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¿Qué significa ser un “buen consumidor de noticias?

Shearer, Elisa. 2026. “What Americans think it takes to be a good news consumer.” Pew Research Center, 14 de mayo de 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/05/14/what-americans-think-it-takes-to-be-a-good-news-consumer/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses definen, en sus propias palabras, qué significa ser un “buen consumidor de noticias”. A partir de una encuesta abierta a miles de personas, el estudio revela que no existe una única definición compartida, sino un conjunto de ideas recurrentes que reflejan las tensiones actuales del ecosistema informativo: la desinformación, la polarización política, la abundancia de fuentes digitales y la creciente responsabilidad individual en la selección de lo que se considera verdadero o relevante.

Uno de los hallazgos principales es que la idea más extendida sobre el “buen consumo de noticias” es el escepticismo crítico. Una parte significativa de los encuestados afirma que ser un buen consumidor implica no aceptar la información de forma automática, sino cuestionarla, contrastarla y “no creer todo lo que se ve o se oye”. Este enfoque está asociado a prácticas como la verificación de hechos, la búsqueda de múltiples fuentes y la detección de posibles sesgos o propaganda. En conjunto, el estudio sugiere que la alfabetización crítica se ha convertido en un valor central en la forma en que el público interpreta su relación con la información.

Otro elemento destacado es la importancia de “estar informado” de forma continua. Muchos participantes vinculan el buen consumo de noticias con seguir la actualidad de manera regular, mantenerse al día con los acontecimientos y no desconectarse del debate público. Sin embargo, este ideal convive con una realidad marcada por la fatiga informativa y la fragmentación de la atención, donde gran parte de la población consume noticias de manera incidental a través de redes sociales, notificaciones o recomendaciones algorítmicas, en lugar de buscarlas activamente.

El estudio también identifica un tercer eje clave: la calidad y diversidad de las fuentes informativas. Muchos encuestados consideran que un buen consumidor de noticias debe acudir a medios fiables, con estándares profesionales de verificación y cobertura equilibrada. Sin embargo, el propio informe subraya que no existe consenso sobre qué medios son “fiables”, ya que la confianza en las instituciones periodísticas varía fuertemente según la ideología política. Esto refleja un entorno mediático profundamente polarizado, en el que la credibilidad de la información depende, en gran medida, de la identidad política del receptor.

Asimismo, una parte relevante de los participantes destaca la necesidad de consultar múltiples perspectivas, especialmente en temas políticos. Esta idea se expresa en la recomendación de “ver ambos lados” o contrastar diferentes enfoques antes de formar una opinión. Sin embargo, el estudio advierte que este principio, aunque ampliamente valorado, no siempre se traduce en prácticas reales sostenidas, ya que la exposición a fuentes diversas suele verse limitada por hábitos de consumo, algoritmos de personalización y preferencias ideológicas.

Finalmente, el informe recoge un conjunto menor de respuestas centradas en el comportamiento posterior al consumo de noticias, como evitar compartir información falsa o utilizar la información para tomar decisiones cívicas informadas, especialmente en contextos como el voto. Aunque estas ideas aparecen con menor frecuencia, reflejan una dimensión ética del consumo informativo: no solo importa cómo se accede a las noticias, sino también cómo se redistribuyen y qué efectos tienen en la esfera pública.

El estudio del Pew Research Center muestra que el concepto de “buen consumidor de noticias” se ha desplazado hacia una visión altamente individualizada, donde cada persona asume la responsabilidad de filtrar, evaluar y jerarquizar la información en un entorno saturado y fragmentado. Este cambio refleja una transformación más amplia del ecosistema mediático contemporáneo: la transición desde un modelo basado en intermediarios periodísticos relativamente estables hacia otro en el que el ciudadano debe actuar como filtro activo frente a una abundancia informativa cada vez más compleja y, a menudo, conflictiva.

Los héroes silenciosos que mantienen en pie las bibliotecas en condiciones precarias de Katmandú

Khadka, Prabina. “The Quiet Heroes Holding Kathmandu’s Crumbling Libraries Together.” 1000 Libraries Magazine, 2026, https://magazine.1000libraries.com/the-quiet-heroes-holding-kathmandus-crumbling-libraries-together/.

Se presenta un retrato profundamente humano de las bibliotecas de Katmandú (Nepal) y, sobre todo, de las personas que las sostienen en condiciones precarias. A través de varios testimonios de bibliotecarios y responsables de centros documentales, se muestra cómo estas instituciones culturales sobreviven pese a la falta de financiación, la fragilidad estructural de los edificios y la escasa prioridad que reciben por parte del Estado.

Las bibliotecas descritas no son solo espacios de conservación del conocimiento, sino también refugios sociales donde estudiantes, opositores y investigadores encuentran un lugar de estudio y concentración. Sin embargo, muchas de ellas funcionan en edificios deteriorados, con infraestructuras insuficientes, escaso personal y problemas persistentes de mantenimiento. La falta de inversión pública tras el terremoto de 2015 agravó aún más una situación ya frágil, dejando a varias bibliotecas en estado casi de supervivencia.

El texto subraya especialmente el papel de los bibliotecarios, quienes aparecen como verdaderos “guardianes” del conocimiento. Lejos de la imagen tradicional de un trabajo pasivo, se enfatiza que realizan múltiples tareas: catalogación, gestión de colecciones, atención a usuarios, preservación de fondos y adaptación a recursos limitados. Muchos de ellos no comenzaron su carrera con formación específica en biblioteconomía, sino que llegaron al oficio de manera casual o por necesidad, desarrollando después un fuerte vínculo con la profesión.

Otro eje central es la dimensión comunitaria de las bibliotecas. A pesar de las dificultades, siguen siendo espacios esenciales de igualdad de acceso al conocimiento, especialmente para jóvenes que se preparan para exámenes o buscan oportunidades educativas. El artículo también destaca la ausencia de una política pública sólida que reconozca el valor estratégico de estas instituciones culturales.

El texto construye una narrativa de resistencia silenciosa: bibliotecas que “se mantienen en pie” no gracias a sistemas robustos, sino gracias al compromiso cotidiano de bibliotecarios que trabajan en condiciones adversas. La conclusión es clara: si estas bibliotecas siguen existiendo, es por la dedicación de personas que, más que ejercer un empleo, sostienen un servicio público esencial para la educación y la memoria cultural del país.

El algoritmo de X puede desplazar las opiniones políticas hacia la derecha y sus efectos pueden ser duraderos, según un estudio en Nature

Gauthier, G., Hodler, R., Widmer, P. et al. The political effects of X’s feed algorithm. Nature 652, 416–423 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10098-2

Un estudio reciente publicado en la revista Nature que investiga cómo el algoritmo de la red social X (antes Twitter) influye en las actitudes políticas de sus usuarios. La investigación parte de una preocupación creciente en torno al papel de los algoritmos de recomendación, que determinan qué contenidos aparecen en los feeds personalizados y en qué orden, funcionando como una especie de “editor invisible” de la información pública.

El estudio se basa en un experimento de campo con casi 5.000 usuarios activos en Estados Unidos. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos tipos de experiencia en la plataforma: un grupo utilizó el feed algorítmico “Para ti”, que selecciona y prioriza contenidos en función de la probabilidad de interacción, mientras que el otro utilizó un feed cronológico, limitado a las cuentas seguidas y ordenado por tiempo. Esta diferencia permitió comparar directamente el impacto del algoritmo sobre las actitudes políticas.

Los resultados muestran que el uso del feed algorítmico provoca un desplazamiento significativo hacia posiciones más conservadoras en términos políticos. En concreto, los usuarios expuestos al algoritmo mostraron mayor tendencia a priorizar temas asociados a la agenda republicana en Estados Unidos, como la inflación, la delincuencia o la inmigración. Además, se observó un cambio en su percepción sobre conflictos internacionales y figuras políticas, con actitudes menos favorables hacia el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y una mayor desconfianza hacia procesos judiciales contra Donald Trump.

Un aspecto especialmente relevante del estudio es que el algoritmo no solo modifica las opiniones de forma inmediata, sino que puede producir efectos persistentes en el tiempo. Incluso cuando los usuarios vuelven posteriormente a un feed cronológico, parte del cambio en sus actitudes se mantiene. Esto se debe a que el sistema algorítmico influye en el comportamiento de seguimiento de cuentas, modificando de forma más estable el entorno informativo del usuario.

El artículo también destaca que el algoritmo no es neutral. Los investigadores encontraron que el sistema tiende a aumentar la presencia de contenidos de orientación conservadora y a reducir la visibilidad de medios de comunicación tradicionales, al tiempo que amplifica publicaciones de activistas políticos. Esto sugiere que el diseño del algoritmo no solo organiza la información, sino que contribuye activamente a estructurar el ecosistema ideológico dentro de la plataforma.

El texto sitúa estos hallazgos en un debate más amplio sobre el poder de las plataformas digitales como infraestructuras informativas. En este sentido, se advierte que redes sociales como X no solo reflejan las preferencias de los usuarios, sino que también pueden moldearlas de forma sistemática. Esto plantea implicaciones importantes para la transparencia algorítmica, la regulación de plataformas y la comprensión del impacto político de los sistemas de recomendación en la esfera pública digital.

Cambio de imagen de la Biblioteca Pública de Ottawa

Abebe, Abyssinia. 2026. “Breaking down the Ottawa Public Library’s rebrand and its numbers.” Ottawa Citizen. 10 de mayo de 2026. https://ottawacitizen.com/news/ottawa-public-library-rebrand

Ante la disminución del préstamo de libros físicos y las visitas presenciales a sus 33 sucursales, la Biblioteca Pública de Ottawa está redoblando sus esfuerzos para renovar su imagen. Esta renovación la posiciona como un «tercer espacio» para sus usuarios.

El artículo analiza en profundidad el proceso de cambio o actualiza su identidad de marca (rebranding) de la  Ottawa Public Library (OPL), un sistema bibliotecario que está redefiniendo su papel en la comunidad en un contexto de transformación digital, cambios en los hábitos de lectura y descenso del uso tradicional del libro impreso. La nueva estrategia de marca no se limita a un cambio visual o estético, sino que forma parte de una reorientación institucional más amplia que busca posicionar la biblioteca como un “tercer espacio” comunitario: un lugar intermedio entre el hogar y el trabajo donde las personas puedan reunirse, aprender, interactuar y participar en actividades culturales y sociales.

Uno de los ejes centrales del artículo es el análisis de los datos que contextualizan esta transformación. Aunque la OPL ha experimentado un descenso en los préstamos de libros físicos y en las visitas presenciales a sus 33 sucursales, simultáneamente se observa un incremento en otros indicadores de uso, como el crecimiento del número de tarjetas de usuario y la expansión de los servicios digitales. Este contraste evidencia un cambio estructural en la forma en que los usuarios se relacionan con la biblioteca: menos centrado en la circulación tradicional de libros y más orientado hacia el acceso a servicios, espacios de estudio, recursos digitales y actividades comunitarias.

El cambio se interpreta como una respuesta estratégica a esta evolución. La nueva identidad visual y discursiva de la OPL enfatiza valores como la accesibilidad, la inclusión, la curiosidad y la conexión comunitaria. La biblioteca deja de presentarse exclusivamente como un depósito de libros para consolidarse como una plataforma de servicios culturales y educativos más amplia. Esta redefinición incluye también un esfuerzo por reforzar la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor, flexible y adaptado a diversas necesidades sociales.

El artículo también subraya la dimensión simbólica del cambio. Elementos como el nuevo diseño de marca, la comunicación institucional y las campañas asociadas buscan reforzar la idea de que la biblioteca es un espacio vivo y en transformación. El concepto de “tercer espacio” se convierte en el eje conceptual que articula esta nueva etapa, alineándose con tendencias internacionales en biblioteconomía que redefinen las bibliotecas como infraestructuras sociales más que como simples centros de préstamo.

OPL no es un caso aislado, sino un ejemplo representativo de cómo las bibliotecas públicas están adaptándose a un ecosistema informacional cambiante. La transición hacia servicios híbridos, la centralidad de la experiencia del usuario y la necesidad de justificar su relevancia social en la era digital aparecen como desafíos comunes en muchas instituciones bibliotecarias contemporáneas.

Las 100 mejores novelas de todos los tiempos según The Guardian

The Guardian. “The 100 Best Novels of All Time.” The Guardian, May 12, 2026. https://www.theguardian.com/books/ng-interactive/2026/may/12/the-100-best-novels-of-all-time

El periódico británico The Guardian publicó en mayo de 2026 un ambicioso especial titulado “The 100 Best Novels of All Time”, una selección elaborada a partir de las votaciones de más de 170 escritores, críticos y académicos internacionales. El proyecto no pretende establecer un canon definitivo, sino abrir una conversación sobre cuáles son las novelas que más han transformado la literatura y la experiencia humana.

La lista refleja una evolución importante respecto a rankings literarios anteriores. Según el propio periódico, hubo un esfuerzo consciente por ampliar la representación de mujeres escritoras, autores contemporáneos y perspectivas internacionales. Obras clásicas del siglo XIX conviven con novelas modernas y posmodernas, mientras que nombres como Virginia Woolf, Toni Morrison, James Joyce y George Eliot aparecen como pilares fundamentales de la tradición novelística occidental.

La novela situada en el primer puesto fue Middlemarch, considerada por The Guardian como la obra más grande escrita en lengua inglesa. El periódico destacó su extraordinaria profundidad psicológica, su análisis moral y su capacidad para retratar las tensiones entre ideales personales y estructuras sociales. Ambientada en la Inglaterra provincial del siglo XIX, la obra sigue múltiples personajes cuyas vidas se cruzan en una compleja red de aspiraciones, fracasos y transformaciones. Para muchos críticos contemporáneos, la novela sigue siendo insuperable por su humanidad y sofisticación narrativa.

Entre las obras más destacadas del listado aparecen también Beloved, Ulysses, To the Lighthouse y The Great Gatsby. Cada una representa una etapa distinta en la evolución de la novela moderna: desde la experimentación lingüística de Joyce hasta la exploración de la memoria, la identidad y el trauma histórico en Morrison. El listado también incorpora autores contemporáneos como Salman Rushdie, Hilary Mantel y Elena Ferrante, señalando que el canon literario sigue expandiéndose y redefiniéndose.

Uno de los aspectos más comentados de la selección fueron las ausencias. Algunas novelas clásicas enormemente populares quedaron fuera, lo que provocó debates entre lectores y críticos en redes sociales y foros literarios. También hubo discusión sobre la relativa escasez de ciencia ficción, fantasía y literatura romántica, aunque sí se incluyó a figuras influyentes como Ursula K. Le Guin. La propia redacción del periódico reconoció que cualquier lista de “las mejores novelas” es inevitablemente subjetiva y está condicionada por gustos personales y cambios culturales.

Más allá del ranking, el proyecto funciona como una defensa apasionada de la lectura en una época marcada por la fragmentación de la atención y el predominio de las pantallas. The Guardian sostiene que las grandes novelas siguen siendo herramientas únicas para comprender la complejidad humana, desarrollar empatía y explorar conflictos morales y sociales profundos. El listado, por tanto, no solo celebra libros extraordinarios, sino que también reivindica el valor cultural de la ficción literaria en el siglo XXI.

  1. Middlemarch — George Eliot
  2. Beloved — Toni Morrison
  3. Ulysses — James Joyce
  4. To the Lighthouse — Virginia Woolf
  5. In Search of Lost Time — Marcel Proust
  6. Anna Karenina — Leo Tolstoy
  7. War and Peace — Leo Tolstoy
  8. Jane Eyre — Charlotte Brontë
  9. Pride and Prejudice — Jane Austen
  10. Madame Bovary — Gustave Flaubert
  11. The Great Gatsby — F. Scott Fitzgerald
  12. Bleak House — Charles Dickens
  13. Emma — Jane Austen
  14. Mrs Dalloway — Virginia Woolf
  15. Moby-Dick — Herman Melville
  16. Nineteen Eighty-Four — George Orwell
  17. One Hundred Years of Solitude — Gabriel García Márquez
  18. Persuasion — Jane Austen
  19. The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman — Laurence Sterne
  20. Wuthering Heights — Emily Brontë
  21. The Portrait of a Lady — Henry James
  22. Things Fall Apart — Chinua Achebe
  23. Midnight’s Children — Salman Rushdie
  24. The Remains of the Day — Kazuo Ishiguro
  25. Lolita — Vladimir Nabokov
  26. Don Quixote — Miguel de Cervantes
  27. The Trial — Franz Kafka
  28. The Brothers Karamazov — Fyodor Dostoevsky
  29. Pale Fire — Vladimir Nabokov
  30. Frankenstein — Mary Shelley
  31. The Prime of Miss Jean Brodie — Muriel Spark
  32. The God of Small Things — Arundhati Roy
  33. David Copperfield — Charles Dickens
  34. Wolf Hall — Hilary Mantel
  35. Great Expectations — Charles Dickens
  36. The Handmaid’s Tale — Margaret Atwood
  37. Invisible Man — Ralph Ellison
  38. The Age of Innocence — Edith Wharton
  39. Their Eyes Were Watching God — Zora Neale Hurston
  40. Song of Solomon — Toni Morrison
  41. Heart of Darkness — Joseph Conrad
  42. The Magic Mountain — Thomas Mann
  43. Housekeeping — Marilynne Robinson
  44. Giovanni’s Room — James Baldwin
  45. The Golden Notebook — Doris Lessing
  46. The Leopard — Giuseppe Tomasi di Lampedusa
  47. Vanity Fair — William Makepeace Thackeray
  48. The Metamorphosis — Franz Kafka
  49. A Fine Balance — Rohinton Mistry
  50. Wide Sargasso Sea — Jean Rhys
  51. My Brilliant Friend — Elena Ferrante
  52. The Golden Bowl — Henry James
  53. The Transit of Venus — Shirley Hazzard
  54. Orlando — Virginia Woolf
  55. The Waves — Virginia Woolf
  56. Mansfield Park — Jane Austen
  57. The Sound and the Fury — William Faulkner
  58. Disgrace — J. M. Coetzee
  59. Never Let Me Go — Kazuo Ishiguro
  60. Howards End — E. M. Forster
  61. The Rings of Saturn — W. G. Sebald
  62. Half of a Yellow Sun — Chimamanda Ngozi Adichie
  63. White Teeth — Zadie Smith
  64. The Good Soldier — Ford Madox Ford
  65. The Color Purple — Alice Walker
  66. The Master and Margarita — Mikhail Bulgakov
  67. The Man Without Qualities — Robert Musil
  68. Blood Meridian — Cormac McCarthy
  69. Crime and Punishment — Fyodor Dostoevsky
  70. Jude the Obscure — Thomas Hardy
  71. Kindred — Octavia E. Butler
  72. Our Mutual Friend — Charles Dickens
  73. Austerlitz — W. G. Sebald
  74. Nervous Conditions — Tsitsi Dangarembga
  75. The Bluest Eye — Toni Morrison
  76. Dracula — Bram Stoker
  77. The Rainbow — D. H. Lawrence
  78. A House for Mr Biswas — V. S. Naipaul
  79. Go Tell It on the Mountain — James Baldwin
  80. Rebecca — Daphne du Maurier
  81. Buddenbrooks — Thomas Mann
  82. The End of the Affair — Graham Greene
  83. A Farewell to Arms — Ernest Hemingway
  84. The Talented Mr Ripley — Patricia Highsmith
  85. The Vegetarian — Han Kang
  86. The Turn of the Screw — Henry James
  87. The Line of Beauty — Alan Hollinghurst
  88. Ragtime — E. L. Doctorow
  89. The Left Hand of Darkness — Ursula K. Le Guin
  90. Jacob’s Room — Virginia Woolf
  91. Life and Fate — Vasily Grossman
  92. Sentimental Education — Gustave Flaubert
  93. Invisible Cities — Italo Calvino
  94. The Known World — Edward P. Jones
  95. The Return of the Native — Thomas Hardy
  96. Pedro Páramo — Juan Rulfo
  97. Catch-22 — Joseph Heller
  98. The Road — Cormac McCarthy
  99. The Go-Between — L. P. Hartley
  100. My Ántonia — Willa Cather

Cuando la censura se vuelve normal

AISchool Librarian. “When Censorship Becomes Normal.” AI School Librarian (Substack), s. f. https://aischoollibrarian.substack.com/p/when-censorship-becomes-normal.

El artículo analiza cómo la censura deja de percibirse como un acto excepcional para convertirse en un proceso progresivo de normalización dentro de las instituciones educativas, especialmente en bibliotecas escolares. A través del examen de políticas de restricción de libros, desafíos a materiales considerados “controvertidos” y decisiones administrativas que limitan el acceso a determinadas narrativas,

El texto advierte que la censura contemporánea no siempre adopta formas explícitas de prohibición, sino que puede manifestarse como filtrado, eliminación preventiva o autocensura institucional. Este desplazamiento hace que las comunidades educativas interioricen restricciones sin percibirlas como una pérdida de libertad informativa, lo que modifica silenciosamente los criterios de acceso al conocimiento.

Asimismo, el artículo subraya el impacto que esta normalización tiene en el desarrollo de la alfabetización crítica de los estudiantes. Al reducir la diversidad de perspectivas disponibles, se limita la posibilidad de que los jóvenes se enfrenten a realidades sociales complejas, identidades diversas y narrativas alternativas, lo que empobrece su capacidad de análisis y cuestionamiento. El texto vincula directamente la censura con la formación de ciudadanos menos preparados para interpretar la información en contextos de desinformación o polarización cultural. En este sentido, la censura no solo restringe el acceso a libros, sino que también condiciona la construcción del pensamiento crítico.

El artículo plantea una reflexión sobre el papel de bibliotecas, educadores y responsables políticos en la preservación de la pluralidad informativa. Advierte que cuando la censura se institucionaliza como práctica “normal”, se debilita el principio de libertad intelectual que sustenta la educación democrática. Frente a ello, propone reforzar modelos de selección bibliotecaria basados en criterios profesionales transparentes, diferenciándolos claramente de prácticas de exclusión ideológica. La conclusión central es que la vigilancia crítica sobre estos procesos es esencial para evitar que la restricción del conocimiento se convierta en un estándar aceptado dentro de los sistemas educativos.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

Informe en PDF

En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

Phonodia: archivo de las voces de los poetas

Mistrorigo, Alessandro. Phonodia: Archivio delle voci dei poeti. Università Ca’ Foscari Venezia. Accedido el 14 de mayo de 2026. https://pric.unive.it/progetti/phonodia/home

El archivo reúne centenares de grabaciones en lengua española y portuguesa, con autores de distintos países como España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México o Brasil. Entre los poetas presentes figuran nombres como José Ángel Valente, Luis Alberto de Cuenca, Elena Medel, Hugo Mujica o Guillermo Carnero, junto a voces emergentes y contemporáneas. Cada registro suele incluir audio, texto transcrito y datos sobre la grabación.

Phonodia es un proyecto digital de la Università Ca’ Foscari Venezia dedicado a la conservación, difusión e investigación de las voces de poetas leyendo sus propios textos. Se presenta como un archivo multimedia donde la grabación sonora y el texto escrito aparecen unidos, permitiendo una experiencia de lectura y escucha simultánea. La iniciativa parte de la idea de que la voz del poeta transforma el poema impreso, aportando matices de ritmo, pausa, entonación y emoción que amplían su interpretación crítica.

El portal defiende que el encuentro entre voz y escritura genera una relación multimedia con gran valor hermenéutico y cognitivo. Escuchar a un poeta recitar su obra permite acceder a dimensiones expresivas imposibles de captar plenamente en la página escrita. Por ello, Phonodia convierte la oralidad poética en objeto de estudio académico, mostrando cómo la performance vocal modifica el sentido y la recepción del poema.

Además de su dimensión investigadora, el proyecto tiene una clara función patrimonial. Su objetivo es producir, preservar, promover y estudiar un legado cultural inmaterial compuesto por registros sonoros de autores contemporáneos, en consonancia con la noción de patrimonio cultural inmaterial defendida por la UNESCO. Esto sitúa la voz poética como documento histórico y artístico de primer orden.

El archivo reúne centenares de grabaciones en lengua española y portuguesa, con autores de distintos países como España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México o Brasil. Entre los poetas presentes figuran nombres como José Ángel Valente, Luis Alberto de Cuenca, Elena Medel, Hugo Mujica o Guillermo Carnero, junto a voces emergentes y contemporáneas. Cada registro suele incluir audio, texto transcrito y datos sobre la grabación.

En conjunto, Phonodia representa una herramienta innovadora para estudios literarios, filología digital y difusión cultural. No solo preserva voces que de otro modo podrían perderse, sino que propone nuevas formas de acercarse a la poesía mediante la escucha, integrando literatura, tecnología y memoria sonora.

¿Qué es la bibliomanía y por qué puede ser más importante ahora que nunca?

“What Is Bibliomania and Why It May Be More Important Now Than Ever.” 1000 Libraries Magazine, accessed May 2026. https://magazine.1000libraries.com/what-is-bibliomania-and-why-it-may-be-more-important-now-than-ever/

Se explora el concepto de bibliomanía, entendida no solo como el amor por los libros, sino como una relación intensa y, en algunos casos, compulsiva con su acumulación. Parte de la distinción clásica entre bibliomanía y bibliophilia: mientras la bibliophilia se asocia con una pasión equilibrada por la lectura y el conocimiento, la bibliomanía puede implicar una relación obsesiva centrada en la posesión física de los libros más que en su lectura o uso intelectual.

El amor por los libros puede, con frecuencia, transformarse de un afecto a una devoción plena. Es tan común que incluso tenemos una palabra para ello: bibliomanía. Aunque suene a una especie de psicosis, en realidad es algo de lo que la mayoría somos culpables. La bibliomanía es, en esencia, el amor excesivo por los libros, y pese a lo que algunos puedan pensar, no es un defecto.Todos nosotros, reales o ficticios, tenemos nuestras dedicaciones, pasiones, aficiones y rituales. Entregarnos a la palabra escrita, a la adquisición y reflexión de ideas que encontramos en la literatura, es una devoción valorada a lo largo de la historia humana.

El texto sitúa este fenómeno en un contexto contemporáneo marcado por la sobreabundancia de información, el consumo digital y la pérdida de atención sostenida. En este escenario, la acumulación de libros —especialmente físicos— adquiere nuevos significados: ya no es solo una práctica de coleccionismo, sino también una forma de resistencia cultural frente a la inmediatez digital. Tener libros puede representar estabilidad, identidad intelectual o incluso refugio emocional en un entorno dominado por pantallas y contenidos efímeros.

Asimismo, el artículo señala que la bibliomanía no debe entenderse únicamente desde una perspectiva negativa o patológica. Aunque en casos extremos puede derivar en conductas de acumulación descontrolada, también puede reflejar una relación profunda con el conocimiento, la memoria cultural y la preservación del saber. En este sentido, se difumina la frontera entre el coleccionismo excesivo y la construcción de bibliotecas personales como espacios de identidad.

El texto también destaca el valor simbólico de los libros en la cultura contemporánea. En una época en la que los formatos digitales dominan el acceso a la información, el libro físico sigue siendo percibido como un objeto cargado de significado: materialidad, permanencia y conexión con el pasado. Esta dimensión contribuye a explicar por qué la acumulación de libros sigue siendo una práctica extendida, incluso cuando excede la capacidad real de lectura.

Y para concluir plantea que la bibliomanía puede interpretarse como un síntoma cultural más amplio: la necesidad de ordenar, conservar y apropiarse del conocimiento en un mundo saturado de información. Lejos de ser un fenómeno marginal, se presenta como una clave para entender nuestras formas actuales de relación con la lectura, la cultura escrita y la memoria.

Inteligencia artificial y sostenibilidad: retos y oportunidades para una computación responsable

Illustration of a sustainable community using AI, solar panels, wind turbines, and electric vehicles
A futuristic smart community leveraging AI for green solutions and renewable energy

Nishant, Rohit, Mike Kennedy y Jacqueline Corbett. “Artificial Intelligence for Sustainability: Challenges, Opportunities, and a Research Agenda.” International Journal of Information Management 53 (2020): 102104. https://doi.org/10.1016/j.ijinfomgt.2020.102104

El artículo sintetiza debates entre expertos, líneas de investigación emergentes y propuestas estratégicas sobre un tema de especial relevancia científica. En este caso, el foco se sitúa en la relación entre inteligencia artificial, infraestructuras digitales y sostenibilidad, una cuestión cada vez más central debido al crecimiento exponencial del uso de modelos avanzados y de la demanda energética asociada a los sistemas computacionales.

El artículo parte de una constatación clara: la expansión de la inteligencia artificial está generando beneficios notables en automatización, análisis de datos y apoyo a la toma de decisiones, pero también costes ambientales significativos. El entrenamiento de grandes modelos requiere enormes recursos de computación, centros de datos de alta capacidad y consumo intensivo de electricidad y agua. A ello se suman problemas como la obsolescencia acelerada del hardware, la extracción de minerales críticos y la huella ecológica derivada de cadenas globales de suministro tecnológicas. Por ello, los participantes del seminario sostienen que ya no basta con medir la precisión o velocidad de los sistemas; es imprescindible evaluar también su impacto material y energético.

Uno de los ejes principales del texto es la necesidad de desarrollar métricas comunes para una “IA sostenible”. Esto implica crear indicadores comparables sobre consumo energético, emisiones de carbono, eficiencia computacional, reutilización de modelos y coste social de despliegue. Sin estándares claros, resulta difícil comparar tecnologías o establecer políticas regulatorias eficaces. El informe subraya que muchas veces los avances en rendimiento se presentan sin transparencia suficiente sobre los recursos necesarios para alcanzarlos, lo que distorsiona la percepción de progreso tecnológico.

Otro aspecto destacado es la importancia de rediseñar tanto algoritmos como infraestructuras. El seminario propone impulsar modelos más pequeños y especializados cuando sean suficientes para una tarea concreta, técnicas de compresión y reutilización de parámetros, así como arquitecturas de hardware más eficientes. Del mismo modo, se plantea optimizar centros de datos mediante energías renovables, mejor refrigeración, gestión dinámica de cargas de trabajo y localización estratégica en zonas con menor impacto ambiental. La sostenibilidad, por tanto, no depende solo del software, sino de todo el ecosistema técnico que sostiene la inteligencia artificial.

El artículo también aborda la dimensión ética y política del problema. La concentración de capacidad computacional en unas pocas grandes corporaciones y países genera desigualdades de acceso al desarrollo de IA. Si solo actores con enormes recursos energéticos y financieros pueden competir, se amplían brechas científicas y económicas. Por ello, se plantea la necesidad de infraestructuras compartidas, cooperación internacional y políticas públicas que permitan democratizar el acceso a la computación avanzada sin reproducir monopolios tecnológicos.

El documento concluye que la sostenibilidad debe integrarse como criterio estructural en la investigación y evaluación de la inteligencia artificial. No se trata de frenar la innovación, sino de orientarla hacia modelos compatibles con límites ecológicos y con una distribución más justa de beneficios y costes. En esa visión, el futuro de la IA dependerá no solo de cuánto pueda hacer, sino de cómo, para quién y a qué precio ambiental lo haga.