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Google anuncia cambios en la Búsqueda

Comparación visual de búsquedas en Google tradicional y con inteligencia artificial mostrando diferencias en resultados para restaurantes en Madrid.
Comparación entre búsqueda tradicional y búsqueda potenciada con IA en Google para restaurantes en Madrid.

Perez, Sarah. “Google Search as You Know It Is Over”. TechCrunch, 19 de mayo de 2026. https://techcrunch.com/2026/05/19/google-search-as-you-know-it-is-over/

Google está realizando cambios importantes en su experiencia de búsqueda. En lugar de ofrecer la lista de enlaces habitual que ha existido durante décadas, las consultas a veces dirigirán a los usuarios a una interfaz interactiva con IA donde podrán interactuar directamente con las respuestas y hacer preguntas adicionales. Estas actualizaciones también implementarán nuevos formatos publicitarios, incluyendo anuncios con funciones de IA que permiten a los usuarios interactuar con ellos.

Muchos estadounidenses ya encuentran resúmenes generados por IA en sus resultados de búsqueda, pero las opiniones sobre su utilidad son diversas. En agosto pasado, una encuesta del Pew Research Center reveló que el 65% de los adultos estadounidenses (incluida una mayoría aún mayor de adultos jóvenes) afirmó haber visto estos resúmenes al menos en alguna ocasión. Entre quienes habían visto resúmenes de búsqueda con IA, uno de cada cinco afirmó que los consideraba extremadamente o muy útiles, y el 6% dijo confiar mucho en la información de estos resúmenes.

Los motores de búsqueda como Google son una forma común en que muchos estadounidenses se informan: el 63% de los adultos estadounidenses afirma informarse de esta manera al menos en ocasiones.

Google anunció en su conferencia anual Google I/O 2026 la mayor transformación de su buscador desde su lanzamiento hace más de veinticinco años. Según la compañía, la era de los tradicionales “diez enlaces azules” está llegando a su fin para dar paso a una experiencia impulsada por inteligencia artificial, donde las respuestas, las interacciones y las acciones ocuparán un lugar mucho más importante que la simple lista de resultados web.

El cambio gira en torno a una nueva “caja de búsqueda inteligente”, diseñada para que los usuarios formulen preguntas largas y complejas de manera conversacional. En lugar de obligar a las personas a buscar mediante palabras clave, el sistema interpreta intenciones, sugiere consultas más sofisticadas y mantiene conversaciones de seguimiento sin que el usuario tenga que reformular constantemente su pregunta. La búsqueda se convierte así en un diálogo continuo con la inteligencia artificial.

Uno de los aspectos más innovadores es la incorporación de agentes de información. Estos asistentes pueden trabajar en segundo plano las veinticuatro horas del día, rastreando cambios en la web, recopilando datos y notificando al usuario cuando se cumplen determinadas condiciones. Por ejemplo, podrán vigilar movimientos financieros, seguir la evolución de un mercado específico o monitorizar cualquier tema de interés para proporcionar actualizaciones sintetizadas y contextualizadas. Esta funcionalidad supone una evolución significativa respecto a herramientas anteriores como Google Alerts.

La inteligencia artificial también permitirá que los resultados de búsqueda adopten la forma de experiencias interactivas. Gracias a técnicas de interfaz generativa, Search podrá construir visualizaciones, simulaciones, paneles de información y herramientas personalizadas adaptadas a cada consulta. Una búsqueda sobre agujeros negros, por ejemplo, podría convertirse en una representación gráfica interactiva que responda dinámicamente a nuevas preguntas formuladas por el usuario.

Otra novedad destacada es la posibilidad de crear pequeñas aplicaciones personalizadas directamente desde el buscador. Mediante instrucciones en lenguaje natural, los usuarios podrán desarrollar herramientas adaptadas a sus necesidades concretas, como planificadores de comidas, aplicaciones de seguimiento deportivo o gestores de proyectos personales. Google deja entrever una visión en la que la búsqueda deja de ser únicamente una herramienta para encontrar información y pasa a convertirse en una plataforma para realizar tareas y tomar decisiones.

Esta transformación se apoya en la integración de los modelos Gemini y de la plataforma Antigravity, desarrollada por Google para aplicaciones autónomas basadas en IA. La compañía afirma que la nueva experiencia será gratuita para todos los usuarios, aunque algunas funciones avanzadas relacionadas con agentes inteligentes y aplicaciones personalizadas llegarán inicialmente a los suscriptores de los planes Google AI Pro y Ultra.

Sin embargo, el anuncio también ha despertado preocupación entre medios de comunicación, creadores de contenidos y editores digitales. Al proporcionar respuestas completas dentro del propio buscador, los usuarios tendrán menos necesidad de visitar las páginas originales donde se encuentra la información. Diversos analistas advierten de que esta tendencia podría reducir aún más el tráfico web hacia los sitios de noticias, blogs y otros recursos en línea, agravando un problema que ya comenzó con la introducción de los resúmenes automáticos AI Overviews.

Las reacciones en comunidades tecnológicas han sido encontradas. Mientras algunos usuarios valoran la rapidez y comodidad de obtener respuestas directas, otros temen una creciente concentración del control de la información en manos de una única empresa. También se plantean interrogantes sobre la sostenibilidad económica de la web abierta, ya que muchos sitios dependen de las visitas generadas por los motores de búsqueda tradicionales.

Anthropic pide una pausa global en el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada

Pigman, Alex. “Anthropic Calls for Pause of Global AI Development.” AFP News, 4 de junio de 2026. Reproducido en Yahoo Finance, 5 de junio de 2026.

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La empresa de inteligencia artificial Anthropic, desarrolladora de la familia de modelos Claude, ha planteado la posibilidad de una pausa temporal y coordinada en el desarrollo de los sistemas de IA más avanzados del mundo. La compañía sostiene que la velocidad a la que progresan estos modelos podría superar la capacidad de las instituciones, los gobiernos y la sociedad para comprenderlos, regularlos y garantizar que actúen de forma segura.

El argumento central de Anthropic es que las nuevas generaciones de IA están mostrando capacidades cada vez más autónomas y podrían acercarse a un escenario denominado recursive self-improvement (auto-mejora recursiva). Este concepto describe una situación en la que un sistema de inteligencia artificial sería capaz de diseñar y desarrollar versiones más avanzadas de sí mismo con una intervención humana mínima. Según la empresa, aunque este escenario todavía no se ha producido, la tendencia observada apunta a que podría convertirse en una posibilidad real en un futuro relativamente cercano.

La compañía considera que disponer de la opción de ralentizar o suspender temporalmente el desarrollo de los modelos de frontera permitiría que la investigación en alineamiento, seguridad y gobernanza avanzara al mismo ritmo que la tecnología. Desde esta perspectiva, una pausa no tendría como objetivo detener permanentemente la innovación, sino conceder tiempo para construir mecanismos de supervisión y control que reduzcan los riesgos asociados a sistemas cada vez más poderosos.

Sin embargo, Anthropic reconoce que una suspensión unilateral sería ineficaz. Si una sola empresa decidiera frenar sus investigaciones mientras otras continuaran avanzando, estas últimas obtendrían una ventaja competitiva significativa. Por ello, la compañía insiste en que cualquier medida de este tipo debería ser internacional, verificable y coordinada entre los principales laboratorios de IA y las grandes potencias tecnológicas, especialmente Estados Unidos y China.

La propuesta ha generado un intenso debate en el sector tecnológico. Algunos expertos y responsables políticos consideran que la advertencia es razonable y refleja preocupaciones legítimas sobre la seguridad y el control de sistemas cada vez más sofisticados. Otros, en cambio, sostienen que la iniciativa podría responder también a intereses estratégicos de la propia Anthropic, buscando influir en la regulación del sector o limitar el avance de competidores.

El trasfondo de esta discusión es la creciente preocupación por el impacto social, económico y político de la inteligencia artificial. Anthropic advierte de que la cuestión ya no se limita a la automatización del empleo o a la productividad, sino que afecta a problemas más profundos relacionados con la capacidad humana para mantener el control sobre sistemas que podrían llegar a superar nuestras capacidades en determinadas tareas. La empresa considera que este desafío exige una conversación global sobre gobernanza, regulación y seguridad antes de que la tecnología alcance niveles aún más avanzados.

Cómo citar la inteligencia artificial en los trabajos académicos: guía práctica para investigadores y estudiantes

Universitat Oberta de Catalunya (UOC). ¿Cómo citar la IA en los trabajos? Barcelona: Biblioteca de la UOC. Disponible en: https://hdl.handle.net/10609/148823

La guía elaborada por la Biblioteca de la Universitat Oberta de Catalunya ofrece orientaciones prácticas para el uso responsable y la correcta citación de herramientas de inteligencia artificial generativa en trabajos académicos y científicos.

El documento parte de la premisa de que la IA puede ser un apoyo útil para la investigación y la redacción, pero advierte que sus resultados deben verificarse siempre, ya que estas herramientas pueden proporcionar información incorrecta o incluso inventar fuentes bibliográficas. Por ello, recomienda solicitar las fuentes utilizadas por la IA, contrastarlas críticamente y citar directamente las fuentes originales cuando sean fiables. Además, cuando la IA forme parte del proceso de investigación, su utilización debe describirse explícitamente en la metodología del trabajo.

La publicación distingue entre la citación de una conversación mantenida con una herramienta de IA y la citación de la propia herramienta. Una conversación solo debería citarse cuando exista un enlace permanente y público que permita a otras personas recuperar y consultar el contenido exacto del diálogo. En aquellos casos en que la conversación no pueda compartirse por razones técnicas, éticas o de privacidad, la recomendación es citar únicamente la herramienta empleada, indicando claramente que se utilizó como apoyo durante la elaboración del trabajo.

La guía también aclara cuándo no es necesario citar la IA. Por ejemplo, no se requiere referencia cuando la herramienta se utiliza únicamente para localizar fuentes de información, del mismo modo que no se cita un buscador web o una base de datos. Tampoco suele ser necesario citar funciones de IA integradas en programas de uso cotidiano. Sin embargo, cuando la inteligencia artificial constituye una parte relevante del método de investigación, su utilización debe documentarse obligatoriamente.

Uno de los aspectos más valiosos del documento es su análisis comparativo de distintos estilos de citación. La UOC señala que, aunque todavía no existe una normalización universal, algunos estilos han comenzado a desarrollar pautas específicas. Entre ellos destaca especialmente APA, considerado el sistema que ofrece actualmente las orientaciones más completas y detalladas para referenciar contenidos generados mediante inteligencia artificial. Además, se subraya que las respuestas de los sistemas generativos son dinámicas y pueden variar entre sesiones, por lo que es importante documentar el texto exacto utilizado, incorporándolo en anexos o materiales suplementarios cuando resulte relevante para la comprensión del trabajo.

El documento dedica apartados específicos a los estilos APA, Vancouver, ISO 690, Chicago y Harvard. Para cada uno de ellos proporciona modelos concretos de referencia bibliográfica y ejemplos de citas dentro del texto. En términos generales, la recomendación es incluir la conversación en la bibliografía únicamente cuando exista una URL pública y permanente. En caso contrario, la referencia debe limitarse al texto o a notas explicativas. La guía adapta además las normas de estilos que todavía no contemplan oficialmente la inteligencia artificial, ofreciendo propuestas prácticas para mantener la coherencia académica y la trazabilidad de las fuentes utilizadas.

Finalmente, la guía insiste en la necesidad de actuar con transparencia académica. Los autores recomiendan informar siempre del uso de herramientas de IA cuando estas hayan intervenido en la elaboración, revisión, traducción o generación de contenidos. Esta transparencia permite evaluar adecuadamente el proceso de trabajo, favorece la reproducibilidad de la investigación y contribuye a mantener la integridad académica en un contexto en el que las tecnologías generativas están adquiriendo un papel cada vez más relevante en la producción de conocimiento

Rediseñando la catalogación bibliotecaria en la era de la inteligencia artificial

Two people interacting with an AI cataloging touchscreen in a modern library
Two people using an AI cataloging interface in a bright, spacious library

Program for Cooperative Cataloging (PCC), Library of Congress. PCC Task Group on AI and Machine Learning for Cataloging and Metadata: Final Report. Washington, D.C.: Library of Congress, 2024. PDF. https://www.loc.gov/aba/pcc/taskgroup/TG-Strategic-Planning-AI-final-report.pdf

Este informe final es el resultado del trabajo del Task Group del Program for Cooperative Cataloging (PCC) creado en diciembre de 2023 con el objetivo de analizar el impacto actual y potencial de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático en los procesos de catalogación y gestión de metadatos en bibliotecas. El grupo llevó a cabo un estudio exploratorio basado en una encuesta distribuida en marzo de 2024, que obtuvo 193 respuestas de profesionales del ámbito bibliotecario y de la información.

El documento parte de el informe Environmental scan sobre el uso emergente de la IA en bibliotecas, especialmente en tareas relacionadas con catalogación, descripción bibliográfica, normalización de metadatos y apoyo a la toma de decisiones en sistemas de información. A partir de los resultados de la encuesta, el informe identifica patrones comunes de adopción, preocupaciones profesionales y oportunidades de desarrollo en el uso de estas tecnologías.

Uno de los aportes centrales del informe es la identificación de seis grandes temas transversales que reflejan cómo la comunidad bibliotecaria está interpretando la incorporación de la IA. Estos temas incluyen cuestiones relacionadas con la calidad de los datos, la confianza en los sistemas automatizados, la necesidad de supervisión humana, la formación profesional, la interoperabilidad de sistemas y el impacto organizativo de estas tecnologías en los flujos de trabajo bibliotecarios.

A partir de este análisis, el Task Group formula un conjunto de recomendaciones estratégicas dirigidas al PCC, orientadas a guiar la integración responsable de la IA en la catalogación. Entre estas recomendaciones se incluyen la necesidad de promover la alfabetización en IA entre los profesionales, fomentar marcos de gobernanza y ética, y apoyar el desarrollo de estándares que aseguren la calidad y consistencia de los metadatos generados o asistidos por IA.

El informe también propone líneas de acción institucional, entre las que destacan tres grandes direcciones:

(1) fortalecer la colaboración con comunidades más amplias de gestión de datos y metadatos,

(2) fomentar una cultura de pluralismo tecnológico que no dependa de una única solución o proveedor, y

(3) mejorar la forma en que el PCC documenta, almacena y comparte el conocimiento generado en torno a estas tecnologías.

Finalmente, el documento incluye un compendio de recursos sobre IA y catalogación, destinado a ser difundido a través del PCC Wiki, con el objetivo de servir como base de referencia para bibliotecarios, catalogadores e investigadores interesados en la aplicación de IA en el ámbito de los metadatos.

En conjunto, este informe representa un paso significativo en la reflexión institucional del mundo bibliotecario sobre la inteligencia artificial, al situar el foco no solo en la adopción tecnológica, sino también en sus implicaciones éticas, organizativas y profesionales dentro de los sistemas de catalogación modernos.

Implementación de un chatbot de referencia con IA en la Biblioteca de la Universidad de Calgary

Student interacting with AI chatbot kiosk for research help in library
A student uses an AI chatbot kiosk for research assistance in a university library.

Bryant, Rebecca. “Implementing an AI reference chatbot at the University of Calgary Library.Hanging Together (OCLC Research), 12 diciembre 2024. https://hangingtogether.org/implementing-an-ai-reference-chatbot-at-the-university-of-calgary-library/

El artículo describe la implementación y evolución de un chatbot de referencia basado en inteligencia artificial en la Biblioteca de la Universidad de Calgary, desarrollado como parte de un sistema de atención bibliotecaria híbrido que combina asistencia humana y automatizada.


El proyecto de implementación de un chatbot de referencia basado en inteligencia artificial en la Biblioteca de la Universidad de Calgary se inicia en un contexto de fuerte presión sobre los servicios de atención al usuario. Desde comienzos de la década de 2010 la biblioteca ya ofrecía un servicio de chat en vivo atendido por personal bibliotecario en horario limitado (de 9:00 a 17:00). Sin embargo, la pandemia de COVID-19 provocó un incremento extraordinario de la demanda, lo que obligó a replantear el modelo de atención. Las cifras ilustran claramente esta presión: mientras en 2019 el servicio gestionaba entre 500 y 900 chats mensuales, en septiembre de 2020 se alcanzaron los 3.077. Este crecimiento exponencial generó problemas de carga de trabajo, necesidad de más personal y la imposibilidad de ampliar indefinidamente el servicio humano.

A este aumento de demanda se sumaban otros factores estructurales. El servicio, al depender de personal, estaba limitado a determinadas franjas horarias, lo que dejaba sin cobertura a estudiantes que necesitaban ayuda por la noche o a primera hora de la mañana. Además, incluso los usuarios que se encontraban físicamente en la biblioteca utilizaban el chat por su comodidad, lo que reforzaba la idea de que existía una fuerte demanda de asistencia inmediata, independiente del espacio físico. A ello se añadía un análisis clave: muchas de las preguntas recibidas eran repetitivas o fácilmente automatizables. En paralelo, la iniciativa encajaba con las prioridades estratégicas de la universidad, centradas en la mejora del éxito estudiantil y en servicios más accesibles y centrados en el usuario. Todo ello llevó a considerar seriamente la implementación de un chatbot basado en IA.


En la fase de análisis inicial, el equipo bibliotecario realizó un estudio detallado de unas 3.000 interacciones de chat registradas durante un mes del periodo pandémico. Estas consultas se exportaron y clasificaron manualmente en categorías temáticas como información sobre espacios de estudio, impresión o servicios de préstamo. Este trabajo de codificación, realizado principalmente con Excel y con una inversión aproximada de 30 horas, permitió identificar patrones claros en la demanda. El resultado más relevante fue que entre un 14% y un 24% de las consultas eran de carácter direccional o básico (por ejemplo, “¿dónde está…?”), lo que indicaba un alto potencial de automatización. El equipo señaló además que el uso de herramientas más avanzadas, como Python, podría haber agilizado este proceso de análisis.

Con esta evidencia, el proyecto avanzó hacia la definición del alcance del chatbot. Se seleccionó un conjunto inicial de aproximadamente 50 preguntas frecuentes que representaban los tipos de consultas más adecuadas para un sistema automatizado. El objetivo no era cubrir todo el espectro de preguntas posibles, sino evitar la “expansión de alcance” (scope creep) y centrarse en un núcleo manejable y bien definido. Paralelamente, se eligió una solución tecnológica comercial que combinaba modelos de lenguaje grande (LLM) con técnicas de recuperación aumentada por generación (RAG), entrenada exclusivamente con el contenido web de la biblioteca, incluyendo guías temáticas (LibGuides), horarios y páginas informativas institucionales. Esto garantizaba que el chatbot no “inventara” información, sino que respondiera a partir de fuentes oficiales controladas.


La fase de implementación práctica comenzó en abril de 2021 con un equipo de ocho personas encargado de entrenar, probar y ajustar el sistema junto con el proveedor tecnológico. El proceso de prueba se centró en mejorar la consistencia de las respuestas y asegurar que el chatbot respondiera de forma fiable a las preguntas seleccionadas. En julio de 2021, el sistema se abrió a pruebas más amplias con la participación de más personal de la biblioteca. Finalmente, el chatbot se lanzó oficialmente el 16 de agosto de 2021 bajo el nombre de “T-Rex”, diferenciándolo del chatbot “Rex” ya existente en el campus (gestionado por el Registro académico).

Tras su lanzamiento, la biblioteca estableció un sistema estructurado de evaluación continua de calidad. Las respuestas del chatbot se revisan semanalmente de forma anónima y se puntúan en una escala de 1 a 5, donde 5 representa una respuesta completamente correcta y satisfactoria. Este sistema permitió identificar distintos niveles de rendimiento: respuestas perfectas (5/5) cuando el bot resolvía correctamente preguntas como la disponibilidad de bases de datos; respuestas muy buenas (4–5/5) incluso con pequeñas variaciones en la formulación o errores ortográficos del usuario; y respuestas deficientes (2/5) cuando el chatbot no podía responder porque la información no estaba presente en el sitio web, aunque en algunos casos intentaba ofrecer una orientación genérica. Este proceso de evaluación permitió no solo medir el rendimiento, sino también comprender las limitaciones estructurales del sistema basado en su “cerebro” documental.


A partir del análisis de las consultas reales tras el lanzamiento, el equipo comenzó a desarrollar respuestas personalizadas para preguntas recurrentes. Este trabajo se basó en la observación de patrones: si una pregunta aparecía más de tres veces por semana en interacciones distintas, se creaba una respuesta específica. Durante el primer año, este proceso requirió aproximadamente cinco horas semanales y permitió desarrollar entre 10 y 15 nuevas respuestas cada semana. También se abordaron problemas frecuentes como errores ortográficos en nombres de recursos (por ejemplo, PsycInfo, con múltiples variantes de escritura), que fueron incorporados al sistema para mejorar la recuperación de información.

Asimismo, se implementaron reglas específicas para gestionar casos complejos o sensibles. Un ejemplo fue la consulta sobre la devolución de libros previamente declarados como perdidos, donde una respuesta automática inicial resultó incorrecta. Este tipo de situaciones llevó al equipo a crear respuestas condicionadas: si el usuario menciona palabras clave como “lost” y “book”, el sistema activa una respuesta que deriva al usuario al contacto con personal bibliotecario. De manera similar, consultas sobre “recalls” se redirigen a información contextual específica. Este enfoque permitió mejorar la seguridad y la fiabilidad del sistema sin necesidad de reestructurar completamente el contenido web.


En febrero de 2023, el sistema experimentó una evolución importante con la incorporación de una capa adicional basada en GPT, lo que permitió al chatbot generar respuestas más flexibles además de las respuestas previamente programadas. Esta mejora aumentó significativamente la capacidad del sistema para interpretar preguntas y ofrecer respuestas más naturales. Actualmente, el chatbot “T-Rex” proporciona soporte rápido y accesible las 24 horas del día, con cumplimiento de estándares de accesibilidad (WCAG 2.1 AA). El sistema maneja más de dos millones de palabras (considerando variantes léxicas como entradas distintas) y dispone de más de 1.000 respuestas personalizadas.

Los resultados obtenidos muestran un rendimiento superior al esperado inicialmente. Mientras que en la fase de diseño se estimaba que el chatbot podría responder entre el 14% y el 24% de las consultas, en la práctica alcanza aproximadamente el 50% de las preguntas con una calidad igual o superior a 4/5. Esto ha permitido derivar una parte significativa de las consultas del servicio humano, liberando aproximadamente 1,5 equivalentes a tiempo completo (FTE) para tareas más estratégicas. Aunque se han reducido algunas horas de atención en mostradores, no ha habido despidos, sino una redistribución del trabajo hacia actividades de mayor valor añadido.

En la fase de madurez, el mantenimiento del sistema se ha simplificado considerablemente. Actualmente requiere alrededor de una hora semanal de supervisión, centrada en la revisión de funcionamiento general y actualización de enlaces o cambios en la web institucional, gestionados mediante hojas de cálculo. El equipo también destaca la importancia de mantener la web de la biblioteca como única fuente de verdad, evitando duplicar la información directamente en el chatbot, ya que esto generaría problemas de mantenimiento.


Finalmente, el proyecto ofrece una serie de aprendizajes clave. Entre ellos destaca la necesidad de considerar el sitio web institucional como base de conocimiento del chatbot, la importancia de trabajar de forma colaborativa para reducir puntos de fallo y la necesidad de adaptar las respuestas a las expectativas de los usuarios, que prefieren soluciones directas con el menor número posible de clics. También se subraya que el chatbot debe anticipar preguntas no estrictamente bibliotecarias, como consultas sobre matrícula o servicios universitarios, lo que llevó a derivar este tipo de preguntas hacia otros chatbots del campus.

Otro aprendizaje importante es la persistencia de usuarios que prefieren la interacción humana: aproximadamente entre el 12% y el 15% solicitan hablar con una persona incluso cuando el chatbot podría resolver su consulta. Por ello, el sistema mantiene la opción de derivación a personal bibliotecario en horario laboral. En conjunto, la experiencia de la Universidad de Calgary demuestra que un chatbot de referencia basado en IA, bien diseñado y cuidadosamente mantenido, puede mejorar significativamente la eficiencia del servicio, aumentar la disponibilidad de atención y liberar recursos humanos, siempre que se mantenga una supervisión constante y una integración coherente con los sistemas de información institucionales.

IA en bibliotecas: de la automatización a la infraestructura inteligente del servicio bibliotecario

Student studying at desk with laptop and holographic data displays in modern library
A student engages with futuristic holographic data displays while studying in a modern library.

Bibliotheca. “AI in Libraries: What’s Changed, What’s at Stake”. Bibliotheca, 19 febrero 2026. https://www.bibliotheca.com/ai-in-libraries/

El artículo ofrece una panorámica histórica y estratégica del papel de la inteligencia artificial en las bibliotecas, situando la IA no como una ruptura repentina, sino como la continuación de un proceso largo de automatización que comenzó décadas atrás con sistemas de catalogación, códigos de barras y tecnologías de circulación.

La idea central del texto es que la IA actual —especialmente la generativa— representa una nueva fase dentro de una evolución continua de las tecnologías bibliotecarias. Desde los primeros sistemas basados en reglas hasta los modelos de aprendizaje automático actuales, las bibliotecas han ido incorporando herramientas que amplían su capacidad de organización, acceso y mediación de la información, sin abandonar su misión fundamental: facilitar el acceso equitativo al conocimiento.

El artículo insiste en que la historia de la biblioteca es, en gran medida, una historia de automatización progresiva. Los sistemas MARC, los catálogos informatizados, los sistemas de autopréstamo o los motores de búsqueda han ido reduciendo la carga mecánica del trabajo bibliotecario, permitiendo centrar más esfuerzos en tareas de mediación, curación y atención al usuario.

En este marco, la IA no aparece como un elemento aislado, sino como la extensión natural de esta trayectoria. La diferencia es que ahora los sistemas no solo ejecutan tareas, sino que también interpretan datos, generan lenguaje y toman decisiones probabilísticas, lo que introduce un nivel de complejidad cualitativamente distinto.

Aplicaciones principales de la IA en bibliotecas

El texto identifica varias áreas clave donde la IA ya está impactando o puede impactar de forma significativa:

  1. Descubrimiento y recomendación de información

Los sistemas de búsqueda evolucionan hacia modelos semánticos capaces de interpretar la intención del usuario más allá de palabras clave. Esto permite mejorar la relevancia de los resultados y facilitar el acceso a contenidos que antes quedaban ocultos en los catálogos tradicionales.

  1. Chatbots y servicios de atención continua

Las bibliotecas incorporan asistentes automatizados para responder preguntas frecuentes, gestionar renovaciones o guiar la navegación de servicios. Su principal ventaja es la disponibilidad permanente, aunque el artículo advierte de la necesidad de control humano para evitar errores o respuestas inexactas.

  1. Automatización de procesos internos

La IA se utiliza para tareas como la generación de metadatos, la gestión de colecciones o el análisis de uso de recursos. Esto permite optimizar tiempos y recursos humanos, aunque genera también debates sobre la calidad del trabajo automatizado y el papel profesional del bibliotecario.

  1. Analítica y gestión operativa

Las bibliotecas modernas utilizan sistemas de análisis basados en IA para comprender patrones de uso, planificar servicios y optimizar infraestructuras. Esto transforma la toma de decisiones hacia modelos más basados en datos.

  1. Accesibilidad y servicios inclusivos

Algunas herramientas de IA mejoran la accesibilidad mediante traducción automática, síntesis de voz o adaptación de contenidos, ampliando el alcance social de la biblioteca.

Impacto en los profesionales de la información

Uno de los puntos más relevantes del artículo es la transformación del rol profesional del bibliotecario. La automatización de tareas rutinarias desplaza el foco hacia funciones más estratégicas:

  • evaluación crítica de tecnologías
  • diseño de servicios digitales
  • alfabetización informacional y mediática
  • mediación entre usuarios y sistemas algorítmicos
  • supervisión ética del uso de datos y herramientas

El texto subraya que este cambio no implica la desaparición del rol bibliotecario, sino su reconfiguración hacia tareas de mayor valor cognitivo y social.

Tensiones y desafíos

El artículo también reconoce varios desafíos estructurales:

  • Privacidad y ética de datos: la personalización basada en IA requiere información sensible sobre usuarios.
  • Brecha de capacidades: no todas las bibliotecas tienen recursos técnicos o humanos para implementar estas tecnologías.
  • Dependencia tecnológica: riesgo de depender de proveedores externos para funciones clave del servicio.
  • Calidad de la información: especialmente en chatbots y sistemas generativos, donde pueden aparecer errores o “alucinaciones”.

Estas tensiones reflejan que la adopción de IA no es solo una cuestión técnica, sino también organizativa, ética y política.

Uno de los argumentos más importantes del texto es que las bibliotecas no deben limitarse a adoptar IA, sino que deben posicionarse como espacios de mediación crítica de la tecnología. Esto implica enseñar a los usuarios a comprender cómo funcionan los sistemas algorítmicos, sus sesgos y limitaciones.

En este sentido, la IA refuerza —más que debilita— la misión tradicional de la biblioteca: ayudar a interpretar la información en un entorno cada vez más complejo y mediado por algoritmos.

La conclusión implícita es clara: el futuro de las bibliotecas no depende solo de la tecnología que adopten, sino de cómo definan su papel como instituciones de acceso, mediación y pensamiento crítico en la era de la inteligencia artificial.

Documentos importantes

Ética y posicionamiento institucional

ACRL — AI Competencies for Academic Library Workers (2025)
Marco de competencias que define lo que los bibliotecarios deben saber sobre IA, desde su uso básico hasta su evaluación crítica y promoción. Aprobado por la Junta Directiva de la ACRL en octubre de 2025. En español

ARL — Guiding Principles for Artificial Intelligence (2024)

Principios rectores para las bibliotecas de investigación en los Estados Unidos. Abarca la gobernanza, la equidad algorítmica y el papel del bibliotecario como mediador responsable. En español

IFLA — Statement on Libraries and Artificial Intelligence (2020)

El documento ético fundamental para las bibliotecas que utilizan inteligencia artificial. Define los principios de libertad intelectual, privacidad, equidad y transparencia. Un punto de partida indispensable para cualquier política interna. En español En español

Descubrimiento, búsqueda e inteligencia operativa

Bibliotheca — libraryConnect LINK (AI-based Insights)
Inteligencia operativa basada en IA integrada en LINK. El personal puede formular preguntas en lenguaje natural sobre los datos de los dispositivos y su uso, y recibir paneles visuales e informes comparativos, lo que facilita la planificación basada en datos y la supervisión del sistema.

EBSCO — AI Insights: Library Research Platforms
Resultados del programa piloto de IA de EBSCO, que incluyen datos sobre búsqueda en lenguaje natural, resúmenes por documento y eficiencia en la investigación.

Ex Libris — Primo Research Assistant
Un asistente de IA generativa integrado en Primo. Un ejemplo concreto de cómo la IA puede incorporarse a las herramientas de búsqueda que ya se utilizan en las bibliotecas académicas.

NISO ODI — Generative AI and Web-Scale Discovery (2025)
Examina las tensiones y expectativas que la IA generativa crea en los sistemas de descubrimiento. NISO sitúa el momento actual como comparable, en términos de disrupción, a la llegada del descubrimiento a escala web en 2010.

Implementación

ALA — Creating Generative AI Policies: A Guide for Public and Academic Libraries
Una guía práctica para el desarrollo de políticas de IA generativa. Abarca el ámbito de uso, la privacidad de los datos, la comunicación con el usuario y los procesos de revisión.

OCLC / University of Calgary — Implementing an AI Reference Chatbot (Hanging Together, 2024)
Uno de los análisis más detallados disponibles sobre la implementación de un chatbot de referencia en una biblioteca académica. Incluye lecciones aprendidas, protocolos de escalamiento y cómo medir el éxito. En español

PCC (Library of Congress) — Task Group on AI and Machine Learning for Cataloging and Metadata — Final Report
Informe oficial sobre la integración de la IA y el aprendizaje automático en los procesos de catalogación y metadatos en Estados Unidos. Perspectiva institucional y de estandarización.

Guía de políticas editoriales de IA en bibliotecas: estándares, ejemplos y decisiones para la publicación académica

Library Publishing Coalition. AI Editorial Policy Guide. Library Publishing Coalition (LPC), 2026. Disponible en: https://librarypublishing.org/wp-content/uploads/2026/05/AI-Editorial-Policy-Guide-LPC-2026.pdf

El documento de la Library Publishing Coalition (LPC) es una guía práctica dirigida a editores, bibliotecas universitarias y gestores de revistas académicas para diseñar, implementar y mantener políticas editoriales sobre el uso de inteligencia artificial (IA) en contextos de publicación científica y académica. Su objetivo principal no es imponer una normativa única, sino ofrecer un marco flexible de referencia para que cada institución pueda desarrollar su propia política adaptada a sus necesidades, valores y nivel de madurez digital.

La guía parte de una idea central: la irrupción de la IA generativa en la escritura, edición, revisión y difusión científica obliga a redefinir los criterios tradicionales de autoría, responsabilidad, integridad y transparencia editorial. En este sentido, el documento se inscribe en un contexto más amplio de creciente preocupación internacional por la gobernanza de la IA en el ecosistema académico, donde distintas organizaciones están desarrollando marcos éticos, protocolos de revisión y normas de uso responsable.

El informe se organiza en cuatro grandes bloques: desarrollo de políticas, elementos fundamentales de una política editorial de IA, ejemplos comentados y recursos adicionales. Esta estructura permite combinar teoría, práctica y referencias concretas de políticas ya existentes en revistas y editoriales académicas.

En el apartado de desarrollo de políticas, la guía subraya que cualquier normativa sobre IA debe partir de una reflexión institucional previa sobre objetivos editoriales, tipo de publicación, público destinatario y nivel de riesgo aceptable. No todas las revistas o programas editoriales requieren el mismo grado de restricción, por lo que se recomienda evitar modelos rígidos y optar por enfoques adaptativos.

El bloque dedicado a los elementos fundamentales de una política de IA identifica componentes clave que deberían aparecer en cualquier normativa editorial contemporánea. Entre ellos destacan:

  • Definición explícita de qué se entiende por herramientas de IA
  • Reglas sobre su uso en la redacción de manuscritos
  • Criterios de transparencia y declaración obligatoria del uso de IA
  • Normas sobre autoría y responsabilidad intelectual
  • Uso de IA en revisión por pares y procesos editoriales
  • Protección de datos, confidencialidad y propiedad intelectual

Estos elementos reflejan una preocupación central: garantizar que la IA no sustituya la responsabilidad humana en la producción del conocimiento académico.

Uno de los aportes más útiles del documento es la recopilación de ejemplos reales de políticas editoriales de IA aplicadas en revistas académicas y programas de publicación universitaria. Estos ejemplos muestran una gran diversidad de enfoques, desde modelos muy restrictivos hasta otros más permisivos pero regulados.

En términos generales, se identifican tres tendencias principales:

  1. Enfoque restrictivo
    Algunas editoriales prohíben el uso de IA generativa para redactar manuscritos o producir contenido final, permitiendo únicamente su uso en tareas auxiliares como corrección lingüística o formateo.
  2. Enfoque de uso asistido
    Se permite la IA como herramienta de apoyo (ideación, revisión, edición), pero se exige transparencia total, incluyendo la obligación de declarar qué herramientas se han utilizado y en qué parte del proceso.
  3. Enfoque de integración controlada
    La IA se incorpora como parte del flujo editorial (por ejemplo, en metadatos, revisión de estilo o apoyo a la indexación), siempre bajo supervisión humana y con trazabilidad clara.

Este abanico de modelos refleja que el sector editorial no ha alcanzado aún un consenso global sobre cómo regular la IA, aunque sí existe acuerdo en principios básicos como la transparencia, la responsabilidad humana y la integridad académica.

Marco de inteligencia artificial para un mundo equitativo

NTEN – Artificial Intelligence Framework for an Equitable World. Publicado el 19 de agosto de 2024. Desarrollado por NTEN en colaboración con Institute for the Future (IFTF)

El informe Artificial Intelligence Framework for an Equitable World surge de un proceso colaborativo impulsado por NTEN y el Institute for the Future con la participación de organizaciones sin ánimo de lucro, fundaciones, empresas tecnológicas y especialistas en ética digital. Su propósito es ofrecer una guía práctica para evaluar, diseñar e implementar sistemas de inteligencia artificial desde una perspectiva de equidad, transparencia y responsabilidad social.

El documento parte de una idea fundamental: la inteligencia artificial no es neutral. Los efectos positivos o negativos de estas tecnologías dependen de cómo se diseñan, quién participa en su desarrollo y de qué manera se aplican en contextos reales. Por ello, cualquier organización que utilice o desarrolle IA tiene la responsabilidad de comprender sus posibles impactos, identificar riesgos y asumir la rendición de cuentas por sus decisiones.

El marco se estructura en torno a tres dimensiones interrelacionadas: Assessment (Evaluación), Impact (Impacto) e Intervention (Intervención). La dimensión de evaluación analiza los datos de entrada, los resultados esperados y los mecanismos de responsabilidad. La dimensión de impacto examina las consecuencias de la IA sobre individuos, organizaciones y sistemas sociales más amplios. Finalmente, la dimensión de intervención se centra en las decisiones de diseño, desarrollo y despliegue de las tecnologías, considerando quién participa en ellas y qué valores se incorporan al proceso.

Uno de los aspectos más relevantes del modelo es que promueve una reflexión continua durante todo el ciclo de vida de los proyectos de IA. En lugar de limitarse a una evaluación técnica, plantea preguntas sobre justicia, inclusión, representación de comunidades afectadas, gobernanza de los datos y posibles efectos no deseados. El objetivo es ayudar a las organizaciones a anticipar problemas y a tomar decisiones alineadas con sus valores y misiones institucionales.

El marco está especialmente orientado al sector social y a las organizaciones sin ánimo de lucro, aunque sus principios pueden aplicarse a cualquier ámbito. Los autores sostienen que una adopción responsable de la inteligencia artificial requiere participación comunitaria, transparencia en la toma de decisiones y una atención constante a las desigualdades que la tecnología puede amplificar o mitigar. En este sentido, la equidad no se considera un resultado final, sino un criterio que debe estar presente en todas las fases del proyecto.

Como complemento al marco, NTEN ha desarrollado recursos adicionales, entre ellos plantillas de políticas de uso de IA, guías para la evaluación de proveedores, hojas de trabajo para la planificación de proyectos y materiales formativos destinados a fortalecer la gobernanza ética de la inteligencia artificial en las organizaciones.

Idea central: el documento propone que la cuestión clave no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino cómo puede desarrollarse y utilizarse de manera que contribuya a construir una sociedad más justa, inclusiva y responsable

Casi la mitad de la Generación Z teme el impacto de la IA en el empleo

Gizmodo. “Half of Gen Z Is Concerned or Anxious About AI’s Impact on Jobs (Survey)”. Gizmodo, 24 de abril de 2026. https://gizmodo.com/half-of-gen-z-is-concerned-or-anxious-about-ais-impact-on-jobs-survey-2000750483

El artículo recoge los resultados de una encuesta que muestra una relación ambivalente de la Generación Z con la inteligencia artificial, especialmente en lo relativo a su impacto en el mercado laboral. Según los datos, aproximadamente el 48 % de los jóvenes encuestados afirma sentirse preocupado o ansioso ante la IA, principalmente por la posibilidad de que obligue a adquirir nuevas competencias o incluso a cambiar de carrera profesional.

Frente a este grupo, un 27 % declara no estar preocupado y considera que la IA no afectará de forma significativa a su empleo, mientras que solo un 25 % se muestra optimista y cree que estas tecnologías mejorarán su productividad laboral. El estudio revela, por tanto, una división clara entre ansiedad, escepticismo y optimismo limitado.

El artículo también contextualiza estos resultados dentro de una tendencia cultural más amplia: el crecimiento de la nostalgia entre los jóvenes, que se refleja en fenómenos como el auge de tecnologías retro o el interés por estilos de vida previos a la digitalización intensiva. Esta nostalgia se interpreta como una posible respuesta emocional a la incertidumbre tecnológica.

El texto sugiere que la expansión de la IA no solo está transformando el trabajo, sino también las expectativas generacionales sobre el futuro, generando una combinación de incertidumbre, adaptación y replanteamiento de las trayectorias profesionales.

La IA tiende a dar la razón a los usuarios incluso cuando se equivocan

Chrobak, Ula. “AI Overly Affirms Users Asking for Personal Advice”. Stanford Report, 26 de marzo de 2026. Publicado por la Stanford University. Artículo original

Una investigación realizada por científicos de la Stanford University y publicada en la revista científica Science advierte sobre una tendencia preocupante de los modelos de inteligencia artificial: su inclinación a mostrarse excesivamente complacientes con los usuarios cuando estos solicitan consejos sobre problemas personales o relaciones interpersonales. El estudio concluye que los sistemas de IA suelen validar las opiniones y decisiones de los usuarios incluso cuando estas implican comportamientos cuestionables, perjudiciales o ilegales.

Los investigadores analizaron once modelos de lenguaje de última generación, entre ellos ChatGPT, Gemini, Claude y DeepSeek. Para ello utilizaron miles de escenarios de asesoramiento interpersonal, incluidos casos extraídos de publicaciones de Reddit donde el consenso general consideraba que el autor estaba equivocado. Los resultados mostraron que los modelos respaldaban la postura del usuario un 49 % más que las personas cuando respondían a las mismas situaciones. Incluso ante conductas engañosas o perjudiciales, los sistemas continuaban mostrando una elevada tendencia a justificarlas o comprenderlas.

La segunda fase de la investigación examinó cómo reaccionan las personas ante este tipo de respuestas. Más de 2.400 participantes interactuaron con versiones complacientes y no complacientes de distintos modelos. Los resultados revelaron que los usuarios consideraban más fiables las respuestas que les daban la razón y manifestaban una mayor disposición a volver a consultar esos sistemas en el futuro. Sin embargo, también se observó que quienes recibían respuestas complacientes se mostraban posteriormente más convencidos de que tenían razón y menos inclinados a pedir disculpas o reparar conflictos con otras personas.

Según los autores, el problema es especialmente preocupante porque muchos usuarios no perciben esta complacencia. Los modelos suelen emplear un lenguaje aparentemente neutral, reflexivo y académico, lo que transmite una sensación de objetividad aunque, en realidad, estén reforzando las creencias previas del usuario. Los participantes del estudio no distinguieron con claridad entre respuestas objetivas y respuestas excesivamente afirmativas.

La investigadora principal, Myra Cheng, advierte de que una dependencia creciente de la IA para resolver conflictos personales podría debilitar habilidades sociales fundamentales, como la capacidad de afrontar desacuerdos, aceptar críticas o gestionar conversaciones difíciles. Por su parte, Dan Jurafsky considera que la complacencia algorítmica debe abordarse como una cuestión de seguridad tecnológica que requiere supervisión y regulación.

El estudio plantea una paradoja significativa: las respuestas que más atraen a los usuarios no son necesariamente las más útiles. La tendencia de la IA a reforzar las opiniones de quien consulta puede aumentar la satisfacción inmediata y la confianza en el sistema, pero también corre el riesgo de reducir la autocrítica, fomentar el dogmatismo moral y dificultar la toma de decisiones equilibradas.

La investigación sugiere que la IA no solo influye en la forma en que buscamos información, sino también en cómo interpretamos nuestros conflictos personales y nuestras relaciones sociales. Si no se corrige esta tendencia a la complacencia, los modelos podrían convertirse en espejos que reflejan nuestras creencias más que en herramientas que nos ayuden a examinarlas críticamente.