Archivo por años: 2016

Uso de gestores de referencias entre profesores e investigadores universitarios

 

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Francese, E. «Usage of Reference Management Software at the University of Torino.» JLIS.it vol. 4, n. 2 (2013). pp. 145-174. 9

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Oir Podcast

Gestores de Referencias Bibliográficas (Planeta Biblioteca 09/01/2014.)

Mendeley (Planeta Biblioteca 2014/11/12)

Se estudia la popularidad y el uso del Software de Gestión de Referencias entre los investigadores y profesores de la Universidad de Turín, Italia, y el papel que las bibliotecas universitarias pueden desempeñar a este respecto. El estudio, basado en un enfoque cualitativo, se basa en un estudio descriptivo consistente en un cuestionario en línea y entrevistas directas, se dirigió a la comunidad de profesores e investigadores en el STM en la Universidad de Turín. Esta investigación pone de relieve el comportamiento de los usuarios de la universidad italiana, lo que confirma los resultados aportados por otras investigaciones en la literatura profesional: el comportamiento se expresa en un mal uso de los gestores de referencias bibliográficas, en la práctica, el estudio y la investigación. Por último, se hace hincapié en el papel que los bibliotecarios pueden desempeñar para ayudar a los estudiosos, proporcionándoles información y las herramientas adecuadas para mejorar el proceso de búsqueda, gestión documental, visibilidad y citación en sus trabajos de investigación.

Encuesta sobre las bibliotecas escolares australianas 2014 (2015)

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2014 Australian School Library Survey:Findings from Softlink’s 2013 Australian School Library Survey into school library budgets, staffing and literacy levels in Australian school libraries. [e-Book]  Camberra, Softlink.

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Softlink es un proveedor líder de conocimientos, contenido y soluciones de gestión de biblioteca (incluyendo libros electrónicos) para las escuelas, las bibliotecas universitarias, públicas y especiales, y centros de conocimiento en Australia y en todo el mundo. Más del 50% de las bibliotecas escolares australianas utilizan el conocimiento, gestión de contenidos y soluciones de biblioteca Softlink. En 2014, Softlink llevó a cabo la quinta encuesta sobre las bibliotecas escolares en Australia. Este informe resume los resultados de la encuesta anual de 2014 y centra su atención en las cuestiones relativas a los presupuestos de las bibliotecas escolares de Australia, los niveles de cualificación del personal y los resultados de alfabetización. Los principales hallazgos incluyen: · Que hay una correlación positiva entre los presupuestos de las bibliotecas escolares y los resultados En cuanto a lectura hay una correlación positiva entre el número de bibliotecarios escolares empleados en las bibliotecas escolares y los resultados En general, fueron menos las escuelas que informaron sobre una disminución del presupuesto en 2013/2014 en comparación con el porcentaje significativo de escuelas que informó de una disminución del presupuesto entre 2012/2013. · En secundaria las escuelas tuvieron un mayor porcentaje del presupuesto que había decrecido en el estudio de 2013/2014 · En general, el 52% de los encuestados indicaron que sentían que la biblioteca de su escuela había sido financiada adecuadamente, el 48% de los encuestados consideró que no era así. La mayoría de las bibliotecas escolares tampoco tuvieron cambios en sus niveles de dotación de personal. También se noto un aumento en la incorporación de libros electrónicos en las escuelas.

Orientaciones futuras sobre interoperabilidad entre repositorios de acceso abierto

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COAR Roadmap: Future Directions for Repository Interoperability, [e-Book]  COAR.

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Cada vez más, los repositorios también se están integrando con otros sistemas, como los sistemas administrativos de investigación y con los repositorios de datos de investigación, con el objetivo de proporcionar un conjunto más integrado y unificado de servicios a varias comunidades

La interoperabilidad es el «pegamento» técnico que hace posible una infraestructura de ciencia abierta emergentes – una infraestructura que conecta una red mundial, descentralizada de repositorios y otras herramientas-. Mientras que la tecnología existe para hacer posible esta integración, el paisaje alrededor de la interoperabilidad es complejo y en continua evolución. El Grupo de trabajo 2 de COAR se ocupa de la interoperabilidad del repositorio y tiene como objetivo definir y promover la interoperabilidad, estándares y políticas de infraestructura.

Software Libre y abierto: comunidades y redes de producción digital de bienes comunes

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Turner Sen, T. E. [e-Book] Software Libre y abierto: comunidades y redes de producción digital de bienes comunes. Méxivo, UNAM, 2012.

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Las TIC funcionan sobre plataformas digitales, cuyo acceso está determinado por el tipo de programas informáticos que utilizamos y el conocimiento que tenemos de los mismos. El potencial de estas plataformas digitales para la educación, el avance del conocimiento y la vinculación social quedará determinado por el significado y valor que les otorguemos. Esto es así porque las tecnologías no son neutrales, emergen como estrategias y mecanismos que se insertan en intereses políticos, económicos y sociales de largo alcance.

Máquinas de papel : tarjetas y catálogos de bibliotecas 1548 – 1929

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Krajewski, Markus. Paper Machines About Cards & Catalogs, 1548 – 1929 translated by Peter Krapp. MIT, 2011

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Hoy en día cualquier oficina tiene un ordenador. Hace ochenta años, los escritorios estaban equipados con una máquina de escribir o un archivo de tarjetas. En máquinas de papel, Markus Krajewski traza la evolución de este proto-ordenador de piezas reactualizables (tarjetas de archivos) que se convirtió en habitual en las oficinas entre las guerras mundiales.

La historia comienza con Konrad Gessner, un gran pensador suizo del siglo XVI que se describe un nuevo método de procesamiento de datos, cuando cortó una hoja de papel con las notas escritas a mano que le permitía disponer de fichas individuales. A finales del siglo XVIII, el catálogo de fichas se convirtió en la respuesta del bibliotecario a la amenaza de sobrecarga de información. Luego, a comienzos del siglo XX, el sistema fue adoptado la tecnología de la tarjeta de catálogo como una herramienta de contabilidad. Krajewski explora este desarrollo conceptual y considera los archivos de tarjetas como «máquina universal de papel» que lleva a cabo las operaciones básicas de almacenamiento, procesamiento y transferencia de datos. Al contar su historia, Krajewski habla de como surgieron los catálogo de fichas, y como en la Universidad de Harvard fue pionera en el primer desarrollo de un sistema de fichas legibles por ordenador ante la incapacidad de los bibliotecarios de mantener el catálogo actualizado, también nos habla de como Melvil Dewey (creador del Sistema Decimal Dewey) contribuyó con su negocio de diseño de fichas y mobiliario para las tarjetas a  mejorar la transferencia de una tecnología a otra.

La evolución del catálogo de la biblioteca: tecnología catalográfica desde los papiros a los ordenadores

 

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Una mujer usando el catálogo de fichas en la sala de lectura principal de la Biblioteca del Congreso, alrededor de 1940. Foto: Biblioteca del Congreso

The Evolving Catalog
Cataloging tech from scrolls to computers
By Karen Coyle | January 4, 2016 en American libraries

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OCLC dejó de actualizar su catálogo impreso el 1 de octubre de 2015, poniendo fin a una época que duró más de 150 años. El catálogo de la biblioteca ha cambiado a medida que lo ha hecho la tecnología, en este artículo de Karen Coyle se hace un repaso a su historia y a su desarrollo futuro.

La tecnología de catálogo de la biblioteca en la época que vivió Cutter era un libro impreso. Los catálogos impresos tenían las mismas ventajas que los propios libros: podían ser producidos en varias copias y eran altamente portátiles. Una biblioteca podía proporcionar una copia de su catálogo a otra biblioteca, por lo que era posible que otros usuarios pudieran encontrar el documento que necesitaban más allá de la propia biblioteca. Las desventajas del catálogo impreso, tiene que ver con el incremento de las colecciones. Un catálogo impreso necesitaba de una actualización casi constante, ya que nada más imprimirlo quedaba desactualizado; pues el tiempo requerido para producir un catálogo impreso (en una época en la que la impresión requería componer cada página) significaba que el catálogo podría estar muy desfasado nada más salir de la imprenta. La actualización de un catálogo impreso conllevaba la reimpresión en su totalidad, o la producción de volúmenes suplementarios con las obras más recientemente incorporadas a la biblioteca, lo que implicaba que buscar en el mismo se convirtiera en un un hecho bastante tedioso.

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Catálogo manuscrito de la Biblioteca de la Universidad de Lawrence, hacia 1855.

Se atribuye el desarrollo del catálogo de fichas a Esdras Abad en 1861, Esdras era ayudante de biblioteca de la Universidad de Harvard. Aunque desde nuestra perspectiva actual el catálogo de tarjetas no cumple con todas las necesidades de la manera más eficiente como sería de desear, sin embargo el catálogo de fichas en aquel tiempo supuso disponer de un instrumento muy valioso de actualización continua para los usuarios de las bibliotecas y los bibliotecarios. Si bien las fichas de papel se habían utilizado en épocas anteriores, en particular, por la década de los bibliógrafos y enciclopedistas porque facilitaban tener una presentación ordenada de un gran número de entradas individuales, que para las bibliotecas de aquella época demostró ser una herramienta útil y flexible. Y de este modo  en 1877 el «Comité de Cooperación» de la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA)  recién constituido anunció su decisión de normalizar el uso y medidas que debería tener la ficha de catálogo de las bibliotecas. 

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Catálogo de fichas

Y fue precisamente una compañía dirigida por Melvil Dewey, el creador de la clasificación decimal, llamada «The Library Bureau» la que empezó a diseñar y comercializar el mobiliario necesario para alojar el catálogo de fichas y una variedad de productos basados ​​en las tarjetas para el creciente mercado americano. Eso si, tuvo la deferencia de suministrar las fichas de cartón a un precio más bajo que sus competidores. Ante su utilidad, poco tiempo después otros países europeos como el Reino Unido empezaron a utilizar ficheros de tarjetas en las bibliotecas. Incluso Markus Krajewski, en su libro sobre la historia del catálogo titulado Paper Machines: About Cards and Catalogs, 1548–1929 (2011), considera que el catálogo de fichas pone las bases para la creación del primer prototipo de base de datos automatizada, debido a la forma en que se estructuran los datos en unidades manipulables que permitían el reordenamiento de los datos para diferentes propósitos.

No podemos obviar que uno y otro sistema (catálogo impreso y de fichhas), aunque ahora nos parezcan caducos eran aplicaciones tecnológicas a las bibliotecas, tal como lo fue la  máquina de escribir que trajo una mayor uniformidad al catálogo de fichas que la que había proporcionado el más bello catálogo de fichas manuscritas, lo que además aumentó la cantidad de información que se podía incluir en en la superficie de una ficha de cartón de aproximadamente tres por cinco pulgadas.

Después de Dewey, la persona que ejerció la mayor influencia sobre la tecnología que se aplicaría en las biblioteca fue Henriette Avram (1919-2006), creadora del formato de lectura mecánica de catalogación (MARC). Henriette fue una innovadora en cuanto a la capacidad de computación a mediados de la década de 1960 cuando desarrolló el formato MARC, si bien la capacidad de los ordenadores de entonces era muy limitada para el manejo de datos de texto. A pesar de todo fue una adelantada de su tiempo, ya que el desarrollo las bases del futuro catálogo automatizado en línea que aún tardaría más de una década en ser inventado. Pero esto posibilitaba crear listados que facilitaban enormemente muchas de las tareas de las bibliotecas.

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Henriette Avram presenta una cinta magnética que contiene 9.300 registros en formato MARC a Richard Coward de la Bibliografía Nacional Británico de 1967.
Foto: American Libraries, octubre de 1989

El siguiente desarrollo en la mejora tecnológica del catálogo fue la creación del OPAC. Las motivaciones principales para que el catálogo en linea fuera una realidad, tienen que ver con la necesidad de compartir información con todo el sistema universitario del estado sobre los fondos de las bibliotecas de investigación (y el ahorro de costes asociados). Y de este modo eliminar la ineficiencia que suponía la producción y mantenimiento de grandes catálogos de fichas a medida que las colecciones fueron creciendo. Además para una biblioteca de investigación es muy importante tener un catálogo actualizado, y al día; ya que por entonces OCLC actualizaba sus fichas cada 3 meses, por lo que habia la necesidad perentoria de poder tener un catálogo en línea.

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Catálogos de bibliotecas en línea (OPAC) de la década de 1980 con el sistema Dynix.

Los registros MARC fueron en esencia un subproducto de la producción de fichas en tarjeta. Y ahora, unos 35 años después, seguimos utilizando el mismo sistema a pesar de que la tecnología de la información ha cambiado de manera espectacular durante ese tiempo. El registro MARC, diseñado como un formato para transferir los datos bibliográficos a la impresora, no se adecua bien a los sistemas de almacenamiento y manipulación de bases de datos actuales. Es muy posible que el mayor error cometido en las últimos dos o tres décadas por parte de las bibliotecas es no haber creado un nuevo estándar de datos que se adapte mejor a la tecnología moderna y menos una imitación de la tarjeta legible por ordenador. Eso no quiere decir que los catálogos en línea no utilicen la tecnología de bases de datos para proporcionar capacidades de búsqueda y visualización, pero si es bien cierto que estos sistemas están lejos de ser el ideal desde el punto de vista de la tecnología de la información. El verdadero problema es la falta de adecuación de los modelos entre el sistema cuidadosamente elaborado de una entrada del catálogo y la funcionalidad inherente del sistema de gestión de bases de datos. Los sistemas de gestión de bases de datos, que son esenciales para permitir una búsqueda eficiente de grandes cantidades de datos, funcionan bajo un principio completamente diferente del archivo secuencial en el que se basa el catálogo de fichas.  Un sistema de gestión de base de datos es capaz de realizar lo que se denomina «acceso aleatorio», que es la capacidad de ir directamente a la entrada o entradas que coinciden con la consulta. El conjunto de entradas recuperados puede ser radicalmente diferente a las áreas de la secuencia alfabética, y una vez recuperadas ya no están en el contexto previsto por el catálogo alfabético. Ya que los sistemas de gestión de bases de datos incluyen la capacidad de tratar cada palabra de una oración o una cadena de búsqueda como una unidad por separado. Así es como funcionan los motores de búsqueda como Google,  ya no hace falta hacer una búsqueda teniendo en cuenta las entradas que vienen determinadas por las reglas de catalogación de la biblioteca. No es necesario para buscar escribir «Neptuno, Plaza de», ya que podremos buscar por cualquiera de los términos o en su forma directa. Más aún cuando sabemos por estudios llevados a cabo que la búsqueda por palabra clave es la más utilizada por la inmensa mayoría de los usuarios de la biblioteca. Toda la base del mecanismos de búsqueda basada en las reglas de catalogación se ha vuelto irrelevante en el diseño de los catálogos en línea, y el funcionamiento básico del catálogo en línea no implementa el modelo previsto del catálogo de fichas. Paralelamente los desarrolladores de sistemas simplemente no entienden, ni desean entender la intención del catálogo, el malentendido en realidad va en ambos sentidos. Las razones de este impasse despúes de 35 años son complejas y conllevan componentes sociales y económicos. No es fácil de explicar por qué el cambio no se hizo en ese momento de nuestra historia de la tecnología, pero al menos uno de los factores fue la falta de comprensión de que la catalogación simplemente fue una respuesta a las posibilidades técnicas de cada momento, ya fuese en la época de los catálogos impresos, de fichas o de formatos legibles por ordenador.

A diferencia de la mayoría de las otras comunidades profesionales, la comunidad de bibliotecas continúa desarrollando algunas normas sobre los datos clave que a su juicio son «tecnológicamente neutrales.» Sin embargo es evidente que todos los datos creados hoy serán procesados ​​por computadoras, serán gestionado por software de bases de datos, serán buscados utilizando las capacidades de búsqueda de las base de datos, y serán visitados por los usuarios a través de una red informática. Y el futuro de la tecnología aplicada al catálogo tiene que tener muy en cuenta estas cuestiones, y alejarse de las inercias pasadas que aún tienen un peso muy fuerte en la profesión.

 

 

Sólo un 25% de los usuarios de bibliotecas estadounidenses llevaron en préstamo un libro electrónico

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“Digital Content in Public Libraries: What Do Patrons Think?» BISG, 2016

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El informe más reciente de la industria editorial realizado por BISG “Digital Content in Public Libraries: What Do Patrons Think?, a pesar de que más de la mitad de los usuarios de biblioteca son conscientes de que sus bibliotecas disponen de libros electrónicos y audiolibros digitales, relativamente pocos de ellos accedieron a este servicio en el año anterior, concretamente sólo un 25% de los usuarios de bibliotecas llevaron en préstamo un libro electrónico. 

El estudio, llevado a cabo en la primavera de 2015, recogió 2.000 respuestas de adultos mayores de 18 años, una de las evidencias que se pusieron de manifiesto es que los usuarios no están en contra del uso de medios digitales; el 58% dijeron que leen literatura de ficción en formato digital en alguna ocasión, una cifra que se redujo a 53% de los usuarios de lectura de no ficción. La mitad de los usarios dijeron que nunca leen libros para niños en formato digital.

Las tasas relativamente bajas se produjeron a pesar del hecho de que el 58% de los usuarios dijeron que saben que su biblioteca ofrece dos libros electrónicos y audiolibros digitales. Los usuarios de la biblioteca también llevaron en préstamo contenidos digitales con menos frecuencia que los que no usan las bibliotecas; El 44% de los usuarios dijeron que habían leído un libro electrónico en el último año, y el 12% había escuchado un libro de audio digital.

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Según el informe el mayor impedimento que consideran los usuarios respecto a porque no se llevaron en préstamo más libros electrónicos tiene que ver con la falta de disponibilidad de muchos de los títulos en formato digital, seguido por una preferencia por los libros en impresos. Otra consideración importante es que el período de préstamo de libros electrónicos es demasiado corto.  Los usuarios también manifestaron estar más satisfechos con la selección de libros impresos de su biblioteca que con la llevada a cabo para los contenidos digitales, pues el 90% de los usuarios estaban satisfechos con la selección de los títulos impresos para adultos, pero sólo el 51% lo estaban con los títulos disponibles de libros electrónicos. El patrón se repitió en todas las categorías de contenido, incluyendo periódicos y revistas. Sólo el 39% de los usuarios dijeron que estaban satisfechos con la selección de ambos (periódicos y revistas digitales), mientras que el 65% estaban contentos con la variedad de títulos de revistas impresas, y el 63% satisfecho con la selección de los periódicos impresos.

La falta de disponibilidad de un libro electrónico no significa, sin embargo, que muchos usuarios no lean ese título en particular: el 37% dijo que lo solicitarían en reserva y esperarían a su disponibilidad, mientras que el 24% dijo que lo pediría prestado en formato impreso, y otro 12% dijo que se descargaría una copia ilegal. Sólo el 3% de los usuarios dijo que no lo leería o que leería otro título.

El coste de la publicación de monografías: hacia una metodología transparente

 

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Nancy L. Maron,  Christine Mulhern,  Daniel Rossman,  Kimberly Schmelzinger. The Cost of Publishing Monographs: Toward a Transparent Methodology [e-Book]  Ithaka S+R, 2016

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El modelo de negocio que durante tantos años han desarrollado las editoriales académicas se enfrenta a numerosos retos, en primer lugar la presión ejercida por unos presupuestos en disminución, el declive de las librerías y el cambio en los patrones de compra de las bibliotecas, y la llegada de la digitalización que les está enfrentando a nuevos modelos emergentes que aún no generan el suficiente valor añadido esán poniendo muchos de los presupuestos con los que fueron válidos en cuestión.

En los últimos años han surgido y intensificado los mandatos de acceso abierto, la disminución de las ventas, y el deseo de las universidades de dar mayor visibilidad a su publicación académica ha llevado a considerar seriamente la posibilidad de disponer en acceso abierto de las monografías académicas publicadas por la propia institución. Si bien se han llevado a cabo numerosos esfuerzos para evaluar los costos de publicación de una monografía académica, este estudio intenta identificar todos los factores que entran en juego en relación con los costos en la publicación de la monografía académica y considerar con datos fiables la viabilidad y sostenibilidad de proyectos de este tipo.