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Algunos de los detectores de plagio por IA consideran que la Constitución de EE.UU. o el Génesis fueron escritos utilizando una herramienta de IA generativa

Harwood, Michelle. «AI Wrote the US Constitution, Says AI Content Detector». Medium (blog), 7 de septiembre de 2023. https://medium.com/@michellehwd/ai-wrote-the-us-constitution-says-ai-content-detector-f24681fdc75f.

Si se introdujeran algunos extractos de la Constitución de EE.UU. en las herramientas de detección de IA, éstas afirmarían que fue escrita por herramientas de IA como ChatGPT y Google Bard, etc. ZeroGPT parece estar seguro en un 94% de que la IA escribió la Constitución, mientras que originality.ai lo está en un 60%. La Constitución se redactó en el año 1787, es decir, hace más de 200 años. Entonces, ¿crees que es posible que ese viejo documento tenga orígenes de IA? Bueno, eso sólo puede ocurrir si los propios redactores eran robots o si utilizaron una máquina del tiempo para llegar a la era de la tecnología de IA.

La pregunta es, ¿por qué estas herramientas parecen estar tan seguras de etiquetar el documento de hace un año como generado por la IA? Cuando los detectores de IA reciben un texto para analizar, normalmente comprueban la estructura del texto, lo comparan con sus conocimientos y concluyen si ellos habrían escrito de la misma manera al recibir la misma consulta. En caso afirmativo, la herramienta simplemente clasifica el texto como escrito por la IA.

Al analizar la estructura del texto, las herramientas de detección de IA suelen utilizar dos variables diferentes: la perplejidad y la explosividad. Cuanto menor sea el porcentaje de estas dos variables detectadas en el texto, mayores serán las probabilidades de que el contenido esté generado por IA.

Los detectores de IA que etiquetan la Constitución de EE.UU. como generada por IA han suscitado dudas sobre su precisión. De hecho, este no es el único caso en que una herramienta de detección de contenidos de IA ha dado falsos positivos. Anteriormente, también se había descubierto que el Libro del Génesis había sido escrito por IA.

Varios expertos han cuestionado la fiabilidad de los detectores de IA y han expresado su preocupación por sus vulnerabilidades. «No existe ninguna herramienta que pueda detectar de forma fiable la escritura ChatGPT-4/Bing/Bard», tuiteó Mollick recientemente. «Las herramientas existentes están entrenadas en GPT-3.5, tienen altas tasas de falsos positivos (10%+), y son increíblemente fáciles de engañar». Además, ChatGPT por sí mismo no puede evaluar si el texto está escrito por IA o no, añadió, por lo que no se puede simplemente pegar un texto y preguntar si fue escrito por ChatGPT.

En el caso del detector de IA basado en marcas de agua, la robustez reveló que «un atacante puede utilizar un parafraseador para eliminar las firmas LLM de un texto generado por IA para evitar su detección» e incluso puede falsear el detector de marcas de agua para hacer que un texto humano auténtico se detecte como generado por IA.

En una conversación con Ars Technica, Tian de GPTZero pareció darse cuenta de lo que se avecinaba y dijo que planea redirigir su empresa lejos de la detección de IA convencional hacia algo más ambiguo. «En comparación con otros detectores, como Turn-it-in, estamos cambiando nuestra atención lejos de construir detectores para atrapar a los estudiantes, y en su lugar, la próxima versión de GPTZero no estará detectando IA, sino resaltando lo más humano y ayudando a profesores y estudiantes a navegar juntos el nivel de participación de la IA en la educación», dijo.

Sin embargo, a pesar de los problemas inherentes con la precisión, GPTZero sigue anunciándose como «construido para educadores», y su sitio muestra con orgullo una lista de universidades que supuestamente utilizan la tecnología. Existe una extraña tensión entre los objetivos declarados de Tian de no castigar a los estudiantes y su deseo de ganar dinero con su invento. Pero sean cuales sean los motivos, el uso de estos productos defectuosos puede tener efectos terribles en los estudiantes. Quizá el resultado más perjudicial del uso de estas herramientas inexactas e imperfectas sea el coste personal de las falsas acusaciones.

Un caso publicado por USA Today pone de relieve la cuestión de forma llamativa. Un estudiante fue acusado de hacer trampas basándose en herramientas de detección de texto de IA y tuvo que presentar su caso ante una junta de honor. Su defensa incluyó mostrar su historial de Google Docs para demostrar su proceso de investigación. A pesar de que el tribunal no encontró pruebas de que hubiera hecho trampas, el estrés de prepararse para defenderse llevó al estudiante a sufrir ataques de pánico. Situaciones similares se han producido docenas (si no cientos) de veces en los EE.UU. y se documentan comúnmente en hilos desesperados de Reddit.

Las sanciones habituales por deshonestidad académica suelen incluir suspensos, libertad condicional académica, suspensión o incluso expulsión, dependiendo de la gravedad y la frecuencia de la infracción. Es una acusación difícil de afrontar, y el uso de tecnología defectuosa para imponer esos cargos parece casi una caza de brujas académica moderna.

Así pues, finalmente, no existe una fórmula perfecta en la que podamos confiar para diferenciar entre texto escrito por humanos y texto generado por máquinas.

Editores, ¡no utilicen herramientas de detección de IA!

Staiman, Avi. «Publishers, Don’t Use AI Detection Tools!» The Scholarly Kitchen, 14 de septiembre de 2023. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2023/09/14/publishers-dont-use-ai-detection-tools/.

La semana pasada recibí una llamada desesperada de un estudiante de máster de Austria que estaba inconsolable. Acababa de enviar su tesis a su universidad para que la revisaran y había sido marcada como escrita por IA. La universidad le había dado una oportunidad más para revisar y volver a presentar su trabajo. Si pasaba la herramienta de detección de IA, revisarían el trabajo y le darían una nota final. Si no superaba la comprobación automática, lo rechazarían automáticamente y lo expulsarían deshonrosamente de su programa, tirando por la borda dos años de estudio.

¿Herramientas de detección de IA para defender la integridad de la investigación?

El reciente auge en el desarrollo de tecnologías de IA en el ámbito de la escritura ha provocado el aumento y la proliferación de detectores de IA en el mundo académico. Estos detectores prometen ser los guardianes de la integridad académica combatiendo el plagio y los contenidos generados por IA. Aunque la ambición es noble, su aplicación práctica ha tenido su buena dosis de deficiencias críticas.

El supuesto fundamental que subyace a la creación de herramientas de detección de IA parece ser que la escritura con IA debería poder detectarse del mismo modo que se detecta el plagio. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: el plagio simplemente busca coincidencias exactas con obras existentes, un criterio objetivo que puede identificarse, medirse y reproducirse. Por otro lado, la escritura de IA es original por derecho propio (aunque se extraiga de fuentes no originales) y no puede rastrearse fácilmente hasta su fuente.

Mi oposición a que las editoriales académicas recurran a herramientas de detección obedece a razones tanto pragmáticas como ideológicas. Empecemos por las cuestiones pragmáticas.

Problemas con los falsos positivos

Los grandes modelos lingüísticos aprenden de la escritura humana y se construyen para parecerse a ella en sus resultados. Ya con el lanzamiento de ChatGPT, quedó claro que la IA generativa podía producir una escritura que imitara con éxito la de los humanos. Cuantificar los respectivos componentes humanos y de IA en un documento concreto es todo un reto y, a menudo, los autores mezclan sus propias palabras con las sugeridas por la herramienta de IA.

Las imperfecciones de los detectores de IA son cada vez más evidentes, ya que a menudo identifican erróneamente contenidos genuinamente generados por humanos. Los estudios han mostrado tasas de error de hasta el 9% o más, una cifra demasiado alta para vivir con ella. Un caso notable fue el de una herramienta de IA que marcó la Constitución de EE.UU. como producida por IA. Este falso positivo no sólo pone de manifiesto la flagrante imperfección de estos detectores, sino que también subraya las posibles trampas que aguardan a los autores académicos que tratan estos informes como fidedignos. Un caso humorístico pero inquietante de este tipo de confusión surgió después de que un profesor de Texas A&M suspendiera toda su clase después de que ChatGPT respondiera afirmativamente cuando le preguntó si había escrito los trabajos entregados por los estudiantes.

En un vídeo reciente, Turnitin admitió con sorprendente franqueza que su software de detección de IA debe tomarse «con cautela». Además, dicen que los profesores tendrán que ser los que «hagan la interpretación final» de lo que crea la IA generativa.

¿No es esa precisamente la razón por la que los profesores recurren a estas herramientas?

Las universidades están empezando a comprender las implicaciones de estas admisiones y han empezado a tomar medidas aconsejando a su profesorado que no utilice estas herramientas. En un informe de orientación publicado por la Universidad de Vanderbilt, señalan que Turnitin, su proveedor de software contra el plagio, afirmó originalmente tener una tasa positiva del 1% en la detección de trabajos escritos con IA tras el lanzamiento de su herramienta de detección de IA, pero luego aumentó esa tasa al 4% tras un uso y unas pruebas más amplias. Aunque esas cifras mejoren, no sería difícil para los autores malintencionados pasar los resultados de la IA por un software de parafraseo para eliminar rastros del original. La propia OpenAI cerró un proyecto que intentaba detectar sus propios resultados. Muchas universidades ya han cambiado de rumbo y están buscando políticas alternativas.

Daños colaterales de las falsas acusaciones

La falacia de los detectores de IA tiene consecuencias en el mundo real. Timnit Gebru, fundadora y directora ejecutiva del Distributed AI Research Institute (DAIR), compartió recientemente un angustioso correo electrónico que recibió en el que se acusaba injustamente a un escritor de emplear IA. Este tipo de incidentes pueden causar una angustia emocional indebida y empañar potencialmente la reputación profesional de un investigador. El efecto dominó puede traducirse en desconfianza, escepticismo y descarrilamiento de la carrera académica, por no hablar de las prolongadas batallas legales.

Peor aún, es más probable que estos detectores marquen como generados por IA los trabajos de hablantes de inglés como lengua adicional (EAL) que los de sus homólogos nativos de habla inglesa. Lo último que querría cualquier editor es arriesgarse a introducir aún más prejuicios y discriminación contra los autores EAL.

¿Por qué corremos de nuevo a prohibir la escritura asistida por IA?

Las editoriales académicas deberían ser cautelosas a la hora de adoptar herramientas de detección de IA por razones que van más allá de la integridad de la investigación.

Si bien es probable que la mayoría de los editores no quieran publicar investigaciones que hayan sido obviamente realizadas por ChatGPT, adoptar políticas en las que los verificadores de IA sean estándar es también hacer una declaración educativa y de valores sobre cómo vemos el uso de la IA generativa en la expresión de hallazgos académicos. En lugar de rechazar las herramientas de IA en la escritura académica, ¿qué pasaría si las utilizáramos como herramientas educativas y como medio para igualar las condiciones de los académicos de la EAL?

Instituciones como la Universidad de Yale son pioneras en la utilización de la IA para mejorar el proceso de escritura. Ethan y Lilach Mollick, de la Wharton School, han creado un curso práctico en línea sobre IA para el aula que incluye la integración de la GPT en las tareas. Estos avances ponen de relieve un posible camino a seguir en el que la IA ayude a la escritura académica en lugar de entorpecerla.

Conclusión

Aunque la motivación para integrar los detectores de IA en la revisión académica es bienintencionada, los retos que introducen exigen un enfoque diferente. El sector de las publicaciones académicas debe estar alerta, sopesar los posibles escollos frente a las promesas y explorar formas de integrar armoniosamente la IA en la bibliografía académica.

Intercambio de conocimientos y lugar: una revisión de la literatura

Martin Wain, Cristina Rosemberg, Dr Kristine Farla, Vivek Seth, Nadia Maki, Felix Dijkstal, Laura Sutinen, Julie D’hont. Knowledge exchange and place: A review of literature. Final report.

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Se trata de un estudio exploratorio, encargado para comprender la forma en que interactúan las actividades de intercambio de conocimientos de los proveedores de enseñanza superior y el lugar. Esto incluye examinar si el lugar impulsa determinadas actividades de intercambio de conocimientos, y de qué manera, y cuáles pueden ser las posibles repercusiones del intercambio de conocimientos en el lugar. El trabajo pretende para el diseño del método de la próxima evaluación completa del Fondo de Innovación para la Educación Superior (HEIF). La revisión bibliográfica abarca tanto la literatura para examinar las definiciones de lugar en la política económica, el cambio de enfoque de la política de la política, el papel de los proveedores de educación superior (HEP) en sus entornos locales y regionales, y los tipos de políticas y actividades de intercambio de conocimientos que pueden repercutir en el lugar.

Esta revisión de la literatura ha puesto de relieve una serie de puntos de debate relacionados con las interacciones entre el lugar y el intercambio de conocimientos, pero también ha encontrado limitaciones en la bibliografía. Si bien el papel de los centros europeos de educación superior en sus sistemas regionales y locales está bien fundamentado, la revisión bibliográfica concluye que existe poca coincidencia entre el intercambio de conocimientos y el lugar en lo que respecta a los factores impulsores, y que en la bibliografía se concede más importancia a las características institucionales en la elección de la actividad de intercambio de conocimientos.

Plataformas alternativas de publicación en el ecosistema de la comunicación académica abierta. ¿Qué hemos aprendido?

Lutz, Jean Francois, Jeroen Sondervan, Xenia van Edig, Alexandra Freeman, Bianca Kramer, y Claus Hansen Rosenkrantz. «Knowledge Exchange Analysis Report on Alternative Publishing Platforms». Alternative Publishing Platforms, 21 de septiembre de 2023. https://doi.org/10.21428/996e2e37.0eafc1a8.

En los últimos años han aparecido diferentes plataformas de publicación alternativas. Pero, ¿cuáles son sus pros y sus contras? ¿Difieren significativamente de las revistas académicas tradicionales? Para comprender mejor qué hacen las distintas plataformas de publicación y cómo encajan en el ecosistema de la comunicación académica abierta, Knowledge Exchange invitó a las plataformas que trabajan en la publicación de acceso abierto a participar en una encuesta. Los resultados de la encuesta ofrecen una visión valiosa e interesante del mundo de las plataformas de publicación alternativas. Este estudio, el conjunto de datos que lo sustenta y la herramienta de visualización interactiva revelan los primeros resultados. El trabajo servirá de base para la siguiente fase de nuestra actividad en torno a las plataformas de publicación alternativas.

En total, se plantearon 25 preguntas. Las preguntas iban desde el tipo de disciplinas de investigación para las que están diseñadas las plataformas, la estructura de gobierno que siguen, quién es su propietario, hasta las funciones que cubren, los tipos de publicación que abarcan y cuándo publican la investigación. Algunas conclusiones clave son:

  • La mayoría de las plataformas alternativas de este estudio piloto estaban basadas en instituciones e impulsadas por comunidades académicas o similares.
  • De la muestra no se desprende que ninguna disciplina sea más innovadora que las demás y, de hecho, la mayoría de las plataformas alternativas parecen estar abiertas a todos los campos.
  • La mayoría de las plataformas de este estudio sustituían la función de las editoriales existentes en la publicación de artículos de investigación, libros y actas de congresos.
  • Hubo alguna innovación en torno a la revisión por pares. Teniendo en cuenta estos dos aspectos, probablemente sólo un pequeño grupo de menos de 10 de las 45 plataformas debería describirse como que realmente exploran «formas alternativas de hacer las cosas».
  • Sólo 11 de las plataformas afirmaron que se centraban exclusivamente en la calidad metodológica del trabajo, 2 únicamente en el impacto del trabajo. La mayoría afirmó que correspondía a los editores decidir los criterios de evaluación; las propias plataformas se mostraron agnósticas. Se trata de un ámbito en el que la labor futura podría ayudar a dilucidar las filosofías de las distintas plataformas en lo que respecta a la evaluación de la investigación.

Jean Francois Lutz, Director de Apoyo a la Investigación (Biblioteca) de la Universidad de Lorena, y Jeroen Sondervan, Responsable del Programa de Comunicación Académica Abierta del Consejo de Investigación de los Países Bajos (NWO), han declarado lo siguiente: «Nos embarcamos en este trabajo con la intención de concienciar a la comunidad investigadora y a las instituciones de apoyo sobre las plataformas de publicación alternativas y ofrecer una imagen más clara de cómo son. Esperamos que este informe ayude a la comunidad a comprender mejor las funciones, las similitudes y las diferencias de dichas plataformas. Esperamos que este trabajo dé lugar a más debates y compromisos entre todas las partes interesadas sobre cómo podemos trabajar para facilitar la evaluación de estas plataformas.»

Comenzar a escribir un artículo científico

«Comenzar a escribir un artículo científico«. Organización Panamericana de la Salud. Metodologías de la OPS/OMS para intercambio de información y gestión del conocimiento en salud. Washington, D.C.: OPS; 2018.

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Esta metodología breve tiene como objetivo proporcionar algunos consejos prácticos sobre “cómo comenzar” a escribir un artículo científico. Se analizan la planificación, el desarrollo y la revisión del artículo, con énfasis en sus secciones clave. Se exponen recomendaciones sobre cómo responder a los comentarios de los árbitros.

De la piratería editorial a la edición depredadora: un viaje por la historia de la imprenta y la ética de la comunicación científica

Morriello, Rossana. Dalla pirateria dei libri all’editoria predatoria: Un percorso tra storia della stampa ed etica della comunicazione scientifica, Milano: Ledizioni, 2023.

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El libro rastrea y describe prácticas perniciosas en la comunicación académica que socavan su credibilidad en la actualidad, pero también echa la vista atrás para poner de relieve las líneas de continuidad con lo sucedido en siglos pasados. El entrelazamiento de la historia de la prensa, las tensiones de la piratería de libros y el debate sobre la libertad intelectual, que condujo al nacimiento de la primera ley de derechos de autor y enardeció la Ilustración, vuelve a ser crucial en nuestros días, perfilándose como un probable estado de transición hacia un nuevo paradigma.

Frontiers retira 38 artículos vinculados a la «venta de autoría»

Kincaid, Author Ellie. «Frontiers Retracts Nearly 40 Papers Linked to ‘Authorship-for-Sale’». Retraction Watch (blog), 8 de septiembre de 2023. https://retractionwatch.com/2023/09/08/frontiers-retracts-nearly-40-papers-linked-to-authorship-for-sale/.

La editorial Frontiers ha retractado casi 40 artículos en varias revistas que estaban vinculados a la «práctica no ética de comprar o vender autoría en artículos de investigación», según un comunicado de prensa publicado en el sitio web de la empresa el lunes.

El fenómeno conocido como «Authorship-for-Sale» se ha convertido en una preocupación creciente en el mundo académico y científico. Se refiere a la práctica de vender o comprar posiciones de autor en artículos de investigación académica, especialmente en revistas científicas indexadas por el Índice de Citas de la Ciencia (SCI) y otras bases de datos prestigiosas. Esta problemática se ha convertido en un síntoma de la creciente presión para publicar y obtener reconocimiento en la comunidad científica (Publish or Perish).

En estos días Frontiers retracto 38 artículos vinculados a la venta de autoría después de una investigación de su unidad de integridad de la investigación. Los investigadores que publicaron en PubPeer identificaron anuncios para comprar posiciones de autor en algunos de los artículos retirados, lo que alertó a la editorial. El comunicado también señala que Frontiers está adoptando nuevas políticas para prevenir la venta de autorías en los artículos que publica.

La antigua política de la editorial simplemente establecía que «las solicitudes para modificar la lista de autores después de la presentación deben hacerse a la oficina editorial utilizando el formulario de cambio de autoría».

Ahora, tales solicitudes «solo se concederán en circunstancias excepcionales y después de una evaluación exhaustiva por parte de la unidad de integridad de la investigación de Frontiers», según el comunicado. La editorial también llevará un registro de las solicitudes «para identificar patrones y tendencias sospechosos».

La nueva política también establece que Frontiers rechazará los cambios en la autoría solicitados después de la aceptación como regla general, y:

«En caso de preocupaciones sobre posibles manipulaciones de autoría, Frontiers se reserva el derecho de contactar a la(s) institución(es) de los autores para una investigación adicional y/o rechazar los cambios solicitados.»


Las «fábricas de papers» (en inglés, «Paper mills») es un término coloquial utilizados para describir sitios web o empresas que se dedican a la producción y venta de artículos académicos o científicos fraudulentos o de baja calidad. Estos sitios a menudo ofrecen la posibilidad de comprar artículos de investigación que pueden ser utilizados para cumplir con requisitos académicos, como la publicación de investigaciones en revistas científicas.

Hace dos años, Retraction Watch informó sobre un sitio web con sede en Rusia que afirmaba haber intermediado en autorías para más de 10.000 investigadores. Y ahora, se da noticias de lo que parecen ser dos sitios muy similares: uno de Irán y otro de Letonia

El sitio en Irán, Teziran.org, afirma ofrecer una variedad de servicios, desde ayuda con problemas de inmigración hasta formación científica. Lo que llamó especialmente nuestra atención fue una sección del sitio que enumera una serie de «artículos listos para su aceptación»:

«La impresión de artículos colaborativos ISI o la impresión de artículos colaborativos ISI es una forma de ayudar a los investigadores que tienen dificultades para realizar su investigación; También, a los investigadores que no tienen suficiente experiencia para escribir un artículo y, por ejemplo, no dominan el inglés o la edición especializada; O personas que no tienen las instalaciones (espacio, herramientas, taller, etc.) para realizar la investigación que desean de manera completa y suficiente; O aquellos que no tienen el conocimiento necesario para recopilar datos y no conocen completamente el método de investigación, y muchos otros investigadores con diversos problemas. Este grupo de personas puede utilizar el método de impresión de artículos colaborativos ISI y contribuir a la escritura del artículo en la medida de lo posible».

Varios de los artículos ya habían sido publicados. Sin embargo, cuando se intentó verificar si la autoría de los artículos listados realmente estuvo a la venta, los autores correspondientes de dos de los artículos negaron haber ofrecido alguna vez la venta de autorías en el sitio. Ambos dijeron que nuestras solicitudes de comentarios fueron lo primero que escucharon sobre Teziran.org.

En Letonia, la empresa Science Publisher Company también afirma ofrecer autorías a la venta:

Como uno de los mayores proveedores en publicaciones científicas, SIA Science Publisher ofrece sus servicios para publicar artículos ya elaborados sobre una amplia variedad de temas. Puedes comprar la posición de un autor o un artículo completo. Inicialmente, los artículos terminados están diseñados para un equipo de seis autores. Al comprar un artículo completo, se puede aumentar el número de colaboradores para el mismo. Los coautores también pueden hacer sus sugerencias y correcciones al texto del artículo. La empresa enumera docenas de artículos cuyas autorías dicen estar disponibles, con tarifas que comienzan en 650$ USD.

En conclusión decir que la venta de autorías representa un desafío para la integridad de la investigación científica y la ética académica. También es necesario recordar la importancia de mantener altos estándares en la publicación científica y de abordar la presión excesiva para publicar de manera más equitativa y transparente en la comunidad académica.

¿Se puede ser experto en el impacto de la investigación?

Ged Hall and Tamika Heiden Impact of Social Sciences. «Can You Ever Be an Expert in Research Impact?», LSE 12 de septiembre de 2023. https://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2023/09/12/can-you-ever-be-an-expert-in-research-impact/.


Cada vez más, se valora la especialización en la evaluación del impacto de la investigación por parte de académicos, profesionales de la investigación y un creciente número de expertos en esta área. Ged Hall y Tamika Heiden, basándose en su experiencia en la creación de un curso sobre los principios fundamentales del impacto de la investigación, investigan tres aspectos clave de esta especialización en el ámbito de la evaluación de impacto de la investigación.

En 2019, Ged fue coautor de un capítulo titulado ‘Uncertainty and Confusion: the starting point of all expertise’ en el libro ‘Research Impact and the Early Career Researcher‘. El capítulo hace hincapié en que la noción de lo que es un investigador evoluciona constantemente. Estos cambios pueden producirse de forma sistémica, a través de elementos como la «agenda de impacto», y a lo largo de la carrera de cada investigador, a medida que asume nuevas responsabilidades (por ejemplo, convertirse en Director de Escuela, etc.), lo que genera ciclos regulares de incertidumbre y confusión.

El capítulo también señalaba que McAlpine et al. (pp.125-154) veían esa identidad en evolución a través de 3 lentes o retos: intelectual (normalmente un sustituto de experto), de redes (redes sociales adecuadas que crecen y cambian con el tiempo) e institucional (tener la infraestructura y la cultura adecuadas). Estos retos y ciclos de incertidumbre conducen a un alto grado de síndrome del impostor en el mundo académico

El diccionario de la lengua inglesa Oxford define experto como «una persona que tiene muchos conocimientos o es muy hábil en un área determinada». Entonces, ¿qué conocimientos o habilidades necesita un «experto en impacto»? Bayley et al. describieron un marco para la movilización de conocimientos y competencias de impacto que comprende 80 competencias en 11 ámbitos. Si consideramos la amplitud de lo que se entiende por impacto de la investigación (económico, social, cultural, sanitario, de bienestar, político, etc.), también debemos tener en cuenta la miríada de contextos o sistemas (también en constante cambio) en los que deben desplegarse estas competencias. Si añadimos esas «insignias» de conocimiento a los 80 ámbitos que ya hemos mencionado, el camino para llegar a ser un «experto» se vuelve arduo en las tres ópticas.

Para cualquier investigador o investigador adyacente que desee ser eficaz en el desarrollo del impacto de la investigación, recomendamos establecer una base que abarque tanto el aprendizaje teórico como el práctico. Lo teórico forma parte de la perspectiva intelectual y lo práctico probablemente proceda de las perspectivas institucional y de creación de redes.

Afortunadamente, las universidades y los organismos interinstitucionales están empezando a reconocer este reto multidimensional y están invirtiendo en recursos y en un cambio de cultura tanto a nivel institucional (funciones y financiación del impacto de la investigación) como sectorial (por ejemplo,  Research Impact CanadaKnowledge Equity Network, etc.). Los que trabajamos en este ámbito somos conscientes de la importancia de compartir y colaborar para generar impacto en la investigación. Dadas esas numerosas competencias, no es de extrañar que ninguna persona pueda hacerlo todo. Afortunadamente, la comunidad internacional de investigación de impacto es increíblemente generosa a la hora de compartir conocimientos y colaborar, como demuestran series de seminarios como Impact through Culture Change de la Universidad de Auckland y las sesiones Next Generation Impact de la Universidad de Kent y, esperamos, a través de nuestro propio trabajo (Tamika a través de la cumbre anual  Research Impact Summit, y sus colegas, a través del podcast  Research Culture Uncovered).

Este enfoque colaborativo es la razón por la que cuando tuvimos la oportunidad de trabajar con 21 universidades y una serie de brillantes investigadores de impacto, profesionales y profesionales para crear el programa Research Impact: Creating Meaning and Value, nos pusimos manos a la obra. Sabíamos que la experiencia mejoraría nuestra propia capacidad intelectual, nuestras redes y nuestros recursos institucionales. Lo que significa que hemos aprendido tanto como hemos ayudado a aprender a nuestros colaboradores. También sabíamos que este nivel de apertura, intercambio y colaboración era necesario para generar un recurso de aprendizaje que ayudara a quienes se inician en la investigación de impacto a desarrollar sus conocimientos fundamentales.

Entonces, ¿cómo puede alguien desarrollar estos conocimientos básicos para convertirse en un experto en impacto? La respuesta es sencilla de enunciar y difícil de poner en práctica: es trabajo en equipo y aprendizaje continuo. El equipo necesita una amplia gama de conocimientos diferentes (teóricos y prácticos) y la capacidad de compartir, pensar, actuar y reflexionar desde las múltiples perspectivas que implican esas posiciones de conocimiento. El impacto de la investigación y los conocimientos necesarios para llevarla a cabo no pueden producirse sin él.

La creación de estos equipos es muy compleja porque tienen que cruzar diferentes fronteras, como las disciplinarias y las organizativas. Esto se denomina a veces colaboración radical y estos equipos son necesarios porque el impacto de la investigación es un problema sociotécnico. Sean cuales sean los conocimientos técnicos necesarios, hay que conectarlos, mediarlos y movilizarlos a través de las personas.

El trabajo en equipo parece sencillo, pero requiere compromiso y tiempo para establecer relaciones sólidas. Sin embargo, el tiempo es el recurso más escaso en el mundo académico, por lo que crear equipos es una gran exigencia. Esto pone de relieve otro consejo: concéntrese en los tipos de impacto de la investigación que realmente valora. Por usted nos referimos a las personas que forman el equipo y al propósito negociado del propio equipo: este enfoque basado en valores es el pegamento esencial que les mantiene unidos y sostiene el compromiso necesario para impulsar el cambio.

Para responder a nuestra pregunta, la pericia de impacto es una propiedad colectiva del equipo y no de un individuo. Identificarse como experto en impacto podría considerarse presuntuoso, incluso arrogante. El concepto de «experto» es insano en un sistema de investigación verdaderamente abierto y democrático. Por eso buscamos continuamente oportunidades de colaboración, para poder seguir aprendiendo y formando el equipo adecuado, con la experiencia adecuada, para el reto de impacto adecuado. Nuestros más de 20 años colaborando y formando parte de equipos brillantes, significa que podemos, desde nuestras dos posiciones, estimular los atributos adecuados en esos equipos, que son el pensamiento innovador, la resolución de problemas, una fuerte determinación (quizás terquedad) para encontrar soluciones, y un auténtico deseo de comprometerse con las personas y organizaciones que poseen esos conocimientos diferentes. Si pretende convertirse en un experto en impacto por sí solo, es de esperar que su incertidumbre y confusión nunca se disipen.

Sinergia científica: integrando las ciencias desde una perspectiva multidisciplinaria

Santiago Alexander Guamán Rivera, et al. «Sinergia científica: integrando las ciencias desde una perspectiva multidisciplinaria» Open Textbook Library. 2023.

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«Sinergia Científica: Integrando las Ciencias desde una Perspectiva Multidisciplinaria» es un compendio de estudios que abarcan diversas disciplinas, uniendo la ciencia en un esfuerzo colectivo para resolver problemas complejos. El primer capítulo presenta una innovación en la cuyicultura sostenible, explorando la suplementación alimenticia con harina de amaranto y cúrcuma en cuyes. El segundo capítulo se adentra en el ámbito social, analizando los Derechos Humanos desde la perspectiva de las poblaciones vulnerables. En el tercer capítulo, se introduce un enfoque innovador en ingeniería civil, utilizando polímeros reciclados para el diseño de revestimientos de cunetas. El cuarto capítulo examina el impacto económico de la facturación electrónica en el sector de imprentas, un avance tecnológico crucial en la era digital. Finalmente, el quinto capítulo explora la influencia del neuromarketing en la rentabilidad de las PYMES, uniendo la neurociencia y el marketing para optimizar las estrategias comerciales. Este libro es un testimonio de cómo la integración multidisciplinaria puede conducir a soluciones innovadoras y sostenibles.

El Consorcio DEAL y Elsevier anuncian un acuerdo transformador de acceso abierto para Alemania

El consorcio DEAL, que representa a las instituciones de investigación en Alemania, y Elsevier, reconocido líder mundial en información científica y análisis de datos, anuncian un acuerdo revolucionario de acceso abierto para Alemania. Este acuerdo histórico, con una duración de cinco años, se firmó el 1 de septiembre de 2023 entre Elsevier y la entidad operativa de DEAL, MPDL Services gGmbH (MPDLS), y estará vigente hasta fines de 2028. Su objetivo principal es hacer que una parte significativa de la investigación alemana esté disponible en todo el mundo en formato de acceso abierto.

Este acuerdo, forjado a través de la colaboración y el entendimiento mutuo, respalda la transición hacia el acceso abierto en Alemania. Permite a los investigadores publicar sus investigaciones en acceso abierto y acceder a contenidos en la extensa cartera de revistas científicas de alta calidad y confiabilidad de Elsevier, que incluye marcas líderes como Cell Press y The Lancet. Todo esto se logra mientras se cumplen los objetivos de asequibilidad y sostenibilidad establecidos por DEAL.

De acuerdo a los términos del acuerdo, los autores de las instituciones participantes podrán publicar sus artículos en las revistas de Elsevier en formato de acceso abierto de manera inmediata, y las tarifas correspondientes serán asumidas por sus instituciones. Esto permitirá que investigadores de todo el mundo accedan a los resultados de estas investigaciones y se beneficien de ellos. Además, las instituciones participantes recibirán descuentos en los precios de lista de las publicaciones de sus investigadores en las revistas de acceso completamente abierto de Elsevier. Además, tendrán acceso de lectura a prácticamente todas las revistas de Elsevier en ScienceDirect, la plataforma más grande del mundo dedicada a la investigación científica y médica revisada por pares.

Este acuerdo transformador está diseñado para ofrecer un valor significativo a la comunidad investigadora en Alemania. Pronto se invitará a las instituciones a unirse a este esfuerzo para que entre en vigor.