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El camión «mágico» que llevó libros a la España olvidada

 

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El camión «mágico» que llevó libros a la España olvidada
Doctor Peligro. AGENTE PROVOCADOR es un magazine realizado por La Felguera Editores.

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«El camión que habla», como se le conocía popularmente, llegaba a aldeas y pueblos remotos y repartía libros. También llevaba instalado un moderno equipo de sonido y proyector de cine, y se planeó que fuese atendido por licenciados en Filosofía y maestros. Todos ellos se dedicarían a «la cruzada de difundir el libro por los pueblos de España»

El proyecto comenzó en 1934 y se presentó en la Feria del Libro (la segunda que se organizaba) como uno de los grandes logros del mundo intelectual y republicano. Comenzó su andadura en octubre de ese año (justo cuando se desataba la revolución asturiana y el país vivió con el corazón en el puño), con un curioso diseño que permitía, en pocos segundos, que la carrocería del gran vehículo se abriera y se convirtiera en una librería ambulante. La llegada del autobús, micrófono en mano y sonando música, era todo un acontecimiento. Las autoridades lo recibían y, generalmente, entregaba a la biblioteca (si la hubiera) del pueblo una donación de libros. Muchos pueblos carecían de comunicaciones y vivían en un aislamiento muy grande.

Archiveras: pioneras en la Administración

 

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1955. Archivo General de Indias. Las archiveras Victoria Hernández, Vicenta Cortés, Marina García y Julia Herráez.

Archiveras: pioneras en la Administración

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Las mujeres tuvieron prohibido la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837, hoy son más lectoras que los hombres

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En 1910 se produjo un hecho insólito en la Administración. Por Real Orden de 2 de septiembre de ese año se dispone que las mujeres puedan concurrir a las oposiciones y concursos convocados para los cuerpos de funcionarios dependientes del Ministerio de Instrucción Pública, entre ellos el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Fue absolutamente novedoso porque el resto de departamentos ministeriales continuaron vetados a las mujeres hasta la aprobación del Estatuto de la Función Pública de 1918.

La primera mujer que ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos fue Ángela García Rives (1891-1968). Su primer destino, en 1913, fue la Biblioteca Pública de Jovellanos en Gijón. Un año después, antes de pasar definitivamente a la Biblioteca Nacional, estuvo destinada en el Archivo General Central de Alcalá de Henares.

Entre las primeras archiveras hay que mencionar a Áurea Javierre, destinada al Archivo de la Corona de Aragón en 1922, o a María Moliner, cuyo primer destino fue el Archivo General de Simancas. Después llegaron Pilar Loscertales, Carmen Pescador, Josefa Callao, Concepción Zulueta, Consuelo Gutiérrez del Arroyo o Carmen Caamaño. Todas ellas debieron superar grandes dificultades para abrirse camino y desarrollar su carrera profesional. Muchas, incluso, sufrieron la inhabilitación, la prisión o el exilio.

El número de archiveras fue creciendo con los años, aunque hubo que esperar a la década de los sesenta para que una archivera alcanzase cargos directivos, con los nombramientos de Carmen Crespo, directora del Centro Nacional de Conservación y Microfilmación, de Olga Gallego, directora del Archivo Histórico Provincial de Orense o de Carmen Pescador, primera directora del Archivo General de la Administración.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer queremos rendir homenaje a las archiveras pioneras del siglo XX, tanto a las que han tenido una destacada trayectoria como a las que realizaron un trabajo más anónimo.

Este espacio ha sido elaborado con la participación de los compañeros de la Subdirección General de Archivos Estatales, Archivo Histórico Nacional, Centro de Información Documental de Archivos, Archivo General de Simancas y Archivo General de la Administración. Y con la colaboración inestimable de Ricardo Fuentes Caamaño, Margarita Vázquez de Parga y la Fundación Olga Gallego.

Sirva este espacio para reconocimiento de todas ellas y de su legado y antesala para continuar con la labor de mostrar a otras muchas mujeres archiveras a lo largo de la historia.

Cómo hablar de los libros que no se han leído Bayard, Pierre

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Bayard, Pierre «Cómo hablar de los libros que no se han leído» traducción de Albert Galvany. Edición 1a. ed.Barcelona : Anagrama, D.L. 2008 195 p.

Dispoinible en la USAL

TRAD. Y DOCUMENT.

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Ver también

¿Por qué la gente miente sobre los libros que dice haber leído?

 

Quienes acudan a este libro para encandilar a sus profe­sores, amigos o amantes con disquisiciones librescas ad­quiridas sin esfuerzo, habrán cometido un error: el ensa­yo de Bayard es en realidad una estimulante reflexión a propósito de qué significa la lectura.

Bayard divide el libro en tres partes: tipos de no-lectura, análisis de situaciones concretas en que hay que hablar de libros que no se han leído y consejos para intentar solucionar este problema y para reflexionar sobre la lectura. Bayard distingue tres coacciones al hablar de la no-lectura: «la obligación de leer», «la obligación de leerlo todo» y la obligación de «haber leído un libro para hablar de él con algo de precisión».

Para resolver ese enigma, el autor se impone como tarea desenmascarar uno de los tabúes sociales más extendidos: el hecho de que en algún momento de nuestras vidas todos haya­mos fingido haber leído un libro que nunca fue abierto. Bayard no sólo asume con naturalidad nuestra sempi ­terna condición de no-lectores (por mucho que seamos devoradores de libros, el número de lecturas pendientes siempre será mayor), sino que convierte esa en aparien­cia vergonzante no-lectura en el núcleo mismo de la lec­tura y, mediante un bucle paradójico, no duda en invo­car las intuiciones contenidas en libros de Musil, Wilde, Valéry, Montaigne o Lodge acerca de la fecundidad del olvido, la inconveniencia de la lectura o la capacidad creadora del lector (o no-lector). «Bayard no está tan interesado en que la gente lea los libros de otros como en el hecho de que toda lectura (o no-lectura, o lectura imperfecta) contenga una dimen­sión creativa y en que, para todo libro, el lector ponga siempre algo de su parte» (Umberto Eco).

FRAGMENTOS

“Nací en un entorno en que se leía poco, no aprecio en modo alguno esa actividad y, de cualquier modo, tampoco dispongo de tiempo para consagrarme a ella…”

 

«.. la mayor parte de las veces, nuestras conversaciones con el otro acerca de libros deberán hacerse desgraciadamente a propósito de fragmentos remodelados por nuestros fantasmas personales y, por consiguiente, sobre una cosa distinta a los libros escritos por los escritores»

«Se trata de prestar oído a nosotros mismos y no al libro real ―a pesar de que éste pueda servir por momentos de motivo―, y de afanarse en la escritura de uno mismo, procurando no dejarse desviar de esa tarea».

 «fragmentos arrebatados a lecturas parciales, a menudo mezclados entre sí, y, por si fuera poco, remodelados por nuestros fantasmas personales».

«Mi biblioteca intelectual, como cualquier biblioteca, está compuesta por huecos, espacios en blanco, lo cual no tiene, en realidad, ninguna importancia ya que se encuentra suficientemente armada como para que semejante lugar vacío no sea detectado. Y más cuando cualquier discurso se desliza de un libro a otro. Pese a las apariencias, la mayoría de mis conversaciones acerca de un libro no tratan sobre él, sino sobre ese conjunto mucho más amplio de todos los libros fundamentales sobre los cuales descansa cierta cultura, en un momento dado, ese conjunto que denominaré de ahora en adelante la biblioteca colectiva. Lo que cuenta, en realidad, es su dominio; eso es lo que está en juego en el discurso a propósito de los libros. Ese dominio es un dominio de las relaciones, no de un elemento aislado, y se conforma también con la ignorancia de una gran parte del conjunto. De tal suerte que un libro deja de ser desconocido a partir del momento en que penetra en nuestro campo de percepción, y no saber nada de él no es en modo alguno un obstáculo para meditar, deliberar sobre él… Incluso antes de abrirlo, la sola indicación de su título o la más simple mirada a su cubierta, bastan para suscitar en el hombre cultivado y curioso una serie de imágenes e impresiones que tan sólo esperan transformarse en una primera opinión, facilitada por la representación que la cultura general confiere al conjunto de libros.»
.

 

 

El bibliocarromato del maestro La Cava recorre el sur de Italia llevando el amor a la lectura

 

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«El «Bibliomotocarro»

https://www.ilbibliomotocarro.com/

 

Antonio La Cava, un maestro de escuela italiano jubilado, decidió que después de 42 años de enseñanza, podría hacer aún más para difundir el amor por la lectura entre los niños. Así que en 2003, compró una motocicleta Ape usada y la modificó para crear una biblioteca portátil que le permite llevar unos 700 libros. Desde entonces ha estado viajando en el «Bibliomotocarro».

Cada semana, viaja a los pueblos de la región de Basilicata, en el sur de Italia, con el sonido de un órgano anunciando la llegada del Bibliomotocarro. Cuando escuchan la canción, los niños acuden a la biblioteca móvil con un entusiasmo que normalmente se reserva para la aparición de un camión de helados. La ruta de 8 paradas de La Cava le lleva a más de 500 kilómetros cada viaje, que realiza de forma totalmente gratuita.

En una entrevista el año pasado, La Cava explicó que su experiencia en el sistema escolar le dejó con la sensación de que había una mejor manera de enseñar a los niños a amar los libros, diciendo: «El desinterés por la lectura a menudo comienza en las escuelas donde se enseña la técnica, pero no va acompañado de amor. Leer debería ser un placer, no un deber».

 

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¡Auxilio!. ¡Soy Bibliotecaria!

 

 

La siguiente escena del comic de «Esther» deja entrever como la imagen de los bibliotecarias y bibliotecarias no siempre es la habitual a la que estamos acostumbrado en los estereotipos. Esther llega a una isla desierta con un libro en la mano, ese libro que uno se llevaría a una isla desierta. recoge piedras para con ellas poner un mensaje de ayuda ¡AUXILIO! al que ningún avión hace caso, así que reflexiona y decide cambiar el mensaje por el de ¡Soy bibliotecaria! Acudiendo todo un ejercito a rescatarla. Las lecturas que podemos hacer de esto pueden ser muy distintas. 1. Los bibliotecarios somos uno de los colectivos profesionales en que más confía la gente -como ponía de manifiesto una encuesta de Pew Research- 2. Otra imagen estereotipo de la profesional de la biblioteca es la de mujer morbosa-voluptuosa como se refleja en alguna novela erótica. Deseamos que esta generosa ayuda de auxilio sea debido a la confianza, aunque me quedan mis dudas.

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Razones a favor del libro

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Versión para descargar e imprimir del folleto “Razones a favor del libro”. Santiago de Chile: Plan Nacional de Fomento de la Lectura Lee Chile Lee, 2011

Ilustrado por: Rodrigo Díaz.

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La lectura es esencial para el desarrollo de la imaginación, el aprendizaje y el pensamiento crítico. Puede ser una vía para la construcción de mundos internos, a la vez que representa una condición para pensar y transformar la realidad en que vivimos. En este texto presentamos algunas ideas, citas y motivaciones que fomentan la lectura. Los invitamos a leerlo en silencio, en voz alta, en grupo. Pueden hojearlo, mirar las ilustraciones, guardarlo y volver a leer. Bienvenidos al mundo de los libros y la lectura.

  • El libro estimula nuestra imaginación y fantasía.
  • El libro nos puede hacer reír o llorar. ¡Nos llena de emociones!
  • El libro propone temas interesantes que nos abren a nuevos horizontes.

“La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo”.

Joseph Addison.

  • El libro nos transporta a otros tiempos. y culturas. ¡Nos hace viajar!

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

Emily Dickinson

  • El libro nos acompaña cuando estamos solos. Es fácil de llevar y se puede leer en cualquier parte.

“Los libros que de verdad me gustan son esos
que cuando acabas de leerlos piensas que
ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder
llamarle por teléfono cuando quisieras”.
J.D. Salinger.

 

  • El libro te crea, te construye y te transforma.

“El lector tiene siempre razón y nadie le
puede arrebatar la libertad de hacer con un
texto lo que quiera”.
H.M. Enzensberger.

  • El libro nos hace reflexionar y entender lo que otras personas viven y sienten.

 

“A través del libro me convierto en mil
personas, pero sigo siendo el mismo”.
C. S. Lewis.

  • El libro hace crecer nuestra confianza.

“Hay muchas cosas por leer y la vida no es tan
breve como se piensa”.
Roberto Bolaño.

  • El libro hace que conozcamos mejor nuestra lengua. Nos ayuda a expresarnos mejor.

“El que lee mucho y anda mucho,
ve mucho y sabe mucho”.
Miguel de Cervantes.

  • Un libro se puede leer en voz alta para niños y adultos. Es un puente entre las generaciones.

“El recuerdo que deja un libro a veces es más
importante que el libro en sí”.
Adolfo Bioy Casares.

  • El libro infantil es el primer encuentro con la literatura, un mundo interminable que nos acompaña toda la vida.

“Un libro es un jardín que se puede
llevar en el bolsillo”.
Proverbio árabe

La lectura debe entenderse como un valioso método terapéutico

 

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La biblioterapia es un concepto antiguo. Los griegos ya sostenían que la literatura era psicológica y espiritualmente importante y, solían tener un cartel sobre las puertas de las bibliotecas que rezaba “Medicina para el alma”. De este modo Epicuro califico la lectura como:

“Si el Alma está enferma, amnésica, encandilada por los espejitos de colores del mundo material, entonces la lectura debe entenderse como un valioso método terapéutico para que el hombre empiece a recordar su verdadera identidad.”

Epicuro

La literatura me ha servido para leer (Roberto Bolaño)

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«¿Para qué le ha servido a usted la literatura?»

«Podría dar una respuesta aparentemente poética: ‘para no morirme’, pero es falso, yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, el leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura a mí me ha producido riqueza, es riqueza»

Roberto Bolaño «¿Para qué le ha servido a usted la literatura?»

Doris Lessing: El valor de la biblioteca en el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 2007

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 Doris LessingDiscurso al aceptar el Premio Nobel de literatura, 2007

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«La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo» 

Doris Lessing

«Para escribir, para crear literatura, debe existir una estrecha relación con las bibliotecas, con los libros, con la Tradición….

…. En mi mente habitan magníficos recuerdos de África que puedo revivir y contemplar cuantas veces quiera. Por ejemplo, esas puestas de sol, doradas, púrpuras y anaranjadas, que se despliegan en el cielo al atardecer. ¿Y las mariposas diurnas y nocturnas y las abejas sobre los aromáticos arbustos del Kalahari? O, cuando me sentaba a la orilla del Zambezi, allí donde corre bordeado por pastos claros, durante la estación seca, con su satinado y profundo tono de verde, con todas las aves de África cerca de sus márgenes. Sí, elefantes, jirafas, leones y otros animales, había muchísimos, pero cómo olvidar el cielo nocturno, aún incontaminado, negro y maravilloso, cubierto de inquietas estrellas. Pero hay otra clase de recuerdos. Un joven, de unos dieciocho años, llora frente a su “biblioteca”. Un visitante estadounidense, al ver una biblioteca sin libros, envió un cajón, pero el joven los tomó uno por uno, con sumo respeto, y los envolvió en material plástico. “Pero”, le dijimos, “¿acaso esos libros no son para leer?” y nos respondió: “No, se van a ensuciar y entonces ¿dónde consigo otros?”.

Su deseo es que le mandemos libros desde Inglaterra para aprender a enseñar. “Sólo cursé cuatro años de escuela secundaria”, suplica, “pero nunca me enseñaron a enseñar.”

He visto un Maestro en una escuela donde no había libros de texto, ni siquiera un trozo de tiza para el pizarrón —la habían robado— enseñar a su clase formada por alumnos entre seis y dieciocho años con piedritas que movía sobre la tierra mientras recitaba “Dos por dos son…”, etc. He visto una muchacha, de escasos veinte años, con similar escasez de libros de texto, carpetas de ejercicios, biromes, de todo, que dibujaba las letras del abecedario con un palito en el suelo, bajo el sol calcinante y en medio de una nube
de polvo.

Somos testigos de esa inagotable hambre de educación que impera en África, en cualquier lugar del Tercer Mundo o como sea que llamemos a esas partes del mundo donde los padres aspiran a que sus hijos tengan acceso a una educación que los saque de la pobreza, a los beneficios de la educación….

… Nuestra pequeña organización conseguía libros de toda fuente posible, pero recordemos que un buen libro de bolsillo editado en Inglaterra costaba un salario mensual: así ocurría antes de que se impusiera el reinado del terror de Mugabe. Ahora, debido a la inf lación, equivaldría al salario de varios años. Pero cada vez que llegue una caja de libros a una aldea —y recordemos que hay una terrible escasez de gasolina— se la recibirá con lágrimas de alegría. La biblioteca podrá ser una plancha de madera apoyada sobre ladrillos bajo un árbol. Y en el transcurso de una semana comenzarán a dictarse clases de alfabetización: las personas que saben leer enseñan a quienes no saben, una verdadera práctica cívica, y en una aldea remota, como no había novelas en lengua tonga, un par de muchachos se dedicó a escribirlas. Existen unos seis idiomas principales en Zimbabwe y en todos ellos hay novelas, violentas, incestuosas, plagadas de delitos y asesinatos.

Mi maestra dijo que allí había una biblioteca, más grande que el supermercado, un edificio grande lleno de libros. La joven sonríe mientras avanza y el polvo le azota la cara. Soy inteligente, piensa. La maestra dijo que soy inteligente. La más inteligente de la escuela, así dijo ella. Mis hijos serán inteligentes, igual que yo. Los llevaré a la biblioteca, ese lugar lleno de libros, e irán a la escuela y serán maestros. Mi maestra me dijo que yo también podría ser maestra. Mis hijos estarán lejos de aquí, ganarán dinero. Vivirán cerca de la gran biblioteca y llevarán una buena vida»

 Doris LessingDiscurso al aceptar el Premio Nobel de literatura

13 Razones por las que las bibliotecas nos mantienen unidos

 

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13 Reasons Why Libraries are Holding Us All Together
Tiffany King, author of Eat at Home Tonight, argues why libraries are relevant, and more importantly, matter.
BY TIFFANY KING • 5 MONTHS AGO

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La biblioteca ha sido uno de mis lugares favoritos en el mundo desde que me senté por primera vez con las piernas cruzadas en el suelo, dando vuelta a las páginas de libros ilustrados en el departamento de niños de la Biblioteca Morrison-Reeves. Mi sueño de escribir un libro comenzó a cobrar vida en la biblioteca. El otro día alguien compartió conmigo que su biblioteca había adquirido mi libro de cocina, «Coma en casa esta noche», y me emocionó saber que mi libro tendrá un lugar en el estante de la biblioteca!

No son sólo los libros de la biblioteca los que han sido importantes en mi vida, sino que el lugar en sí mismo ha tenido significado para mí. Conocí a varios de mis buenos amigos por primera vez en la biblioteca. Mis hijos han conocido gente interesante y han aprendido sobre todo tipo de temas a través de los programas de la biblioteca. Durante los programas de verano, mis hijos y sus amigos pudieron ver de cerca a las aves silvestres, hacer papiroflexia, material para teñir corbatas y muchas más cosas. Las bibliotecas proporcionan un lugar para que las comunidades se reúnan y crezcan.

En esencia, las bibliotecas nos mantienen unidos de una manera que a menudo damos por sentado, pero existen por lo menos 13 razones por las que las bibliotecas nos mantienen unidos:

1. Las bibliotecas son edificios reales y físicos donde podemos encontrarnos con gente real cara a cara y disfrutar de los libros. Debido a que venimos a la biblioteca con frecuencia, a menudo vemos a las mismas personas, permitiendo que entablemos relaciones y hagamos amistades.

2. Los bibliotecarios y los usuarios de las bibliotecas hacen más por fomentar el amor por la lectura que cualquier otro grupo de personas. Muchos niños se enamoran más de los libros y las ideas en las bibliotecas que en cualquier otra parte del mundo. Los libros confieren simultáneamente placer, seguridad, aventura y apertura de ideas tanto para niños como para adultos.

3. Puedes aprender casi cualquier cosa a través de la biblioteca. Desde cursos de informática y acceso a Internet, también clases de idiomas extranjeros y los extranjeros pueden aprender y mejorar nuestro idioma. Las bibliotecas ofrecen muchas posibilidades a sus comunidades.

4. Divertirse no es difícil cuando tienes una tarjeta de biblioteca, tal como dijo Arthur, el conejito de la serie de dibujos animados basada en los libros de Marc Brown titulada «Las aventuras de Arthur y sus amigos»

5. Una tarde deambulando por las estanterías proporciona un maravilloso momento de  calma y paz a cualquier persona.

6. En ningún otro lugar se anima a la gente a coger todo lo que desee leer, aunque puedes salir de la biblioteca agobiado por las abultadas bolsas de libros o luchando por poder ver la calle entre la torre de libros que llevas en los brazos. Este es el mejor tipo de indulgencia.

7. Los programas de la biblioteca, como la hora de los cuentos, los clubes de lectura, las clases y otros, fomentan las verdaderas amistades entre las personas. Los programas de Book Buddies (Libros amigos) para adultos confinados en casa y los programas comunitarios en hogares de ancianos y centros tutelados permiten disponer de libros de la biblioteca (y conexión humana) a aquellos que ya no pueden salir de casa.

8. Debido a que no tienes el compromiso de comprar los libros, los usuarios de la biblioteca son libres de explorar cualquier tema o autor que se les antoje. Es poco probable que compren un libro sobre hongos o arte moderno o sobre cómo construir una terraza en el patio trasero, pero con gusto sacarían cualquiera de estos libros de la biblioteca.

9. El sistema de clasificación de Dewey confiere un orden al mundo, que nos inspira a poner orden en nuestras vidas. ¡De acuerdo!, quizás decir esto es un poco exagerado, pero hay algo encantador en categorizar todos los temas del mundo en un sistema bien estructurado.

10. La sección de biografías está llena de lecciones de vida que podemos considerar, para saber qué hacer o qué no hacer para ser feliz o tener éxito en la vida.

11. Hay una belleza innata en un libro que ha sido transmitido y leído por mucha gente.

12. Firmar la primera tarjeta de la biblioteca es la primera acción y el primer derecho que adquirimos en la vida para ser miembros activos de la sociedad.

13. Las bibliotecas contienen información sobre la historia local, sobre nuestra identidad, y recogen esta información que nadie más recogería para que pueda ser transmitida a las próximas generaciones

Las bibliotecas son los héroes anónimos de nuestras comunidades. Todos los que contribuyen a que las bibliotecas sean posibles también están haciendo del mundo un lugar mejor. Lleva (y usa) su tarjeta de la biblioteca con orgullo!