Archivo de la categoría: Bibliotecas

Bibliotecas y Ciencia 2.0

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La Web 2.0 ofrece servicios integrados y herramientas fáciles de utilizar para la comunicación, la colaboración y la participación. La diferenciación entre la Web 1.0 y la Web 2.0 es a menudo confusa y muchos sitios web no puede ser estrictamente categorizados como 2.0. Sin embargo, hay algunas características que caracterizan un sitio como Web 2.0, por ejemplo, la posibilidad de publicar el contenido y establecer conexiones entre usuarios. Servicios prototípicos y muy populares de la Web 2.0 son Facebook, Twitter o Instagram. Web 2.0 no tiene impacto únicamente ne la vida privada y la comunicación personal, también importantes repercusiones en los negocios y la ciencia. En este sentido, el término Ciencia 2.0 describe el impacto y el uso de los servicios de la Web 2.0 para el trabajo científico.

Por lo general los investigadores mantienen una actitud abierta y positiva hacia la Web 2.0 y la utilizan con mucha frecuencia en su vida privada. Por el contrario, sólo una minoría de los investigadores la utilizan para su vida profesional, y su uso para las labores académicas no se realiza de manera sistemática y exhaustiva. Sin embargo, esta tendencia está creciendo y estamos empezando a obtener los primeros conocimientos sobre los factores que dificultan el uso profesional de los servicios de la Web 2.0, por ejemplo, el factor tiempo y el miedo a la pérdida de la reputación, etc.

A pesar de que la ciencia 2.0 está adquiriendo una creciente importancia, hoy en día muchas instituciones públicas están utilizando los servicios Web 2.0, pero la mayoría se limitan a hacerlo para la investigación empírica, y no orientado a las necesidades de los investigadores de cara a la mejora del trabajo científico y cómo puede apoyar su desempeño. En este entorno las bibliotecas modernas pueden actuar como proveedores de asesoramiento personalizado para ayudar a los investigadores a seleccionar el servicio más apropiado para sus intereses dentro de la Web 2.0. Para ello se hace necesario plantearse que es lo que necesitan los investigadores y en que aspectos la biblioteca puede prestarle y ofrecer apoyo.

Una cuestión principal es que los investigadores requieren la delimitación entre lo privado y lo público. La diferenciación entre redes sociales profesionales y otros servicios privados. Por lo general los investigadores consideran servicios como Twitter  o Facebook redes privadas, y en la mayoría de los casos expresan su deseo de interactuar en redes sociales académicas especializadas, para conectarse con sus colegas para compartir y discutir ideas. Es importante destacar  que una buena parte no saben o no utilizan redes sociales académicas ya existentes como ResearchGate y Academia.edu. Por ejemplo, según una encuesta cuantitativa en línea más del 80% no sabe o no usa ResearchGate; y menos del 10% utiliza ResearchGate al menos una vez a la semana.  (Linek y Baessler, 2015)

Por lo tanto, el deseo de la vida privada, por un lado, y la falta de conocimiento acerca de las posibilidades existentes por otro lado son dos de las directrices que la biblioteca debe tener en cuenta para considerar el papel de apoyo al investigador. Algunas redes sociales populares como Facebook podrían no ser apropiados para los propósitos profesionales específicos, aunque si lo pueden ser para los potenciar mecanismos de comunicación y visibilidad de la investigación. Si bien la mayoría de las redes académicas rara vez se utilizan porque los investigadores no ven ningún beneficio en su uso para el trabajo científico. Una razón que podría estar relacionada con ello es que desconocen muchas de las funcionalidades y operatividad de estos servicios. Por lo que sería necesario aleccionarles sobre algunas de las posibilidades que ofrecen estas redes científicas como ResearchGate que brinda la oportunidad para entablar debates sobre un tema, compartir documentos e ideas y ofrece la posibilidad de tener el curriculum vitae personal. Sin embargo, una gran diferencia con redes que ya conocen y con las que operan como Facebook es la falta de una línea de tiempo personal. La página de perfil en ResearchGate está diseñado como una tarjeta de visita y menos como una página individual que muestra el desarrollo personal y el estado real. En otras palabras: es menos inmediata y tiene menos “atractivo social” (en comparación con Facebook). Por lo tanto, es más una especie de plataforma de intercambio y menos una red social real. Esto mismo ocurre con otros servicios especializados de la Web 2.0 como por ejemplo los gestores de referencias sociales, casi todos tienen asociada una red social al sistema de gestión de referencias, pero la capacidad de interacción social es mayor en unos que en otros, Zotero destacaría por su excelente usabilidad y facilidad de uso, pero su red social es muy limitada frente a otros servicios como puede ser Mnedeley que favorecen con más intensidad la función social y por lo tanto la capacidad de interactuar con otros colegas y dar mayor visibilidad a los trabajos.

Una biblioteca puede actuar en este entorno como importante proveedora de asesoramiento y promoción proactiva de los servicios y herramientas de la Web 2.0. que son de mayor utilidad para los investigadores.  El conocimiento de profesionales de medios sociales y otros servicios Web 2.0 diseñados para la vida laboral son de gran ayuda para el desempeño profesional y la reputación digital de los investigadores, haciendo  recomendaciones personalizadas  para una óptima selección y combinación de recursos y servicios Web 2.0  en función de la disciplina particular y las necesidades individuales del investigador. Así de este modo, la biblioteca además de suministrar literatura sobre un tema en especial, puede ofrecer información sobre las posibilidades de la Web 2.0 que faciliten la visibilidad, la difusión y la capacidad para discutir y conectarse con otros investigadores del mismo campo científico. De este modo la biblioteca podría ser un catalizador importante para la promoción de los servicios adecuados y útiles en el contexto de la ciencia 2.0 entre los investigadores.

Basado en Linek, Stephanie B. ; Baessler, Josefine The role of libraries in Science 2.0: addressing the needs of researchers. cilip, 9 September 2015

Tarjetas de Acceso Digital de iKnow

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Tarjeta digital de biblioteca de iKnow

Con la tarjeta de la biblioteca digital de iKnow, los usuarios residentes  tienen esencialmente una biblioteca bajo demanda en su dispositivo electrónico. Si bien no ofrece todas las comodidades de una tarjeta de la biblioteca al uso, ya que evidentemente los usuarios digitales no pueden sacar libros reales. Tarjetas de Acceso Digital de iKnow permite el acceso gratuito a los servicios a todos los usuarios registrados que pueden pedir prestado materiales de cualquier biblioteca pública de su comunidad, permitiendo el  uso pleno de todos los recursos en línea. Su intención es llegar a las personas que no pueden acudir habitualmente a las bibliotecas.

La Tarjeta de Acceso Digtal iKnow HCPL permite el acceso instantáneo a:

  • Libros electrónicos y audiolibros descargables a través de OverDrive, OneClickDigital y hoopla
  • Ver o escuhcar vídeo y música en streaming a través de hoopla y OverDrive
  • Consultar las revistas más populares a través Flipster
  • Acceso a bases de datos de investigación para los negocios, la genealogía, el aprendizaje de idiomas y mucho más.

Cabinas de teléfonos convertidas en pequeñas bibliotecas libres

La misión del movimiento Little Free Library es promover la alfabetización y el amor por la lectura mediante la construcción de pequeñas bibliotecas ciudadanas para el  intercambio de libros gratis en todo el mundo. Se trata de ampliar el sentido de comunidad entre vecinos en torno a esta forma única de compartir. Desde 2010, más de 28.000 bibliotecas gratuitas Little Free Library se han instalado en 80 países en todo el mundo, y especialmente en EE.UU. La iniciativa consiste en que te puedes llevar un libro gratis y a cambio también puedes dejar un libro para que otros lectores se lo lleven, también puedes leer el libro llevándotelo libremente y volver a dejarlo para que otro lector lo lea.

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Salamanca ya cuenta con algunas bibliotecas libres, concretamente en la Plaza del Oeste se han habilitado cabinas telefónicas que integran una biblioteca libre como vemos en la fotografía. El Barrio de Oeste, en torno a la Plaza del Oeste se está convirtiendo en una zona muy activa culturalmente con espacios para la exhibición del arte en la calle, pintura mural, conciertos y otras actividades.

También algunas bibliotecas universitarias se han unido a este movimiento es el caso de la Biblioteca de Traducción y Documentación y la Biblioteca “Abraham Zacut” de la USAL . Donde cualquier usuario puede coger un libro, leerlo, devolverlo, o bien traer un libro propio que desea compartir con otros lectores. Una forma útil de compartir lecturas.

Zona de “Libros libres” de la Biblioteca Abraham Zacut”

Se trata de un espacio que ocupa una estantería en una zona neutra de la biblioteca – con el objeto de que no de lugar a confusión – y que pretende el intercambio de lecturas entre los usuarios. En el espacio hay libros profesionales, pero sobre todo también libros de lectura de ficción. El sistema es sencillo, una estantería con un pequeño cartel en el que se explica en que consiste la iniciativa, fundamentalmente cualquier persona puede llevarse un libro de esta estantería – estos están sin magnetizar- y dejar o no otro libro a cambio, una vez terminada la lectura, si el usuario lo considera puede volver a dejar el libro en la misma o quedárselo, y si dispone de un libro que considera puede ser de utilidad para el resto simplemente traerlo y ponerlo en la estantería de “LIBROS LIBRES”

Stevens Library de California : la primera biblioteca que funciona con energía totalmente sostenible en los EE.UU.

Stevens Library del Sacred Heart Schools en Atherton

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La Stevens Library de California una biblioteca escolar de ladrillo revestido en California es la primera biblioteca en los EE.UU en  lograr tener un edificio alimentado completamente de energía sostenible, recientemente ha recibido la certificación de energía neta cero otorgada por el International Living Future Institute (ILFI). Diseñado por Francisco-WRNS Studio, La Biblioteca Stevens en el Colegio del Sagrado Corazón en Atherton integra los datos de sus gestión del agua de lluvia, sistemas fotovoltaicos y de gestión de residuos de aguas grises en la arquitectura, para que los estudiantes y los profesores pueden acceder fácilmente a la información como parte de su plan de estudios.

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Entrada (Hall) de acceso a la biblioteca

El interior consta de siete áreas de trabajo, dos salas de lectura, dos laboratorios de tecnología, una sala de conferencias, oficina, taller de bricolaje, un espacio abierto y un eco-huerto. Su planta es flexible y adaptable con muebles modulares que se pueden reconfigurar para diferentes usos. Para poder utilizar los sistemas y estrategias sostenibles como herramienta educativa, los arquitectos se aseguraron de que estos sean visibles en el espacio interior a través de gráficos ambientales integrados y señalización dinámica.

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Sala general de la biblioteca

La biblioteca cuenta con varias estrategias de ahorro de energía, incluyendo un sistema fotovoltaico que proporciona toda la energía necesaria para la actividad diaria del edificio. El edificio utiliza tubos solares para maximizar la luz natural en los espacios interiores, mientras que los sistemas de monitoreo de la luz del día y los sensores de iluminación minimizan el consumo de electricidad. La calidad del aire óptima se asegura mediante el uso de ventilación por desplazamiento, mientras que los accesorios de agua de bajo flujo minimizar el consumo de agua y ayudan a ahorrar energía para calefacción y de agua caliente. El aislamiento exterior óptimo, junto con un sistema de sombreado de diseño especial, ayuda a mantener la temperatura interior estable durante todo el año.

Sala recreativa

Información tomada de Inhabitat Arquitecture

El papel de la biblioteca del siglo 21: la gente, el lugar y la plataforma

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GARMER, A. K. People, Place and Plataform: The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform. 2014.

Texto completo

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El papel de la biblioteca del siglo 21 en la era digital se basa en sus tres activos clave: la gente, el lugar y la plataforma

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La gente

La biblioteca del siglo 21 representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad.

En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento y fomentar y fortalecer las comunidades. De este modo la biblioteca pública cobra vitalidad cuando está llena de gente que desarrolla acciones en todos los ámbitos de la vida: padres que leen con sus hijos, adolescentes que aprenden a aprender a escribir un código fuente para un nuevo videojuego en un laboratorio de aprendizaje ruidoso, estudiantes reunidos en un aula de la biblioteca para discutir en grupo sobre un trabajo, solicitantes de empleo que son asesorados por un bibliotecario, emprendedores que preparan presentaciones en espacios de coworking, utilizando la biblioteca que proporciona Wi-Fi y la creación de nuevos productos en los espacios comunitarios, inmigrantes que aprenden inglés en las clases y mejoran sus habilidades de búsqueda de empleo con la ayuda de voluntarios de la comunidad, jubilados que utilizando nuevas herramientas online para crear álbumes de recortes digitales de sus nietos, y autores que publican libros en plataformas de autopublicación y los integran como un recurso más en la colección digital de la biblioteca.

En este ambiente impulsado por la comunidad, los bibliotecarios especializados ayudan a las personas a navegar con las nuevas tecnologías, gestionar grandes cantidades de datos y cumplir con sus necesidades de información. Además proporcionan recursos y conocimientos técnicos para ofrecer aprendizaje individualizado y experiencias sociales; así de este modo la biblioteca pública ofrece una experiencia participativa de alto nivel para apoyar las metas personales de cada individuo. El personal de Biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad y conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.

Como las funciones de la biblioteca también cambian y se expanden, el personal de la biblioteca ha perfeccionado y ampliado sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades, y definir el valor constante de la biblioteca dentro de la comunidad. Por ello operan en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes más que como fuentes de información. Además, la medición de resultados es más importante que medir los resultados. Una comunidad inteligente, no está representada por datos cuantitativos como tener un gran número de préstamos, en este nuevo concepto la comunidad es el objetivo principal de la biblioteca.

Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca, con un enfoque en la maximización de la capacidad y el compromiso con el usuario y su comunidad. Es a través de este compromiso cuando los valores y los activos de cada biblioteca pueden ser plenamente aprovechados y optimizados por la sociedad. La mejor respuesta es contemplar a los bibliotecarios como “curadores” para sus comunidades, auténticos “filtros colaborativos” con el interés y necesidades del público siempre en mente.

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La biblioteca como lugar

Biblioteca de hoy es tanto un lugar físico como virtual, pero sigue siendo la presencia física de la biblioteca la que le ancla más firmemente a la comunidad. La investigación y la experiencia muestran que la geografía y el lugar todavía importan. La encuesta del Centro de Investigación Pew sobre uso de la biblioteca destacó que una gran proporción de los estadounidenses, incluso los que rara vez visitar una biblioteca, consideran las bibliotecas instituciones importantes en sus comunidades y creen que su comunidades sufrirían una gran pérdida si la biblioteca cerrara.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Son un centro comunitario para el desarrollo económico y la revitalización del vecindario. Fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes. Crean conexiones y flujos dentro de la comunidad como lugares que atraen a la gente a centros comerciales, grandes almacenes, aeropuertos y autobuses. En opinión de Robert Harrison, administrador de la ciudad de Issaquah, Washington. “Las bibliotecas son como Starbucks sin café: un lugar importante para construir relaciones sociales, ya que cualquier persona puede utilizarlas”

A medida que disponemos de más información en formatos digitales, las bibliotecas públicas dispondrán de menos material tangible en sus colecciones, ya que los usuarios de la biblioteca podrán acceder a la información digital dondequiera que estén, sin tener que desplazarse a la biblioteca. Por ello la biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos se lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. De este modo, la reducción de los materiales físicos, una mayor movilidad de los clientes y el deseo de una mayor colaboración están cambiando la naturaleza del espacio físico de la biblioteca pública. Por ello La biblioteca física debe someterse a una transición que se oriente a la apertura y la flexibilidad necesaria para prosperar en un mundo en constante cambio. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas.

Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Muchas bibliotecas están creando espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. La gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Estas tendencias van hacia una mayor transparencia de los espacios,espacios flexibles que se amplían para atender las actividades de niños y adolescentes, salas de reuniones y de actividades de diferentes tamaños para adaptarse a eventos públicos y actuaciones,coworking y tecnología centrada en los espacios. Se trata de crear un entorno que facilite nuevos patrones de interacción, el aprendizaje y el acceso a la información y es lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios futuros que tendremos que asumir de manera inevitable.

Pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). En este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso Wi-Fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. Pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar, y ser tan atractivo como su espacio físico en su objetivo de servir plenamente a la misión de la biblioteca construida alrededor de un acceso equitativo, el aprendizaje y el desarrollo cívico.

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La biblioteca como plataforma

La biblioteca como plataforma de aprendizaje de la comunidad es la propuesta innovadora de la biblioteca pública en la era digital. Las transformaciones de la era digital permiten a los individuos y las comunidades crear su propio aprendizaje y gestionar sus conocimientos. Con ese fin, las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. La biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, incluyendo la educación de la primera infancia, el aprendizaje permanente, la alfabetización tecnológica y el gobierno electrónico. Entonce, la biblioteca puede comisariar y archivar las soluciones creadas para el intercambio, aprovechamiento y uso futuro por parte de otros miembros de la comunidad.

Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.

Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas públicas ven su catálogo como la plataforma. Eso tendrá que cambiar a medida que se despliegan los nuevos recursos digitales existentes de nuevas maneras, se desarrollan nuevas relaciones y asociaciones con la comunidad, y se reestructuran sus espacios. De este modo la biblioteca como plataforma remoldea radicalmente las actividades diarias de la biblioteca, alejándose del viejo modelo de descripción, organización de colecciones y “préstamos” hacia una nueva visión de la biblioteca como un eje central para establecer conexiones comunitarias y de aprendizaje.

Para tener éxito, la plataforma de la biblioteca se requiere:

– Un tipo diferente de infraestructura de acceso, incluyendo un sistema de identificación más sólido que proteja la privacidad individual

– Una nueva infraestructura de distribucion con el fin de obtener el material físico y digital para los usuarios

– Análisis más sofisticados que permitan a la biblioteca en sí para convertirse en una “organización de aprendizaje”

– Interoperabilidad para facilitar la innovación y la competencia

La plataforma así concebida ayudaran empoderar a otros a ejercer sus capacidades en la creación de servicios, datos y herramientas. Por lo tanto la biblioteca tiene que operar a escala y facilitar las actividades de los usuarios que la biblioteca por sí solo no puede manejar.

Cultura de la innovación y las bibliotecas

¿Qué es la innovación?

La innovación es la provisión de un mayor valor a los clientes a través de productos o servicios más eficaces. Por lo tanto, la innovación es una nueva manera de crear valor en el mercado. Tiene que ver con el desarrollo de nuevos conceptos, la búsqueda de nuevas formas de hacer las cosas y darse cuenta de las nuevas formas de aplicar las ideas. La innovación requiere un elemento de aplicación. Si se desarrolla un producto o servicio nuevo o mejorado, es innovador si se puede aplicar a situaciones de la vida real.  La innovación genera el cambios. El cambio puede implicar la mejora de un producto o un servicio existente, que a su vez mejora la calidad de vida de las personas. El cambio debe ser incremental, y debe tener un impacto y valor, ya sea social, económico o de otro tipo.  Como tal, la innovación requiere un consumidor, es decir, alguien que se beneficia de que la innovación. La innovación abarca muchos sectores, tanto instituciones como privados. Además requiere un nivel sostenido de compromiso y la cooperación de todos los socios en el ecosistema.

¿Qué es la cultura de la innovación?

Una cultura de la innovación es un ecosistema que apoya el pensamiento creativo y avanza en los esfuerzos para extraer valor económico y social del conocimiento, y, al hacerlo, genera nuevos o mejores productos, servicios o procesos. Una cultura saludable de la innovación tiene un conjunto compartido de valores y creencias que refuerzan mutuamente la importancia de la innovación, así como un patrón integrado de comportamiento que apoya la investigación y la innovación. Para ello una floreciente cultura de la innovación aprovecha las fortalezas existentes en un determinado del ecosistema.

En aquello que consideramos una “mentalidad” de una cultura innovadora, hay muchos factores, pero sobre todo se dan dos maneras de llevarla a cabo.

1. La colaboración masiva

2. La conexión individual.

Los retos en torno a ambas es que o bien esto nunca suceda como es el caso de la primera propuesta, o que la concreción de esa innovación necesite una cantidad significativa de tiempo. Por lo que el ideal de una política innovadora es que integre ambos aspectos. Ejemplos de este tipo de colaboración son los movimientos del software libre o  la Wikipedia.

Algunas de las propuestas innovadoras en el mundo de las bibliotecas son:

Si conoces alguna propuesta innovadora nos la pones en los comentarios de este blog y la incluimos en esta relación. Gracias!!!

La biblioteca como editora de contenidos

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Consola de libros electrónicos

 

Alonso-Arévalo, Julio and Vázquez-Vázquez, Marta. La biblioteca como editora de contenidos. Métodos de información (MEI). II época, 2015, vol. 6, n. 11, pp. 201-213.

Texto completo

Una de las características más innovadoras de la biblioteca del siglo 21 tiene que ver con la toma de una postura activa frente a la gestión y generación de contenidos. Con la llegada de la Web 2.0 las bibliotecas no sólo siguen salvaguardando y difundiendo información como han venido realizando a lo largo de su historia, también cada vez con más frecuencia crean nueva información con el objetivo de prestar los mejores servicios a sus ciudadanos, a través de recursos y servicios tales como la elaboración guías de investigación, boletines de alerta y novedades, recursos web, información a través de sus blogs, y como administradores de contenidos a través de repositorios y revistas de acceso abierto. Un paso más allá en esta dinámica tienen que ver con la biblioteca como editora y distribuidora de libros, especialmente en el ámbito local, siendo la impulsora, formadora, dinamizador y difusoras de las obras de los autores de su comunidad. Desde esta perspectiva la publicación de la biblioteca implicaría un conjunto diverso y creciente de actividades, que puede proporcionar servicios útiles para una amplia gama de investigadores y estudiantes. Aunque la definición de “publicación” no siempre está clara y, a menudo parece significar “difusión” en este contexto. Las bibliotecas apoyan todo tipo de programas. Sobre todo con revistas de acceso libre, y algunas ya editan libros.

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La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Lo cual ofrece muchas posibilidades y modelos para la comercialización y la difusión de contenidos. (Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García, 2015)

En este sentido y como recuerda Parker, el acceso abierto se convierte en un laboratorio para la innovación. De este modo la demanda impulsada por modelos y la publicación de acceso abierto se presentan como dos terrenos más fértiles de la innovación en el contexto de los servicios bibliotecarios en los últimos años. (Parker, D., 2015), innovación que va más allá de las revistas, que también afecta a otros formatos como las monografías, archivos y otros artículos digitales, cuyo resultado final es poder disponer de más y mejores tipos de contenidos para estudiantes e investigadores.

El acceso abierto tiene una influencia cada vez mayor en el mundo editorial. Si bien, a pesar de las fuertes discusiones y debates en curso en torno a la cuestión, aún no se ha estudiado bien el impacto que tiene y tendrá este modelo de comunicación científica sobre el ecosistema de la edición. En cuanto a los artículos y revistas científicas los modelos se han centrado fundamentalmente en lo que se ha denominado como la “ruta dorada”, en este caso las tasas de procesamiento de los artículos corren a cargo del autor a través del modelos “·el autor paga” para que el contenido esté accesible a todos sin necesidad de suscripción. Estos costes, conocidos como cargos de procesamiento de artículo (APC), pueden ser financiados directamente por el autor, pero pueden también ser cubiertos por fuentes tales como subvenciones, subsidios o presupuestos procedentes de bibliotecas institucionales. Según la encuesta llevada a cabo por PGG en 2014 (Lara, K., 2014), la mayoría de las bibliotecas dicen que incluyen en su catálogo recursos de acceso abierto (72%), aunque muchos estiman que éstos sólo representan el 5.1% del total de los títulos del catálogo. Los bibliotecarios consideran que los recursos de acceso abierto deben incluirse en su catálogo por una variedad de factores, incluyendo su relevancia y la importancia de la representación de los recursos propios de su universidad. También estiman que el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ) es una referencia importante para identificar publicaciones propias de acceso abierto (Olijhoek, T., L. Bjørnshauge, et al., 2015). En la actualidad, la responsabilidad de los cargos de financiación para procesamiento de artículo (APC) recae fundamentalmente sobre el autor o la institución. El 70% de las bibliotecas están proporcionando financiación con cargo a su presupuesto. Sin embargo, se estima que esta equivale a menos del 1% del presupuesto para las suscripciones de recursos tradicionales. Sólo el 19% de las instituciones involucradas en la financiación tiene un límite máximo establecido, por lo general esta financiación va desde los 2000 a 3,000$.

Sin embargo, la biblioteca debería apostar más activamente por el acceso abierto. Sin embargo, la participación en la financiación es un tema dado a la división de opiniones. Mientras algunos creen que la responsabilidad financiera debe recaer únicamente en el autor, otros consideraron que la biblioteca debe desempeñar un papel central en la financiación del acceso abierto, en parte, mediante el control de los fondos de APC. Aún no hay un camino claro hacia el futuro de la financiación del acceso abierto, pero se vislumbran muchas oportunidades para la innovación por parte de las bibliotecas y editores.

Uno de los sectores editoriales en alza es el de la autopublicación. Los libros “no publicados tradicionalmente” representan casi el 60% de todos los libros electrónicos de Kindle comprados en los EE.UU., y acaparan el 40% de todos los ingresos por ventas que los consumidores gastan en libros electrónicos. (Author Earnings Report, sept 2015)

En el momento actual casi todas las bibliotecas de Estados Unidos tienen un catálogo digital que ofrece libros electrónicos, en las que además de sus colecciones de grandes distribuidores están apostando firmemente y ofreciendo muchos títulos de autopublicación, especialmente de autores locales. Está es una de las grandes líneas de crecimiento de la colección digital en las bibliotecas de Estados Unidos, prácticamente todas bibliotecas y consorcios disponen de este tipo de obras. Por ello las bibliotecas públicas están mostrando cada vez más interés en el mundo editorial, no tanto como compradoras de contenidos sino como productoras o autoras de los mismos. Bajo la premisa de que si varias organizaciones sin experiencia en el mundo editorial se están convirtiendo en editores, ¿Porqué las bibliotecas no podrían hacer lo mismo con la experiencia acumulada en torno al mercado editorial? (LaRue, J.m 2913). A tenor de esto hace ya unos 20 años Brewster Kahle dijo que “todo el mundo quiere ser un editor.” A esta situación añadimos ahora la publicación de biblioteca como una zona de cultivo de mucho interés para muchos (Kahle 1993).

De este modo según LaRue se cierra un proceso en el que la biblioteca ha formado al futuro escritor como lector, y cuando acabe el libro, la biblioteca le habrá ayudado a escribirlo, la biblioteca le ayudará a conseguir la revisión final. La biblioteca le ayudará a proporcionar al autor información sobre un cierto nivel de protección de copia para el archivo. Le asesorará sobre cuestiones de copyright. La biblioteca mostrará su obra y la hará accesible a la comunidad local. La biblioteca va a comprar copias múltiples basadas en la demanda del título. Y finalmente la biblioteca hará posible su descubrimiento para que otros puedan comprar la obra desde el catálogo de la biblioteca

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“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
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Jamie LaRue Douglas Country Library

 

Desde el año 2011 la Biblioteca del Condado de Douglas en Colorado han construido y mantenido su propia plataforma de libros electrónicos autogestionada. En este modelo la biblioteca negocia directamente con editores y autores para obtener la posesión física de los archivos de libros electrónicos, con la finalidad de poder obtener materiales al coste de desarrollo, y asegurar la protección de los contenidos mediante la gestión de derechos digitales estándar. Lo que representa una alternativa real al modelo distribuido de las Cinco Grandes, este modelo han seguido y replicado por otras bibliotecas de todo el estado, tales como el Consorcio “Califa” en California o Marmot, creando un modelo más eficiente para compartir las necesidades de infraestructura y mantenimiento técnico.

El consorcio a través de el proyecto Evoke están contactando y creando una lista de editores que están dispuestos a vender libros electrónicos directamente a las bibliotecas, que a su vez también están contactando con otros proyectos similares como los de la Red de bibliotecas de Marmot y el consorcio de las bibliotecas del Condado de Douglas. La idea de estas bibliotecas es aprender a manejar varios canales emergentes de contenido digital. Para ello han habilitado una web con todas las herramientas y ayudas que van desarrollando para que sirvan de marco de referencia a otras bibliotecas y consorcios que se ofrece gratuitamente a la comunidad bibliotecaria:

– Lista de socios editores que venden directamente a bibliotecas

– Arquitectura de información de código fuente abierto para desarrollar una plataforma propia

– Una sección dedicada a descubrir a los clásicos del Consorcio de Bibliotecas de Colorado, desde donde cualquier biblioteca pueden importar registros MARC de más de 500 títulos de libros electrónicos de “clásicos descargables” del Proyecto Gutenberg a través del catálogo de la biblioteca.

– Marco jurídico y aspectos legales en torno al libro electrónico.

Siguiendo esta línea la Biblioteca Pública de Vancouver, considerada una de las mejores del mundo, acaba de lanzar un proyecto para habilitar espacios y herramientas con el fin de ayudar a los autores a crear eBooks y audioebooks. También Library Journal a través del programa SELF-e, permitirá a las bibliotecas públicas aceptar presentaciones digitales de autores independientes locales y luego distribuir estos libros electrónicos en las bibliotecas públicas participantes. Y, si un libro electrónico pasa el proceso de selección de Library Journal, se convertirá en parte de un programa de descubrimiento de alcance nacional que permite a los usuarios de la biblioteca poder leer los libros electrónicos seleccionados, y pasarán a formar parte de una plataforma de descubrimiento en todas las bibliotecas participantes en el proyecto. Por el momento hay cinco participantes beta en el programa SELF-e, Biblioteca del Estado de Arizona, Biblioteca Pública de Los Ángeles, Biblioteca Pública del Condado de San Diego, Biblioteca Pública del Condado de Cuyahoga, en Ohio, y las Bibliotecas del Estado de Massachusetts.

La University of California Press a través de “Luminos” está barajando nuevas ideas sobre la publicación de monografías académicas en acceso abierto, centrándose en la garantía de calidad a través de la utilización del mismo proceso de revisión que tiene para sus monografías impresas y con el lanzamiento de varios autores de alto perfil, intentando compartir los costes de la publicación a través de la editorial, y parte del presupuesto destinado a la biblioteca para cubrir los gastos de procesamiento. Con los mismos altos estándares para la selección, revisión por pares, producción y comercialización del programa editorial tradicional, Luminos es un modelo de transformación, construido como una asociación en la que se comparten los costos y beneficios entre editorial y biblioteca.

Los títulos de libros electrónicos de autopublicación se están convirtiendo en una parte importante de nuestra literatura contemporánea y tienen que estar en las bibliotecas. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de garantizar la conservación y transmisión a la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura, deben tener en cuenta la adquisición de libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores.

Evaluación de servicios bibliotecarios: monográfico

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Monográfico

¿Qué es? 

 

La evaluación es una herramienta básica para la mejora continuada, se trata de un punto de reflexión sobre lo que estamos haciendo y como lo estamos haciendo. Antes de nada sería necesario plantear cuales son las razones que llevan a una organización a plantearse la necesidad de ser evaluada. En primer lugar se trata de un acto de justicia, ya que quienes gestionamos fondos públicos necesitamos rendir cuentas a la sociedad de nuestra actividad, de los logros que hemos alcanzado, o de aquello que debemos mejorar. Por otra parte, cada vez la sociedad nos pide que demos servicios públicos de calidad. Para ello debemos medir nuestro rendimiento, y si este es el que nuestros usuarios esperaban de nosotros, si cumplimos con sus expectativas. Y para ello necesitamos una herramienta que nos posibilita poder hacer esta, de manera objetiva, ya que suele haber diferencias importantes entre como creemos que estamos proporcionando un servicio, y como lo desean nuestros clientes o usuarios.

Se trata de un proceso constructivo, no es un proceso crítico destinado a establecer un “hit parade”, ni una amenaza para la organización, probablemente la mayor amenaza para cualquier entidad es no implicarse en una cultura de la calidad. Más y cuando en los momentos que vivimos en los que la globalización y las tecnologías posibilitan que un usuarios pueda elegir -a pesar del tiempo y la distancia- la entidad en la que quiere estudiar, o la biblioteca a la que va a dirigirse para que satisfaga de la mejor manera sus necesidades informativas.

Incluso aquellas entidades que tienen en principio como fin único y exclusivo obtener una acreditación o certificación de calidad de cara a tener un respaldo institucional o comercial, el hecho de trabajar con determinados procesos normalizados hace que mejoren sus resultados y que se impliquen más sus profesionales, ya que se sienten parte de la organización, y tienen una responsabilidad compartida en la toma de decisiones.

Alonso-Arévalo, Julio Evaluacion de bibliotecas universitarias con el Modelo EFQM., 2003 . In Encontro das Bibliotecas do Ensino, Lisboa (Portugal), 18-19 December 2003. [Conference paper]

 

Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

 

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

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Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

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Developing students’ digital literacy de JISC

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Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

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Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

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Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

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Laboratorios de visualización MicroTilles

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En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

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Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

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Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

La biblioteca del futuro

 

LA BIBLIOTECA DEL FUTURO

20 Post sobre bibliotecas, tendencias y futuro del blog Universo Abierto

Julio Alonso Arévalo (ed.)

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Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir labiblioteca. De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.

Las bibliotecas tenemos casi la obligación de reinventarnos, de potenciar aquellos servicios y competencias que mejor hemos venido desarrollando a lo largo de nuestra existencia. La biblioteca cada vez será menos un lugar donde obtener información de una manera pasiva, para ser un lugar con un carácter premeditadamente proactivo capaz de involucrar a su comunidad. En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital.