Archivo de la categoría: Bibliotecas

Desbloquear el potencial de los adolescentes: cómo las bibliotecas públicas involucran productivamente a los jóvenes con oportunidades.

Urban Libraries Council. 2025. Unlocking Teen Potential: How Public Libraries Productively Engage Opportunity Youth. Chicago: Urban Libraries Council.

Texto completo

El informe analiza de forma exhaustiva el papel que pueden desempeñar las bibliotecas públicas en la reconexión social, educativa y laboral de los denominados Jóvenes en riesgo de exclusión (opportunity youth): jóvenes de entre 16 y 24 años que no están vinculados ni al sistema educativo ni al mercado de trabajo.

El documento parte de una preocupación ampliamente compartida en Estados Unidos y Canadá: la desconexión juvenil no solo afecta a las trayectorias individuales de millones de jóvenes, sino que tiene profundas consecuencias económicas, sociales y comunitarias. Frente a enfoques punitivos o excluyentes, el informe propone una mirada basada en el potencial transformador de las bibliotecas como espacios seguros, inclusivos y de confianza.

El texto subraya que la desconexión juvenil suele estar asociada a múltiples factores de riesgo, como experiencias de trauma, inestabilidad familiar, pobreza, contacto con el sistema de justicia o ausencia de referentes adultos. A ello se suma que la adolescencia y la juventud temprana son etapas críticas del desarrollo cerebral, en las que el estrés crónico y las experiencias adversas pueden afectar de manera duradera a la toma de decisiones, la regulación emocional y el aprendizaje. En este contexto, el documento defiende que las bibliotecas públicas, por su carácter no estigmatizante y su arraigo comunitario, están especialmente bien posicionadas para actuar como puntos de apoyo estables que ayuden a revertir estas trayectorias de exclusión.

El informe se apoya en la experiencia del programa Creating Youth Opportunities (CYO), desarrollado entre 2022 y 2025 con el apoyo de la Walmart Foundation y la participación de once sistemas bibliotecarios públicos. A lo largo de tres años, estas bibliotecas diseñaron e implementaron programas específicos para jóvenes en situación de desconexión, adaptados a las realidades locales de cada comunidad. El documento no solo describe estas iniciativas, sino que extrae de ellas un marco de actuación replicable para otras bibliotecas y organizaciones, basado en la evidencia y en la evaluación sistemática de resultados.

Uno de los ejes centrales del libro blanco es la importancia de diseñar programas ajustados a las necesidades locales, apoyándose en datos sociales y educativos, pero también en la escucha directa de los propios jóvenes. El informe insiste en que las intervenciones eficaces no se diseñan “desde el escritorio”, sino mediante procesos de co-diseño que integran las voces, intereses y experiencias de los jóvenes destinatarios. En este sentido, se señala que los mecanismos tradicionales de participación juvenil en bibliotecas no siempre representan a los opportunity youth, por lo que es necesario ampliar las estrategias de alcance y salir activamente al encuentro de quienes no frecuentan estos espacios.

Otro pilar fundamental es la adopción de enfoques de atención informada por el trauma. El documento destaca que la formación del personal bibliotecario en este ámbito mejora tanto la calidad de la relación con los jóvenes como el bienestar y la confianza profesional del propio personal. Comprender los efectos del trauma, las experiencias adversas en la infancia y los procesos de desarrollo adolescente permite interpretar determinados comportamientos no como problemas disciplinarios, sino como señales de necesidades no cubiertas. Junto a ello, se valoran positivamente las prácticas restaurativas como herramientas para gestionar conflictos y fortalecer el sentido de comunidad.

El informe también resalta el papel de las bibliotecas en la construcción de capital social, un factor clave para el desarrollo personal y profesional de los jóvenes. A través de programas de mentoría, actividades educativas y eventos de orientación académica y laboral, las bibliotecas facilitan el contacto con referentes adultos, amplían horizontes vitales y crean redes de apoyo que muchos opportunity youth no tienen en su entorno inmediato. Estas acciones no solo mejoran las competencias técnicas y transversales de los participantes, sino que refuerzan su autoestima, su sentido de pertenencia y su confianza en el futuro.

Especial relevancia adquiere la incorporación de itinerarios hacia el empleo, tanto mediante programas de preparación laboral como a través de oportunidades de trabajo dentro de las propias bibliotecas. El documento muestra cómo prácticas como las pasantías, los empleos de apoyo a programas juveniles o los roles de mentores pares ofrecen a los jóvenes una primera experiencia laboral significativa, acompañada de orientación y aprendizaje progresivo. Estas experiencias tienen un impacto positivo tanto en los jóvenes como en las propias instituciones, que se benefician de perspectivas nuevas y de una mayor conexión con la comunidad.

La evaluación del programa CYO constituye uno de los aportes más sólidos del informe. A través de un enfoque participativo y culturalmente sensible, se recopilaron datos cuantitativos y cualitativos que muestran un alto nivel de participación juvenil, un fortalecimiento de las capacidades del personal bibliotecario y un aumento significativo de las alianzas comunitarias. Los resultados indican que los programas co-diseñados, el trabajo en red y la contratación de jóvenes en las bibliotecas generan mayores niveles de compromiso y sostenibilidad. Asimismo, el informe destaca el valor de integrar la evaluación como una herramienta de aprendizaje continuo y mejora, más que como un mero requisito administrativo.

En sus recomendaciones finales, el libro blanco insta al sector bibliotecario a invertir de manera decidida en programas para opportunity youth, a consolidar alianzas con actores del ámbito educativo, laboral y social, y a incorporar la contratación de jóvenes como estrategia estructural. El texto concluye afirmando que, cuando las bibliotecas colocan las relaciones humanas, la confianza y la equidad en el centro de su acción, pueden convertirse en verdaderos motores de transformación social, capaces de convertir la desconexión juvenil en oportunidades reales de desarrollo personal y comunitario.

Los bibliotecarios están desbordados por acusaciones de ocultar libros de referencias inexistentes que realmente fueron inventadas por alucinaciones de la IA

Novak, Matt. 2025. “Librarians Are Tired of Being Accused of Hiding Secret Books That Were Made Up by AI.Gizmodo, 11 de diciembre de 2025. https://gizmodo.com/librarians-arent-hiding-secret-books-from-you-that-only-ai-knows-about-2000698176

Todo el mundo sabe que los chatbots con IA como ChatGPT, Grok y Gemini suelen inventarse fuentes. Pero para las personas encargadas de ayudar al público a encontrar libros y artículos de revistas, las referencias falsas de la IA están pasando factura. Según una nueva publicación de Scientific American, los bibliotecarios parecen absolutamente agotados por las solicitudes de títulos que no existen.

Una problemática creciente en bibliotecas y centros de información provocada por la expansión del uso de chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT, Grok o Gemini: la generación de títulos de libros, artículos y citas que en realidad no existen. Estas herramientas, debido a sus frecuentes “alucinaciones” (es decir, respuestas plausibles pero inventadas), han llevado a que muchos usuarios crean que dichos títulos son reales y se dirijan a los bibliotecarios con solicitudes para encontrarlos. Esta situación está causando frustración entre los profesionales de la información, quienes deben invertir tiempo y esfuerzo en demostrar que tales obras no existen en ningún catálogo o archivo conocido.

Según testimonios recopilados, como el de Sarah Falls del Library of Virginia, alrededor del 15% de las consultas de referencia recibidas por correo electrónico provienen directamente de sugerencias generadas por IA, muchas de las cuales incluyen títulos inventados o citas erróneas. Lo que agrava la situación no es solo la frecuencia de estas consultas, sino también el hecho de que parte del público confía más en la respuesta de la IA que en la experiencia de un bibliotecario profesional, lo cual ha generado situaciones tensas en las que usuarios insisten en la existencia de un libro pese a la demostración de que este nunca fue publicado.

Asimismo, el artículo señala que esta tendencia plantea un desafío más amplio para la comunidad académica y científica, ya que diluir la calidad de las referencias podría erosionar la confianza en el sistema de investigación y en la fiabilidad de las fuentes. Mientras que los modelos de IA pueden ser útiles para sintetizar o resumir información, su falta de capacidad para verificar hechos contra bases de datos reales implica que las instituciones y los investigadores deben adoptar prácticas de verificación más estrictas y educar a los usuarios sobre las limitaciones de estas tecnologías. Esto incluye pedir a quienes hagan consultas que indiquen si la referencia proviene de una IA y animarles a validar independientemente cualquier cita recibida.

Desafíos para aumentar el número de usuarios en las bibliotecas

Growing Libraries. (2025, 3 de noviembre). Challenges With Growing Library Users. Recuperado de https://growinglibraries.com/resources/challenges-with-growing-library-users

Las bibliotecas enfrentan hoy un panorama mucho más complejo que el de décadas anteriores. Tradicionalmente reconocidas como espacios de consulta y préstamo de libros, estas instituciones han evolucionado para convertirse en centros comunitarios multifuncionales. Ofrecen talleres educativos, acceso a tecnología, programas de alfabetización digital y oportunidades de aprendizaje continuo para personas de todas las edades. Sin embargo, muchos de estos servicios siguen siendo desconocidos para gran parte de la población, lo que provoca una discrepancia entre la riqueza de recursos disponibles y la cantidad de usuarios que efectivamente los aprovechan. A medida que la sociedad se digitaliza y los hábitos de consumo de información cambian, las bibliotecas deben encontrar formas de destacarse y demostrar su relevancia en un entorno donde la información y el entretenimiento están al alcance de un clic.

Uno de los mayores desafíos radica en comprender las necesidades y expectativas de los diferentes grupos de usuarios. Familias con niños pequeños, jóvenes estudiantes, adultos en búsqueda de empleo y personas mayores tienen demandas muy distintas, y cada uno percibe la biblioteca de manera diferente. Para algunos, la biblioteca puede parecer un espacio silencioso y poco atractivo, mientras que otros desconocen por completo los programas y recursos gratuitos que podrían mejorar su vida cotidiana. Por ello, es fundamental que las bibliotecas desarrollen estrategias de divulgación segmentadas, que comuniquen con claridad la variedad de servicios disponibles y que generen experiencias positivas que motiven a los usuarios a regresar.

Además de los desafíos externos, las bibliotecas también enfrentan barreras internas. Los recursos financieros limitados, la falta de personal suficiente y las cargas de trabajo elevadas dificultan la planificación de campañas de promoción y la implementación de programas innovadores. La comunicación interna y externa requiere coherencia y consistencia para que los mensajes lleguen de manera efectiva a la comunidad. Para superar estos obstáculos, las bibliotecas necesitan combinar creatividad con datos precisos sobre su población, entender qué servicios son más relevantes para cada grupo y ajustar sus estrategias de manera flexible y constante.

En última instancia, el crecimiento de usuarios no depende solo de la cantidad de servicios que una biblioteca pueda ofrecer, sino de cómo estos servicios se perciben y se experimentan en la vida real. Las bibliotecas que logran vincular sus recursos con las necesidades concretas de la comunidad, que cuentan historias de impacto y que fomentan la participación activa, pueden consolidarse como centros fundamentales de aprendizaje, inclusión y desarrollo social. La clave está en conectar, adaptarse y comunicar, asegurando que cada miembro de la comunidad perciba la biblioteca no solo como un lugar de libros, sino como un espacio valioso y accesible que aporta a su vida cotidiana.

Tendencias y transformaciones en bibliotecas urbanas 2025

2025 Library Insights Report. Urban Libraries Council. November 2025.

Texto completo

2025 Library Insights Report de Urban Libraries Council ofrece una visión detallada de cómo evolucionan los usos, servicios y prioridades de las bibliotecas públicas urbanas de Estados Unidos y Canadá. Con datos aportados por 122 sistemas bibliotecarios —que representan más de 91 millones de habitantes y 2.307 sedes— el informe analiza tendencias clave en visitas presenciales, uso de espacios, programas, colecciones, personal y financiación.

El informe muestra que, aunque las visitas presenciales aún no recuperan los niveles de 2019, mantienen una tendencia sostenida de crecimiento durante tres años consecutivos, con un aumento del 9,8% entre 2023 y 2024. Las reservas de salas y el uso de recursos digitales experimentan incrementos aún mayores, del 25% y 14,8% respectivamente, confirmando un fuerte desplazamiento hacia servicios que combinan lo presencial con lo digital. En contraste, la circulación física de materiales se estabiliza e incluso registra un ligero descenso del 1,7%, lo que sugiere un cambio de preferencia hacia formatos electrónicos, especialmente e-books. Al mismo tiempo, por primera vez desde 2019, el uso de ordenadores vuelve a crecer, rompiendo una tendencia de fuertes descensos tras la pandemia.

El objetivo es proporcionar a las bibliotecas herramientas de planificación basadas en datos actuales y comparables, capaces de orientar decisiones estratégicas en un contexto social y tecnológico cambiante.

Los programas bibliotecarios continúan siendo un pilar vertebrador de la actividad: la oferta crece un 8% y la asistencia un 2,5% en 2024. Los programas prioritarios siguen siendo los orientados a primera infancia y edad escolar, que el 69% de las bibliotecas identifica como los más frecuentes y con mayor participación. Estas cifras reflejan la capacidad de las bibliotecas para adaptarse a las necesidades educativas y sociales de sus comunidades, ampliando temáticas, formatos y públicos.

El área de personal y presupuesto muestra, sin embargo, tensiones relevantes. A pesar de que los presupuestos crecieron un 5% en 2024, este aumento no alcanza a compensar la inflación. El número de empleados a tiempo completo se reduce un 3,6% respecto a 2023 y permanece un 8,2% por debajo de los niveles de 2019, incluso mientras la demanda de servicios aumenta. Esta brecha entre recursos humanos y necesidades de los usuarios es especialmente notable en bibliotecas que atienden a poblaciones menores de 250.000 habitantes, que sufren mayores caídas en personal y retrocesos en uso de e-recursos.

El informe también analiza tendencias por tamaño poblacional del área de servicio, mostrando que las bibliotecas que atienden a más de 950.000 habitantes registran los aumentos más significativos en visitas, uso digital, reservas de salas, oferta programática e incluso incidentes reportados. Por otra parte, continúa una fuerte inversión en infraestructura: un 17% de los sistemas inició nuevas construcciones en 2024, para un total de 29 nuevas sedes, pese al incremento de costes por metro cuadrado. Las proyecciones indican además que el crecimiento poblacional de aquí a 2030 implicará un aumento estimado del 5–7% en visitas, uso digital y demanda de espacios, así como la necesidad de presupuestos más elevados para mantener la calidad del servicio.

El informe propone líneas estratégicas para los próximos años: rediseñar espacios para usos flexibles y de alta demanda; reforzar la planificación de personal; reducir desigualdades entre sistemas grandes y pequeños; equilibrar el crecimiento digital con una oferta presencial significativa; y anticipar nuevas necesidades comunitarias como alfabetización en IA, espacios de trabajo flexible o programas de refuerzo educativo. El informe concluye que las bibliotecas urbanas siguen siendo infraestructuras sociales esenciales y altamente valoradas, capaces de innovar mientras mantienen su misión de acceso universal a la información y la cultura

Cómo las bibliotecas están creando comunidad a través de la comida

Susman Karp, Liz. “How Libraries Are Creating Community Through Food.” Civil Eats, August 27, 2025. https://civileats.com/2025/08/27/how-libraries-are-creating-community-through-food/

Las bibliotecas, que suelen ser espacios de unión, ofrecen cada vez más clases públicas sobre conocimientos nutricionales, seguridad alimentaria y cómo preparar una buena comida.

las bibliotecas públicas en Estados Unidos están transformándose en centros comunitarios que usan la comida como vehículo de inclusión, educación y bienestar. En lugar de limitarse a prestar libros, ahora muchas ofrecen clases de cocina, programas de alfabetización nutricional, distribución de alimentos, préstamo de utensilios de cocina y espacios para el cultivo comunitario.

Un ejemplo destacado es el Free Library of Philadelphia y su Culinary Literacy Center, que en 2014 sentó un precedente: cuenta con cocina profesional, aulas y equipos móviles (“Charlie Carts”) que permiten replicar actividades en distintas sucursales. Ofrece más de 30 programas mensuales para adultos y niños, desde clases de cocina con chefs locales hasta talleres de nutrición o alfabetización en inglés para personas refugiadas

Durante los últimos cinco años, Michelle Coleman ha asistido a clases de cocina y educación culinaria en una luminosa cocina didáctica de su biblioteca local en Boston. La cocina, diseñada para clases prácticas de cocina y demostraciones, cuenta con cuatro fogones de gas y una encimera de más de cinco metros de largo, y se incluyó en el rediseño del edificio en 2020 en respuesta a las opiniones de la comunidad.

Otros ejemplos a lo largo del país muestran cómo estas iniciativas se adaptan a las necesidades de cada comunidad. Bibliotecas en zonas rurales o urbanas coordinan proyectos de rescate de alimentos, jardines comunitarios, despensas libres o neveras comunitarias (community fridges), con el fin de hacer accesible la comida saludable sin costo y sin requisitos de identificación.

Estas acciones buscan responder a fenómenos como la inseguridad alimentaria, el desperdicio, el aislamiento social o la pérdida de visitas presenciales a bibliotecas. De hecho, entre 2019 y 2022, las visitas regulares a bibliotecas en EE. UU. bajaron un 46.5 %, según datos de la Institute of Museum and Library Services (IMLS), lo que ha motivado a muchas bibliotecas a reinventar su rol.

Finalmente, el artículo advierte sobre los riesgos derivados de recortes al presupuesto federal: programas vinculados con ayudas alimentarias, educación nutricional o fondos para bibliotecas podrían verse afectados. Esto pone en peligro la continuidad de muchas de estas iniciativas, especialmente en comunidades vulnerables que dependen de ellas.

Bibliotecas y búsquedas con IA: evaluando la fiabilidad de las respuestas

Fowler, Geoffrey A. “We Tested Which AI Gave the Best Answers Without Making Stuff Up — One Beat ChatGPT.” The Washington Post, August 27, 2025

En agosto de 2025, The Washington Post publicó un estudio en el que un grupo de bibliotecarios evaluó nueve herramientas de búsqueda basadas en inteligencia artificial para determinar cuáles ofrecían respuestas más precisas y fiables, evitando las conocidas “alucinaciones” o errores inventados por la IA. El objetivo era medir la exactitud de las respuestas, la fiabilidad de las fuentes y la capacidad de cada sistema para manejar información reciente, especializada o compleja.

El experimento consistió en 30 preguntas diseñadas para poner a prueba las fortalezas y debilidades de cada IA, incluyendo datos poco conocidos, eventos recientes, interpretación de imágenes y sesgos de los modelos. Se evaluaron herramientas como ChatGPT (versiones 4 y 5), Bing Copilot, Claude, Grok, Perplexity, Meta AI y las versiones de búsqueda de Google AI. Tres bibliotecarios analizaron cerca de 900 respuestas, valorando tanto la exactitud como la presencia de referencias confiables.

Los resultados mostraron que Google AI Mode fue, en general, la herramienta más fiable, especialmente en la resolución de preguntas sobre trivialidades o información reciente. Sin embargo, todas las IA evaluadas presentaron limitaciones: muchas generaron respuestas incorrectas con citas aparentemente verídicas, fallaron en preguntas especializadas o de difícil acceso, tuvieron problemas con información reciente y mostraron sesgos hacia ciertas disciplinas o perspectivas. La interpretación de imágenes también fue un reto para la mayoría de los sistemas.

A pesar de sus limitaciones, las IA demostraron ser útiles en ciertos contextos, como la síntesis de información dispersa o compleja. Los evaluadores subrayaron que, aunque estas herramientas pueden ahorrar tiempo, no deben reemplazar la verificación tradicional de fuentes. Recomiendan un uso crítico y complementario, tratando la IA como un apoyo para la investigación más que como fuente definitiva.

El estudio evidencia que ninguna IA es perfecta y que, aunque ofrecen ventajas en rapidez y síntesis, siguen siendo propensas a errores, omisiones y sesgos. Los bibliotecarios enfatizan la importancia de la verificación y el pensamiento crítico al usar estas herramientas, igual que se haría al consultar fuentes tradicionales en una biblioteca.

Resultados clave:

Herramienta más fiable: Google AI Mode fue la IA que ofreció respuestas más precisas y consistentes, especialmente en información reciente y trivialidades poco conocidas.

Alucinaciones y errores: Varias IA, incluida ChatGPT, generaron respuestas incorrectas con un tono de certeza, a veces citando fuentes que no respondían a la pregunta.

Limitaciones con información especializada: Ninguna IA respondió correctamente en todos los casos que requerían conocimientos de nicho o fuentes difíciles de acceder.

Problemas con información reciente: Las IA fallaron en eventos o datos muy recientes debido a sus límites en actualización de datos.

Interpretación visual limitada: Las preguntas sobre detalles de imágenes o contenido visual fueron problemáticas para la mayoría de las IA.

Sesgos inherentes: Las IA mostraron sesgos en temas de carreras académicas o áreas de conocimiento, favoreciendo disciplinas STEM sobre humanidades o sociales.

Utilidad relativa: Las IA pueden ahorrar tiempo y sintetizar información compleja, pero no sustituyen la verificación de fuentes tradicionales; deben usarse como complemento crítico en la investigación.

Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo

Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo. Euskadi: Departamento de Educación. Departamento de Educación y Elhuyar Licencia, 2025

Texto completo

La Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo, elaborada por el Departamento de Educación y Elhuyar, se presenta como un documento exhaustivo destinado a acompañar al profesorado en la integración ética, crítica y pedagógica de la inteligencia artificial (IA) en los centros educativos. Desde el inicio, la guía subraya la rápida expansión de estas tecnologías en todos los ámbitos de la vida —incluida la enseñanza— y advierte que su accesibilidad, facilidad de uso y normalización entre adolescentes exigen una reflexión profunda sobre sus implicaciones éticas, legales y pedagógicas. Aunque la IA ofrece potenciales beneficios, también plantea riesgos como el coste ambiental, la dependencia tecnológica de grandes corporaciones, la propagación de errores o creencias falsas y el uso indebido por parte del alumnado.

La guía también explica de manera clara cómo funcionan los sistemas de IA generativa: se entrenan con grandes volúmenes de datos —muchos de ellos con sesgos— y generan respuestas probabilísticas, no comprensiones reales. Por ello, pueden equivocarse, “alucinar”, reproducir estereotipos o generar contenidos incorrectos. Se presentan ejemplos prácticos sobre cómo controlar la creatividad del chatbot, cuándo utilizar modelos de razonamiento y en qué contextos las herramientas son más útiles (generación de ideas, resúmenes, reorganización de formatos) o menos adecuadas (datos sensibles, procesos de aprendizaje en los que es crucial la participación activa del alumnado). También se subraya que las IA funcionan peor en lenguas minorizadas como el euskera, aunque existen iniciativas locales para fortalecer su presencia.

Enseñando alfabetización en IA a estudiantes de primaria

Potkalitsky, Nick. 2025. “The Digital Detective Club: Teaching AI Literacy to Young Students.” Educating AI (blog), noviembre. https://nickpotkalitsky.substack.com/p/the-digital-detective-club-teaching

Vivimos un cambio profundo en la forma en que se crean los textos. Por primera vez en la historia, nuestros hijos crecerán en un mundo en el que gran parte de lo que leen —ayudas para deberes, explicaciones, historias e incluso mensajes “personales”— podría estar generado por inteligencia artificial (IA) en lugar de haber sido escrito por humanos. Esta realidad plantea un desafío educativo crucial: ¿cómo enseñar a los estudiantes a interactuar críticamente con la información que consumen desde edades tempranas?

La mayoría de los programas de “alfabetización en IA” se enfocan en estudiantes mayores. Pero para cuando los alumnos llegan al bachillerato, ya han pasado años consumiendo contenidos generados por IA sin poseer herramientas para evaluarlos críticamente. Por ello se propone un plan de estudios dirigido a estudiantes de primaria (desde K hasta 5.º), que enseñe habilidades prácticas de “detección textual” para el mundo real en el que ya están inmersos.

Uno de los pilares del programa es la conciencia de la fuente. Los estudiantes aprenden a preguntarse no solo “¿es verdadero lo que leo?”, sino “¿de dónde viene?”, “¿quién lo escribió?” y “¿cómo puedo comprobarlo?”. De esta manera, desarrollan un hábito de verificación constante que los prepara para interactuar con contenidos digitales y automatizados de forma responsable.

Otro aspecto fundamental es el reconocimiento de la voz del texto. Los niños aprenden a diferenciar entre escritura humana y textos generados por IA, identificando rasgos como estilo, coherencia, singularidad o detalles personales que a menudo faltan en los textos automatizados. Esta habilidad les permite detectar cuándo un texto es genérico, neutro o artificial, y fomentar su pensamiento crítico.

El programa también enfatiza la valoración de la especificidad y lo concreto. Los alumnos comprenden que los textos valiosos, ya sean relatos, informes o explicaciones, incluyen detalles contextuales y matices propios. Por el contrario, los textos superficiales, impersonales o excesivamente generalizados pueden ser una señal de contenido automatizado o poco fiable. De esta forma, los estudiantes aprenden a apreciar la originalidad y a desarrollar criterios para discernir la calidad de la información.

Potkalitsky aclara que la intención no es asustar a los estudiantes ni alejarles de la IA, sino enseñarles a interactuar con ella de manera consciente, informada y responsable. La meta es que comprendan cuándo la IA puede ser útil y cuándo es necesaria la intervención humana para analizar, interpretar o tomar decisiones. Este enfoque contribuye a cultivar lo que el autor llama “conciencia situacional textual”: la capacidad de reconocer no solo qué leen los estudiantes, sino cómo, desde dónde, con qué intención y con qué propósito.

La alfabetización temprana en IA se vuelve especialmente relevante dado que muchos niños ya acceden a dispositivos, contenidos digitales y textos automatizados desde edades muy tempranas. Integrar estas competencias en la educación básica —en materias de lengua, lectura, ciudadanía digital y pensamiento crítico— permite preparar a los estudiantes para un entorno cada vez más mediado por la tecnología. Además, les proporciona herramientas para detectar desinformación, reconocer plagios, valorar la originalidad y mantener su propia voz creativa, habilidades fundamentales para desenvolverse con autonomía y responsabilidad en el mundo digital.

La propuesta busca transformar la manera en que los niños aprenden a leer, escribir y analizar información en la era de la inteligencia artificial. A través de ejercicios prácticos, análisis de textos y actividades lúdicas, los estudiantes desarrollan competencias críticas, creatividad y autonomía intelectual, preparándolos para enfrentar los desafíos educativos y sociales del siglo XXI.

¿Qué es una game jam? y como podemos organizarla en la biblioteca

Smith, Carrie. 2025. “Jam Forever: Creating Tabletop Role‑Playing Games in the Library.” American Libraries Magazine, November 3, 2025 https://americanlibrariesmagazine.org/2025/11/03/jam-forever/

Para organizar un game jam, ¿qué se necesita realmente? “Dos mesas. Y ya está”, tal como señala Danielle Costello, bibliotecaria de apoyo al éxito estudiantil en las Bibliotecas de la Universidad de Georgia, en Athens.

Aunque los game jams —encuentros de creación acelerada de juegos— nacieron en el ámbito del desarrollo de videojuegos, hoy son también una herramienta ideal para diseñar juegos de rol de mesa (tabletop role-playing games, TTRPG). Los TTRPG más conocidos, como Dungeons & Dragons, Pathfinder o La llamada de Cthulhu, suelen venir acompañados de voluminosos manuales de reglas y precios elevados. Sin embargo, existe un universo paralelo de juegos independientes, con sistemas sencillos, accesibles y fácilmente compartibles. En la sesión presidencial del Games and Gaming Round Table (GameRT), titulada “Crear juegos de rol en la biblioteca”, celebrada durante la Conferencia Anual de la ALA 2023 en Chicago, varias personas expertas compartieron estrategias para que las bibliotecas organicen game jams que permitan a estudiantes y público de todas las edades crear sus propios juegos.

En los últimos años, los TTRPG han ganado popularidad gracias a su creciente presencia en redes sociales y plataformas de streaming. Pero ese no es el único motivo del auge. La narración colaborativa otorga a los jugadores un sentido de agencia y control sobre el mundo del juego, “algo que muchos de nuestros usuarios necesitan especialmente en este momento”, señaló Costello.

¿Por qué diseñar juegos en lugar de limitarnos a jugarlos? Porque los game jams democratizan el proceso de creación y lo vuelven accesible, explicó Costello, quien añadió que “el propio acto de crear es un proceso maravilloso para que los usuarios se involucren”. Además, organizar un game jam es barato o incluso gratuito, y puede favorecer la alfabetización, la construcción de comunidad y el establecimiento de alianzas.

No hace falta ser diseñador profesional para organizar uno en la biblioteca, recuerda Rebecca Strang, bibliotecaria de divulgación y participación en la Biblioteca Oesterle del North Central College, en Naperville (Illinois). Se pueden buscar alianzas con desarrolladores locales, tiendas de juegos e incluso con el makerspace de la propia biblioteca. Y no se trata de actividades solo para adultos: Strang contó que ha dirigido game jams incluso para alumnado de tercer grado.

Muchos TTRPG tienen documentos de referencia del sistema (SRD) que permiten a los creadores desarrollar módulos o ampliaciones. También se pueden organizar sesiones de creación libre o con estructuras muy abiertas. Strang señaló que los “business card game jams”, donde se diseña un juego cuyas reglas caben en una tarjeta de visita, “son de mis favoritos”.

“Como herramienta académica, los juegos son una hermosa confluencia de ideas tomadas de libros, películas y otros juegos”, apuntó Russell Brandon, especialista en atención al público en la biblioteca de Pasco (Mid-Columbia Libraries, Washington). Para él, es esencial que los creadores acrediten sus fuentes e influencias, no solo por motivos legales o de derechos de autor: compartirlas “permite que quienes jueguen tus creaciones accedan al mismo marco mental en el que estabas cuando diseñabas, y eso genera una experiencia mucho más auténtica”.

Costello añadió que reinventar los TTRPG no debe limitarse al género fantástico: explorar la historia, la cultura popular o ideas contemporáneas resulta muy estimulante. “Estás jugando contra las barreras que intentan definir qué es —o no es— un juego”, afirmó. Muchas personas asumen que los TTRPG son solo fantasía o juegos bélicos, y “superar esa percepción puede ser complicado”.

Además, la creatividad no termina cuando acaba el game jam. Los juegos creados por usuarios y estudiantes pueden vincularse a múltiples funciones bibliotecarias: publicación, archivo, preservación o catalogación, explicó Brandon. Incluso pueden incorporarse al catálogo y ponerse en circulación. Y, por supuesto, siempre queda seguir creando: “Hay que jammear siempre. Jam para siempre”.

Cuando la lectura falla en las aulas: las bibliotecas públicas son la solución

Bejdo, M. (2024, 2 de julio). Students Are Struggling With Literacy. The Public Library Can Help. Education Week https://www.edweek.org/teaching-learning/opinion-students-are-struggling-with-literacy-the-public-library-can-help/2024/07

Un número importante de estudiantes en Estados Unidos —y en muchas comunidades— enfrentan serias dificultades con la lectoescritura. Por ejemplo, en 2019 apenas un 37 % de los estudiantes de 12.º grado alcanzaban un nivel “proficiente” según los datos del National Assessment of Educational Progress (NAEP).

La autora, una educadora de primera infancia, propone que las bibliotecas públicas representen un aliado clave en la mejora de la alfabetización, especialmente cuando las bibliotecas escolares no son suficientes —o directamente no existen—.

Las bibliotecas públicas ofrecen una enorme variedad de recursos: colecciones extensas en varios idiomas, espacios para leer o hacer tareas, acceso a ordenadores y servicios de impresión, programas de alfabetización, cuentacuentos, actividades para niños, adolescentes y familias, clases, etc.

La colaboración entre escuelas y bibliotecas públicas, puede abrir un “nuevo mundo” para los estudiantes, particularmente para aquellos con dificultades lectoras, estudiantes multilingües o de entornos vulnerables. Ese tipo de alianza permite ofrecer a todos los alumnos —no solo a los de escuelas con buenos recursos— acceso a libros, oportunidades de lectura y un entorno favorable al aprendizaje.

El artículo subraya que las bibliotecas públicas poseen una riqueza de recursos difícilmente igualable por la escuela media:

  • Colecciones amplias, actualizadas y multilingües, incluyendo libros impresos, ebooks, audiolibros y materiales accesibles.
  • Programas de alfabetización temprana, como cuentacuentos, clubes de lectura, talleres familiares o actividades STEM conectadas con la lectura.
  • Apoyo a tareas y estudio, con espacios tranquilos, personal capacitado y acceso a materiales suplementarios.
  • Tecnología accesible, especialmente importante para estudiantes de bajos ingresos: ordenadores, tabletas, Wi-Fi libre, impresión y bases de datos.
  • Programas orientados a adolescentes, no habituales en bibliotecas escolares, que fomentan la lectura desde intereses propios.
  • Acceso gratuito y universal, sin barreras socioeconómicas.

Se proponen acciones prácticas para promover esta colaboración: organizar visitas escolares a bibliotecas públicas, promover que las familias conozcan los recursos disponibles, invitar bibliotecarios para sesiones de cuentacuentos en clase, etc. Todo con el fin de fomentar la lectura, mejorar la alfabetización y ofrecer oportunidades igualitarias de acceso al conocimiento.

  • Visitas regulares de estudiantes a la biblioteca, para obtener su carné, descubrir secciones, conocer servicios digitales y generar vínculo afectivo con el espacio.
  • Bibliotecarios que visitan las aulas, ofreciendo sesiones de lectura, presentaciones temáticas o introducción al uso crítico de la información.
  • Promoción de bibliotecas “familiares”, que ayudan a que madres, padres y cuidadores conozcan los recursos que pueden utilizar en casa.
  • Programas compartidos, como lecturas de verano, retos lectores o clubs interinstitucionales.
  • Acompañamiento en alfabetización digital, que permite a los estudiantes navegar recursos electrónicos de manera autónoma.