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La revista TIME designó en 2025 a los “Arquitectos de la Inteligencia Artificial” como persona del año

Reuters. 2025. “Architects of AI’ Named Time’s Person of the Year 2025.” December 11, 2025. https://time.com/7339685/person-of-the-year-2025-ai-architects/

La revista TIME designó en 2025 a los “Arquitectos de la Inteligencia Artificial” como Persona del Año, un reconocimiento no a una figura individual, sino a todo un grupo de líderes que han diseñado y transformado el ecosistema global de la IA.

Esta elección simboliza el momento histórico en que la inteligencia artificial pasó de ser un avance tecnológico a convertirse en una fuerza determinante en la vida cotidiana, en la economía y en el funcionamiento de las instituciones.

El artículo subraya que 2025 marcó un punto de inflexión: la IA dejó de ser una herramienta de nicho y se convirtió en un componente esencial para millones de personas. Modelos como ChatGPT y sistemas de IA aplicados en salud, educación o industria demostraron su capacidad para resolver problemas complejos y acelerar procesos. La labor de estos arquitectos permitió que la tecnología avanzara a una velocidad sin precedentes y ampliara su alcance a prácticamente todos los sectores. Esta selección reconoce a quienes han impulsado el desarrollo, la adopción y la expansión global de la IA, transformando industrias y la vida cotidiana. Entre ellos están Jensen Huang, Sam Altman, Elon Musk, Mark Zuckerberg, Lisa Su, Demis Hassabis, Dario Amodei y Fei-Fei Li.

Jensen Huang es CEO de Nvidia, la empresa que fabrica los chips que alimentan la mayoría de los sistemas de IA modernos. Su liderazgo ha llevado a Nvidia a convertirse en uno de los pilares de la infraestructura de la inteligencia artificial. Sam Altman, como CEO de OpenAI, es una de las figuras más visibles detrás de modelos de lenguaje como ChatGPT, que han popularizado la IA en todo el mundo. Elon Musk, fundador de xAI y de empresas como Tesla y SpaceX, ha invertido fuertemente en tecnologías de IA y ha influido en el debate público sobre su futuro.

Mark Zuckerberg, al frente de Meta, ha integrado capacidades de IA en redes sociales y aplicaciones de gran uso global. Lisa Su, CEO de AMD, dirige una de las principales empresas de semiconductores que compiten en la producción de hardware para IA. Demis Hassabis, líder de Google DeepMind, es conocido por avances en investigación de IA, y Dario Amodei, CEO de Anthropic, destaca por su trabajo en modelos de lenguaje y seguridad. Finalmente, Fei-Fei Li, investigadora académica y cofundadora de World Labs, aporta una perspectiva de investigación fundamental en el campo de la visión por computadora y la IA responsable.

Sin embargo, el reconocimiento también refleja los desafíos que acompañan este auge. El desarrollo acelerado de la IA ha despertado preocupaciones sobre privacidad, desinformación, desplazamiento laboral y sesgos algorítmicos. La figura de los “Arquitectos de la IA” representa tanto el enorme potencial transformador de estas tecnologías como la responsabilidad ética que implica dirigir su futuro.

En conjunto, TIME destaca que estas personas —ingenieros, investigadores y líderes tecnológicos— están moldeando la era actual y sentando las bases del mundo que viene. Su influencia es tan profunda que, para bien o para mal, el rumbo de la sociedad global en los próximos años estará estrechamente vinculado a las decisiones que tomen sobre cómo diseñar, regular y aplicar la inteligencia artificial.

RSL 1.0: el nuevo estándar que permite a los editores controlar el uso de su contenido por la IA

Roth, Emma. “RSL 1.0 Has Arrived, Allowing Publishers to Ask AI Companies to Pay to Scrape Content.” The Verge, 10 de diciembre de 2025 https://rslstandard.org/

Really Simple Licensing 1.0 (RSL 1.0) es un nuevo estándar de licencias abierto que se ha lanzado oficialmente para la era de la inteligencia artificial. Su objetivo principal es permitir que los editores de contenido web establezcan reglas claras sobre cómo y si las empresas de IA pueden utilizar su material, incluyendo posibles mecanismos de compensación económica.

Este estándar fue desarrollado por el RSL Collective con el respaldo de grandes nombres del sector como Yahoo, Ziff Davis y O’Reilly Media, y amplia el tradicional archivo robots.txt añadiendo un conjunto más detallado de permisos que las máquinas pueden leer y aplicar. Gracias a él, los editores pueden, por ejemplo, bloquear el uso de su contenido en funciones de búsqueda potenciadas por IA (como el “AI Mode” de Google) sin dejar de aparecer en los resultados de búsqueda tradicionales.

RSL 1.0 ha sido respaldado por más de 1 500 medios y plataformas, incluidas Reddit, Quora, WikiHow, Stack Overflow y The Guardian, y también cuenta con el apoyo de proveedores de infraestructura web como Cloudflare, Akamai y Fastly, lo que facilita la aplicación práctica de estas reglas frente a rastreadores o bots que no cumplan con las condiciones establecidas.

Además, la especificación incluye un modelo de “contribución” desarrollado junto con Creative Commons, pensado para permitir que organizaciones sin ánimo de lucro y otros creadores exijan aportaciones a los sistemas de IA que se beneficien de su trabajo, sin cerrar el acceso a contenidos útiles o de libre uso.

Este lanzamiento llega en un contexto en el que compañías como Google están siendo investigadas por el uso de contenido de editores en funciones de IA sin ofrecer opciones claras de exclusión o compensación, y RSL 1.0 pretende aportar transparencia y un marco legal para resolver estas tensiones en la relación entre creadores de contenido y proveedores de IA.

Los modelos de IA utilizan material de artículos científicos retractados

AI models are using material from retracted scientific papers.” MIT Technology Review, 23 septiembre 2025. https://www.technologyreview.com/2025/09/23/1123897/ai-models-are-using-material-from-retracted-scientific-papers/

El artículo advierte de una “crisis de confianza” en los sistemas de IA cuando se usan como fuentes de conocimiento científico o de salud: el uso indiscriminado de literatura retractada socava la integridad académica, puede inducir a desinformación peligrosa, y exige urgentes mecanismos de control —tanto técnicos (bases de datos actualizadas, filtros automáticos) como de responsabilidad editorial— para evitar que la IA difunda como válidas investigaciones desacreditadas.

El artículo de MIT Technology Review denuncia un problema alarmante: algunos modelos de inteligencia artificial (IA) están utilizando en sus respuestas contenido extraído de artículos científicos que han sido retractados (es decir, anulados por errores, malas prácticas, fraude o falta de validez), sin advertir a los usuarios sobre su condición de desautorizados.

Según los estudios citados, cuando se pidió a un modelo — ChatGPT (basado en GPT-4o) — que respondiera utilizando información de 21 artículos de imagenología médica ya retractados, el sistema citó esos trabajos en cinco casos, y tan solo en tres advirtió que podían ser problemáticos. En una prueba más amplia, con 217 artículos retractados o de baja calidad en varios campos científicos, el modelo no mencionó ninguna retractación u otra señal de alerta.

Pero el problema no afecta solo a ChatGPT. Otras herramientas de IA diseñadas específicamente para tareas de investigación científica — como Elicit, Ai2 ScholarQA, Perplexity y Consensus — también mostraron fallos similares. En tests realizados con los mismos 21 artículos retractados, Elicit los citó en cinco casos, Ai2 ScholarQA en 17, Perplexity en 11 y Consensus en 18, sin señalar su estatus de retractado.

Este fenómeno plantea dudas graves sobre la fiabilidad de la IA para tareas de investigación, educación, medicina o cualquier ámbito donde la veracidad científica es crítica. Si los modelos no reconocen que una fuente ha sido invalidada, pueden reproducir información errónea como si fuera legitima, lo que puede inducir a error a estudiantes, profesionales o al público general.

El problema tiene raíces estructurales vinculadas al modo en que estos modelos son entrenados. Muchos corpus de entrenamiento contienen copias de trabajos científicos disponibles en la web —incluidas versiones retiradas— y los sistemas no están diseñados para revisar en tiempo real el estado de retractación de cada fuente. Esto significa que, aunque una investigación haya sido invalidada, sigue formando parte del “conocimiento” del modelo.

Ante esta situación, algunas empresas ya han comenzado a reaccionar: por ejemplo, Consensus ha integrado datos de fuentes de retractaciones (como bases mantenidas por editores, agregadores de datos y servicios especializados) para intentar filtrar fuentes invalidadas; en una prueba reciente, así logró reducir el número de artículos retractados citados. Sin embargo, estas iniciativas no están generalizadas ni resultan infalibles, pues muchas publicaciones científicas no marcan de forma uniforme sus retractaciones, lo que dificulta la detección automática.

La IA ahorra a los trabajadores menos de una hora al día.

AI Saves Workers Less Than an Hour Each Day, New OpenAI Report Shows.” CNET. 2025 https://www.cnet.com/tech/services-and-software/ai-saves-workers-less-than-an-hour-each-day-new-openai-report-shows/

Informe

Un reciente informe de OpenAI revela que las herramientas de inteligencia artificial (IA) ya están generando un ahorro de tiempo real en el entorno laboral. Según la encuesta realizada a 9.000 empleados de cerca de 100 empresas, quienes usan las soluciones de IA han declarado que logran ahorrar entre 40 y 60 minutos por día en sus tareas profesionales.

El informe OpenAI’s 2025 ‘The State of Enterprise AI’ report ofrece una visión detallada de cómo las empresas están utilizando las herramientas de IA en la práctica. Basándose en datos de uso anónimos de más de un millón de clientes empresariales, junto con una encuesta realizada a 9000 trabajadores de casi 100 organizaciones, el informe presenta un panorama de la creciente adopción e integración de la IA en el lugar de trabajo.

Este ahorro no se limita a un tipo de trabajo: los sectores donde más se nota la ganancia de tiempo incluyen ciencia de datos, ingeniería, comunicaciones y contabilidad. Para muchos de estos trabajadores, el uso de IA no solo agiliza tareas rutinarias, sino que aumenta la velocidad o la calidad del resultado. De hecho, el 75 % de los encuestados afirmó que la IA ha mejorado su rendimiento en uno u otro de esos aspectos.

Además, el informe sugiere que la IA no solo optimiza lo ya existente, sino que amplía lo que los trabajadores pueden hacer: muchas personas informan que ahora son capaces de desempeñar tareas que antes les resultaban inaccesibles. En algunos perfiles —especialmente los más intensivos en uso de IA— el ahorro de tiempo puede traducirse en más de 10 horas semanales.

Por último, los datos muestran una adopción acelerada de la IA en las empresas: el uso de herramientas como ChatGPT Enterprise creció exponencialmente, y muchos equipos están integrándolas de forma estructural en sus flujos de trabajo, lo que sugiere que la IA está pasando de ser una novedad o experimento a ser parte permanente del entorno laboral moderno.

Bibliotecas y búsquedas con IA: evaluando la fiabilidad de las respuestas

Fowler, Geoffrey A. “We Tested Which AI Gave the Best Answers Without Making Stuff Up — One Beat ChatGPT.” The Washington Post, August 27, 2025

En agosto de 2025, The Washington Post publicó un estudio en el que un grupo de bibliotecarios evaluó nueve herramientas de búsqueda basadas en inteligencia artificial para determinar cuáles ofrecían respuestas más precisas y fiables, evitando las conocidas “alucinaciones” o errores inventados por la IA. El objetivo era medir la exactitud de las respuestas, la fiabilidad de las fuentes y la capacidad de cada sistema para manejar información reciente, especializada o compleja.

El experimento consistió en 30 preguntas diseñadas para poner a prueba las fortalezas y debilidades de cada IA, incluyendo datos poco conocidos, eventos recientes, interpretación de imágenes y sesgos de los modelos. Se evaluaron herramientas como ChatGPT (versiones 4 y 5), Bing Copilot, Claude, Grok, Perplexity, Meta AI y las versiones de búsqueda de Google AI. Tres bibliotecarios analizaron cerca de 900 respuestas, valorando tanto la exactitud como la presencia de referencias confiables.

Los resultados mostraron que Google AI Mode fue, en general, la herramienta más fiable, especialmente en la resolución de preguntas sobre trivialidades o información reciente. Sin embargo, todas las IA evaluadas presentaron limitaciones: muchas generaron respuestas incorrectas con citas aparentemente verídicas, fallaron en preguntas especializadas o de difícil acceso, tuvieron problemas con información reciente y mostraron sesgos hacia ciertas disciplinas o perspectivas. La interpretación de imágenes también fue un reto para la mayoría de los sistemas.

A pesar de sus limitaciones, las IA demostraron ser útiles en ciertos contextos, como la síntesis de información dispersa o compleja. Los evaluadores subrayaron que, aunque estas herramientas pueden ahorrar tiempo, no deben reemplazar la verificación tradicional de fuentes. Recomiendan un uso crítico y complementario, tratando la IA como un apoyo para la investigación más que como fuente definitiva.

El estudio evidencia que ninguna IA es perfecta y que, aunque ofrecen ventajas en rapidez y síntesis, siguen siendo propensas a errores, omisiones y sesgos. Los bibliotecarios enfatizan la importancia de la verificación y el pensamiento crítico al usar estas herramientas, igual que se haría al consultar fuentes tradicionales en una biblioteca.

Resultados clave:

Herramienta más fiable: Google AI Mode fue la IA que ofreció respuestas más precisas y consistentes, especialmente en información reciente y trivialidades poco conocidas.

Alucinaciones y errores: Varias IA, incluida ChatGPT, generaron respuestas incorrectas con un tono de certeza, a veces citando fuentes que no respondían a la pregunta.

Limitaciones con información especializada: Ninguna IA respondió correctamente en todos los casos que requerían conocimientos de nicho o fuentes difíciles de acceder.

Problemas con información reciente: Las IA fallaron en eventos o datos muy recientes debido a sus límites en actualización de datos.

Interpretación visual limitada: Las preguntas sobre detalles de imágenes o contenido visual fueron problemáticas para la mayoría de las IA.

Sesgos inherentes: Las IA mostraron sesgos en temas de carreras académicas o áreas de conocimiento, favoreciendo disciplinas STEM sobre humanidades o sociales.

Utilidad relativa: Las IA pueden ahorrar tiempo y sintetizar información compleja, pero no sustituyen la verificación de fuentes tradicionales; deben usarse como complemento crítico en la investigación.

Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo

Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo. Euskadi: Departamento de Educación. Departamento de Educación y Elhuyar Licencia, 2025

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La Guía para el uso de las inteligencias artificiales en el ámbito educativo, elaborada por el Departamento de Educación y Elhuyar, se presenta como un documento exhaustivo destinado a acompañar al profesorado en la integración ética, crítica y pedagógica de la inteligencia artificial (IA) en los centros educativos. Desde el inicio, la guía subraya la rápida expansión de estas tecnologías en todos los ámbitos de la vida —incluida la enseñanza— y advierte que su accesibilidad, facilidad de uso y normalización entre adolescentes exigen una reflexión profunda sobre sus implicaciones éticas, legales y pedagógicas. Aunque la IA ofrece potenciales beneficios, también plantea riesgos como el coste ambiental, la dependencia tecnológica de grandes corporaciones, la propagación de errores o creencias falsas y el uso indebido por parte del alumnado.

La guía también explica de manera clara cómo funcionan los sistemas de IA generativa: se entrenan con grandes volúmenes de datos —muchos de ellos con sesgos— y generan respuestas probabilísticas, no comprensiones reales. Por ello, pueden equivocarse, “alucinar”, reproducir estereotipos o generar contenidos incorrectos. Se presentan ejemplos prácticos sobre cómo controlar la creatividad del chatbot, cuándo utilizar modelos de razonamiento y en qué contextos las herramientas son más útiles (generación de ideas, resúmenes, reorganización de formatos) o menos adecuadas (datos sensibles, procesos de aprendizaje en los que es crucial la participación activa del alumnado). También se subraya que las IA funcionan peor en lenguas minorizadas como el euskera, aunque existen iniciativas locales para fortalecer su presencia.

Tilly Norwood: la primera actriz creada por IA que provoca un terremoto en Hollywood

Kent, Jo Ling. 2025. There’s a new face in Hollywood, generated by AI.” CBS News, 7 diciembre 2025. https://www.cbsnews.com/news/theres-a-new-face-in-hollywood-generated-by-ai/

En el artículo se habla de Tilly Norwood, una “actriz” completamente generada por inteligencia artificial (IA), que ha causado gran revuelo en la industria del entretenimiento en Hollywood.

Tilly Norwood es el primer rostro creado por IA que aspira a entrar en el mundo del cine: no existe en la realidad, sino que fue diseñada por computadora por el estudio Particle6. Su creadora, Eline van der Velden — actriz y productora — afirma que invirtieron más de 2 000 iteraciones para generar a Tilly, intentando dotarla de rasgos universales con potencial global. Van der Velden ha declarado que su intención no era reemplazar actores reales, sino explorar nuevas posibilidades creativas: que Tilly sea “la próxima Scarlett Johansson del género IA”

La noticia provocó un fuerte rechazo en parte de la industria: miembros de la élite de Hollywood expresaron su alarma ante la idea de “actores sintéticos”. El presidente del sindicato de actores SAG-AFTRA, Sean Astin, afirmó que “actriz no le llamaría” a algo tan artificial, defendiendo que la IA puede servir de herramienta, pero no sustituir la actuación humana.

Por otro lado, algunos en la industria creen que la tecnología podría transformar la producción audiovisual, reduciendo costes y ofreciendo nuevas formas narrativas; mientras tanto, otros advierten sobre los riesgos éticos y laborales de depender del talento digital.

Guía de buenas prácticas para informar del uso de IA por parte de bibliotecarios y editores

COUNTER. Ready for Consultation: AI Metrics. Best Practice Guidance for Reporting AI Usage (Draft, 2025).

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COUNTER propone nuevas directrices para medir el uso de herramientas de inteligencia artificial en plataformas editoriales, diferenciándolo claramente del uso humano. El objetivo es estandarizar estos informes y evitar que la actividad de IA distorsione los datos tradicionales de uso.

El borrador de COUNTER sobre las mejores prácticas para informar del uso de IA surge ante la necesidad de adaptar el Code of Practice (Release 5.1) a un entorno donde la inteligencia artificial generativa y agente opera de forma habitual en plataformas de editores y proveedores de información. El documento reconoce que las reglas anteriores fueron diseñadas en un contexto previo al uso extendido de herramientas como agentes autónomos y modelos generativos, por lo que se requiere un marco más preciso para distinguir entre actividad humana, actividad automatizada tradicional (bots y crawlers) y actividad de IA agente, que no puede clasificarse igual que la automatización previamente excluida de los informes.

El objetivo del borrador es establecer mecanismos claros y estandarizados para que las plataformas que ofrecen contenidos (textos, artículos, etc.) puedan reportar métricas sobre el uso de IA —ya sea directamente en su sitio, o a través de herramientas externas (como buscadores basados en IA o agregadores). COUNTER considera que estas directrices no sólo sirven a editores o bibliotecas, sino también que podrían ser útiles para herramientas independientes de IA

La publicación del borrador está abierta a comentarios de la comunidad: proveedores tecnológicos, editoriales, bibliotecas y consorcios están invitados a aportar feedback para mejorar las directrices antes de que se adopten de forma definitiva.

Enseñando alfabetización en IA a estudiantes de primaria

Potkalitsky, Nick. 2025. “The Digital Detective Club: Teaching AI Literacy to Young Students.” Educating AI (blog), noviembre. https://nickpotkalitsky.substack.com/p/the-digital-detective-club-teaching

Vivimos un cambio profundo en la forma en que se crean los textos. Por primera vez en la historia, nuestros hijos crecerán en un mundo en el que gran parte de lo que leen —ayudas para deberes, explicaciones, historias e incluso mensajes “personales”— podría estar generado por inteligencia artificial (IA) en lugar de haber sido escrito por humanos. Esta realidad plantea un desafío educativo crucial: ¿cómo enseñar a los estudiantes a interactuar críticamente con la información que consumen desde edades tempranas?

La mayoría de los programas de “alfabetización en IA” se enfocan en estudiantes mayores. Pero para cuando los alumnos llegan al bachillerato, ya han pasado años consumiendo contenidos generados por IA sin poseer herramientas para evaluarlos críticamente. Por ello se propone un plan de estudios dirigido a estudiantes de primaria (desde K hasta 5.º), que enseñe habilidades prácticas de “detección textual” para el mundo real en el que ya están inmersos.

Uno de los pilares del programa es la conciencia de la fuente. Los estudiantes aprenden a preguntarse no solo “¿es verdadero lo que leo?”, sino “¿de dónde viene?”, “¿quién lo escribió?” y “¿cómo puedo comprobarlo?”. De esta manera, desarrollan un hábito de verificación constante que los prepara para interactuar con contenidos digitales y automatizados de forma responsable.

Otro aspecto fundamental es el reconocimiento de la voz del texto. Los niños aprenden a diferenciar entre escritura humana y textos generados por IA, identificando rasgos como estilo, coherencia, singularidad o detalles personales que a menudo faltan en los textos automatizados. Esta habilidad les permite detectar cuándo un texto es genérico, neutro o artificial, y fomentar su pensamiento crítico.

El programa también enfatiza la valoración de la especificidad y lo concreto. Los alumnos comprenden que los textos valiosos, ya sean relatos, informes o explicaciones, incluyen detalles contextuales y matices propios. Por el contrario, los textos superficiales, impersonales o excesivamente generalizados pueden ser una señal de contenido automatizado o poco fiable. De esta forma, los estudiantes aprenden a apreciar la originalidad y a desarrollar criterios para discernir la calidad de la información.

Potkalitsky aclara que la intención no es asustar a los estudiantes ni alejarles de la IA, sino enseñarles a interactuar con ella de manera consciente, informada y responsable. La meta es que comprendan cuándo la IA puede ser útil y cuándo es necesaria la intervención humana para analizar, interpretar o tomar decisiones. Este enfoque contribuye a cultivar lo que el autor llama “conciencia situacional textual”: la capacidad de reconocer no solo qué leen los estudiantes, sino cómo, desde dónde, con qué intención y con qué propósito.

La alfabetización temprana en IA se vuelve especialmente relevante dado que muchos niños ya acceden a dispositivos, contenidos digitales y textos automatizados desde edades muy tempranas. Integrar estas competencias en la educación básica —en materias de lengua, lectura, ciudadanía digital y pensamiento crítico— permite preparar a los estudiantes para un entorno cada vez más mediado por la tecnología. Además, les proporciona herramientas para detectar desinformación, reconocer plagios, valorar la originalidad y mantener su propia voz creativa, habilidades fundamentales para desenvolverse con autonomía y responsabilidad en el mundo digital.

La propuesta busca transformar la manera en que los niños aprenden a leer, escribir y analizar información en la era de la inteligencia artificial. A través de ejercicios prácticos, análisis de textos y actividades lúdicas, los estudiantes desarrollan competencias críticas, creatividad y autonomía intelectual, preparándolos para enfrentar los desafíos educativos y sociales del siglo XXI.

Del SEO al GEO: cómo los contenidos de producto determinan la visibilidad en la búsqueda impulsada por IA

Lily AI. From SEO to GEO: The Role of Product Content in AI Search and Discovery. Lily AI, 2025.

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la transformación profunda que está experimentando la búsqueda de productos en el comercio digital con la irrupción de los motores generativos de inteligencia artificial. Durante dos décadas, el SEO tradicional marcó las normas de visibilidad online, obligando tanto a usuarios como a minoristas a pensar en términos de palabras clave, enlaces y estructuras legibles para los algoritmos. Sin embargo, ese modelo se está desmoronando. Los motores de IA como Gemini, ChatGPT, Claude o Perplexity ya no se limitan a indexar páginas, sino que interpretan significados, contextos e intenciones. Este cambio está alterando de raíz el modo en que los consumidores descubren productos: más del 60% de las búsquedas terminan sin clic y se prevé un descenso del 50% del tráfico orgánico para 2028, al prevalecer las respuestas generadas directamente por IA. En este nuevo escenario, la cuestión clave no es si un producto “aparece”, sino si es correctamente comprendido por los sistemas generativos.

Se subraya además que los consumidores ya no buscan listados de enlaces, sino relevancia, precisión contextual y orientación personalizada. Las personas formulan peticiones en lenguaje natural, como “un vestido suave y fluido para unas vacaciones de verano”, y esperan que el sistema entienda matices de ocasión, clima, estilo o preferencia estética. Esto exige un nivel de comprensión semántica imposible de satisfacer con descripciones de producto pobres o centradas únicamente en palabras clave. Frente a ello surge el concepto de GEO (Generative Engine Optimization), entendido como la disciplina orientada a que los productos se representen adecuadamente en respuestas generadas por IA. Si el SEO decía a las máquinas “qué ver”, el GEO les enseña “qué significa” cada producto: qué es, para quién sirve, en qué contexto es adecuado y por qué debería recomendarse.

El documento sostiene que los catálogos ya no pueden ser inventarios estáticos, sino auténticas infraestructuras de datos. Los motores generativos funcionan relacionando atributos, imágenes, metadatos y descripciones para formar una representación coherente de cada artículo. Si faltan datos o contexto, la IA rellena los huecos de forma incorrecta, lo que compromete la relevancia. En cambio, un catálogo enriquecido —con taxonomías coherentes, atributos completos, descripciones en lenguaje natural y metadatos unificados— se convierte en un grafo de conocimiento vivo que facilita que la IA conecte productos con necesidades reales. El texto muestra cómo la falta de precisión puede provocar errores, como confundir un pintalabios rojo con tonos completamente distintos, mientras que un sistema de datos bien estructurado favorece recomendaciones fiables, personalizadas y consistentes.

Por último, el informe explica cómo los minoristas pueden prepararse para este nuevo entorno dominado por la IA. Propone acciones como enriquecer los datos de producto más allá de lo básico; optimizar descripciones para consultas naturales; unificar y automatizar los metadatos mediante esquemas y taxonomías; mantener la información constantemente actualizada; y adoptar nuevas métricas que midan la representación semántica en lugar del ranking tradicional. Según el documento, el éxito dependerá de comprender que el contenido de producto ya no es un elemento estático de merchandising, sino un lenguaje compartido entre consumidores, comerciantes, anunciantes y máquinas. Empresas como Lily AI ofrecen plataformas diseñadas para convertir catálogos en sistemas de información legibles por la IA, mejorando la precisión de las recomendaciones, la coherencia de los datos y, en última instancia, las ventas.