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La construcción de comunidades ciudadanas inclusivas: papel de las bibliotecas en contextos de crisis y de emergencia social

Alonso‑Arévalo, Julio. 2018. La construcción de comunidades ciudadanas inclusivas: papel de las bibliotecas en contextos de crisis y de emergencia social.” Desiderata 7: 50–55. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6239039

Se plantea una reflexión profunda sobre la transformación del rol de las bibliotecas públicas en el siglo XXI, especialmente en contextos de crisis y emergencias sociales. Según el autor, las bibliotecas han dejado de ser espacios centrados exclusivamente en la custodia y gestión de colecciones para convertirse en actores activos en la construcción de capital humano y social.

En este nuevo paradigma, las personas —no los materiales— constituyen el centro de la misión bibliotecaria. Las bibliotecas no solo proporcionan acceso a recursos y conocimientos técnicos, sino que también inspiran y cultivan el aprendizaje individual y colectivo, fortaleciendo redes de conocimiento dentro de la comunidad. Esto implica un cambio radical hacia una biblioteca más participativa y conectada con las necesidades y aspiraciones de sus usuarios, fomentando relaciones sociales e inclusión.

En el contexto de crisis —ya sean desastres naturales, emergencias sociales o situaciones de vulnerabilidad—, las bibliotecas tienen un papel especialmente significativo. El autor destaca que su carácter accesible, abierto y cercano a la ciudadanía las posiciona como centros de intervención y resiliencia cuando otras estructuras sociales enfrentan dificultades. Al proporcionar espacios físicos y simbólicos de encuentro, les permite a los individuos no solo acceder a información útil, sino también reconstruir vínculos sociales, compartir experiencias y desarrollar respuestas colectivas. Este enfoque amplía la función tradicional de bibliotecas más allá de la mera difusión de información, integrándolas en los procesos de recuperación y cohesión comunitaria.

Además subraya además el papel del bibliotecario como mediador y facilitador en esta transformación. Más allá de sus funciones técnicas, los profesionales de la información ayudan a las personas a navegar nuevas tecnologías, gestionar datos relevantes y satisfacer sus necesidades informativas en situaciones de cambio constante. Esta labor se traduce en apoyo personalizado y en experiencias de aprendizaje que fortalecen la participación ciudadana y promueven la apropiación comunitaria de la biblioteca. En síntesis, el artículo aboga por concebir las bibliotecas como centros vivos de interacción social y agentes dinamizadores del capital social, capaces de promover la inclusión, la cohesión y la resiliencia en tiempos de crisis, reflejando un giro hacia una visión más amplia y humana del servicio bibliotecario.

Los marcapáginas más extraños encontrados el los libros prestados en bibliotecas

1000 Libraries Magazine. 2026. “Libraries Reveal the Oddest Bookmarks Ever Left in Books. 1000 Libraries Magazine, 23 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/libraries-reveal-the-oddest-bookmarks-ever-left-in-books/

La variedad de objetos que usuarios de bibliotecas han utilizado o dejado inadvertidamente como marcadores dentro de los libros. A partir de relatos recogidos de bibliotecarios, libreros y miembros de comunidades lectora, el artículo destaca que no todo lo que se encuentra entre las páginas son separadores convencionales; a menudo aparecen objetos cotidianos e incluso extraños que revelan comportamientos imprevisibles de los lectores.

Aunque muchos optan por elementos comunes como tickets, notas o hojas de papel, hay casos en los que los ítems hallados son tan inusuales que parecen sacados de anécdotas de humor o curiosidad. Esta colección de hallazgos revela tanto la imaginación de quienes leen como la naturaleza impredecible de los hábitos de lectura que trascienden el uso tradicional de marcadores.

Los objetos más comentados varían en función de su origen y contexto. Por un lado, muchos marcadores improvisados consisten en elementos relacionados con la vida cotidiana: tiquetes de transporte, recibos, tarjetas pequeñas o incluso cartas personales, que sirven momentáneamente para guardar la página hasta que el lector tenga un separador adecuado. Por otro lado, algunos hallazgos rozan lo extravagante o desconcertante, como notas antiguas, fotografías, dibujos o recuerdos con valor sentimental que revelan historias personales inadvertidas. En casos extremos, incluso se han encontrado objetos que no parecen destinados a marcar páginas, pero que han terminado allí por descuido o pragmatismo del lector. Estas anécdotas ponen de relieve cómo los libros pueden convertirse en archivos accidentales de recuerdos humanos, preservando fragmentos de vidas, pensamientos y experiencias diversas más allá del texto impreso.

Además de ilustrar la variedad de objetos encontrados, el artículo también ofrece una reflexión sobre la dimensión social de estos hallazgos. Lo que para un empleado de biblioteca puede ser simplemente un artículo olvidado, para otros puede significar una conexión inesperada con desconocidos que compartieron ese mismo libro. La presencia de notas, tarjetas o fotografías sugiere que los libros viajan no solo a través de manos lectoras, sino también a través de historias personales y momentos significativos para quienes los han leído. En este sentido, los marcadores improvisados funcionan como pequeñas cápsulas de contexto cultural y biográfico, revelando cómo los objetos más inesperados pueden convertirse en testigos silenciosos de la interacción entre los lectores y los libros.

Bibliotecas como refugio ante el frío extremo

Conde, Ximena, y Aubrey Whelan. 2026. “Library warming centers strained workers and left people without help for complex issues, staff say.” The Philadelphia Inquirer, 11 de febrero de 2026. https://www.inquirer.com/news/philadelphia/philadelphia-warming-center-workers-need-support-staff-20260211.htm

Las crecientes tensiones y desafíos que enfrentan los trabajadores y voluntarios de los centros de acogida invernal que se han habilitado en diversas sucursales de la biblioteca pública de Filadelfia durante una prolongada ola de frío extremo.

Ante temperaturas peligrosamente bajas, agencias municipales y organizaciones comunitarias activaron estos espacios para ofrecer refugio temporal a personas en situación de calle, con el objetivo de sacar a los más vulnerables de las calles. En muchos casos, algunas bibliotecas han permanecido abiertas durante más de veinte días consecutivos como centros de alivio ante el frío, una medida que ha sido bien recibida por la comunidad y los usuarios de estos servicios. Sin embargo, esta respuesta de emergencia ha generado múltiples retos para el personal bibliotecario, quienes se han visto obligados a asumir roles para los que no necesariamente cuentan con capacitación ni recursos adecuados.

Los trabajadores y voluntarios cuentan que el flujo de personas que acuden a estos centros no se limita a quienes buscan simplemente un espacio cálido, sino que incluye a individuos con necesidades complejas que requieren apoyo más allá de ofrecerles calor y un lugar para resguardarse. Así, mencionan la presencia de personas con crisis de salud mental, con problemas de adicción o quienes requieren atención médica básica, como curas de heridas, situaciones para las cuales no están capacitados ni cuenta el centro con personal sanitario. Además, se han presentado desafíos logísticos que complican aún más la labor del personal: cambios de última hora en las ubicaciones de los centros, información en mapas en línea que a veces resultó incorrecta o confusa, dificultades para conseguir alimentos y agua por falta de coordinación, y transporte insuficiente para llevar a las personas a refugios nocturnos después del cierre de las bibliotecas. Estas dificultades han puesto a los trabajadores en la disyuntiva de quedarse después de su turno para ayudar o dejar a quienes lo necesitan en la calle, una decisión moralmente angustiante para muchos.

La situación ha generado cuestionamientos más amplios sobre la idoneidad del sistema de centros de acogida invernal tal como está organizado actualmente. Para muchos empleados y defensores de la comunidad, el uso de bibliotecas como centros de respuesta ante emergencias climáticas sin el apoyo adecuado de personal de salud, servicios sociales o asistencia profesional representa una sobrecarga injusta e insostenible. Brett Bessler, agente sindical, criticó que las autoridades locales están aprovechando a un grupo de trabajadores profundamente comprometidos con sus comunidades sin proporcionarles la estructura y los recursos necesarios para enfrentar las situaciones que se presentan. Por su parte, funcionarios municipales han reconocido algunos de los problemas logísticos y apuntan a mejoras o resoluciones en marcha, aunque han minimizado algunas de las preocupaciones respecto al personal. En conjunto, este informe pone de relieve no solo las condiciones laborales tensas de quienes operan estos centros de acogida improvisados, sino también un debate más amplio sobre cómo atender de manera eficaz y humana a las personas más vulnerables en situaciones de crisis climática y social.

Volver a Gutenberg: un makerspace universitario rescata el arte del libro tradicional

KMUW. 2026. “A New Makerspace Teaches WSU Students the Craft of Classic Book-Making.” KMUW, 16 de enero de 2026. https://www.kmuw.org/the-range/2026-01-16/a-new-makerspace-teaches-wsu-students-the-craft-of-classic-book-making?utm_source=flipboard&utm_content=topic/makerspaces

Robert L. Cattoi Book Technologies Lab, un nuevo espacio de creación (makerspace) en Wichita State University que permite a los estudiantes explorar de primera mano cómo se fabrican los libros tradicionales.

Situado en el sexto piso de Lindquist Hall, este laboratorio reúne herramientas históricas de encuadernación y tipografía, como tabletas de cera, máquinas de imprenta clásicas, plumas de ave con tintero y máquinas de escribir antiguas, con el objetivo de ofrecer una experiencia más tangible de los procesos que hay detrás de un libro físico.

Los estudiantes, guiados por la profesora asociada de inglés Katie Lanning y su colega Fran Connor, tienen la oportunidad de practicar técnicas de impresión tradicionales, como utilizar una réplica de una prensa de tipos al estilo de Gutenberg, lo que implica colocar cada letra en la plancha (alineada de forma invertida), entintarla cuidadosamente y accionar la prensa para transferirla al papel. Esta experiencia práctica ayuda a los estudiantes a comprender que la materialidad de un texto —cómo se compone cada letra y espacio— influye profundamente en la lectura y apreciación de la literatura, ya que no había “tecla de borrar” y cada decisión física afectaba al resultado final.

Los participantes en el laboratorio destacan tanto el valor educativo como el artístico de estas técnicas. Al manejar plumas y herramientas antiguas, los estudiantes no solo se sumergen en la historia de la producción de libros, sino que desarrollan una apreciación más profunda por la labor artesanal, la precisión y el tiempo que requería confeccionar textos en épocas pasadas. Además, este espacio sirve como recurso para nuevas rutas académicas —como el menor en Text Technologies del departamento de inglés— y está abierto no solo a clases, sino también a proyectos individuales y talleres que pueden atraer incluso a miembros de la comunidad interesados en aprender sobre la artesanía de la encuadernación y la impresión.

¿Por qué sigue habiendo bibliotecas?

«Te habrás preguntado alguna vez por qué sigue habiendo bibliotecas si existes tú. Algunos estudiantes no tienen todavía un cuarto, una mesa y conexión. Muchas personas entran para tomar y devolver libros prestados. ¿Qué buscan las demás en una biblioteca que no necesitan? Simultaneidad. Un murmullo de folios, teclados, pulmones y bolígrafos. Oír los pasos sobre la hierba de las mentes que leen, ver los haces de luz. Asistir desde su puesto a mudas tormentas ya no tan individuales. Oigo, dijo un poeta, el sueño de viejos compañeros. Hablaba de insomnio, que es otra biblioteca.»

BELÉN GOPEGUI
Quédate este día y esta noche conmigo (2017)

Estableciendo una política de IA en bibliotecas públicas: guía y consideraciones

Enis, Matt. (9 de febrero de 2026). Setting AI Policy. Library Journal

Se destaca que las bibliotecas se encuentran en un punto de inflexión: la IA ya forma parte de la realidad de sus usuarios y de la gestión interna, pero sin políticas claras existe el riesgo de uso inconsistente, poco ético o inseguro. Por tanto, la elaboración de políticas no solo debe ser proactiva y participativa, sino también flexible y en constante revisión para adaptarse a las transformaciones tecnológicas futuras.

El artículo analiza cómo las bibliotecas públicas están abordando la necesidad urgente de definir políticas claras sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA), especialmente a medida que tecnologías como los grandes modelos de lenguaje (por ejemplo, ChatGPT, Gemini, Claude y Copilot) se vuelven omnipresentes en la vida diaria de usuarios y personal bibliotecario.

Por qué se necesitan políticas de IA

A medida que estas herramientas se integran tanto en las búsquedas de información cotidianas de los usuarios (por ejemplo, respuestas de IA en Google) como en las prácticas internas (correo electrónico, generación de contenido, exploración de datos), las bibliotecas enfrentan una diversidad de opiniones sobre su uso aceptable. Esto hace imprescindible establecer normas claras para evitar malentendidos y riesgos éticos o de privacidad.

Enfoque colaborativo y adaptable

El artículo destaca que no siempre es necesario escribir una política desde cero: muchas instituciones pueden revisar y adaptar políticas existentes sobre privacidad, seguridad de datos o uso aceptable de tecnologías para incluir IA como nuevo elemento. Asimismo, se recomienda que la creación de políticas no quede solo en manos de la administración, sino que involucre a personal de diferentes áreas, lo que ayuda a que las normas sean más realistas, útiles y mejor aceptadas.

Políticas como documentos vivos

Dado que la tecnología avanza rápidamente, los expertos mencionados en el artículo sugieren que las políticas sobre IA se diseñen como “documentos vivos”, con revisiones periódicas (por ejemplo, cada seis meses), para reflejar nuevos desarrollos, riesgos o herramientas emergentes.

Usos permitidos y prohibidos

Varias bibliotecas ofrecen ejemplos concretos sobre lo que podría considerarse aceptable o no:

  • Aceptable para personal: uso de IA para tareas de bajo riesgo como generación de ideas, corrección de textos, redacción de borradores o resumen de documentos.
  • Prohibido: creación de “deepfakes”; uso de IA para vigilancia, decisiones de contratación o evaluaciones de desempeño sin supervisión humana.

Además, se recomiendan políticas que protejan la privacidad de los usuarios, por ejemplo prohibiendo la entrada de datos personales identificables (como nombres o números de tarjeta) en herramientas externas de IA, y exigiendo consentimiento informado cuando se use IA con datos sensibles.

Integración de prácticas y educación

El artículo también sugiere que, más allá de definir normas, las bibliotecas deberían considerar:

  • Verificar la seguridad y confiabilidad de las herramientas de IA antes de implementarlas con usuarios.
  • Requerir supervisión humana o verificaciones de hechos en respuestas de IA (debido a posibles errores u “alucinaciones” de los modelos).
  • Educar tanto al personal como al público sobre qué es la IA, cómo se utiliza y qué implicaciones tiene su uso responsable en servicios y procesos bibliotecarios.

Bibliotecas y librerías en las que puedes pasar la noche

Ryan, Adam. 2026. “Libraries & Bookstores You Can Spend the Night In.” 1000Libraries.com, enero 26, 2026.

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Se ofrece una guía inspiradora para los amantes de los libros que sueñan con experiencias literarias más allá de la simple visita diurna. La pieza presenta una selección de ocho bibliotecas y librerías emblemáticas alrededor del mundo que permiten a los visitantes pernoctar entre las estanterías, combinando la pasión por la lectura, el turismo cultural y estadías memorables en espacios únicos.

El recorrido inicia con Gladstone’s Library, ubicada en Hawarden (Gales), una de las estancias más queridas por bibliófilos. Esta biblioteca histórica, fundada con los fondos del legado del ex primer ministro británico William Ewart Gladstone, alberga más de 150 000 volúmenes y ofrece a los huéspedes no solo amplias salas de lectura con confortables sillones y escritorios, sino también la posibilidad de dormir entre las colecciones, creando una estancia inmersiva para investigadores y lectores apasionados.

Otra parada destacada es Shakespeare and Company en París (Francia), una librería legendaria a orillas del Sena que ha sido refugio de figuras literarias como Hemingway y Baldwin. A través de su programa conocido como Tumbleweed, los visitantes pueden solicitar una estancia de al menos una semana en un pequeño estudio dentro de la tienda. Esta experiencia ofrece una inmersión total en su extenso catálogo, permitiendo vivir literalmente entre libros en uno de los ambientes más emblemáticos del mundo editorial.

El artículo también incluye estancias en conceptos híbridos de librería y alojamiento, como La Librairie Suite en el distrito del Marais de París, donde las habitaciones privadas están diseñadas con estanterías llenas de libros, camas grandes, zonas de estar y comodidades modernas como cocina y Wi‑Fi, lo que convierte la visita en una verdadera “casa literaria” temporal.

En Asia, el hostel Book and Bed en Tokio (Japón) destaca por su original propuesta: una combinación de librería y alojamiento tipo cápsula que permite a los huéspedes dormir entre miles de libros en un ambiente acogedor y compartido. Esta opción es popular entre los jóvenes viajeros y lectores que buscan una experiencia diferente a los hoteles tradicionales, rodeados de material de lectura para explorar durante la noche y la mañana.

Fuera de Europa y Asia, el artículo menciona también alojamientos fuera de las librerías estrictamente habladas, como The Heathman Hotel en Portland (EE. UU.), que, aunque no es una biblioteca en sí, integra una impresionante biblioteca con más de 2 700 volúmenes dentro del hotel. Este espacio crea un ambiente literario completo en el que los huéspedes pueden disfrutar de lecturas antes de dormir y participar en eventos nocturnos relacionados con la literatura.

Además de estas opciones, la pieza sugiere explorar otras experiencias relacionadas con estancias temáticas para lectores, integrando la literatura con la hospitalidad y destacando la tendencia creciente de convertir espacios book‑centric en destinos turísticos vivenciales.

Presentación de «El último caso de Unamuno» con Luis García Jambrina. Planeta Biblioteca 2026/02/18

Presentación del libro «El último caso de Unamuno» con Luis García Jambrina.

Planeta Biblioteca 2026/02/18

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Luis Garcia Jambrina presenta el último caso de Miguel de Unamuno En su entrevista en Radio Universidad de Salamanca, Luis García Jambrina presentó El último caso de Unamuno (Alfaguara, 2026), una novela que sitúa al escritor en la Salamanca ocupada del otoño de 1936, entre el misterio y la tragedia política. El autor explicó que le interesaba tanto indagar en las circunstancias de la muerte de Unamuno como recrear el clima moral que la hizo posible, en una ciudad convertida en cuartel general del nuevo poder franquista. Jambrina destacó la doble estructura narrativa: por un lado, Unamuno investiga el sospechoso suicidio de un catedrático; por otro, tras su propia muerte, Teresa Maragall y Manuel Rivera tratan de esclarecer lo ocurrido. Esta alternancia de líneas temporales permite que el protagonista sea a la vez investigador y objeto de investigación, reforzando la intriga y la dimensión simbólica del relato. El escritor subrayó que la ficción le ha permitido ir más lejos que en su ensayo previo La doble muerte de Unamuno, completando las lagunas históricas con imaginación verosímil y justicia poética. La novela combina thriller, reflexión filosófica y subtrama amorosa, mostrando a un Unamuno físicamente vulnerable pero éticamente firme, que pasa del apoyo inicial al alzamiento a una valiente oposición. Asimismo, defendió el papel central del contexto salmantino —la Universidad, la propaganda, el palacio episcopal— como un personaje más de la trama. Para Jambrina, esta obra no busca dictar una verdad histórica definitiva, sino ofrecer una interpretación literaria rigurosa y comprometida que complejiza la figura de Unamuno y reivindica su coherencia moral en los días más oscuros de 1936.

Las bibliotecas impulsan la educación para el desarrollo sostenible

Hauke, Petra, Antonia Mocatta y Priscilla Nga Ian Pun, eds. Libraries Driving Education for Sustainable Development. De Gruyter Saur, 2025.

Texto completo

El libro se centra en el papel clave que desempeñan las bibliotecas en impulsar la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), un componente esencial de los programas educativos de la UNESCO para la Agenda 2030. El texto destaca que las bibliotecas no solo proporcionan acceso a recursos informativos, sino que funcionan como instituciones de aprendizaje activo, donde comunidades diversas pueden explorar conocimientos, habilidades y valores vinculados con la sostenibilidad. En el contexto de la EDS, estos espacios fomentan competencias como el pensamiento crítico, la colaboración y la comprensión de desafíos globales como el cambio climático, la equidad social y la justicia ambiental.

Además, el informe argumenta que las bibliotecas verdes o sostenibles —aquellas que integran prácticas ecológicas en su gestión y servicios— merecen reconocimiento como socios activos en los esfuerzos nacionales e internacionales por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se subraya que iniciativas innovadoras como proyectos educativos informales, programas comunitarios y alianzas intersectoriales amplían la influencia educativa de las bibliotecas más allá de las colecciones tradicionales. Esto posiciona a las bibliotecas como agentes que no solo difunden información, sino que también inspiran acción y cambio en sus comunidades locales.

La obra también integra análisis y ejemplos de experiencias de bibliotecas que han implementado proyectos alineados con la EDS, mostrando cómo estas instituciones pueden traducir conceptos globales en actividades tangibles —por ejemplo, talleres sobre sostenibilidad, exposiciones educativas y colaboraciones con escuelas o asociaciones civiles. A través de estos casos se ilustra cómo las bibliotecas contribuyen a una educación más inclusiva, equitativa y transformadora, reforzando su rol como espacios educativos y culturales que apoyan tanto a individuos como a comunidades en la construcción de un futuro sostenible.

Carta de amor de una editora de Nice News a las bibliotecas públicas

Ally Mauch, A Nice News Editor’s Love Letter to Public Libraries,” Nice News, febrero 13, 2026, https://nicenews.com/culture/nice-news-editor-love-letter-to-public-libraries/

Esta carta abierta fue escrita por Ally Mauch en honor al Mes de los Amantes de las Bibliotecas.

«La biblioteca de mi infancia era un pequeño edificio de ladrillo que albergaba todo un mundo de oportunidades para mí. Aún recuerdo haber firmado mi nombre en el reverso de mi primera tarjeta de la biblioteca, las sesiones semanales de cuentos y los ordenadores de sobremesa de principios de los años 2000 donde mis deditos aprendieron a escribir. Estaba a poca distancia de la casa donde crecí, y nunca me dejó aburrirme (“tener diversión no es difícil cuando tienes una tarjeta de biblioteca”, como sabiamente dijo Arthur Read).

De hecho, ese personaje de dibujos no fue el único que me ayudó a romanticizar las alegrías de la biblioteca y a inculcarme un amor de por vida por estas instituciones públicas esenciales. En Matilda, de Roald Dahl, la protagonista encuentra refugio en la biblioteca: cada día pasa “dos gloriosas horas sentada tranquilamente en un rincón acogedor devorando un libro tras otro”. Hasta que la amable bibliotecaria le informa que puede llevarse los libros a casa.

Quizá no sorprenda que Matilda sea la respuesta que doy cuando me preguntan cuál es mi libro favorito. Pero esa pregunta probablemente solo sea imposible para mí porque amo los libros —y amo los libros por la biblioteca.

Mi historia de enamorarme y seguir enamorada de las bibliotecas no es única. Hay más de 17.000 bibliotecas públicas en los Estados Unidos, y casi dos tercios de los estadounidenses mayores de 16 años las utilizan, según una encuesta de 2013 del Pew Research Center.

Lindsay Laren fue educada en casa cuando era niña, y atribuye al acceso a los libros de la biblioteca el haberla ayudado a “desarrollar una empatía más profunda, curiosidad y la capacidad de ver más allá de mi propia perspectiva estrecha”.

Actualmente trabajo con bibliotecas frecuentemente: paso por mi sucursal local para recoger libros, imprimir y fotocopiar, alquilar pases para museos o cargar mi teléfono cuando se queda sin batería. Es también mi lugar de votación, donde he hecho cola junto a otros miembros de la comunidad para ejercer nuestro deber cívico.

Y para las personas sin hogar, que no tienen la suerte de tener un hogar o apartamento cercano, la biblioteca es un lugar cálido (o fresco, en verano) donde pueden ir. Veo a personas de todas las condiciones de vida allí, y todos son bienvenidos — porque la biblioteca es para “todos”.

He visto a personas mayores y jóvenes convertirse en amigos en un programa de punto de cruz; he visto comunidades enteras tener una experiencia única de observar un eclipse juntos en su biblioteca. Estas experiencias no se tratan de mí ni siquiera de las increíbles personas con las que he trabajado, sino de cómo la biblioteca está ahí como una forma para que las personas se conecten entre sí.

Y por eso amo la biblioteca.