Archivo por años: 2016

Dewey Lee Más Libros

 

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“Dewey: Lee Mas Libros” (Título original, Dewey: The Small-Town Library Cat Who Touched the World) es un relato tierno y conmovedor, la historia basada en hechos reales de un diminuto gato que, una mañana fría de enero, fue encontrado dentro del buzón de devolución de libros por la directora de la biblioteca de Spencer. Cuando Vicky Myron se retiró, tras más de 25 años en la Biblioteca Pública de Spencer, para escribir su primera novela, poco debía imaginar el éxito que iba a tener.

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En la noche más fría del año, Vicki Myron, la bibliotecaria del pequeño pueblecito de Spencer, en Iowa, EE UU, rescató a un diminuto gatito anaranjado abandonado en el buzón de devolución de libros de la biblioteca, al que bautizaron como Dewey Lee Más Libros y que se convirtió en el gato bibliotecario más famoso del mundo.

Poco a poco Dewey pasó de ser un simple animal de compañía a un empleado más de la biblioteca pública de Spencer, con sus propias funciones laborales, que iban desde sentarse en la puerta de entrada a primera hora de la mañana para dar los buenos días, hasta probar el nivel de seguridad y confort de las cajas de libros. Un gato que era más humano que animal y que transformó a los habitantes de todo un pueblo, dándose a conocer en todo el mundo.

Ésta es la historia de Dewey Lee Más Libros, desde su rescate hasta su muerte. El gato que más ha fomentado la lectura, que más fans tiene en el mundo, que más documentales y reportajes televisivos ha protagonizado, y que cuando murió a sus 19 años (90 años humanos) más de 250 periódicos y 70.000 páginas de Internet hablaron sobre él. Un cuento verdadero y entrañable sobre un gato con un especial sexto sentido para las personas y un gran amor hacia los libros y todo lo que los rodea.

Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales

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Cordón, José-Antonio; Alonso-Arévalo, Julio. “Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales”. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. 264-268.

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Las redes sociales se están erigiendo en un elemento nuclear en los sistemas de acreditación literaria y profesional configurando no sólo una nueva forma de gestación de opiniones, sino también una estructura informativa que organiza las reglas del medio. Su organización, sintaxis y normas internas condicionan la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural.

Cada vez que nace un nuevo medio surge una discusión encendida acerca de su viabilidad, consecuencias sociales, económicas, culturales y cognitivas. Este axioma general en el ámbito de la comunicación se agudiza cuando afecta a iconos fundamentales de la cultura, como son los libros. Un ejemplo claro son las revistas científicas, cuyo paso de papel a digital no levantó otra polé- mica que la idoneidad del medio como sistema de acreditación. Polémica que fue zanjada definitivamente cuando la revista digital adoptó las convenciones de control propias del medio impreso, a la vez que demostró una mayor eficacia en la proyección y visibilidad de las contribuciones, beneficiándose de la retroalimentación que posteriormente introdujeron las redes sociales y los sistemas de gestión y acreditación social, como Mendeley, Citeulike, etc. (Alonso-Arévalo; Cordón-García, 2010).

El caso del libro entraña un componente adicional ajeno a las revistas científicas: su consumo afecta a un sector amplio de la sociedad y su dimensión icónica lo representa como un elemento estable e inmutable. El sistema productor de libros pertenece al núcleo duro y poco maleable de la fabricación de objetos de larga duración, con vocación de permanencia y con adherencias psicológicas y sentimentales fuertemente asentadas. La posibilidad de sustitución de un sistema por otro es percibida en muchos casos como una agresión a la estructura tradicional por parte de numerosos intelectuales y profesionales del sector, como editores y críticos literarios, que han jugado un papel de reguladores del tráfico cultural. La función editorial en el campo del libro no tiene transposición posible en el sector de las revistas, en el que la descentralización de las decisiones, vía revisión por pares, se ha asentado definitivamente como mecanismo de valoración consolidado. Las revistas han confiado sus decisiones a la evaluación externa por parte de especialistas del área. En el libro, el editor –o el director de la colección– ha tenido por tradición y experiencia la última palabra en la toma de decisiones de publicación, constituyendo la intuición y el olfato cualidades inherentes a su condición, tan importantes como el conocimiento del medio, y su especialización (Muchnick, Einaudi, Pradera, Borrás, Schiffrin, etc.).

El prestigio de una editorial recaía sobre el capital simbólico acumulado en un catálogo, que en cierto modo arbitraba el canon del medio en el que estaba inserta, ya fuera literaria o académica, hasta el punto de que en algunos casos se podía hablar de bibliotecas de editor, en el sentido de la impronta que este podía dejar en la conformación de las mismas.

La aparición de las redes sociales ha provocado un cambio significativo del sistema de referencia y de asignaciones culturales. Uno de los aspectos más interesantes y relevantes de la nueva situación, que explica a su vez las reacciones de desconfianza, es la pérdida de peso específico del intermediario intelectual en los procesos de transmisión de la cultura. En la cadena de producción de mensajes, el intelectual, el crítico, revestía una importancia singular frente a los extremos de la misma, el autor y el lector. Mientras que la producción de la cultura se ha caracterizado por la dispersión, la multiplicidad y la diversidad, la figura del mediador se había hecho imprescindible en la construcción de un discurso lógico que sirviera de hilo conductor para la misma, un discurso que afectaba tanto a la producción como al consumo, que servía de articulación para una asimilación equilibrada y homogénea del saber cifrado en cientos de miles de productos. Era una tarea que asumía su condición autónoma, individualizada y ajena a cualquier comportamiento gremial o colectivo. El intelectual, el crítico, dictaba su norma que era sometida a una audiencia previamente convencida de la veracidad de los hechos y las argumentaciones. La dispersión de los consumidores, la multiplicidad de los discursos, en cierto modo justificaba esa función aglutinante, necesaria en un contexto eminentemente físico. El cambio operado en este contexto se percibe generalizadamente, incluso en los lugares más exóticos o insólitos:

“El problema no está en la cantidad de información, sino en su calidad. La opinión, que no el conocimiento, se ha «democratizado». Cualquiera puede manifestarse, cualquiera puede copiar a cualquiera y manifestarse a su vez. Internet, una verdadera revolución social llena de logros y altruismos, es también una biblioteca infinita sin bibliotecario en la que las verdades y las mentiras se difunden sin más canon que el número de visitas, sin más éxito que el número de veces que algo se repite, haciendo que el valor de la información resida en su volumen y no en su contenido” (Valérie Tasso, 2008).

La aparición de sistemas de participación colectiva como Facebook, Twitter, etc., han modificado radicalmente los sistemas de referencia y valoración desplazando a un lugar marginal la participación del mediador, recluido en medios cada vez más restrictivos y especializados. El social bookmarking, los gestores sociales, el etiquetado social, han introducido una inercia descentralizada en los circuitos valorativos y críticos. La potencia adquirida por los nuevos medios hace que el acceso al público está regulado por las reglas del propio medio. Es el caso de Twitter y Facebook, cuya organización, sintaxis y reglas internas acaban condicionando la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural. Esto ha dado lugar a la aparición de nuevas figuras y funciones. Por ejemplo, la del community manager, una suerte de gestor de los procesos de comunicación en cualquier empresa o institución que pretenda tener presencia en las redes sociales. O también la de auténticos expertos en un medio y sus convenciones, que actúan como árbitros y reguladores de un tráfico cada vez más intenso, acaparando –por la vía del consenso– las funciones valorativas y de acreditación que antaño estaban reservadas a elementos aislados o con grandes dosis de autonomía dentro del sistema.

El medio establece su propio mensaje y se alimenta de sí mismo. Como sostenía MacLuhan, las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. Ha surgido el orientador mediático como pensador del momento, del instante, el pensamiento por necesidad débil, poco consistente, nada totalizador, en ocasiones contradictorio, que alimenta un circuito de comunicación cifrado en cientos de miles de seguidores y decenas de millones de mensajes por día, cada vez más potente.

Las normas de los sistemas de valoración cambian al hilo de todos estos fenómenos. Los escritores pueden prescindir de la sanción crítica o de la investidura canónica, del filtro editorial convencional para llegar a los lectores. Para muestra, John Locke, un empresario norteamericano de 60 años. Empezó a escribir hace tres años . Hace meses nadie lo conocía pero de enero a abril de 2011 ha tenido 875.000 descargas digitales en Kindle de sus 6 obras. Se ha convertido en el primer autor autoeditado que consigue llegar al número uno en la tienda de libros digitales de Amazon y está a punto de convertirse en el cuarto autor que llega al millón de copias en Kindle, tras Stieg Larsson, James Patterson y Nora Roberts. El éxito de Locke se basa en la promoción a través de las redes sociales y una muy agresiva política de precios (vende sus libros a 99 centavos de dólar), que se puede permitir porque todos los ingresos.

Las recomendaciones en las redes sociales han desempeñado un papel fundamental en este caso y en muchos otros en los que los medios de comunicación tradicionales, el crítico convencional o los canales literarios apenas han tenido incidencia alguna. Surge la figura del influencer, esto es, la persona capaz de trasladar opiniones a miles de seguidores con gran capacidad de persuasión, gracias al crédito, a la reputación digital obtenida con sus intervenciones en Twitter, Facebook, Linkedin o cualquier otra red. Es el caso de José-Afonso Furtado, ensayista, escritor e investigador de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la edición, autor de numerosas obras y artículos sobre el cambio de paradigma de lo impreso a lo digital, elegido por la revista Time como uno de los twitteros más influyentes del mundo (el Borges del Twitter), situándolo en el número 33 de su selecto ranking, además de ser el único bibliotecario incluido en el mismo.

En estos momentos nos encontramos ante dos modelos distintos y, en cierto modo, antagónicos. El tradicional, en el que la producción intelectual es valorada por los pares y son ellos los que otorgan el capital simbólico a las obras, sistema vigente en el ámbito científico, donde se valora la aportación al conocimiento, la originalidad y creatividad. Y un sistema de valoración social en el que son las redes las que aportan la reputación y capacidad de penetración de un autor o una obra en su seno. El problema no radica en la coexistencia de estos dos modelos, que operan en esferas distintas (aunque cada vez más compenetradas, como puede apreciarse por la creciente presencia de aplicaciones sociales en los medios eminentemente científicos), sino en la carencia de los mismos en determinados medios intelectuales renuentes a otra validación que la estrictamente canónica, hurtando la discusión a los foros, al debate, la crítica y las discusiones.

Cómo construir nuestra reputación en linea

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La información personal que se mueve en Internet no deja de crecer. Cada día, millones de personas utilizan servicios como redes sociales, foros, páginas de compra…, lo que deja un rastro de su actividad, gustos y preferencias, en definitiva de su comportamiento y forma de ser. Toda esta información amplía el concepto tradicional de identidad y lo lleva a una nueva dimensión. Ya no se trata de una identidad definida por rasgos físicos, ni por documentos que acreditan al portador unas capacidades y le habilitan para realizar ciertas actividades, sino de un concepto más amplio en el que la vida digital enriquece la vida real dando lugar a la Identidad Digital. (Identidad Digital: El nuevo usuario en el mundo digital. Madrid. Fundación Telefónica, 2013)

«Nadie conoce el futuro. El futuro sólo se puede crear».
Jack Ma

La identidad digital se compone de la suma total de las huellas digitales relacionadas con un individuo o una comunidad: las huellas es el “perfil” que corresponde a lo que digo sobre mi (que soy); cuando “Navegamos” trazamos que sitios hemos visito, comentamos o compramos (cómo me comporto); y, finalmente, dejamos por escrito huellas enunciativas – lo que publico en mi blog, por ejemplo – que reflejan directamente mis ideas y opiniones (lo que pienso).

Una de las cuestiones planteadas por la identidad digital en la Web es saber qué estrategias de identidad escoger. Para las individuos, empresas, e instituciones lo que más importa es el fortalecimiento de su identidad con fines de visibilidad, económicos, o sociales. Ello supone disponer de un gran activo de la red donde se hacen más visibles nuestras opiniones, escritos, investigaciones, productos, relaciones sociales e intereses, para ello existe toda una gama de herramientas para medir el perímetro de la identidad digital de una persona o entidad, poner en práctica estrategias de reputación o simplemente comprobar la disponibilidad de un nombre o marca en un determinado servicio, sitio web o red social. La forma más sencilla de ver nuestra identidad en línea es escribir nuestro nombre en Google u otro motor de búsqueda de uso general. Esto nos permitirá identificar los sitios en los que aparece nuestro nombre dentro de nuestro control, además de obtener también algunas huellas de identidad que escapaban a nuestro control, es decir lo que otros dicen de nosotros, de nuestra institución,  marca o negocio.

Potenciación de la Identidad digital en el contexto académico

Por otro lado, la cuestión de la identidad varía de una red a otra. La cuestión del anonimato, por ejemplo, está ausente en las redes sociales profesionales donde los usuarios muestran su CV precisamente para que sea conocido y dar visibilidad y reputación a nuestros contenidos. Es el caso de las redes sociales científicas como Research Gate, Academia.edu, etc. Este proceso está teniendo su incidencia en la necesidad de que los investigadores conozcan, utilicen y gestionen los mecanismos de valoración, acreditación y potenciación de la visibilidad científica de sus publicaciones, lo que a su vez incide en el desarrollo de la carrera personal del investigador, pero también de manera colectiva en la calidad de las propias universidades, cuya medición se basa fundamentalmente en los ranking elaborados a partir de los propios datos de investigación de sus académicos.  Todo ello está poniendo de relieve la importancia más que nunca la necesidad por parte de quienes investigan de conocer los mecanismos de edición, comunicación, medición y promoción.

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Como potenciar nuestra reputación en linea 

Sin lugar a dudas la mayor parte de los investigadores han trasladado sus actividades de investigación a la web y con el éxito de los medios sociales esta situación se ha hecho más evidente, ya que estas herramientas tienen más potencialidad para desarrollar un rango mayor de influencia académica que los entornos tradicionales de publicación. Han surgido cientos de plataformas que permiten compartir libremente todo tipo de información y conectarnos a través de redes. Estas nuevas herramientas generan estadísticas de actividad e interacciones entre sus usuarios tales como menciones, retweets, conversaciones, comentarios en Blogs o en Facebook; gestores de referencias que muestran índices de popularidad de las referencias más compartidas por otros investigadores o repositorios que generan estadísticas de visitas, o descargas de artículos.

Herramientas como Altmetric.com bajo suscripción, muestran el impacto de la investigación a sus autores y lectores de modo muy gráfico y nuevo. Monitorear, buscar y medir todas las conversaciones acerca de los artículos de una revista, así como los publicados por sus competidores. Recoge las menciones de artículos académicos de todas partes de la Web mediante la recopilación de menciones en los periódicos, blogs, redes sociales y otros sitios web. En cuestión de minutos, permite al autor disponer de los datos altmetrics para mostrarlos en su plataforma o aplicación.

La reputación científica es esencial para los investigadores, contribuye a su progreso, reconocimiento, obtención de subvenciones y de becas de investigación académica. Esta se basa fundamentalmente en los indicadores cuantitativos, como el Índice H, el número de citas, el número de artículos y otros indicadores. La Web nos permite, casi de forma gratuita, trabajar juntos, difundir nuestra investigación y llegar a los colegas de todo el mundo. Nada es más fácil que buscar en la Web. Es de reconocimiento casi común que la Web es actualmente el entorno propio de la investigación, y que el buen contenido combinado con los esfuerzos de difusión adecuados hará que una investigación sea potencialmente visible lo cual provocará una retroalimentación (feedback) que generará una capacidad por parte del investigador de tomar el control de la reputación y la difusión de su trabajo.La reputación digital puede ser potenciada y gestionada, por ello es importante que el investigador conozca los diferentes canales y destrezas para gestionar su visualización y posicionamiento. El investigador puede encontrar un aliado en el propio bibliotecario.

La firma es un elemento identitario único para el investigador. Sin embargo frecuentemente el nombre de un investigador aparece bajo innumerables formas que producen un importante efecto sobre el impacto de las publicaciones. Por ello es necesario establecer una forma única de identidad. En los últimos años han surgido sistemas que intentan paliar esta situación creando un sistema global de identificación de autores. Es el caso de Open Researcher and ContributorID (ORCID) un proyecto abierto, sin ánimo de lucro, comunitario, que ofrece un sistema para la identificación inequívoca de investigadores y un método claro para vincular las actividades de investigación y los productos de estos identificadores. ORCID tiene una habilidad única para llegar a todas las disciplinas y sectores de investigación, cruzar fronteras nacionales y cooperar con otros sistemas de identificación. ORCID proporciona un identificador digital persistente que distingue a un investigador de todos los otros investigadores garantizando que el trabajo de un investigador sea reconocido como suyo, con la posibilidad de ser vinculado a otros identificadores como Scopus, ResearcherID, Author Resolver, Inspire, IraLIS, RePEc, o LinkedIn. Orcid también se vincula a la producción de los investigadores facilitando conocer sus publicaciones, identificando colaboradores y revisores y en definitiva, favoreciendo el proceso de descubrimiento científico. Además el investigador puede incluir su identificador ORCID en su sitio web, al presentar publicaciones, solicitar subvenciones, y en cualquier flujo de trabajo de investigación para asegurarse de obtener reconocimiento por su trabajo.

En resumen, la Investigación 2.0 es la aplicación de las tecnologías de la web social al proceso científico permitiendo que las personas se relacionen de manera fluida y que los datos se compartan de forma abierta. Las posibilidades que ofrecen las tecnologías participativas facilitan que los autores puedan compartir información, favorecer el descubrimiento científico y la visibilidad de la investigación a través de bases de datos, plataformas y servicios de apoyo a los procesos de una investigación.

Conclusión

En conclusión. los datos de nuestra identidad, y los medios por los que se accede a ellos, son naturalmente porosos. Los diferentes sitios en los que publicamos partes de nuestra identidad digital son cada vez más, y cada vez más sistemática e interconectada. por ejemplo, si estoy conectado a YouTube a través de Gmail, Google añadirá todos los vídeos que tengo en mi perfil a mis intereses.

Cada vez que entramos en una búsqueda en línea, actualizamos nuestro estado o escribimos en nuestro “muro”, proporcionamos a los motores de búsqueda y redes sociales – más a menudo  involuntariamente que voluntaria –  una verdadera mina de información sobre lo que somos y cómo nos comportamos en línea. En última instancia, cada clic, de acción o comportamiento actúa como si fueran metadatos en una especie de panóptico global.

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Las Humanidades Digitales desde Argentina Tecnologías, Culturas, Saberes

 

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Las Humanidades Digitales desde Argentina Tecnologías, Culturas, Saberes: Buenos Aires, 2014 Actas de las I Jornadas de Humanidades Digitales.. [e-Book] Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, 2014

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La aparición en el ámbito hispanoamericano de la expresión Humanidades Digitales es muy reciente, como todo lo relacionado con cuestiones del mundo digital, pero de rápida aceptación y propagación. Constituye un caso claro de acción discursiva, en la medida en que la denominación trabaja creativamente al menos en dos planos: como clave de identidad que viene poniendo en contacto a grupos muy diversos y como elemento constructivo del propio objeto que pretende designar. Dos situaciones paradójicas convergen en este objeto que identificamos como Humanidades Digitales: la primera es que no constituye una disciplina incipiente, sino un conjunto de procedimientos y de prácticas concretas que atraviesan campos de investigación y desarrollo muy heterogéneos, con lo cual el imperativo para cualquier operación de delimitación de áreas de influencia es abstenerse precisamente de fijar límites (al menos demasiado rígidos). La segunda es que, como le ocurría al personaje de Molière en El burgués gentilhombre cuando caía en la cuenta de que hablaba en prosa, muchos investigadores, grupos y proyectos están enterándose de que los trabajos que vienen desarrollando caen perfectamente dentro de las Humanidades Digitales y no eran conscientes de ello, con lo cual una parte de la tarea no es introducirse en un campo nuevo sino reconocer que o si uno ya está allí desde hace bastante tiempo. No hace mucho, en el capítulo introductorio de una Historia de la literatura española publicada por la prestigiosa Cambridge University Press, el autor se explayaba en los motivos por los cuales era imposible escribir una historia de la literatura española, muy complacido con la brillante paradoja de su propuesta y absolutamente impermeable a la evidencia del par de miles de páginas que a continuación ponían en entredicho tal imposibilidad. En fin, lo paradójico posee un atractivo irresistible. Pero en nuestro caso, la propuesta de una nominación englobante de prácticas múltiples y heterogéneas no busca complacerse en la aporía, sino, muy por el contrario, proveer una reflexión que vaya más allá del mero uso instrumental de ciertas técnicas provistas por la informática.

Elementos metodológicos y ortográficos básicos para el proceso de investigación

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López Ruíz, M. (1987). [e-Book] Elementos metodológicos y ortográficos básicos para el proceso de investigación. México, UNAM, 1987.

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Artículo en el que se explican las reglas de puntuación, las cuales sirven para hacer pausas, dar sentido a las frases, denotar que las frases quedan incompletas o su sentido es inacabado. Asimismo, recomienda tener cuidado con el empleo de las mayúsculas y sólo usarlas cuando sea necesario, menciona también cómo emplear las reglas de la conjugación, señala ambivalencias y la forma correcta de escribir algunas palabras de uso común

Tesauro ISOC de topónimos 2004

 

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Maldonado Martínez, Á. and L. Rodríguez Yunta (2004). [e-Book] Tesauro ISOC de topónimos 2004. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2004

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Esta edición abreviada se basa en el «Tesauro ISOC de topónimos» publicado por primera vez en 1993. Aquella primera edición y las dos posteriores (1996 y 2003) contenían más de 26.000 términos, debido al gran peso que alcanzaban los países de América Latina al encontrarse totalmente desarrolladas sus estructuras administrativas. Transcurrido el tiempo, se vio conveniente publicar una nueva edición abreviada donde los topónimos de los países latinoamericanos tuvieran una presencia equiparable a la de los de la Unión Europea. Esta edición abreviada del «Tesauro ISOC de topónimos» contiene 14.382 términos, de los cuales 12.288 son principales y 2.094 equivalentes. Se encuentran representados 196 países con el siguiente nivel de desarrollo: 1.- España, con comunidades autónomas, provincias y municipios. 2.- Países de la Unión Europea (antes de la ampliación del 2004) hasta dos niveles administrativos de su organización territorial, salvo Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia de los que tan sólo se ha considerado un nivel; en todos los países se han incluido las ciudades mayores de 100.000 habitantes. 3.- Países de América Latina, donde se ha desarrollado el primer nivel administrativo y se han considerado las ciudades mayores de 100.000 habitantes. 4.- Países del resto de Europa, con sus capitales y ciudades mayores de 100.000 habitantes (excepto Rusia donde sólo aparecen las ciudades de más de 500.000 habitantes). 5.- Estados Unidos, con sus estados, las capitales de los estados y las ciudades mayores de 1.000.000 de habitantes. 6.- Resto del mundo, con sus capitales y ciudades mayores de 1.000.000 de habitantes.

Manual básico de EndNote: gestor de referencias bibliográficas

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Sanchis Otero, A. [e-Book] Manual básico de EndNote: gestor de referencias bibliográficas,(versión X) 2006

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EndNote es una herramienta de búsqueda online que proporciona un método simple de búsqueda en bases de datos bibliográficos en la red con una incorporación directa de las referencias. El programa puede además importar ficheros de datos guardados desde diversos servicios online, CD-ROMs y bases de datos de bibliotecas. EndNote es una base de datos para referencias e imágenes cuya función principal es almacenar, gestionar y buscar referencias bibliográficas en una librería personal de referencias. Permite además organizar imágenes- incluyendo gráficos, tablas, figuras y ecuacionesasignando a cada imagen su propia leyenda y palabras clave. EndNote elabora bibliografías y manuscritos, dando formato a citas, figuras y tablas en Word por medio de Cite While You Write TM. Al ir introduciendo citas en el manuscrito, la lista de referencias, figuras y tablas se va actualizando. Las plantillas de Microsoft Word que incorpora son la guía perfecta para cumplimentar los manuscritos según los requerimientos de los editores. También es posible crear bibliografías empleando documentos RTF con otros procesadores de texto.

Ver también

Endnote: gestor de referencias bibliográficas : tutorial from Julio Alonso Arévalo

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Guía sobre los Libros Electrónicos para las Bibliotecas

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¿Por qué ofrecer libros electrónicos?

Hay una variedad de razones para la compra de libros electrónicos, y el primero es el acceso. Ofrecer libros electrónicos es ampliar el contenido más allá de los límites físicos de la biblioteca. En un mundo digital, los clientes no se limitan a las horas de apertura. Se puede optar por descargar un nuevo libro los fines de semana, por la noche, ya que el contenido está disponible 24/7. Además, hay un interés creciente de los usuarios por los en eBooks y eReaders como ponen de manifiesto casi todos los estudios. Según el informe Pew el 30% de los estadounidenses leen en un libro electrónico, en España esta cifra es del 20%

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Alonso Arévalo, J. ; Cordón García, J. Antonio; Gómez Díaz; Raquel. E-books en bibliotecas : gestion, tratamiento y aplicaciones. Buenos Aires: Alfagrama, 2015 Ver en Alfagrama

La encuesta desarrollada por Library Journal sobre la penetración de libro electrónico en las bibliotecas públicas de Estados Unidos encontró que el 66 por ciento de los encuestados había percibido un importante incremento en las solicitudes de libros electrónicos en bibliotecas en el último año.

Además, no es necesario habilitar espacios físicos para los ebooks. Las estanterías virtuales no requieren previsiones ni de cambios. El miedo a la pérdida o el daño a los contenidos también disminuyen.

Dicho esto, los ebooks tienen por igual muchas razones para no ser ofertados en bibliotecas ya que aún existen muchas cuestiones que no se han resuelto satisfactoriamente. En primer lugar son más caros que los impresos, y su uso está restringido con sistemas gestores de derechos digitales (DRM).El contenido suele arrendarse en vez de tenerlo en propiedad, debido a los acuerdos de licencia con los proveedores. Por otra parte, para mantener la colección se requiere pagar unas tasas anuales para garantizar el acceso permanente al contenido. Los modelos de negocio son muy diferentes de los modelos utilizados para libros impresos. A menudo, son insostenibles para los presupuestos de las bibliotecas públicas. Algunos de los contenidos pueden no estar disponibles para la biblioteca. Ebooks también requieren de tecnología para que el usuario los pueda leer. Si los lectores en una comunidad no tienen acceso a esa tecnología de eReaders, dispositivos tablet, teléfonos inteligentes, o computadores personales serán excluidos del contexto de la lectura.

Participación de la comunidad

Antes de decidirse a comprar libros electrónicos para la biblioteca, hay que tener en cuenta el estudio de las necesidades de la comunidad. ¿Están sus usuarios pidiendo libros electrónicos? Si es así, ¿Qué tipo de contenido?: best-seller de ficción, libros infantiles, materiales de referencia, o quizá la literatura clásica? ¿Qué tipo de dispositivos de lectura están utilizando Kindle de Amazon-, Nook de Barnes & Noble, o iPads de Apple, teléfonos inteligentes u ordenadores personales? Esta información va a guiar las decisiones sobre el contenido y formato, así como mantener a la comunidad involucrada en la formación de una colección digital.

Libros electrónicos gratis

Para las bibliotecas con presupuestos limitados, la localización de contenidos ebook libre es esencial. La buena noticia es que existen miles de opciones. La mala noticia es que no son los títulos que aparecen en las listas de los más vendidos (Best Sellers). Sin embargo, hay miles de fuentes de ebooks gratuitos disponibles en línea. Es importante asegurarse de no proporcionar contenidos desde sitios alegales.

Dos colecciones merecen una mención especial, ya que ofrecen grandes colecciones en el dominio público (cuyos derechos de autor ha expirado). El primero es el Proyecto Gutenberg . creado por Michael Hart en 1971. Más de 40 años más tarde, su colección ha crecido a más de 38.000 títulos de dominio público. Otra excelente opción es Internet Archive (IA). Esta web ofrece libros, películas, música, software y sitios web. Su colección digital incluye más de tres millones de documentos, tanto en el dominio público o bajo la licencia Creative Commons.

Las bibliotecas se pueden cargar la información de estos títulos en su catálogo local con un hiperenlace de acceso a estas colecciones. Esta opción aumenta la visibilidad de los libros electrónicos en el ámbito local.

DOAB: Directorio de libros en Acceso Abierto. Al igual que existe un Directorio para las Revistas de Acceso Abierto (DOAJ ), tiene sentido tener algo similar para el floreciente mundo de las monografías de OA.

Plataformas de libros electrónicos para bibliotecas

Cuando llegue el momento para comprar contenidos electrónicos, las bibliotecas públicas tienen una gran variedad de opciones. Es importante evaluar todos los vendedores, determinar el gasto y la concesión de licencias de cada uno, y calcular los costes en curso para determinar si el modelo seleccionado es sostenible.

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Baker & Taylor Baker y Taylor (B & T), a través de su nuevo Axis 360 ofrece libros electrónicos. Las bibliotecas pueden disponer de más de 105.000 títulos de libros electrónicos. La circulación de los libros electrónicos se lleva a cabo utilizando Axis 360 basado en la nube. Por último, el lector Blio se utiliza para consumir e interactuar con el contenido. El lector Blio permite leer en color, contenido, interactividad, y características de accesibilidad. Los programas de libros electrónicos van desde los $500 por año. Este bajo costo de entrada permite que una biblioteca pequeña pueda tener una colección personalizada para su comunidad. En la primavera de 2012, ofrecerá archivos EPUB y PDF disponible para descarga a los dispositivos.

Freading es un modelo de pago por el uso de las bibliotecas. Ofrece más de 20.000 títulos de docenas de editores. Después de una pequeña pago inicial, se paga por el contenido utilizado por las bibliotecas, seleccionado y utilizado por los clientes. Los precios van desde 50 centavos a 2 dólares por el uso, dependiendo de la fecha de derechos de autor del libro. El contenido no es en propiedad y el plazo del préstamo es de dos semanas. Cada libro puede ser renovado por un período de dos semanas de forma gratuita o por una tarifa nominal, dependiendo de la fecha de publicación del libro. Después de que el período de cuatro semanas de préstamo haya caducado, el libro no se puede acceder, sin costo adicional a una nueva descarga. Por otro lado, este modelo permite a varios usuarios leer el mismo título en el mismo tiempo sin espera. Asimismo, no hay tarifas de acceso en curso para las bibliotecas. Los clientes de las bibliotecas participantes descargan el contenido a través del sitio Freading a través de «fichas» prepago de la biblioteca. Las bibliotecas pueden elegir el número de fichas semanal disponible para los clientes.

OverDrive, el mayor proveedor de libros electrónicos en bibliotecas, ofrece más de 700.000 títulos de 1.000 editoriales. Ebooks, audiolibros y vídeos están disponibles en una variedad de géneros de ficción y no ficción. OverDrive es el proveedor en este momento que ofrece descarga directa a los dispositivos Kindle. Los títulos se ponen a en préstamo a disposición de los clientes e incluyen el mantenimiento anual y los honorarios de alojamiento. Para bibliotecas con presupuestos limitados se recomienda la creación de grandes consorcios de compra. Otra opción es unirse a un consorcio ya existente. Las bibliotecas en el consorcio pagará los honorarios anuales de participación. Las tarifas actuales de participación cubre el contenido, así como alojamiento y mantenimiento.

En España las plataformas que ofrecen libros electrónicos para bibliotecas son Xercode,Odilo, y Libranda

Si la biblioteca está mirando para comprar libros electrónicos de referencia o de contenido científico, hay varias posibilidades. Puede comprar a un agregador (un vendedor que vende los títulos de las editoriales múltiples en una sola plataforma), o hacerlo a través de la editorial en la plataforma de la misma, o por medio de un distribuidor (un vendedor que vende prensa y libros electrónicos de varios editores).

Los principales agregadores de libros electrónicos de Estados Unidos y distribuidores son EBL, EBSCOhost, ebrary ProQuest Follett, MyiLibrary Ingram, Knovel, Sarafi. Los títulos y los precios varían según el proveedor, el tamaño de la biblioteca, y el número de usuarios simultáneos. El contenido de estos vendedores está diseñado principalmente para la lectura online. Desde las interfaces permiten descargar los artículos de referencia, capítulos de libros o títulos completos para la lectura en línea de la mayoría de estos vendedores. Las políticas y procedimientos pueden variar de unos a otros.

Evaluación de proveedores

Al comprar libros electrónicos, es crucial evaluar cada proveedor. Muchas bibliotecas han creado hojas de cálculo o matrices para comparar las características rápidamente. Algunas cosas que deben ser comparados incluyen contenido / títulos disponibles, formato de los archivos, modelos de negocio y los costos, plazos de concesión de licencias (propiedad o de acceso), honorarios, disponibilidad de registros MARC, costo, opciones de descarga, impresión, características de la interfaz, soporte al cliente formación, y la posibilidad de utilizar los datos estadísticos.

Descarga de contenido

La mayoría de los clientes va a querer descargar libros electrónicos de la biblioteca a un dispositivo de lectura personal. Por lo tanto, es imperativo que las bibliotecas conozcan los formatos de archivos, dispositivos y procedimientos de descarga. Esto puede ser muy complicado dado los muchos formatos de archivo y dispositivos de lectura electrónica existentes en el mercado. En general, los libros electrónicos serán vendidos a las bibliotecas en formato de archivo PDF o EPUB. Estos formatos son compatibles con muchos dispositivos de lectura como el Nook, Sony Reader, Kobo, iPad, y muchas otras aplicaciones de lectura para los dispositivos de tableta y teléfonos inteligentes. Kindle, el dispositivo de Amazon por el contrario, utiliza un formato propietario conocido como AZW. Como se mencionó anteriormente, OverDrive es el único proveedor que ofrecer descargas directas a Kindle. El proceso de Kindle es relativamente simple y fácil, utilizando la cuenta de Amazon como fuente de entrega de contenido una vez que se ha extraído de la biblioteca..

Para la mayoría de las descargas de libros electrónicos, sin embargo, el proceso implica pasos adicionales. En primer lugar, los usuarios deben encontrar el título que desee buscando en el OPAC de la biblioteca, o en la plataforma de la biblioteca digital proporcionada por el vendedor. Una vez que un título está seleccionada, el usuario debe identificarse mediante la tarjeta de la propia biblioteca (hay un creciente movimiento de la integración de los OPACs y plataformas de proveedores). Títulos adquiridos con el uso ilimitado simultáneo, o aquellos de dominio público, permiten que varios usuarios pueden acceder a ellos, al mismo tiempo.

Después de proceder al préstamo los usuarios descargan el archivo en un ordenador o un dispositivo. El software predominante para esta descarga es Adobe Digital Editions (ADE). ADE es gratuito pero requiere que el usuario se registre y descargue el software en un ordenador personal. ADE se puede utilizar para almacenar, organizar y leer el contenido. También se puede utilizar para transferir los títulos descargados a un dispositivo de lectura electrónica a través del puerto USB. Para completar la transferencia tendremos que conectar alguno de los dispositivos de lectura electrónica que estar registrado en la cuenta de ADE para poder leer los contenidos en el mismo .

La primera vez que un cliente descarga un ebook es complicado, ya que el software debe ser descargado y registrado. Una vez completados estos pasos, volver a repetir el proceso es menos complicado. Las dificultades técnicas pueden ocurrir en cualquier momento, ya menudo lo hacen. De acuerdo con la edición de enero de 2012 de Library Hournal, el 23 por ciento de los clientes no tuvieron éxito en la descarga de libros electrónicos, debido a cuestiones tecnológicas.

Una mano amiga

Si la biblioteca va a ofrecer libros electrónicos descargables, es necesario ofrecer capacitación y apoyo para el personal. A su vez, el personal tendrá que proporcionar formación y apoyo a sus usuarios.

Las bibliotecas están apoyando estas acciones con sesiones de capacitación, video tutoriales, demostraciones, o documentación. Mucho de este material están disponible en línea, ya sea de los sitios web de las bibliotecas públicas, YouTube, o sitios de los proveedores. Muchos de los vendedores de la biblioteca tienen una amplia formación y programas de apoyo para las bibliotecas de sus miembros.

La mejor formación, sin embargo, es la experimentación. Alentar al personal a practicar la descarga de libros electrónicos de la biblioteca. Si la biblioteca se lo puede permitir, puede comprar varios dispositivos de lectura electrónica diferentes para el personal. Estos pueden ser utilizados para la capacitación práctica tanto del personal o de los usuarios. Así pueden compartir consejos y técnicas con otros y experimentar con los diferentes dispositivos.

Presupuestos

La determinación de la cantidad de un presupuesto para gastar en libros electrónicos pueden variar en cada biblioteca. En la encuesta de 2011 sobre la penetración de libro electrónico, Library Journal calculó que las bibliotecas públicas están gastando alrededor de cuatro por ciento de sus presupuestos materiales de libros electrónicos. Este número creció a partir del estudio de 2010 por encima de dos puntos porcentuales. Cuando se le preguntó acerca de los presupuestos materiales de libros electrónicos en el año 2016, las bibliotecas prevén que el ocho por ciento del presupuesto se destinarán a los ebooks.

Como se mencionó anteriormente, siempre se debe tener en cuenta las necesidades de la comunidad para la adquisición de contenidos electrónicos, y tomar las decisiones presupuestarias sobre la base de esas necesidades. Siempre se puede empezar poco a poco con un programa piloto y ampliarlo si la demanda crece.

La demanda de libros electrónicos en las bibliotecas públicas está presente, cada vez con más fuerza, y no es previsible que esta dinámica no siga el camino recientemente iniciado.

Pantallas móviles: El régimen visual de la navegación

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Verhoeff, N.[e-Book] Mobile Screens : The Visual Regime of Navigation. Amsterdam Amsterdam University Press, 2012

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El libro de Nanna Verhoeff es una necesidad para cualquier persona interesada en la cultura visual y la teoría de los medios. Ofrece una explicación teórica rica y estimulante de la dimensión central de nuestra existencia contemporánea – la interfaz y la navegación por tanto los datos como mundo físico a través de una variedad de pantallas (consolas de juegos, teléfonos móviles, interfaces de automóviles, dispositivos GPS, etc.) en el proceso de explorar estas nuevas prácticas en pantalla, Verhoeff ofrece nuevas perspectivas sobre muchas de las cuestiones clave en los medios de comunicación y estudios de nuevos medios, así como una serie de nuevos conceptos teóricos originales. Como el primer manual teórico para la sociedad de pantallas móviles, este libro se convertirá en una referencia esencial para todas las futuras investigaciones de nuestra condición pantalla del móvil.

Pasado presente y futuro de las bibliotecas. Planeta Biblioteca. 2016/05/11

 

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Hoy hemos recibido en nuestro la Planeta a Luis Ángel García Melero, bibliotecario jubilado que desarrolló su labor profesional en entidades como la Biblioteca Nacional de España, la Universidad Complutense o el Tribunal Constitucional, donde ocupó diversos cargos de responsabilidad. Luis Ángel está escribiendo «Memorias de un bibliotecario de la transición política y tecnológica» por ello ha compartido con nosotros como nació su vocación profesional, sus experiencias personales y profesionales, proyectos y servicios desarrollados a lo largo de su dilatada carrera y cómo ve el futuro y el presente de la profesión. Y también alguna anécdota. Un programa entrañable!!!

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De izq. a derecha María Vela, Julio Alonso Arévalo, Luis Ángel García Melero y Sonia Martín Castilla

Y en CON LA MÚSICA A OTRA PARTE

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Canciones que suben el ánimo

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