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Leer en tiempos de pantallas: una mirada crítica a las tecnologías de lectura

Benedict, Jeff. “The Definitive Ranking of Reading Technologies.” LitHub, 8 de abril de 2024. https://lithub.com/the-definitive-ranking-of-reading-technologies/

El artículo explora la evolución y diversidad de las tecnologías destinadas a la lectura, ofreciendo una clasificación crítica y reflexiva sobre las ventajas y limitaciones de cada una. A lo largo del texto, el autor analiza desde los formatos más tradicionales, como el libro impreso, hasta las tecnologías digitales más recientes, como los lectores electrónicos, aplicaciones móviles y audiolibros, destacando cómo cada tecnología afecta la experiencia lectora.

El artículo es una reflexión humorística y crítica sobre las distintas tecnologías que la humanidad ha desarrollado para leer, desde las más antiguas y rudimentarias hasta las más recientes y sofisticadas. Comienza con la mención de un nuevo dispositivo llamado Sol Reader, unas gafas con pantallas de tinta electrónica integradas, que prometen revolucionar la lectura portátil. El autor, sin embargo, se muestra escéptico, pues considera que muchos de estos inventos tecnológicos parecen responder más a una moda o a la necesidad de innovación constante que a una necesidad real de los lectores.

A partir de ahí, el autor repasa de forma irónica y creativa una amplia variedad de tecnologías de lectura, desde las tallas en madera y las tabletas de cera, pasando por los móviles, portátiles, tabletas digitales, pergaminos, lectores electrónicos, audiolibros y fanzines. Señala que cada formato tiene sus ventajas y desventajas, y que muchos de ellos, aunque funcionales, generan fricciones o incomodidades en la experiencia lectora. Por ejemplo, leer en un móvil o un ordenador puede ser práctico, pero también molesto o estresante, y los dispositivos digitales suelen estar cargados de distracciones.

También rinde homenaje a tecnologías olvidadas o poco valoradas, como los quipus o los dispositivos braille, que representan logros importantes en la historia de la comunicación. Rescata con afecto formatos como el periódico impreso y los fanzines, que, aunque menos populares, ofrecen una conexión directa y táctil con el texto.

Sin embargo, se enfatiza que, aunque la lectura digital ha facilitado el acceso a libros y materiales de manera masiva y portátil, existen consideraciones importantes respecto a la retención de la información, la concentración y la interacción con el texto. Por ejemplo, los libros impresos siguen siendo preferidos por muchos lectores por su tactilidad, facilidad para subrayar o hacer anotaciones y la menor fatiga visual que generan. Por otro lado, las tecnologías digitales aportan beneficios como la posibilidad de ajustar el tamaño de la letra, buscar términos instantáneamente, y llevar una biblioteca completa en un solo dispositivo.

Además, el artículo aborda la expansión de formatos alternativos, como los audiolibros, que han ganado popularidad y ofrecen nuevas formas de disfrutar la literatura, especialmente en contextos donde la lectura tradicional puede ser menos accesible, como durante desplazamientos o para personas con discapacidades visuales. Sin embargo, también se advierte que la experiencia auditiva puede cambiar la forma en que se procesa la información literaria, planteando debates sobre la naturaleza de la lectura misma.

En última instancia, el autor propone que no existe una tecnología definitiva que supere a las demás en todos los aspectos, sino que cada una ofrece experiencias distintas que pueden ser complementarias según las necesidades, preferencias y contextos del lector. El texto invita a reflexionar sobre cómo las tecnologías impactan en la forma de leer y cómo esto puede influir en la comprensión y el disfrute de la literatura en la era digital.

La lectura en papel mejora las habilidades de comprensión entre seis y ocho veces más que la lectura en dispositivos digitales

 Altamura, L., Vargas, C., & Salmerón, L. (2023). «Do New Forms of Reading Pay Off? A Meta-Analysis on the Relationship Between Leisure Digital Reading Habits and Text Comprehension». Review of Educational Research, 0(0). https://doi.org/10.3102/00346543231216463

Un equipo de la Universidad de Valencia analizó más de dos docenas de estudios publicados entre 2000 y 2022, con casi 470 000 participantes. Concluyeron que la lectura en papel mejora las habilidades de comprensión entre seis y ocho veces más que la lectura en dispositivos digitales

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Valencia concluye que la lectura en formato impreso mejora la comprensión lectora entre seis y ocho veces más que la lectura en pantallas. Esta investigación, que analizó más de veinte años de estudios y casi 470 000 participantes, confirma que el papel sigue siendo el medio más eficaz para fomentar una lectura profunda y comprensiva, especialmente en contextos educativos.

Una de las razones principales es que los textos digitales suelen presentar una calidad lingüística inferior. Muchas veces están escritos en un estilo conversacional, como en redes sociales, lo que limita la exposición a estructuras sintácticas complejas, vocabulario académico y razonamientos elaborados. Además, el acto de leer en pantalla tiende a ser más superficial, con un enfoque en el escaneo rápido y fragmentado, lo que perjudica la capacidad de conectar ideas y retener información.

Los resultados varían según la edad de los lectores. En niños de primaria, la lectura digital tiene un efecto claramente negativo sobre la comprensión. En adolescentes y universitarios, aunque la relación se vuelve algo más positiva, sigue siendo menos efectiva que la lectura en papel. Esto se debe en parte a que los lectores más jóvenes aún no dominan estrategias cognitivas que les permitan ignorar las distracciones digitales, mientras que los mayores han desarrollado mayor capacidad de autorregulación.

Los investigadores no están en contra del uso de tecnologías digitales, pero advierten que el aprendizaje profundo —especialmente en edades tempranas— requiere el tipo de atención, ritmo pausado y concentración que fomenta la lectura impresa. Por ello, recomiendan que las escuelas y educadores prioricen los libros físicos para desarrollar sólidas habilidades lectoras antes de introducir de manera intensiva la lectura digital.

En conclusión, aunque las pantallas ofrecen acceso rápido a una gran cantidad de información, no sustituyen las ventajas cognitivas y educativas de leer en papel. Para cultivar una comprensión lectora rica, duradera y crítica, especialmente en estudiantes, el libro impreso sigue siendo la herramienta más poderosa.

¿Qué está pasando con la lectura? para muchos, la inteligencia artificial puede estar poniendo fin a la era del texto tradicional.

Rothman, Joshua. 2024. What’s Happening to Reading? For many people, A.I. may be bringing the age of traditional text to an end. The New Yorker, April 29, 2024. https://www.newyorker.com/culture/open-questions/whats-happening-to-reading

Joshua Rothman reflexiona sobre cómo la llegada de la inteligencia artificial y las pantallas está transformando radicalmente la experiencia de lectura. El autor sugiere que la lectura profunda y contemplativa, asociada al texto impreso, está siendo reemplazada por interacciones fragmentadas con la lectura digital, dominada por aplicaciones, redes sociales y modelos de lenguaje que condensan y simplifican la experiencia. Rothman cuestiona si estamos entrando en el final de la era dominada por el texto tradicional

En décadas pasadas, preguntas como “¿qué lees y por qué?” no solían ser tan urgentes. La lectura era una actividad común y establecida, sin mayores cambios desde la aparición de la industria editorial moderna en el siglo XIX. Antes de la era digital, leer un libro en un banco del parque era algo discreto y personal; nadie necesitaba saberlo si uno no lo contaba. La experiencia de leer se limitaba a deslizar la vista sobre las páginas en silencio, a un ritmo propio y sin interrupciones externas.

Sin embargo, en la actualidad la naturaleza de la lectura ha cambiado profundamente. Aunque muchas personas siguen disfrutando de los libros y publicaciones tradicionales, para otras el modelo clásico de lectura —profunda, continua y desde el inicio hasta el final— se ha vuelto casi obsoleto. Hoy en día, algunos comienzan un libro en un lector digital, lo continúan escuchando en formato audio, o directamente evitan los libros para pasar las horas navegando en noticias, blogs o redes sociales. La lectura actual es a la vez dispersa y concentrada, con palabras que fluyen aleatoriamente en una pantalla mientras otras plataformas, como YouTube, videojuegos o Netflix, compiten por nuestra atención constante.

Este cambio no ocurrió de la noche a la mañana, sino que ha sido un proceso gradual influenciado por tecnologías adoptadas mayormente por los jóvenes. Estadísticas recientes muestran una caída significativa en la lectura tradicional: por ejemplo, en Estados Unidos el porcentaje de adultos que leen al menos un libro al año bajó del 55% al 48% en una década, mientras que en adolescentes la caída fue aún más marcada. Esta disminución ha generado preocupación en profesores universitarios, que observan que muchos estudiantes tienen dificultades para leer textos complejos y extensos debido a la influencia de los dispositivos móviles.

El auge de la información en la era digital ofrece muchas nuevas formas de aprender, leer y entretenerse. ¿Realmente queremos volver a un tiempo con menos acceso a contenidos variados? Algunos académicos han interpretado la caída de la lectura tradicional como el fin del “paréntesis de Gutenberg,” un periodo histórico dominado por el texto impreso estructurado, que la llegada de internet habría cerrado, devolviéndonos a una comunicación más libre, descentralizada y conversacional, más cercana a una cultura oral moderna. Este fenómeno se ve reflejado en el auge de los podcasts, boletines y memes, que recuerdan las antiguas tradiciones de compartir conocimientos a través del diálogo.

Sin embargo, esta idea de una “segunda oralidad” puede resultar un poco anticuada. Vivimos en la era posterior a la dominación de redes sociales como Facebook, y ahora enfrentamos una nueva realidad: la inteligencia artificial (IA). En internet, no siempre interactuamos con personas reales, sino con entidades generadas por IA que han sido entrenadas con enormes cantidades de texto. Es como si los libros se hubieran “animado” para crear una nueva forma de comunicación que mezcla texto, pensamiento y conversación, transformando el valor y la utilidad de la palabra escrita.

La lectura digital favorece el escaneo rápido, saltos entre fragmentos y multitarea. Esto se relaciona con lo que expertos llaman el “screen inferiority effect”, donde la comprensión disminuye significativamente en lectura digital, en especial en lectores jóvenes. Una extensa meta‑revisión realizada en la Universidad de Valencia (con más de 450 000 participantes) reveló que la lectura impresa mejora la comprensión entre seis y ocho veces más que la digital. La explicación: la lectura en pantalla tiende a promover enfoques cognitivos superficiales, menor atención sostenida y mayor carga mental

Los estudiantes de primaria y secundaria experimentan mayor impacto negativo por la lectura digital, mientras que los niveles de comprensión mejoran ligeramente en lectores adolescentes y universitarios. Estudios como el de Altamura et al. (2023) muestran efectos negativos significativos para estudiantes más jóvenes, aunque menores a medida que se avanza en edad y habilidad lectora. Los resultados del programa PISA 2022 también revelan un descenso en el rendimiento de comprensión lectora en países de la OCDE, asociado en parte al uso excesivo de dispositivos digitales en el aula.

Rothman plantea que herramientas de IA como chatbots y modelos de lenguaje están redefiniendo la lectura: permiten resumen, explicación y edición inmediata, pero también podrían transformar la lectura en una actividad más utilitaria y menos reflexiva. Estudios recientes en entornos educativos advierten que el uso prolongado de IA puede debilitar significativamente el pensamiento crítico, debido al fenómeno de descarga cognitiva: los usuarios delegan el esfuerzo mental y pierden capacidad analítica.

Aunque la lectura impresa sigue ofreciendo ventajas claras en comprensión y concentración, el entorno digital no es inherente al fracaso lectivo. Algunos estudios señalan que los lectores que prefieren textos impresos obtienen mejores resultados, independientemente de su edad. La clave está en entrenar estrategias específicas para lectura digital, fomentar entornos sin distracciones y combinar formatos con intencionalidad pedagógica.

Si bien, la IA no puede reemplazar a lectores humanos que aportan originalidad y visión personal, sí tiene fortalezas únicas, como responder preguntas sin cansancio y simplificar textos complejos para hacerlos más accesibles. Así, la IA puede transformar cualquier texto en un punto de partida para aprender más o en una herramienta que acerca contenidos difíciles a un público más amplio.

Esta dinámica abre la puerta a difuminar la distinción entre fuentes originales y secundarias, especialmente para aquellos que buscan separar forma y contenido. Desde hace años, servicios como Blinkist ofrecen resúmenes condensados de libros de no ficción, y las ediciones abreviadas de novelas también son populares, lo que indica que muchos lectores prefieren captar la esencia de una obra sin dedicarle tanto tiempo.

Es posible que, en el futuro, empecemos a consumir textos en versiones resumidas o alteradas, y solo luego decidamos si queremos la obra completa, de forma similar a cómo hoy escuchamos podcasts acelerados o consultamos Wikipedia para entender mejor una serie. La IA facilitará esta transformación, generando versiones adaptadas al instante y dando más control a los lectores sobre cómo interactúan con los textos.

Rothman argumenta que la lectura profunda está bajo amenaza en un contexto dominado por pantallas e inteligencia artificial. La transformación va más allá de la forma: implica una redefinición cultural de lo que significa leer. Sin embargo, mediante el uso consciente de herramientas digitales, la educación adecuada y el fomento de la lectura impresa, es posible preservar y revitalizar la lectura reflexiva y crítica en un mundo cada vez más líquido textual.

La plataforma de libros electrónicos de ProQuest supera a la de EBSCO en funcionalidad y facilidad de uso.

Hancock, Kristy. “ProQuest Ebook Platform Outperforms EBSCO Ebook Platform in Functionality and Usability Study.” Evidence Based Library and Information Practice 20, no. 2 (12 de junio de 2025): 96–98. https://doi.org/10.18438/eblip30733

En este estudio comparativo, Hancock evalúa dos plataformas de libros electrónicos —ProQuest eBook Central (con LibCentral) y EBSCOhost eBooks (con Collection Manager)— utilizadas en la Universidad de Toronto. El análisis se centró en cuatro áreas clave: facilidad de uso, funcionalidades de lectura y búsqueda, características adicionales y accesibilidad. Además, se examinó el portal administrativo para los encargados de gestión de colecciones bibliotecarias

La evaluación heurística reveló problemas de usabilidad en ambas plataformas, pero de distinta envergadura. En ProQuest, los inconvenientes identificados fueron leves, como enlaces poco descriptivos o funciones poco claras. En contraste, EBSCO presentó desafíos más serios: ausencia de advertencias sobre la pérdida de contenido guardado si el usuario no iniciaba sesión, falta de autocorrección en búsquedas, enlaces confusos y páginas de resultados saturadas.

En el ámbito de uso, ambas plataformas ofrecían herramientas similares para gestionar períodos de préstamo. Sin embargo, ProQuest ofrecía mayor capacidad de personalización en la generación de informes y configuración de alertas, lo que representa una ventaja para las bibliotecas que deseen tener mayor control y seguimiento de su colección digital .

El estudio determina que ProQuest supera a EBSCO en términos de funcionalidad y usabilidad, tanto para usuarios finales como para administradores de colección. Sus características más refinadas y mejor experiencia de uso la convierten en una opción preferible para bibliotecas que buscan eficiencia y control en sus plataformas ebook

Project LEND: un nuevo horizonte para el acceso digital a los libros en bibliotecas

Nusbaum, Jessica, y Rice Majors. «Landmark Research Project Sheds New Light on the Future of Digital Books.» UC Davis Library, 2 de junio de 2025.

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Este proyecto investigó cómo las bibliotecas académicas pueden ampliar legalmente el acceso a libros digitalizados, considerando las necesidades de usuarios, marcos legales, requisitos tecnológicos y el alcance de las colecciones

Durante ese período de emergencia sanitaria, quedó patente la importancia del acceso remoto a recursos bibliográficos. Las bibliotecas tuvieron que adaptarse rápidamente para continuar ofreciendo servicios, revelando tanto la urgencia como la fragilidad del ecosistema digital en torno al préstamo de libros. Project LEND surgió de esta necesidad crítica y buscó diseñar modelos sostenibles que puedan garantizar el derecho a leer en entornos digitales sin infringir los derechos de autor ni poner en riesgo la integridad de las colecciones físicas.

Una de las contribuciones más importantes del proyecto fue la realización de una investigación exhaustiva entre usuarios, bibliotecarios y tecnólogos para comprender las expectativas y necesidades actuales en cuanto al acceso digital. Los usuarios manifestaron su deseo de contar con una experiencia fluida: poder encontrar, consultar y descargar libros digitalizados desde una única plataforma, sin tener que navegar por múltiples catálogos, interfaces y permisos. Asimismo, se identificó una fuerte demanda de acceso a colecciones especializadas o raras que no suelen estar disponibles en formato electrónico comercial.

El equipo de Project LEND —formado por expertos de la University of California, HathiTrust, bibliotecarios legales y académicos— elaboró dos documentos fundamentales. El primero recopila hallazgos de campo sobre necesidades, barreras legales y desafíos técnicos; el segundo propone modelos concretos de servicio para compartir libros digitalizados entre instituciones de educación superior, a través de redes colaborativas y plataformas interoperables.

Un aspecto innovador del proyecto fue su anticipación de escenarios futuros donde la inteligencia artificial desempeñe un papel central en la lectura académica y el análisis de textos. El acceso controlado y ético a grandes volúmenes de contenido digitalizado podría facilitar avances significativos en áreas como la minería de texto, el análisis semántico y las humanidades digitales.

Además, el proyecto abordó tensiones entre las restricciones legales actuales (como la Ley de Derechos de Autor de EE.UU. y sus excepciones) y la función social de las bibliotecas como garantes del acceso al conocimiento. Project LEND no propone una ruptura con el modelo legal existente, pero sí una interpretación más expansiva del uso justo (fair use) en contextos educativos, abogando por un equilibrio entre protección intelectual y bien público.

Libros de texto en la encrucijada digital: innovación tecnológica, aprendizaje y políticas públicas

CERLALC. Libros de texto en la encrucijada digital: innovación tecnológica, aprendizaje y políticas públicas. Bogotá: CERLALC, 2025

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Libros de texto en la encrucijada digital: innovación tecnológica, aprendizaje y políticas públicas es una publicación del CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) que reúne cuatro ensayos de expertos en educación, tecnología y políticas públicas. El objetivo del dosier es reflexionar sobre el papel cambiante de los libros de texto en un entorno digital en constante evolución, y analizar cómo los distintos modelos de acceso, uso y producción de estos materiales inciden en la equidad y calidad educativa en Iberoamérica.

El primer ensayo, escrito por Axel Rivas, examina las diversas formas en que los estados han asumido la provisión de libros de texto, desde los modelos impresos centralizados hasta las actuales plataformas adaptativas. A través de ejemplos como el programa Enciclomedia en México o el Plan Ceibal en Uruguay, el autor plantea la necesidad de encontrar un equilibrio entre los recursos impresos, que garantizan accesibilidad, y los digitales, que ofrecen personalización y actualización constante, pero requieren conectividad y habilidades digitales.

En el segundo texto, Joaquín Rodríguez López plantea que la transformación digital de la escuela debe ir más allá de convertir libros impresos en digitales. Defiende una planificación integral que contemple la pedagogía, la infraestructura, la formación docente y la sostenibilidad. A partir del análisis del Plan de Cultura Digital en la Escuela desarrollado en España, advierte sobre el riesgo del «solucionismo tecnológico» y propone un enfoque basado en la reflexión crítica y el acompañamiento humano.

Miha Kovač y Alenka Kepic Mohar, en el tercer ensayo, analizan cómo los diferentes formatos de lectura (impresos, digitales o incluso audiolibros) afectan la comprensión y la adquisición de conocimiento, especialmente en los primeros años de la escolaridad. A partir de estudios empíricos, sostienen que la lectura profunda y sostenida se ve favorecida por el formato impreso, lo cual es un factor clave al momento de diseñar políticas educativas en la era digital.

Por último, María Teresa Lugo y Marisa Silvia Álvarez abordan el impacto de las soluciones digitales educativas (EdTech) en América Latina y el Caribe. Reconocen el potencial de estas herramientas para reducir brechas y mejorar el aprendizaje, pero advierten sobre las profundas desigualdades existentes en el acceso a conectividad, dispositivos y contenidos relevantes. Proponen una política pública activa y contextualizada que impulse la inclusión digital desde una perspectiva de derechos.

En conjunto, el dosier ofrece un análisis riguroso y multidimensional del presente y futuro del libro de texto en entornos educativos híbridos. Subraya la necesidad de políticas públicas integrales que combinen innovación tecnológica con criterios pedagógicos sólidos, equidad social y sostenibilidad institucional, garantizando así una educación más inclusiva, crítica y transformadora.

Meta utilizó libros pirateados de Library Genesis (LibGen) para entrenar su modelo de inteligencia artificial Llama 3 sin autorización de los autores

Reisner, Alex. “Meta Used Pirated Books to Train Its AI.” The Atlantic, March 20, 2025. https://www.theatlantic.com/technology/archive/2025/03/libgen-meta-openai/682093/?gift=iWa_iB9lkw4UuiWbIbrWGYDRoX8kfg3ZQZL6J-W0kQE.

La decisión de emplear estos materiales surge de la necesidad de contar con grandes volúmenes de texto de alta calidad para mejorar sus productos de IA y competir con modelos como ChatGPT. Sin embargo, en lugar de optar por acuerdos de licencia con editoriales y autores, lo cual implicaba costos elevados y plazos largos, la empresa decidió recurrir a LibGen, una de las mayores bibliotecas piratas de Internet, que alberga más de 7.5 millones de libros y 81 millones de artículos académicos.

Las revelaciones provienen de documentos judiciales recientemente desclasificados en el marco de una demanda por infracción de derechos de autor presentada por autores como Sarah Silverman y Junot Díaz. Entre los hallazgos más significativos se encuentra la confirmación de que Meta obtuvo permiso explícito de su CEO, Mark Zuckerberg, para descargar y utilizar la base de datos de LibGen en el entrenamiento de su modelo de IA. Este hecho subraya que la empresa no solo era consciente de la ilegalidad de sus acciones, sino que las respaldó desde los niveles más altos de la compañía.

Meta, al igual que OpenAI, ha defendido su uso de contenido protegido argumentando que los modelos de IA generan obras «transformadoras» a partir del material entrenado y, por lo tanto, están amparados bajo el principio de «fair use» (uso justo). No obstante, este argumento es altamente controvertido y todavía está lejos de una resolución definitiva en los tribunales. Más allá de la cuestión de si entrenar IA con libros pirateados constituye un uso legítimo de los materiales protegidos por derechos de autor, el artículo plantea un problema adicional: la forma en que Meta accedió a estos contenidos. Según los registros internos, la empresa utilizó BitTorrent para descargar los archivos, un método que generalmente implica no solo la descarga, sino también la distribución de los mismos, lo que agravaría aún más su situación legal.

Los documentos internos de Meta también revelan que sus empleados eran plenamente conscientes del riesgo legal que implicaba usar LibGen, calificándolo de «riesgo medio-alto». Para mitigar posibles repercusiones, sugirieron estrategias para ocultar la procedencia de los datos, como eliminar metadatos que indicaran que los textos estaban protegidos por derechos de autor y evitar cualquier mención pública del uso de LibGen. Además, se discutió la posibilidad de ajustar Llama 3 para que se negara a responder solicitudes que pudieran revelar la reproducción de contenido protegido, como pedirle que generara las primeras páginas de un libro específico.

El artículo también aborda el papel de LibGen en el acceso al conocimiento. Esta biblioteca pirata surgió en Rusia en 2008 con el propósito de ofrecer acceso gratuito a libros y artículos académicos, particularmente para estudiantes y profesionales de países con dificultades para costear estos materiales, como India, Pakistán e Irán. Sin embargo, su crecimiento exponencial ha facilitado su uso más allá de estos contextos, permitiendo que grandes corporaciones tecnológicas como Meta se beneficien del contenido sin retribuir a los autores originales.

Finalmente, Reisner plantea una reflexión sobre el impacto de esta práctica en el ecosistema del conocimiento y la creación intelectual. Si bien bibliotecas piratas como LibGen han democratizado el acceso a la información, el uso que hacen las empresas de IA de estos materiales plantea preocupaciones éticas y económicas. Al desarrollar chatbots y modelos generativos que sintetizan el conocimiento sin citar sus fuentes, estas compañías descontextualizan la información, limitan la colaboración intelectual y dificultan que escritores e investigadores reciban reconocimiento por su trabajo. La cuestión de fondo es si este tipo de apropiación tecnológica realmente beneficia a la sociedad en su conjunto o simplemente maximiza los beneficios de las grandes corporaciones, desplazando a los creadores originales en el proceso.

Declaración de ICOLC: alinear la oferta de libros electrónicos con las necesidades de las bibliotecas.

International Coalition of Library Consortia (ICOLC). “Aligning E-Book Offerings with Library Needs: A Call for Dialogue and Respect.” ICOLC, March 21, 2025.

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The International Coalition of Library Consortia (ICOLC) es consciente de la complejidad de las decisiones empresariales a las que se enfrentan los proveedores de libros electrónicos en el cambiante mercado actual. Sin embargo, como clientes, creemos firmemente que estas decisiones deben estar en consonancia con los valores fundamentales y la misión de las bibliotecas y los consorcios de bibliotecas. Como representantes de aproximadamente 200 consorcios de bibliotecas de todo el mundo, ICOLC se compromete a abogar por asociaciones que den prioridad a las necesidades de las bibliotecas y sus comunidades.

Una encuesta realizada por ICOLC a más de 500 bibliotecas y consorcios de bibliotecas de todo el mundo pone de manifiesto la necesidad fundamental de soluciones de libros electrónicos basadas en el acceso permanente. Los resultados de la encuesta reflejan la preocupación colectiva de las bibliotecas por los posibles cambios hacia modelos de compra menos flexibles y el impacto que ello tiene en el acceso equitativo. Es esencial que los proveedores comprendan la importancia crítica de proporcionar un acceso estable y a largo plazo a los recursos.

ICOLC hace hincapié en la necesidad de un diálogo abierto y la colaboración con las partes interesadas. Las bibliotecas valoran las asociaciones que reflejan y satisfacen las necesidades de sus usuarios. Animamos a los proveedores de libros electrónicos a que colaboren más activamente con los profesionales de las bibliotecas durante el desarrollo de sus productos, garantizando que sus soluciones respondan a las realidades a las que se enfrentan las bibliotecas.

La capacidad de conservar colecciones basadas en las necesidades de la comunidad es fundamental para la misión de las bibliotecas, ya que garantiza que los recursos sigan siendo relevantes y respondan a las demandas cambiantes de los usuarios. Abogamos por la potenciación del desarrollo de colecciones, permitiendo a las bibliotecas seleccionar recursos que satisfagan demandas específicas de los usuarios en lugar de limitarse a paquetes genéricos de suscripción. Al dar prioridad a la flexibilidad, las bibliotecas pueden asignar los presupuestos de forma más eficaz en función de sus necesidades y estrategias.

Ideas principales:

  1. Alineación con la misión de las bibliotecas: Las decisiones de los proveedores de libros electrónicos deben ajustarse a los valores y necesidades de las bibliotecas y sus comunidades.
  2. Acceso permanente a los recursos: Las bibliotecas necesitan modelos de compra que garanticen estabilidad y acceso a largo plazo, en lugar de opciones menos flexibles.
  3. Diálogo y colaboración: Es crucial que los proveedores trabajen en conjunto con bibliotecas y consorcios para desarrollar soluciones adecuadas.
  4. Libertad en la selección de contenidos: Las bibliotecas deben poder elegir sus colecciones según las necesidades de sus usuarios, en lugar de depender de paquetes predefinidos.
  5. Fomento de la competencia: Se deben explorar modelos de negocio que promuevan un mercado más diverso y accesible para las bibliotecas.

Llamada para la adopción de estándares Interoperables en los libros electrónicos académicos

Halperin, Jennie Rose. “Call for Interoperable Ebook Standards in the Academic Book Market.Library Futures, 2024

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La llamada a la adopción de estándares interoperables en los ebooks académicos, liderado por Jennie Rose Halperin, busca garantizar la libre elección de los lectores y fortalecer el acceso en el mercado editorial universitario. Este manifiesto, respaldado por instituciones académicas de renombre, destaca la necesidad de superar las restricciones impuestas por licencias costosas y limitantes que afectan la adquisición, preservación y préstamo de libros electrónicos en bibliotecas.

El documento enfatiza la importancia de un ecosistema de ebooks basado en estándares abiertos que promuevan la interoperabilidad. Entre los principales objetivos, se encuentra la mejora en la descubribilidad de contenidos a través de metadatos abiertos y universales como OPDS, lo que facilitaría el acceso a los títulos. También se aboga por una mayor usabilidad, fomentando el uso de sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) abiertos, como Readium LCP, que permitan una integración sencilla entre plataformas.

Otro aspecto clave es la simplificación en la adquisición de ebooks, promoviendo un mercado bibliotecario más accesible y con mayor impacto para autores y editoriales. Además, se insiste en la inclusión y accesibilidad, garantizando la compatibilidad con herramientas y lectores adaptados para personas con discapacidad.

Esta llamada se alinea con tendencias internacionales en defensa del acceso abierto, como la iniciativa Plan S impulsada por la cOAlition S, que exige que los resultados de investigación financiados con fondos públicos sean de libre acceso. Asimismo, organizaciones como la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) han señalado que los modelos de licenciamiento restrictivos dificultan el rol de las bibliotecas como guardianas del conocimiento.

La declaración fue redactada por Robert Cartolano y William Maltarich, quienes subrayan que garantizar el acceso sostenible a los ebooks académicos no solo beneficia a la comunidad investigadora actual, sino que preserva el conocimiento para generaciones futuras. La adhesión a estos principios por parte de universidades y bibliotecas es fundamental para evitar la fragmentación del ecosistema digital y asegurar un modelo más equitativo de acceso a la información.

Libros de texto inteligentes: Pasado, presente y futuro

Brusilovsky, Peter, y Sergey Sosnovsky. 2024. «Intelligent Textbooks: Past, Present, and Future.» International Journal of Artificial Intelligence in Education. https://link.springer.com/article/10.1007/s40593-024-00451-9.

Los libros de texto siguen siendo una herramienta clave en la educación, pero han evolucionado significativamente en las últimas décadas en términos de creación, publicación, formato, acceso y mantenimiento. Actualmente, la mayoría tiene versiones digitales y se pueden consultar en línea, con un número creciente de recursos educativos abiertos. Además, muchos incluyen bibliotecas de materiales complementarios e incluso se integran en plataformas educativas digitales.

El paso de los libros impresos a los digitales ha impulsado la incorporación de funciones interactivas como búsquedas avanzadas, anotaciones, contenido interactivo, evaluaciones automatizadas y chatbots. Estas mejoras han generado nuevos desafíos y oportunidades para aplicar inteligencia artificial (IA) en el desarrollo y uso de los libros de texto digitales.

Algunas cuestiones clave en este ámbito incluyen cómo mejorar el acceso y la lectura, extraer conocimiento implícito en los textos para optimizar el aprendizaje, analizar los registros de interacción de los estudiantes, enriquecer el contenido con información externa y utilizar tecnologías de lenguaje avanzado para personalizar la experiencia educativa.

En este contexto, el campo de los Libros de Texto Inteligentes ha pasado por distintas generaciones de desarrollo. La primera generación, basada en sistemas de tutoría inteligente e hipertexto educativo, ofrecía personalización a través de estructuras predefinidas por expertos en el dominio. Con el avance de la web, estos libros adoptaron formatos tradicionales con tablas de contenido y glosarios, incorporando técnicas como navegación adaptativa, recomendación de contenido y personalización del aprendizaje. Sin embargo, operaban en entornos cerrados con materiales cuidadosamente seleccionados y estructurados.

Este desarrollo ha generado diversas generaciones de «libros de texto inteligentes»:

Primera Generación: Inteligencia Diseñada

Esta fase inicial surgió de la intersección entre los sistemas de tutoría inteligentes y los hipermedios educativos adaptativos. Los primeros prototipos no presentaban el formato tradicional de los libros de texto; en su lugar, proporcionaban a los estudiantes acceso adaptativo a elementos de información o «hiper-tarjetas» en respuesta al rendimiento en ejercicios asociados. Con la popularización de la web, estos libros adoptaron una estructura más convencional, incorporando técnicas de personalización como soporte de navegación, manipulación adaptativa de páginas, recomendación de contenido y secuenciación de contenidos. Estos sistemas eran entornos de corpus cerrado, ofreciendo colecciones limitadas de textos y ejercicios diseñados meticulosamente.

Segunda Generación: Inteligencia Integrada

En esta etapa, la atención se centró en aspectos prácticos como arquitecturas abiertas, integración con recursos educativos externos y estandarización de modelos semánticos. El desarrollo de tecnologías de la Web Semántica permitió la representación de conocimientos compartibles y soluciones arquitectónicas para software inteligente. Esto facilitó la implementación de modelos de conocimiento como ontologías y la integración de materiales educativos interconectados, permitiendo a los libros de texto «comprender» su contenido y participar en interacciones más significativas con los estudiantes, como responder preguntas y crear mapas conceptuales.

Tercera Generación: Inteligencia Extraída

Con el avance de técnicas de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) y Aprendizaje Automático (AA), los investigadores comenzaron a ver los libros de texto no solo como herramientas educativas, sino también como fuentes ricas de contenido de alta calidad. Se aplicaron métodos para extraer automáticamente temas, conceptos, relaciones e incluso modelos completos de conocimiento de los textos digitales. Esta capacidad permitió transformar automáticamente libros de texto en versiones inteligentes, enlazándolos con contenido interactivo externo y conectándolos entre sí.

Cuarta Generación: Inteligencia Minada de Datos

La adopción creciente de libros de texto digitales generó una abundancia de datos sobre la interacción de los estudiantes. Se emplearon métodos de minería de datos para analizar estos registros, permitiendo comprender mejor los comportamientos de lectura y su relación con el progreso académico. Los patrones de navegación y las actividades de anotación se utilizaron para predecir el éxito o fracaso de los estudiantes, facilitando intervenciones oportunas. Además, estos datos ayudaron a modelar el conocimiento de los estudiantes sobre conceptos específicos y mejorar la organización y presentación de los contenidos.

Quinta Generación: Inteligencia Generada

Recientemente, la incorporación de modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) ha revolucionado los libros de texto inteligentes. Estos modelos, entrenados con vastas cantidades de datos textuales, pueden extraer y sintetizar información de los libros de texto, ofreciendo respuestas automáticas a preguntas y reduciendo problemas como las «alucinaciones» en las respuestas generadas. Además, se han utilizado para crear experiencias interactivas, como chatbots que simulan conversaciones tutor-estudiante, mejorando la interacción y personalización del aprendizaje.

Conclusiones

A pesar de su larga historia, los libros de texto inteligentes siguen siendo un campo de innovaciones en el que se introducen y exploran nuevos enfoques en diversos estudios. Los investigadores de libros de texto inteligentes adoptan con entusiasmo tecnologías desarrolladas fuera de este campo y plantean casos de uso y escenarios de aplicación que amplían las capacidades y la eficacia potencial de los prototipos de libros de texto. Los libros de texto siguen siendo una de las principales fuentes de conocimiento para los estudiantes, a pesar de que los contenidos más interactivos y no textuales están ganando popularidad en muchas otras tareas y contextos.

Ha llegado el momento de que los libros de texto aumenten su funcionalidad con características interactivas que mejoren la eficacia general de los libros de texto como herramientas de aprendizaje. Las interfaces adaptables de los libros de texto, los contenidos inteligentes, los servicios inteligentes y las herramientas centradas en la comunidad para interactuar con otros usuarios transformarán el estudio de los alumnos con libros de texto en una experiencia de aprendizaje más interactiva y social. La nueva ola de IA generativa que ya alimenta la actual generación de libros de texto inteligentes abre un amplio abanico de posibilidades para hacer que el aprendizaje con libros de texto sea aún más interactivo y atractivo. Los LLM son muy capaces de transferir eficazmente lo que aprenden del preentrenamiento en textos a escala web a diferentes contextos, lo que se traduce en altos niveles de fluidez y coherencia del texto generado. Actualmente, la dirección más popular de estos trabajos es utilizar los LLM para producir automáticamente preguntas de evaluación para libros de texto inteligentes, con resultados iniciales prometedores. Además, se están construyendo nuevos prototipos de libros de texto inteligentes que emplean IA generativa para apoyar nuevas formas significativas de interacción. Esperamos más trabajos interesantes que utilicen el potencial de estos modelos en diversas formas de apoyo al alumno en torno a los libros de texto inteligentes, especialmente si se basan en el éxito de la investigación anterior.