mayoría de ávidos autores primerizos.

Todo eso es encomiable, pero el lector tradicional busca en vano lugares silenciosos. La ancianidad le da derecho (alguno le queda) a permitirse incursiones por la nostalgia. Añora los plácidos medios de transporte de otra era u otras ciudades contemporáneas.

Lo afirma alguien que fue pasajera de tranvías o de barcos de carga que navegaban durante treinta días, sin etapas. Una maleta de libros le permitía convivir con poetas ilustres en el módico camarote, lujo equivalente al de los viajeros patricios que embarcaban con la vaca. Incomparable con el que disfrutó Stephan Zweig, que en su viaje a América, mientras escribía la biografía de Magallanes, pudo consultar libros en la biblioteca del transatlántico.

Envidia a los fanáticos del fútbol, porque pueden trenzarse en coincidencias y contiendas con cualquier vecino, porque todos comparten ídolos del mismo dogma y un código enciclopédico de conocimientos específicos. Al lector le cuesta cada vez más encontrar interlocutores, interlectores.

Muchos se conforman con el diálogo electrónico, herederos de los entusiastas espiritistas de hace un siglo. Pero al veterano le parece, hasta que lo fusilen por anacrónico, un intercambio entre fantasmas.

El lector también vive en un planeta virtual, pero autores y obras le resultan compañías incorporadas a sus sentidos: criaturas que despiertan una extraña sensualidad. Seres corpóreos tan fastidiosos en viajes y mudanzas como dolorosos en cada separación.

Como el paisano usa el adobe y el esquimal el hielo, el lector se ha fabricado una vivienda de libros, una madriguera con vista al universo. Las casas sin libros, las mansiones de ricos y famosos tan empeñosamente exhibidas para regodeo de habitantes de Calcuta, le parecen paisajes marcianos.

Roba, en fin, los ratos que puede a una agenda saturada de tareas y estrecheces, con tanto sacrificio como el prójimo que los destina al gimnasio, porque esa pasión ¿sedentaria? es su gimnasio. Y espera el momento en que las cirugías reparadoras le permitan corregir una memoria fláccida, una concentración rugosa, una mustia capacidad de ilación.

El curioso entretenido es la especie más común de lector, quizás el más simpático. Y está también el concentrado y memorioso, y el lotófago que archiva la esencia mínima que su mente podrá con suerte reciclar, y el surtidor de citas y personajes al que, a esta altura del páramo ¿quién va a reprocharle la pedantería?

Si el lector va por el mundo con cierto aire de quedarse “entre las azucenas olvidado”, qué decir de la lectora, que va por ese mismo mundo con un talante de franco desvarío, tironeada por la multiplicidad de sus deberes.

Suele andar crespa de melena e incómoda de paso, con gesto de dónde habré puesto los anteojos o dónde encontraré, ya no el famoso cuarto, sino el momento propio para reanudar el párrafo interrumpido, a menudo años atrás, hace ya varios hijos.

Pero el lector es en el fondo un personaje feliz, su capacidad de integrar otras vidas y peores peripecias le ayuda a superar el suplicio del tedio, que, según los expertos, es causa principal de un ejército de lacras sociales.

El placer de la lectura se matiza con sentimientos no siempre recreativos. Pensar no significa siempre columpiarse. Hay narraciones que abren heridas absurdas a lectores sanamente infantiles, incapaces de simbolizar y que viven con pánico los avatares de protagonistas míticos o reales.

Y está el que, al emerger del laberinto de una larga novela, deambula durante varios días como alma en pena, sumido en la más tanguera de las orfandades, salpicado de pólvora de batallas y perfumes de bailes cortesanos.

Los clásicos, por ejemplo, no son pesados por su extensión o su denso lenguaje. Lo que pesa en ellos es la intensidad, el impudor con que despliegan su espejo de miserias y terrores.

Confieso que promediando el paseo por el Infierno de Dante, la lobreguez me pide un paréntesis. Y tampoco sé cómo tolerar la perversidad de los villanos de Shakespeare, nuestros semejantes y hermanos. Y que me abruma el exceso de dicha al apropiarme de la lengua y los episodios del Quijote.

Y en cuanto al tan mentado Proust, no es la minuciosa transcripción de los celos de Swann en decenas de páginas lo que a uno impacienta, sino la sospecha de verse radiografiado, congelado en un momento de su vida, y preguntarse con desazón: ¿cómo pude haber sido tan imbécil?

Celebré empezar el siglo -o el milenio- con el descubrimiento de tres libros a los que es posible considerar clásicos actuales:Cartas de Cumpleaños del inglés Ted Hughes, Piezas en Fuga de la canadiense Anne Michaels, la Obra Poética del compatriota Joaquín O. Gianuzzi (que sorprende como novedad al conformar un solo volumen, cuando la habíamos conocido en modestas entregas).

Al gozo del encuentro con estos libros excepcionales se le suma una cuota de angustia que pide respiro, como si fuera imposible leerlos de corrido por la carga emotiva a la que nos someten, por su implacable belleza poética, porque son tratados de sufrimiento.

Toda persona instruida puede leer, pero convertirse en lector requiere, como es obvio, la paciencia y el esfuerzo de toda disciplina. Los lectores son tipos raros, o para definirlos con cierto elegante hermetismo también borgeano, “los buenos lectores son cisnes más tenebrosos y singulares que los buenos autores”.

Sin embargo, la sociedad acepta que un deportista, un científico, un virtuoso de la música, lleven una vida de constante aprendizaje, sacrificio y concentración (en cualquiera de sus sentidos) pero supone que el lector se improvisa y no es sino un holgazán con cierto prestigio.

Como muchas obvias afirmaciones, es necesario rebatirlas en una época en que se sacraliza la reducción jibaril y el mito de la facilidad. Un atolondramiento generalizado procura convencernos de que la tarea intelectual se desliza por una cinta mecánica. Que conduce, naturalmente, a un parque de diversiones que excluye carácter y paciencia.

De estas patrañas se nutre la verdadera frivolidad nuestra de cada día, no de las crónicas en revistas ilustradas o las necedades mediáticas, por más serviciales que resulten para contribuir a la confusión general.

Es verdad que el lector no ejerce, no opera ni convierte goles ni gobierna (esto sin duda) pero se somete a un permanente entrenamiento, debe superar las etapas de una experiencia que incluye la comprensión, quizás no siempre lograda, de otras lenguas y otros contextos históricos.

Nada de eso le permite ganar prebendas ni honores. Y es posible que no le hagan falta. Pero no desdeñaría que como premio le regalaran libros, incluso los propios si además de lector es autor.

Está de moda el debate tan repetido como hipócrita (porque en realidad se trata de de una campaña exterminadora) sobre la inminente desaparición del libro. La inquietud que suele acompañar este debate parece disimular una liviana transposición del único duelo obsesivo y aterrador. No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros, especímenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.

Y si en vida nuestra única recompensa fue seguir leyendo o releyendo, el único premio póstumo nos lo prometió en sueños Virginia Woolf: Cuando amanezca el Día del Juicio Final y los grandes conquistadores, jueces y estadistas se presenten a recibir sus recompensas: coronas, laureles, sus nombres indeleblemente grabados en imperecedero mármol, el Todopoderoso le dirá a Pedro, no sin cierta envidia cuando nos vea llegar con los brazos cargados de libros: -Pedro, éstos no precisan recompensa. Aquí no tenemos nada para darles. Fueron amantes de la lectura”.

Por María Elena Walsh

Posición de los autores británicos respecto al préstamo digital

“Society of Authors’ Briefing note on PLR and Royalties from Library elending.” 2013.

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Posición de los autores británicos respecto al préstamo digital en este sentido la Sociedad de Autores considera que los autores pueden estar perdiendo como hasta por encima de dos veces de ingresos  por los préstamos de libros electrónicos realizados a través de las bibliotecas, y llama a todos los autores a revisar sus declaraciones de derechos y reclamar el reembolso a los editores si lo consideran adecuado

Manual de Recursos Educativos Abiertos para educadores

Gurell, S. (. [e-Book]  Open  Educational Resources Handbook 1.0 for educators, WikiEducator, 2008.

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Este manual está diseñado para ayudar a los educadores a encontrar, utilizar, desarrollar y compartir los REA para mejorar su eficacia en línea y en la clase de manera presencial. No es necesario disponer de conocimientos previos sobre REA, si  es necesario, un poco de experiencia utilizando un ordenador y será útil tener conocimientos sobre Internet. Por ejemplo, es preferible que haya experiencia en el uso de un procesador de textos (por ejemplo Open Office  o Microsoft Word) y el software de producción de los medios de comunicación básica, como un editor de imágenes (por ejemplo, Gimp, Inkscape o Photoshop). El manual funciona mejor cuando hay algún tipo de REA que desea crear o poner a disposición de los demás, pero también es útil para el lector curioso. Hay varias maneras de utilizar este manual: 1-Cover to cover, destinado para los recién llegados que quieren obtener una comprensión de los REA y participar en todo el ciclo de desarrollo (encontrar, componer, adaptar, utilizar, compartir,. ..) en un ambiente del mundo real; 2 Las distintas secciones, sirven como referencia rápida para los educadores que participan en el desarrollo de los REA en busca de algún aspecto concreto en cualquier etapa del ciclo de desarrollo de OER. No se espera que sea docente o diseñador de medios de producción para utilizar este libro. Si no se conoce un término con el que no está familiarizado, puedes encontrar un glosario al final del manual para una definición.

Manual de Recursos Educativos Digitales Abiertos

 

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Recursos Educativos Digitales Abiertos [e-Book] . Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 2012

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Esta publicación sobre Recursos Educativos Digitales Abiertos es el resultado de un trabajo liderado por el Ministerio de Educación Nacional y ha contado con el apoyo de expertos nacionales e internacionales y de representantes de varias Instituciones de Educación Superior. Recopila los más recientes antecedentes nacionales e internacionales sobre este tema, consolida acuerdos conceptuales y establece un marco de actuación con lineamientos institucionales gracias a los cuales en Colombia se apoyará, fortalecerá y potenciará la producción y gestión de Recursos Educativos Digitales Abiertos en las IES.