La llamada a la adopción de estándares interoperables en los ebooks académicos, liderado por Jennie Rose Halperin, busca garantizar la libre elección de los lectores y fortalecer el acceso en el mercado editorial universitario. Este manifiesto, respaldado por instituciones académicas de renombre, destaca la necesidad de superar las restricciones impuestas por licencias costosas y limitantes que afectan la adquisición, preservación y préstamo de libros electrónicos en bibliotecas.
El documento enfatiza la importancia de un ecosistema de ebooks basado en estándares abiertos que promuevan la interoperabilidad. Entre los principales objetivos, se encuentra la mejora en la descubribilidad de contenidos a través de metadatos abiertos y universales como OPDS, lo que facilitaría el acceso a los títulos. También se aboga por una mayor usabilidad, fomentando el uso de sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) abiertos, como Readium LCP, que permitan una integración sencilla entre plataformas.
Otro aspecto clave es la simplificación en la adquisición de ebooks, promoviendo un mercado bibliotecario más accesible y con mayor impacto para autores y editoriales. Además, se insiste en la inclusión y accesibilidad, garantizando la compatibilidad con herramientas y lectores adaptados para personas con discapacidad.
Esta llamada se alinea con tendencias internacionales en defensa del acceso abierto, como la iniciativa Plan S impulsada por la cOAlition S, que exige que los resultados de investigación financiados con fondos públicos sean de libre acceso. Asimismo, organizaciones como la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) han señalado que los modelos de licenciamiento restrictivos dificultan el rol de las bibliotecas como guardianas del conocimiento.
La declaración fue redactada por Robert Cartolano y William Maltarich, quienes subrayan que garantizar el acceso sostenible a los ebooks académicos no solo beneficia a la comunidad investigadora actual, sino que preserva el conocimiento para generaciones futuras. La adhesión a estos principios por parte de universidades y bibliotecas es fundamental para evitar la fragmentación del ecosistema digital y asegurar un modelo más equitativo de acceso a la información.
Los libros de texto siguen siendo una herramienta clave en la educación, pero han evolucionado significativamente en las últimas décadas en términos de creación, publicación, formato, acceso y mantenimiento. Actualmente, la mayoría tiene versiones digitales y se pueden consultar en línea, con un número creciente de recursos educativos abiertos. Además, muchos incluyen bibliotecas de materiales complementarios e incluso se integran en plataformas educativas digitales.
El paso de los libros impresos a los digitales ha impulsado la incorporación de funciones interactivas como búsquedas avanzadas, anotaciones, contenido interactivo, evaluaciones automatizadas y chatbots. Estas mejoras han generado nuevos desafíos y oportunidades para aplicar inteligencia artificial (IA) en el desarrollo y uso de los libros de texto digitales.
Algunas cuestiones clave en este ámbito incluyen cómo mejorar el acceso y la lectura, extraer conocimiento implícito en los textos para optimizar el aprendizaje, analizar los registros de interacción de los estudiantes, enriquecer el contenido con información externa y utilizar tecnologías de lenguaje avanzado para personalizar la experiencia educativa.
En este contexto, el campo de los Libros de Texto Inteligentes ha pasado por distintas generaciones de desarrollo. La primera generación, basada en sistemas de tutoría inteligente e hipertexto educativo, ofrecía personalización a través de estructuras predefinidas por expertos en el dominio. Con el avance de la web, estos libros adoptaron formatos tradicionales con tablas de contenido y glosarios, incorporando técnicas como navegación adaptativa, recomendación de contenido y personalización del aprendizaje. Sin embargo, operaban en entornos cerrados con materiales cuidadosamente seleccionados y estructurados.
Este desarrollo ha generado diversas generaciones de «libros de texto inteligentes»:
Primera Generación: Inteligencia Diseñada
Esta fase inicial surgió de la intersección entre los sistemas de tutoría inteligentes y los hipermedios educativos adaptativos. Los primeros prototipos no presentaban el formato tradicional de los libros de texto; en su lugar, proporcionaban a los estudiantes acceso adaptativo a elementos de información o «hiper-tarjetas» en respuesta al rendimiento en ejercicios asociados. Con la popularización de la web, estos libros adoptaron una estructura más convencional, incorporando técnicas de personalización como soporte de navegación, manipulación adaptativa de páginas, recomendación de contenido y secuenciación de contenidos. Estos sistemas eran entornos de corpus cerrado, ofreciendo colecciones limitadas de textos y ejercicios diseñados meticulosamente.
Segunda Generación: Inteligencia Integrada
En esta etapa, la atención se centró en aspectos prácticos como arquitecturas abiertas, integración con recursos educativos externos y estandarización de modelos semánticos. El desarrollo de tecnologías de la Web Semántica permitió la representación de conocimientos compartibles y soluciones arquitectónicas para software inteligente. Esto facilitó la implementación de modelos de conocimiento como ontologías y la integración de materiales educativos interconectados, permitiendo a los libros de texto «comprender» su contenido y participar en interacciones más significativas con los estudiantes, como responder preguntas y crear mapas conceptuales.
Tercera Generación: Inteligencia Extraída
Con el avance de técnicas de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) y Aprendizaje Automático (AA), los investigadores comenzaron a ver los libros de texto no solo como herramientas educativas, sino también como fuentes ricas de contenido de alta calidad. Se aplicaron métodos para extraer automáticamente temas, conceptos, relaciones e incluso modelos completos de conocimiento de los textos digitales. Esta capacidad permitió transformar automáticamente libros de texto en versiones inteligentes, enlazándolos con contenido interactivo externo y conectándolos entre sí.
Cuarta Generación: Inteligencia Minada de Datos
La adopción creciente de libros de texto digitales generó una abundancia de datos sobre la interacción de los estudiantes. Se emplearon métodos de minería de datos para analizar estos registros, permitiendo comprender mejor los comportamientos de lectura y su relación con el progreso académico. Los patrones de navegación y las actividades de anotación se utilizaron para predecir el éxito o fracaso de los estudiantes, facilitando intervenciones oportunas. Además, estos datos ayudaron a modelar el conocimiento de los estudiantes sobre conceptos específicos y mejorar la organización y presentación de los contenidos.
Quinta Generación: Inteligencia Generada
Recientemente, la incorporación de modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) ha revolucionado los libros de texto inteligentes. Estos modelos, entrenados con vastas cantidades de datos textuales, pueden extraer y sintetizar información de los libros de texto, ofreciendo respuestas automáticas a preguntas y reduciendo problemas como las «alucinaciones» en las respuestas generadas. Además, se han utilizado para crear experiencias interactivas, como chatbots que simulan conversaciones tutor-estudiante, mejorando la interacción y personalización del aprendizaje.
Conclusiones
A pesar de su larga historia, los libros de texto inteligentes siguen siendo un campo de innovaciones en el que se introducen y exploran nuevos enfoques en diversos estudios. Los investigadores de libros de texto inteligentes adoptan con entusiasmo tecnologías desarrolladas fuera de este campo y plantean casos de uso y escenarios de aplicación que amplían las capacidades y la eficacia potencial de los prototipos de libros de texto. Los libros de texto siguen siendo una de las principales fuentes de conocimiento para los estudiantes, a pesar de que los contenidos más interactivos y no textuales están ganando popularidad en muchas otras tareas y contextos.
Ha llegado el momento de que los libros de texto aumenten su funcionalidad con características interactivas que mejoren la eficacia general de los libros de texto como herramientas de aprendizaje. Las interfaces adaptables de los libros de texto, los contenidos inteligentes, los servicios inteligentes y las herramientas centradas en la comunidad para interactuar con otros usuarios transformarán el estudio de los alumnos con libros de texto en una experiencia de aprendizaje más interactiva y social. La nueva ola de IA generativa que ya alimenta la actual generación de libros de texto inteligentes abre un amplio abanico de posibilidades para hacer que el aprendizaje con libros de texto sea aún más interactivo y atractivo. Los LLM son muy capaces de transferir eficazmente lo que aprenden del preentrenamiento en textos a escala web a diferentes contextos, lo que se traduce en altos niveles de fluidez y coherencia del texto generado. Actualmente, la dirección más popular de estos trabajos es utilizar los LLM para producir automáticamente preguntas de evaluación para libros de texto inteligentes, con resultados iniciales prometedores. Además, se están construyendo nuevos prototipos de libros de texto inteligentes que emplean IA generativa para apoyar nuevas formas significativas de interacción. Esperamos más trabajos interesantes que utilicen el potencial de estos modelos en diversas formas de apoyo al alumno en torno a los libros de texto inteligentes, especialmente si se basan en el éxito de la investigación anterior.
El préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas públicas británicas se ofrece desde 2008, pero ha enfrentado desafíos constantes en cuanto a disponibilidad, costos y licencias. El Sieghart Review de 2013 estableció principios para equilibrar las necesidades de bibliotecas, editores y lectores. Desde entonces, han surgido nuevos distribuidores de ebooks, han aumentado los catálogos y dos agregadores (Bolinda y Overdrive) dominan el mercado, además de extenderse el derecho de préstamo público a libros electrónicos.
Arts Council England, que apoya tanto a las bibliotecas como al desarrollo comercial de editores y escritores, ha intensificado su colaboración con estos actores para promover la lectura, especialmente entre los jóvenes, quienes representan a los futuros consumidores de libros. Las bibliotecas, además de invertir anualmente hasta £50 millones en adquisición de libros, organizan actividades como clubes de lectura y eventos con autores, que no solo fomentan la lectura, sino que también impulsan las ventas de libros.
Durante los confinamientos de 2020-2021, se invirtieron £300.000 en libros electrónicos para satisfacer la creciente demanda cuando las bibliotecas y librerías físicas estaban cerradas. Aunque el préstamo digital se ha mantenido por encima de los niveles previos a la pandemia, los precios actuales hacen que sea insostenible para las bibliotecas mantener este servicio. Sin embargo, el préstamo de libros electrónicos es crucial para garantizar el acceso a la lectura, apoyar a comunidades vulnerables y promover la alfabetización.
El estudio encargado por el Arts Council muestra una fuerte relación entre el préstamo frecuente de libros electrónicos y altos niveles de compra de libros, lo que debería dar confianza a los editores sobre los beneficios de colaborar con bibliotecas mediante licencias más flexibles. Casi todos los editores que participaron en el proyecto piloto manifestaron interés en seguir colaborando con bibliotecas en el futuro. Este informe busca incentivar nuevas formas de cooperación, explorando modelos de acceso y precios que beneficien tanto a las bibliotecas como a los editores, impulsando nuevas comunidades lectoras.
Un informe financiado por Arts Council England concluye que ofrecer ebooks más asequibles y accesibles a las bibliotecas públicas podría abrir nuevas oportunidades para promover la lectura y apoyar el desarrollo de lectores.
El estudio, realizado por Libraries Connected, destaca que el préstamo de ebooks aumenta el acceso a la lectura, especialmente entre hogares de bajos ingresos, y que los usuarios frecuentes de préstamo digital también son compradores activos de libros.
El proyecto piloto, desarrollado con 16 editoriales y 28 servicios bibliotecarios, exploró licencias más flexibles, como el préstamo simultáneo de un mismo título, facilitando su uso en grupos de lectura, charlas de autores y festivales literarios.
El informe insta a las editoriales a ofrecer licencias más accesibles, ampliar el catálogo digital disponible para las bibliotecas y proporcionar materiales promocionales. Los hallazgos muestran que el préstamo de ebooks no representa una amenaza para las ventas, sino una oportunidad para impulsar la lectura, beneficiando tanto a bibliotecas como a editoriales y lectores.
El informe destaca que, en promedio, solo el 7% de los usuarios registrados en bibliotecas son prestatarios de libros electrónicos, con un promedio de 10 préstamos al año por usuario. Aunque el 40% de los encuestados había pedido prestado al menos un libro electrónico en el último año, la mayoría (75%) seguía optando por libros físicos, y solo un 28% había solicitado ambos formatos.
Los prestatarios de libros electrónicos tienden a ser mujeres de 45 años o más, especialmente entre 55 y 74 años, y menos propensas a vivir en zonas desfavorecidas. Más de la mitad de los usuarios ha estado pidiendo prestados libros electrónicos durante más de dos años, mientras que un 22% comenzó a hacerlo en el último año.
Entre las principales razones para pedir prestados libros electrónicos destacan la comodidad del formato y el ahorro en costos, aunque esta última razón es más importante para quienes solicitan libros físicos. Por otro lado, el 61% de quienes no piden prestados libros electrónicos prefieren el formato físico, y un 20% desconoce la posibilidad de solicitar libros electrónicos en las bibliotecas.
El informe también revela una relación positiva entre el préstamo y la compra de libros: los que piden prestados más libros tienden a comprar más, especialmente en el caso de los libros electrónicos. Además, el 56% de los prestatarios de libros electrónicos ha recomendado al menos un libro prestado a otras personas.
La experiencia de préstamo de libros electrónicos es mayormente satisfactoria, con una calificación promedio de 7.7/10, aunque hay insatisfacción con la disponibilidad y variedad de títulos. Muchos usuarios deben esperar frecuentemente para acceder a libros electrónicos deseados, optando en ocasiones por otros títulos disponibles o uniéndose a listas de espera.
Finalmente, el préstamo de libros electrónicos ha tenido impactos positivos en los usuarios, ayudando a reducir la soledad y el aislamiento, especialmente en personas con discapacidades, y brindando oportunidades de aprendizaje y apoyo emocional en momentos difíciles.
El estudio impulsado y financiado por la Fundación Mellon, analiza los costos y beneficios de los modelos emergentes en la publicación de monografías académicas. Su objetivo principal es evaluar la adecuación de estos modelos al mercado del libro electrónico académico, así como su impacto en bibliotecas y autores.
Para ello, se están llevando a cabo entrevistas con editores, agregadores de contenido y bibliotecarios. En las primeras fases del estudio, las preguntas a los editores y agregadores se centraron en tres aspectos clave:
Alineación con la misión de la organización: de qué manera los modelos de publicación se ajustan a los valores y objetivos de las instituciones académicas.
Competencia por los autores: cómo los modelos de negocio ayudan a atraer a escritores.
Acceso a fondos bibliotecarios: cómo los modelos permiten captar una parte del presupuesto destinado a adquisiciones en bibliotecas.
Uno de los hallazgos clave del estudio es que la lectura de contenido digital creció de forma exponencial durante la pandemia. Este fenómeno ha llevado a editoriales y agregadores a ampliar el acceso a sus publicaciones, tras darse cuenta de la cantidad de lectores potenciales que estaban quedando fuera del mercado. En respuesta a esto, han surgido nuevas estrategias de distribución y modelos de acceso abierto para monografías académicas, con el objetivo de llegar a audiencias más amplias y diversificadas geográficamente.
Sin embargo, a pesar de la mayor demanda de libros electrónicos, el sector enfrenta importantes desafíos financieros, especialmente en humanidades y ciencias sociales. Las bibliotecas de investigación, que constituyen el principal mercado para las monografías académicas, han visto reducidos o estancados sus presupuestos. Esto limita el crecimiento de la industria y ha llevado a los editores a explorar nuevas fuentes de ingresos, como el formato audiolibro, en un intento de compensar la disminución de las ventas en papel.
Otro aspecto destacado en las entrevistas es la necesidad de fomentar una mayor diversidad de autores, lenguajes y formatos en la publicación de monografías. En este sentido, han surgido iniciativas de acceso abierto como Fund to Mission, Path to Open, University Press Library Open y Opening the Future, que buscan proteger y promover la producción de estos trabajos.
En 2024, las bibliotecas y escuelas alcanzaron nuevos récords en préstamos digitales, con más de 739 millones de préstamos, un aumento del 17% respecto a 2023. Las aplicaciones Libby y Sora de OverDrive facilitaron este crecimiento, mientras que la plataforma de streaming Kanopy también alcanzó cifras récord con 27.8 millones de reproducciones.
Principales hitos de 2024:
192 sistemas bibliotecarios y escolares superaron el millón de préstamos digitales, con la Biblioteca Pública de Los Ángeles a la cabeza.
Más de 30 sistemas bibliotecarios alcanzaron por primera vez el millón de préstamos digitales, ingresando al Million Checkout Club de Libby.
Más de 9.1 millones de personas instalaron la aplicación Libby y 118.9 millones de nuevos usuarios se unieron a sistemas bibliotecarios.
Cifras clave de préstamos digitales:
Ebooks: 366.2 millones (+7%)
Audiolibros: 278.3 millones (+19%)
Revistas: 95.1 millones (+70%)
Cómics: 44.8 millones (+20%)
Títulos infantiles y juveniles: 157.8 millones (+14%)
Préstamos en bibliotecas públicas: 706.3 millones (+17%)
Préstamos en escuelas: 56.2 millones (+15%)
Cifras de streaming en Kanopy:
Reproducciones: 27.8 millones (+18%)
Minutos de contenido transmitidos: 950.4 millones (+18%)
Estos datos reflejan la creciente demanda de contenido digital y la expansión de los servicios bibliotecarios en todo el mundo.
Los audiolibros no solo son una alternativa accesible para quienes tienen dificultades con la lectura convencional, sino que también juegan un papel crucial en promover la alfabetización y la inclusión. A través de su propia experiencia personal y profesional, la autora Elizabeth Ellis defiende la validez de los audiolibros como una forma de lectura auténtica, especialmente en contextos donde el tiempo y la accesibilidad son limitados.
El estudio plantea si escuchar un audiolibro tiene el mismo valor que leer. Desde su perspectiva como madre y profesional de la industria de los audiolibros, asegura que, aunque las opiniones sean divididas, el cerebro humano procesa la información auditiva de manera similar a la visual. Este punto de vista es respaldado por expertos como Emily Pike Stewart, narradora y productora de audiolibros, quien señala que los audiolibros son fundamentales para la accesibilidad de personas con discapacidades visuales, como su esposo, que es ciego. A pesar de utilizar el braille, la mayoría de los libros no están disponibles en este formato, por lo que los audiolibros se convierten en una herramienta esencial para la lectura y el acceso a la información.
Además de ser una solución para personas con discapacidades visuales, los audiolibros también son cruciales para aquellos con trastornos neurológicos como la dislexia. Estos trastornos dificultan la lectura de texto impreso, pero los audiolibros ofrecen una alternativa efectiva, permitiendo a los oyentes disfrutar de los mismos contenidos sin enfrentar barreras adicionales. Organizaciones como Learning Ally están luchando contra el estigma de que los audiolibros no son «libros reales», y están promoviendo la alfabetización a través de audiolibros grabados por narradores humanos. Estas iniciativas son especialmente beneficiosas para niños de diversas edades y niveles educativos, promoviendo la inclusión independientemente de la raza, el estatus socioeconómico o la habilidad cognitiva.
La autora también resalta cómo los audiolibros permiten una experiencia más enriquecedora para aquellos que tienen poco tiempo para leer de manera tradicional, como es su caso al ser madre y escritora profesional. En situaciones cotidianas como desplazamientos largos, tareas domésticas o multitareas, los audiolibros brindan la oportunidad de disfrutar de libros mientras se realizan otras actividades. Un ejemplo destacado en el artículo es el de su esposo, quien, siendo un ávido lector de fantasía, menciona que le resulta más fácil procesar la información en formato de audio, ya que le permite escuchar mientras camina, cocina o realiza otras actividades. Además, señala cómo la actuación de la voz de los narradores puede enriquecer la experiencia, añadiendo una capa de profundidad y emoción a la obra.
En su experiencia profesional, Ellis también comparte ejemplos de cómo los audiolibros pueden transformar la percepción de una obra. Menciona el caso de «Mary Poppins», una serie que leíó en su juventud y que volvió a experimentar en formato de audiolibro, destacando cómo la narradora Sophie Thompson aportó una nueva dimensión al personaje. Esta capacidad de experimentar un libro desde una perspectiva diferente, gracias a la narración, es una de las características que distingue a los audiolibros de la lectura tradicional.
Sin embargo, Ellis no pasa por alto que no todos los libros son aptos para el formato de audiolibro. Durante su carrera como revisora de audiolibros, ha tenido que escuchar obras que no funcionan bien en este formato, como libros de cocina o finanzas, que a menudo se vuelven tediosos de escuchar debido a su contenido técnico y detallado. También destaca que la combinación entre el contenido de un libro y la habilidad del narrador es clave para que la experiencia sea positiva. Si la narración no se ajusta al tono o estilo del texto, puede afectar negativamente la calidad de la experiencia auditiva.
A pesar de estos desafíos, Ellis concluye que los audiolibros deben verse como una extensión natural de los libros impresos, no como una sustitución. El audiolibro es una herramienta poderosa para hacer que la literatura sea más accesible a una gama más amplia de personas, incluidos aquellos con discapacidades, personas que viven con poco tiempo, y aquellos que disfrutan de la interpretación única de un narrador. Los audiolibros también ayudan a hacer que los libros sean más inclusivos y menos exclusivos, eliminando barreras y permitiendo que más personas disfruten de la lectura. En última instancia, el artículo aboga por la idea de que la elección de leer un libro de manera tradicional, digital o en formato de audiolibro es una cuestión personal, pero que todas estas formas de «lectura» deben ser igualmente valoradas.
A través de su encuesta anual, que se ha convertido en una tradición dentro de su blog, Bransford explora los cambios en los hábitos de lectura impulsados por factores tecnológicos, económicos y culturales.
Se analiza la evolución de las preferencias de lectura entre libros físicos y libros electrónicos a lo largo de los últimos 18 años. Bransford invita a los lectores a participar en su encuesta anual sobre el tema, destacando cómo las preferencias han cambiado debido a factores como avances tecnológicos, hábitos de consumo y disponibilidad de títulos. El autor también reflexiona sobre las razones detrás de estas elecciones, incluyendo aspectos prácticos, sentimentales y económicos, abriendo un espacio para el debate sobre el futuro de la lectura digital.
El autor destaca que, aunque los libros electrónicos ganaron popularidad rápidamente gracias a su comodidad, portabilidad y precio, los libros físicos aún conservan un fuerte atractivo debido a su tangibilidad, conexión emocional y la experiencia estética que ofrecen, como el diseño de las portadas o el placer de pasar páginas de papel. Este dilema refleja una tensión continua entre innovación y tradición, donde los avances tecnológicos han hecho que los dispositivos de lectura sean más accesibles y versátiles, mientras que los lectores nostálgicos y coleccionistas prefieren el formato físico por su valor sentimental y durabilidad.
Bransford también aborda cómo la disponibilidad de títulos en cada formato ha influido en las decisiones de los lectores. Por ejemplo, algunos títulos pueden estar más fácilmente disponibles como e-books, mientras que otros, especialmente ediciones especiales o de coleccionista, están diseñados para apreciarse como objetos físicos. Además, analiza el impacto de los precios y cómo las promociones frecuentes en libros electrónicos han incentivado a algunos consumidores a adoptar este formato.
El consumo de audiolibros varía significativamente entre países, según datos de la macroencuesta Statista Consumer Insights. En China, un 42% de los encuestados afirmó haber consumido audiolibros en el último año, posicionando al país como líder en este formato. Sudáfrica ocupa el segundo lugar con un 33%. Otros países con porcentajes destacados incluyen México (29%) y Alemania (27%).
Un grupo de naciones, entre las que se encuentran Brasil, Reino Unido, Chile, España, Estados Unidos y Australia, muestra cifras similares, oscilando entre el 23% y el 24%. En el extremo opuesto, Japón registra el porcentaje más bajo, con solo un 8% de consumidores de audiolibros.
Este auge del formato se ve respaldado por iniciativas como la de Spotify, que recientemente amplió su oferta de audiolibros para usuarios premium en países como Reino Unido y Australia, con planes de extenderlo próximamente a Estados Unidos y otros mercados. La plataforma ofrece acceso a un catálogo de aproximadamente 150,000 títulos con un límite de 15 horas de escucha al mes.
La adopción de los audiolibros está vinculada a factores como la cultura de lectura, las preferencias digitales y la accesibilidad a plataformas.
La tecnología NFT (Non-Fungible Token, o «Token No Fungible» en español) es una forma de activo digital basado en blockchain que representa la propiedad o autenticidad de un objeto único, generalmente en forma de arte digital, música, videos, coleccionables y otros tipos de contenido creativo.
Cuando compras un NFT, estás adquiriendo una especie de «certificado digital de propiedad» de un objeto digital, como una obra de arte, un video o un coleccionable. Este certificado está registrado en la blockchain, lo que garantiza que el dueño del NFT tiene la propiedad única de ese objeto digital, aunque otros puedan ver el mismo archivo.
Los NFT han ganado popularidad especialmente en el mundo del arte digital, permitiendo a los artistas vender sus obras en mercados específicos como OpenSea, Rarible o Foundation, donde los compradores adquieren una prueba de propiedad digital de esa obra. Sin embargo, su uso se ha expandido a otras áreas, incluyendo la música, videojuegos, deportes y bienes raíces virtuales.
Los NFTs son activos digitales basados en la tecnología blockchain que representan la propiedad o autenticidad de un objeto único, como arte digital, música, videos, coleccionables y otros contenidos creativos. Han ganado popularidad en el ámbito del arte digital, permitiendo a los artistas vender sus obras en plataformas como OpenSea, Rarible o Foundation. Sin embargo, su uso se ha extendido a otros sectores como la música, los videojuegos, los deportes y los bienes raíces virtuales.
NFTs: Un mercado de 25 mil millones de dólares en rápido crecimiento
La industria de los NFTs experimentó un crecimiento acelerado en 2021, alcanzando un volumen de comercio de 25.5 mil millones de dólares, lo que supuso un aumento del 765% con respecto al año anterior. Además, la creación de mundos virtuales alcanzó una capitalización de 3.6 mil millones de dólares, un récord histórico. El número de billeteras criptográficas activas superó los 2.7 millones, un incremento del 592% en comparación con 2020. Aunque el mercado de NFTs tuvo una desaceleración a principios de 2022, se recuperó en abril, con un aumento en el valor de muchas colecciones de NFTs, a pesar de la caída de criptomonedas como el ETH. Estos datos, junto con la creciente presencia de celebridades, muestran que los NFTs están encaminados a convertirse en una tendencia dominante.
Beneficios de los NFTs para los editores
Los NFTs brindan a los editores la posibilidad de crear productos digitales innovadores, con características y oportunidades antes imposibles. Los NFTs pueden ser limitados en número, lo que introduce el concepto de escasez en el ámbito digital. Los editores también pueden beneficiarse de regalías por ventas secundarias, generando ingresos recurrentes y automatizados. Además, los NFTs permiten nuevas formas de interacción con comunidades de fanáticos, vinculándolos a contenido multimedia o funciones especiales, como eventos exclusivos o canales privados en plataformas como Discord. Estos productos, a menudo más que una simple obra de arte, ofrecen una experiencia profunda y de largo plazo.
NFTs como parte de una estrategia de publicación digital
Para aprovechar al máximo los beneficios de los NFTs, deben ser parte de una estrategia de publicación digital a largo plazo. No deben considerarse productos aislados, sino como una herramienta para llegar a nuevos clientes y atraer a entusiastas de los NFTs, que a menudo provienen de fuera del mundo editorial. Al ofrecer productos NFT de alta calidad, los editores pueden atraer nuevos públicos y explorar mundos virtuales relacionados con sus propiedades intelectuales.
«Proof-of-work» vs. «Proof-of-stake»
Una blockchain (cadena de bloques) es una base de datos descentralizada que almacena información en nodos distribuidos. Para agregar un bloque nuevo a la cadena, todos los nodos deben alcanzar un consenso sobre el estado de la red. En el protocolo «proof-of-work» (prueba de trabajo), los mineros resuelven cálculos complejos para añadir bloques, lo que consume mucha energía, pero asegura la red. Ethereum, la blockchain más utilizada para NFTs, emplea este protocolo. Sin embargo, Ethereum planea actualizarse al protocolo «proof-of-stake» (prueba de participación), que reemplaza a los mineros con validadores y reduce el consumo energético. Blockchains como Polygon, Flow y Cardano ya utilizan «proof-of-stake», que es más eficiente y menos perjudicial para el medio ambiente.
Impacto ambiental y cómo la comunidad blockchain lo enfrenta
Uno de los mayores problemas de la tecnología blockchain es su alto consumo energético. El consumo anual de Ethereum es comparable al de Finlandia. Sin embargo, Ethereum está trabajando en una transición hacia «proof-of-stake», lo que reducirá significativamente su consumo energético. Otras blockchains, como Polygon y Solana, ya han implementado protocolos más eficientes, como «proof-of-stake» y «proof-of-history» (prueba de historia), que también abordan el impacto ambiental.
Billeteras como almacenamiento esencial para criptomonedas y NFTs
Las billeteras cripto son esenciales para almacenar NFTs y criptomonedas. Actualmente, MetaMask es la billetera más compatible. Estas billeteras funcionan como un «billetero digital», donde se guardan fondos y NFTs, y solo se pueden acceder mediante una clave privada para protegerlos de robos. Cada billetera tiene una ID única que se utiliza para realizar transacciones en la blockchain, y esta ID es crucial para crear y vender NFTs.
¿Qué es un contrato inteligente?
Un contrato inteligente es un programa basado en blockchain que define los términos y condiciones entre comprador y vendedor. Una vez desplegado, el contrato no puede ser modificado y se ejecuta automáticamente en todos los nodos de la red. Los contratos inteligentes en NFTs incluyen variables como el nombre del proyecto, el símbolo del contrato, la dirección de la billetera del editor y las regalías por reventa. Los derechos de licencia no forman parte del contrato inteligente y deben acordarse por separado con los compradores.