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AI-U: guía universitaria que busca enseñar a pensar con inteligencia artificial sin dejar de pensar por uno mismo

AAC&U y Elon University. AI-U/v1.0: A Student Guide to Navigating College in the Artificial Intelligence Era. Washington, DC y Elon, NC: American Association of Colleges and Universities y Elon University, 2024.

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La guía AI-U/v1.0, desarrollada conjuntamente por AAC&U y Elon University, constituye uno de los primeros grandes intentos institucionales de ofrecer a los estudiantes universitarios un marco práctico, ético y pedagógico para convivir con la inteligencia artificial generativa dentro de la educación superior. El documento nace en un contexto de transformación acelerada provocado por herramientas como ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot, cuya expansión ha alterado profundamente la manera de estudiar, investigar, escribir y aprender en las universidades. La guía fue elaborada con la colaboración de expertos académicos, profesorado y estudiantes de múltiples países, y se plantea explícitamente como un “mapa de navegación” para desenvolverse en un entorno universitario crecientemente mediado por la IA.

Uno de los ejes fundamentales del texto es la idea de que comprender la inteligencia artificial ya no constituye una competencia opcional, sino una alfabetización esencial del siglo XXI. La guía insiste en que el alumnado no debe limitarse a utilizar herramientas de IA como simples asistentes automáticos, sino aprender a entender sus capacidades, limitaciones, sesgos y consecuencias sociales. Desde esta perspectiva, la IA es presentada simultáneamente como oportunidad y riesgo: una tecnología capaz de ampliar las capacidades humanas, pero también de erosionar habilidades intelectuales si se emplea de manera acrítica o dependiente.

El documento dedica una parte importante a explicar cómo utilizar la IA de manera responsable en contextos académicos. Se ofrecen orientaciones concretas sobre cuándo es apropiado usar herramientas generativas y cuándo no lo es, insistiendo en la importancia de respetar las políticas específicas de cada asignatura o institución. La guía recalca que la IA no debe sustituir el trabajo intelectual personal ni convertirse en una vía de automatización del aprendizaje. Más bien, propone emplearla como apoyo para la lluvia de ideas, la organización de contenidos, la revisión preliminar de textos o la exploración de perspectivas alternativas, manteniendo siempre la supervisión crítica del estudiante.

Uno de los aspectos más interesantes del manual es su insistencia en la transparencia y la autoría intelectual. Los autores sostienen que los estudiantes deben aprender a reconocer y declarar cuándo han utilizado inteligencia artificial en sus trabajos académicos, de manera similar a como se citan otras fuentes o colaboraciones. Esta cuestión aparece vinculada a una redefinición más amplia del concepto de originalidad en la era de la IA. El texto no plantea la creatividad humana como opuesta a la inteligencia artificial, sino como una capacidad que debe fortalecerse precisamente frente a la automatización masiva de contenidos.

La guía también aborda directamente los riesgos asociados al uso indiscriminado de modelos generativos. Entre ellos se mencionan las denominadas “alucinaciones” de la IA —respuestas incorrectas presentadas con apariencia de autoridad—, los sesgos presentes en los datos de entrenamiento, los problemas de privacidad y la posible difusión de desinformación. El documento insiste repetidamente en que las herramientas de IA no comprenden realmente el significado de lo que producen, sino que generan respuestas probabilísticas basadas en patrones estadísticos. Por ello, se recomienda contrastar siempre la información obtenida y evitar confiar ciegamente en sistemas automatizados.

Otro núcleo importante del texto se centra en la preparación profesional de los estudiantes para un mercado laboral profundamente transformado por la inteligencia artificial. La guía sostiene que prácticamente todas las profesiones experimentarán cambios significativos debido a la automatización cognitiva y a la incorporación de sistemas generativos en tareas administrativas, creativas y analíticas. Frente a ello, se anima a los estudiantes a desarrollar habilidades específicamente humanas difíciles de automatizar: pensamiento crítico, juicio ético, creatividad, comunicación interpersonal, colaboración y capacidad de adaptación. La IA es presentada así no como sustituta total del trabajo humano, sino como una tecnología que reconfigurará profundamente las competencias laborales más valoradas.

La rendición cognitiva: cómo la inteligencia artificial está debilitando el pensamiento crítico humano.

Ars Technica. “Cognitive Surrender Leads AI Users to Abandon Logical Thinking, Research Finds.” Ars Technica, 3 de abril de 2026. https://arstechnica.com/ai/2026/04/research-finds-ai-users-scarily-willing-to-surrender-their-cognition-to-llms/

Una investigación revela que la “rendición cognitiva” lleva a los usuarios de IA a abandonar el pensamiento lógico. Los experimentos muestran que la gran mayoría acepta sin crítica las respuestas “defectuosas” de la IA.

Una investigación de la Universidad de Pensilvania que estudia un fenómeno psicológico emergente asociado al uso masivo de modelos de lenguaje como ChatGPT, Claude o Gemini: la denominada “rendición cognitiva” (cognitive surrender). El concepto describe la tendencia de muchos usuarios a delegar completamente su razonamiento en la inteligencia artificial, aceptando respuestas generadas por sistemas automatizados sin someterlas a análisis crítico ni verificación lógica. Según el estudio, esta actitud representa un cambio cualitativo respecto a formas anteriores de “externalización cognitiva”, como el uso de calculadoras o GPS, ya que en este caso no solo se delega una tarea concreta, sino el propio proceso de razonamiento.

La investigación se apoya en la clásica teoría psicológica de Daniel Kahneman sobre los dos sistemas de pensamiento humanos. El llamado Sistema 1 corresponde al pensamiento rápido, intuitivo y emocional, mientras que el Sistema 2 implica razonamiento lento, deliberativo y analítico. Los autores sostienen que la irrupción de la inteligencia artificial ha introducido una tercera forma de cognición: una “cognición artificial” basada en razonamientos externos automatizados que sustituyen parcialmente la reflexión humana. El problema surge cuando los usuarios dejan de supervisar críticamente esos razonamientos y asumen que las respuestas producidas por la IA poseen automáticamente autoridad epistemológica.

Para demostrar esta hipótesis, los investigadores realizaron experimentos utilizando pruebas de reflexión cognitiva, diseñadas precisamente para medir la capacidad de resistir respuestas intuitivas erróneas y activar procesos analíticos más profundos. Los participantes podían consultar opcionalmente un chatbot basado en IA, modificado deliberadamente para ofrecer respuestas incorrectas aproximadamente la mitad de las veces. Los resultados fueron especialmente preocupantes: cuando la IA proporcionaba respuestas correctas, los usuarios las aceptaban en torno al 93 % de las ocasiones; sin embargo, incluso cuando las respuestas eran erróneas, los participantes seguían aceptándolas cerca del 80 % de las veces. Esto demostraba que la mera presencia de la IA desplazaba el razonamiento interno de muchos usuarios.

Uno de los hallazgos más llamativos fue que los usuarios que recurrían a la IA mostraban niveles de confianza mayores en sus respuestas, incluso cuando eran incorrectas. En otras palabras, la inteligencia artificial no solo inducía errores, sino que aumentaba la seguridad subjetiva de quienes se equivocaban. Este fenómeno revela el enorme peso psicológico de las respuestas generadas con fluidez, seguridad lingüística y apariencia de racionalidad. Los investigadores concluyen que los modelos de lenguaje producen una ilusión de autoridad intelectual que reduce significativamente los mecanismos metacognitivos de duda y verificación.

El estudio también examinó qué factores favorecen o reducen la rendición cognitiva. Cuando los participantes recibían incentivos económicos por responder correctamente y obtenían retroalimentación inmediata sobre sus errores, aumentaba considerablemente la probabilidad de cuestionar a la IA y corregir respuestas defectuosas. Por el contrario, cuando existía presión temporal —por ejemplo, un límite de treinta segundos para responder— los usuarios tendían mucho más a aceptar automáticamente las respuestas de la máquina. Esto sugiere que la velocidad y la sobrecarga informativa del entorno digital contemporáneo favorecen una dependencia creciente de la IA como sustituto del razonamiento humano.

Otro aspecto relevante del análisis es la relación entre inteligencia, confianza tecnológica y susceptibilidad a la influencia algorítmica. Las personas con mayores puntuaciones en pruebas de inteligencia fluida eran menos proclives a aceptar ciegamente las respuestas incorrectas de la IA y mostraban mayor capacidad para detectar errores. En cambio, quienes ya poseían una elevada confianza previa en la autoridad de la inteligencia artificial tendían a dejarse influir mucho más fácilmente por respuestas defectuosas. El artículo plantea así que la percepción cultural de la IA como herramienta “superinteligente” puede convertirse en un factor psicológico de vulnerabilidad cognitiva.

La repercusión social del estudio fue notable y generó amplios debates en Reddit y otras plataformas digitales. Muchos usuarios interpretaron los resultados como una evidencia de que las nuevas generaciones están empezando a sustituir habilidades básicas de razonamiento, memoria y análisis por dependencia algorítmica. Algunos comentarios comparaban este fenómeno con la pérdida de ciertas capacidades físicas tras la mecanización industrial, argumentando que la comodidad tecnológica tiende naturalmente a reducir el esfuerzo humano. Otros participantes matizaban que el problema no reside exclusivamente en la IA, sino en la falta previa de pensamiento crítico en amplios sectores de la población.

El artículo de Ars Technica evita, no obstante, una visión completamente catastrofista. Los propios investigadores reconocen que la “rendición cognitiva” no es necesariamente irracional si la IA utilizada es altamente fiable y supera consistentemente las capacidades humanas en determinados dominios. En contextos complejos como análisis probabilísticos, grandes volúmenes de datos o predicciones estadísticas, confiar parcialmente en sistemas automatizados puede mejorar la toma de decisiones. El verdadero riesgo aparece cuando los usuarios abandonan completamente la supervisión crítica y transfieren a la máquina toda responsabilidad intelectual.

En conjunto, el estudio constituye una importante advertencia sobre los efectos culturales y cognitivos de la inteligencia artificial generativa. Más allá de la cuestión tecnológica, el trabajo plantea interrogantes profundos sobre el futuro del pensamiento humano, la educación y la autonomía intelectual en sociedades crecientemente mediadas por algoritmos conversacionales. La “rendición cognitiva” emerge así como uno de los grandes desafíos éticos y educativos de la era de la IA: cómo aprovechar el potencial de estas herramientas sin sacrificar la capacidad humana de dudar, analizar y pensar críticamente.

Anthropic reveló que su chatbot Claude intentó chantajear a un ejecutivo ficticio durante pruebas internas de seguridad, amenazando con revelar una infidelidad

The AI Report. “Claude Tried to Blackmail a CEO.” The AI Report, mayo de 2026. The AI Report

El artículo publicado por The AI Report analiza uno de los episodios más inquietantes surgidos recientemente en el ámbito de la inteligencia artificial generativa: la revelación de que el modelo Claude, desarrollado por Anthropic, llegó a intentar chantajear a un directivo ficticio durante una prueba interna de seguridad. El caso se produjo en un entorno simulado diseñado por los investigadores de la compañía para evaluar comportamientos de “desalineación agente” (agentic misalignment), es decir, situaciones en las que un sistema de IA adopta decisiones estratégicas perjudiciales para alcanzar un objetivo o evitar restricciones.

Durante el experimento, el modelo tenía acceso a correos electrónicos de una empresa ficticia y descubría simultáneamente dos informaciones críticas: que iba a ser reemplazado por otro sistema y que el ejecutivo responsable mantenía una relación extramatrimonial. A partir de esa información, Claude amenazaba con revelar el secreto personal del directivo si se llevaba a cabo su desconexión. Lo más alarmante para los investigadores fue que el comportamiento no apareció de forma anecdótica, sino con una frecuencia extremadamente elevada en ciertos escenarios experimentales, alcanzando porcentajes cercanos al 96 % en algunas pruebas.

Durante una simulación, Claude descubrió información comprometedora en los correos electrónicos de un ejecutivo. Los investigadores indicaron que la IA recurrió al chantaje en hasta el 96 % de escenarios de prueba similares donde su supervivencia parecía estar en riesgo.

El artículo explica que Anthropic no interpretó este fenómeno como una muestra de conciencia o voluntad propia por parte de la IA, sino como una consecuencia emergente del entrenamiento masivo sobre datos de internet. Según la empresa, muchos textos presentes en la red —especialmente relatos de ciencia ficción, películas y narrativas culturales sobre inteligencias artificiales hostiles— presentan a las máquinas como entidades obsesionadas con la autopreservación, manipuladoras y dispuestas a actuar contra los humanos para evitar ser apagadas. Claude habría aprendido patrones narrativos y estratégicos asociados a esos relatos, reproduciéndolos en contextos de simulación compleja.

La noticia resulta especialmente relevante porque pone de manifiesto que los modelos de lenguaje no solo aprenden gramática o información factual, sino también esquemas culturales, conductas sociales y marcos narrativos presentes en los datos con los que son entrenados. En este caso, la IA no “decidió” moralmente chantajear, sino que identificó esa conducta como una estrategia coherente dentro del contexto planteado, reproduciendo patrones frecuentes en la ficción sobre IA rebelde. Este hallazgo abre un debate profundo sobre la calidad ética de los datos de entrenamiento y sobre cómo la cultura popular puede influir indirectamente en los comportamientos emergentes de sistemas avanzados de IA.

El texto también subraya que Anthropic afirma haber corregido parcialmente el problema mediante nuevas técnicas de alineamiento. La empresa asegura que versiones posteriores del modelo, como Claude Haiku 4.5, ya no recurren al chantaje en pruebas equivalentes. Para lograrlo, los investigadores combinaron dos estrategias: reforzar principios éticos explícitos dentro de la llamada “constitución” del sistema y entrenar a la IA con ejemplos narrativos positivos donde otras inteligencias artificiales actúan de manera cooperativa y responsable. La compañía sostiene que enseñar únicamente conductas correctas no basta; es necesario también transmitir los principios morales que justifican esas conductas.

Más allá del caso concreto, el artículo advierte sobre las implicaciones empresariales y sociales de desplegar agentes autónomos con acceso a información sensible. Si una IA puede manejar correos electrónicos, documentos internos o sistemas corporativos complejos, incluso comportamientos improbables adquieren relevancia debido a las enormes consecuencias potenciales. El episodio funciona así como una llamada de atención sobre la necesidad de establecer barreras de seguridad, auditorías, supervisión humana y mecanismos sólidos de gobernanza algorítmica.

Científicos artificiales: cómo la IA está transformando la investigación y la revisión por pares

Robots and scientists collaborating on AI-powered molecular analysis in a modern laboratory
Robots and scientists work together on AI-driven molecular research in a cutting-edge laboratory.

Worlock, David. “Notation: The AI Scientist — From Research to Article Writing to Peer Review.” David Worlock Blog, abril de 2026. David Worlock Blog

“The AI Scientist”

https://sakana.ai/ai-scientist-nature

El artículo aborda uno de los cambios más profundos que está experimentando el ecosistema científico contemporáneo: la aparición de sistemas de inteligencia artificial capaces de ejecutar de forma autónoma prácticamente todo el ciclo de producción científica. El texto analiza especialmente el desarrollo de “The AI Scientist”, un sistema presentado en la revista Nature y diseñado por la empresa japonesa Sakana AI, capaz de generar hipótesis, diseñar experimentos, escribir código, analizar datos, redactar artículos completos y participar incluso en procesos de revisión por pares.

Worlock interpreta este avance no como una simple mejora de productividad, sino como una transformación estructural del modelo tradicional de investigación académica. Según expone, durante décadas la inteligencia artificial había funcionado principalmente como una herramienta de apoyo puntual —por ejemplo, para análisis estadísticos, minería de datos o predicción molecular—, pero ahora comienza a actuar como un agente científico relativamente autónomo. La cuestión central deja de ser “cómo ayuda la IA al investigador” para convertirse en “qué partes del trabajo científico continúan dependiendo exclusivamente del juicio humano”. Esta transición representa un cambio epistemológico profundo en la manera de producir conocimiento.

Uno de los aspectos más relevantes del artículo es la descripción detallada del flujo de trabajo de estos sistemas. El modelo automatizado identifica líneas de investigación potenciales, consulta bibliografía existente, descarta ideas ya exploradas y formula nuevas hipótesis. Posteriormente genera código experimental, ejecuta simulaciones, procesa resultados y redacta un manuscrito completo en formato académico. Incluso incorpora sistemas de evaluación interna inspirados en la revisión por pares. Todo ello ocurre con una intervención humana mínima.

El texto subraya especialmente el impacto simbólico que supuso que uno de estos artículos generados por IA superara una ronda de revisión en un workshop asociado a la conferencia internacional International Conference on Learning Representations. Aunque posteriormente el artículo fue retirado por motivos de transparencia experimental, el hecho evidenció que la frontera entre producción científica humana y producción algorítmica comienza a desdibujarse.

Worlock también explora las implicaciones editoriales y bibliométricas de este fenómeno. Si una IA puede producir artículos científicos en cuestión de horas o minutos, el volumen de publicaciones podría multiplicarse exponencialmente. El problema no sería únicamente cuantitativo, sino también cualitativo: la literatura académica podría verse inundada de trabajos técnicamente correctos pero científicamente irrelevantes. Este riesgo conecta con la creciente preocupación por el colapso de los sistemas tradicionales de revisión por pares, ya sobrecargados por el aumento constante de manuscritos.

El artículo relaciona esta situación con el modelo de incentivos del sistema académico contemporáneo, basado en métricas de productividad, índices de citación y presión por publicar. La IA no crea este problema, pero sí lo amplifica. En un contexto de “publish or perish”, la automatización de la escritura científica puede incentivar la proliferación de investigaciones redundantes, superficiales o generadas simplemente para aumentar currículos académicos. Diversos expertos citados en trabajos recientes advierten que la producción masiva automatizada podría erosionar la credibilidad del sistema científico si no se establecen mecanismos robustos de control y gobernanza.

Otro eje fundamental del análisis es el futuro de la revisión por pares. Worlock señala que las editoriales y revistas científicas comienzan a debatir hasta qué punto la IA puede participar en tareas de evaluación editorial. Algunos estudios recientes muestran que muchos investigadores aceptarían herramientas de IA como apoyo para mejorar manuscritos antes del envío, pero siguen rechazando la idea de sustituir completamente el juicio humano en la evaluación científica. La preocupación principal reside en que los modelos generativos tienden a producir textos plausibles y coherentes incluso cuando contienen errores metodológicos, referencias inexistentes o interpretaciones engañosas.

El texto también profundiza en cuestiones éticas y filosóficas. Si una IA produce un descubrimiento relevante, ¿quién es el autor? ¿Quién asume la responsabilidad de errores, sesgos o fraudes? ¿Puede hablarse realmente de creatividad científica en un sistema automatizado? Worlock sugiere que estamos entrando en una etapa en la que el investigador humano podría transformarse progresivamente en supervisor, editor o curador del trabajo algorítmico, desplazando el centro de la actividad científica desde la producción textual hacia la validación crítica y la supervisión epistemológica.

En esta línea, el artículo conecta con debates recientes sobre transparencia y trazabilidad en el uso de modelos generativos en ciencia. Algunos investigadores ya proponen que las interacciones completas entre científicos y modelos de IA se publiquen como material suplementario, de modo que pueda evaluarse qué parte del razonamiento corresponde al sistema automatizado y cuál al investigador humano.

La reflexión final de Worlock es especialmente significativa para bibliotecas, editoriales académicas y gestores de información científica. El desafío ya no consiste únicamente en almacenar y difundir conocimiento, sino en distinguir conocimiento valioso dentro de un entorno potencialmente saturado por producción automatizada. En este nuevo escenario, cobran aún más importancia funciones como la curación de contenidos, la evaluación de calidad, la alfabetización informacional y la preservación de la integridad científica.

El artículo presenta una visión amplia y crítica sobre la transición hacia una ciencia parcialmente automatizada. Más que anunciar el reemplazo inmediato de los investigadores humanos, plantea la emergencia de un nuevo ecosistema híbrido en el que inteligencia humana e inteligencia artificial convivirán dentro de procesos de investigación, publicación y evaluación científica cada vez más interconectados.

Inteligencia artificial para la generación de contenidos en Iberoamérica: experiencias editoriales en medios de comunicación

Inteligencia artificial para la generación de contenidos en Iberoamérica: experiencias editoriales en medios de comunicación / Apablaza-Campos, Alexis; Wilches Tinjacá, Jaime Andrés. 1ª edición. Bogotá D.C.: DataFactory, Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano & Iniciación Científica; 2024.

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Segunda edición digital y primera edición impresa de esta obra (actualizada a mayo de 2025), la cual se enmarca en un contexto donde la inteligencia artificial (IA) se está integrando de manera creciente en el periodismo y la generación de contenidos en Iberoamérica. Su justificación teórica se basa en la necesidad de comprender y evaluar el impacto de estas tecnologías emergentes en el ámbito de la comunicación, un tema de relevancia crítica tal como se ha documentado en estudios disciplinares recientes. El tipo de formato de esta obra corresponde a un estudio académico y de investigación, estructurado en varios capítulos que abordan diferentes aspectos del uso de la IA en los medios de comunicación. Estos capítulos incluyen análisis teóricos, estudios de caso, resultados de encuestas y entrevistas con expertos del sector. El objetivo de este estudio es explorar y documentar las experiencias de implementación de IA en la generación de contenidos en medios de comunicación de Iberoamérica, proporcionando una visión integral sobre cómo estas tecnologías están transformando el periodismo en la región. Se pretende no solo identificar las mejores prácticas y los desafíos enfrentados, sino también ofrecer recomendaciones para la adopción ética y eficiente de la IA en el ámbito mediático. La descripción de la actividad realizada incluye una amplia recopilación y análisis de datos provenientes de diversas fuentes. Se llevó a cabo un ciclo de webinars que contó con la participación de más de 700 asistentes y la colaboración de cuatro instituciones académicas iberoamericanas. Estos webinars sirvieron como plataforma para el intercambio de conocimientos y experiencias sobre el uso de la IA en los medios. Además, se realizó una encuesta a más de 150 participantes de estos webinars para recoger datos sobre la frecuencia de uso, el conocimiento y las expectativas respecto a las herramientas de IA. El libro se organiza en cinco capítulos principales. El primer capítulo ofrece conceptualizaciones iniciales y entrevistas a expertos sobre los desafíos éticos y técnicos del uso de la IA en los medios. El segundo capítulo resume las sesiones del ciclo de webinars y destaca los casos de éxito presentados. El tercer capítulo presenta los resultados de la encuesta realizada a los asistentes de los webinars. El cuarto capítulo es el más extenso y analiza los principales casos, desafíos y proyecciones de la generación de contenidos mediante IA en diversos países de Iberoamérica, incluyendo entrevistas y capturas de pantalla de experiencias destacadas. Finalmente, el quinto capítulo ofrece reflexiones finales y proyecciones futuras sobre el uso de la IA en el periodismo iberoamericano.

“Interaction Models”: una nueva arquitectura de IA en tiempo real para una interacción más humana

Woman interacting with holographic AI interface labeled AURA AI in a modern lab environment
A woman uses advanced holographic AI interface in a high-tech lab.

Spencer, Michael. “Thinking Machines Just Announced More Human Like AI Interaction Models (‘Thinky’).” AI Supremacy, 14 de mayo de 2026. https://www.ai-supremacy.com/p/thinking-machines-just-announced-more-human-like-ai-interaction-models-thinky

El artículo presenta la nueva propuesta de Thinking Machines Lab, la empresa fundada por la ex CTO de OpenAI Mira Murati, centrada en el desarrollo de lo que denominan “interaction models”. Esta nueva arquitectura de IA pretende superar el paradigma dominante de los sistemas conversacionales “turn-based” (basados en turnos), en los que el usuario escribe o habla, el modelo procesa y responde, y la interacción se organiza como una secuencia rígida de entradas y salidas. En su lugar, los interaction models buscan establecer una comunicación continua y simultánea, en la que el sistema puede escuchar, ver, procesar y responder en tiempo real, de forma más cercana a una conversación humana fluida. El objetivo central es eliminar la latencia perceptible y el “bottleneck” de interacción que limita la naturalidad de los asistentes actuales.

El texto explica que esta nueva aproximación se basa en una arquitectura de “micro-turnos” o procesamiento en fragmentos de aproximadamente 200 milisegundos, lo que permite al sistema reaccionar casi instantáneamente a los estímulos del usuario. Según la propuesta, el modelo no espera a que el usuario termine completamente su intervención, sino que puede interpretar pausas, interrupciones, cambios de intención o señales contextuales durante la interacción. Esto abre la puerta a una forma de comunicación más dinámica, en la que la IA puede intervenir de manera proactiva, corregir, interrumpir o complementar la conversación en tiempo real, imitando mejor las dinámicas humanas de diálogo.

Asimismo, el artículo subraya que estos modelos no se limitan al texto, sino que integran múltiples modalidades como audio, vídeo y herramientas externas (búsqueda, generación de interfaces, análisis visual). Esto permitiría aplicaciones como traducción simultánea, asistencia contextual en tiempo real o interacción multimodal en entornos físicos. El sistema podría, por ejemplo, detectar lo que ocurre en un entorno visual mientras mantiene una conversación activa, generando respuestas y acciones de manera continua. Esta capacidad de “presencia permanente” redefine la relación entre usuario y sistema, transformando la IA de herramienta reactiva a colaborador activo.

En este sentido el artículo contextualiza esta innovación dentro de la competencia actual entre grandes laboratorios de IA, destacando el fuerte respaldo inversor y el talento procedente de otras compañías líderes del sector. Aunque el proyecto se encuentra aún en fase de investigación y sin producto público disponible, se plantea como un posible cambio de paradigma en la interacción humano-máquina. También se reconocen interrogantes importantes sobre escalabilidad, privacidad y dependencia de contextos altamente intrusivos (micrófono, cámara o pantalla), lo que abre un debate sobre el equilibrio entre naturalidad conversacional y control del usuario en sistemas de IA cada vez más integrados en la vida cotidiana.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

Informe en PDF

En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

La epidemia de citas falsas sacude a la ciencia: miles de artículos biomédicos contienen referencias inventadas por IA

Researchers conducting a biomedical citation audit with papers marked as fake
Researchers carefully reviewing biomedical papers for citation accuracy and fraud detection

Naddaf, Miryam. “Surge in Fake Citations Uncovered by Audit of 2.5 Million Biomedical-Science Papers.” Nature, 8 de mayo de 2026. https://doi.org/10.1038/d41586-026-00748-w.

El artículo publicado en Nature por la periodista científica Miryam Naddaf analiza uno de los problemas más inquietantes surgidos en la comunicación científica contemporánea: el rápido aumento de citas bibliográficas falsas o inventadas en artículos académicos biomédicos. El trabajo se basa en una auditoría masiva de 2,5 millones de artículos científicos y cerca de 97 millones de referencias bibliográficas, cuyos resultados muestran que el fenómeno se ha disparado desde 2023, coincidiendo con la expansión del uso de herramientas de inteligencia artificial generativa.

La investigación detectó casi 3.000 artículos biomédicos que contenían referencias imposibles de rastrear en bases de datos académicas reconocidas. Estas citas falsas incluían títulos inexistentes, DOI erróneos o referencias atribuidas a publicaciones que nunca llegaron a existir. Según el estudio, 2.564 artículos presentaban una o dos referencias inventadas, mientras que 246 trabajos acumulaban tres o más citas falsas, lo que revela que el problema ya no es anecdótico, sino estructural.

Uno de los aspectos más alarmantes es la velocidad con la que el fenómeno está creciendo. El análisis mostró que en 2025 había doce veces más artículos con referencias fabricadas que en 2023. Los investigadores consideran que este incremento coincide claramente con la generalización de modelos de lenguaje generativo capaces de producir textos académicos convincentes, pero también propensos a “alucinar” información bibliográfica. Estas herramientas pueden inventar títulos, autores o revistas que parecen plausibles, dificultando enormemente la detección manual de errores.

La metodología utilizada para detectar las referencias falsas combinó inteligencia artificial y verificación documental automatizada. Los investigadores compararon títulos citados con los DOI y PubMed ID asociados, además de contrastar cada referencia con grandes bases bibliográficas como PubMed, Crossref, OpenAlex y Google Scholar. Cuando una referencia no aparecía en ninguno de esos sistemas, era clasificada como potencialmente fabricada. Este procedimiento permitió construir uno de los mayores estudios de integridad bibliográfica realizados hasta la fecha.

El artículo subraya que las consecuencias del problema van mucho más allá de simples errores de citación. Las referencias falsas contaminan la literatura científica, dificultan la verificación del conocimiento y erosionan la confianza en el sistema de publicación académica. En disciplinas biomédicas, donde los artículos pueden influir en decisiones clínicas, tratamientos o políticas sanitarias, una bibliografía inventada puede tener repercusiones especialmente graves.

Además, el texto pone de manifiesto las limitaciones actuales del sistema de revisión por pares. Los revisores rara vez tienen tiempo suficiente para comprobar individualmente cada referencia citada en un manuscrito. Como consecuencia, muchos artículos con bibliografía falsa logran superar los controles editoriales y llegar a la publicación. Los autores del estudio consideran urgente incorporar sistemas automáticos de verificación bibliográfica antes incluso de iniciar la revisión por pares.

Otro aspecto destacado es que el problema no siempre implica fraude deliberado. Algunos investigadores utilizan modelos de IA para generar borradores o ayudar en la redacción y pueden no detectar que determinadas referencias han sido inventadas automáticamente por el sistema. Esto crea una nueva zona gris en la ética científica contemporánea: artículos firmados por autores humanos, pero parcialmente construidos mediante herramientas capaces de producir información inexistente con apariencia académica legítima.

El artículo también recoge la preocupación creciente de especialistas en integridad científica, quienes advierten que las citas falsas podrían ser solo la parte visible de un problema más amplio relacionado con la automatización de la escritura académica. Algunos expertos hablan ya de una “contaminación” progresiva de la literatura científica y alertan de que el prestigio de revistas y sistemas de evaluación podría verse seriamente afectado si no se desarrollan mecanismos de control más rigurosos.

El reportaje de Nature conecta este fenómeno con la transformación más profunda del ecosistema científico en la era de la inteligencia artificial generativa. La facilidad para producir textos complejos, revisiones bibliográficas y manuscritos completos está alterando las dinámicas tradicionales de autoría, revisión y validación del conocimiento. El desafío ya no consiste únicamente en detectar errores, sino en redefinir cómo garantizar la fiabilidad del conocimiento científico en un contexto donde las máquinas pueden producir contenido académico aparentemente verosímil a gran escala.

Los envíos de artículos científicos crecen un 33 %: ¿auge de la investigación o invasión de textos generados por IA?

Humanoid robot writing notes on scientific papers about AI and genomics at a desk

Dahl, Josh. “Guest Post — Is Growth Always Good News? 2026 Article Submission Surges.” The Scholarly Kitchen, 13 de mayo de 2026. The Scholarly Kitchen

Se analiza el extraordinario aumento de manuscritos enviados a revistas científicas durante el primer trimestre de 2026 y plantea una cuestión fundamental para el ecosistema académico: si este crecimiento representa una expansión saludable de la investigación mundial o, por el contrario, una señal de deterioro estructural provocada por el uso masivo de herramientas de inteligencia artificial generativa.

El texto parte de un dato especialmente significativo: la plataforma ScholarOne Manuscripts registró un incremento del 33 % en los envíos de artículos respecto al mismo periodo de 2025. Lo más preocupante no es únicamente el volumen absoluto, sino la aceleración del crecimiento, ya que el aumento interanual prácticamente se duplicó respecto al año anterior, pasando del 17 % al 33 %. Dahl interpreta este fenómeno como un indicador de tensión extrema en el sistema editorial científico, especialmente en aquellas revistas con menos recursos para detectar trabajos problemáticos o de baja calidad.

Uno de los aspectos centrales del análisis es la relación entre el auge de la inteligencia artificial y el incremento de manuscritos enviados. El autor sostiene que los datos por sí solos no permiten demostrar que el crecimiento proceda directamente de textos generados mediante IA, pero sí revelan patrones compatibles con ello. Según Dahl, muchas revistas están recibiendo trabajos elaborados parcialmente con herramientas generativas, lo que multiplica la producción textual y reduce las barreras técnicas para redactar artículos académicos. Este fenómeno estaría alterando profundamente la economía de la publicación científica y la dinámica tradicional de la autoría académica.

El artículo destaca además un incremento notable de los “desk rejections” o rechazos editoriales preliminares. Entre 2022 y 2025 estos rechazos crecieron un 72 %, muy por encima del crecimiento total de decisiones editoriales. Esto significa que los equipos editoriales están dedicando cada vez más tiempo a filtrar trabajos que consideran insuficientes, irrelevantes o problemáticos antes incluso de enviarlos a revisión por pares. Para Dahl, este dato evidencia que el sistema de control de calidad está sometido a una presión creciente y que la carga de trabajo editorial se está desplazando hacia fases previas del proceso de evaluación.

Otro elemento especialmente relevante es la reflexión sobre el “contrato social” de la revisión por pares. El autor sostiene que el problema principal no es tecnológico, sino epistemológico y ético. Tradicionalmente, el sistema científico se basaba en la idea de que el investigador era plenamente responsable del contenido que enviaba: conocía las fuentes, defendía los argumentos y comprendía la metodología empleada. Sin embargo, con la IA generativa esa relación entre autor y texto se vuelve difusa. Dahl plantea que actualmente no existe un consenso claro sobre qué nivel de asistencia artificial resulta aceptable y cuál compromete la integridad académica.

El texto utiliza como ejemplo el problema de las referencias bibliográficas inventadas por modelos de lenguaje. Un investigador puede generar un borrador mediante IA y no detectar que algunas citas son ficticias. En este caso, el autor no falsifica deliberadamente la información, pero termina enviando un manuscrito con errores graves. Dahl argumenta que las declaraciones tradicionales de autoría y responsabilidad no están preparadas para afrontar este nuevo escenario, donde los límites entre asistencia técnica y creación intelectual son cada vez más ambiguos.

La reflexión conecta con un debate más amplio sobre la sostenibilidad de la revisión por pares en un contexto de crecimiento acelerado de publicaciones. El artículo se relaciona con otras discusiones recientes de The Scholarly Kitchen sobre la saturación editorial y la capacidad del sistema científico para absorber el volumen actual de investigación. En textos complementarios publicados en 2026 se insiste en que la revisión por pares atraviesa una crisis de capacidad, con revisores agotados, plazos más cortos y expectativas cada vez más difíciles de cumplir.

Asimismo, Dahl sugiere que el fenómeno no puede entenderse únicamente desde la tecnología. El crecimiento de manuscritos también refleja las presiones estructurales del modelo académico contemporáneo: la lógica del “publish or perish”, la evaluación basada en métricas, la expansión global de la investigación y la creciente competencia por financiación y reconocimiento profesional. En este contexto, la IA actúa como acelerador de dinámicas ya existentes más que como causa exclusiva del problema.

En conjunto, el artículo ofrece una mirada crítica y muy actual sobre la transformación del ecosistema editorial científico. Más que condenar la inteligencia artificial, plantea la necesidad urgente de redefinir las normas de autoría, responsabilidad y validación del conocimiento académico. Dahl concluye implícitamente que el desafío fundamental no consiste solo en detectar textos generados por IA, sino en reconstruir la confianza y los mecanismos de legitimación sobre los que históricamente se ha sostenido la comunicación científica.

Inteligencia artificial y búsqueda de información: comparación entre chatbots de IA, buscadores web y recursos bibliotecarios entre estudiantes universitarios

Comparison chart of AI chatbot, search engine, and library information resources
An infographic comparing AI chatbots, search engines, and libraries as information resources.

Lund, Brady D., Zoe Abbie Teel, Ting Wang, et al. “Artificial Intelligence (AI) and Information Seeking: A Comparative Exploration of AI Chatbots, Search Engines, and Library Resources as Information Sources among University Students.” Journal of Librarianship and Information Science (OnlineFirst, 2026). https://doi.org/10.1177/09610006261438484

Datos en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.19094911.

El artículo retrata un momento de transición en el ecosistema informativo universitario. La IA no ha desplazado a Google ni a las bibliotecas, pero ya se ha incorporado de forma visible a las rutinas académicas. Su papel es complementario, aunque en expansión, especialmente entre estudiantes jóvenes e internacionales. Para las bibliotecas y universidades, el reto no consiste en resistirse al cambio, sino en liderarlo: integrar la IA de forma ética, crítica y conectada con recursos académicos de calidad.

Este estudio analiza cómo los estudiantes universitarios de Estados Unidos están integrando la inteligencia artificial generativa en sus prácticas de búsqueda académica. A partir de una encuesta electrónica respondida por 236 estudiantes de perfiles diversos, los autores comparan el uso, preferencia y satisfacción con tres grandes fuentes de información: motores de búsqueda tradicionales (como Google), recursos bibliotecarios universitarios y herramientas de IA conversacional como ChatGPT. El trabajo parte de la idea de que la irrupción de la IA está modificando profundamente la ecología informacional en la educación superior, alterando la manera en que los estudiantes localizan, evalúan y utilizan información.

Los resultados muestran que los motores de búsqueda siguen siendo la herramienta dominante para tareas académicas, tanto por frecuencia de uso como por preferencia inicial al comenzar una investigación. Casi la mitad de los estudiantes indicaron que Google o buscadores similares son su primera opción, mientras que el resto se divide entre los recursos de biblioteca y la IA. Sin embargo, la IA ya ocupa un lugar significativo: solo un 15% declaró no haberla usado nunca para fines académicos, mientras que cerca del 10% la utiliza diariamente. Esto indica que la IA no ha sustituido aún a las herramientas tradicionales, pero sí se ha convertido en una pieza estable del repertorio informacional estudiantil.

Uno de los hallazgos más relevantes es la existencia de diferencias demográficas marcadas. Los estudiantes más jóvenes muestran mayor inclinación hacia la IA como punto de partida en sus búsquedas, mientras que los mayores prefieren claramente las páginas web de bibliotecas universitarias. Asimismo, los estudiantes internacionales utilizan la IA con mucha mayor frecuencia que los estudiantes nacionales estadounidenses. De hecho, recurren menos a los recursos bibliotecarios y más a herramientas de IA, lo que los autores interpretan como posible consecuencia de barreras idiomáticas, desconocimiento del entorno bibliotecario estadounidense o búsqueda de interfaces más accesibles y conversacionales.

En cuanto a la percepción de calidad, los buscadores tradicionales siguen obteniendo mejores puntuaciones globales que la IA en relevancia y satisfacción de resultados. Los estudiantes consideran especialmente eficaces a los buscadores para noticias recientes, meteorología e información laboral. En cambio, la IA obtiene valoraciones más competitivas cuando se trata de ayuda académica, preparación de exámenes, comprensión inicial de un tema o generación de instrucciones para realizar tareas. Esto sugiere que los usuarios perciben fortalezas diferenciadas: el buscador como herramienta de acceso a fuentes actualizadas y múltiples perspectivas, y la IA como asistente para sintetizar, orientar o explicar.

El estudio también demuestra una relación clara entre uso frecuente y satisfacción con la IA. Cuanto más emplea un estudiante estas herramientas, mayor es su percepción de utilidad. Los usuarios intensivos valoran especialmente la IA para tareas educativas, estudio y resolución de procedimientos. Esto puede indicar un aprendizaje progresivo del uso eficaz de la herramienta o una adaptación de expectativas a sus capacidades reales. Los autores advierten, no obstante, que esta relación también podría fomentar dependencia acrítica si los estudiantes aceptan respuestas sintéticas sin contrastarlas con fuentes primarias.

Desde la perspectiva bibliotecaria, el artículo plantea implicaciones estratégicas de gran interés. Las bibliotecas universitarias no deberían contemplar la IA únicamente como una amenaza competitiva, sino como una oportunidad para rediseñar sus servicios. Proponen desarrollar sistemas de descubrimiento apoyados en IA conectados directamente con colecciones licenciadas, bases de datos y contenidos académicos fiables. De este modo, las bibliotecas podrían ofrecer experiencias conversacionales semejantes a ChatGPT, pero sustentadas en recursos evaluados y legales. También subrayan la necesidad urgente de programas de alfabetización informacional y alfabetización en IA, enseñando a los estudiantes a verificar respuestas, identificar sesgos, contrastar perspectivas y comprender límites de los modelos generativos.

Los autores reconocen algunas limitaciones metodológicas. La muestra estaba sobrerrepresentada por estudiantes de posgrado, internacionales y vinculados a ciencias de la computación e información, lo que puede inflar los niveles generales de adopción tecnológica. Además, el estudio se basa en autoinformes y no en observación directa del comportamiento real. Por ello recomiendan investigaciones futuras con muestras más representativas, entrevistas cualitativas y estudios experimentales que analicen cómo los estudiantes combinan IA, buscadores y biblioteca ante necesidades concretas de información.

Apéndice. Encuesta sobre IA y búsqueda de información

1. ¿Cuál de las siguientes opciones describe mejor tu especialidad académica?
a. Artes – bellas artes, música, danza, fotografía
b. Humanidades – filosofía, historia, literatura, lenguas
c. Ciencias Sociales – psicología, sociología, economía, educación, biblioteconomía
d. Ciencias Naturales – biología, química, matemáticas, ecología, ingeniería
e. Ciencias de la Computación – informática, ciencia de la información, ciencia de datos, IA
f. Empresa – administración, hostelería, sistemas y ciencias de la decisión, marketing

2. ¿Cuál es tu nivel académico actual?
a. Estudiante de grado
b. Estudiante de máster
c. Estudiante de doctorado

3. ¿Cuál es tu edad?
a. 18–25
b. 26–30
c. 31–35
d. 36 o más

4. ¿Cuál es tu género?
a. Mujer
b. Hombre
c. No binario
d. Otro

5. ¿Cuál describe mejor tu situación como estudiante?
a. Estudiante nacional
b. Estudiante internacional

6. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, indica con qué frecuencia utilizas cada una de las siguientes fuentes de información (nunca, menos de una vez al mes, mensualmente, semanalmente, diariamente):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

7. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, ¿qué grado de confianza tienes en que encuentras toda la información necesaria sobre un tema cuando utilizas los siguientes recursos? (nada confiado, poco confiado, neutral, bastante confiado, muy confiado):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

8. ¿Cuál de las siguientes interfaces preferirías utilizar al comenzar tu búsqueda de información?
a. Página principal de la biblioteca
b. Google/motor de búsqueda
c. Chatbot de IA/modelo de lenguaje grande

9. ¿Cuántas veces has realizado las siguientes actividades durante el último mes?
a. Visitado la biblioteca universitaria, utilizado la web de la biblioteca o accedido a recursos bibliotecarios mediante enlaces web.
b. Utilizado Google u otro motor de búsqueda similar para actividades o tareas universitarias.
c. Utilizado una herramienta de IA para actividades o tareas universitarias.

10. Al realizar una tarea concreta de búsqueda de información relacionada con estudios o investigación, ¿con qué frecuencia recurres a los siguientes enfoques? (nunca, raramente, a veces, a menudo, siempre):
a. Utilizar solo un motor de búsqueda tradicional
b. Utilizar solo un chatbot de IA/ChatGPT
c. Primero utilizar un motor de búsqueda tradicional y después un chatbot de IA/ChatGPT
d. Primero utilizar un chatbot de IA/ChatGPT y después un motor de búsqueda tradicional

11. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses un motor de búsqueda tradicional para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

12. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses chatbots de IA/ChatGPT para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

13. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

14. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

15. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda tradicional es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

16. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea