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Manual de apoyo metodológico en investigación para la tesis doctoral

 

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Carreño, Alejandro. Manual de apoyo metodológico. Santiago de Chile, Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación (UNIACC), 2009

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Cómo hacer una tesis

El profesor  explica en este, el noveno cuaderno docente de UNIACC, los pasos a seguir para desarrollar un buen plan metodológico que debe usarse dentro de los procesos investigativos de, por ejemplo, una tesis universitaria. Todos estos son conocimientos aplicables a cualquier tipo de trabajo intelectual, tanto científicos como sociales.

 

 

Manual de Redacción

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Ramírez Capello, E. [e-Book] Manual de Redacción. Santiago de Chile, Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación (UNIACC), 2008

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“La gramática es la cárcel del idioma”. Gabriel García Márquez.

 

Los Cuadernos Docentes, editados por la Vicerrectoría Académica de la Universidad UNIACC, constituyen una serie de materiales de apoyo a las tareas que los profesores desarrollan en sus asignaturas, en los diversos programas y carreras de nuestra casa de estudios. A medio camino entre el apunte fotocopiado y el libro de texto, aportan conceptos y elementos básicos para la primera comprensión de una materia o de un tema. En este sentido, complementan a todos los demás recursos pedagógicos que se ponen en acción en el proceso de enseñanza-aprendizaje que compromete por igual a docentes y estudiantes.

 

Preocupado de su estilo, el historiador y escritor Benjamín Vicuña Mackenna le preguntó al gramático venezolano Andrés Bello, fundador de la Universidad de Chile y autor del Código Civil:

-Oiga, yo no sé escribir para la gente del pueblo, ¿cómo lo hago?
Irónico, escueto y directo, el académico y lingüista le respondió:

-Mire, escriba no más, si en Chile nadie lee.

La anécdota -rescatada por el novelista José Donoso- sintetiza en su sarcasmo la sabiduría de dos personajes. El idioma vive, cambia, renace. No lo detienen las normas. Sirve para comunicarse: es dinámico, renovado, intenso.

Nadie se libra de las faltas. Una letra que se infiltra, una coma parasitaria, un dedo que aprieta la tecla vecina y se produce el caos. El cronista y novelista Joaquín Edwards Bello –Premio Nacional de Periodismo y de Literatura- escribió:

“El castellano es una disciplina. Un idioma es una nación. Pronunciarlo bien es tan
importante y demostrativo de la disciplina espiritual, como lo es para el ejército la
marcha acompasada de la tropa”.

El español Fernando Lázaro Carreter, ex director de la Real Academia y autor de “El dardo en la palabra”, acusa:

“Es una barbaridad. La lengua española está maltratada en los planes de estudio. Es una actitud casi suicida de la sociedad el renunciar a un idioma mejor. Someter a la población a una pobreza expresiva enorme supone separar a algunas personas para que nunca asciendan en la escala social. Vamos de mal en peor. La muestra del retroceso es que multitud de chicos, incluso universitarios, no entienden el lenguaje del profesor. Son generaciones de jóvenes mudos, que emplean un lenguaje gestual, interjectivo y de empujón. Esta situación hay que denunciarla”.

 

Y salió a dar palos a cacofonías, redundancias y obviedades. En el libro “Juan de Mairena”, del español Antonio Machado, hay sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. En las primeras páginas, un párrafo evocado por su inteligencia y su invitación al ahorro de palabras. Diálogo en una clase de retórica y poética: “Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”.

El alumno escribe lo que se le dicta.

“Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético”.

El estudiante, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”.

Sencillo, natural, espontáneo. Muchos lo olvidan y prefieren rodeos eufemísticos, engolamientos cínicos…

Manual de Escritura Técnica

 

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Miró Julià, J. (2010). [e-Book] Manual de Escritura Técnica. José Miró Julià, 2010

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Expresa mediante ejemplos y vivencias propias la importancia de escribir correctamente, en todos los ámbitos de la vida, a su vez, también expone su preocupación por la incapacidad de la gente a escribir de forma ordenada, clara y concisa.

Es una idea equivocada porque en el bachillerato se enseñan los conocimientos a nivel de bachiller, mientras que los universitarios necesitan conocimientos a nivel universitario, un nivel más elevado. En efecto, estudios que se han hecho a las empresas preguntando cuáles son las capacidades que más hechan en falta en los titulados universitarios muestran que una de las principales es la falta de capacidad de expresarse por oral y por escrito. No tiene mucho sentido culpar al bachillerato de esta falta, arguyendo que no preparan adecuadamente a los jóvenes. Es posible que en los institutos no se enseñe a los alumnos a expresarse ni siquiera al nivel que sería de desear para un bachiller, pero aunque lo hiciera, es un nivel por debajo de lo que se debe esperar de un universitario.

Se da por supuesto que un alumno de bachillerato no tiene los conocimientos de matemáticas necesarios no para las ciencias e ingenierías esto se considera evidente sino para economía o psicología, o que un estudiante de pedagogía no tiene conocimientos suficientes de historia, o que un estudiante de filosofía no tiene conocimientos suficientes de arte o latín. Mirando los planes de estudio vemos que hay asignaturas específicas para que los alumnos pasen de tener un conocimiento a nivel de bachiller a un conocimiento a nivel universitario. Curiosamente, la comunicación es especial: a excepción de filología, no hay asignatura alguna en los planes de estudios de casi todas las universidades españolas para mejorar el nivel de comunicación de los alumnos. De aquí se deduce que si no vas a especializarte en el dominio del idioma, la capacidad de comunicación oral y escrita de bachillerato es suficiente para un universitario, o dicho de otra manera, que en el bachillerato se enseña comunicación a nivel universitario. Otra posible deducción es que la comunicación no hay que enseñarla: se aprende sola ya sea mágicamente o por ósmosis. Al mejorar los conocimientos de sicología, derecho, informática o biología, automáticamente se adquiere la capacidad de comunicarse mejor. Esto es casi absurdo y cualquiera que enseñe en diferentes cursos podrá observar lo que yo he observado en mis cursos de escritura: el nivel de comunicación no es muy distinto entre los que entran a la universidad y los que salen. Esta idea de que la comunicación no es necesaria (o posible) enseñarla no es universal.

En las universidades americanas se supone que un alumno universitario debe mejorar su nivel de comunicación y en muchas de ellas se exige en primero que asistan a una asignatura específica. También muchas de ellas tienen centros específicos donde el alumno puede ir a mejorar su escritura, ya sea a través de cursos o mediante tutorizaciones, y hay multitud de excelentes libros específicamente escritos para los estudiantes universitarios y que generalmente remarcan las diferencias de nivel que debe haber entre un escrito de bachillerato y uno universitario. Reconocen que a mayor nivel de formación es imprescindible una mejor capacidad de comunicación y, aún más importante, que la capacidad de comunicación demuestra el nivel de formación de la persona. En suma, no ocuparse en la universidad de la mejora del nivel de comunicación oral y escrito de los alumnos es no darles una de las mejoras bazas para mostrar su nivel de formación.

Este libro, que es el resultado de más de diez años de enseñar. Muy a menudo usaré como ejemplo las universidades americanas. En parte es porque son un ejemplo a seguir, y en parte es porque es el caso que conozco mejor comunicación a alumnos de ciencias e ingeniería, dará las bases necesarias para crear un buen documento técnico en cualquier disciplina. Un escrito técnico, a diferencia de uno literario, es uno que quiere convencer a alguien de algo. Esta breve definición comprende la mayor parte del contenido del libro: conocer al lector al que se pretende convencer, tener claro cuál es la idea de la que se le quiere convencer, y ser capaz de escribir un argumento que sea convincente. Con darse cuenta qué es un escrito técnico, que no se puede hablar igual a un compañero médico que a un paciente; que cada persona tiene intereses distintos y que mientras a mi jefe le tengo que explicar lo conveniente que es el proyecto para la empresa, mientras que al cliente tengo que explicarle las ventajas que obtendrá al contratarnos; que debo basarme en argumentos y no simplemente expresar opiniones. Con sólo entender esto, y no es poco, el alumno ya irá por el buen camino. Además explicaremos las técnicas que existen para todas estas partes: como identificar al lector y sus intereses y satisfacerlas; como ir esculpiendo las ideas para ser cada vez más claro y preciso en la idea principal que se quiere exponer; las partes principales de un buen argumento afirmación, razones, datos y cómo usarlos efectivamente. Todo esto lo complementaremos con una idea tan importante como la anterior: debemos expresarnos con claridad. Cuánto más claro se es, mejor nos entenderán, más convincentes seremos y nos considerarán mejores comunicadores. No es nuestra intención primera entretener al lector, pero si lee con gusto nuestro documento, más le interesará. También tratará este libro de las técnicas de comunicación oral. Lo haremos después de tratar la comunicación escrita ya que todo lo dicho sobre cómo escribir bien sirve para comunicarse oralmente, y es más fácil ver los problemas y soluciones en un escrito que en una conversación.

Capítulo 1:

Expone los tres principios básicos de la escritura, se resumen perfectamente con el título de los mismos.

  • Un documento presenta y explica una única idea.
  • Ten piedad del pobre lector.

             Significa que debemos escribir pensando siempre en quién va a leernos.

  • Reescribe, reescribe, reescribe.

Capítulo 2:

Se centra en el proceso de escritura de un documento, explicando los pasos a seguir para elaborar el texto y dándonos algunos trucos que nos ayudarán a seguir un razonamiento coherente a la hora de abordar el escrito.

Capítulo 3:

Una vez están claros los pasos a seguir para elaborar un escrito, es hora de ponerlos en práctica y empezar a escribir, pero esto no es tan fácil como parece, este capítulo desarrolla de una forma más amplia el proceso de escritura del documento que nos planteamos en el capítulo anterior y, en el caso de que ocurriera, nos da algunas directrices para vencer el «bloqueo del escritor» y a la vez, ir obteniendo ideas sobre lo que escribir.

Capítulo 4:

 En esta ocasión el autor nos va a enseñar cómo rodear nuestro escrito con palabrería que lo acompañe para, de esa forma. redondear un documento con un contenido explícito pero no carente de información y sentimiento. Así se nos incita a rellenar el texto con descripciones (se nos dan directrices sobre cómo hacerlo), observaciones o alguna definición que completen nuestro borrador.

Capítulo 5:

Una vez tenemos nuestro documento redactado, llega el momento de empezar a leer, releer y releer, de esta forma podemos llegar a comprender que ciertas partes del escrito deben ser expresadas de una forma más clara.

Este capítulo nos da directrices sobre como aclarar (o clarificar) un escrito para una mejor comprensión del lector.

Capítulo 6:

En este capítulo se nos conmina a dar una estructura «física» a nuestro documento mediante la adecuada utilización de los párrafos, de la misma manera que nos da información sobre qué es un párrafo, cómo crearlo y las distintas partes del mismo.

Capítulo 7:

Versa sobre la edición del texto que hemos llevado a cabo, se centra en la utilización de técnicas visuales para hacer más legible un escrito tales como la estética (fuente de la letra utilizada…), la ergonomía (márgenes, espacios entre líneas o signos de puntuación) y la estructura, tanto visual como lógica (titulaciones e índices, notas o listas entre otras).

 

 

Literature vs Traffic: un camino iluminado de libros desechados para revindicar la palabra escrita

 

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Literature vs Traffic. Ann Arbor, 2018 / Literatura vs Tráfico. Ann Arbor (Michigan) 2018

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El festival Light in Winter de Melbourne eligió como temática “la lectura”, de modo que el colectivo de arte encubierto español Luzinterruptus llevó a cabo una instalación artística a gran escala denominada Literature vs Traffic, una pieza que ya habían realizado en New York y Toronto. La instalación consistió en reutilizar miles de libros desechados, convirtiéndolos en un camino iluminado compuesto por 10.000 libros y miles de luces LED. Así, lo que era sólo una calle se convirtió en una hermosa instalación, para realtar el valor del poder del arte, la educación, la palabra escrita y el pensamiento libre a toda la comunidad al «pavimentar» las calles con miles de libros brillantes.

 

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El sueldo medio de un bibliotecario en España es de 20.000 euros anuales

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Anuario de Estadísticas Culturales 2018. Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte,División de Estadística y Estudios, Secretaría General Técnica, 2018

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En España tenemos 6.600 bibliotecas con 226 millones de documentos, que reciben al año más de 100 millones de visitas de los 17 millones de socios con carnet que se llevan en préstamo 17 millones de documentos, estos son los datos de La Estadística de Bibliotecas, estadística oficial perteneciente al Plan Estadístico  Nacional, de periodicidad bienal, es elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, con la colaboración en sus aspectos metodológicos de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura y Deporte.

 

Los objetivos fundamentales de esta estadística son los siguientes: proporcionar información relativa al equipamiento físico y humano de las bibliotecas, medir las variaciones bienales que se producen en la actividad de las bibliotecas, evaluar la financiación que se destina a dicha actividad y facilitar la comparabilidad internacional.

Los resultados de esta explotación indican que el número de bibliotecas ascendió en 2016 a 6.636, cifra que supone una media de 14,3 bibliotecas por 100.000 habitantes. Cada una de ellas tiene por término medio 1,3 puntos de servicio. El 60,8% de las bibliotecas analizadas son bibliotecas públicas, disponen de una colección de fondos de carácter general, ofrecen servicios informativos de tipo cultural, educativo, recreativo y social, y son accesibles a todos los ciudadanos. Las bibliotecas especializadas, cuya colección de fondos versa sobre una disciplina o campo específico suponen el 31,6% del total. El 4,5% se corresponden con bibliotecas de instituciones de enseñanza superior y el 3% son bibliotecas para grupos específicos de usuarios.

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Los usuarios inscritos se incrementaron notablemente en 2016 alcanzando los 22,3 millones, y el número de visitantes a bibliotecas en 2016 es de 197,1 millones. El detalle metodológico de esta explotación junto a sus resultados, puede consultarse en el capítulo 13 de esta publicación.

Por sectores culturales destaca el sector Libros y prensa con una aportación al PIB total  en 2016 del 0,8%, sector que representa el 32,9% en el conjunto de actividades culturales. Le siguen por orden de importancia el sector Audiovisual y multimedia (28,5%), que incluye entre otros las actividades de cine, vídeo, música grabada o televisión. Los restantes sectores tienen una participación inferior,  Artes plásticas (13,5%) Patrimonio, archivos y bibliotecas (9,2%) y Artes escénicas (9,4%).

El volumen de empleo cultural ascendió en 2017 a 687,2 mil personas, un 3,7% del empleo total en España en la media del periodo anual. COSTE LABORAL BRUTO (Euros por trabajador) en actividades de bibliotecas, archivos, museos y actividades culturales fue de 27.037 euros. Los SUELDOS Y SALARIOS (Euros por trabajador) en este sector de media es 19.981 euros para 2017 (Ver tabla)

 

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Aproximación a la bibliotecología progresista

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Civallero, Edgardo Aproximación a la bibliotecología progresistaEl profesional de la información, 2013, vol. 22, n. 2, pp. 155-162.

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Para muchos bibliotecarios de habla hispana, la llamada “bibliotecología progresista” ha sido el primer paso de acercamiento a una forma de entender las ciencias del libro y la información hoy conocida genéricamente como “bibliotecología social”. Pese a la copiosa bibliografía que recoge sus objetivos y sus líneas de actuación, existen pocos textos que definan esta forma de encarar el pensamiento y la acción bibliotecaria. El presente ensayo busca proporcionar una definición inicial de qué es y qué hace la bibliotecología progresista.

 

 

Uso de drones con fines informativos en empresas de televisión en España.

 

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Gallardo-Camacho, Jorge and Lavin, Eva Uso de drones con fines informativos en empresas de televisión en España. El profesional de la información, 2016, vol. 25, n. 2, pp. 217-225.

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El uso de drones para captar imágenes con fines periodísticos se encuentra en una fase de eclosión, y esta práctica ha generado demanda de profesionales especializados en manejar esos aparatos. En este artículo ofrecemos una radiografía sobre el perfil del piloto de drones en España y analizamos el tipo de contenidos emitidos. Para cumplir esos objetivos de investigación recurrimos a la metodología cualitativa con 14 entrevistas en profundidad a los jefes de documentación y de producción de los servicios informativos de televisión y a los pilotos. También obtenemos una muestra de 43 imágenes emitidas durante un período de 9 meses gracias a la información aportada por los departamentos de documentación. Concluiremos que los pilotos de drones son contratados de manera externa y que no trabajan exclusivamente para las televisiones por la falta de rentabilidad. Entre las imágenes más utilizadas destacan los desastres naturales con un 72% de las emitidas en los servicios informativos.

Bibliotecas en llamas. Cuando las clases populares cuestionan la sociología y la política

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Merklen, Denis. Bibliotecas en llamas. Cuando las clases populares cuestionan la sociología y la política. Buenos Aires: UNGS, 2016

Primeras páginas

 

El incendio de la biblioteca es un fenómeno relevante en sí. Una ruptura, un drama, un momento que marca una discontinuidad. El tiempo ya no será idéntico antes y después de la aparición nocturna de las llamas (sí, los incendios son siempre nocturnos). Su carácter excepcional se debe, al menos parcialmente, a esa forma espectacular. Y sobre todo, el hecho de que la protesta adopte la forma de un acontecimiento contribuye a que estos actos sean considerados como una forma de “violencia”. Perplejos frente a lo inexplicable, los bibliotecarios y las autoridades califican el incendio como un acto de “violencia”. La calificación misma de estos actos de protesta como “violentos” subraya una ruptura en el orden de cosas, ya que, en efecto, las llamas no son simplemente la expresión de la situación en los barrios, el resultado de la pobreza, del desempleo o del racismo –de hecho, en cuanto institución, las bibliotecas no son actores directos en esas problemáticas.

 

Denis Merklen continúa en este libro, a propósito de cierto resonante número de casos de incendios de bibliotecas ocurridos hace algunos años en los barrios populares de las afueras de París y de otras muchas ciudades de Francia, su tenaz e inteligente indagación sobre la vida y las representaciones de los sectores populares que habitan, de un lado y otro del Atlántico, las periferias de nuestras ciudades, al mismo tiempo que interroga los fundamentos últimos de nuestra existencia común y de nuestra civilización letrada. El trabajo colectivo de traducción y edición de este volumen corona un largo trayecto de estimulantes intercambios académicos entre los equipos de la Universidad Sorbonne Nouvelle, de París, y los de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

FRAGMENTOS:

Ya que suele recelarse de algún elemento recóndito de sacralidad en cualquier fuego, por más doméstico que sea (y precisamente en este caso pudo verse el principio creador de la comunidad primera), no parece adecuado dejar de comprender la atracción con que ese mimimum de sacralidad autorizaría para arrojar fuegos contra espacios que también reclaman su porción de sacralidad: bibliotecas, escuelas, catedrales, museos, grandes palacios, sacristías, locales políticos en tiempos de fuerte conflagración civil. No todos estos ámbitos portan insignias sacras, pero sí las bibliotecas. Tienen algo de las catedrales, pues el libro desde siempre es reconocido por sus misteriosos poderes: atraer al lector y no estar nunca inmune a la quema. Es como si el obispo de Canterbury estuviera afuera y no adentro del “Asesinato en la catedral”, según la extraordinaria visión de T. S. Eliot. En este caso, al revés, es el rey quien manda asesinarlo. Pero en el vigoroso estudio de Denis, es el Estado el que ocupa la posición interior (difunde la red bibliotecaria pública) resguardando la “sacristía”, pero no pretende tampoco ninguna sacralidad.

PREFACIO. El fuego, la letra y la palabra
Horacio González

 

Pocas personas saben que en Francia se queman bibliotecas, hecho que hasta hace muy poco ignoraban tanto el público como los especialistas. Hemos registrado el incendio de 75 bibliotecas entre 1996 y 2015, y sabemos que otras fueron atacadas desde inicios de los años ochenta. ¿Por qué se incendian bibliotecas? Se trata de un hecho lo  suficientemente enigmático como para que formulemos la pregunta con seriedad. La gravedad y relevancia del hecho amerita que propongamos también otra pregunta: ¿por qué nadie se interesó hasta ahora en estos incendios? El incendio de bibliotecas siempre desató polémicas, escandalizó a intelectuales, a mujeres y hombres de la cultura, generó reacciones de los políticos, despertó la curiosidad de periodistas e investigadores en ciencias sociales; ¿por qué se calla en Francia hoy en día, si este tipo de acontecimiento se repite desde hace treinta años?… Tomaremos estos ataques como mensajes de piedra y como imágenes de fuego que nos esclarecen, que nos dicen algo más sobre las bibliotecas y los barrios, sobre la relación íntima que liga a la institución y su público en su territorio.

En realidad, la biblioteca es un espacio clausurado por una serie de normas, entre ellas las que están inscriptas en su reglamento interno, que cierran su perímetro con el objeto de posibilitar su actividad. En este sentido, no puede ser un lugar abierto como una plaza o la vereda de una calle. Su régimen de regulación es a la vez más estricto y más preciso. Ahora bien, cabe formularse una pregunta. ¿Se puede considerar a la biblioteca como un espacio público, hablando con propiedad, es decir, en el sentido del espacio político de la democracia? La pregunta es pertinente, porque cierta confusión se presenta a partir del momento en que esas instalaciones son concebidas, a la vez en el pensamiento político contemporáneo y en el pensamiento profesional de los bibliotecarios, como un servicio público y como un espacio político cuyo objetivo es ofrecer a los ciudadanos herramientas para su integración social y para su formación política. Los libros, los discos, las películas, los periódicos están ahí, en el espacio de los barrios, para permitir que esos individuos y esas familias accedan a la cultura y dispongan de cierta cantidad de herramientas necesarias para la integración social (búsqueda de empleo, éxito escolar, educación familiar, métodos de lengua, actividades diversas). Pero las colecciones también están disponibles para permitir que cada uno explore y amplíe sus horizontes culturales, alimente su espíritu crítico, se informe, se forme, evolucione. La lectura, pero también la escucha de obras musicales o la observación de obras cinematográficas supuestamente están llenas de virtudes pedagógicas o informativas que el individuo de nuestras sociedades requiere para su desempeño social (para “tener éxito”) y para su actividad como hombre político. La República defiende su espacio y promueve su cultura al mismo tiempo que da posibilidades a los individuos de participar en su permanente redefinición. Todo lo cual la honra.

El problema viene de la presencia de las bibliotecas en esos territorios de los sectores populares que son los barrios. Porque nuestras sociedades no constituyen espacios abiertos y homogéneos donde cada individuo se pasearía en libertad. Ellas presentan más bien la forma de espacios profundamente divididos, y también espacios múltiples a veces incompatibles que se entrechocan, se yuxtaponen y se rechazan como placas tectónicas, con sacudidas más o menos periódicas y todo. Es a este marco al que la biblioteca es remitida a través de las agresiones que padece, a su papel de emblema, hasta de objeto sagrado del otro.

Las bibliotecas no son incendiadas simplemente porque son una institución más, porque
representan al Estado, porque se trata de edificios públicos vulnerables, presentes en ese lugar, en medio del barrio de pobres, migrantes y desempleados en el que estalla una revuelta. Las bibliotecas son atacadas como tales. Hay muchas cosas en juego en la relación de la biblioteca con el barrio, relaciones sociales entre el personal y los habitantes, así como el hecho de que la biblioteca, junto con la escuela, son las dos instituciones (públicas) que trabajan para favorecer la difusión de la cultura escrita en estos espacios.

Como sabemos, la institucionalización de la palabra escrita, que funciona como referencia objetiva de la cultura dominante, limita el acceso de las clases populares al mercado de trabajo y a la vida política. Se trata de una relación de dominación y de exclusión que se ha acentuado a lo largo de los últimos treinta años a raíz de la desvalorización de la mano de obra no calificada en el marco de la desindustrialización observada en Francia, en la que desapareció la mayor parte de las industrias que ocupaban mano de obra intensiva y poco calificada, donde el músculo ya no vale nada. … En primer lugar, el libro sigue siendo visto como el emblema del grupo de los “letrados”, a tal punto que, como veremos más adelante, representa algo del orden de lo sagrado –aquello que los incendios “mancillan”–. … En este contexto particularmente complejo, y en ciertos sentidos paradójico, las bibliotecas y la institución escolar son los santuarios de la cultura escrita

 

¿Cuál es el perfil del lector de libros electrónicos?

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Who is the average ebook reader?
Kira Harkonen July 17, 2018 E-Books & E-Reading, ebookcraft, Research & Analysis

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Estos datos se han recopilado a partir de encuestas de consumidores, por lo que obviamente existe cierto sesgo. En primer lugar, sólo se recogieron datos de aquellos que están dispuestos a responder a las encuestas en línea. En segundo lugar, sólo se encuestó a a lectores canadienses de libros electrónicos mayores de 18 años, por lo que estos datos no son representativos de la Generación Z. Aparte de estos sesgos, estos datos nos dicen mucho sobre el mercado objetivo y el perfil de los libros electrónicos.

El lector digital

El lector de libros electrónicos canadiense promedio se identifica como mujer menor de 45 años soltera y sin hijos, tiene un título académico y gana más de 50,000$ al año. De media, los lectores digitales tienden a ser más jóvenes que los lectores impresos, y los oyentes de audiolibros son aún más jóvenes.

Adquisición

Se preguntó a los lectores digitales dónde adquieren la mayoría de sus libros electrónicos. Como era de esperar, el 53% de los lectores digitales dijeron que adquieren libros electrónicos a través de los diversos servicios como Kindle de Amazon (53%). o Google Libros en segundo lugar con un 33%, -sin embargo, es posible que algunos de los encuestados estuvieran confundiendo Google Play con el motor de búsqueda de Google, por lo que este número debería ser tomado con precaución-. le siguen Kobo con el 30%, la biblioteca con el 25% y Apple con el 20%. Scribd, Proyecto Gutenburg y Barnes & Noble después están los sitios de P2P de Torrent con un 14% de lectores digitales que informan que los utilizan para descargar libros electrónicos.

Formatos

De todos los libros leídos el año pasado por los lectores digitales, el 45% fueron libros electrónicos, el 43% impresos y el 12% audiolibros. Los lectores de libros electrónicos todavía leen muchos libros en formato impreso, ya que algunos géneros se adaptan más al formato digital que otros.

Según nuestra encuesta sobre el tiempo libre de los lectores canadienses en general, el 67% de los libros se leyeron en papel, el 24% en digital, y el 9% fueron audiolibros. En términos de compras, la encuesta de consumidores de 2017 muestra que el 75% de los libros comprados eran impresos, el 19% libros electrónicos y el 2% audiolibros. Sin embargo, los números de audiolibros podrían ser tergiversados debido a que los encuestados mezclan las descargas de audiolibros, el streaming y los servicios de suscripción.

Géneros

Al observar qué géneros se prefieren en digital y qué géneros se prefieren en impreso, es importante recordar que no se trata realmente de un caso de impreso frente a digital. Muchos lectores digitales leen en ambos formatos. Por ejemplo, el 44% de los lectores digitales prefieren leer libros de cocina impresos frente al 17% en formato digital. La preferencia por la lectura impresa entre quienes leen digitalmente también se aprecia en libros de poesía, libros de referencia y libros ilustrados como libros de arte, libros para niños y novelas gráficas y cómics.

En el caso de Non-Fiction, las tasas son muy cercanas, ya que el 35% de los lectores digitales prefieren libros impresos y el 30% los libros electrónicos, mientras que en el caso de Fiction la diferencia es aún más estrecha: El 33% prefiere libros impresos y el 33% prefiere libros electrónicos, mientras que el 21% dice que no tiene preferencia por uno u otro formato, y el 5% prefiere audiolibros. También cabe destacar que el 30% de los lectores digitales no leyeron ningún libro de ficción impreso el año pasado y el 35% dijo que no leyó ningún libro electrónico de ficción.

Cuando se trata de ventas de ficción, Romance, Ficción Histórica y Misterio y Policiíca son las populares en formato ebook, mientras que Novelas Gráficas y Cómics y Ficción en general se venden mejor en versión impresa. Non-Fiction vende en gran parte en formato impreso (aunque los libros de negocios son el género más popular en el formato digital), ya que muchos de estos libros se entregan como regalo.

Determinación de precios

El precio es el factor más importante para los lectores digitales cuando deciden comprar un libro (en cualquier formato). De promedio, piensan que los libros electrónicos deberían costar 9,18 dólares y los libros impresos deberían costar un poco más, 11,68 dólares. También hay una parte importante que piensa que no debería tener que pagar por el contenido nunca: el 18% de los lectores digitales piensa que los libros electrónicos deberían ser gratuitos y el 15% piensa que los libros impresos deberían ser gratuitos. Dicho esto, estas cifras se acercan bastante al número de lectores digitales que usan redes P2P para conseguir sus ebooks (14%).

Cuando se desglosan por género, los lectores digitales están dispuestos a pagar más por libros ilustrados impresos (14$) y menos por novelas románticas, gráficas y cómics digitales (8$). Si observamos los precios de lista promedio en Canadá, podemos ver que la No-Ficción Ilustrada tiene un promedio de precio de 16.37$ para el libro electrónico y 26.43$ para el impreso, mientras que el Romance tiene un promedio de 5.79$ para el libro electrónico y 12.80$ para el impreso

Por último, más lectores digitales dijeron que creen que las novelas gráficas y los cómics deberían ser más frecuentemente gratuitos que cualquier otro género tanto en papel (20%) como en digital (18%). Esto se debe posiblemente a la popularidad de los cómics web, muchos de los cuales están disponibles de forma gratuita.

 

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Dispositivos

El 62/% de los lectores digitales utilizan tabletas, lo que las convierte en el dispositivo más utilizado para la lectura de libros electrónicos, y son especialmente populares entre las personas de entre 35 a 54 años. En segundo lugar, con un 61%, se encuentra el smartphone, que es el dispositivo más popular entre los lectores digitales de los menores de 34 años  (y el menos popular entre los que tienen 55 años o más). Sorprendentemente, el 59% leen en un ordenador portátil o de sobremesa, que son, de nuevo, los más populares entre los menores de 34 años, mientras que los lectores que lo hacen en dispositivos de tinta electrónica se sitúan en último lugar. Esto se debe posiblemente al hecho de que la mayoría de la gente ya tiene otros dispositivos digitales para leer libros electrónicos, lee en sus móviles o en una tableta, por lo que los lectores electrónicos dedicados no tienen mucho sentido económicamente. Sin embargo son más populares entre los lectores de 55 años o más años, que también es el grupo que menos probabilidades tiene de tener un teléfono inteligente.

Aplicaciones

También se preguntó a los lectores digitales qué aplicaciones utilizaban para leer libros electrónicos, de acuerdo con los dispositivos que utilizan. La aplicación más popular en la tabletas es Amazon Kindle (20%), seguida de Apple iBooks (16%), Google Books (14%), navegadores web (13%), Kobo (13%), OverDrive (9%), Adobe Digital Editions (6%), Barnes & Noble (3%) y otros (3%). (El resto informó que no usan un dispositivo en particular para leer libros electrónicos.)

En el smartphone, las apps utilizadas son bastante similares, aunque Google encabeza la lista con un 20% de lectores digitales que la utilizan. Le siguen de cerca Amazon Kindle (17%), Apple iBooks (15%), navegadores web (15%), Kobo (10%), OverDrive (9%), Adobe Digital Editions (4%), `Otros’ (4%) y Barnes & Noble (3%).

Cuando se trata de ordenadores portátiles, no es de extrañar que los navegadores web sean la opción más popular, con un 26% de lectores digitales que los usan. Le siguen Amazon Kindle (16%), Google Books (16%), Kobo (9%), Adobe Digital Editions (8%), Apple iBooks (7%), OverDrive (6%), `Otros’ (4%) y Barnes & Noble (3%).

Características de accesibilidad

Las funciones de accesibilidad más utilizadas, incluso entre las personas que no informaron sobre una discapacidad, son el ajuste del tamaño o el espaciado de la fuente (45%), la visualización nocturna (42%), el cambio de la orientación del texto (28%), el uso del «modo de lectura» para tableta o teléfono (26%), el cambio del texto o del color de fondo (26%), el ajuste de la ampliación de la pantalla (25%) y el uso de un lector de  audio en pantalla (13%). Aproximadamente la mitad de todos los lectores digitales utilizan características de accesibilidad de algún tipo.

Desplazamiento 

En un sorprendente giro de expectativas, la encuesta reveló que el barrido horizontal y las capturas de pantalla son las formas más populares de avanzar a través de las páginas de un libro electrónico, cada uno de estos dos métodos es utilizado por el 32% de los lectores digitales. De modo que los lectores no han sido condicionados por sus teléfonos inteligentes a utilizar el desplazamiento vertical, ya que la mayoría de los lectores digitales prefieren los movimientos horizontales de giro de página que reflejan la experiencia de manejar un libro impreso. y sólo el 18% de los encuestados dijeron que el desplazamiento vertical era su método de avance de página favorito. También al 18% informó que pulsa un botón para avanzar a la página siguiente.

Búsqueda de información

Preguntados los lectores digitales cómo buscan información en un libro electrónico: El 67% de los encuestados dijo que utiliza la tabla de contenidos; el 45% utiliza la función de búsqueda de su dispositivo; el 43% utiliza el índice; el 38% utiliza sus propios marcadores; y el 20% utiliza enlaces en el texto. (Los encuestados pudieron seleccionar más de una opción, por lo que los porcentajes no sumarán el 100%).

¿Qué quieren los lectores?

Después de ver los resultados, se revisaron los comentarios de los lectores digitales para averiguar exactamente lo que quieren de sus ebooks y dispositivos/aparatos de lectura electrónica. En primer lugar, quieren mejorar las funciones de resaltado, especialmente en los dispositivos de tinta electrónica, que sean más fáciles de usar y, en general, más funcionales.

También quieren la opción de leer sin interrupción, es decir, sin notificaciones, cuando se utiliza cualquier dispositivo que no sea un lector electrónico dedicado. Si esto significa una sugerencia para activar el «Modo Avión» antes de leer o una función que ayuda a silenciar todas las notificaciones, es evidente que los encuestados quieren escapar del mundo real durante su tiempo de lectura.

Los lectores digitales también buscan características de navegación más robustas y creativas. Quieren tener la capacidad de ir y venir fácilmente entre las secciones del libro, entre, digamos, la historia y un glosario, un mapa de una ciudad de fantasía o un árbol genealógico. Estos niveles adicionales de navegación deben anticipar las necesidades de los lectores y hacer que la experiencia sea lo más cómoda y natural posible.

Otra petición común es eliminar la cantidad de esfuerzo que debe hacerse para la adquisición y el uso de un libro electrónico, desde la compra del libro hasta la experiencia de la lectura en sí. Los lectores quieren archivos que funcionen en todos los dispositivos y una mayor duración de la batería para esos dispositivos. Los productores de libros electrónicos y lectores electrónicos necesitan igualar o, mejor aún, superar otras experiencias sin fisuras que compiten por la atención del lector. Si un cliente tiene un problema para comprar o acceder a su ebook, puede que decida ver Netflix en su lugar.

En conclusión, los lectores digitales quieren un buen diseño del libro electrónico y eso pasa porque el libro electrónico sea casi invisible. Es decir, que todo el trabajo de creación y distribución de un libro electrónico debe pasar desapercibido en última instancia, ya que el marco de trabajo de lectura electrónica se sale del camino de la experiencia de lectura tradicional.

 

RESUMEN

Lectura impresa vs. lectura digital

El año pasado, el lector digital promedio leyó 45% digitalmente, 43% en papel y 12% en audio.

¿Dónde adquieren sus ebooks?

Amazon – 53%
Google – 33%
Kobo – 30%
Biblioteca – 25%
Manzana – 20%
Sitios Torrent – 14%

Precios

El precio medio que los lectores digitales están dispuestos a pagar por un libro electrónico.¡ es 9,18 dólares
El precio medio que los lectores digitales están dispuestos a pagar por un libro impreso es 11,68 dólares .

Dispositivos

El 43% de los lectores digitales no utilizan lectores electrónicos.
El precio es el factor más importante en su decisión de compra.

El 62% de los lectores digitales en Canadá utiliza tabletas

Funciones de accesibilidad más utilizadas

Tamaño de fuente – 45%.
Visualización nocturna – 42%.
Oriente el texto – 28%
Modo de lectura – 26%.
Ajustar el color – 26%.
Ampliación de la pantalla – 25%.
Lector de pantalla – 13%.

Búsqueda de información

El 67% de los lectores digitales utilizan la tabla de contenidos

Manual de citas y referencias bibliográficas: Latino, APA, Chicago, IEEE, MLA, Vancouver.

 

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Margarita Pérez, Manuel Romero, Ella Suárez, Nicolás Vaughan; introducción de Felipe
Castañeda. Manual de citas y referencias bibliográficas: Latino, APA, Chicago, IEEE, MLA, Vancouver.  Bogotá: Universidad de los Andes, Vicerrectoría Académica, Ediciones
Uniandes, 2015.

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En el universo de la escritura y la edición académicas, los manuales de estilo tienen una larga tradición —el de Chicago, por ejemplo, con más de cien años desde su primera  edición—. El número de posibilidades es considerable y cada vez más especializado, producto de un trabajo editorial estructurado y compartido por muchos, que rebasa el conocimiento básico de las reglas gramaticales, ortográficas y ortotipográficas en cualquier lengua escrita, para seguir como criterio fundamental la naturaleza propia de las disciplinas a las que van dirigidos.

La presente edición, corregida y aumentada, del Manual de citas y referencias bibliográficas, publicado por la Universidad de los Andes con el apoyo de Carl Langebaek Rueda viii Manual de citas y referencias bibliográficas desde la Vicerrectoría Académica, se nutre —gracias a una previa selección y un trabajo de síntesis de los autores y los coordinadores en Ediciones Uniandes— de cinco de los sistemas establecidos más relevantes a la hora de implementar estos criterios académicos y editoriales: apa, mla, Chicago, ieee y Vancouver, más el sistema latino tradicional, acompañados por una oportuna sección de manejadores de referencias. Vale la pena añadir que con esta nueva edición del Manual de citas y referencias bibliográficas, Ediciones Uniandes inicia una breve serie de publicaciones en las que se incluirán, entre otras, el reglamento editorial y un manual de estilo, como apoyo a la iniciativa de divulgación institucional de materiales que ayuden también a afianzar el rigor en las prácticas de escritura y, claro, de lectura en estudiantes, investigadores y autores en general.